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Representación mental y consciencia
Fernando Cárdenas P.
Anteriormente se hizo una breve mención a la contribución hecha por la genética, en el diseño de los sistemas anatómicos de la consciencia. No obstante, es necesario mencionar algunos elementos que no han sido aún muy difundidos. Inicialmente se ha de comenzar por concebir al código genético como una serie de instrucciones parciales; la complejidad de la sola conectividad sináptica de un encéfalo (1x10-18 aproximadamente) sobrepasa la potencialidad de definición génica. Se sabe actualmente de la existencia de ciertos mecanismos neurobiotáxicos, encargados de la marcación química de ciertas sendas para el crecimiento neuronal. Obviamente, este mecanismo por sí solo resultaría igualmente ineficiente. Se propone entonces un proceso de afinamiento de las conexiones sinápticas que inicia, en primera instancia, por un trabajo espontáneo de activación (incluso presente en la vida fetal), y se complementa posteriormente con los contactos realizados por el organismo con el medio ambiente en el cual se desarrolla. Esto es, el organismo al relacionarse dinámicamente con su medio aprende cuáles redes neurales fortalecer, y cuales deshacer. Dada esta relación bidireccional, el organismo depende en igual medida de su relación con el entorno que de su carga genética para lograr su madurez y opitmización funcional. No obstante, esta aparente coherencia explicativa, existen otras posiciones que afirman un proceso bastante diferente. Una de estas posiciones se relaciona con la comprensión de los sistemas como simplemente la forma en que se expresan las condiciones conformantes de un sistema. Dicho con ejemplos, una neurona sería simplemente vista como la forma en que pudo expresarse una serie de agregados proteicos y lipídicos que conforman una cierta estructura de membrana. Esto, llevado a nuestro campo de estudio haría ver a la consciencia como un producto resultante del funcionamiento electrofisiológico del sistema nervioso, lo cual naturalmente no tiene ningún problema, hasta tanto no se llegue a pensar que como tal, la consciencia sería no más que un simple producto agregado secundario y en pleno sentido, sin importancia, consecuencia de una organización molecular determinada, lo que a modo de ver del autor de este trabajo, tampoco representa mayor peligro. Sin embargo, las implicaciones que a nivel social, antropológico, ético, moral, etc., tendrían tal vuelco en la concepción de consciencia, serían enormes (sería para la humanidad tradicional perder una de sus últimas batallas).
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