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Revista » Medios » estilos comunicacionales: chisme y rumor

Estilos comunicacionales: chisme y rumor


 

Angie Vázquez Rosado
Psicóloga Clínica, M.S
Catedrática Asociada UIPR
UIPR
San Juan, Puerto Rico


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Marco histórico y teórico

 

El chisme no es una actividad nueva en el ser humano moderno, pues se ha desarrollado como una variación de la tradición oral; una forma ancestral de comunicación en la que se trasmiten conocimientos, historias y datos mediante el lenguaje verbal. Un portador es mensajero y lleva a un auditorio-receptor la información.

 

Además es un estilo personal, directo, cara a cara, y de boca a boca (1). La historia oral pretendía hacer llegar la información a quienes no la tenían y/o sostenerla, como historia y legado verbal a través de diversas generaciones. La tradición oral responde a las condiciones históricas en donde el ser humano aún no conocía la escritura, dependiendo totalmente de la oralidad de los eventos y hechos, pero de igual forma, de los mitos, las leyendas, los cuentos, y las historias que pasaban a formar parte del folklore en la cultura popular (artes, tradiciones, usos y costumbres) (2) de cada sociedad. El uso primordial inicial de la tradición oral tiene intencionalidad positiva; es decir, se lleva a cabo como una forma de intercambio, y pretende garantizar la permanencia de alguna información y conocimientos.

 

Pero existe ruido en algunos mensajes, puesto que al comunicarlos, surgen algunas formas y grados diversos de distorsión que son añadidos en la respuesta ulterior multiplicadora del traspaso de segundo a terceros y así sucesivamente. Los portadores, o transmisores orales, pueden ser manipulados para llevar información predeterminada por intereses particulares, como fue el caso de los juglares europeos medievales que llevaban a los súbditos lo que a los reyes feudales les convenía e interesaba. Los/as oyentes, categorizados como auditorio o público recipiente o receptor, también pueden construir y añadir distorsiones al mensaje original.

 

A la información explícita transmitida en la historia oral, se le adiciona el rumor, o murmuración, definido como "voz que corre entre el público", "ruido confuso de voces" o "ruido vago, sordo y continuado". Cuando se adhiere una mala intención al rumor se designa como chisme, definido así entonces como "noticia verdadera o falsa, o comentario con que generalmente se pretende indisponer a unas personas con otras o se murmura de alguna" (DRAE) (3).

 

Cuando la información es corroborada como cierta o veraz, deja de ser chisme para convertirse en noticia, definida como "noción, conocimiento; Contenido de una comunicación antes desconocida. Dar noticia de un acuerdo; Hecho divulgado. Noticia triste; Divulgación de una doctrina" (Sosa, S.F.). La diferenciación puede ser sutil y a veces hasta confusa, pues "en principio, chisme y noticia no son categorías excluyentes. Muchos chismes se convierten en noticia válida y fidedigna, una vez han sido corroborados y calificados según su importancia".

 

En tiempos pasados el chisme fue relacionado en Inglaterra (1800) como la palabra godsibb queriendo decir "persona relacionada con uno desde Dios" y se usó para identificar a los padrinos en una relación familiar, por lo que en la palabra del chisme (gossip) no había connotación negativa, ya que describía lo que hacían las amistades que compartían la bebida, o a la mujer que había ayudado con el parto de un bebé dentro de una familia (Westen, 1996).

 

Sin embargo, el incremento del chisme y el rumor, como práctica negativa en nuestros intercambios sociales modernos, ha sido notable en tiempos recientes. Ha dejado de ser una transacción social escondida para hacerse explícita e intencionalmente visible, atribuyéndose visos de cuasi-legalidad moral, e impactando prácticamente todas las esferas de acción del ser humano: familia, trabajo, relaciones sociales, medios de comunicación masiva.

 

El rumor se justifica bajo el motivo y objetivo del entretenimiento. Esto ha creado un ambiente de angustia en algunas personas que perciben, y frecuentemente comentan que el auge del chisme responde a la pérdida de valores creando una consecuente pérdida de calidad en la vida social. El chisme se nutre de actitudes y comportamientos tales como "la ofensa, la calumnia, la vulgaridad, la intromisión en la vida privada y la degradación" (Salomón, S.F.), haciendo daño al receptor, o receptora, del mismo.

