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Revista » Psicología Educativa / Psicopedagogía » deserción en la educación superior pública en república dominicana


Deserción en la educación superior pública en República Dominicana


 

Mayra Brea de Cabral
Ph.D. en Psicología
Profesora titular
Universidad Autónoma de Santo Domingo
Santo Domingo, República Dominicana




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La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD)



La Universidad Autónoma de Santo Domingo, el centro académico más antiguo de América, fue fundada en 1538. Actualmente ofrece la mayor cantidad de programas docentes en diversas áreas profesionales en todo el territorio nacional. Su matrícula agrupa alrededor de la mitad de los estudiantes universitarios dominicanos, estando situada entre las más grandes universidades públicas estatales de América Latina. Las demás instituciones estatales dominicanas son de matrícula reducida y desempeñan su labor en determinadas áreas de formación, no siendo todas públicas (abiertas para todos), entre las que se encuentran: la Academia Militar de las Fuerzas Armadas, la Academia Naval de Estudios Superiores de la Marina de Guerra, la Escuela Nacional de la Judicatura, el Instituto Superior de Formación Docente en Educación Física, el Instituto Superior de Formación Pedagógica (INAFOCAM), el Instituto Superior de la Policía Nacional, el Instituto Superior de Bellas Artes y el Instituto Salomé Ureña, las que en su gran mayoría son de reciente creación.


La población estudiantil en la UASD ha crecido muy rápidamente en los últimos años, tal como se puede observar en el cuadro No.1 y en la  gráfica No.1. Para 1995 había 53. 251 estudiantes, hoy día la población sobrepasa los 141.000 estudiantes. Las mayores concentraciones se encuentran en Humanidades, Ciencias Económicas y Sociales y Ciencias de la Salud.
 


Tabla 1 -  Población estudiantil inscrita de 1995 a 2004 en la UASD.





Fuente: Elaboración propia sobre la base de los datos de la Oficina de Registro y del Dpto. de Informática de la UASD. El número de estudiantes del año 2004 fue estimado como el promedio de inscritos del 1er y 2do semestre académico, Para el 1er semestre hubo 143.365 estudiantes. Los anteriores años se tomaron directamente de las fuentes.


Cabe señalar que en el período 1984-1991 la población estudiantil descendió desde 60.000 a 26.000 estudiantes. La recuperación de la población en la UASD se inicia a partir del año 1992 de manera gradual y en el 1996-1997 de manera brusca, tal como se observa en la gráfica No.1.


Gráfico 1 -  Población estudiantil inscrita (totalidad de estudiantes) de 1995 a 2004 en la UASD.






Fuente: Elaboración propia sobre la base de los datos de la Oficina de Registro y del Depto. de Informática de la UASD.


El cuadro No. 2 y la gráfica No. 2 muestran los estudiantes de nuevo ingreso de los años 1995-2003, ahora por facultades.


Tabla 2 -  Estudiantes matriculados (de nuevo ingreso) por facultades, correspondientes a los años 1995 - 2003 en la UASD.






Fuente: Elaboración propia sobre la base de los datos de la Oficina de Registro y del Dpto. de Informática de la UASD.
 



Gráfico 2 - Estudiantes matriculados (de nuevo ingreso) por facultades de 1995 a 2003 en la UASD.






Fuente: Elaboración propia sobre la base de los datos de la Oficina de Registro y del Depto. de Informática de la UASD.


Antecedentes referenciales de la deserción



La deserción universitaria, como hemos subrayado anteriormente, no ha sido objeto de estudio de los investigadores en el ámbito nacional. No encontramos documentos que traten específicamente la problemática, a pesar de estar muy estrechamente relacionada con el rendimiento académico de los estudiantes. Se han realizado algunos estudios que abordan la deserción estudiantil en los niveles de educación básica y media, que consideran algunos factores sociales y ambientales como causales, entre ellos: la distancia a la escuela, la falta de modernización del sistema educativo en el uso de tecnología. las limitaciones de horario, el embarazo en adolescentes y sobre todo, las condiciones socioeconómicas de los familiares (pobreza), por lo cual una gran cantidad de niños y adolescentes abandonan sus estudios para integrarse al trabajo productivo (Genaro, C, 2000; Vélez et al, 2001).


