El sentido de comunidad se desarrolla emocionalmente siempre con las otras personas (dimensión social). La dinámica evolutiva de este sentido se trabaja desde el yo con la madre, el padre, la familia, la comunidad, la nación y el mundo, en ese orden específico. De no lograrse apropiadamente, Adler indica que la persona puede enfermarse (neurósis) o convertirse en un criminal (delincuencia). En palabras propias de Adler y explicándolo desde la conducta en la niñez, "La sensación de que la vida les es hostil no falta nunca en estos individuos que exigen y esperan siempre, según ellos de manera justificada, la inmediata satisfacción de sus demandas. Aún más, este estado mental está estrechamente ligado a un sentimiento de frustración, que aguijonea continuamente la envidia, los celos, la avidez y la propensión a dominar a quienes escogen por víctimas" (Adler, 2000). El sentido de inferioridad, según Adler, es innato pero a su vez es alimentado por la sociedad, como bien se desprende de sus propias afirmaciones cuando dijo: "También la creciente civilización que nos rodea acusa idéntica tendencia a la seguridad y nos muestra al hombre en un continuo estado afectivo de sentimiento de inferioridad que estimula incesantemente su actividad para alcanzar una mayor seguridad" (Adler, 2000).
Dentro de esta gran fuerza de la influencia social, Adler enfatiza en la importancia de las buenas relaciones con la escuela. "La mitad de los sujetos que llegan a cometer un delito son trabajadores sin una profesión determinada, que fracasaron ya en la escuela" (Adler, 2000) nos dice; una sorprendente similar afirmación que se hace continuamente hoy día, relacionando estadísticamente la deserción escolar con el aumento de riesgo hacia conductas criminales o trasgresoras; y a su vez, un recordatorio de lo que Vygotski diría desde otro foro, en la Unión Soviética, en su teoría genética socio-cultural sobre el valor de la escuela y el maestro como mediadores fundamentales para el desarrollo de la inteligencia y la conciencia.
Feist y Feist (2007) citan un estudio longitudinal realizado por Douglas Daugherty, Michael Murphy y Justin Paugh (2001) que comprueba la relación entre bajos niveles de interés social y la conducta delictiva. Aunque los investigadores diferencian entre dos tipos de delincuentes encontrados en las cárceles que estudiaron, los de bajo interés social y los de normal interés social, encontraron que los de bajo interés social, al ser puestos en libertad, tendían a reincidir con mayor frecuencia en tanto que los que mostraron buen nivel de interés social mostraron mejores tendencias adaptativas, reintegrándose a la sociedad (trabajo, familia, comunidad) y evitando caer de nuevo en las cárceles. El nivel de interés social fue obtenido, en este estudio, mediante resultados de la administración de la Escala de Interés Social de Sulliman, SSSI de 1973.
Un interesante y minucioso estudio sobre la criminalidad de los años setenta en Guadalajara, México (Jiménez, 2006), coincide con las características demográficas señaladas por Adler relacionadas al efecto del fallido sentido de comunidad. Se encontró que la mayor parte de las personas encarceladas residían en áreas de pocos recursos y servicios, muchos de ellos provenían de otros Estados y estaban viviendo temporalmente (avecinados, migrantes) en Guadalajara con dificultades de integración comunitaria, y la mayor parte tenían muy baja escolaridad (el 48% no rebasaba la educación primaria, sólo el 16% inició, pero no terminó, estudios de educación media básica, 20% no tenía nada de escolaridad, y solo 8% tenía licenciatura)
De otra parte, el Dr. Bernardo Kliksberg (2001) en su artículo titulado El crecimiento de la criminalidad en América Latina: Un tema urgente, indica otra condición social, también señalada por Adler como un factor de predisposición a la criminalidad y al neuroticismo, referido a las condiciones de trabajo. Señala Kliksberg que ".. se han elevado las tasas de desocupación abierta que hoy promedian el 11%. Los análisis del PREALC de la OIT (1999), subrayan que otro desarrollo muy preocupante es la degradación de la calidad de los trabajos disponibles. Cerca del 60% de la mano de obra activa trabaja hoy en el sector informal, la gran mayoría en tareas autogeneradas para sobrevivir, con pocas posibilidades de futuro, sin apoyo tecnológico ni crediticio. Como consecuencia de todo ello, la productividad de estas ocupaciones es de un cuarto a un tercio de la productividad de los puestos de trabajo en la economía formal. Los ingresos de los informales han tendido a reducirse. Ganan cada vez menos en poder adquisitivo, y trabajan más horas". Resumiendo múltiples estudios realizados sobre las causas de la criminalidad, Kliksberg identifica tres factores generales que aumentan la incidencia criminal en América Latina:
- La ociosidad por desocupación de la gente joven.
