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Ivan Petrovich Pavlov. Una aproximación a su vida y su obra
Jairo A. Rozo Castillo
Pavlov y los reflejos condicionados Con el fin de ubicar la obra de Pavlov dentro de la psicología, resumiremos los conceptos más importantes alrededor de los reflejos condicionados. La esencia del procedimiento de Pavlov fue la siguiente. Se presentan un objeto o un acontecimiento que no sean demasiado excitantes o neutros y no se trata de provocar respuesta específica alguna. Sigue a esto un acontecimiento u objeto que provocan una respuesta específica, como por ejemplo, dar alimento al animal cuando está hambriento, lo que produce secreción salivar y movimientos de comer. Mediante la repetición de esta sucesión de hechos, el primer estímulo neutro empieza a provocar una respuesta él mismo, semejante, más o menos a la producida por el segundo estímulo: respuesta condicionada; el acontecimiento inicialmente neutro es ahora un estímulo condicionado (Hebb, 1968). Por lo tanto, como Pavlov mismo dice (Pavlov, 1972): "la condición primera y fundamental de elaboración de un reflejo condicionado es la coincidencia en el tiempo de un agente indiferente hasta entonces con la acción de un agente absoluto (reflejo absoluto), que provoca un determinado reflejo incondicionado. La segunda condición importante para la elaboración de un reflejo condicionado es que el agente indiferente debe preceder ligeramente a la acción del excitante absoluto (en la actualidad nuevos estudios han demostrado que el principio de contigüidad no es tan relevante como se creía" (Ver Rozo y cols., 2005). Otros elementos importantes dentro del condicionamiento son: - La extinción, si se presenta el estímulo condicionado (tono) sin el estímulo reforzante o incondicionado (comida) se produce la desaparición de la respuesta condicionada. - La generalización que viene a ser el equivalente objetivo de la "ley de similitud" de los asociacionistas (Ver Keller, 1973). La respuesta condicionada se puede extender o generalizar a estímulos similares al estímulo condicionado original. - La discriminación, principio que establece la diferenciación de los estímulos al reforzar diferencialmente uno en comparación con sus semejantes, es decir, se extinguen los reflejos generalizados. Estos principios de los reflejos condicionados giraban alrededor de dos procesos básicos: la excitación y la inhibición. La excitación era un proceso positivo, mientras que la inhibición, de fuerza contraria, paralizaba la función. Por último, las leyes reguladoras de la acción de ambos procesos podían reducirse a tres: irradicación, concentración e inducción recíproca (Gondra, 1989). Pavlov imaginó la excitación e inhibición como una especie de ondas que, inicialmente, tendían a expandirse a las áreas circundantes (irradiación) y después retornaban al punto de partida (concentración) y, finalmente, podían generar o potenciar la excitación de las áreas vecinas y viceversa (inducción recíproca). Pavlov intentó demostrar estas leyes con una serie ingeniosa de experimentos pero, a pesar de ello, su concepción de las ondas de excitación y de inhibición que se prolongaban por el sistema nervioso era muy difícil de conciliar con la teoría sináptica de las neuronas. De ahí que su teoría fuera superada muy pronto por los avances de la neurofisiología. A este respecto Barrat (1970) dice: "cuando Pavlov fue más allá de los datos y trató de especificar los detalles fisiológicos del modo como trabajaba el sistema nervioso, se volvió más y más especulativo y, de hecho, no demostró que el modo descrito por él fuera el sistema adecuado. En consecuencia, su teoría fisiológica era débil, puesto que no se podía ni verificar ni rechazar directamente por medios fisiológicos". Pavlov, la psicología y los psicólogos de su época Para tratar de entender mejor la posición radical de Pavlov, de Bechterev o de la psicología conductista americana con respecto a algunos de los psicólogos de la época, como Wundt o Titchener, más conocidos como psicólogos introspeccionistas, vamos a observar un ejemplo dado por Boring (1946) y citado por Barrat (1970) que nos da a entender la futilidad de una gran cantidad de argumentos introspeccionistas que llevaban a la psicología a la encrucijada de discusiones bizantinas. La anécdota es la siguiente: "Algunos introspeccionistas acostumbraban confiar en los juicios de simplicidad o complejidad. Si usted puede ver que la naranja es de color rojo amarillento, pero no puede ver que el amarillo es un amarillo verde-anaranjado, entonces sabe que el rojo y el amarillo son "puros" y que el naranja y el amarillo-verde no lo son. Pero los observadores pueden no estar de acuerdo y es de recordarse siempre la famosa sesión de la Sociedad de Psicólogos Experimentales en la que Titchener, después de un ardiente debate con Holt, exclamo: "Usted puede ver que el verde no es ni amarillo ni azulado" y Holt replicó: "por el contrario, es obvio que un verde es un amarillo-azul, pues es exactamente tan azul como amarillo". Esta discusión era un fatal augurio del destino de la introspección". Cuando dos expertos distinguidos de la