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Revista » Psicología Educativa / Psicopedagogía » educación sexual en escolares primarios entre los 10 y 12 años

Educación sexual en escolares primarios entre los 10 y 12 años


 

Alien Rodríguez Noa
Licenciado en Educación
Especialista en Educación Primaria
Ministerio de Educación
La Habana, Cuba.


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Los aspectos biológico, psicológico y social interactúan inevitablemente. Así, cualquier modificación biológica repercutirá sin lugar a dudas, en lo psíquico y en lo social del individuo; cualquier modificación en lo psicológico repercutirá en lo biológico y en lo social. Cualquier modificación social lo hará sobre lo biológico y lo psicológico.

Como señalan algunos autores, existen tres funciones esenciales que se manifiestan con gran frecuencia y estabilidad.

1. La función reproductiva
2. La función erótica- placentera y afectiva
3. La función comunicativa

1. La función reproductiva: se relaciona con las necesidades del hombre y la mujer de trascender en su existencia, en sus hijos (as) y en el compromiso con la existencia, aun cuando predomina el componente biológico de la personalidad. Está matizada por condiciones sociales que tienden a normar y pautar, aspectos tales como el número de hijos, el tiempo de espera entre un hijo (a) y otro, la edad idónea para la procreación, la responsabilidad con la planificación familiar, la paternidad y maternidad, entre otros. Sin embargo, el común de las personas maneja el concepto de que donde no hay genitales no puede haber sexualidad. A pesar de que la mayoría de las oportunidades no se desea, e incluso, se teme la reproducción, su placer está vinculado subconscientemente a repetir las condiciones reproductivas. En lo biológico, por lo tanto, también se discrimina, se asignan valores distintos a las diferentes zonas del cuerpo: se prioriza y se sobrevalora lo genital.


2. La función erótica-placentera y afectiva: también la sexualidad implica el disfrute, el placer que nos ofrece el encuentro con el otro ser humano; el compartir estados de ánimo,  emociones y sentimientos -con o sin amor-; el placer por el placer, de manera desculpabilizada, sin temores, ni angustias, fuera o dentro del matrimonio, sin cuestionarnos su legitimidad, e incluso el placer y el goce que pueda producir el autoerotismo como opción de cada individuo.

La misma es defendida hoy por autores como Master y Jonson, Aller Atucha, Ruiz Chiavo, entre otros, ya que, en épocas anteriores, sobre la base de concepciones no científicas, se condenaba al hombre y a la mujer a una sexualidad reprimida en la cual el hombre tenía más posibilidades para desempeñarla sin grandes costos morales, siendo totalmente diferente para la mujer.


3. La función comunicativa: se manifiesta desde el mismo momento en que nos relacionamos con los demás en el contexto no solo de la pareja, sino de la familia y la sociedad y está presente en toda nuestra vida; en las relaciones que establecemos con personas de nuestro propio sexo y con personas del otro sexo.

La comunicación, en sus funciones informativa, reguladora y afectiva, propicia el desarrollo de las otras funciones de la sexualidad.

Según los criterios de las especialistas Dra. Alicia González y Dra. Beatriz Castellanos (1994), cada persona, de acuerdo con sus necesidades, potencialidades y capacidades, desarrolla sus propias formas individuales del pensar, sentir, actuar, incorporando valores y normas de su contexto en su personalidad por lo que:
                                                                                                    
a. Cada sujeto, hombre o mujer, construye y expresa su sexualidad a través del subsistema conformado por identidad de género, la orientación de sexo-erótica y el rol que ha asumido.

b. La sexualidad, al ser flexible, plástica, no tiene destinos prefijados.

c. La sexualidad ocupa diferentes lugares en la jerarquía motivacional de cada personalidad.

