Estilo de vida saludable: Puntos de vista para una opción actual y necesaria
Annia Esther Vives Iglesias Especialista en Medicina General Integral,
Profesora Asistente Facultad de Ciencias Médicas Policlínico Docente Mártires de Calabazar
La Habana Cuba
El ser humano necesita adquirir sistemáticamente por los alimentos el aporte de grasas, proteínas, carbohidratos y pequeñas cantidades de micronutrientes como minerales y vitaminas. Su combinación para lograr una alimentación balanceada, más otros factores que forman parte del estilo de vida, son el pasaporte para viajar por una vida larga, sana, que además nos permita la prevención de muchas enfermedades.
Las dolencias que ocupan los primeros lugares en las estadísticas de mortalidad en el mundo están marcadas por diferentes factores de riesgo; pero cada vez se ve con mejor claridad el papel que desempeñan los hábitos alimentarios en su aparición, de ahí que puedan ser poderosas herramientas en su prevención.
El cáncer es una de las enfermedades con mayor índice de mortalidad en el mundo. En la actualidad, trata de competir por el primer puesto con las cardiovasculares. Es una enfermedad multifactorial, cuyo proceso es complejo y prolongado. Se caracteriza por el crecimiento y multiplicación sin control de células anormales, bajo el efecto de factores internos como hormonas, el estado de inmunidad o la historia genética familiar o por la influencia de factores externos como sustancias químicas, radiaciones y virus. Vivir compartiendo estilos de vida más sanos en los que se incluyan buenos hábitos alimentarios, ejercicios físicos y otras acciones para evitar la contaminación ambiental, constituyen la clave para evitar esta enfermedad. El efecto que puede ejercer la dieta sobre la salud y en particular sobre el cáncer es un aspecto que se viene estudiando desde décadas recientes, ya hoy confirmado.
En el hombre, los hábitos alimentarios están relacionados con la diversidad de culturas, la identidad de cada pueblo, estructuras sociales, religiosas, preceptos y tradiciones elaboradas a lo largo de la historia. Las diferentes culturas han mostrado testimonios de alimentos que se aprecian cual un factor de riesgo para el cáncer y cómo el bajo consumo o ausencia de otros garantizan de forma general una dieta sana y equilibrada para prevenirlo.
A fines de la década del sesenta, se concluyó por primera vez que entre el 30 y el 70% de los cánceres se encontraban vinculados con la alimentación. Las investigaciones dirigieron su rumbo a los inmigrantes, al relacionar el cambio de su modo de vida y sus hábitos dietéticos con la incidencia de cáncer.
Los resultados de estudios con poblaciones vegetarianas de diferentes latitudes durante veinte años expusieron un menor riesgo para padecer cáncer, y poblaciones de mujeres vegetarianas que se trasladaron desde Asia o África oriental a Inglaterra, pero que mantuvieron su dieta tradicional con verduras y legumbres, presentaron menor riesgo de cáncer de colon, al compararlas con aquellas procedentes de las mismas zonas, pero que adoptaron la dieta occidental.
El llamado Estudio de los Siete Países realizado en la década del sesenta puso de manifiesto el papel del estilo de vida, el entorno y fundamentalmente la dieta en la salud de estas poblaciones. Por este estudio la dieta mediterránea se ha impuesto como patrón dietético, basada en frutas, verduras y cereales integrales como elementos protectores contra enfermedades crónicas no transmisibles, dentro de las cuales se encuentra el cáncer. Aunque la dieta mediterránea tiene alimentos propios de su entorno -el olivo, la uva y el trigo como sus representantes más significativos- ofrece los productos clave que pueden encontrarse en otras fuentes, pero que indican lo que no debe faltar en una alimentación equilibrada, agradable, sana y con elementos protectores para evitar la enfermedad.
Conclusión
En algunos grupos de población en los países no industrializados, en los últimos 50 años, ha habido alteraciones rápidas y los estilos de vida han cambiado; las antiguas prácticas sociales están en vías de desaparición, y las dietas occidentales y formas modernas reemplazan a las tradicionales. Algunos de estos cambios han contribuido a mejorar la salud, bajar las tasas de mortalidad infantil y reducir ciertas formas de malnutrición grave, como la xeroftalmía. Pero con frecuencia estos cambios también han conducido a un nuevo conjunto de problemas de nutrición y salud y a una sociedad menos cuidadosa. Hay un aumento rápido en enfermedades no transmisibles que se relacionan con la dieta, por ejemplo, la enfermedad arteriosclerótica coronaria, obesidad, ciertos tipos de cáncer, accidentes cerebrovasculares, caries dentales, diabetes y otras, que aparecen en muchos países en desarrollo. Algunos de estos problemas resultan por cambios en los estilos de vida, que incluyen un cambio en las dietas. Paralelamente con estas modificaciones, ha habido un aumento en la prevalencia de niños abandonados, jóvenes delincuentes, prostitución infantil, ancianos enfermos que no reciben una atención adecuada y enfermedad mental.
No todos los cambios y no toda la occidentalización son positivos. Muchas sociedades pobres poseen valores sociales superiores a los que se ven en varias sociedades occidentales modernas. Los ejemplos incluyen énfasis en la familia extendida, mejor tratamiento para los ancianos y cuidados en casa más que en las instituciones, una mayor tolerancia por los enfermos y mayor espíritu comunitario. No se trata de oponerse a la modernización o al desarrollo sino más bien reconocer, primero, que todos los esfuerzos de modernización y desarrollo no brindan de modo automático beneficios a los pobres; y segundo, que algunas de las acciones consideradas como buenas pueden degradar la calidad de vida de la gente pobre.