 

En los medios de comunicación masiva existe debate y preocupación por el efecto de la inclusión del chisme, no sólo como estrategia comunicacional de entretenimiento que se produce "en la banalización lúdica de la cultura imperante, en la que el valor supremo es ahora divertirse, entretenerse, por encima de toda otra forma de conocimiento o quehacer" (Sánchez, S.F.), sino porque parece haberse convertido en sustituto de la noticia veraz.

 

Según se desprende de varios comunicados de la ASPPRO (Asociación de Periodistas de Puerto Rico) cuando el chisme sustituye a la noticia se cambian los objetivos de informar hechos por otro objetivo, que es hacer daño. El chisme "tiene una intención ulterior, la de desprestigiar, difamar o cambiar el rumbo de un asunto público. Parapetado detrás el anonimato, se hará pública una información que en el mejor de los casos no resistiría el escrutinio superficial para ocupar espacio en un noticiero televisivo, radial o en el periódico.". La noticia puede ser diferenciada del chisme desde varios aspectos.


- Primero, debe ser considerado su origen o fuente. En el chisme, quien origina el mensaje, tiene intenciones de permanecer en el anonimato. En la noticia no tiene que divulgarse públicamente la fuente pero el/a periodista debe identificar claramente sus fuentes en conjunto a sus credenciales.



- Segundo, debe considerarse la veracidad de su contenido. En el chisme no hay interés alguno por corroborar la realidad de lo comunicado, sino al contrario, generar una comunicación que puede tener algunos elementos mínimos reales pero que es, en su mayoría, producto de la invención, es decir que no es real. En la noticia, se debe atender seriamente la veracidad tanto de los hechos como de la fuente identificada. Es así como se determina que un rumor jamás debiera ser considerado noticia, porque, en palabras de la periodista española Rosa Montero, "una de las tareas del periodista, consiste precisamente, en no dejarse intoxicar por los rumores".



- Tercero, en el chisme, hay distorsión intencional de los hechos, mientras que en la noticia se requiere ceñirse estrictamente a los hechos por ser la fidelidad más estricta y rigurosa.



- Cuarto, en todo mensaje debiera ser considerada y evaluada la credibilidad tanto del contenido del mensaje como del emisor, o emisora, del mensaje. En el chisme, la credibilidad tiene poca importancia o simplemente no se interesa conocer las cualidades de la fuente, pues existe cierta aceptación morbosa del mensaje sin que se cuestione la intención o la identidad de quien lo origina. Los/as periodistas, para combatir esto, prefieren establecer sus normas, o códigos de ética, que les permiten buscar una mayor credibilidad, como valor añadido, de la información que comunican para diferenciarse del rumor y del chisme. En el campo del periodismo, sin embargo, ya se evidencian problemas de sustitución y mezcla de una cosa con la otra, que según el periodista Mario Roche Morales, tienen su origen en el capitalismo. "Cuando el periodismo se convirtió en un negocio, a mediados del siglo XIX, la prensa sensacionalista o popular, llena de relatos morbosos y sórdidos, fue la que le dio el impulso definitivo".



- Quinto, también diferencia el rumor de la noticia la oficialidad de la información. Lo oficial es algo que proviene de una autoridad reconocida, que tiene autorización y hasta obligación para divulgar el mensaje y donde es lícito hacerlo. La noticia tiene interés en hacer oficial, formal y certero su contenido y divulgación; tomándose muchas veces como elemento de validación y referencia a las "verdades" sociales sobre algo o alguien. Por el contrario, en el chisme, la comunicación es informal, nada oficial, algo misteriosa y no conclusiva, por lo que ni siquiera tiene obligación de resolver las contradicciones o comunicaciones inconclusas.



- Finalmente, debe ser considerada la intencionalidad del mensaje en esta diferenciación entre chisme y noticia. Mientras que la noticia no debe tener intención de hacer daño, sino de informar objetivamente sobre un hecho o dato, en el chisme existe una intención explícita de hacer daño a una persona, con intenciones ulteriores de dominar, controlar, aislar, acosar, dañar, y molestar afectando su imagen, reputación, tranquilidad o bienestar.


