Estudios y teorías pertinentes al tema del chisme y el rumor
Desde
la Psicología Evolutiva una investigación sobre el chisme indica que
esta es una actividad necesaria para la supervivencia e innata dentro
de la especie humana, lo cual hace presuponer que el chisme es
inevitable, positivo y necesario. El Dr. Robin Dunbar (1993) compara el
chisme con la actividad de cuidado y contacto (grooming) en los
monos. Sostiene que ambas actividades, el "grooming" en los monos y su
equivalente evolutivo del chisme en los humanos, secretan endorfinas en
el cerebro que son relajantes y positivas para el bienestar físico y
mental del organismo. Esto se ve cuando las personas ríen con el
chisme, se divierten o se mofan para divertirse y entretenerse. Para
Dunbar, el chisme contribuye al desarrollo de enlaces (bonding) entre
las personas a la vez que relaja a quienes lo escuchan (Nevares, Instituo para el desarrollo del derecho). Este
estudio es muy controversial pues limita la respuesta del chisme a un
determinante biologicista y evolutivo sin tener en cuenta otras
variables psicológicas, sociales y morales sobre esta conducta y porque
se basa en estudio de animales.
Desde
otras perspectivas, algunos teóricos coinciden en identificar el chisme
como algo positivo e inevitable también. Rosnow (2005), coautor del
libro Rumor and Gossip: The Social Psychology of Hearsay, menciona
que el chisme y el rumor cumplen con funciones importantes tanto
sociales como psicológicas pues sirven para que las personas
establezcan enlaces sociales que los mantienen juntos mediante la
creación de fuerzas que comunican los códigos morales del grupo. Según
este autor, el chisme contribuye a evitar que seamos indiferentes
los/as unos/as de los/as otros/as. Sirve además para controlar la
moralidad y los asuntos dentro de grupos pequeños. Finalmente, ayuda a
organizar los grupos en cuanto al posicionamiento social de los
miembros: aquellos más importantes generarán más chismes; igualmente,
aquellos con más información, tenderán a ser muy populares y
solicitados en su grupo (Dumbar, S.F.). El Dr. Rosnow, citando a otros investigadores
como al Dr. Jack Levin (profesor de Sociología y Criminología en la
Boston's Northeastern University y co-autor del libro Gossip: The Inside Scoop.),
indica que el chisme es necesario para establecer comparaciones
sociales (Westen, 1996). Esta última caracterización del chisme choca con
creencias populares en Puerto Rico que cuestionan el beneficio de un
bienestar por comparación resumido en la frase: Consuelo de muchos, consuelo de tontos.
La
variable sexo, o diferencias por género, también ha sido estudiada en
el chisme. Un estudio del Dr. Jeffrey Parker encontró que entre
preadolescentes se chismea un promedio de 18 veces cada hora,
invirtiéndose hasta el 50% del tiempo en chismes, en los cuales es
tres veces más probable chismear sobre personas del propio sexo que de
personas del sexo contrario. Las diferencias por género reflejan que
las niñas hablan más de todo el mundo, incluyendo hablar sobre los
varones populares o los que les gustan, en tanto que los varones son
más parcos entre sí. También encontró que las parejas de amigas
(femeninas) chismeaban más entre sí que las parejas de amigos varones
entre ellos.
Otro
estudio, realizado con 106 menores participando en un campamento de
verano, encontró que el chisme fue definido de dos formas: como
comentario positivo y admirativo o como el clásico chisme negativo y
difamatorio. Lo que une a ambos tipos de chisme es la característica de
que el comentario se hace a espaldas, o en ausencia, de la persona
referida en el chisme. En este caso y considerando las dos formas de
chisme, el autor concluye que los varones practican el chisme tanto
como las mujeres.
La
variable edad también ha sido estudiada. En un estudio con 384
preadolescentes se identificó el chisme como la actividad que ocurre
sin la presencia del/la referido/a y fue considerado como algo
inapropiado, pero el escepticismo sobre la credibilidad fue mayor en
jóvenes que en personas mayores, sugiriendo que el criterio de dudar
sobre el contenido disminuye con la edad; esto es, a mayor edad mayor
credibilidad sobre el chisme. Este estudio sugiere, por ende, que los
preadolescentes parecen tener una comprensión mayor sobre las
limitaciones de credibilidad del chisme que las personas mayores (Swanbrow, 1995).
