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Revista » Psicología de la Salud / Hospitalaria / ocupacional » panorama de la psicología de la salud

Panorama de la Psicología de la Salud


 

Luís Armando Oblitas Guadalupe
Psicólogo
Doctor en Psicología
Universidad del Valle de México
México


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Fecha publicación: 04/enero/2008

 








Para citar este artículo:
________________________

Oblitas Guadalupe, L. A. (2008, 04 de enero). Panorama de la Psicología de la Salud. Revista PsicologiaCientifica.com, 10(1). Disponible en:
http://www.psicologiacientifica.com/bv/psicologia-314-1-panorama-de-la-psicologia-de-la-salud.html

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RESUMEN

Se abordan los antecedentes y la evolución de la Psicología de la Salud, incluyendo su definición conceptual, así como el modelo biopsicosocial que lo caracteriza. Se describen evidencias sobre la estrecha relación que existe entre comportamiento y salud, para tener una mejor comprensión de la salud y la enfermedad, así como de los patógenos e inmunógenos comportamentales. Se describen en detalle los comportamientos que promueven salud, la calidad de vida y el desarrollo. También se analizan las áreas con las que se relaciona la Psicología de la Salud, las principales aplicaciones en salud y enfermedad, el ámbito de la psicología hospitalaria y la percepción personal que tiene el autor sobre el futuro de esta importante área de la psicología, así como la contribución personal realizada en este campo. Se concluye que la Psicología de la Salud constituye una excelente alternativa para comprender los mecanismos de la salud y la enfermedad, así como para la prevención y el manejo de la enfermedad, en lo que se refiere a sus componentes psicológicos.

 

Palabras clave: Psicología de la salud, Panorama, Aplicaciones, Contribución.

 

 

Antecedentes de la  Psicología de la Salud


Existen varios factores que contribuyeron al interés de los psicólogos por una aproximación teórica y clínica más comprensiva de la salud que el tradicional modelo médico de enfermedad, entre ellos: 1) el cambio en la prevalencia de enfermedades infecciosas a enfermedades crónicas, 2) el coste elevado de los cuidados de salud, y 3) un mayor énfasis en la calidad de vida. Así, se planteó un modelo alternativo al biomédico, el modelo biopsicosocial, que apoyó su alternativa en argumentos sólidos, aunque no describió con detalle el mismo. Se presentaron hipótesis sobre la importancia de considerar los factores psicológicos, sociales y culturales junto a los biológicos como determinantes de la enfermedad y su tratamiento (Oblitas, 2007).


Por tales razones, un número de disciplinas de la psicología (clínica, social, experimental, fisiológica, etcétera), con un interés común en cuestiones relacionadas con la salud, se reunió en 1978 para formar la división de la Psicología de la Salud de la American Psychological Association (APA), naciendo así formal, institucional y profesionalmente la Psicología de la Salud.


Entre los objetivos de la Psicología de la Salud se tienen (Oblitas, 2006):


1. Promocionar de la salud. Se trataría de todas aquellas actuaciones dirigidas a promover un estilo de vida saludable, entendiendo por salud no sólo la ausencia de enfermedad, sino también la presencia de un estado de bienestar físico y anímico en el individuo. En este sentido, destacarían las destinadas a fomentar aquellos hábitos de salud que pueden hacer que las personas se sientan mejor en su vida diaria.


2. Prevenir enfermedades.
Esta tarea pasaría por la modificación de hábitos no saludables asociados a múltiples patologías, bien crónicas o agudas (por ejemplo, el tabaquismo). En este aspecto, se hace aún más evidente la estrecha relación entre los ámbitos de la promoción y de la prevención. Sin embargo, existen otros muchos comportamientos de riesgo cuya eliminación es la única y más eficaz forma de evitar muchas enfermedades graves. Por ejemplo, el uso del cinturón de seguridad y el fomento de una conducción prudente son formas de reducir el alto número de patologías medulares. Otro ejemplo sería el del uso del preservativo, que no sólo puede servir para detener epidemias como el SIDA o las enfermedades de transmisión sexual, sino que también puede contribuir a disminuir otras enfermedades menos conocidas como el cáncer de útero.


3. Evaluar y tratar enfermedades específicas. Son muchas las alteraciones que han sido objeto de tratamientos basados en las técnicas de modificación de conducta.


