En el análisis detallado de los factores causales de las colisiones de tránsito ocurridos durante el año 2005 se observa lo siguiente:
Tabla 8 - Causas detalladas de las colisiones en 2005 en República Dominicana
Fuente: Elaboración con base en datos de la Policía Nacional y del Dpto. de Seguridad y Análisis de Accidentes de la Dirección de Tránsito Terrestre de 2005.
Los tipos de errores de tipo humano que fueron cometidos en ese período estudiado se resumen en el siguiente gráfico:
Gráfico 6 - Fallas por error humano en las colisiones de tránsito de República Dominicana en el año 2005
Fuente: Reagrupación de datos según colisiones con base en datos de la Policía Nacional y del Dpto. de Seguridad y Análisis de Accidentes de la Dirección de Tránsito Terrestre del 2005.
Sin lugar a dudas, este abrumador panorama puede ser modificado con un poco de voluntad política y una mayor comprensión y sensibilización ante la problemática de parte de las autoridades dominicanas, ya que el error humano es predecible y controlable.
Segunda parte
Un estudio de campo
Propósitos del estudio
Ya que muchos países han tomado la delantera y disponen de años de experiencia y trabajo en el área del tránsito y seguridad vial, y a sabiendas que República Dominicana ha quedado bastante rezagada en determinados aspectos, se pretende motivar y abrir un espacio para la discusión del tema entre psicólogos, autoridades de tránsito y los propios usuarios del transporte, enfocado en la necesidad de aplicar correctamente la Ley de Tránsito 241 que rige en el país en lo concerniente a la "evaluación mental" de los conductores de vehículo de motor.
Planteamiento del problema
En República Dominicana, la Ley 241 contempla que para conducir un vehículo de motor hay que estar debidamente autorizado por la Dirección General de Tránsito Terrestre, y en su artículo 32 refiere a contar con la "capacidad mental y física" para poder transitar por las vías públicas, para lo cual se ha de proveer previamente de un certificado "médico" que lo acredite como tal.
Esta ley considera inhabilitados para el manejo de vehículos de motor a los retrasados o enajenados mentales o que hayan sufrido enfermedades psíquicas graves, al igual que a los deformados físicamente, impedidos para manejar con seguridad en la vía pública. También se considera en este grupo a los toxicómanos, los hiperemotivos o hipoemotivos y a quienes tienen dificultades físicas, motoras, de percepción, etc. Aun a pesar de que la Ley de Tránsito contiene restricciones tan específicas como las anteriores, no existen los mecanismos estructurales y organizacionales que faciliten su viabilidad, razón suficiente para llamar la atención ante dichas incongruencias.
La psicología, como ciencia del comportamiento, tiene plena capacidad para realizar diagnósticos de las aptitudes y capacidades que son requeridas por Ley a los conductores. En ese tenor, los autores del presente estudio plantean reintroducir la discusión sobre la necesidad de integrar al psicólogo al área de Tránsito y Seguridad Vial, siendo parte de su atribución la realización de la experticia indispensable (con pruebas y mediciones objetivas) que acredite adecuadamente a los solicitantes de licencias de conducir.
Objetivos
General
Mostrar la pertinencia social de la evaluación psicológica a conductores del volante y la importancia atribuida como medida de prevención de riesgo en el tránsito vial.
Específicos
1. Analizar la opinión de un grupo de autoridades, psicólogos y de conductores de vehículos de motor en República Dominicana respecto a la importancia de la evaluación psicológica de los conductores, así como también analizar cómo inciden los factores sociodemográficos, cognitivos, actitudinales y vivenciales sobre dichas opiniones.
2. Estimular la investigación científica y psicológica de temas relacionados con el tránsito y la seguridad vial y promover el debate sobre la integración del psicólogo a un equipo multidisciplinario a fin de contrarrestar los efectos perjudiciales de las colisiones de tránsito en nuestra sociedad.
Hipótesis
Para la discusión del primer objetivo del estudio se parte de las siguientes presunciones, ya que los demás objetivos se han ido desarrollando en la primera parte de este trabajo.
1. Existe una opinión favorable en todos los grupos estudiados respecto a la importancia que reviste la evaluación psicológica a los conductores, siendo más marcada en la población de psicólogos y las autoridades de tránsito.
2. Tener una opinión favorable de la necesidad de evaluar psicológicamente a los usuarios del volante tiene relación estrecha con las variables sociodemográficas (edad, sexo, nivel educativo) y haber tenido licencia anterior.
3. La opinión favorable hacia la evaluación psicológica de los conductores está estrechamente relacionada a las variables cognitivas (conocimiento del riesgo y de las reglas del tránsito); también se relaciona con las vivencias, creencias y actitudes que sobre el tránsito poseen los grupos de entrevistados.