Por otro lado, el desinterés y la poca visión de nuestros gobernantes hacia la educación en general, que se traduce en un presupuesto estatal muy precario hacia ese renglón, ha producido un marcado deterioro educativo en los últimos 40 años, tanto en los aspectos físicos de los planteles escolares como en la formación y supervisión de la calidad docente. Otros factores característicos son la baja remuneración a los profesores, la desmotivación y el "tiempo repleto" ocasionado por el multiempleo que fomenta el propio sistema educativo al que se ven sometidos los profesores para poder subsistir. Podría decirse que en el caso dominicano, la población a educarse crece geométricamente, mientras que los recursos hacia la educación crecen aritméticamente.


La deserción universitaria guarda relación con el proceso de selección que es, además, una medida del rendimiento académico del alumno y sirve para reflejar la eficacia del sistema educativo en general, es decir, implica tres dimensiones. Diversos estudios realizados apuntan que la selección tiene que ver más con las aptitudes intelectuales que con los aspectos motivacionales en el momento del examen de ingreso; sin embargo, la motivación y el compromiso con el estudio tienen mayor peso en el rendimiento académico. Se ha demostrado una mayor tendencia al abandono de los estudios en las instituciones que no poseen examen de ingreso (Sposetti & Echevarría, 1997).


Jewsbury y Haefel (5a) se refieren a la deserción en las universidades públicas de Argentina señalando, según sus fuentes, la existencia de una baja tasa de graduación de apenas 20%, cuya deserción ocurre, principalmente, en el primer año de la carrera. Estos autores presentan en su análisis algunos factores como determinantes, entre los que se encuentran: la masividad (el congestionamiento) de las aulas que conlleva al aislamiento del estudiante y el carácter reglamentario de la presencialidad que perjudica a los estudiantes de menores ingresos socioeconómicos. También se refieren a la importancia de instrumentalizar planes sociales dirigidos a los estudiantes, la vinculación con el nivel medio, la orientación vocacional y los cursos de introducción en los primeros niveles, así como a la implementación de modalidades de educación a distancia o semipresenciales y el apoyar programas ya incorporados al sistema universitario de tutorías presenciales, telefónicas y por Internet. Para ellos, además, las pasantías rentadas (prácticas pagadas) constituyen fórmulas útiles para el mantenimiento de los estudiantes en la universidad.


Un estudio sobre la deserción, graduación y duración de las carreras realizado por la Dirección de Estadísticas de la Universidad Nacional de Tucumán (5b), muestra una deserción de 75% para los períodos de ingreso sin restricciones (1973-1976 y 1984-1992) en comparación con el promedio porcentual de deserción de 55%, que fue encontrado en los períodos de cupo restringido (1977-1983) en dicha universidad.


Por otra parte, Knut (6) considera el fracaso escolar como un problema muy serio en el nivel universitario en Centroamérica, dado el elevado rezago que existe para graduarse. Refiere el caso de Honduras, donde se estima que el tiempo de permanencia de un estudiante en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras a comienzos de la década de 1990 osciló entre 9 y 12 años, cuando la mayoría de las carreras estaban diseñadas para concluirse en no más de cinco años. El autor cita otro estudio sobre el sistema de educación superior panameño, indicando que apenas el 20% de los que entran a la Universidad de Panamá se gradúan, y estima que la deserción y el fracaso en todos los niveles del sistema educativo representan un lastre para el desarrollo social y económico de los países centroamericanos, porque refleja ineficiencia en el uso de los recursos humanos y materiales, así como también, generan frustración entre los afectados y los desestimula a seguir aprendiendo en el futuro, ya sea dentro o fuera de los sistemas de educación formal.