4. Evaluar y mejorar del sistema sanitario. En este rubro se encuadrarían todas las propuestas dirigidas a mejorar la atención sanitaria en lo que se refiere a la práctica profesional, a la educación sanitaria de los usuarios y a la relación entre los colectivos implicados, además de la formulación de una política de salud.


Definición de  Psicología de la Salud


Definir la salud es difícil. Como la mayor parte de los conceptos generales como paz, justicia y libertad, el de la salud presenta enormes dificultades en cuanto a su definición. Una de las definiciones de salud más extendida en nuestra sociedad es que "la salud es la ausencia de enfermedad". En 1974, la Organización Mundial de la Salud (OMS) propuso una definición de salud en la que se contemplan tres dimensiones: "la salud es el completo bienestar físico, mental y social y no simplemente la ausencia de dolencias o enfermedades". El problema de dicha definición radica en explicar qué es el bienestar de un individuo.


Pronto, los psicólogos, una vez que comenzaron a realizar intervenciones clínicas a partir de la Segunda Guerra Mundial, y conforme se iba consolidando el campo de la psicología clínica y de la salud mental, se percataron de que en ocasiones los problemas "mentales" tienen concomitantes de tipo físico. Asimismo, la medicina iba paulatinamente asumiendo esta idea, favoreciéndose con el tiempo el que se superase en parte la dicotomía físico-mental o mente-cuerpo planteada por Descartes. La aparición de las técnicas de modificación de conducta y todo un movimiento psicológico a partir de la misma permitieron en unos años este cambio y esta asunción que desembocaría en la aparición de la medicina comportamental y de la Psicología de la Salud (Oblitas, 2007).


La Psicología de la Salud podría ser definida como "la disciplina o el campo de especialización de la Psicología que aplica los principios, las técnicas y los conocimientos científicos desarrollados por ésta a la evaluación, el diagnóstico, la prevención, la explicación, el tratamiento y/o la modificación de trastornos físicos y/o mentales o cualquier otro comportamiento relevante para los procesos de la salud y enfermedad, en los distintos y variados contextos en que éstos puedan tener lugar" (Oblitas, 2006).


Entre las principales aportaciones de la Psicología de la Salud están (Oblitas, 2007):


1. Promoción de estilos de vida saludables.
2.Prevención de enfermedades: modificando hábitos insanos asociados a enfermedades (por ejemplo, el tabaco).
3. Tratamiento de enfermedades específicas como pueden ser la diabetes, el intestino irritable, el cáncer, el sida, etc. En estos casos, los psicólogos trabajan junto a otros especialistas de la salud, combinando los tratamientos médicos habituales junto con los tratamientos psicológicos.
4. Evaluación y mejora del sistema sanitario.


Evolución de la Psicología de la Salud


A lo largo del presente siglo, los avances en la medicina han sido todavía más decisivos con el desarrollo de fármacos (por ejemplo, la penicilina), vacunas y los avances espectaculares en las técnicas quirúrgicas y en la tecnología médica. La importancia dada a la salud física ha ido en aumento, sobre todo a partir de los años cincuenta. Tradicionalmente, los médicos han tenido la exclusiva en este campo, entendiendo la salud como algo que hay que conservar o curar frente a agresiones puntuales (accidentes, infecciones, etc.), utilizando la cirugía y la farmacología como armas para cumplir dicho objetivo. Sin embargo, en las últimas décadas ha habido un giro en el modelo de salud: se considera a la salud como algo que hay que desarrollar y no como algo por conservar. Tanto la cirugía como la farmacología son métodos ineficaces para encarar el reto (labores de tipo preventivo) que conlleva la nueva concepción de salud. Cuando las personas se refieren a la salud, generalmente piensan sólo en los aspectos físicos, raramente en los aspectos psicológicos y conductuales asociados también a la misma. Hoy también debemos considerar sus aspectos sociales, económicos, culturales y espirituales (Oblitas, 2007).


