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Revista » Psicología Educativa / Psicopedagogía » algunas reflexiones sobre educación desde la perspectiva de los ecuatorianos que viven en españa

Algunas reflexiones sobre educación desde la perspectiva de los ecuatorianos que viven en España


 

Pilar Cruz Zúñiga
Historiadora
Investigadora
Universidad Pablo de Olavide
Sevilla, España


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Fecha publicación: 21/diciembre/2006

 








Para citar este artículo:
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Cruz Zúñiga, P. (2006, 21 de diciembre). Algunas reflexiones sobre educación desde la perspectiva de los ecuatorianos que viven en España. Revista PsicologiaCientifica.com, 8(38). Disponible en:
http://www.psicologiacientifica.com/bv/psicologia-220-1-algunas-reflexiones-sobre-educacion-desde-la-perspectiva-de-.html

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RESUMEN

En este artículo, construido a partir de una investigación realizada en la localidad española de Vera (Almería), se ofrece una indagación acerca de algunas de las connotaciones que el aspecto educativo suscita entre los ecuatorianos que han emigrado hacia España en los últimos años. Se trata de una reflexión en varios niveles: además de referirse a la escolarización de los hijos de estos inmigrantes, también se hace un  acercamiento al interés que tienen los adultos por continuar el proceso de formación y, sobre todo, se enfatiza en las concepciones que tienen en su imaginario sobre la educación como tal. Utilizando datos de entrevistas y encuestas realizadas entre 2003-2005, se observan el contraste y la confrontación de esas ideas con las experiencias, muchas veces dramáticas, en un contexto caracterizado estructuralmente por la marginación y la exclusión, que no solo se da desde la sociedad receptora sino que, también, es un reflejo de las desigualdades y asimetrías que caracterizan a la propia sociedad de origen.


 

 

 

Este artículo está basado en la Ponencia presentada en el VII CONGRESO IBEROAMERICANO DE HISTORIA DE LA EDUCACIÓN LATINOAMERICANA - CIHELA, Quito (Ecuador), 13-16 de septiembre 2005, Universidad Andina Simón Bolívar. Mis agradecimientos a todas las personas que colaboraron durante el periodo de investigación, facilitándome datos y testimonios, en particular a quienes participaron en las entrevistas: familias ecuatorianas (padres y madres, además de sus hijos e hijas), y profesores y profesoras españoles. Un agradecimiento especial a la profesora Ángeles López.



Introducción



"Las sociedades europeas se enfrentan, cada vez en mayor medida, al reto de la multiculturalidad. Si bien, desde su constitución los Estados Nacionales han encubierto bajo el manto de la presunta unidad cultural de sus integrantes, la diversidad real de aportes sobre los que se construían sólo en las últimas décadas la presencia de migrantes del Tercer Mundo, obliga a re-pensar las interrelaciones entre las minorías portadoras de diversidad cultural y la sociedad de acogida. En estas interrelaciones, la escuela juega un papel predominante como un organismo especializado en imponer y difundir determinados patrones culturales" (Juliano 1993:7).


Utilizando las palabras de Dolores Juliano que acabamos de citar, el artículo desea situar el marco para abordar un caso concreto donde se ejemplifica las relaciones asimétricas y de desvalorización sistemática que pesa sobre las sociedades europeas en su relación con lo diferente. En este artículo se expone la situación concreta de los inmigrantes ecuatorianos que viven en Vera (localidad española situada en la provincia de Almería, en Andalucía occidental), inmigrantes en torno a los cuales, como se podrá apreciar, se configura una percepción de rechazo y de desvalorización, incluso de violencia, por parte de una población minoritaria como es la de etnia gitana, que se siente amenazada.


Se propone una reflexión sobre las maneras en que se desenvuelve la educación, teniendo en cuenta las particularidades de los ecuatorianos. En España, los ecuatorianos, como otros latinoamericanos, aparecen como más cercanos a la cultura española que los marroquíes (los moros como cotidianamente les llaman), quienes serían los "otros" históricos de la sociedad española. Esa cercanía de los ecuatorianos estaría cimentada en que son un tipo de "otros" que se parecen más a los españoles, porque se apela a lazos "históricos" (coloniales y postcoloniales), así como a la afinidad cultural y lingüística (Pedone 2005).


