c. Proceso de adaptación e integración
Si para los adultos ecuatorianos/as que residen en Vera la adaptación a las costumbres locales y españolas en general resulta dificultosa (Cruz, 2004), la experiencia de los niños/as y adolescentes se muestra bastante más rica en matices, siendo en ocasiones impredecible. Para analizar ese proceso se hace necesario tomar en cuenta una serie de condiciones anotadas por distintos padres y madres de familia a quienes se entrevistó. Ellas apuntan hacia:
- La aparente mayor facilidad que hay cuando son más pequeños/as los/as hijos/as. Si bien es cierto que la mayoría de madres cuyos/as niños/as nacieron en Vera, indicaron que sus hijos no tenían problemas en la guardería (educación infantil) ni en los primeros ciclos de la educación primaria; otras madres manifestaron que sí observaban que, por lo general, los/as niños/as jugaban todos juntos. Pero muchas veces eran las actitudes de los/as profesores/as las que contribuían a establecer distinciones entre niños/as españoles e inmigrantes ecuatorianos o de otras nacionalidades. Así, por ejemplo, el hecho de que algunos/as maestros/as separaran en grupos a los alumnos/as por nacionalidades en los pupitres del aula o durante los juegos, hacía que esos/as niños/as fueran aprendiendo a reconocer a qué grupo pertenecían y con quienes les estaba permitido juntarse.
- La mayor dificultad con hijos/as adolescentes. Si ya de por sí la adolescencia es un período complicado para los padres y madres, el hecho de la migración a un entorno social totalmente distinto contribuye a que los adolescentes ecuatorianos/as se tornen más conflictivos, además porque asumen los modelos de comportamiento de los adolescentes españoles que, por lo general, está marcado por el irrespeto a la autoridad de los padres, así como también hacia los maestros. Como comentó un docente, también muchos se dejan influir por las opiniones de los mayores que, por lo general, tienen otra forma de pensar, de vestir, e incluso ya se está observando cómo, por la difusión en la televisión de reportajes sobre las bandas juveniles en ciudades como Madrid y Barcelona, algunos/as adolescentes ecuatorianos/as de los institutos en Vera, aún sin conocer mayor detalle al respecto, ya empiezan "a hablar que si los Latin King, que si los Ñetas; no saben realmente cómo surgió ni por qué surgió, ni que es lo que realmente se pretende, pero ellos sí dicen 'que éste es Latin King, que este es Ñeta" (N., profesor instituto).
- La mayor dificultad la tienen los varones. Relacionado con lo anterior, también el factor género parece verse muy afectado por el cambio emigratorio, por lo cual, los varones enfrentarían de peor manera que las mujeres la adaptación al nuevo entorno. Como manifestaron algunas madres, por lo general los hijos se volvieron más tímidos y retraídos, pero también rebeldes y descuidados en los estudios. En cambio, sus hijas adquirieron pronto nuevas amistades, con las cuales salían a pasear por el pueblo y seguían siendo muy dedicadas para estudiar. En algunos casos de no adaptación, tanto entre niños/as y adolescentes, se registra el denominado "duelo migratorio" (Atxotegui citado en Pedone, 2005:3), que no es otra cosa que el sentimiento de añoranza grande que padece el/la niño/as y adolescente ante la ausencia de familiares y amigos, pero también de la lengua. Además, como señaló un educador, "las niñas ecuatorianas eran "como serviciales" y "deben decir sí a todo, hasta el punto que no son nada asertivas, no saben decir que no". En cambio, los niños son diferentes y cuando es necesario "se plantan y dicen que no"; en otras palabras, las niñas han asumido el rol femenino débil" (O., profesor de instituto).
- La transición y adaptación al nuevo entorno se facilita cuando hay apoyo del núcleo familiar y reciben acompañamiento (de la madre, particularmente) y, sobre todo, de la actitud que tengan los/as padres/madres hacia esa nueva sociedad de residencia. Algunas madres indicaron que ellas preferían no trabajar, o trabajar solamente unas horas (ganando muy poco, incluso) porque consideraban que era más importante para ellas estar pendiente de sus hijos/as y orientarlos en su infancia. Como dijo una señora: "[si] los niños no se integran es también por culpa de los padres, porque los padres tienen que cambiar de mentalidad para que los niños se ambienten de manera adecuada: dejar de pensar que si alguien es extranjero es menos que el español". En su opinión, esto se refuerza también con actitudes diarias, pues, por ejemplo, los padres no se preocupan por cuidar del aseo de sus hijos, que van "sucios" al colegio y "piensan que están todavía en el campo, en esas chocitas donde vivían, pero aquí la gente es diferente" (A., Quito, 5 años en España, 3 hijos, trabaja en un bar).