La adopción de los denominados hábitos y estilos de vida modernos algunas veces presentan beneficios aparentes. La transferencia y aplicación de las modernas tecnologías para producción, preservación y procesamiento de alimentos han redundado en mejor calidad, mayor variedad e inocuidad de los alimentos para el consumo. Pero, al mismo tiempo, la adopción de ciertos hábitos y conductas alimentarias, como el exceso de consumo de grasas saturadas, la disminución de la lactancia natural, el concomitante aumento de la alimentación por medio de biberón, y el tabaquismo, pueden ser perjudiciales para la buena salud y la nutrición. Por lo tanto, es necesario que los posibles efectos negativos de las prácticas indeseables se superen y se tomen medidas preventivas adecuadas.
No se sugiere que el cambio sea necesariamente malo. El cambio es inevitable y es necesario para mejorar la nutrición y la salud. Los conocimientos modernos se pueden dirigir a beneficio de los pobres y cada país debe elegir con libertad sus acciones. Sin embargo, cuando se estimula el cambio, ya sea por medio de los gobiernos o por personas de fuera, es importante considerar sus posibles efectos adversos.
La modificación positiva del modo y el estilo de vida constituye la base estratégica fundamental de los objetivos, propósitos y directrices de la Salud Pública cubana hasta el año 2000. Para dirigir acciones de intervención es esencial el previo conocimiento de aquello que requiere ser transformado. La caracterización del estilo de vida deviene como un elemento primario del análisis de la situación de salud en la comunidad. Para planificar las acciones encaminadas a conservar y promover la salud y el bienestar del hombre es necesario tener en cuenta que los factores que la favorecen o, por el contrario, las que precipitan una alteración, pueden gestarse tanto en la vida laboral del sujeto, como en su vida extralaboral. Todos debemos participar de manera activa en esta batalla ardua pero con muy buenos dividendos que es cambiar o modificar nuestro estilo de vida por un estilo más saludable que nos permita vivir mas y mejor.
Las recomendaciones médicas deben estar principalmente dirigidas a tratar las morbilidades. Dados los beneficios preventivos de la actividad física, el consumo de frutas y verduras y de un peso saludable, se insta a los prestadores de servicios médicos a aconsejar con más vehemencia a todos sus pacientes para que cumplan con las recomendaciones básicas para un estilo de vida saludable. No olvidemos que un cambio por un estilo de vida más saludable es una opción actual y necesaria.
Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:
Narvy: El trabajo si me parece bueno ya que estoy haciendo una invesyigación de estilos de vida saludables en adultos, bastante interesante el artículo
Isabel Carabeo: El artículo aborda una problemática de gran importancia, me ha reportado beneficios para fundamentar el campo de la investigaciones en que estoy involucrada con relación a infantes obesos y adultos mayores.
Claudia Arias Gonzales : Las puntualizaciones que hace son muy precisas e importantes, sobre todo para tomar en cuenta en las investigaciones de los estilos de vida familiar que inciden muy contundentemente en la formación actitudinal del hombre desde su niñez.
María Otazú: Me gustó mucho el trabajo,realmente la adopción de un estilo de vida saludable es esencial para el bienestar físico y mental.
ali M. Perez: Esta investigación es excelente la voy a utilizar para presenta la a mis colegas, quienes en verdad necesitan tomar conciencia de estas nuevas realidades, como diría Peter F. Druker.
Sonia : Me alegra saber que existen personas con el interés de informar para mejorar el modo y estilo devida importantes para la prevención de enfermedades, me ayudó mucho este artiículo. Sonia de Perú
Martin Rodríguez Fernández: Realmente es excelente. Los malos hábitos nos llevarán inequivocamente a tener una pésima calidad de vida cuando seamos adultos mayores. El sedentarismo y los vicios están enfermendo a gran porcentaje de nustra pobación.
adilia Sanchez: El contenido del trabajo es muy bueno me ayudó como base para la elaboración de una presentación en la universidad,donde se pretende fomentar los estilos de vida saludable de los estudiantes.
Dra. Malu: El trabajo es bastante completo, considero que es importante la publicación de estos temas que son la base para el control de la nueva Epidemia del mundo "LA OBESIDAD", y sus subsecuentes síndromes metabólicos.
Martha Isabel Izquierdo Puente: Estoy desarrollando el proyecto de investigación "Riesgo de diabetes mellitus y su relación con el estilo de vida en estudiantes universitarios" y su trabajo maneja antecedentes sobre la problemática que enfrentamos actualmente.
dimitra: Me parecío muy bueno texto, especialmente la forma como aborda la temática del cáncer.
Elizabeth: Es bueno tener este tipo de textos en los cuales se puede buscar apoyo para realmente cambiar el estilo de vida, de este formar sentirse bien con uno mismo. Muchas gracias.
Marlenys Córdoba: Me parece muy bueno que escriban sobre estos temas tan en boga gracias a la actual expansión del modelo biopsicosocial en psicología como apoyo a tratamientos médicos. Es necesario que la comunidad tome conciencia de como un estilo de vida sano hace posible tener calidad de vida y además aumenta su tiempo.
monica valle: Este artículo es realmente valioso para mí, dado que los programas que desarrollo en mi lugar de trabajo están estrechamente relacionados con este tema.
Jacqueline Rojas: Este artículo es muy bueno ya que la verdad, hoy en día no se toman en cuenta este tipo de temas y esta información es muy importante para los individuos.
Lourdes Lozano: Es muy bueno este artículo, ya que el estilo de vida está afectando mucho a la salud en esta era de la modernidad.
Javier Mendoza: El artículo es muy bueno y la verdad los estilos de vida de cada individuo en la actualidad y en el estilo de vida de la ciudad de México mas que favorecerle a la salud es todo lo contrario, y la información presentada en este articulo puede ayudar buscar más antecedentes antes de realizar una valoración.