Al tener la personalidad un carácter activo, por cuanto puede transformarse creadoramente, elegir, aprender y desarrollarse como protagonista de su propia vida, puede alcanzar varios niveles de autorregulación y autodeterminación que, desde el punto de vista de la sexualidad, se manifiestan en las potenciales reguladoras de sus componentes psicológicos ( la identidad de género, la orientación sexo-erótica y el rol de género) en la relativa independencia de la personalidad respecto a las condiciones externas de construir, vivir y manifestar su propia sexualidad.

La sexualidad como construcción personalizada está sujeta a condiciones tales como la autonomía moral alcanzada y la conciencia crítica, para tomar decisiones responsables y fundamentadas en cada esfera de la vida.

Partiendo de este análisis comparto la concepción que sobre la sexualidad y su educación elaboraron las Dras. Alicia González Hernández y Beatriz Castellanos Simons, respectivamente, recogida en su obra Sexualidad y Géneros. Una reconceptualización educativas en los umbrales del tercer milenio (1994).

Todo lo antes expuesto permite concebir que "la sexualidad es el modo que tiene cada persona de potenciar y vivenciar el hecho de ser sexuado en todas las circunstancias de la vida, desde el nacimiento hasta la muerte y no solo en contexto de relaciones entre parejas. En ellas se integra lo individual y lo social, por lo que se forma, crece y se desarrolla en todas las dimensiones existenciales: el yo, la pareja, la familia y la sociedad. Mientras, sexo son las características biológicas que distinguen al hombre de la mujer: cromosomas, genes, genitales, hormonas y zonas cerebrales". (González, 1994)

Por todo lo antes dicho y de acuerdo con los criterios expuestos por las Dras., el autor considera como sexualidad el conjunto de comportamientos que conciernen la satisfacción de la necesidad y el deseo sexual. Comprende tanto el impulso sexual, dirigido al goce inmediato y a la reproducción, como los diferentes aspectos de la relación psicológica con el propio cuerpo (sentirse hombre, mujer o ambos a la vez), en dependencia con las expectativas de rol social, que va mucho más allá de la finalidad reproductiva y de las normas o sanciones que estipula la sociedad.

La sociedad considera que, para que la comunicación sea positiva y el placer se haga presente, deben funcionar los genitales, debe producirse la eyaculación, saciada como se debe al orgasmo en el varón, que es el importante en la relación sexual desde el punto de vista tradicional. Si esta eyaculación se realiza en una vagina es mejor, y aún más en el fondo de ella.

Si reconocemos que los niveles biológico, psicológico y social están unidos, indisolublemente vinculados, debemos entender que el cuerpo de un individuo está vinculado a sus sensaciones y sus propios códigos. En cuanto a los fines, como todo propósito, pueden o no alcanzarse dependiendo de múltiples factores. Para que se puedan dar los objetivos de la sexualidad en la o las personas que intervienen en el hecho sexual, al margen de su género, deberán darse condicionantes previas: que los intervinientes quieran, en primer lugar, y luego que puedan. No es suficiente con querer, si no se puede; no es suficiente poder, si no se quiere. Así, dos varones no podrán, aunque lo quieran, reproducirse. Sin embargo, sí es posible, si quieren y pueden, obtener placer y comunicación adecuadamente y en el hecho sexual.

Debe entenderse -según el concepto nuevo de sexualidad- que constituimos una unidad bio-psico-social; que todo nuestro cuerpo puede darnos placer y no solo de forma obsesiva, los genitales; que las finalidades esenciales son el placer y la comunicación positiva y que la reproducción cuando los que intervienen quieren y pueden, es también un fin en sí, pero que no es condicionante para la obtención de los otros objetivos.

El razonar humano, de acuerdo con nuestra opinión, es algo distinto, que pasa por cuatro momentos:

a. Buscar el origen y el por qué de las cosas.

b. Analizar en términos valorativos y de conveniencia real para el propio sujeto, poniendo en una balanza lo positivo y lo negativo de la situación.

c. Tomar una decisión en función de la protección y el crecimiento de sí mismo.

d. Actuar en relación con la toma de decisión de manera consecuente.