- El deterioro y descomposición familiar.
- La deserción escolar, de más de un 50% de los estudiantes, en escuela primaria.
Todos estos factores fueron identificados por Adler desde inicios del siglo XX en sus estudios sobre las causas de la criminalidad y el neuroticismo como factores predisposicionales negativos. Familia, trabajo y escuela son todos elementos importantes a trabajar si queremos prevenir un sentido de comunidad deficitiario.
En su libro, El sentido de la vida (1935/2000), Adler identificó algunas características específicas de la personalidad criminal, sugiriendo una tipología de la conducta desviada:
- Muestran dificultades de tener amistades con todo el mundo limitándose a buscar solo a sus iguales.
- Tienen un sentimiento de superioridad distorsionado que les lleva a pensarse como superiores a sus víctimas.
- Distorsionan y exageran su criminalidad jactándose de cometer más crímenes de los que realmente han cometido.
- Sienten que, en su superioridad, no serán atrapados en sus fechorías.
- Usualmente dan muestra de sus tendencias desde temprana edad.
- Muestran carácter hostil.
- Se muestran desapegados.
- Sucumben fácilmente a la tentación.
- Crece en medio de necesidades y escaseces, en una actitud, por así decirlo, de protesta contra la existencia, viendo a diario la buena vida que se dan no pocos de los que le rodean, y sin que nadie intente estimular su sentimiento de comunidad.
- Pueden caer en la seducción de las adicciones o toxicomanías, a las que Adler llama, el vicio insuperable.
- En sus infancias han sufrido múltiples formas de abandono.
- Muestran timidez o propensión al aislamiento.
- Muestran hipersensibilidad que les causa impaciencia, irritabilidad y síntomas nerviosos como angustia o depresión.
- Muestran un fuerte deseo de dominar.
- Pueden mostrarse con indecisión y desaliento.
- Buscan aliviar o evadir sus responsabilidades.
- Por ende, tienen un débil, deficiente o alterado sentido de comunidad.
Para Adler, de nuevo coincidiendo con la visión del ser humano nato bueno que encuentran los teóricos humanistas, no existe el criminal innato sino que es totalmente producto de sus deficiencias en el desarrollo de ese sentido de comunidad. O sea, la criminalidad es producto de la deficiencia social. En palabras de los mexicanos Laura Suarez y López Guazo, esta deficiencia puede conducir al fracaso que motiva a los "niños difíciles, neuróticos, psicópatas, suicidas y criminales; a las prostitutas, alcohólicos, pervertidos sexuales y demás componentes del lumpen proletariat, soslayando estos factores existentes también entre la burguesía, quienes requieren, para él [Adler], del interés social para su solución" (1) ¡Cuán interesante resulta este planteamiento donde la causa de la conducta desviada se establece como una de etiología social aunque el sufrimiento se encarna en la persona individual, y sobre todo, cuantas veces se deja de lado este esquema continuando con prácticas y actitudes de culpabilizar a la víctima, olvidando integrar el entorno o las concomitantes socio-históricas de la persona en sus decisiones!
