Pero, lo que ahora interesa es una serie de cuestiones concretas que este autor plantea en su crítica respecto del concepto de paradigma, sobre todo en lo concerniente a la carencia final de definición de los contenidos compartidos por la comunidad que opera bajo el paraguas teórico de uno cualquiera de ellos. Dicha crítica se basa en que Kuhn, al tratar de completar su idea, remite inicialmente a la "matriz disciplinar" de la que forman parte otros subconceptos como "modelos", "valores", "generalizaciones simbólicas", con las que parece, va a entrar de lleno en los contenidos científicos. Sin embargo, ello no sucede, pues al definir finalmente la noción de ejemplar, la que se supone debe incluir dichos contenidos en los que se ejemplifica y practica una ciencia, vuelve a remitir nuevamente a los conceptos de tipo sociológico, dejando vacía de significado la noción central de paradigma. Abundando en lo anterior Fuentes dice que:
"Identificar un paradigma en primer lugar por medios sociológicos, apelando al grupo que lo comparte y/o a la circunstancia de que ha sido psicosocialmente aprendido, y especificar después el contenido de ese paradigma remitiéndonos de nuevo a la circunstancia de dicho aprendizaje psicosocial, constituye el círculo vicioso que caracteriza a la postre la obra de Kuhn, cuya más importante característica epistemológica es que elude precisamente el análisis epistemológico de la práctica científico-experimental a la que alude" (p. 62).
La hipótesis según la cual la teoría kuhniana no pasa de ser una teoría general de desarrollo parece, pues, suficientemente fundamentada, debido a la laguna existente en la definición del concepto de paradigma, que remite de forma circular a las nociones sociológicas dadas por Kuhn al definirlo, nociones que nos hablan de cómo se hace la ciencia, pero que no entran de lleno en el concepto primordial de lo que es la ciencia, eludiendo un análisis epistemológico suficiente para entender los paradigmas como artefactos o construcciones experimentales.
Después de esta contundente crítica, Fuentes pasa a exponer su propia idea del contenido de la psicología, lo que denomina campo autónomo de construcciones científicas, y lo hace buceando en las teorías tradicionales de la psicología, buscando en ellas la parte empírica y experimental, tratando de aproximar esos contenidos a los elementos que se supone deben hallarse en los paradigmas experimentales. A estos contenidos se refiere también como segundo sistema de funciones, resultado directo de la práctica experimental de la psicología a lo largo de su historia: "contenidos que resultan de las construcciones experimentales psicológicas". Así pues, Fuentes atribuye a los contenidos, un especial valor epistemológico "en cuanto que construidos, de hecho, a través de un cierto tipo de práctica científica y experimental" (p. 81).
Conducido por esta necesidad de ampliar las nociones fundamentales de la teoría kuhniana, él mismo propone los contenidos que deben constituir el objeto de estudio de la Psicología. Esos contenidos, con valor epistemológico son, sin duda, la "acción" en cuanto conjunto de operaciones que realiza el sujeto sobre el ambiente externo, situándose desde esta perspectiva en el terreno de la conducta observable: "Se trata de establecer los cursos de operaciones experimentales sobre el entorno ambiental externo al organismo" (p. 76).
Además de este tipo de operaciones, llama la atención sobre otro tipo de acción como es ese conjunto de operaciones o procesos cognoscitivos, que se apartan de lo que en sentido estricto se ha venido conociendo como conducta o comportamiento y que, por tanto, habrían de situarse en el ámbito no directamente observable. "En efecto, la conducta sin perjuicio de ser una ejecución física (física-orgánica), es una actividad mental..." (p. 79).
Otros psicólogos y filósofos de la ciencia (véase por ejemplo Davidson, 1960, 1967, 1971; Leontiev, 1974-1975; Petitt, 1982 y McGinn, 1982) han visto en la acción un elemento último de análisis de la psicología, constituyéndola, por tanto, en su objeto de estudio, tanto en nivel de conducta global a la que se aplica un tipo de análisis molar, como en una perspectiva molecular, al poder ser descompuesta en movimientos simples que, en cualquier caso, deberán poseer un sentido psicológico para ser analizados desde el punto de vista propio de esta ciencia.