Un estudio reportado por Alberto Porto y Luciano Di Gresia en 2001, en el que participaron 4.676 estudiantes del Departamento de Economía de la Universidad Nacional de La Plata (7), muestra la relación directa encontrada entre el rendimiento estudiantil y la carrera elegida, el género, la edad, escuela de procedencia, la educación de los padres, la situación laboral y las horas de dedicación al estudio. El rendimiento fue menor para aquellos estudiantes que trabajan y disminuye proporcionalmente con el número de horas trabajadas.


Objetivos del estudio



El presente estudio tiene por objetivo conocer la magnitud de la deserción en la universidad pública/estatal de la República Dominicana y explorar sus factores de incidencia e implicaciones, vistos por los propios actores. Se pretende abrir un espacio para la discusión de ideas y propuestas que sean de utilidad para contribuir a la toma de mejores decisiones en la búsqueda de posibles soluciones a esta problemática.


Método utilizado



Para los fines del estudio se utilizaron datos estadísticos nacionales, poblacionales y del sistema Educativo Superior dominicano; se analizan cifras estadísticas de los últimos años en diferentes áreas del conocimiento y de 6 carreras específicas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, en: Ingeniería Civil, Medicina, Educación, Psicología, Contabilidad y Derecho. Se estudia la deserción en esas 6 carreras a través del seguimiento de la cohorte de ingreso del año 1995, cuyos datos son segregados por sexo, calculándose la tasa de deserción ajustada y la eficiencia de titulación real en cada una de ellas.


Se aplicó una encuesta diseñada para desertores, en su gran mayoría entrevistados por teléfono, a una muestra de 12 personas elegidas al azar (no significativa), de una lista de desertores de la cohorte del 1995. La encuesta recoge información sobre las condiciones generales, socioeconómicas y familiares de los estudiantes; los factores relacionados con el abandono de los estudios universitarios (económico, personal, familiar, motivacional, vocacional y académico); las implicaciones personales, sociales e institucionales que acarrea la deserción universitaria. Otras variables exploradas durante la entrevista son: la autoimagen en los desertores, la ayuda institucional requerida y no ofrecida y sobre todo, la percepción de los factores que pudieron haber contribuido a la deserción (método de estudio del estudiante, metodología del profesor, la falta de comprensión de las asignaturas, los requerimientos exigidos por la universidad, etc.).


Se entrevistó a algunos empleados, profesores y autoridades universitarias que laboran en el área, quienes expusieron sus ideas en torno a la temática en cuestión.


Definiciones operacionales



Se considera deserción al proceso de abandono voluntario o forzoso de la carrera por uno u otro período (semestre o año) y se estima como la diferencia existente entre los estudiantes de un determinado período que ingresan y los que egresan en el tiempo que corresponde a dicha carrera universitaria, menos los estudiantes que aún permanecen inscritos en el sistema. Al hablar de matriculados nos referimos a estudiantes de nuevo ingreso, y no a la totalidad inscrita en el sistema. Se denomina cohorte al conjunto de alumnos con año de ingreso común.


Eficiencia de titulación es el indicador obtenido del número de titulados de un período específico (t) entre los matriculados correspondientes al período t menos el tiempo de duración de la carrera. E= T (t) / N (t-d).


En el análisis de cohorte la deserción ajustada o corregida se obtiene al asumir que la mitad de los estudiantes que aún permanecen estudiando en el sistema universitario concluirán finalmente su carrera y se calcula de la siguiente manera: Deserción Ajustada, DA= H + 0,5 G. Donde H son los que desertan y no están inscritos en el sistema actualmente, calculado por la diferencia entre el número de matriculados que ingresan en un año y los que van saliendo en diversas etapas; G es el número de estudiantes que se encuentran registrados en el sistema, que no han culminado sus estudios aún. Se calcula la eficiencia de titulación real como 1 - (% deserción corregida /100).


Para estimar el número de desertores se conoce la tasa de deserción promedio anual "TD", calculada como el complemento de la eficiencia de titulación "E". Es decir: TD = 1- E.