 

Lo esencialmente negativo y nocivo del chisme y del rumor consiste en la intención de dañar a otro ser humano. Este daño no es físico sino primordialmente psicológico, convirtiendo al chisme en una poderosa herramienta social para infringir daño de forma anónima e impune. Es así como el chisme se convierte en un instrumento del poder social, o en categorías establecidas por la Dra. Irma Serrano, en un tipo de poder instrumental, (Conferencia sobre el poder). La mecánica operacional del chisme es relativamente simple. La persona que lo origina (la fuente), llamémosla Persona A, comunica cierta información a otros, excluyendo inicialmente a la persona referida directa de su comunicación. Esta invisibilidad y anonimato parece proteger a la Persona A, por lo que muchas personas expresan frustración con la impunidad de quienes lo practican. La persona B, el referente, eventualmente se entera del chisme, pues en la cadena de transmisión se espera que ciertamente el chisme le llegue en algún momento, pero para cuando le llega ya el daño psicológico está hecho en cuanto a su reputación. El daño intencional del chisme se hace atacando, debilitando, manipulando o distorsionando información de la reputación del referente. La reputación es parte de la imagen social, positiva o negativa, de un individuo y se define desde las percepciones que han sido construidas sobre la persona las cuales le dan, o le quitan, integridad como ente social y personal. Es pertinente hacer la aclaración que el ataque a la reputación no sólo puede hacerse a una persona sino que también puede hacerse contra grupos, organizaciones, instituciones, y culturas en general.

 

Desde la perspectiva legal, la conducta del chisme es sancionable en Puerto Rico como delito tipificado de difamación que puede manifestarse mediante intimidación y acoso psicológico. En el nuevo código legal se considera como un delito grave de cuarto grado tipificado como falsedad ideológica (Art. 219), en el cual se describe como "toda persona que con intención de defraudar haga un documento público o privado, declaraciones falsas, concernientes a un hecho del cual el documento da fe, y cuando se trate de un documento privado, tenga efectos jurídicos en perjuicio de otra persona, incurrirá en delito grave de cuarto grado", caso Pueblo vs. Burgos, 120 dpr 709 (1988) (14). En lo legal debe hacerse una diferenciación entre persona pública y persona privada. La configuración del delito en el caso de la persona pública es por difamación y en el de la persona privada se configura por negligencia.

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1  Wikipedia. Boca a Boca. Rescatado en: http://es.wikipedia.org/wiki/Boca_a_boca

2 Wikipedia. Cultura. Rescatado en: http://es.wikipedia.org/wiki/Cultura

3  Diccionario de la Real Academia. Rescatado en: http://www.rae.es./

 

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Comentarios a este trabajo



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Hernán Pérez Ramos: Es posible que el chisme sea el pilar maestro en el que se basa la interrelación social característica de nuestra especie. De aquí que tenga un valor evolutivo de primera importancia en el marco del desarrollo social experimentado por nuestra especie. Una vez que maduramos (algunos lo hacen más temprano que otros) nos damos cuenta de que hay una gran parte de la información que conocemos (propia o ajena) que es preciso que no sea conocida por el resto de las personas porque pudiera perjudicarnos y al mismo tiempo comprendemos que es preciso transmitir información a través de emociones y palabras a otras personas que, aunque no sean del todo ciertas, nos ayuden a tender lazos y a mejorar nuestra relación con ellos debido a que no sabemos si en el futuro esa persona nos pueda ayudar en algo. Pero para saber que decir y que emociones debemos expresar (teniendo en cuenta el hecho de que los otros intentarán hacer lo mismo con nosotros, también nos ocultarán información y nos transmitirán informaciones no del todo ciertas) es imprescindible tener una idea de lo que los otros estás sintiendo y queriendo de nosotros y del resto de las personas que participan en la interrelación (compañeros de trabajo, vecinos de la escalera, otros estudiantes del grupo, familiares, amigos, etc.). Es el chisme el que nos permite, a través de terceros, conocer información valiosísima relacionada con las personas a las que queremos acercarnos (porque nos podríamos beneficiar de una relación con ellos) o de las personas de las que tenemos acercarnos todavía más (ya que tenemos que defendernos y protejernos de ellas). Si tenemos en cuenta la importancia que otorga Robin Dumbar al desarrollo de la inteligencia social como el motor impulsor de la evolución de nuestro cerebro, tenemos que concordar con el hecho de que probablemente la capacidad para extraer información mediante el chisme es lo que nos ha convertido en lo que somos.