Las cosas no surgen porque sí. Cada situación tiene precedentes conocidos o desconocidos, aparentes o reales. Por lo general, cuando actuamos no nos preocupamos por preguntarnos ¿por qué lo hacemos?

Debemos tratar de buscar el origen -lo que está en nuestros planteamientos- y acercarnos lo más posible a él; a esto se le conoce como fase de razonamiento (primera fase). Si lo que hacemos es realmente conveniente para nosotros o si nos perjudica (segunda fase). Si habiendo valorado la situación nos interesa o no actuar de otra manera como hasta entonces. Si lo que hacemos es lo que realmente podemos hacer (tercera fase) y, finalmente, actuar en conciencia: cambiar o continuar hasta entonces (cuarta fase).

La sexualidad representa, sin duda alguna, una de las expresiones más complejas y profundas de la individualidad. Por lo tanto, tenemos actitudes, sentimientos, creencias, valores en materias de sexualidad que se representan, experimentan y expresan en diferentes formas. Tiene una perspectiva muy individualizada. Dimana de experiencias personales, sociales y familiares. Es parte de la vida de todos los individuos, se expresa en todo nuestro ser, en nuestra existencia cotidiana, en todas las relaciones que establecemos pero a la vez lo que somos, quiénes somos, nuestro ser social, mediatiza sus vivencias y expresiones. La sexualidad no se expresa en forma de pareja sino en la forma particular que tiene cada individuo de comportarse, sentir, representarse, vivir y desarrollarse como seres sexuados.

Todo ser humano es un ser sexuado. Denominamos conducta social a la forma de asumir y vivir este hecho. Esta conducta a lo largo de la vida será el resultado de la información que reciba, de los modelos que observe y de sus experiencias. En este sentido la educación tiene un compromiso serio e inaplazable con esta dimensión humana.

El ser humano tiene derecho según sus necesidades y aspiraciones personales, a determinar los límites de la sexualidad, seleccionar aquellos valores y modelos de la sociedad que le son significativos, asumir su orientación sexual y escoger su propia opción respecto al matrimonio y la cantidad de hijos. Solo de esta forma podrá vivirla con profunda autenticidad y plenitud. La sexualidad como parte de la personalidad, depende de las necesidades, sentimientos, motivos de cada ser humano y, a su vez, las características psicosexuales de cada individuo mediatizan directa o indirectamente la regulación de lo afectivo, cognitivo y conductual de cada personalidad.

La sexualidad tiene un marcado carácter individualizado y una gran plasticidad. De ahí que no pueda estar predestinada. Cada sujeto en su crecimiento en el transcurso de la vida, elabora sus propias y singulares formas de expresar la sexualidad, así como sus ideas, normas y actitudes de formas muy personales, lo cual nos demuestra el carácter personalizado de la sexualidad.

La persona, como un todo, vive, siente, ama, conoce, percibe y valora como una integridad, donde los procesos inductores y ejecutores se interrelacionan recíprocamente en un sistema activo, abierto al mundo, que avanza en busca de su desarrollo y que lo convierte en responsable de sí mismo, en este sistema de la personalidad como parte de ella se manifiesta y desarrolla la sexualidad.

Luego, la sexualidad se integra en el sistema regulador de la psiquis humana. La sexualidad nace y se manifiesta en la personalidad, su desarrollo se produce a la par del desarrollo de la personalidad, integrándose (sus deseos, necesidades, motivos, concepciones, ideas y actitudes) en su sistema y en su dinámica.

Cada etapa del desarrollo de la personalidad, implica un nivel de desarrollo de la sexualidad. Por lo tanto, los componentes psicológicos y las funciones de la sexualidad están mediatizados por las características y regularidades de la personalidad. Es decir, a través de los contenidos sexuales se expresan cualidades de la personalidad como ideales, valores, actitudes, sentimientos, motivaciones, autoestima, rasgos caracterológicos, entre otros. Pero también las cualidades de la sexualidad y sus componentes psicológicos como la identidad de género, el rol de género y la orientación sexo-erótica, se manifiestan en los rasgos persono lógicos, cuando asumimos los roles de padre, madre; amigo, amiga; esposo, esposa; hijo, hija; hombre, mujer.