introspección no podían estar de acuerdo respecto a un problema tan básico, como la naturaleza del color, se necesitaba otro método de examen. Por ello, la reacción pavloviana era tajante y radical: monista materialista, objetiva, experimental y más aún, fisiológica. Pavlov sostuvo una lucha sistemática, ardiente e intransigente contra todos los defensores del animismo y el dualismo durante toda su vida. Pero estas "guerras", como él las llamaba, no sólo se circunscribieron alrededor de los introspeccionistas, sino también cobijaron otros importantes psicólogos y fisiólogos de la época. Para ello, es importante observar las apreciaciones de S.Monserrat-Esteve, en su prólogo a Los reflejos condicionados e inhibiciones (Pavlov, 1972) en donde describe anecdóticamente algunas de las reacciones de Pavlov ante diferentes críticos suyos. Pavlov mantuvo encarnizadas discusiones con Lashley durante muchos años. Una aproximación a sus diferencias puede observarse en Respuesta de un fisiólogo a los psicólogos (artículo de 1932, en Pavlov, 1972), en donde defiende ante Guthrie, Lashley y Köehler el concepto de reflejo y sus verdaderas y fructíferas perspectivas para el estudio de los complejos comportamientos de los organismos. Con Sherrington también tuvo serias diferencias, agudizadas, sobre todo, a partir del comentario que éste le hizo a Pavlov en 1912 en Londres. "No creo que sus reflejos condicionados tengan éxito en Inglaterra porque son materialistas". En una de las conocidas sesiones de los "miércoles pavlovianos" (19-IX-1934) Pavlov llegó a decir, comentando el libro de Sherrington El cerebro y su mecanismo: "He llegado a creer que Sherrington está enfermo y que aunque no más que setenta años (él tenía por entonces ochenta y cinco) presenta ya síntomas de senilidad y de envejecimiento". En otras de estas sesiones atacó a Pierre Janet, Clarapède, Pierón, Woodworth, etc. Pero, como decía el propio Pavlov, todas estas "guerras" no fueron nada en comparación con la que sostuvo contra los representantes de la psicología de la forma. Köehler y sus seguidores atacaron a Pavlov como representante de una concepción molecular elementalista frente a sus propias concepciones, que calificaron como molares. Pavlov se defendió de la psicología de la Gestalt después de leer concienzudamente sus obras y de, inclusive, haber experimentado con chimpancés. Con ello, utilizó su argumento principal de comparar los eventos moleculares y molares (con el que le habían atacado) con los elementos químicos y sus compuestos. Cierto que las propiedades de éstos no están contenidos en aquellos, pero el químico los analiza para estudiarlos. Para Pavlov, los elementos forman la Gestalt, para los psicólogos de la forma ocurre al revés. La totalidad es anterior a las partes. También aquí, en una de las sesiones de los miércoles (12-IX-1934), arremetió contra Yerkes y Köehler diciendo: "A mi parecer, Köehler no ha visto nada de lo que los monos le hacían ver. Puedo decir, sin exagerar, que no han visto absolutamente nada". Estas anecdóticas apreciaciones de Pavlov a sus críticos dan un claro ejemplo de lo polémico que era y de las expresiones mordaces que podía llegar a tener para con sus opositores. En este punto es importante observar cómo a través de su obra (Pavlov, 1970 y 1972) se observan diferentes críticas a la psicología dualista y a los métodos subjetivos e introspeccionistas. Con respecto al carácter científico de la psicología, Pavlov dice: "Los propios psicólogos no consideran su ciencia como ciencia exacta. Uno de los mejores psicólogos americanos, James, califica recientemente a la psicología como "ciencia en perspectiva" y no como ciencia. Una declaración más impresionante es la de Wundt, que se opuso a la separación de cátedras de psicología y filosofía, ya que es imposible establecer un programa de psicología obligatorio para el examen ya que cada profesor tiene la suya propia" (Pavlov, 1972). Otro ejemplo de sus apreciaciones es la siguiente: "Involuntariamente casi, el fisiólogo se siente inclinado a pensar que el psicólogo -recién separado del filósofo- no ha abandonado todavía su método filosófico de deducción, su adhesión al pensamiento lógico, que no siempre confronta la correspondencia entre el pensamiento y la realidad. El fisiólogo se comporta de modo completamente opuesto" (Pavlov, 1970). Por último, quisiéramos finalizar con algunas palabras más del mismo Pavlov, que dan a conocer su clara postura ante la psicología y la fisiología: "soy un psicólogo empírico: acerca de la literatura psicológica sólo conozco algunos manuales y únicamente he leído un número de artículos sobre el tema que resultan completamente insignificantes con relación al cúmulo de datos adquiridos. Pero he sido siempre, y lo soy ahora, un observador de mí mismo y de los demás, en tanto que ello es prácticamente accesible… Esta concepción debe consistir en interpretar las diversas manifestaciones de nuestra vida subjetiva, de acuerdo con los datos positivos de las ciencias naturales modernas. Estoy persuadido de que la comprensión fisiológica de una gran parte de los que hasta ahora hemos llamado actividad psíquica descansa