El mayor factor que dificulta la integración en las aulas y fuera de ellas es la conflictiva relación que se ha establecido entre niños/as y adolescente ecuatorianos/as con españoles/as de etnia gitana. Cuando se realizaron las encuestas y entrevistas, algunas madres comentaron que sus hijos/as tenían problemas relacionados con diversos tipos de discriminación y racismo: habían recibido insultos de sus compañeros e incluso golpes, siendo algunos de estos conflictos con niños de la etnia gitana. Los/as padres/madres se habían quejado a los docentes, pero los hechos seguían ocurriendo a veces en los recreos o a la salida del colegio, cuando escapaban al control de los/as profesores/as. De otro lado, alguna madre indicó que en el parque, unos niños que no eran gitanos habían escupido e insultado a sus hijos y no les dejaban usar los juegos instalados ahí. La discriminación y el racismo han sido el principal problema de los niños indígenas, pues como contaron algunos padres y madres de familia, a los niños saraguro les tiraban de su trenza, les gritaban "peruanos" (11), o directamente les pegaban, por lo que algún padre de familia saraguro, cansado de las vejaciones diarias a su hijo y de que los maestros no consiguieran controlar a los agresores, optó por cortarle el cabello al niño.
La agresividad y agresión de niños/as y adolescentes gitanos están relacionadas con la discriminación que observan que los adultos cotidianamente hacen de los/as ecuatorianas. Como señaló Antonio Pozo Oller, coordinador de la oficina de atención al inmigrante de Vera, esa discriminación se explica "de una forma muy sencilla", porque las cosas han cambiado en los últimos años, y en la convivencia en los mismos barrios entre ambas poblaciones existe explotación por parte de propietarios de etnia gitana que alquilan cocheras a los ecuatorianos como si fuesen pisos, o los jóvenes gitanos que antes ayudaban a sus padres a montar los puestos en el mercadillo del sábado ahora han sido sustituidos por un ecuatoriano o ecuatoriana contratado. En su opinión, en los barrios:
[…] eso está cambiando, que allí las cosas están cambiando y que están definiendo lo que luego va a ser para los críos las cosas en el instituto. ¿Qué pasa, o por qué ese choque? Ese choque ocurre porque hay una relación de desigualdad y eso está clarísimo, y que hay una relación de desigualdad porque un grupo de personas como son la población gitana, que tradicionalmente en este país, y no sólo en este país, sino en Europa, ha sido tradicionalmente marginada hasta la saciedad, ahora es una gran marginadora con respecto a la población ecuatoriana. En este caso ecuatoriana, porque, por qué no marginan a un lituano, porque un lituano de un metro noventa, con un brazo que te da la vuelta al cuello, pues te pega un guantazo […]. Pero un ecuatoriano de un metro sesenta, que no quiere problemas, es diferente. Entonces, en ese sentido, luego, todo eso se ve reflejado en los colegios e institutos.
d. La educación en España: el rendimiento escolar y los docentes
Para algunos padres y madres ecuatorianos/as, el primer cambio en la percepción sobre la educación en España, es su carácter obligatorio y gratuito que tiene hasta los 16 años. Algunos de estos padres y madres de familia indicaron que les resulta una sorpresa comprobar el prestigio y la calidad de la educación pública, ya que en el Ecuador, tal cosa no sucede puesto que es más bien la educación privada la que tiene mayor solvencia y calidad. Sin embargo, también hubo otras madres ecuatorianas que manifestaron estar inconformes con el sistema educativo español (12), y en su opinión, sus hijos aprendían bastante menos que en Ecuador, porque, por ejemplo, apenas tenían tareas que hacer en la casa o su hijo de 11 años no sabía los países con sus capitales. Por eso, en la encuesta de 2003, entre las necesidades que se apuntaron estaba el pedido de que, de ser posible, hubiera algún maestro/a ecuatoriano/a entre los profesores que daban clases a sus hijos/as. (Cruz, 2004a:79)
Asimismo, algunos padres y madres de familia señalaron que los costos y gastos educativos eran similares a los de Ecuador, pues, por ejemplo, las listas de útiles escolares valían casi lo mismo. La diferencia señalada en cuanto a los materiales empleados, es que en Vera, y en España en general, las listas de útiles contienen más libros que en Ecuador, donde priman los cuadernos.
Ahora bien, en lo concerniente a los/as docentes, en opinión de algunos/as ecuatorianos/as (adultos y adolescentes) en la mayor parte de los casos son buenos maestros, pero les falta autoridad para controlar a unos/as alumnos/as bastante indisciplinados y que apenas atienden a las clases. Alguna madre comentó en la entrevista que los profesores "deben ser un poco más duros, que la ley les permita hacer algo contra los niños porque si no les corrigen desde pequeños, terminan [en] árbol torcido para toda la vida" (A., Quito, 5 años en España, 3 hijos, trabaja en un bar). Otra madre, sin embargo, opinó que le gustaba el sistema de enseñanza que tenían en Vera los/as profesores/as y la paciencia e incluso camaradería que tenían con los/as alumnos/as, porque buscaban que los/as niños/as ante todo pensaran, objetivo muy diferente al de los/as profesores/as en Ecuador, que solamente buscaban que "aprendan las cosas de memoria". Manifestó que por ese cambio de método su hijo tiene todavía problemas en el colegio a pesar de completar casi los dos años ya de estancia en Vera (R., Quito, vive casi 4 años en Vera, tiene dos hijos y trabaja en servicio doméstico).