Durante
la Segunda Guerra Mundial, Allport y Postman (1947) realizaron estudios
sobre los efectos negativos del chisme, temiendo que rumores alarmistas
sobre amenazas militares lesionaran la moral nacional en Estados
Unidos. Sus conclusiones fueron publicadas en el libro titulado La Psicología del Rumor,
que contiene la definición psicológica del rumor como "una proposición
de creencia específica, pasada de persona a persona, usualmente de boca
a boca, sin los estándares de seguridad de evidencia presente. La
implicación de cualquier rumor es que tiene algo de cierto. Esta
implicación se sostiene aún cuando el relator previene su comentario
con el aviso: Es solo un rumor, pero lo que he escuchado es...".
Allport y Postman sostienen que el rumor surge ante la falta de
noticias. Desarrollaron un pronunciado matemático que intentaban fuera
considerado como la ley básica del rumor, a seguir: " rumor strength (R) will vary with the importance of the subject to the individual concerned (i) times the ambiguity of the evidence pertaining to the topic at hand (a), or R ≈ i × a" (Kuttler & Parker, 2002). En esta teoría se trata de cuantificar la conducta del chisme,
obviamente desde la presión e influencia positivista de su época, y
también se simplifica el motivo de la conducta estableciendo el déficit
de información veraz como su única causa.
Rosnow
& Forter (2005) organizan los períodos de interés por la
investigación sobre el chisme y los rumores en E.U. en varios períodos.
El primero ocurre en la década del 40, siglo XX, iniciado con los
estudios de Allport y Postman, y seguidos por otros realizados por
Back, Festinger, Kelley, Schachter, & Thibaut, 1950; Hachter &
Burdick, 1955. Luego de un período de indiferencia, el tema resurge
para la década de los 60, con personas como Tamotsu Shibutani
(1966), los estudios de Milgram y Toch (1969) sobre la conducta
colectiva, Morin, 1971; Knopf, 1975; Rosnow & Fine, 1976), Fine
& Turner, 2001; Goodman & Ben-Ze'ev, 1994; Kapferer, 1990;
Kimmel, 2004; Koenig, 1985; Levin & Arluke, 1987; Spitzberg &
Cupach, 1998 y Turner, 1993).
No
todos coinciden en la función positiva o natural del chisme y del
rumor. Las manipulaciones que ocurren en el chisme pueden ser
falseamientos concientes de las capacidades de "los otros" para
justificar sentimientos negativos hacia los demás en donde ocurre y se
produce cierto grado de daño. Allport decía que el rumor transmite
mentiras que si bien tienen algo de verdad, éstas fueron
distorsionadas, y ya no son verdades (Rosnow & Foster, 2005), por tanto no son positivas
por cuanto constituye información falsa.
Algunos
teóricos han desarrollado clasificaciones para el rumor y el chisme.
Knapp identifica tres tipos de rumores: los que expresan deseos y
anhelos, los que expresan miedo y ansiedades y los agresivos.
También, Knapp describe la estructura del rumor como enunciado
compuesto de dos cosas: un sujeto animado u objeto, y un predicado en
donde existe, o se coloca, la atribución de una acción. Otro
autor, Rouquette, elabora otra clasificación para los rumores en la que
existen dos tipos: el rumor expresivo y el rumor informativo.
En
resumen, el chisme y el rumor han sido definidos por igual como
procesos negativos y positivos. Sería interesante diferenciar cuando
son de cada uno de estos y explorar si la situación real actual es una
donde el chisme es problemático o si simplemente continúa con la
función de nivelar, desahogar, enlazar y construir relaciones positivas
y deseables, como parecen algunos teóricos sugerir.
Conclusiones
Si
es cierto que la calidad de vida social se ha visto afectada en la
medida en que el chisme y el rumor han sustituido la noticia, la
verdad, los hechos y otras formas de comunicación veraces intergrupal; se necesita
recopilar datos nuevos y adicionales para determinar cuan cierto o
falso son las premisas de que ha ido en aumento, si ha causado daños
significativos e irreparables a la calidad de vida social que está
sustituyendo otras formas de intercambio social, entre otras.
