Untitled Document

Psicologia CientificaSuscribase

Correo:


Inicio      Libros de Psicología      Cursos de Psicología      Enviar un Artículo    ¿Quiénes somos?     Contáctenos

              














Síguenos en las Redes Sociales


 

 



 

 

 

 

 

Revista » Psicología de la Salud / Hospitalaria / ocupacional » significados que intervienen en la opción de la maternidad, en situaciones de riesgo para el aborto provocado

Significados que intervienen en la opción de la maternidad, en situaciones de riesgo para el aborto provocado


 

Christian Enrique Schnake Ferrer
Psicológo
Sociedad de San Vicente de Paul
Santiago, Chile


Alejandro Ossandón D.
Facultad de Psicología
Universidad del Desarrollo

Ver perfil del autor
Contactar al autor

 

Califique este trabajo:

« 1 »
« 2 »
« 3 »
« 4 »
« 5 »


Recomendar       Imprimir       Guardar pdf      Valorar y Comentar



Fecha publicación: 16/abril/2007

 








 

 

 

 

 

- Codificación Selectiva



Habiendo teorizado sobre las categorías, se ha procedido a construir las siguientes proposiciones teóricas:


1. Las redes sociales influyen en la decisión de abortar o tener al hijo.



Para la joven embarazada, la existencia de apoyo o rechazo por parte de su entorno afecta la percepción que ésta tiene de su maternidad. El grado en que influye el medio sobre la decisión hacia la maternidad en la joven madre varía según la influencia relativa que el actor tiene sobre ésta. En el estudio se ha encontrado que la pareja, como red social, tiene un alto poder para afectar y modificar los significados de la joven madre, al igual que la familia nuclear, cuando el vínculo con ésta es estrecho.  Esta última no sólo afecta la creación de significados por parte de la madre sino que puede generar un entorno adecuado a la maternidad, que favorezca el vínculo entre la madre y el hijo, favoreciendo la opción por la maternidad. Así, el entorno también puede no cooperar a favor de la maternidad mediante los discursos sociales que censuran la maternidad juvenil.


2. Los significados sociales atribuidos a la maternidad adolescente tienen dos posibilidades: significar la maternidad  como un cambio positivo en la vida de la joven, lo que se presenta como factor protector; o significar la  maternidad como un problema (económico, de múltiples pérdidas, enfermedad, entre otros) que se convertiría en factor de riesgo frente al aborto.


Los significados sociales atribuidos a la maternidad cambian adecuándose a los tiempos, como todas las construcciones de significado. Las mujeres que se encuentran en entornos donde el valor de la maternidad es reconocido y valorado, significan la maternidad de forma positiva.


Así, en entornos donde la maternidad es significada como un "cacho" (como lo calificó Jenny, una de las jóvenes que estuvo decidida a abortar). Esto es, como pérdida de libertad, como problema o enfermedad. Estos significados se vuelven contra la maternidad y aumentan el riesgo al aborto, aún cuando su presencia no es determinante para la decisión de abortar.
    

El entorno influye la generación de significados sobre la adolescente.  Así, una familia que considera la maternidad como un acontecimiento positivo, es capaz de transmitir esta percepción a sus hijos. Por el contrario, una familia que considera que la maternidad es sinónimo de problemas económicos y/o sociales, transmitirá sobre la joven una percepción negativa de ésta y afectará su generación de significados. 


Pareciera ser que el papel de la madre de la joven es fundamental en la manera como se genera el significado de maternidad.  Una madre que considera que su vida ha sido horrorosa producto de sus hijos, transmite sobre ellos una visión que influirá negativamente en su creación de significados relacionados a la maternidad, como se ha podido observar con Jenny. Ella fue criada por su abuela, quien siempre señaló que esto había sido un problema para ella, lo que ocurre en la sociedad chilena en general. Es habitual escuchar, dentro de la cultura popular, que el embarazo sea definido como una enfermedad de la cual las madres van a "sanarse al hospital", frase que se utiliza vulgarmente para definir el parto.


3. Embarazo como reconocimiento y aceptación del otro.



La maternidad no se da en la soledad de la mujer, sino en relación a otro. Por eso, para que el significado de la maternidad pueda emerger, es preciso que la madre reconozca la existencia del hijo.


Las jóvenes, cuando han pensado en el aborto, no le han dado la cualidad de ser humano ni de hijo al que gestan sino que, más bien, lo han conceptualizado como "un problema" al cual denominan como embarazo (sin diferenciar el estado de preñez en que se encuentran, del nonato que llevan dentro). Esto posibilita la búsqueda de una "solución" a "su" estado, sin considerar la presencia de "un otro". Sin embargo, cuando el nonato se comienza a manifestar en forma sensible, o cuando la madre puede verlo (vía ecografía), ella logra diferenciarse de este hijo y le otorga la cualidad de ser humano y también de hijo. 


