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El Inconsciente

Este libro le brinda la mejor opción en español para conocer lo que la Psicología como ciencia puede ofrecer para entender uno de los misterios más apasionantes del conocimiento humano: El Inconsciente.
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Conceptualizaciones del "cambio" como concepto y categoría

Angie Vázquez Rosado
Psicóloga Clínica, M.S
Catedrática Asociada UIPR
UIPR
San Juan, Puerto Rico
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La percepción social sobre el "cambio" -personal o colectivo- no ha sido siempre la misma. De una parte encontramos inicialmente al "cambio" asociado con la continuidad como ciclo permanente, que se repite y repite de forma infinita, controlado por un orden mecánico y predeterminado en la naturaleza física del mundo (18) prevaleciendo en enfoques esencialistas (19) . De otra parte, el "cambio" puede ser visto, precisamente, como lo contrario: la discontinuidad, la ruptura, la coyuntura o el disloque con lo previamente existente, la revolución en algunos casos (20) . Las implicaciones de estas dos visiones son bastante diferentes.
Consideramos que la primera visión presupone una aceptación de la inevitabilidad de las transformaciones como ritmo natural predeterminado de la vida, el universo y el ser humano que a su vez, supone una conformidad de aceptación a lo inescapable; la segunda parte del supuesto de un "cambio" que requiere de la voluntad, de la intención y del propósito de provocarle ya que por sí solo podría no ocurrir. Podríamos hipotetizar, como comentario paralelo, que se asume ser más condescendientes con el "cambio" como contínuo que con el segundo, considerado como un "cambio" planificado, donde puede haber "repartición de culpas" si acaso el "cambio" no ofreciera el buen resultado que promete o al que se aspira.
En ambas visiones podemos hablar de direccionalidad del "cambio". Es así como debe diferenciarse entre "cambio" lineal-horizontal y dialéctico. El primero plantea una acumulación superpuesta de forma lógica, cuantititativa y automática. Plantea, además, un movimiento hacia "más de lo mismo", o como se dice en nuestro popular refrán popular puertorriqueño: "el mismo perro con distinto collar (o pulgas)". El segundo supone un movimiento en forma de espiral donde las transformaciones no son cuantitativas sino fundamentalmente cualitativas, ascendentes y donde se asume mejora o diferencia significativamente distinta.
Muy similar a la línea de pensamiento anterior encontramos la teoría del "cambio" por tipos o niveles. Por ejemplo, Cazau cita a Garratt (1987) (21), identificándo los "cambios" en el ámbito organizacional, clasificados en dos niveles o tipos: el de primer orden y el de segundo orden, siguiendo el mismo sistema clasificatorio que hiciera Watzlalick (22) en el campo de la terapia familiar (23) . Los "cambios" del primer orden responden a "cambios" no radicales, superficiales, de corte revisionista o reformista, en donde se hacen mejoras, ajustes y adaptaciones sin cuestionar ni tocar las premisas esenciales del modelo, orden o condición social. Son considerados proactivos y como evidencia de mejora evolutiva dentro de la organización.
Según se cita en la tesis doctoral de Nekane Aramburu Goya (2000) (24) , otros teóricos, como Miller y Friesen (1984), clasifican este "cambio" como uno de tipo evolutivo natural dentro de las organizaciones. Los "cambios" de segundo orden son, por el contrario, radicales y revolucionarios. Persiguen reformular las bases, o premisas fundamentales, del orden y la organización. Son considerados generativos, pues abordan una tarea de mayores implicaciones y tienen que formular un diseño, o modelo, total alterno. Miller y Friesen (1984) los consideran como saltos cuánticos (25).
También podemos categorizar el "cambio" de acuerdo con sus implicaciones, propuestas y expectativas. En este enfoque, la palabra conflicto cobra un protagonismo referencial especial. El "cambio" puede ser conceptualizado como elemento necesario en la solución de conflictos (medio); a veces, como lo que en sí mismo genera el conflicto (la causa), y en otros casos como el alivio o solución del conflicto (transición y/o solución).