Igualmente, Fuentes recala en otro contenido más difícil de dilucidar. Dicho contenido no es otro que el tradicionalmente conocido en psicología como genuino "contenido" de la mente; se refiere a los elementos, objetos mentales, o como algunas corrientes teóricas prefieren identificar, los "fenómenos":
"El sujeto científico, en cuanto que sujeto epistémico, puede ser considerado básicamente, como digo, como un sujeto operatorio que ejecuta operaciones con términos físicos de un material empírico y corpóreo circulante. Ahora bien, podemos considerar que las operaciones pueden reducirse, sin perjuicio de su complejidad, como a sus elementos últimos, a las de separar y aproximar los términos operados (...) Ahora bien tanto la aproximación como la separación presuponen necesariamente la presencia de un tipo determinado de relaciones para que dicha aproximación y separación pueda ser entendida efectivamente como operaciones-subjetivas-y no ya como meras relaciones objetivas entre la cosas mismas (...) Dicho en términos psicológicos, se trataría de la presencia experimental de las cosas de la experiencia (de los fenómenos como presencias mentales, experienciales, subjetivas" (p. 77).
Entendemos que como presencias mentales son fenómenos en el sentido dado por la fenomenología de Husserl, discípulo por cierto de Brentano y, por tanto, nada sospechoso de desdeñar dentro del conjunto del psiquismo la acción. Mueller (1963/1965), analizando el contenido de su fenomenología dice que ésta "se fija como tarea una investigación científica, no de los hechos, sino de las formas de la conciencia de los objetos..." (p. 191). Tales fenómenos, objetos mentales, hemos de concebirlos como elementos estáticos, frente a los procesos dinámicos de la mente, aunque sean estos últimos los que dan lugar a aquellos. Como el propio Husserl (1950/1997) dice:
"Toda vivencia intelectual, y en general toda vivencia, mientras es llevada a cabo puede hacerse objeto de un acto puro de ver y captar, y en él es un dato absoluto (...) esta percepción es y permanece siendo, todo el tiempo que dura, un esto que está aquí, algo que es en sí lo que es (...) Y ello vale para todas las configuraciones intelectuales específicas, estén dadas donde quieran. Todas ellas pueden ser también datos en la fantasía, pueden estar como ante los ojos y, sin embargo, no estar ahí como presencias actuales (...) También entonces son en cierto sentido datos; están ahí intuitivamente; hablamos sobre ellas no meramente aludiéndolas con vaguedad, en mención vacía: las vemos, y viéndolas podemos destacar intuitivamente su esencia, su constitución, su carácter inmanente y podemos ajustar nuestro discurso a la plenitud de la claridad intuida, en puro conformarse con ella" (p. 40).
En tal sentido, los fenómenos representan la definición más propia de contenidos en psicología, lo objetual, la cosa sentida, experienciada, frente a la acción de experienciar. Nótese, al hablar de contenidos, la dificultad que la psicología tiene -pendiente de una conceptualización adecuada de tal fenómeno- al atribuir esa naturaleza de forma reiterada, tanto a la acción como a los elementos experienciados resultado de esa acción. Desde ese punto de vista se atribuye, en ocasiones, la misma cualidad de contenido a la acción, proceso de traer a la mente un recuerdo que a la imagen visual de lo recordado. Contrariamente a lo que generalmente se cree, el propio Wundt fomentó esta confusión al atribuir también a los elementos contenidos en la mente, naturaleza dinámica: "...los contenidos conscientes son el polo opuesto de los objetos: son procesos, acontecimientos fugaces en continuo flujo y transformación" (Wudt citado en Wolman, 1979, p. 87).
Pero este no es el momento de entrar en esa distinción aunque si es conveniente tener en cuenta que esta dificultad se produce. Ahora bien, una cosa serían los contenidos mentales (objetos mentales) y otra los contenidos de la psicología, dos niveles de análisis diferentes que no deben confundirnos, y al hacer referencia a contenidos de la ciencia psicológica, se hace referencia tanto a las acciones, procesos o conductas, como a los fenómenos, objetos o elementos mentales experienciados.