4. El valor de la vida del bebé depende de la cualidad de su concepción,  lo que no necesariamente implica el aborto.



Todas las jóvenes madres entrevistadas se mostraban contrarias al aborto. El principio que orientaba en la mayoría de los casos esta decisión, era que si el hijo había sido producto del amor de los padres, por lo que debían responsabilizarse del hijo en cuanto a fruto de ese amor. Pero, ¿qué ocurriría si el hijo no fuera producto del amor, o fuera consecuencia de una violación? Tres de las entrevistadas cambiaron su forma de significar el embarazo, aceptando la posibilidad del aborto. Pareciera que la imagen que tienen del trauma de la violación es tan grande que ésta se proyectará más allá del abuso, llegando a ponerse sobre el hijo.

 

Conclusiones



Durante el proceso de construcción de la tesis se pudo apreciar un factor muy interesante, que podría convertirse en una nueva vertiente para futuras investigaciones. Este factor  tiene que ver con la manera como se llega a crear los distintos significados por parte de las mujeres entrevistadas. Los investigadores pesquisaron múltiples frases estereotipadas dentro de los discursos de las entrevistadas. Esto ocurrió, sobretodo, cuando se les llevó al terreno de lo abstracto, de las ideas. Se encontraron respuestas conceptualmente pobres en relación con los temas de la vida y la muerte, las creencias y los valores. Se explicaría esto porque las jóvenes entrevistadas, a pesar de haber ya superado la etapa de la niñez, presentaban un pensamiento más bien concreto. Esta hipótesis explicaría, por lo menos en parte, el por qué estas mujeres tuvieron embarazos adolescentes: al tener aún un pensamiento concreto, la realidad adquiere importancia en cuanto es perceptible a los sentidos, es decir, en cuanto se presenta en el aquí y ahora. No estaría aún muy desarrollada la capacidad para ponerse en situaciones abstractas y potenciales (como un embarazo). Es decir, si se percibe una situación actual de manera atractiva, como sería tener relaciones sexuales antes de tiempo, se le consiente, sin tomar mucho en cuenta las consecuencias. Lo anterior sin considerar la impulsividad propia de la adolescencia, la que también confabula contra el futuro de la muchacha.


Pero, esta misma característica del pensamiento concreto sería, a la vez, protector en cuanto a provocarse un aborto. Algunas jóvenes han manifestado su rechazo a este método tras percibir las consecuencias del aborto en los cuerpos de los nonatos (fotos de fetos mutilados). Por otro lado, esta el hecho de que las jóvenes comienzan a darse cuenta de que llevan una vida anímica en el vientre tras sentir corporalmente al bebé. Es decir, reconocen al nonato como una vida y como su hijo al percibirlo por los sentidos, percepción que es suficiente para no abortarlo.


Dada la explicación anterior, la teoría del construccionismo adquiriría mayor asidero en la realidad, esto porque la realidad, desde el construccionismo, es creada por los significados: "El mundo se construye de acuerdo con la manera como es percibido" (Barudy 1998). Lo que supone que la realidad se hace a partir de un aspecto formal, desde lo que la caracteriza, desde lo que la percepción y sus limitaciones pueden entregar. Pero que no es de su esencia.


Este modo de concebir la realidad se asemeja mucho al pensamiento concreto. Si el hijo en el vientre es percibido negativamente, entonces, se significa como "malo". Para una persona con pensamiento hipotético deductivo, el niño no sería malo, ya que en su esencia, en lo permanente, en lo que trasciende los sentidos, no lo es. Lo malo es la percepción (característica) que se tiene de él.


La realidad, desde el construccionismo, sería una realidad volátil, puesto que significa algo distinto en cada persona, perdiendo su fondo, su categoría conceptual, que hace que las cosas sean unas y no otras. En las personas con pensamiento concreto, lo percibido por los sentidos define a las cosas, no su esencia, al igual como lo advierte la teoría de Barudy.


Todo lo anterior se puede apreciar desde los significados que motivaron a las jóvenes de este trabajo a tener a sus hijos. Entre ellas se produce una configuración diversa respecto de las razones por las que finalmente optaron por la maternidad.


En principio Jenny tuvo la idea de abortar. Sin embargo, una vez que el niño en su vientre se comenzó a mover, ella comenzó a comprender o a significar que lo que estaba gestando era un ser humano, independiente de sí misma. Es así que significó, ante la evidencia que ese ser era un humano, a un hijo y en ella, a la madre. Pero, para Jenny, la maternidad no traía aparejado un concepto positivo, producto de las malas experiencias que tuvo con esta figura. Ella logró significar que iba a ser madre, pero ello, por sí solo no era un impedimento para rechazar el rol de madre o su maternidad. Pero, además, Jenny provenía de un ambiente familiar adverso, sin buenas figuras parentales, lo que producía en ella sentimientos de soledad y una autovaloración disminuida. No se sentía muy querida en su hogar. Entonces, vio en su hijo la posibilidad de sentirse acompañada y necesitada. En definitiva, vio en el niño la opción de paliar sus carencias. Fue esta configuración de significados lo que le permitió aceptar al niño y su maternidad.