El "cambio" propuesto en la modernidad, por ejemplo, se enmarcó dentro de la esfera sociopolítica bajo la premisa de equiparar el "cambio" económico-industrial (la revolución industrial) con la idea de progreso. Brennan (26) identifica al modernismo como respuesta contestataria "liberadora" y humanista contra el feudalismo y su censura, su oscurantismo, su explotación y pobreza multidimensional. La propuesta del modernismo asumió que el adelanto tecnológico y económico pareado al "cambio" de la producción de nuevo conocimiento (la revolución del conocimiento científico-tecnológico) traería una forma de vida material-social de mejores condiciones que, a su vez, podrían traer felicidad, autonomía y libertad a las personas. Esa fue la promesa de la hegemonía propuesta en el racionalismo.
Otra forma de comprender las implicaciones del concepto "cambio" es acotar la forma en que dicho concepto se aborda desde distintos campos del conocimiento. Desde este ángulo, el "cambio" que nos interesa conocer es el "cambio" social, el "cambio" psicológico, el "cambio" político (desde la definición de poder como sinónimo a lo político como en Foucault) y el "cambio" histórico.
En el "cambio" social debemos hacer referencia a la sociología y la construcción de sus teorías de "cambio". "Un cambio social es una alteración apreciable de las estructuras sociales, las consecuencias y manifestaciones de esas estructuras ligadas a las normas, los valores y a los productos de las mismas" (27) e incluye el estudio de las causas, sus efectos y consecuencias, así como sus supuestos axiomáticos. En y desde la psicología social se incluyen, además y entre otros, el estudio de los símbolos (Goffman), el lenguaje, la ideología (Marx y el neo-marxismo como en Lefebvre), el capital simbólico cultural (Bordieu y Habermas), las prácticas sociales de la vida cotidiana (Maffesoli y De Certeau) y la hibridación étnica-cultural (Canclini).
Desde la psicología, el "cambio" implica el estudio de las transformaciones estructurales y funcionales de los procesos mentales, cognitivos, emocionales y de conducta en las personas. Incluye también el estudio historiográfico de sus propios cambios en la construcción del conocimiento, actitud que se logra desde una actitud crítica. La definición específica, o especializada, del "cambio" depende, como en muchas otras disciplinas, del campo de especialidad desde el cual se aborde (por ejemplo: desde el desarrollo humano, desde la psicopatología, desde lo psicosocial, desde lo intrapsíquico), pero todos comparten la visión esencial de que el cambio implica desarrollo en lo positivo, o déficit del desarrollo cuando es negativo.
Como vemos, desde la perspectiva psicológica el cambio privilegia la palabra desarrollo, caminando muy de la mano con la idea de evolución y maduración como señal de cambio en muchas de sus teorías. Watzlawick (1993) (28) , al respecto, critica acérrimante la visión estática que puede adoptarse en la psicología clínica, especialmente en terapia de familia, sobre la realidad sin "cambio". Para este autor, los diagnósticos psiquiátricos deben ser tomados con cuidado y apreciación de su naturaleza contextual, ya que no son sino construcciones científicas que deben considerarse como interpretaciones explicativas del cuadro clínico y no como la realidad absoluta ni fija de la conducta ni las condiciones de la persona. En su libro 'La realidad inventada', asume la postura de que las ciencias no descubren el conocimiento, sino que el conocimiento se construye. Debemos tener cuidado, entonces, de no anquilosar el conocimiento como realidad inmutable o fija, pues es entonces donde le despojamos de su cualidad de movimiento y cambio. El "cambio ", entonces, aplica tanto al quehacer científico como al contenido de su conocimiento. Parker (1996) (29) comparte esta idea al afirmar que el lenguaje de los diagnósticos se usa para fijar identidades que enfocan más en las limitaciones de las personas y no en las formas de liberarles de sus situaciones psicológicas.
Desde otra esfera, el concepto de "cambio" en el ámbito político se aplica como al estudio de las transformaciones de las estructuras de poder (capitalismo) así como de las relaciones de poder de acuerdo con clases sociales (marxismo). Abundando en el poder, Foucault (30) nos recuerda que ni la historia, ni la historiografía, son lineales; los significados no son iguales y los eventos tampoco y que debemos tener una actitud abierta para percibir la singularidad de los sucesos pues no hay significaciones ideales ni indefinidos teleológicos. Esto aplica tanto al estudio de las relaciones humanas (incluye el cuerpo como "superficie de inscripción de los sucesos" (31) ) así como la historia misma.