Un
estudio detallado sobre este tema puede ayudar y contribuir a
identificar la dirección y tendencia socio-comunicacional que existe al
presente, o sea, a inicios del siglo XXI. También nos ayuda a recopilar
datos acerca de cómo ocurre y afecta al ciudadano común, no sólo como
afecta figuras públicas.
Finalmente,
es importante contribuir a identificar el problema, describirlo con
mayor certeza, estimular y generar estudios posteriores, así como
explorar alternativas de manejo del mismo, en ambientes familiares,
sociales, laborales, educativos, entre otros, desde la perspectiva y
experiencia de los/as participantes.
Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:
Hernán Pérez Ramos: Es posible que el chisme sea el pilar maestro en el que se basa la interrelación social característica de nuestra especie. De aquí que tenga un valor evolutivo de primera importancia en el marco del desarrollo social experimentado por nuestra especie.
Una vez que maduramos (algunos lo hacen más temprano que otros) nos damos cuenta de que hay una gran parte de la información que conocemos (propia o ajena) que es preciso que no sea conocida por el resto de las personas porque pudiera perjudicarnos y al mismo tiempo comprendemos que es preciso transmitir información a través de emociones y palabras a otras personas que, aunque no sean del todo ciertas, nos ayuden a tender lazos y a mejorar nuestra relación con ellos debido a que no sabemos si en el futuro esa persona nos pueda ayudar en algo. Pero para saber que decir y que emociones debemos expresar (teniendo en cuenta el hecho de que los otros intentarán hacer lo mismo con nosotros, también nos ocultarán información y nos transmitirán informaciones no del todo ciertas) es imprescindible tener una idea de lo que los otros estás sintiendo y queriendo de nosotros y del resto de las personas que participan en la interrelación (compañeros de trabajo, vecinos de la escalera, otros estudiantes del grupo, familiares, amigos, etc.). Es el chisme el que nos permite, a través de terceros, conocer información valiosísima relacionada con las personas a las que queremos acercarnos (porque nos podríamos beneficiar de una relación con ellos) o de las personas de las que tenemos acercarnos todavía más (ya que tenemos que defendernos y protejernos de ellas). Si tenemos en cuenta la importancia que otorga Robin Dumbar al desarrollo de la inteligencia social como el motor impulsor de la evolución de nuestro cerebro, tenemos que concordar con el hecho de que probablemente la capacidad para extraer información mediante el chisme es lo que nos ha convertido en lo que somos.
Ana M. Valls: Me parece muy acertado realizar un estudio de un tema tan vigente e importante por el daño social que supone el chisme y el rumor para cualquier persona o grupo. Yo añadiría que el daño no sólo parte de un comentario mentiroso, sino de la intromisión en la vida privada de alguien que no desea que un detalle de su vida salga a la luz y se comente frívolamente.
juan david: Esta investigacion es excelente , me anima a seguir estudiando mas para dejar el mundo en mejores condiciones de como lo encontramos.
YADIRA LOINTAIN: Es un trabajo dedicado y de gran interes para el público competente para la vida en sociedad.FELICIDADES
maria cristina vazquez montes: Es un artículo muy interesante y completo, con sus características para que sea científico.
enrique maldonado: El chismoso tiene un patrón psicológico bien definido, donde predomina la insatisfacción de su vida personal y la envidia que tiene de los demás. De hecho, el chismoso se siente inferior y a la vez lleno de vicios, los que pretende minimizar exagerando o inventado los ajenos.
Esta conducta, cuando en un sujeto se convierte en permanente, representa un peligro para la sociedad, pues como periodista he documentado agresiones, divorcios y hasta homicidios por causa de un chismoso, que no siente el menor remordimiento por lo que hizo, y lejos de eso, siente placer y deseos de continuar haciéndolo.Mi felicitación a la autora y saludos desde México.
ltitia: Muy bonito e interesante realmente todos caemos tarde o temprano en los chismes y no sabemos como manejarlo.
ingrid: Me parece bastante interesante el artículo, sinembargo me quedé con sabor a poco, por ejemplo cuáles son los elementos psicológicos que hacen que los individuos produzcan y reproduzcan el chisme, por otro lado, qué condiciones sicológicas posee un pequeño grupo para que cause tanto efecto y tenga -un chisme- tanto poder?
Por lo demás felicidades a la autora.