En síntesis, la causa de la criminalidad en Adler responde a tres postulados centrales de su teoría de la Psicología Individual: el sentimiento de inferioridad mal manejado, la necesidad de poder mal encausada, y al fallido o débil sentido de comunidad. El fracaso es una experiencia psicológica y social nefasta que produce estilos de vida nada saludables. Es inútil seguir trabajando con la persona aislada a su contexto sin ejecutar modelos de transformación social.
(1) Cabe
hacer la aclaración de que Adler no favorecía la creación de un prototipo del
delincuente ni de una tipología como tal pues él mismo advierte en el capítulo
VIII de su libro El sentido de la Vida sobre el peligro conceptual que esta
práctica acarrea.
Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:
profesor. Domingo Guzman Nazario : Nos parece adecuado al margen criminológico y en esta dirección debemos seguir enfocando la conceptualización de lo que debe responder a un genuino análisis clínico forense para tratar el fenómeno criminal.
mario perez gonzalez: Este material científico y específico en la materia, resalta la autoría de la profesional. Felicitaciones
Ernesto: Me gusta el artículo y soy afín al Centro de Estudios Adleriano. Pero Adler, no es neo freudiano sino como dice el Prof. Hazín, el primer postfrediano.
juan angel guerrero:
El tema es apasionante y la literatura del tema extensa, sin embargo me deja conforme con la sensación de que esta mirada se acerca muchísimo a mi enfoque , después de 13 años de trabajar con infractores adolescentes de ley. Adler es uno de los primeros teóricos en plantear la capacidad de decisión consciente del yo y en postular la responsabilidad consciente de las decisiones. Para Adler los procesos psíquicos conscientes ocurrían con más fuerza y frecuencia de lo que Freud planteaba. Creía que las personas podían tomar decisiones racionales y conscientes sobre los asuntos de sus vidas. el ser humano nace con un gran sentimiento de inferioridad que le motiva consciente e inconscientemente a luchar por su superación creando un sentimiento opuesto de superioridad, con el que puede levantarse de su inferioridad orgánica y psicológica. Sin embargo el joven en conflicto con la ley opta por la superación a través de lo que durante su socialización ha estado inmerso: el método fácil y la proyección inmediata , no posee herramientas para postergar la frustración , ya que no la puede aplazar ni un nsolo instante mas. Vive en riesgo , al filo del precipicio , por lo tanto pierde la capacidad de reaccion frente al peligro y como adolescente transgresor , no mide consecuencias , las consecuencias no existen para él , el es una consecuencia.
Loaiza: Me gustó mucho la manera de exponer el tema, es de fácil discernimiento y concreto.
Clara Silva: Su artículo es muy interesante. Lo recomendamos y a la autora le recomendamos ponerse en contacto con el Centro de Estudios Adlerianos www.centroadleriano.org
John Mario: Buena reseña de Adler y Glosser, bien.
Aurora Morant: Muy bien, profesora Angie por su exposición. Como siempre, la admiro por su versatilidad en el manejo teórico y práctico de varios campos de la psicología.
Viviana: Felicitaciones, profesora Angie, este artículo complementa y actualiza el anterior sobre forense.
Diva Chopan: Como siempre, un trabajo triple A que refleja su versatilidad y compromiso con la psicología.
Juan Carlos: Buen resumen de las teorías de Addler y Glasser aplicadas a la criminología; contextualiza su uso y lo discrimina adecuadamente.
Hamilton: Información muy sencilla que sirve para hacer una aproximación a Glasser y Addler.
Ivette Ruiz: Estupendo trabajo. Felicito y aplaudo a la profesora Angie Vásquez, a quien respeto como Psicóloga que también dedica parte de su estudio a la Psicología en ambientes de Criminología. Este artículo apoya mucho la importancia de las teorías de Adler y Glasser, que se explican bien en esta área de trabajo de la Psicología y es importante reconocer la valoracion de la teorias que son su base.