Finalmente, y precisamente en el campo de la historia, el concepto de "cambio" se usa para explicar las transfiguraciones que ocurren en la humanidad usando la temporalidad como variable central de distinción categorial que incluye los cambios de personas, países, costumbres, reglas y organización social, entre muchos otros. En la historia ha predominado por muchos siglos una visión de sobrevalor al "cambio" como narrativa lineal, aunque desde la crítica de la postmodernidad, nuevas miradas epistemológicas sobre su propio método de análisis han sido realizadas, contribuyendo a reforzar un enfoque histórico más dialéctico.
Sintetizando las ideas esbozadas, podemos observar que en todas las disciplinas y ciencias mencionadas existe un denominador común: el cambio es concepto y categoría esencial descriptiva, explicativa y/o aspiracional.
Contextualicemos estas ideas, entonces, en los dos últimos períodos históricos contemporáneos de la humanidad.
La modernidad se distingue por el surgimiento del reinado contemporáneo del racionalismo, movimiento que lucha y sustituye las ideas monásticas medievales y, en general, religiosas-filosóficas que predominaron en la actitud hacia el conocimiento, el "cambio" y el orden social en siglos anteriores. Este "cambio" en la modernidad nos llevó a privilegiar el conocimiento y la metodología científica que fue aplicado oficial y formalmente a la sociedad, por primera vez, como objeto de estudio en sí mismo, gracias al desarrollo, por ejemplo, de la Sociología de Augusto Comte (32) , así como de las posturas de otros teóricos al identificar los hechos sociales como cosas merecedoras de análisis propios. El "cambio" paradigmático fue hacia el positivismo que, como escuela de pensamiento, influyó en la determinación de los objetos de estudio de las ciencias, en la metodología y en las aplicaciones a partir de la modernidad.
En el campo social, emergió el "cambio social" como unidad de análisis propia e independiente, aunque inicialmente fue considerado frecuente y predominantemente como algo negativo asociado con la ruptura con las normas y moral (orden) prevalecientes (33) , y como causa de disloque, confusión, anomía y desorden social. Con esto dio inicio el primer período oficial de patologización masiva de las conductas de "cambio", siendo consideradas como "desviaciones" las cuales podían generar problemas sociales mayores como la anomía social y que, a su vez, dieron razón para la creación de instituciones de control social, como las cárceles y los manicomios, en lo que Foucault llamó la época del "gran encierro".
En la opinión contraria a la visión patologizadora del "cambio", podemos mencionar al sociólogo Robert Merton (34) quien, asumiendo un enfoque funcionalista, establecería que aunque en el "cambio" había desviación social, éste era inevitable y "normal" en cada sociedad. Para Merton, la desviación era positiva porque generaba el necesario "cambio" social. Inclusive, Merton planteó el "cambio" por desviación social como algo intencionalmente planificado, pues la sociedad tenía formas de crear conformidad en muchos, pero a la vez, inconformidad, o sea, desviación, en otros (35), dadas sus múltiples contradicciones. De forma similar, pero desde otra perspectiva, Hegel, Marx y Engels (36) enfocaron el "cambio" social como necesario y productivo cuando era resultado de la lucha de clases económicas-sociales en la búsqueda de la reinvidicación económica de las clases sociales marginadas, explotadas y enajenadas que ocurren en forma de revolución.
"Hablamos de cambio cualitativo cuando una cosa se transforma en otra que es esencialmente distinta. ¿Por qué unas cosas se transforman en otras que tienen propiedades diferentes a las de las cosas de las que proceden? Según la ley de transición de la cantidad a la cualidad, el aumento o disminución de la cantidad de materia influye en la transformación de una cosa en otra distinta. La acumulación o disminución de la materia es progresiva, mientras que el cambio de cualidad supone una modificación radical de la cosa, una revolución. Con esta ley se explica el desarrollo de los seres y los fenómenos naturales, sociales, etc." (37).