Una víctima del Chisme
Norman De Jesús Botero Marquez: Es un hecho que el rumor y el chisme, son una degeneración de lo que llamamos comunicación, ya que casi siempre da una información amañada o equivocada y con intensiones no muy claras, podríamos decir que el mundo se ha atrasado en algunos momentos por culpa de estos indeseables términos. La autora ha hecho muy bien en poner en el tapete su estudio, pues a los que se dedican a armarlos y difundirlos les va a doler mucho y ojalá dejen el "vicio" y los que han sido afectados podrán aprender a perdonar a aquellos que les han hecho tanto daño, pues muchas veces no se dan cuenta del mal que hacen y del mal que ellos mismos reciben.
Nelson Serrano Jara: Buen artículo para iniciar una investigación más profunda. Felicitación a la autora
gabriel cabañas: Me pareció un buen trabajo...ahora ando haciendo una tesis acerca del rumor en las empresas y como afecta al recurso humano. Me gustaría que el artículo se complementara respondiendo por qué el rumor es un factor desmotivador en el recurso humano.
hernaldo: Es tan grave el asunto que hay que pararlo como sea!
Dayana: ¿Podría hablarse de una ética de la comunicación cuando exiaten estos estilos comunicacionales? No lo creo y es nuestro deber como profesionales de la comunicación desterrarlos de los medios laborales, esto con miras a la productividad de las organizaciones.
Daniel Felipe: Es bueno y para mi es interesante el estudio de estos estilos comunicacionales, como los denomina la autora, desde la psicología. Me estoy preparando para ser comunicador organizacional y me gustó, me sirve.
Andrea Milena: Un análisis muy útil para la comunicación organizacional.
Liliana María: Es fácil de entender para quienes no estudiamos psicología, pero trabajamos en el campo de la comunicación, nos ayuda a entender la definición de estos conceptos desde la psicología, sus consecuencias y los peligros que implica para las empresas.
Angélica: Buena presentación del tema,pero no dice qué diferencia un chisme de un rumor.
Andrea Carolina: La lectura me hace ver que el trabajo del psicólogo organizacional va de la mano con el del comunicador organizacional y que de ambos y su trabajo conjunto depende el buen manejo de las comunicaciones de una empresa.
Marjorie: Ha sido interesante conocer la perspectiva psicologica del chisme y el rumor y complementar las teorías de la comunicación que conozco.
Lorena: No conocia de la psicologia social comunitaria y me parece interesante como punto de apoyo a los estudios sociales y entre ellos a los de la comunicación.
Santiago Giraldo: Ya había leído teorías sobre el chisme y el rumor como estilos de comunicación que contemplan una representacion mental distorsionada de la realidad o referente sobre el que se habla, y que llevan a procesos de mala comunicación. El chisme y el rumor afectan la vida social y personal del hombre en tanto se basan en presupuestos no reales o comprobados o en mentiras.
Mauricio: El chisme y el rumor son prácticas comunicativas que afectan al individuo y sus relaciones, y consisten en ejecutar un acto de habla con una intención perlocutiva de engañar, crear ambigüedad en el mensaje y manipular la imagen del objeto referente, transgrediendo los límites de la comunicación ética. Son actos donde se enmascara la realidad y se distorsionan los hechos narrados, lo que genera que no haya comprensión del mensaje ni comunicacion efectiva.
Tatiana Paola: En mi opinión no hay comunicación cuando hay chisme y rumor, porque la comunicación no es efectiva.
Lizzette: Concluyo que la comunicaciónn contiene al individuo en tres dimensiones: la personal o subjetiva, la sociqal y la psicológica y en el chisme y el rumor las tres dimensiones se entretejen.
Sandra Beatriz: No hace una diferencia terminológica entre chisme y rumor pero la información es muy buena.
MATEO: Un buen manejo de comunicación organizacional puede evitar los conflictos sociales que traen el chisme y el rumor también en otros campos de la vida del ser humano, no solo en la empresa.
Mabel: Es interesante conocer sobre el chisme y el rumor según la psicología.
Gerson Méndez: No es clara la diferencia entre chisme y rumor. Si son sinónimos o difieren en algún rasgo, pero el texto en sí es bastante bueno y aplicable a cualquier tipo de interacción comunicativa.