La personalidad tiene un carácter individualizado e irrepetible, ya que se forma desde el nacimiento y es construida por los sujetos como seres concretos que reflejan las relaciones con los demás, a través de la actividad y la comunicación, mediante la interacción sistemática de los factores biológicos y sociales, internos y externos.

 


Enfoque alternativo y participativo en la educación de la sexualidad

La sexualidad trasciende, según se ha explicado, los marcos de un fenómeno individual; desborda las fronteras del yo y se revela y crece en el nosotros, en lo común y compartido: su proyección social cristaliza en la riqueza de los vínculos comunicativos y afectivos que se establecen con la pareja, la familia y la sociedad.

¿Cómo conjugar, entonces, en el proceso educativo, la singularidad de esta manifestación vital en su doble significación individual y social? Volemos un poco hacia el ámbito de lo imaginario, tratando de representarnos las consecuencias de una educación descontextualizada, que solo tenga en cuenta los intereses de cada persona en particular: correríamos probablemente el riesgo de potenciar el individualismo egoísta, la intolerancia, la insensibilidad frente a las necesidades de los demás, la falta de responsabilidad ante la repercusión del comportamiento propio en la vida de las otras personas y en el entorno, la incapacidad para participar colaborativamente con otros seres humanos en distintos ámbitos de la vida. Si, por el contrario, promovemos exclusivamente el interés común; si sacrificamos los deseos, potencialidades y anhelos de las personas concretas, estaríamos reproduciendo el modelo educativo tradicional, que al despersonalizar y estandarizar el proceso, también lo deshumaniza.

El enfoque humanista crítico acerca de la sexualidad y los géneros representa en tal sentido un marco de referencia para enfrentar estas problemáticas de la educación sexual: apunta hacia la necesidad de que este proceso tenga un carácter alternativo, que respete la individualidad y ofrezca opciones muy variadas y ricas para vivir la sexualidad sin imponerlas de forma vertical; favorece las decisiones libres pero que, a su vez, consideren responsablemente los problemas y necesidades de los otros y del contexto, y estimula el papel del ser humano como protagonista principal de su propia vida y educación.

La educación alternativa y participativa estimula el derecho a elegir de manera autónoma los caminos a través de los cuales va a transitar cada individuo su sexualidad a partir del ejercicio de la libertad. Pero no se trata de una libertad salvaje, ciega, siempre que se ejerza con una profunda conciencia crítica de la trascendencia de sus actos en las personas que le rodean. De esta manera, se articula la libertad con la responsabilidad y se propicia que se imbrique el doble carácter personalizado y social de la sexualidad humana. Esta educación es participativa en tanto promueve la implicación, el compromiso con las metas y objetivos educativos desde el momento mismo en que éstos parten de la praxis de la vida cotidiana y adquieren un sentido personal para el sujeto lo cual lo motiva a actuar en correspondencia con dichos fines, a la vez que lo condiciona a establecer los vínculos interpersonales sobre la base de la colaboración, la reciprocidad, ayuda mutua y equidad, todo lo cual, sin afectar la autenticidad contribuye al proceso de socialización.