La indagación se centra en algunas de las connotaciones que el aspecto educativo suscita entre los ecuatorianos que han emigrado hacia esa zona del territorio español en los últimos años. Se trata de una reflexión en varios niveles: además de referirse a la escolarización de los hijos de estos migrantes, también se aborda el interés que tienen los adultos por continuar el proceso de formación; se tratan también las concepciones que tienen los ecuatorianos en su imaginario sobre la educación como tal. Con base en los datos recolectados por medio de entrevistas y encuestas realizadas entre los años 2003-2005 (1), se observa el contraste y la confrontación de esas ideas con las experiencias, muchas veces dramáticas, en un contexto caracterizado estructuralmente por la marginación y la exclusión, que no solo se da desde la sociedad receptora sino que, también, es un reflejo de las desigualdades y asimetrías que caracterizan a la propia sociedad de origen.


Este artículo se ha dividido en cuatro partes más la introducción. Se ofrece, en primer lugar, una aproximación al contexto donde se inscriben las condiciones generales y percepciones de la llegada de inmigrantes a España, en particular de los ecuatorianos que por su número constituyen el segundo grupo más numeroso con más de medio millón de personas residentes. En segundo lugar, se exponen las percepciones que sobre la educación tienen los ecuatorianos residentes en Vera, donde constituyen el colectivo más importante con algo más de mil personas. En tercer lugar, se mencionan y analizan las características concretas en que se desarrolla la experiencia educacional de los hijos de los inmigrantes de Ecuador en la localidad de Vera para, por último, concluir con unas reflexiones finales.


La población española y la inmigración



El incremento de la población de extranjeros en los últimos años del siglo XX  en territorio español señala "un proceso de inmigración, muy rápido y acelerado, protagonizado por los inmigrantes 'laborales', extracomunitarios, que se conforman como migración familiar y permanente" (Pérez, 2004: 2). Así, los extranjeros, a 1º de enero de 2005, representaban el 8,4% de la población total que viven en España (INE, 2005) aunque, como las mismas fuentes oficiales reconocen, los datos estadísticos solo recogen la parte referida a aquellos regularizados y no todo el universo real de la población extranjera. Por continentes (datos de 31-03-2005), estos extranjeros regularizados proceden de "Iberoamérica" (32,93%), Europa Comunitaria (25,49%) y África (24,90%); por países, Ecuador ocupa es el segundo lugar (11,15%) después de Marruecos (19,32%) (2).


Para la sociedad española, en su conjunto, este incremento de población extranjera constituye una "novedad histórica", dado que tradicionalmente más bien había sido una sociedad caracterizada por la emigración, ya que, por ejemplo, en el siglo XX más de dos millones de españoles emigraron a Europa a partir de los años 50. El cambio de percepción sobre la condición de país emisor a país receptor ha tornado visibles situaciones para las cuales ni la administración ni la sociedad española estaban preparadas. En particular, desde el estado y la administración, la designación de España como "polo de atracción" ha servido de argumento para que primara una  preocupación unilateral por los aspectos de control y de seguridad (Agrela, 2002: 97), en detrimento de una política de integración (3) con giros de mayor o menor reconocimiento de derechos para los inmigrantes (4) extracomunitarios.


Sin embargo, la actitud de la sociedad española hacia los inmigranteses más compleja, pues, como bien señala Pérez (2004:4):


Tiene relación con la política oficial, aunque no puede identificarse con ella […] Por un lado, si hacemos caso a los estudios cabe hablar de una actitud mayoritaria, acogedora y positiva. Son muy altos los índices de acuerdo con la inclusión de los inmigrantes en educación, sanidad y servicios sociales, por su consideración de derechos básicos. Al mismo tiempo, existe una amplia receptividad social respecto a los argumentos de seguridad, control y de gestionar la inmigración de acuerdo con nuestras necesidades económicas.



