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Revista » Psicología de la Salud / Hospitalaria / ocupacional » caracterización de pacientes geriátricos con intento suicida en un área de salud

Caracterización de pacientes geriátricos con intento suicida en un área de salud


 

Maria Zayda Guridi González
Psicóloga
Especialista de Psicología de la Salud
Policlínico Mártires de Calabazar
La Habana, Cuba



MsC. Felipe Ramón García
Especialista en Psicología de la Salud
Profesor Asistente de Psicología de la Salud


Dra. Anai Medina Valdés

Especialista de 1er grado en Medicina General Integral
Profesora Asistente de Medicina General Integral


Dr. Miguel Ángel Pérez Meneses
Especialista de 1er grado en Medicina General Integral
Profesora Asistente de Medicina General Integral


Dra. Zaily Dorta Guridi
Especialista de 1er grado en Medicina General Integral
Profesora instructora de Medicina General Integral


Policlínico Docente Mártires de Calabazar, municipio Boyeros
Ciudad de La Habana, Cuba


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Resultados y discusión


De los 12 pacientes estudiados con intento suicida en los últimos 10 años, 9 pertenecían al sexo femenino y 3 al masculino, lo que representó el 75% y 25% respectivamente.


Tabla 1 - Distribución de pacientes geriátricos con intento suicida según edad y sexo. Policlínico Calabazar, 2006




Fuente: Entrevista



Su distribución por grupos de edad y sexo se muestra en la tabla 1, donde se pudo comprobar que el mayor número de pacientes se encontraba en el grupo de 60 a 65 años (50%). Es de destacar que en este rango de edad comienza la tercera edad y con ella se acentúan los procesos de involución, aparecen los sentimientos de minusvalía, incapacidad, las preocupaciones por el futuro, el temor a las enfermedades,  así como la pérdida de roles y del estatus social, la adaptación a la jubilación y la disminución del ingreso económico, etc. Este resultado coincide con las características descritas en la literatura revisada tanto nacional como extranjera (24-26). 


Árlaes  Nápoles (1999) también encontró en su trabajo una porciento elevado de intento suicida en el sexo femenino. El sexo femenino se presentó con mayor frecuencia en todos los grupos etáreos, a excepción del grupo mayor de 75 años que sólo fue un caso masculino.


La población femenina cubana de 60 años y más es discretamente superior a la masculina, sin embargo, la proporción de ancianos con intentos suicidas fue 3 veces superior en las mujeres. Este hallazgo coincide con lo señalado por Pérez Barrero (1999), Árlaes Nápoles et al. (1999), así como otros autores (Prieto y Vega,  1996; O'Connell, Chin, Cunnigham y Lawlor, 2004), donde el suicidio es más frecuente en el hombre, con una proporción de 3:1 con relación a la mujer, pero el intento suicida es más frecuente en el sexo femenino con una proporción de 3:1, como se observó en este trabajo.    



Tabla 2 - Distribución de pacientes geriátricos  con intento suicida según escolaridad y sexo. Policlínico calabazar, 2006




Fuente: Entrevista



Cuando se investigó el grado de escolaridad (tabla 2), la mayoría de los ancianos con intento suicida no alcanzaban el nivel secundario. No puede olvidarse que estos pacientes ya eran adultos cuando el triunfo de la Revolución, por lo que no tuvieron la misma oportunidad de estudiar que existe en la actualidad; además nuestra comunidad es semi-rural y las motivaciones cognitivas pudieron estar limitadas por el grupo social donde se desarrollaron estos pacientes.


En la bibliografía revisada con respecto a este tema se señala que el bajo nivel escolar tiene una relación causal con la ocurrencia de intento suicida, como se halló en este estudio (Árlaes et al., 1999; Prieto y Vega, 1996; O'Connell, Chin, Cunnigham y Lawlor, 2004).