María Clara: Me queda una pregunta: ¿es posible que la adicción al chisme y el rumor sea una enfermedad como la mitomanía o un impulso por decir mentiras? Si es así, quisiera saber cómo se llama. Por lo demás, muy sintético, práctico y veraz.
Yudy Prieto: Es un trabajo que da cuenta del valor de la comunicación no solo en la vida personal del individuo; también en sus ambientes de interacción laboral, donde una palabra mal dicha, expresada en un contexto no apto, o una mala interpretación, pueden llevar a disfunciones en la comunicación.
Gisselle: Deja bien definida la importancia de la comunicacion en las empresas para evitar estos estilos comunicacionales, que pueden traer problemas a la organización.
L. García-Quintana: Yo he leído el trabajo, tiene sus encantos, pero estoy de acuerdo con uno de los ponentes sobre el aspectos del Internet. Es cierto que hay muchos buenos datos, pero deja la sensación de haraganería, pues todo lo quieren conseguir con el menor esfuerzo, cuando en Puerto Rico hay excelentes bancos de datos en las universidades. Estoy de acuerdo más o menos con el planteamiento de Roberto Rímoli, pero en ese trabajo no hay mucha sustancia explicativa y sí referencial. Creo en lo que dice Roberto Rímoli, que el rumor es una cosa y el chisme es otra. Aún asi el trabajo tiene sus encantos y lo califico de BUENO, pero no científico.
Angie Vázquez: Gracias a todos(as) por sus comentarios. Sólo quiero hacer una aclaración pertinente y un comentario adicional de contenido. ACLARACIÓN: Mi grado académico identificado es M.S., que significa Maestría en Ciencias (Masters in Science) con Concentración en Psicologïa Clïnica, no es PH.D., como uno de los lectores menciona. COMENTARIO: En cuanto a las fuentes bibliográficas, pertenezco al grupo de docentes que favorece la flexibilidad bibliográfica. Soy del pensar que el estudio de la vida cotidiana en sus expresiones a través de la Internet es merecedora de nuestra observación, nuestros debates y exposiciones. Las fuentes de Internet son aceptadas en muchas instituciones, pues no todo en Internet es desechable (discernir es importante, de acuerdo, y para eso se evalúan el contenido y la fuente). Precisamente, esta misma revista - PsicologiaCientifica.com - es un buen ejemplo de calidad de publicaciones en la Internet. Les agradezco su visita y lectura. Recordando que lo científico no es lo mismo que lo empírico y además que el artículo diferencia entre rumor y chisme, me parece que la flexibilidad ante los nuevos cambios que implican las TIC's es la actitud necesaria y/o recomendada. Artículos de divulgación son tan necesarios como los de investigación empírica. Aprovecho esta oportunidad para estimularles a publicar sobre el tema de forma que podamos ampliar el diálogo. Me encanta esa idea. El objetivo de mis artículos es estimular la reflexión, el debate, por eso, no escribo para colegas sino para mis estudiantes y para aquellos/as que como ellos/as necesitan estímulos informativos en su aprendizaje. Gracias por haber leídoel artículo y por sus reacciones.
Victor Moreta: Es un trabajo con muchas lagunas y, como dice Rímoli, no hay una bibliografía especializada como tal. Aunque el trabajo tiene datos de interés para la psicología de la comunicación, no es un trabajo científico de envergadura.
William Pabón: El problema es que la autora ha saboreado todas las fuentes secundarias habidas y por haber en Internet, y eso resta y deja mucho que decir de un investigador. Rímoli, a quien conozco desde hace un tiempo, y quien trabaja en esta área, sabe bien de esta problemática, pues citar trabajos uno tras o otro de Internet no es muy saludable que digamos. Es un trabajo esforzado, pero para ser de una persona con un PhD creo que debió de ser más vivo y más real, pues el chisme es una cosa y el rumor, otra.
Roberto Rimoli: Es un trabajo corto, pero bastante interesante. No hay una bibliografía especializada, excepto la de Postman sobre psicología del rumor, que data de hace mucho tiempo.
RICARDO QUIJAS: El artículo presenta rasgos acerca del concepto de chisme y rumor de forma muy abstracta y, por consiguiente, pienso que es una excelente introducción acerca de dichos estilos de comunicación.