En Estela se da una configuración distinta. Ella no abortó, en principio, porque negó su situación de gravidez. Pero, posteriormente, al manifestarles a sus padres su condición de embarazo, ella aceptó esta realidad. Estaba dispuesta a abortar, tal como sus padres querían. Pero esto no se llevó a cabo, ya que el niño tenía los suficientes meses como para convertir la situación de aborto en una situación peligrosa para Estela. No abortó, entonces, por temor a su salud. Pretendió entregarlo en adopción, pero luego se fue de su casa y llegó a un lugar donde su embarazo fue muy bien acogido. Llegó a una familia extraña, la que la cobijó durante su embarazo. Estela comenzó a resignificar su maternidad como algo positivo, como algo valorado por las personas de su entorno inmediato. Esta nueva ambientación hizo que, finalmente, Estela se quedara con su hijo.


Entre Rosa y Daniela ocurrió algo similar, pero distinto a los dos caso anteriores. Ellas nunca pensaron en la posibilidad del aborto, puesto que desde que supieron de su estado de gravidez reconocieron al niño que gestaban como otro ser humano y como un hijo. Pero, además de este reconocimiento, el concepto de madre era positivo, ya que tuvieron suficientes experiencias buenas con sus madres respectivas. Es decir, la maternidad en ellas era algo valorado, puesto que tenían un buen modelo materno internalizado. Sin embargo, en sus respectivos hogares no hubo una aceptación amorosa de sus embarazos, pero sí del hijo que esperaban. Esto se dio porque un hijo en una adolescente siempre va a ser más difícil de sobrellevar que en una mujer adulta e independiente. Además, en estas familias se considera al nonato con el mismo valor que cualquier otro ser humano. Son familias que rechazan el aborto y viven según eso. Por otro lado, estas dos jóvenes tenían otro apoyo para tener a su hijo: el apoyo del padre del bebé. Es decir, tenían un entorno próximo proclive para aceptar y desarrollar la maternidad. Este último apoyo confirma lo que el trabajo de Bunster et. Al. (1990) consignó, esto es, que es de gran importancia la presencia y el apoyo de la pareja de la mujer para que esta tome la decisión a favor de su hijo.


A modo de síntesis de los significados que permitieron la maternidad en estas jóvenes y respondiendo al objetivo general de esta tesis, se puede afirmar que los significados asociados a la maternidad en mujeres con riesgo de un aborto provocado son los siguientes:


1.  La madre no abortará mientras le tenga temor a este tipo de intervención. Mientras las condiciones en que se practiquen los abortos sean peligrosas para la salud y la vida de la madre, ella significará esto con una valoración negativa, que atenta contra su propia vida.


2.  La mujer debe lograr dar el paso de resignificar lo que lleva en su vientre de "problema" a "ser humano".  Una vez que reconoce que lo que lleva en su vientre es un ser humano independiente de ella, no le queda más remedio que significar su situación como maternidad. Durante los primeros meses del embarazo, las complicaciones propias de este  período refuerzan en la mujer la idea de que  tiene un problema (vómitos, mareos, asco). Pero, a medida que el embarazo avanza, estas complicaciones van desapareciendo para dar cabida a los movimientos del niño. Cada vez que la mujer  siente patear a su hijo, refuerza en ella la idea de la maternidad.


3.  Una vez que la  mujer  ha significado su maternidad como tal, el proceso que viene es la valoración que ella da a su  maternidad, la que puede  ser positiva o negativa; esto dependerá del modelo internalizado de  madre que la joven tenga. Si el significado de maternidad es positivo,  éste será a favor de la maternidad. Por el contrario, si la valoración es negativa, aumentará la posibilidad del aborto o de entregar al niño en adopción.


4.  Si la mujer proviene de un ambiente facilitador para su embarazo, las posibilidades de aceptar su maternidad aumentan. Esto incluye su ambiente próximo, como la familia y el padre del nonato, si éste está presente y es un agente de apoyo para la madre. Ellos refuerzan en la mujer la idea de que la maternidad es algo positivo. Pero si la mujer está inserta en un ambiente adverso, donde no se le facilita la maternidad, es probable que la valore negativamente, dando cabida a dar en adopción o a abortar al niño. Pero este mismo ambiente adverso puede producirle sentimientos de soledad o reflejarle un concepto muy devaluado de  sí misma. En este caso, puede ver en el hijo la oportunidad de sentirse acompañada y valorada por el otro, ya que este hijo la necesita para sobrevivir. Entonces la maternidad pasa a ser significada por la joven como una oportunidad, como una posibilidad de restitución frente a sus propias carencias.