Un segundo factor,  que ha contribuido al cuestionamiento del quehacer en el campo de la salud, ha sido el coste elevado de los cuidados de salud. Sin lugar a dudas, un factor determinante en el cuestionamiento del quehacer en el campo de la salud ha sido el incremento acusado de los costes derivados del cuidado médico. Los costes médicos cada año suponen una mayor porción del producto interior bruto. En tercer lugar, desde el siglo XIX el modelo principal de la salud y la enfermedad ha sido el modelo biomédico. Éste explica la enfermedad en términos de parámetros físicos y la biología molecular es su disciplina científica básica. El modelo biomédico implica que las cuestiones psicosociales no son responsabilidad de los médicos. La noción de que la enfermedad era causada por un patógeno específico estimuló el  desarrollo de las drogas sintéticas y la tecnología médica y suscitó el optimismo que muchas enfermedades podrían ser curadas. Sin embargo, el punto de vista de que una enfermedad se encuentra en un agente específico ha dado al campo médico una perspectiva que se focaliza más sobre la enfermedad que sobre la salud.


Además, este modelo médico define la salud exclusivamente en términos de ausencia de enfermedad. Aunque el modelo biomédico de enfermedad ha predominado, unos pocos médicos han comenzado a defender una aproximación holística a la medicina, esto es, una aproximación que considera los aspectos sociales, psicológicos y fisiológicos. Durante el último cuarto del siglo XX más médicos, muchos psicólogos y algunos sociólogos incluso, han comenzado a cuestionarse la utilidad del modelo biomédico. No dudan de que dicho modelo haya significado un importante progreso, sino que cuestionan la limitación a que impone al concepto de salud. Desde hace dos décadas ha comenzado a emerger un modelo alternativo que no sólo incorpora factores sociales, sino que también incluye los psicológicos y los sociales. Este modelo se ha acuñado con el nombre de modelo biopsicosocial, en que la salud es vista de nuevo como una condición positiva (Oblitas, 2004).


En la actualidad, existe multitud de evidencia de que nuestra salud está profundamente influenciada por nuestra conducta, pensamientos y relaciones sociales. Nuestra conducta (hábitos saludables, buscar cuidados médicos, obedecer las recomendaciones de los médicos, etcétera) tiene un efecto inmenso en nuestra salud. Por ejemplo, un hábito como el de fumar es el responsable de un 12% a un 15% de las muertes de los países avanzados, un 30% de todos los cánceres, junto con una importante morbilidad (Oblitas, 2005).


Los estados psicológicos influyen en nuestra salud. Nuestros sentimientos y emociones pueden tener efectos positivos o negativos en nuestro bienestar físico. Sentimientos de ser amados y apoyados por otros pueden ayudarnos a tratar con situaciones estresantes. Diversas intervenciones pueden reducir el dolor y sufrimiento experimentados tras una operación y acelerar el proceso de curación. El estado psicológico con más claros efectos negativos en nuestra salud es el estrés, habiéndose asociado a una gran variedad de efectos negativos sobre la salud, extendiéndose desde la enfermedad cardíaca coronaria al cáncer y la supresión del sistema autoinmune (Oblitas, 2005).


La esperanza de vida ha aumentado de modo dramático. En 1900 la duración de la vida era de 46 años para los hombres y 48 para las mujeres; en la actualidad es de 76 años para los hombres y 78 para las mujeres, esto es, casi el doble. Este incremento de la expectativa de vida ha sido posible gracias a las mejoras en la salud pública y a los cuidados médicos, básicamente gracias a la reducción en la mortalidad infantil y en la reducción de las enfermedades infecciosas (gripe, rubeola, polio, etc.) por medio de programas inmunitarios (Oblitas, 2005).   


El enfoque biopsicosocial y la  Psicología de la Salud


Cierto tipo de problemas, en concreto las enfermedades crónicas debidas a causas múltiples (factores psicológicos, sociales, culturales y medioambientales), requieren un manejo diferente del que se da a los estados mórbidos agudos, cuya principal característica es la de ser producidos por agentes patógenos específicos. El modelo biomédico presenta numerosas lagunas en cuanto a la conceptualización de los estados crónicos. Este modelo asume que la enfermedad puede ser explicada en términos de variables biológicas mensurables; la conducta social no tiene cabida en el mismo o, en su extremo, que las anormalidades conductuales se reduzcan a procesos somáticos, biomédicos o neurofisiológicos. La filosofía inherente al  modelo médico implica un reduccionismo (todos los fenómenos biológicos son reducibles a procesos bioquímicos básicos) y el mantenimiento del dualismo mente-cuerpo: los procesos somáticos y psicológicos se excluyen mutuamente y el cuerpo y la mente son dos entidades separadas (Osorio y Oblitas, 2005).    