Esa actitud ambivalente española muestra la dificultad que se está registrando a escala mundial para asumir a determinados inmigrantes económicos, pues la actitud hacia aquellos inmigrantes que son ejecutivos de grandes corporaciones o jugadores de fútbol, por ejemplo, no es la misma que frente a personas con limitados recursos económicos y los refugiados, que son los dos grupos hacia quienes están dirigidas las políticas estatales de regulación y control de movilidad (Santos, 1998: 115-134; Cruz, 2004a: 92 y 2004b). Como señala Agrela (2002: 94), esas políticas migratorias también se constituyen en "herramientas de significación" o exclusión porque "clasifican y organizan los significados y discursos acerca de las migraciones, categorizando y proyectando una visión unilateral, negativa y amenazante de lo que supone `ser migrante y las consecuencias problemáticas de su presencia" para sociedades caracterizadas por su homogeneidad cultural.


Así, en España, esta "ambivalencia" de opiniones se dirige, sobre todo, hacia la inmigración extracomunitaria cuya presencia es vista como necesidad (realizan el trabajo que los españoles rechazan hacer; sus hijos ayudan a enfrentar el envejecimiento de la población; su contribución económica garantiza el pago de la Seguridad  Social, etc.), pero también con  extrañeza y recelo (Pérez, 2004: 3). Las percepciones son producto de una extraña situación donde se conjugan y mezclan los estereotipos (Pedone, 2001) con la realidad de tensiones, en particular hacia la población marroquí, que en alguna ocasión ha desencadenado sucesos xenófobos como los ocurridos en El Ejido en enero de 2000 (Fernández-Rasines 2003: 342-343). Las tendencias más alarmistas señalan, por ejemplo, la incidencia social, económica y política de los inmigrantes "africanos" en el tejido social andaluz, aunque en realidad son más bien aquellos "europeos" jubilados que residen en localidades de la Costa del Sol, quienes más repercusión tienen "hasta el punto de que son municipios que manifiestan estilos de vida y unos comportamientos claramente diferenciados del conjunto del territorio andaluz" (Martín, 1999: 57-58).


Las percepciones y valoraciones diferenciadas también se refieren a los ecuatorianos, hacia quienes, por lo general, existen opiniones de tinte más positivo que negativo (5). Entre los españoles del municipio almeriense de Vera encuestados en julio de 2003, predominan aquellos para quienes los ecuatorianos son gente buena, amable, dócil y que se adapta con facilidad, e incluso, como apuntaron algunos, son muy diferentes a los marroquíes (frecuentemente asociados con la rebeldía y que ocasionan problemas). No obstante, también hay una opinión minoritaria que en algunos aspectos empieza a generalizarse, que los señala como alcohólicos, que conducen sin carné, se pelean entre sí, agraden a sus mujeres, tienen problemas entre parejas (Cruz, 2004a: 86-87), así como son informales e impuntuales, no cumpliendo a cabalidad las tareas asignadas, tal como comentaron diversas personas entrevistadas en junio de 2005.


Sin duda, las opiniones de los veratenses muestran algunas de las aristas que sobresalen en la compleja articulación en Vera entre la población autóctona y los ecuatorianos, pero también con otros extranjeros como los marroquíes (6). Son opiniones que reflejan muchas veces experiencias directas pero, asimismo, estereotipos que se van construyendo y generalizando sobre los ecuatorianos, pues las experiencias negativas con alguno sirven luego para estigmatizar a todo el grupo. Además, tampoco hay que olvidar que las relaciones sociales que se tejen entre españoles y ecuatorianos son asimétricas y reflejan una jerarquía mediatizada para los ecuatorianos por las condiciones de trabajo precario, sin mayor seguridad y estabilidad que realizan, por la falta de regularización, condiciones que tienen su correlato en el espacio doméstico, donde prima el hacinamiento en las viviendas (Cruz, 2004b).