4. Existe una creencia muy generalizada en la población estudiada, de una percepción de desorganización e inseguridad en las vías de tránsito, así como también una falta de credibilidad o desconfianza en los mecanismos oficiales que dirigen el tránsito y la seguridad pública en el país, lo que estimula la búsqueda de autoprotección.
Diseño y método
Es un estudio exploratorio-descriptivo donde se aplica una encuesta de 65 preguntas, encuesta dirigida a recolectar información en una muestra no aleatoria y elegida por conveniencia, compuesta por 15 psicólogos profesionales y 15 estudiantes de término de psicología; 34 autoridades de tránsito (17 funcionarios de tránsito y 17 policías de la Autoridad Metropolitana); 60 usuarios del volante o posibles conductores (30 solicitantes del permiso de conducir por primera vez y 30 de renovación) de República Dominicana.
Instrumento
La encuesta es autoaplible, luego de proceder a explica previamente a los sujetos encuestados las instrucciones en grupo o individualmente, asegurándoles el anonimato, la confiabilidad y confidencialidad de las respuestas, las cuales son contestadas marcando con una X o encerrando en un círculo la opción elegida. El cuestionario contiene preguntas abiertas y cerradas de aspectos relevantes al estudio, entre ellas:
a. Datos sociodemográficos y generales del encuestado: sexo, edad, ocupación, grado de escolaridad, ser o no conductor, escuchar, ver y leer noticias de tránsito, etc.
b. Conocimientos y vivencias en el tránsito: sobre la ley de tránsito y del riesgo de conducir, la frecuencia de colisiones de tránsito; el tener familiares o conocidos muertos y lesionados por accidentes de tránsito.
c. Premisas socio-culturales y actitudes personales: en referencia al derecho y seguridad que proporciona estar frente al volante y la violación de la ley, actitudes violentas de solución de problemas, etc.
d. La opinión respecto al tránsito y la seguridad vial: la percepción de seguridad en el tránsito y modos de mejorarla; la necesidad e importancia de la evaluación psicológica para aprobar y/o renovar la licencia de conducir; la confianza en instituciones encargadas de velar por el tránsito y seguridad vial, como son: la Dirección de Tránsito Terrestre de la Secretaría de Estado de Obras Públicas; los agentes del Tránsito de la Policía Nacional y de la Autoridad metropolitana (AMET); los Tribunales de Justicia en el área, etc.
e. Las acciones de prevención de riesgo: medidas a tomar frente a la forma violenta de un conductor, y otras que se refieren a actividades consideradas por los entrevistados como importantes o no para prevenir colisiones de tránsito.
El cuestionario fue sometido previamente a una validación de expertos, previa prueba piloto antes de su aplicación definitiva.
Procesamiento estadístico de los datos
El análisis de datos se corrió electrónicamente con el programa computarizado del SPSS, versión 11.5 para Windows. Se utilizaron las pruebas Chi-cuadrado para determinar la existencia de asociaciones significativas entre las variables estudiadas.
Variables del estudio
- Variable dependiente:
Opinión acerca de la importancia que tiene la evaluación psicológica a los conductores de vehículos de motor.
- Variables independientes:
Variables sociodemográficas de la población entrevistada (edad, sexo, ocupación, nivel educativo, poseer permiso previo de conductor).
Variables del conocimiento de las reglas y de riesgos; de creencias, actitudes y prácticas vivenciales respecto al tránsito vial y hacia sus organismos reguladores.
Descripción de los resultados del estudio de campo
- Composición de la muestra
La muestra no probabilística y por conveniencia de 124 sujetos estuvo compuesta, según el sexo y la edad, de la siguiente manera:
Tabla 9 - Muestra según el sexo y por grupos
Tabla 10 - Muestra según edad y grupos
El 65% de la muestra fue del sexo masculino y el 35%, femenino. Las edades oscilaron entre 15 a 69 años; el 28% entre 15-25 años, 51 % entre los 26-40 años, y 21 % de 41 años y más.
El 60% de los encuestados era universitario, 33% tenía titulación secundaria y 6% contaba con estudios de primaria. El 81% trabajaba al momento de la entrevista versus el 16% que no lo hacía.