La educación sexual alternativa y participativa inserta al sujeto en el modelo social más universal en sus bases ideológicas, ético morales que no pierde vigencia social en tanto lo ayuda a lograr una profunda identificación con su sexo biológico, desarrollando el orgullo de ser hombre o mujer, a la vez que lo prepara para la constitución de la pareja sobre la base de vínculos erótico-afectivos profundos, para la formación de una familia basada en la paternidad y maternidad plena, responsable y feliz. No debemos olvidar que el hecho de la constitución de una familia, si bien favorece a la sociedad, es una decisión de carácter personal, una opción que elige o desecha cada persona en función de sus necesidades personales. No obstante, consideramos que constituye una meta de toda educación de la sexualidad preparar al individuo para ejercer plenamente esta importante función en el supuesto caso de que la seleccione como parte de su proyecto de vida. De igual forma que cuando el sujeto elige una alternativa de vida que no forma parte de aquellas que sustenta el modelo social, cuando por ejemplo, tanto un hombre como una mujer desarrollan una orientación homosexual o cuando, por creencias religiosas, decide llevar una vida célibe, o la pareja que, por algún motivo, no desea tener descendencia, en todos estos casos la función de la o el educador es ayudar a estas personas a convivir responsablemente con su opción sin afectar a las personas que le rodean y haciendo todo lo necesario para que sean aceptadas en el contexto social en el que se desempeñan.

 

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Comentarios a este trabajo



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Angel Cedeño: Es de felicitar este tipo de tema que enriquecen mucho a la sociedad y ayudan a fortalecer los conocimientos de muchos educadores, además los adolescentes acogen mejor dirección.

 

ESTER: Es excelente el trabajo, me orientó un montón, soy docente en educación especial, tengo alumnos adolescentes multi impedidos y no me sentía segura de cómo dar los conceptos, las sugerencias son formidables gracias por permitir acceder a esta página.

 

juam jose loor cedeño: Un trabajo de buena calidad para poder orientar a los educandos, sólo con una pequeña observación: deberían ubicar ilustraciones para hacer de esta más didáctica.

 

Miguel Lemos: Sugiero que se le incluya imágenes para hacer más didactico el artículo.

 

Ely quiroz: Gracias por como trabajar la sexualidad en los adolescentes. Valoro dos hechos importantes de trabajarla: Utilizar preguntas precisas para resolver el problema en cuestion y la posibilidad de dramatizar la temática planteada.

 

Dario: Me parece correcto el enfoque utilizado ya que tiene en cuenta todos los aspectos que contribuyen para el desarrollo del ser humano (biológico, sicológico y cultural) muy diferente a lo que plantea la ideología de género que lastimosamente está queriendo ser implementada en Latinoamérica.

 

Liliana: Excelente material para abordar y trabajar este tema en el aula. Muchísimas gracias por el aporte.

 

JUDITH: Que bueno habrme topado con esta pagina, sucede que soy profesora y desarrollo un proyecto enfocado a la proteccion del niño y del adolescente, sobre todo en la dimension de salud sexual y esto me cae como anillo al dedo, excelente material para trabajr con los niños. Los felicito y sigan aportando,ellos lo necesitan.

 

clara: Muy oportuno para mi trabajo como orientadora escolar en la elaboración del proyecto de educación sexual de la institución donde trabajo y comparto el concepto de educación sesual integral, me gustaria ntercambiar experiencias al respecto.Hasta pronto.

 

Adriana: Excelente trabajo felicitaciones, me ha sido de gran ayuda para mi proyecto de investigacion, pienso que es coherente, útil, pertinente y con gran relevancia social.

 

Psic. Juan José Alvarado: En un ciudad de México, he impartido un "curso de orientación sexual" para estudiantes de 12-15 años, en grupos mixtos, muy bien acepado por los alumnos pero con la resistencia y la crítica de una parte del personal docente. Pero hay que seguir adelante copn todos estos proyectos, pues "urge" que se aborden estos temas.

 

esther: Al leer su contenido vi cuan importante es este tema para mi y para la sociedad, gracias por aportar, estoy realizando mi tesis de este tema lo cual me ayudó bastante (Bolivia).

 

janeth encarnación: Este es un trabajo muy bueno,que me ha sido de mucha ayuda para realizar mi proyecto educativo referente a este tema.

 

carmenza sanchez: Muy buena problemática desarrollada académicamente,pero se ma ha dificultado enseñarles a mis niñ@s porque son hansido niñ@s maltratados, abusados, con papás golpeadores.

 

liiana: Muy bueno el enfoque y me sirvió de ayuda para introducir la temática en el nivel de estudiantes de primaria.

 



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