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Amor, paranoia y convicción patológica. Delirios de erotomanía en la vejez: A propósito de un caso
Discusión La cronicidad y persistencia en el tiempo del síndrome acompaña un diagnóstico sombrío. El contenido del cuadro se establece con una convicción delirante estructurada que se va gestando dentro de un contexto subjetivo y en un ambiente concreto (la institución). Se destaca la influencia del entorno del paciente tanto en el mantenimiento, el tratamiento y el avance de los síntomas, constituyendo un punto valioso de abordaje unido al tratamiento farmacológico y psicoterapéutico. La sistematización del delirio, su formación ajustada a una historia coherente ligada a la realidad, aunque distorsionada en su razonamiento particular, le dota de un contenido "fiable" para la paciente. La continua búsqueda de indicios para esclarecer su verdad absoluta se considera una refutación del delirio y una lucha contra la evidencia de las conductas paradójicas que surgen en el curso diario de las situaciones de convivencia institucional. La paciente idealiza al objeto, le considera un ser enérgico, activo, joven, apreciado, amado y requerido por otras mujeres, dotado de un comportamiento romántico y protector. La ideación da pie a la proliferación de postulados erróneos, pero dotados de fiabilidad para la paciente. La consistencia de las historias edita esquemas o postulados consecutivos que van guiando el argumento para fundamentar la historia, en torno a la cual el trastorno va progresando sin reticencias, en su naturaleza y contenido. La aparición confusa de eventos, nuevos personajes, cambios de escenarios, pensamientos y recuerdos recientes y retrospectivos, abstracciones e interpretaciones subjetivas, vencen en la producción de la trama delusiva. Las revisiones de la literatura actual y las concepciones contemporáneas exponen que "el delirio de ser amado" o "erotomanía" aparece significativamente en mujeres solteras. Quizá el vacío o la no vivencia de ciertas experiencias amorosas o la privación sexual condicionan un estado delirante substitutivo que manifiesta la exacción de dicha experiencia. De este modo, la paciente puede desear tener relaciones sexuales con el objeto de su amor, construir ideaciones para contrarrestar ese vacío experiencial (amatorio/conyugal/maternal), incluso desarrollar un delirio y comenzar a creer que se encuentra embarazada del objeto. Unido al deterioro cognoscitivo, otros factores tales como comorbilidad somática o síntomas depresivos junto a la historia personal, el contexto que le ha acompañado, sus características intrínsecas psicológicas (miedos al rechazo, rigidez, aislamiento social, ambivalencia emocional y pobreza en habilidades sociales) precipita que el sujeto elabore una historia de vida que supla las carencias y privaciones experienciales a las que ha estado abocado en todo este tiempo. Es decir, la naturaleza y el contenido del delirio tienen su génesis formulada sobre un entramado de postulados de ideas categorizados e interpretados bajo unas creencias culturales y experiencias personales particulares, creado para satisfacer esa demanda. El sujeto contrapone su visión -su "verdadera" versión-, aquel punto de vista que dispone los acontecimientos, dirige las secuencias para recrear su escenario de liberación hacia ese campo experiencial vetado anteriormente. Acompañando a la sintomatología, la incidencia en el cuadro de los trastornos de identificación es notoria en este caso particular. Tras ACV se producen con frecuencia incidencia de trastornos de la identificación (delusional misidentification síndromes), siendo la transformación o extrapolación de identidad a otras personas lo que se conoce como intermetamorfosis, identificada en el caso. Otros autores han condicionado el origen de la sintomatología de la pasión amorosa a un estado de redención y escape de la soledad. Existe consenso entre autores en considerar el cuadro como una manifestación crónica e irreducible, clasificada en el eje de los delirios crónicos interpretativos del DSM-IV-R. Conclusiones La complejidad del trastorno, el cuadro erotomaníaco, su principio repentino e insidioso, su naturaleza pasional e intransferible le convierte en una entidad nosológica resistente al tratamiento. La gerencia terapéutica pasa por combinar el tratamiento farmacológico (neurolépticos especialmente risperidona), psicoterapia (confrontar al paciente con la realidad en aquellos momentos en los que empiece a cuestionar la fiabilidad de sus creencias y relegar al sujeto a una actividad cotidiana lejos de los períodos de tiempo en los que pueda redundar y referir pensamientos acerca del delirio) y una actuación eficaz en el entorno del paciente. La incidencia del trastorno es más significativa en mujeres, edad adulta, comúnmente solteras, con una experiencia vital reservada, socialmente aislada y una historia personal/familiar particular. La erotomanía es una condición crónica, con coordenadas clínicas bien definidas, desvinculada a un tratamiento definido. Sólo se postula una combinación terapéutica (a niveles farmacológico, psicoterapéutico y ambiental); la investigación experimental, sin duda, arrojará nuevas soluciones a ciertas condiciones o imitaciones actuales de gerencia del trastorno. Aclaraciones y transcripción fiel de puntos clave de la entrevista (1) Denominación numérica ficticia para mantener el anonimato en la paciente. (2) Denominación literaria del sujeto amado (delirante) fruto de la dinámica delusional. (3) "Mueve el pie varias veces hacia dentro cuando me ve y gesticula como si me diese un abrazo". (4) "Le pido que me llame cuando llega la noche" (…) "Está con la querida, no viene porque está con ella". (5) (B) "Le quiero porque es mi novio, el también me quiere" (…). (A) "Me dijo que si lo quería, que si lo estaba engañando, que se lo dijera antes de seguir adelante". (6) "Sé que se acuesta con otras" (…) "Dormí con él, pero de buenas a primeras se va con otras. No se despide de mí por la mañana". (7) "Le iba a saludar y ni siquiera miró hacia atrás".
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