- Nivel de conocimientos y vivencias en el tránsito
Más del 31% siempre acostumbra oír noticias del tránsito por la radio, la televisión o enterarse por periódicos y cerca del 60% lo hace ocasionalmente. 52 casos (42%) de los encuestados se han visto involucrados en colisiones de tránsito versus 70 casos (57%) que afirmaron no haber tenido ninguna colisión de tránsito. De los accidentados, 12 personas (10%) sufrieron daño físico; 37 encuestados de los que sufrieron accidentes (30%) culparon a otros de su colisión de tránsito; 9 sujetos (7%) lo atribuyeron a los problemas de señalización; 8 (6.5%) reconocieron su "propio error"; 8 (6,5%) aludieron otras razones, entre las que mencionaron: irregularidad de la vía, falta de conciencia del conductor, desesperación en el semáforo, inexperiencia, falta de luz del otro vehículo, entre otras más; 6 encuestados (5%) de los accidentados se refirió a razones del vehículo en que viajaba. 75 personas (61%) reportaron tener un conocido o familiar muerto por tránsito versus 48 (39%) que dijeron no tenerlo.
De los encuestados, 80 sujetos (65%) dijeron conocer lo suficientemente las leyes de tránsito; 38 (31%) respondieron que "más o menos" la conocía y sólo 5 (4%) afirmaron no conocerla. Ante la pregunta de si conocían que por ley al conductor había que realizarle una evaluación física y mental, 97 sujetos (78%) contestaron que sí tenían conocimiento, mientras que 21 (17%) dijeron desconocer ese aspecto de la Ley 241.
A casi la totalidad de los encuestados, 123 sujetos (99,2%) les pareció positiva la idea de efectuar una evaluación psicológica a los usuarios que solicitan licencia para conducir, alegando para ello razones como las siguientes: "conocer su capacidad, estado y facultades", "ver si constituye un peligro público", "por mayor seguridad", "descartar su loquera", "evitar accidentes", "para saber su tolerancia", "conciencia", etc.
A la pregunta ¿qué haría si alguien se le cruza en la calle y le ocasiona daños al vehículo? 72 personas (58%) respondieron que se bajarían del vehículo y hablarían pacíficamente, y 41 casos (33%) llamarían a la policía. Los restantes aseguran "defenderse físicamente" y "reprocharle para que pague los daños", aunque en una menor proporción.
- Premisas socioculturales
76 de los encuestados (61%) no estuvieron de acuerdo con la aseveración de que "para manejar no es necesario tantos requisitos como los existentes", versus el 35.5% que si los aceptó.
Ante la idea de que "sólo la policía y el ejército pueden violar las leyes de tránsito", 113 sujetos, (91%) respondieron que no, versus el 7.3% que afirmó lo contrario. Acerca de "violar la ley al ingerir alcohol en una fiesta y manejar posteriormente", el 88% de los encuestados dijo no estar de acuerdo, versus el 9% que sí lo estaba.
En cuanto a "si la presencia policial controlaría a los violadores de la Ley de Tránsito" el 89% se mostró de acuerdo, mientras que el 10% que no lo estuvo. Respecto a "si la policía debería apresar a los que andan llevándose las calles por delante", más del 90% lo aprobó, contra el 8% que lo desaprobó.
Se puso en evidencia que existe una percepción generalizada de que "hay muchos locos y desaforados manejando en las calles", ya que el 97 % así lo admitió versus el 1,6% que lo rechazó.
Sobre la severidad de la pena de implantar "la cadena perpetua" para erradicar las muertes por colisiones de tránsito, el 59,7% dijo no estar de acuerdo, versus el 27% que sí lo aprobó, en tanto que el 13,7% se mostró ambivalente ante este punto. Acerca de "si el gobierno debería controlar las vías de tránsito para la seguridad de los ciudadanos", el 88% respondió afirmativamente versus el 10% que no estuvo de acuerdo.
Sobre "el riesgo que implica para la población estar frente al volante", el 56,5% lo reconoció como un riesgo y el 38% no lo consideró como tal. La seguridad que supuestamente proporciona portar un arma en un vehículo fue aprobado por la cuarta parte de los encuestados, versus el 64,5% que lo rechazó. Ante la tranquilidad que ocasiona el saber que el conductor que causó muerte de tránsito es apresado, el 90% se mostró estar muy de acuerdo mientras que apenas el 6% que no lo estuvo.
Acerca de la presunción de "si el gobierno limitara los permisos de conducir sólo quedarían en las calles los ciudadanos muy normales", el 64% lo aprobó versus el 28% que no estuvo de acuerdo. Alrededor del 95% de los encuestados afirmó estar de acuerdo con que "evaluando física y psicológicamente a los conductores se controlaría mejor los problemas de tránsito", aunque una mínima parte, el 3,2%, no lo estuvo. Ante la pregunta de "ser imprescindible la evaluación psicológica de los conductores", más del 94% lo consintió versus el 4% que no lo consideró necesario.