_________________________________________________________________ (18) Ejemplos son todas las teorías mecanicistas tan predominantes en, y desde, la Edad Media, sobre todo desde la Astronomía y la Física clásica, apoyadas en todas las teorías deterministas sobre Genética desde el Renacimiento validadas luego por la Genética Mendeliana en el Siglo XIX.
(19) "La esencia constituye el conjunto de las propiedades y relaciones del objeto más profundas y estables, determinante de su origen, carácter y dirección del desarrollo" Tomado de: Esencia y fenómeno. Diccionario Soviético de Filosofía. Ediciones Pueblos Unidos, Montevideo 1965, Pp 147-148. En: http://www.filosofia.org/enc/ros/esen.htm#2
(20) Como lo plantean, por ejemplo, Thomas Khun en relación al conocimiento y las ciencias; similarmente, Gustavo Bueno con la teoría del cierre categorical; y desde otro enfoque, Carlos Marx con su teoría de lucha de clases sociales y el "cambio" revolucionario, entre muchos otros.
(21)Citado en: Aprendizaje organizativo y gestión del cambio. Extraído de la Tesis Doctoral: Un Estudio del Aprendizaje Organizativo desde la Perspectiva del Cambio:Implicaciones Estratégicas y Organizativas. Ó Nekane (22)Aramburu Goya. Universidad de Deusto. San Sebastián, 2000. Tomado de: http://www.gestiondelconocimiento.com/documentos2/nekane/GCcam.PDF
(22)Watzlawick, P. (2000). Profecías que se autocumplen. En: La realidad inventada.¿Cómo sabemos lo que creemos saber? Barcelona: Gedisa. Pp. 82-98.
(23) Según citado por Pablo Cazau en su artículo La teoría del caos. Tomado de: http://www.avizora.com/publicaciones/epistemologia/textos/0028_teoria_caos.htm
(24)Ibid.
(25)Ibid.
(26) Brennan, J. F. (1999). Historia de la psicología. (5ta. Ed.). México: Prentice -Hall: Hispanoamericana.
(27) Cambio Social. Wikipedia: La enciclopedia libre. Tomado de: http://es.wikipedia.org/wiki/Cambio_social
(28) Watzlawick, P. (2000). Profecías que se autocumplen. En: La realidad inventada.¿Cómo sabemos lo que creemos saber? Barcelona: Gedisa. Pp. 82-98.
(29) Gergen, K., Hoffman, L. Y Anderson, H.(1996). Is diagnosis a disaster? Chapter draft for F. Kaslow (Ed) Relational Diagnosis, Wiley, 1996. Recuperado en http://www.swarthmore.edu/SocSci/kgergen1.
(30) Foucault. M. (1979). Microfísica del poder. Las Ediciones de la Piqueta. Edición y traducción de Julia Varela y Fernando Alvarez-Uría. Segunda Edición. Documento pdf.
(31) Ibid.
(32) Brennan, J. F. (1999). Historia de la psicología. (5ta. Ed.). México: Prentice -Hall: Hispanoamericana.
(33) Asumidas como correctas y normativas.
(34) Sociólogo norteamericano ubicado dentro del enfoque funcionalista estructural
(35) Elwell, F. Robert's Merton. Structural Functionalism. Tomado de: http://www.faculty.rsu.edu/~felwell/Theorists/Merton/
(36) Desde el materialismo dialéctico.
(37) La filosofía de Marx. Materialismo dialéctico. Webdianoia. Tomado de: http://www.webdianoia.com/contemporanea/marx/marx_fli_mat_dia.htm
Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:
Mireya Bayona : Me pareció muy completo su trabajo y sobre todo quiero agradecerle porque al subirlo a la red tan completo nos completa el camino a quienes navegamos los caminos de la investigación , es interesante trabajar este tema en su tesis. Muchas Gracias, Felicidades!
Narciso Palma Luévano: Es una invitación a cavilar profundamente sobre lo centrífugo de la vida que está en constante cambio.
Julio César Villanueva Capitanachi: Este artículo abre una brecha en la frontera del conocimiento, al trasladarnos desde el origen y no hacia el destino. Excelente.
WANDA: Excelente profesora y amiga. Utilizo sus artículos en los cursos que ofrezco en la Universidad de Puerto Rico, en Carolina.
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