Muchos teóricos han apoyado la idea de que es necesario un nuevo modelo si se quiere progresar en la comprensión y el control de la enfermedad. Engel planteó un modelo alternativo al biomédico, el modelo biopsicosocial, y apoyó su alternativa en argumentos sólidos, aunque no describió con detalle el mismo. Planteó hipótesis sobre la importancia de considerar los factores psicológicos, sociales y culturales junto a los biológicos, como determinantes de la enfermedad y su tratamiento: "El modelo médico debe tener en cuenta al paciente, el contexto social en el que vive y el sistema complementario utilizado por la sociedad para tratar con los efectos perjudiciales de la enfermedad, esto es, el papel del médico y el sistema de cuidados de la salud" (Oblitas, 2004).


La relación salud - comportamiento


No cabe duda de que el  factor más decisivo en ese nuevo enfoque en el campo de la salud ha sido el que las principales causas de muerte ya no son las enfermedades infecciosas, sino las que provienen de estilos de vida y conductas poco saludables. Hoy casi ningún profesional de la salud duda del impacto de nuestra conducta diaria en la salud y en la enfermedad. En la actualidad hay evidencia más que considerable de que las causas de la enfermedad radican en la conducta y el estilo de vida del individuo. La salud de la gente en los países desarrollados ha alcanzado un nivel impensable a principios del presente siglo. Las expectativas de vida se han incrementado notablemente, como consecuencia de las mejoras en la salud pública y en el cuidado médico (Heman y Oblitas, 2005).   


Sin embargo, en la actualidad los patrones de morbilidad y mortalidad difieren considerablemente de los de comienzo del siglo XX. En 1900, la neumonía, la gripe y la tuberculosis eran tres de las cuatro principales causas de muerte. Sin embargo, en 1988 las tres principales causas de muerte fueron la enfermedad coronaria, los ataques fulminantes y el cáncer, dolencias que se deben en parte a la conducta y estilo de vida del sujeto. Por ejemplo, a principios de 1990, aproximadamente el 38% de las muertes eran debidas a la enfermedad coronaria y el 7% a los ataques, esto es, el 45% de las muertes eran debidas a enfermedades cardiovasculares. El cáncer daba cuenta del 22,5% de todas las muertes y los accidentes, del 4,5%, o lo que es lo mismo, más del 70% de todas las muertes son consecuencia de las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, los accidentes y el SIDA, enfermedades estrechamente vinculadas a las conductas y estilos de vida de los individuos (Oblitas, 2006).   


Patógenos y los inmunógenos conductuales


Podemos hablar de patógenos e inmunógenos conductuales. Los patógenos conductuales son aquellas conductas que hacen a uno más susceptible a la enfermedad, por ejemplo, fumar, beber alcohol, etc., principales causas de muerte y factores de riesgo asociados. Los inmunógenos conductuales son aquellas conductas que reducen el riesgo del sujeto a la enfermedad. Uno de los mejores ejemplos de inmunógenos conductuales nos lo proporciona un amplio estudio realizado en Estados Unidos (EU), con una muestra de 7000 personas seguidas a lo largo de nueve años y medio donde se encontró una asociación muy estrecha entre la longevidad y siete conductas de salud a los cinco años y medio y a los nueve años y medio: 1) dormir de 7 a 8 horas; 2) desayunar casi todos los días; 3) tres comidas al día, sin picar entre ellas; 4) mantener el peso corporal dentro de los límites normales; 5) practicar ejercicio físico regularmente; 6) uso moderado del alcohol o no beberlo; y, 7) no fumar (Oblitas, 2007).   

 


 

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Comentarios a este trabajo



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Porfirio Martínez: Felicito sinceramente al Dr. Oblitas por su destacada labor, personas como él son los que necesita el mundo y los reclama Dios.