Por último, también vale la pena indicar que existe cierta preocupación por los/as ecuatorianos/as de edad adulta por completar su educación o, en muchos casos, de hacer cursos que les permitan desempeñarse y tener mejores posibilidades laborales, tal como manifestaron en las encuestas de 2003, donde sobre todo señalaron que les interesaría hacer cursos de informática, de corte y confección, de cocina, mecánica, carpintería, soldadura y construcción.
Asimismo, entre las personas encuestadas en ese año predominaban dos grupos que realizaban o habían realizado algún cursos educativo en Vera: los hombres que asistían al Centro Municipal de Educación de Adultos "Barea", para hacer el curso de Educación Vial (Prueba teórica), popularmente conocido como la autoescuela y obtener el permiso de conducir, así como las mujeres que asistieron a los distintos cursos que se ofrecían en la Oficina de la Mujer, tal como el de utilización de Internet (Cruz, 2004a: 81). En Vera, a diferencia de lo que recoge Bedmar Moreno (2003: 244) para otras zonas de España la convivencia, tanto en el Centro de Adultos (13) como en la Casa de la Mujer, ha sido armoniosa hasta ahora, y no se han registrado mayores dificultades excepto, a veces, la asistencia porque les es difícil cumplir con los horarios de docencia debido a que se cruzan con los horarios laborales.
A modo de conclusión
En España, como tan bien ha manifestado Dolores Juliano (1993:69), apenas se está comenzando a tomar conciencia del hecho multicultural y faltan políticas globales dirigidas hacia el respecto. La mayor parte de los trabajos que se realizan con miras a las minorías son asistenciales, y en el ámbito escolar predomina la posición de compensar déficits.
Interesa favorecer al entendimiento entre "colectivos que están obligados a entenderse" porque, asimismo "la población autóctona también necesita ser educada para comprender los cambios sociales relacionados con las migraciones y adquirir actitudes solidarias en una convivencia respetuosa y tolerante, frente a las posturas racistas y xenófobas" (Bedmar Moreno, 2003: 246).
De otro lado, la situación multicultural dentro de la escuela debe ser vista no como un problema por solucionar mediante la homogenización, sino que más bien puede propiciar y constituir "el ámbito más favorable para que se desarrollen en el alumnado las posibilidades de análisis racional, la percepción de relaciones abstractas y la capacidad para interpretar códigos diversos. En última instancia, la experiencia multicultural deja de interesar solamente a las escuelas que atiende a minorías étnicas, para constituirse en un valor por lograr en cualquier establecimiento escolar que desee incrementar su capacidad de estimular intelectualmente a sus alumnos y alumnas" (Juliano 1993, 71).
El caso de la localidad de Vera aquí expuesto, muestra una parte de esa conflictividad creciente y puntual que se observa en las aulas y genera tensión. Los esfuerzos están recién comenzando por parte de las autoridades y el personal docente de colegios e institutos para frenar y no permitir que la violencia prime en las relaciones entre personas de distinta nacionalidad. Habrá entonces, que hallar los mecanismos que susciten el diálogo y hagan de la llegada de inmigrantes a este espacio una vía de enriquecimiento de las relaciones sociales y la convivencia, donde la solidaridad sea el nexo que permita relacionarse a los inmigrantes (entre los mismos ecuatorianos también, sean o no indígenas) y la población de etnia gitana, como una posibilidad dinámica de establecer nuevas relaciones de respeto y convivencia. Esto, sin duda, repercutirá en las relaciones que construyan todos los niños y niñas (y no sólo a los de las escuelas donde las minorías son significativas), para enriquecerse con experiencias de valores alternativos.
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(11) Nos llamó la atención que a los ecuatorianos algunos españoles (sean o no de etnia gitana) les llaman "peruanos", como pudo apreciarse en las encuestas de 2003. Desconocemos el por qué utilizan tal término, aunque parecería que obedece a dos razones interconectadas: por un lado refleja el que ignoran de dónde provienen y, por otro, que ese término refleja el lugar que les asignan en su imaginario a estas personas que vienen de América del Sur. Sin embargo, vale la pena destacar que en algún sentido decirle "peruano" a una persona ecuatoriana podría ser tomado como un insulto, pues podría hacer alusión al conflicto histórico que enfrentó a ecuatorianos y peruanos (utilizado por los gobiernos para la construcción de sus respectivos nacionalismos) y que se plasmó en la pérdida por Ecuador de gran parte de su territorio amazónico.
(12) Por lo limitado del espacio, no nos referiremos el debate existente sobre la calidad de la enseñanza en España. Ver al respecto Álvaro Marchesi (2000).
(13) Bedmar Moreno señala que las dificultades en los Centros de atención de adultos están relacionadas con: (a) actitudes negativas en la sociedad de acogida; (b) desconocimiento de las problemática e inadecuación para afrontarla; (c) falta de recursos humanos especializados; (d) carencia o inadecuación del material educativo.