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Revista » Neurociencias » representación mental y consciencia


Representación mental y consciencia


 

Fernando Cárdenas P.
Doctor en Neurociencia Comportamental
Maestria en Ciencias, Psicobiología
Profesor Asistente – Universidad de los Andes
Bogotá, Colombia




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Trabajo publicado el 03 de noviembre de 2003

 



Resumen


 

Los datos obtenidos desde la Neuroanatomía, la neurofisiología y la neuropsicología, se utilizan como fundamento experimental para la construcción de una teoría del funcionamiento cerebral, capaz de permitir una mayor comprensión de la consciencia y la mente. Se propone una interpretación diferente de los datos obtenidos en la práctica clínica y en la neurofisiología experimental, buscando con ello crear las bases para el diseño de una teoría de la mente. Dicha teoría brindará mayores posibilidades para la comprensión de la consciencia desde una óptica científica contemporánea.

 

 

 
 

Introducción

Fundamentalmente la diferencia entre los términos "representación mental" y "representación topográfica cerebral" estriba en que el primero, y no así el segundo, conlleva implícitas tanto la aceptación de la existencia de una experiencia subjetiva de realidad interior, como la capacidad para saberse poseedor de ella. Experiencia subjetiva de realidad interior, (asimilable a la qualia, tal como fuera propuesta por William James), y capacidad para saberse poseedor de ella (asimilable a consciencia, tal como es entendida por Francis Crick, Christof Koch o Robert Hawkins), se hallan fusionadas tanto espacial como temporalmente en la dinámica de la función cerebral, por lo que su separación en dos elementos corresponde netamente a un afán didáctico y a una necesidad metodológica.

Se hará en este espacio una breve presentación de algunas ideas actuales que permitirán arrojar luz sobre este apasionante tema, "Frontera final del conocimiento en neurociencia", según afirmara en 1992 Eric Kandel, de la Universidad de Columbia (Kandel, E., Schwartz, J., & Jessell, T., 1992); Se iniciará con una rápida contextualización del estado del denominado problema mente-cerebro tanto al interior de la psicología como de la neurociencia. Posteriormente se esbozarán algunos elementos desde la Neuroanatomía y la Neurofisiología, básicos para la comprensión de la representación topográfica cerebral. Finalmente se realizará un salto hacia la esfera psicológica (o si se quiere mental), utilizando algunos conceptos contemporáneos, no muy usuales dentro de la interpretación tradicional de los datos experimentales y clínicos. No obstante, deseo hacer énfasis en que esta es una posición hipotética y en que quizá nunca dispongamos de la posibilidad de lograr una explicación real de los fenómenos mentales, tal como propusieran Roger Penrose, físico de la Universidad de Oxford, o David Chalmers, filósofo de la Universidad de Washington, durante el encuentro sobre consciencia, realizado en abril de 1994 en Arizona, EE.UU. (Horgan, J., 1994).


Problema mente-cerebro: visión 1995

Antes que nada una nota aclaratoria: lo que se esbozará en este apartado corresponde sólo a una brevísima panorámica del estado del problema mente-cerebro. No se pretende profundizar en el tema, pues no es el objetivo de este documento. Si el lector interesado en lograr un mayor detalle, se le sugiere revisar entre otros a Bunge, M. (1977; 1980; 1982); Bunge, M., y Ardila, R. (1988); Eccles, J. (1994); Edelman, G. y Mountcastle, V. (1978); Fernández Guardiola, A., (1979); Hebb, D., (1980); Olds, J., 1975; Ornstein, R. (1973); Oakley, D. (1985); Creutzfeldt, O., y Eccles, J. (1990).