 

Ana M. Valls: Me parece muy acertado realizar un estudio de un tema tan vigente e importante por el daño social que supone el chisme y el rumor para cualquier persona o grupo. Yo añadiría que el daño no sólo parte de un comentario mentiroso, sino de la intromisión en la vida privada de alguien que no desea que un detalle de su vida salga a la luz y se comente frívolamente.

 

juan david: Esta investigacion es excelente , me anima a seguir estudiando mas para dejar el mundo en mejores condiciones de como lo encontramos.

 

YADIRA LOINTAIN: Es un trabajo dedicado y de gran interes para el público competente para la vida en sociedad.FELICIDADES

 

maria cristina vazquez montes: Es un artículo muy interesante y completo, con sus características para que sea científico.

 

enrique maldonado: El chismoso tiene un patrón psicológico bien definido, donde predomina la insatisfacción de su vida personal y la envidia que tiene de los demás. De hecho, el chismoso se siente inferior y a la vez lleno de vicios, los que pretende minimizar exagerando o inventado los ajenos. Esta conducta, cuando en un sujeto se convierte en permanente, representa un peligro para la sociedad, pues como periodista he documentado agresiones, divorcios y hasta homicidios por causa de un chismoso, que no siente el menor remordimiento por lo que hizo, y lejos de eso, siente placer y deseos de continuar haciéndolo.Mi felicitación a la autora y saludos desde México.

 

ltitia: Muy bonito e interesante realmente todos caemos tarde o temprano en los chismes y no sabemos como manejarlo.

 

ingrid: Me parece bastante interesante el artículo, sinembargo me quedé con sabor a poco, por ejemplo cuáles son los elementos psicológicos que hacen que los individuos produzcan y reproduzcan el chisme, por otro lado, qué condiciones sicológicas posee un pequeño grupo para que cause tanto efecto y tenga -un chisme- tanto poder? Por lo demás felicidades a la autora. Una víctima del Chisme

 

Norman De Jesús Botero Marquez: Es un hecho que el rumor y el chisme, son una degeneración de lo que llamamos comunicación, ya que casi siempre da una información amañada o equivocada y con intensiones no muy claras, podríamos decir que el mundo se ha atrasado en algunos momentos por culpa de estos indeseables términos. La autora ha hecho muy bien en poner en el tapete su estudio, pues a los que se dedican a armarlos y difundirlos les va a doler mucho y ojalá dejen el "vicio" y los que han sido afectados podrán aprender a perdonar a aquellos que les han hecho tanto daño, pues muchas veces no se dan cuenta del mal que hacen y del mal que ellos mismos reciben.

 

Nelson Serrano Jara: Buen artículo para iniciar una investigación más profunda. Felicitación a la autora

 

gabriel cabañas: Me pareció un buen trabajo...ahora ando haciendo una tesis acerca del rumor en las empresas y como afecta al recurso humano. Me gustaría que el artículo se complementara respondiendo por qué el rumor es un factor desmotivador en el recurso humano.

 

hernaldo: Es tan grave el asunto que hay que pararlo como sea!

 

Dayana: ¿Podría hablarse de una ética de la comunicación cuando exiaten estos estilos comunicacionales? No lo creo y es nuestro deber como profesionales de la comunicación desterrarlos de los medios laborales, esto con miras a la productividad de las organizaciones.

 

Daniel Felipe: Es bueno y para mi es interesante el estudio de estos estilos comunicacionales, como los denomina la autora, desde la psicología. Me estoy preparando para ser comunicador organizacional y me gustó, me sirve.

 

Andrea Milena: Un análisis muy útil para la comunicación organizacional.

 



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