sobre una base sólida y que en el análisis de la conducta de los animales superiores, incluso el hombre, es legítimo partir de una concepción puramente fisiológica de procesos fisiológicos bien establecidos. Sin embargo, está claro que numerosos psicólogos ponen todo su ardor en la defensa del comportamiento del hombre y de los animales en contra de las explicaciones puramente fisiológicas, explicaciones que desconocen constantemente sin siquiera intentar aplicarlas objetivamente" (Pavlov, 1970). La importancia de la obra de Pavlov para la psicología A partir del recorrido que hemos hecho alrededor de la obra de Pavlov sería extremadamente simplista y erróneo pensar que su importancia radica en ser sólo el antecedente del conductismo, más allá de esto, demarcó los pasos de la psicología científica en el siglo XX. Como Gondra (1989) dice, sería incorrecto identificar o siquiera subordinar el conductismo a la reflexología sin más ni más. Para Gondra, ambas psicologías son muy distintas, tanto en lo que respecta a sus contextos históricos como a sus contenidos específicos. Aún coincidiendo plenamente en la meta de la objetividad y el rechazo al método introspeccionista, siguieron rutas distintas y discreparon en puntos importantes, tales como el de las relaciones de la psicología con la fisiología, o el de la importancia del sistema nervioso central. Tal vez, haríamos justicia si enumeramos algunos de los aportes de Pavlov para la psicología. Por ejemplo, el reconocer que ha arrojado luz sobre los mecanismos del aprendizaje y de la formación de hábitos, estimuló numerosas investigaciones acerca del problema de la motivación y condujo a una ingeniosa teoría explicativa del antiquísimo problema del sueño. Además, Pavlov y sus discípulos lograron producir estados mentales anormales en animales, afines a esos padecimientos tan comunes llamados neurosis, de los que muchos médicos y sociólogos piensan que son, en parte, un producto derivado de la intensa y compleja vida en nuestra civilización (ver Garret, 1958). Sin embargo, consideramos que para rescatar el valor real de la obra de Pavlov debemos clasificar su importante influencia para la psicología de la siguiente forma: 1. El principio del condicionamiento o fórmula E-R que define un tipo de conducta en la cual la respuesta susceptible de observación sigue inmediatamente al estímulo también observable. Dicha fórmula constituyó la piedra angular de la psicología del siglo XX y encierra en sí misma un principio explicativo fundamental; que incluye la conducta global de los animales situados en los tramos inferiores de la escala evolutiva y parte de la conducta más vital de los animales superiores, incluso el hombre (Ver Hebb, 1968). Ahora bien, esta teoría omitió pensamiento, inteligencia, discernimiento y expectación -es decir, toda actividad mental de la que actualmente se piensa en términos de proceso mediador- y, por lo tanto, debemos considerarla incompleta; sin embargo, constituyó una valiosísima adquisición, ya que explicó mucho de lo no explicado hasta entonces, y aún más interesante, condujo a nuevos e importantes problemas experimentales. 2. La técnica del condicionamiento que, en manos de los psicólogos, se convirtió en uno de los más poderosos instrumentos de investigación (Barratt, 1970). 3. El aporte metodológico de su obra, que se puede resumir así: - Su filosofía positivista -es decir mecanicista y materialista- ubicó a la psicología a partir del caos del introspeccionismo. - La objetividad. Los experimentos llevados a cabo se restringían a lo observable y se creaban para establecer relaciones funcionales entre dimensiones observables de respuestas y variaciones en las condiciones de estimulación. - Los experimentos de Pavlov subrayan la necesidad de controlar las condiciones experimentales. - A diferencia de la psicología mentalista, el objetivismo de Pavlov permitió un alto grado de cuantificación. Los procedimientos exactos y comunes de medida son un signo del estado de desarrollo de una ciencia. - Pavlov estableció la relación entre método y teoría que sería el foco principal de los conductistas posteriores. Lo importante es que Pavlov reconoció la necesidad de que teoría y experimento marchasen de la mano, cada uno contribuyendo al refinamiento progresivo del otro (Barratt, 1970). Con estas apreciaciones finalizamos esta síntesis de la vida y obra de Pavlov, un "purificador" -si se permite utilizar el adjetivo- de tanto mentalismo y subjetivismo que atascaban el desarrollo de lo que posteriormente se erigió como la psicología objetiva y científica del siglo XX. Para terminar, queremos referir algunas palabras de Pavlov sobre el futuro de la ciencia, tomadas de la obra de Asratián (1949): "Está llegando y llegará, se llevará a cabo, la aproximación inevitable y natural, y finalmente, la fusión, de lo psicológico con lo fisiológico, de lo subjetivo con lo objetivo, se decidirá la cuestión efectiva que durante tanto tiempo ha atormentado el pensamiento humano. Y todo lo que sea, en adelante favorecer esta fusión, constituye la gran tarea del próximo futuro de la Ciencia".
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