De otro lado, se debe destacar que esa compleja articulación social entre españoles y ecuatorianos se da en el marco de la heterogeneidad que caracteriza a cada grupo. En particular, en la localidad de Vera los ecuatorianos provienen mayoritariamente de la sierra ecuatoriana, destacándose en concreto y por su número, la presencia de indígenas Saraguros (20-30% del total de ecuatorianos). En cuanto a los españoles, referencia especial merecen aquellos que son de etnia gitana, porque representan entre el 20-25% de los habitantes españoles de Vera. Esta descripción de la composición de la sociedad veratense (población autóctona y ecuatorianos) resulta útil para entender los incidentes que se registran a nivel cotidiano y que reflejan la discriminación y el menosprecio de quienes se sienten superiores frente a grupos minoritarios de población. Y es que, en concreto, la gran mayoría de incidentes de diverso tipo que ocurre en Vera se dan entre algunos pobladores de etnia gitana y ecuatorianos (Cruz, 2004a y 2004b), sean o no indígenas o se trate de  adultos o niños y jóvenes.


A continuación, tras esta descripción de algunas de las condiciones que caracterizan el contexto social en el que se inscriben, tanto a nivel nacional como local, las relaciones entre españoles y ecuatorianos, se indagará la problemática en torno a la educación de niños/as y adolescentes ecuatorianos en el municipio de Vera, comenzando por la apreciación que existe sobre la educación.

 

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(1) Utilizamos la información estadística obtenida en la primera fase del "Proyecto de Investigación Modelo autóctono de desarrollo/intervención en inmigración: proyecto Saraguro", dirigido por el Dr. Juan Marchena Fernández, centrada sobre todo en ofrecer un diagnóstico de las condiciones de vida de los ecuatorianos residentes en Vera, con especial atención en los indígenas Saraguro. La muestra fue elaborada a partir de un total de 290 encuestas, realizadas entre junio y julio de 2003, a ecuatorianos (220 encuestas), a españoles (60 encuestas) y a otros extranjeros (10 encuestas de referencia). Complementamos esa información con entrevistas y observación participante a la que añadimos 15 entrevistas realizadas en junio de 2005 a docentes españoles y familias ecuatorianas, para ampliar la información cualitativa sobre el aspecto educativo.  


(2) Los datos proceden de http://www.dgei.mir.es/. Estar "regularizado" significa tener autorización o tarjeta de residencia en España.


(3) Para un análisis de los giros de la política española en materia de inmigración, desde la primera Ley de Extranjería de 7/1985, véase Pérez (2004).


(4) En España se ha generalizado el uso cotidiano, pero también en el discurso político, científico y de los medios de comunicación, del término "inmigrante" para designar a determinados extranjeros que con frecuencia procedentes de países pobres, en tanto que no se consideran como tales a quienes son originarios de Alemania, Reino Unido, Francia, Japón o cualquier otro país "desarrollado". Cfr. Pedone (2001).


(5) Por ejemplo, algunas opiniones negativas indican el irrespeto de los ecuatorianos hacia los lugares públicos en Palma de Mallorca y el consumo de alcohol, drogas, peleas, prostitución que allí se registra (El Comercio, versión digital octubre 2003). De la misma manera, en Totana (Murcia), los vecinos en 2000 señalaban que los ecuatorianos no son tan educados como al principio, y algunos jóvenes bebían y conducían sin carné y a toda pastilla, e incluso un ecuatoriano borracho había atropellado a un vecino (Fernández-Rasines 2003: 344).


(6) Como referencia, indicar que en Vera la población marroquí no es significativa, aunque su número se ha ido incrementado. Si a enero de 2003 este colectivo ocupaba el décimo lugar entre las nacionalidades más numerosas con 27 personas registradas en el padrón, a noviembre de ese mismo año "sube" un puesto (al noveno) entre las nacionalidades más numerosas, cuando aumentó el número de registros a 43 personas. Los primeros puestos de la lista corresponden a ecuatorianos, ingleses, rumanos, colombianos, argentinos, alemanes, franceses y lituanos.



 

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