Finalmente, un último comentario antes de dar por terminada esta conclusión. Como el objetivo práctico de esta tesis es la prevención al aborto provocado, no se puede terminar esta investigación sin señalar algunos caminos que los psicólogos pueden tomar en la búsqueda de tal mencionada prevención. Un primer camino proviene de la psicología comunitaria. Se pueden hacer talleres a nivel municipal desde los COSAM, educando y advirtiendo a las adolescentes sobre los riesgos a la salud que una intervención abortiva puede acarrear, incluido un desenlace fatal. También se puede trabajar desde los padres, en especial, de las madres, recalcando en ellas la importancia que puede tener a largo plazo una relación negativa con sus hijas. En este mismo camino, se puede invitar a las madres con sus hijas para que se hagan parte, en conjunto, de actividades recreativas, a fin de fortalecer la relación entre ellas. Un segundo camino proviene de la psicoterapia clínica.

 

Desde la teoría de la Gestalt se puede buscar lograr que la madre se de cuenta que lo que lleva en su vientre es su hijo y no un ser humano ajeno a ella. Ello requiere no solo de un insight, o "darse cuenta" cognitivo. Requiere de un insight emocional, esto es, que la madre sienta a nivel afectivo que lo que lleva en su vientre es su hijo. Por otro lado, el psicoanálisis entiende la relación terapéutica (la relación entre terapeuta y paciente) como una extensión o proyección de la díada madre-hijo. Es decir, la paciente se relaciona con el terapeuta tal como si éste fuese su madre, como su objeto de amor primario. En tales circunstancias, la posibilidad que entrega esta relación para sanear o restituir díadas dañadas puede convertirse en una primera forma para fortalecer la imagen materna. El terapeuta suple la imagen de la madre, pero lo hace cuidándose de no repetir aquellos patrones que la verdadera madre descuidó y que desencadenaron  la patología o carencia afectiva. De esta manera, la paciente vuelve a vivir la díada, pero saneada, con lo cual la imagen de madre, que antes estaba desvalorizada, se revaloriza. Así, la paciente puede encontrar un modelo de madre suficientemente bueno como para aprender de él y ponerlo en práctica con su propio hijo. 

 

Página 1  -  Página 2  -  Página 3  -  Página 4  -  Página 5  -  Referencias








Comentarios a este trabajo



Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:


 

dora edilma perez: Soy estudiante de Psicología de la UNAD. Me permito informarle que me ha servido como modelo, respetando, por supuesto, derechos de autor .

 

Rocio Laconte: Muy interesante el planteamiento y la investigación para motivar a las adolescentes a alejarse de la idea del aborto... es toda una reflexión.

 

Imelda: Me hubiera gustado que dieran a conocer un poco más sobre la metodología utilizada para su investigación. Por otra parte, he coincidido con algunos de sus hallazgos, a pesar de la lejanía y de las diferencias culturales. Yo soy enfermera y estoy realizando una investigación sobre el significado del embarzo en adolescentes primigestas en la ciudad de México. Los felicito por interesarse en este tema tan importante para toda Latinoamèrica.

 

Patricia Pardo Torres: Yo soy enfermera especialista en enfermería materno perinatal. Trabajo con mujeres madres en sala de partos con estudiantes de la carrera de Enfermería de la Universidad Nacional. Me parece muy apropiado este artículo para, a partir del mismo, llevar a los estudiantes a una reflexión y ofrecerles herramientas que contribuyan en su formación, tanto personal como profesional.

 



Valorar y opinar sobre este trabajo:


Este trabajo es:


Nombre:   
  

Correo:

Notas:
Su correo no será revelado al público, sólo es un requisito en caso tal que el autor desee responderle personalmente. La valoración es estrictamente privada y no tiene relación con su correo, ni con su nombre.

Comentarios:





Recomendar este trabajo »

 

Su nombre:
Su correo:

Nombre de su amigo/a:

Correo de su amigo/a:


El enlace al trabajo se añadirá automáticamente.


Si la cuenta de correo de su amigo tiene filtros muy estrictos, el mensaje puede ser colocado en correo no deseado.

Le agradecemos por compartir la información de la Revista.

 

 

 


 

Contactar al autor: X
Su nombre:
Su correo:
Pais:
Ciudad:
Mensaje:

El mensaje irá a la administración de la Revista.
Si es autorizado se enviará al autor.

Revista PsicologiaCientifica.com

    -    Nuestras políticas     -    Mapa del sitio       

Grupo PSICOM - Hosting y Diseño Web: OlimpoWeb.com


Creative Commons License