Neurociencia y psicología avanzaron por la historia recorriendo caminos aparentemente divergentes; en esto fue crucial la influencia de la posición kantiana, de acuerdo con la cual, las disciplinas fenomenológicas (o de la experiencia vivencial) no pueden por principio recibir el mismo tratamiento que las disciplinas naturales (o propiamente científicas), permaneciendo así al margen del estudio científico. Dado este planteamiento, el estudio de los fenómenos psicológicos o mentales fue guiado preponderantemente por filosofías idealistas en ocasiones monistas, aunque con mayor frecuencia dualistas, las cuales fueron paulatinamente llevando a la psicología hacia una aislamiento teórico-conceptual que culminó en la creación de discursos autosustentados, sin interlocutor y en ocasiones fundamentados tan sólo en el sentido común o la imaginación. Otras vertientes del pensamiento en psicología se apoyaron en herramientas matemáticas o en elementos tomados de la física, con el ánimo de buscar una "cientifización" del conocimiento generado, cosa que naturalmente no se logró pues es obvio que la cientificidad de una disciplina en modo alguno descansa únicamente sobre la metodología con la que se trabaje, por lo que dichas vertientes desembocaron en el desarrollo de complicadas elaboraciones matemáticas, que sin embargo no pasaban de un nivel descripitvo básico.

Con los primeros trabajos experimentales sobre el funcionamiento del sistema nervioso, desarrollados hacia finales del siglo XVIII por Albrech von Haller, se dio inicio a la actual neurociencia. A diferencia de la psicología, la neurociencia reclamó para sí al cerebro (y al sistema nervioso en general), como objeto de estudio, llegando al poco tiempo a la formulación de problemas relevantes de los denominados procesos superiores (pensamiento, cognición y lenguaje), con lo que se creó la imperiosa necesidad de definir una posición filosófica frente a las características mentales de la función cerebral. Razonablemente se asumió una óptica materialista-monista, según la cual la mente habría de buscarse en el funcionamiento cerebral, con lo que en esta relación sería dependiente de él. Esta posición cerró inmediatamente las puertas a muchas de las corrientes filosóficas, teológicas, psicológicas, metafísicas, sociológicas, etc., que creían ver a la mente como entidad de naturaleza diferente a la biológica. Dentro de este proceso, fueron cruciales tanto el surgimiento de la neuropsicología en 1861, gracias al trabajo de Paul Broca, como los hitos marcados por Donald Hebb, Wilder Penfield, Brenda Milner, Mijailovich Sechenov, Alexander Luria o Michael Posner, por sólo mencionar algunos. Evidentemente algunas de las escuelas de pensamiento en psicología aportaron elementos teóricos articulables con el desarrollo en neurociencia. Tal es el caso de la psicología cognoscitiva y hasta cierto punto del análisis experimental del comportamiento, aunque tal articulación fue mucho más favorable para la elaboración teórica dentro de la neurociencia que dentro de la misma psicología.

Nadie dudaría actualmente que la solución al antiguo problema mente-cerebro, consiste en asumir como sugiere Francis Crick que "nuestros gozos y nuestras penas, nuestros recuerdos y nuestras ambiciones, nuestro sentido de identidad personal y de libre albedrío, no son en realidad sino el comportamiento de amplias asambleas neuronales y de sus moléculas asociadas" (Crick, F., 1994). Asimismo, al interior de la psicología actual, el florecimiento de los enfoques de corte biológico (Psicobiología, neuropsicología, psiconeuroendocrinología, etc.), ha posibilitado un replanteamiento de los referentes tradicionales. Simultáneamente, el auge de las ideologías basadas en la física cuántica, matizadas por los avances en el conocimiento de las posibilidades interpretativas y explicativas de los modelos matemáticos no lineales (sistemas dinámicos, matemática del caos) y de la geometría fractal, día a día incrementa las posibilidades de lograr una teoría de la mente más acorde a la realidad (Briggs, J., & Peat, D., 1986).