Finalmente, hay que resaltar, en cuanto a la naturaleza de esos contenidos, la diferenciación tajante que establece Fuentes entre el nivel psicológico de análisis y el nivel neurológico o fisiológico, es decir, dos niveles diferentes para dos ciencias igualmente diferentes:
"Así, pues, éstas que llamo las funciones psicológicas vienen constituidas esencialmente por la conducta: son los actos de conducta las funciones o actos útiles de los que se ocupa -que construye- la psicología. Naturalmente, el hecho de que semejantes funciones psicológicas, o conductuales, no sean el resultado de ninguna predeterminación teórico-ontológica previa, sino una interna construcción científica del modo como vengo señalando, nos ofrece el argumento práctico, como decía, más relevante para rebatir esas construcciones filosóficas reduccionistas tan falsas como artificiales (...) En primer lugar, sin ninguna duda, en relación con el reduccionismo que he llamado neurologista (o 'cerebralista', podríamos decir). Las auténticas funciones neurocerebrales, así como cualesquiera otras funciones neurofisiológicas, son las que resultan construidas internamente a su escala fisiológica, una escala de construcción ésta que, como hemos visto, se cierra o limita desde la periferia del cuerpo hacia dentro, y cuya frontera, -por así decirlo- es el límite que la demarca de la escala psicológica" (p. 85).
Searle (1984-2001) también hace hincapié en la exclusión del nivel fisiológico de explicación dentro del ámbito de lo mental o psicológico y concretamente también en el campo de la acción. "Principio 1: Las acciones constan característicamente de dos componentes, un componente mental y un contenido físico" (p. 72), pero mucho tiempo atrás ya se habían posicionado en esta misma línea, y con gran nitidez, otros muchos psicólogos -recuérdese el llamado "corte esprangeriano", o el posicionamiento al respecto del psicólogo soviético Rubinstein (1957, citado en Wolman, 1979)- al hablar de los diferentes niveles que la ciencia adopta al formular y abordar el estudio de la acción:
Dado que los fenómenos psíquicos obedecen a las leyes fisiológicas de la actividad nerviosa superior, aparecen como efecto de la operación de leyes químicas. Sin embargo, los procesos fisiológicos representan una manifestación nueva y singular de las leyes químicas, y las leyes de la fisiología cubren precisamente el descubrimiento de estas nuevas formas específicas de manifestación. Del mismo modo las leyes fisiológicas de la neurodinámica encuentran en los fenómenos psíquicos una manifestación nueva y singular que se expresa en leyes de la psicología (p. 98).
Se deduce, pues, de lo que dice Fuentes, que la concreción de los contenidos de la psicología permitiría articular una noción de paradigma experimental epistemológicamente "potente", llenando con ello el vacío kuhniano respecto a los contenidos que la ciencia aborda en su labor de análisis y conceptualización de la realidad por ella estudiada.
En este sentido pensamos que, paralelamente a un modelo de desarrollo, es necesario para la psicología llegar a establecer un modelo que permitiera articular los contenidos conceptuales de los diferentes paradigmas que en ella se han sucedido, pues la integración de desarrollo y contenidos potenciaría nuevos avances en la comprensión de los fenómenos de naturaleza psicológica, e incluso podría ayudar a perfilar la idea misma de psiquismo. Es más, el propio Kuhn (1962/1978) no deja de reconocer qué tan importante es para la ciencia "describir las entidades que la naturaleza contiene", como explicar su desarrollo, trabajo que según teoriza facilitan los paradigmas, aunque él nunca llegó a abordarlo explícitamente.
Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:
Claudia Irene: Le agradezco mucho sus aportaciones. Me encuentro haciendo un trabajo sobre las formulaciones de los contenidos en primaria. Sus aportaciones me permitieron entender algunas cosas que no entendía y que venía arrastrando en mi formación como pedagoga.
La informacion tiene coherencia, un lenguaje fácil y está muy bien organizada. Gracias.
Lo felicito.