Tabla 3 - Distribución de pacientes geriátricos con intento suicida según ocupación y sexo. Policlínico Calabazar, 2006




Fuente: Entrevista



En diversos estudios realizados se ha encontrado que un aspecto que influye en la conducta suicida es la ausencia de vínculo laboral (Árlaes et al., 1999; Ramírez, 2005) y en esta casuística se comprueba este hecho, ya que sólo el 8.3% de los ancianos con intento suicida trabajaba, estando el resto jubilados, o en el caso de las mujeres, en los quehaceres del hogar (tabla 3), pero es de señalar que en estos pacientes la edad determina su desvinculación  laboral, aunque en Cuba muchas personas se mantienen contratadas después de la jubilación.


Esto demuestra la importancia de la incorporación social para el mantenimiento de las capacidades físicas y psíquicas, así como la significación que tiene para el individuo el abandonar el grupo de pertenencia laboral (Pérez, 2001).


Los problemas emocionales que incluyen alteración de la propia estima, a lo cual se añaden las propias presiones sociales derivadas de la jubilación y la dependencia económica, constituyen factores a tener en cuenta para explicar esta conducta en el anciano (Pérez, 2001).



Tabla 4 - Distribución de pacientes geriátricos con intento suicida según estado civil y sexo. Policlínico Calabazar, 2006




Fuente: Entrevista



Es muy significativo que ninguno de los ancianos de este estudio tenía pareja, predominando los divorciados (58.4%), por lo que se confirma en este grupo estudiado que la pareja juega un papel importante en cuanto a motivaciones, intereses, apoyo, tolerancia, entre otros, en esta edad. El 8.3% era soltero y el 33.3% viudo (Tabla 4).


Como señala Pérez Barrero (2001) en su estudio, la viudez sobre todo en el primer año es un momento crítico para el anciano, ya que la pérdida del ser querido, unido a los reducidos recursos para tolerar el estrés que generan los acontecimientos negativos de la vida, puede desencadenar una crisis por desmembramiento con estados  depresivos  que los conduce a adoptar actitudes y conductas negativas (Pérez, 2001; Sáchica, 1997; Ekeberg y Argaarald, 2003). Como profesional en mi experiencia he podido observar que cuando es el hombre el que pierde su compañera, éste necesita de más mecanismos autorreguladores para lograr una adaptación ante la soledad de la viudez.



Tabla 5 - Distribución de pacientes geriátricos con intento suicida según convivencia y sexo. Policlínico Calabazar, 2006




Fuente: Entrevista



En este cuadro 5  se muestra la convivencia de estos ancianos, observándose que la tercera parte (33.3%) vivían solos, el 50%  en familia y el resto con otras personas que no eran familiares (16.7%). Este resultado puede asociarse a las necesidades de vivienda del país, ya que se forman nuevas familias en el seno de la familia de origen, existiendo diferentes generaciones bajo el mismo techo, que pudiera generar conflictos de convivencia para el anciano.



Tabla 6 - Distribución de pacientes geriátricos con intento suicida según condiciones económicas y sexo. Policlínico Calabazar, 2006




Fuente: Entrevista



En cuanto a las condiciones económicas (tabla 5), el per cápita familiar en más de la mitad de los ancianos era bueno, siendo superior a $100 con un 58.4%, refiriendo los sujetos estudiados que este per cápita era insuficiente para ellos por el alto costo de la vida en los momentos actuales, dependiendo de la ayuda de sus familiares para satisfacer algunas necesidades; esta situación pudiera ser una fuente generadora de estrés para los ancianos estudiados. No hubo ningún paciente con ayuda de la Seguridad Social del área de atención.

 

Tabla 7 - Distribución de pacientes geriátricos con intento suicida según antecedentes patológicos personales y sexo. Policlínico Calabazar, 2006




Fuente: Entrevista



En la tabla 6 se puede observar que el antecedente de alteraciones psicológicas estuvo presente en el 50% de todos los casos estudiados, siendo mayor en el sexo femenino con un 55.6%, siguiéndole las enfermedades incapacitantes y la diabetes, que puede también crear discapacidad en su evolución; ambas se reportaron con un 16.6%.


