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Revista » Psicología Jurídica y Forense » criminalidad y psicología forense: rescatando ideas adlerianas y glasserianas

Criminalidad y Psicología Forense: Rescatando Ideas Adlerianas y Glasserianas


 

Angie Vázquez Rosado
Psicóloga Clínica, M.S
Catedrática Asociada UIPR
UIPR
San Juan, Puerto Rico


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Teoría glasseriana sobre la criminalidad

Casi medio siglo después, William Glasser, psiquiatra norteamericano, publica su libro Reality Therapy (Terapia de la Realidad) en el que recoge sus observaciones realizadas en hospitales mentales y cárceles, encontrando similaridades entre una y otra, particularmente en las condiciones psicológicas de quienes allí son institucionalizados.

La principal característica del modelo glasseriano, y probablemente con la que más concuerda la autora de este ensayo, es que describe un modelo que enfatiza en la responsabilidad consciente como corolario central a su teoría. A tal grado de importancia queda la responsabilidad en su modelo, que de su libro se desprende que el peor insulto que pueda darse o el peor defecto que pueda tener una persona, es el de ser un irresponsable. El criminal es irresponsable. El loco es irresponsable. Glasser enfoca en la responsabilidad no solo como capacidad sino como acción de transformación y control personal. La irresponsabilidad no constituye un diagnóstico clínico ni un delito legal pero Glasser lo ofrece casi como un equivalente no-institucionalizado a estos en su primera obra.

Igual que Adler, el Dr. Glasser no pretende victimizar ni culpabilizar sino identificar aquellos factores o elementos que promueven la conducta irresponsable, conducta que consecuentemente nos puede llevar a la locura o a la delincuencia; o sea, hacia la infelicidad, la desviación y el descontrol. Su original terapia de realidad se transformó paulatinamente en la terapia llamada del control y, eventualmente, fue titulada como terapia de la elección, tal y como se mantiene denominada al presente.

¿Por qué terapia de realidad? ¿A qué realidad se refiere el autor? La realidad social es una de relacionalidad entre individuo y sociedad en la que se satisfacen necesidades fundamentales humanas. Glasser nos describe a un ser humano con necesidades básicas innatas que tienen que ser satisfechas tanto en la dimensión social como en la personal. Si falta una de las dimensiones, habrá problemas. Las necesidades son expresadas en pares; esto es, la primera necesidad es amar y ser amados. La segunda necesidad se refiere al sentimiento de utilidad y valor: ser útiles (valiosos) con nosotros mismos y con los demás. No solo tienen que ser satisfechas ambas, sino que tienen que ser satisfechas, cada una, en las dos dimensiones, personal y social.

El ser humano es responsable de encontrar satisfacción apropiada de ambas necesidades y no puede considerarse víctima de nada ni de nadie si no asume esta responsabilidad, irrespectivo a sus condiciones de vida. Es responsable hasta de su deficiencia, asunto que ha resultado muy controversial, ya que contradice la política pública judicial-forense de irresponsabilizar victimizando al enfermo mental y al delincuente (por ejemplo, en las determinaciones de no-procesabilidad o en las justificaciones sociales). El trabajo educativo-terapéutico va dirigido a que la persona entienda y aprenda la importancia de asumir esta responsabilidad con su vida.

Estas necesidades serán debidamente satisfechas con personas clave o significativas (key-persons). Es posible que no existan estas personas claves en la vida de algunas personas, lo que llevará a Glasser a proponer que, cuando esto ocurra, los procesos de ayuda terapéutica y habilitadoras deben comenzar ofreciendo una figura clave temporal en lo que la persona consigue una persona real con quien manejar sus necesidades en el mundo social real. El consejero, el orientador, el carcelero, el terapéuta, todos son responsables de ofrecerse como sustituto clave en lo que el paciente o confinado tiene y crea condiciones para contar con una persona externa con quien satisfacer estas necesidades. El ser humano aprende a ser libre en la medida en que aprende a ejercer sus elecciones y asume la responsabilidad, y toma control, de buscar la persona clave en su vida con la que puede canalizar y satisfacer sus necesidades emocionales. Para Glasser, el hombre es responsable, así como perfectamente capaz, de escoger sus emociones, percepciones y acciones. La realidad humana es esa: la satisfacción de necesidades mediante el cumplimiento de la responsabilidad psicológica-social propia y con los demás. Una interesante cita reciente de Glasser a tales fines dice:  "It is almost impossible for anyone, even the most ineffective among us, to continue to choose misery after becoming aware that it is a choice". (traducida libremente quiere decir: es casi imposible para cualquiera, incluso los más inefectivos, continuar escogiendo la miseria después de reconocerle como una elección).