Anatomía y fisiología de la representación cerebral

Millones de elementos son captados en cada instante gracias a los sistemas perceptuales que, funcionando como filtros, permiten el paso de sólo una infinitésima parte del mundo externo, la parte que a lo largo de la historia evolutiva de la vida en este planeta resultó de importancia crucial para el automantenimiento de los organismos. Además de no corresponder a la totalidad del mundo real, este reflejo de diferentes características de la materia es traducido por los receptores sensoriales en señales nerviosas y como tales se mantiene al interior del sistema biológico, a pesar de que luego de algún tiempo pueda ser transformado en "outputs" de naturaleza motriz, endocrina, exocrina, cognoscitiva o verbal. Rastreando la anatomofisiología de las diferentes vías sensoriales, se llega a la determinación de un proceso de desintegración de las unidades perceptuales en sus mínimos componentes. Inicialmente la información ambiental excita a alguna población de receptores los cuales, en su conexión con las terminaciones (o más apropiadamente iniciaciones) nerviosas, traducen tal información en actividad nerviosa, en la forma de una modificación local de las acumulaciones iónicas transmembrana de Na+ y K+. Esta modificación avanza a lo largo del axón a velocidades entre los 20 y los 120 ms/sg y culmina en los pies terminales de la neurona con la liberación de substancias transmisoras, las cuales a su vez actúan como un nuevo estímulo para las neuronas u otras células sobre las que establecen contacto. Este proceso, en el caso de los sistemas sensoriales (excepción hecha del sistema olfatorio), llega hasta una serie de agregados neuronales o núcleos denominados en conjunto tálamo, con una organización tan precisa que es posible determinar mapas de representación somática, visual o auditiva en los núcleos ventral posterolateral, geniculado lateral y geniculado medial, respectivamente. Semejantes mapas del cuerpo, la retina o la cóclea, se mantienen en la corteza cerebral con idéntica precisión, una vez que los impulsos son retransmitidos desde el tálamo.

Obviamente la información no mantiene un recorrido único en serie. Es decir, los impulsos nerviosos originados en determinados receptores, además de ser transmitidos hacia la corteza cerebral son enviados hacia otros lugares (amígdala, hipocampo, colículos superiores e inferiores, formación reticular, etc.). Este proceso evidencia una organización arquitectónica en paralelo, simultánea con una en serie, basada en los principios de convergencia y divergencia de la conectividad sináptica, con lo que conforma redes o mallas de procesamiento de información. La activación recurrente de los mismos nodos de conexión, establece un proceso que constituye una ganancia evolutiva sin precedentes, pilar del desarrollo de los sistemas biológicos animales: la memoria. Inicialmente, por una simple facilitación electroquímica para el trabajo de determinadas conexiones sinápticas (memoria a corto plazo), y posteriormente como generación de nuevos contactos sinápticos, es decir, modificación física de la estructura misma (memoria a largo plazo o memoria permanente).

La organización en paralelo además posibilita al sistema nervioso para obtener una ganancia en tiempo de procesamiento al descentralizar el trabajo y permitir que algunas regiones se encarguen del análisis de determinadas características, mientras que otras regiones analizan otras. En este punto surgen dos cuestiones principales: ¿es posible lograr una experiencia subjetiva sin utilizar para nada los receptores sensoriales?, y ¿existe algún punto anatómico en el cual se reintegre la desintegración sufrida por los preceptos? Muchos autores responderían SI sin ninguna vacilación ante la primer pregunta, basándose incluso en los pioneros trabajos de Wilder Penfield (Penfield, W., 1937). A raíz de estos últimos se sabe que al estimular diferentes puntos de la corteza cerebral es posible obtener percepciones tales como fosfenos, sonidos, recuerdo de situaciones sociales, así como actividades motrices complejas. Pero frente a la segunda pregunta existe aún alguna controversia, en la que algunos autores están a favor y algunos en contra; sin embargo, una respuesta completa a esta pregunta requerirá del análisis del "binding", o proceso de integración (Llinás, R., & Paré, D., 1993; Koch, C., & Crick, F., 1994).

 

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PSICOHUGO: Pienso que al artículo no hay que refutarle nada, realmente excelente, felicitaciones Dr.

 

Rosa López: El artículo me parece muy completo, aunque creo que dentro de los estudios actuales no se incluyen la diferencia entre "Conciencia" y "Consciencia", ya que un ser humano, por ejemplo un autista, aunque no tenga consciencia existe. ¿Pudiera ser este el punto de resonancia?

 

Gonzalo: Muy buena diferencia entre representación mental (simbólica) y conciencia. No entiendo porque este articulo no tiene comentarios si está buenísimo.

 

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