De acuerdo con lo planteado por varios autores (Pérez y Reytor, 1999; Prieto y Vega, 1996; Álvarez, 2001; Ekeberg y Argaarald, 2003), los antecedentes de alteraciones psicológicas se han señalado como un factor de riesgo del suicidio. En esta casuística, como se observa, la mitad de estos ancianos tenían este antecedente, por lo que coincidimos con otros estudios. 


También las enfermedades crónicas terminales, invalidantes y discapacitantes constituyen factores de riesgo importantes en el intento suicida, influyendo además la hospitalización periódica del anciano y el ser sometido a intervenciones quirúrgicas frecuentes (Pérez, 2001; Pérez y Reyotr, 1999; Ekeberg y Argaarald, 2003; Frierson, 2003), por lo que debemos tener en cuenta estas patologías que, aunque no tiene una frecuencia tan elevada, representan una significación importante como factores influyentes en la conducta suicida, ya que según plantea Gema Quintero en su trabajo (Quintero y González, 1996), es de crucial importancia tomar en cuenta las consideraciones relativas al bienestar subjetivo para la evaluación de la calidad de vida del anciano.



Tabla 8 - Distribución de pacientes geriátricos con intento suicida según hábitos tóxicos y sexo. Policlínico Calabazar, 2006





Fuente: Entrevista



El alcohol solo se observó en un caso el cual era masculino y el 91.7% restante tenía dependencia a psicofármacos, siendo un resultado notoriamente elevado (tabla 7), planteando la mayoría de estos pacientes que consumían psicofármacos para conciliar el sueño y otro como sedante en el tratamiento de la Hipertensión Arterial. Aunque el alcoholismo constituye un factor de riesgo para el suicidio, en nuestro estudio se comportó con un porcentaje bajo.


Según estudio del Dr. Pérez Barrero (2005), el insomnio crónico es un factor de riesgo en la vejez, razón por la cual se considera que según lo referido por estos pacientes, los mismos presentan alteraciones del sueño, que los hace dependientes del psicofármaco.



Tabla 9 - Distribución de pacientes geriátricos con intento suicida según número de intentos suicidas y sexo. Policlínico Calabazar, 2006




Fuente: Entrevista



En la tabla 9 se reportan los números de intento suicida realizados por el grupo de pacientes estudiados, por lo que se evidencia que en el sexo masculino todos realizaron un solo intento (100%) , mientras que las mujeres el 55.6% lo intento una sola vez , el 22.2% lo intentó dos veces y solo una anciana lo intento en más de tres ocasiones (11.1%).



 

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Comentarios a este trabajo



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jose suarez : Creo que este trabajo de investigación es sumamente importante para que la comunidad científica y estudiantil ya que nos ayuda a nosotros los estudiante a pensar y valorar mas nuestros ancianos y buscar medidas de prevención para ayudarlos. me gustaría con el permiso de los autores utilizar la misma metodología en pacientes en P,R. para comparar resultados.

 

rosa angela ternera: El artículo me parece excelente, y ha sido de mucha utilidad para mi tesis de grado, ya que soy estudiante de sociología de último semestre y me encuentro realizando un estudio acerca del suicidio. Este artículo le ha dado un importante aporte científico a mi trabajo. Gracias a la internet se puede conocer este tipo de trabajos y compartirlos con toda la comunidad que se interesa por este tipo de información gracias por tan excelente trabajo.

 

Damaris Cartagena: Excelente trabajo. Como estudiante a nivel de Maestría en enfermería, me es de gran utilidad, por cuanto, mi tema a investigar está bien relacionado con el tema desarrollado y expuesto en esta página. Sería un honor contar con la opinión profesional de los autores y sus recomendaciones en un futuro.

 

gloria patricia patiño: Me encuentro desarrollando un programa de promoción y prevención oral y encontré esto, muy interesante porque la falta de una buena salud oral lleva al paciente a sentirse rechazado por su aspecto.

 

Hugo DAVILA: Excelente, no hay palabras para describir este gran articulo, lo que tenemos que hacer es recomendarlo vía Internet.

 

ARIELA LOPEZ: Creo que el hecho de la comunicación vía internet favorece la propgación de tan buenos e interesantes artículos, tomando en cuenta que la población mundial tiende a la vejez, es excelente.

 



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