En la actualidad, algunas escuelas (también hospitales y clínicas) aplican cuestionarios basados conceptualmente en la teoría glasseriana, para identificar riesgos entre estudiantes con el objetivo de prevenir deserción escolar y el consecuente riesgo de actividades criminales o problemáticas como conductas sexuales riesgosas y embarazos no-planificados, por ejemplo, mediante cuestionarios detectores de riesgo (risk detectors) por bajas puntuaciones académicas, expresiones de abandono de la escuela, falta de motivación hacia el logro, etc. Morales Morales (2004) realizó una investigación de tesis con el propósito conocer el efecto de una intervención de consejería grupal psicoeducativa en las actitudes, los conocimientos, la toma de decisiones, la comunicación y la autoestima relacionada con la sexualidad, en la identificación de metas personales, educativas y relacionadas con la espiritualidad en un grupo de adolescentes femeninas de una escuela intermedia del Distrito Escolar de Yabucoa, Región Educativa de Humacao, en la isla de Puerto Rico. Usó como marco teórico la Teoría de la Psicología Individual de Adler (1929), la Teoría de la Elección de Glasser (1998), así como conceptos sobre la adolescencia de la Teoría de Desarrollo Psicosocial de Erikson (1968) y de la Teoría de Desarrollo Cognoscitivo de Piaget (1973). En sus conclusiones, la autora identifica que la situación social de consejería grupal psicoeducativa ayudó a las participantes a percatarse de que no estaban listas para tener relaciones sexuales y a considerar la abstinencia como opción en este período de sus vidas. Un buen ejemplo demostrativo de un ejercicio racional de toma de decisiones, irrespectivo así estemos de acuerdo o no con las decisiones tomadas por la muestra.

Aunque Glasser identifica dos necesidades básicas en su primer libro, eventualmente abre el espectro de necesidades hacia otras. En total, se identifican otras necesidades emocionales: diversión (aprendizajes, entretenimiento, relajación, disfrute, humor), amor (pertenencia, cariño, relaciones, compenetración), poder (importancia, reconocimiento, prestigio, reputación, éxitos, competencia, logros), libertad y responsabilidad (elección, independencia, autonomía, elecciones, alternativas y opciones), y supervivencia (seguridad, tranquilidad, estabilidad, equilibrio).

Más allá de sus estudios en hospitales mentales y cárceles, Glasser enfocará su teoría en el análisis de las familias, escuelas y comunidades, de nuevo coincidiendo con los factores que Adler señalaba como las dimensiones en las que se reta nuestra salud mental. Para Glasser, nuestras vidas responden a las imágenes que construimos en la interioridad o subjetividad para representar lo que parece ser la realidad externa en la que se vive, lo cual está bajo nuestro control racional. Es modificable, activo y cambiante. En todas estas es importante lograr relaciones apropiadas con nuestro mundo social familiar, escolar y comunitario. Aunque es criticable su sobre-énfasis en el control personal-individualizado que a veces pareciera desconectarse del efecto de la interacción social dinámica y transformadora, creo que esta siguiente cita recoge y resume perfectamente su punto de vista sobre el control racional decisional en la persona: "Si quiere cambiar sus actitudes, comience con un cambio de conducta. En otras palabras, comience a jugar -de la mejor forma posible- el papel de la persona que quiere ser, la persona en la que quiere convertirse. Gradualmente, la persona antigua comenzará a desvanecerse".


Conclusiones

No es posible aplicar las teorías de Adler y Glasser tal y como fueron elaboradas en su momento de génesis. Ya que, simplemente, no se está en las mismas condiciones socio-históricas frente al desarrollo y giro que ha tomado la criminalidad, en sus múltiples manifestaciones en el mundo actual. No significa, sin embargo, que no se incorporen las aportaciones relevantes y vigentes que significan y codifican al humanismo como actitud y meta idónea en el manejo de la conducta criminal y en sus factores germinales.

