En términos pedagógicos, esto nos revela dos caminos extremos posibles: o nos resignamos a enseñar bajo la lógica de los alumnos o intentamos modificar sus horizontes de sentido (y su valoración). Evidentemente, en la práctica habrá una tendencia a acercarse a uno u otro extremo.
En síntesis, conocer el sentido atribuido al aprendizaje Escolar por los alumnos es importante porque es el marco, el horizonte donde tendrá o no, cabida la lógica bajo la cual la institución escolar, a través de los profesores, intencionan los contenidos del currículo. Sin embargo, es importante recalcar que igualmente es muy importante conocer el sentido que los alumnos atribuyen a aprender en la Escuela en el marco del conjunto de sus pares, puesto que la valoración que realiza el conjunto de sus compañeros de curso actúa como agente de validación del sentido que un alumno concreto asigna a aprender en la Escuela.
SAE y Alumno
La escala SAE-Alumno es una reformulación del instrumento Valenzuela (2002) y su objetivo es poder caracterizar el sentido atribuido por los alumnos a aprender en la Escuela a través de la valoración de una serie de afirmaciones.
Este instrumento (Anexo 1) consta de 21 ítems en los cuales se busca establecer la valoración que el alumno tiene de las razones para aprender en la Escuela. En concreto, la escala demanda del alumno expresar su grado de acuerdo o desacuerdo, en una escala tipo Lickert de 1 a 6, contrabalanceada, con una serie de afirmaciones que expresan motivos por los cuales quiere aprender lo que la Escuela quiere enseñar y que se inician con la frase "Mi principal razón para aprender en el colegio es..." y que tienen relación con los cinco tipos de sentidos atribuibles a aprender en la Escuela (de Responsabilidad Social, de Desarrollo Personal, de Ascenso Social, de Sobrevivencia, de Mal Menor).
Tabla 1 - Ítems para cada uno de los 5 SAE

Características Psicométricas del SAE - Alumno
Estructura factorial
La distinción de los diferentes tipos de sentido fue corroborada a través de un análisis factorial de componentes principales (Tabla 2), realizada con una muestra de escolares chilenos, de ambos sexos (n= 475) de NSE alto, medio y bajo. Este Análisis fatorial se realizó con rotación varimax (6 iteraciones) y muestra un índice Kaiser-Meyer-Olkin (KMO) de 0.854, considerado como bueno (Kaiser, 1974, en Visauta, 1998). Por su parte, el test de esfericidad de Bartlett aparece significativo (x2= 3092.10; p= .000) y los 5 factores extraídos aportan una varianza explicada, de 58, 928%.
Como es posible observar en la Tabla 2, el análisis factorial evidencia, a partir de los datos de la muestra de validación, una estructura coincidente con la propuesta a priori del instrumento, es decir, que se distinguen 5 factores o dimensiones, y que los ítems que participan de cada una de ellas, son los que debieran estar asociados a cada una de las dimensiones.
Tabla 2 - Estructura Factorial de SAE- alumno

*Método de extracción: Análisis de Componentes Principales. Método de rotación: Varimax con Normalización Kaiser. La rotation converge en 6 iteraciones.
**Por razones de legibilidad, se omiten las puntuaciones factoriales menores a 0.3
Confiabilidad de la prueba
Adicionalmente, se evaluaron los niveles de confiabilidad a través del alfa de Cronbach (Cortina, 1993; Streiner, 2003) para cada una de las subescalas. Es decir, el nivel de precisión de cada uno de los 5 tipos de SAE. Los resultados muestran índices (alfa de Cronbach) que van desde 0.6838 en el SAE tipo E, a un alfa de 0.8298 para el caso del SAE tipo A (Ver Tabla 3). Cabe hacer notar que, pese a que no se evidencia un sesgo evidente ni significativo, estos tipos de sentido tenderían a tener un grado mayor de deseabilidad social, lo que incidiría en que el grado de precisión de la subescala tipo A sea mayor y, por otra parte, que a la inversa, el SAE tipo E sumado a lo amplia de la categoría, tenga niveles de precisión o confiabilidad algo menores. Con todo, observamos una media de estos índices de 0.75.
Tabla 3 - Confiabilidad por tipo de SAE

Nivel de discriminación
Finalmente, otro antecedente importante a tener en consideración es el nivel de discriminación de las escalas (Cf. Laveault & Grégoire, 2002). Es decir, la capacidad de diferenciar el grupo que valora más positivamente un tipo de SAE (27% superior) del grupo que lo hace más negativamente (27% inferior). A partir de la fórmula propuesta por Ebel (1965), los resultados del SAE-alumno muestran índices de discriminación considerados por Ebel & Frisbie, (1986) como buenos para SAE tipo B y D e índices excelentes para los SAE tipos A, C y E, (Ver Tabla 4).