 

Franco Barberis: Creo que el artículo del Sr. Oblitas cae en obviedades. George Engel, fue un médico Internista que diseño el modelo biopsicosocial no como contrapuesta al modelo medico, sino que integrándolo a el. Hay que recordar que el modelo médico a generado grandes beneficios a la humanidad y que gracias a él gran parte de nosotros estamos vivos en este momento. El Sr Oblitas cae en desinformaciones , pues, si bien las enfermedades crónicas están surgiendo como estilos de vida desadaptativos, hay que tomar en cuenta que la misma sociedad es la que nos los impone en gran medida y mediados por los modelos económicos que nosotros mismos sustentamos. Le informo al Sr. Oblitas que en el mundo en desarrollo, las enfermedades infecciosas, en términos absolutos, siguen siendo la principal causa de muerte y no las cardiovasculares, y que el modelo biopsicosocial solo se aplica, a nivel mundial, en un solo 11% de los dispositivos de salud, más bien habría que preguntarse porque ocurre ello. Además, y con esto termino, los médicos siempre nos hemos interesado en la integralidad del ser humano, no sólo en sus partes.

 

wellington Suarez: Es un trabajo excelente, adecuado y práctico para ser ejecutado en diferentes pueblos, por lo tanto felicito su armonía investigativa y dedicación a su trabajo.

 

carmela: Excelente, justo gracias a los aportes que recibí de mi tutor LUIS OBLITAS en el diplomado de psicología de la salud, sus aportes, el profesionalismo, y su trayectoria son el éxito que hace que la psicología de la salud, tenga un panorama importante. Carmela Vera de Perú

 

irizay: Excelente trabajo que contiene amplios conocimientos de la psicología y el modelo biopsicosocial, estoy totalmente agradecida con todo su trabajo gracias y saludos.

 

orlando hernandez: Buen trabajo, me parece sería importante investigar qué pautas de salud promueven las otras perspectivas o modelos psicológicos para realizar una visión más integral.

 

KATIA: Es lo que buscaba, actualización sobre psicología de la salud. Estoy muy orgullosa que una eminencia como usted haya surgido de las aulas de mi amada Alma Mater Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima-Perú. Felicidades.

 

Alice : Sus escritos son muy enriquecedores. Leo siempre sus publicaciones y las comparto con mis alumnos ¡Adelante y Éxitos! Dios lo Bendiga|

 

aranza: Exelente trabajo, felicidades y gracias por compartir sus conocimientos. Reciba mi admiración por tan valiosa investigación.

 

MERLY TORO: Me parece un trabajo muy excelente y con una buena información bien especificada, gracias. Escribo desde Venezuela.

 

Maria de la Luz: El artículo presenta los modelos que nos dan un marco referencial para saber por dónde empezar, que pasos seguir, y que técnicas necesitamos para influir un cambio en las conductas de las personas. Además, respecto al Modelo Cognitivo Social, se encuentra asociado a los trabajos de Bandura, da importancia a los efectos del ambiente social y las cogniciones sobre la conducta y la influencia reciproca entre ellos. Este modelo ha tenido éxito en la Psicología de la salud, especialmente con los conceptos de "expectativa de autoeficacia", esto es, las creencias relacionaron la habilidad que uno tiene para ejecutar una conducta determinada, y de "expectativa de resultado", que se refiere a la creencia que la conducta puede producir los cambios deseados.

 

nerymar kuilan martinez: Me parece excelente la información brindada. Muchos profesionales de la salud estamos comprometidos en mejorar la calidad de vida del individuo pero al parecer las alternativas no son suficientes. La Psicologia de la salud como paradigma desarrolla alternativas preventivas que promueven y focalizan el sentido de bienestar de las personas. Hace falta cambiar la mentalidad de nuestro pueblo, cambiar de enfermedad a prevención y de malestar de estresores a capacidad de bienestar... EXCELENTE DR. OBLITAS

 

Ana Aguilar Angeletti: Es muy útil para dar una visión general.

 

GLORIA MOLINA: Dr. Oblitas, es uno de los mejores tratados de psicología de la salud, de un corte muy amplio, sin embargo, tengo una duda: ¿en qué parte se puede insertar la medicina tradicional, pues está muy arraigada en las culturas aborígenes y ellos tiene sus creencias y tratamientos peculiares? Atte. Gloria Molina.

 

Janette Montero: Muy buena descripción del panorama de nuestra área de estudio donde mucho hemos avanzado, pero donde queda mucho por hacer todavía. Saludos cordiales desde Maracaibo, Venezuela.

 



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