Ambos teóricos, Adler y Glasser, coinciden en privilegiar varios elementos importantes que es necesario no olvidar ni descartar en cualquier proyecto criminológico. Sobresale su visión de la criminalidad como producto o consecuencia de relaciones y condiciones sociales inapropiadas que provienen de alguna forma de deficiencia social. Es interesante notar, y resumir, que Adler al igual que Glasser priorizan en las siguientes perspectivas en el abordaje sobre la criminalidad:

1. La importancia de los procesos de la conciencia

2. El enfoque de responsabilidad

3. La importancia del proceso de toma de decisiones

4. El enfoque del humanismo

Cualquier nuevo modelo creado, o cualquier viejo modelo revisado, debe mantener presente estas observaciones. El delito es etiológica, ontológica y epistemológicamente un producto social y un dispositivo cultural-histórico. Como tal, los procesos y condiciones sociales, no el individuo como unidad aislada, deben ser el objeto de trabajo de los profesionales de la conducta, si es que en realidad existe el interés de transformar las altamente criminalizadas sociedades en las que se vive actualmente. En tanto y cuanto la sociedad se dé por satisfecha con la acción individualizada del castigo personal no se habrá adelantado nada en la comprensión pero, sobre todo, en el compromiso con los cambios necesarios para la acción transformadora. Recordar las lecciones de Adler y Glasser no vienen  nada mal en ese sentido.

 

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Comentarios a este trabajo



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profesor. Domingo Guzman Nazario : Nos parece adecuado al margen criminológico y en esta dirección debemos seguir enfocando la conceptualización de lo que debe responder a un genuino análisis clínico forense para tratar el fenómeno criminal.

 

mario perez gonzalez: Este material científico y específico en la materia, resalta la autoría de la profesional. Felicitaciones

 

Ernesto: Me gusta el artículo y soy afín al Centro de Estudios Adleriano. Pero Adler, no es neo freudiano sino como dice el Prof. Hazín, el primer postfrediano.

 

juan angel guerrero: El tema es apasionante y la literatura del tema extensa, sin embargo me deja conforme con la sensación de que esta mirada se acerca muchísimo a mi enfoque , después de 13 años de trabajar con infractores adolescentes de ley. Adler es uno de los primeros teóricos en plantear la capacidad de decisión consciente del yo y en postular la responsabilidad consciente de las decisiones. Para Adler los procesos psíquicos conscientes ocurrían con más fuerza y frecuencia de lo que Freud planteaba. Creía que las personas podían tomar decisiones racionales y conscientes sobre los asuntos de sus vidas. el ser humano nace con un gran sentimiento de inferioridad que le motiva consciente e inconscientemente a luchar por su superación creando un sentimiento opuesto de superioridad, con el que puede levantarse de su inferioridad orgánica y psicológica. Sin embargo el joven en conflicto con la ley opta por la superación a través de lo que durante su socialización ha estado inmerso: el método fácil y la proyección inmediata , no posee herramientas para postergar la frustración , ya que no la puede aplazar ni un nsolo instante mas. Vive en riesgo , al filo del precipicio , por lo tanto pierde la capacidad de reaccion frente al peligro y como adolescente transgresor , no mide consecuencias , las consecuencias no existen para él , el es una consecuencia.

 

Loaiza: Me gustó mucho la manera de exponer el tema, es de fácil discernimiento y concreto.

 

Clara Silva: Su artículo es muy interesante. Lo recomendamos y a la autora le recomendamos ponerse en contacto con el Centro de Estudios Adlerianos www.centroadleriano.org

 

John Mario: Buena reseña de Adler y Glosser, bien.

 

Aurora Morant: Muy bien, profesora Angie por su exposición. Como siempre, la admiro por su versatilidad en el manejo teórico y práctico de varios campos de la psicología.

 

Viviana: Felicitaciones, profesora Angie, este artículo complementa y actualiza el anterior sobre forense.

 

Diva Chopan: Como siempre, un trabajo triple A que refleja su versatilidad y compromiso con la psicología.

 

Juan Carlos: Buen resumen de las teorías de Addler y Glasser aplicadas a la criminología; contextualiza su uso y lo discrimina adecuadamente.

 

Hamilton: Información muy sencilla que sirve para hacer una aproximación a Glasser y Addler.

 

Ivette Ruiz: Estupendo trabajo. Felicito y aplaudo a la profesora Angie Vásquez, a quien respeto como Psicóloga que también dedica parte de su estudio a la Psicología en ambientes de Criminología. Este artículo apoya mucho la importancia de las teorías de Adler y Glasser, que se explican bien en esta área de trabajo de la Psicología y es importante reconocer la valoracion de la teorias que son su base.

 



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