El costo promedio anual por alumno fue calculado sobre la base del 75% del aporte del Estado a la universidad entre el número de estudiantes inscritos. Es decir: CPA = 0,75 del aporte estatal a la universidad / Matrícula total. Este último indicador sirve para obtener la estimación del índice de costo directo anual de la deserción "Ic" para el año "t" que se calcula como el producto de la cantidad de desertores anuales "Da" por el costo promedio anual por alumno "CPA" para el año "t". Es decir, Ic = Da x CPA. Donde Da se estima como la tasa de deserción promedio anual (TD) multiplicado por la matrícula del año que corresponde a la duración de la carrera.


Para fines del análisis, las áreas de Artes y Educación (Pedagogía) son consideradas independientes de la Facultad de Humanidades


Descripción de los resultados

 

1. Datos poblacionales y de educación terciaria



De acuerdo con el VIII Censo Nacional de Población y Vivienda realizado en 2002, la República Dominicana cuenta con una población total de 8.562.541 habitantes, cuya tasa de crecimiento promedio anual es de 1.8 %, de los cuales 4.033.637 (47.1%) tienen 25 años y más. Sin embargo, al pretender clasificar el sector poblacional de 25 años y más según el nivel de instrucción educativa, nos encontramos con una limitante, ya que cerca de 600.042 personas (14.8%) caen en la categoría de "no declarados" y "no sabe" (no ofrecen ninguna información durante el Censo del 2002) siendo considerados datos perdidos para el análisis que nos interesa. Por consiguiente, las estimaciones del cuadro No. 3 cuentan con una distorsión de alrededor de un 15%.


Luego de conocer las limitaciones estadísticas anteriormente señaladas, tal como se muestra en el cuadro No. 3, para el año 2002 el 81.7% de la población de adultos de 25 años y más no posee estudios universitarios, es decir, sólo el 18.3% tiene el privilegio de tener estudios terciarios. De la totalidad de 628.931 universitarios, 328.775 (9.6% de la población adulta de 25 años y más) se han graduado y una mínima proporción cuenta con estudios de cuarto nivel (postgrado, maestría y doctorado). Para esa misma fecha se reporta la existencia de 286.134 estudiantes inscritos en el sistema universitario nacional, correspondiente a los niveles técnico superior, grado y postgrado.




Tabla 3 -  Población de 25 años y más de República Dominicana por sexo según nivel de instrucción terciaria, 2002 (8).






Fuente: Elaboración propia sobre la base de los datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), del VIII Censo Nacional de Población y Vivienda del 2002 de la República Dominicana.


En República Dominicana, al igual que en otros países de Latinoamérica, se evidencia una tendencia hacia la feminización en los estudios del tercer y cuarto nivel educativo, con marcadas diferencias de género, siendo las mujeres las que tienen mayor participación. Estudios reportados por la Secretaría de Estado de Educación Superior, Ciencia y Tecnología en 2002, señalan  la matrícula universitaria femenina en 62.6%, esto es, suficientemente alta con respecto a la de los hombres, de sólo 37.4%. Ese fenómeno fue estudiado en el país por Quiroga, L (2003), quien analiza la relación encontrada entre la feminización universitaria y la elección de carreras tradicionales que son demandadas por el mercado laboral para la mujer.


2. Estimación de la deserción global por áreas del conocimiento y por sexo



En el cuadro No. 4 se puede apreciar la población de titulados de los años 1999 a 2003. Si se toma la población que ingresó de 1994 a 1998 en las diferentes áreas del conocimiento (cuadro No.5), se puede calcular la eficiencia de titulación para los grupos que ingresaron en dicho período. El promedio general de la eficiencia de titulación obtenida sobre el promedio de las medias calculadas de los años 1999-2003 es de 0.24 (ver cuadro No. 6), donde se observan algunas diferencias entre las áreas del saber. Tienen más baja eficiencia de titulación las áreas de Ingeniería y Arquitectura, Humanidades, Artes y Ciencias. Los mayores índices de eficiencia de titulación lo poseen Educación, Ciencias de la Salud y Ciencias Jurídicas y Políticas. Estos resultados van en la misma dirección que los que se han reportado en Chile por González et al (2002).




Tabla 4 - Población de titulados en la Universidad Autónoma de Santo Domingo para el período 1999-2003 según áreas del conocimiento.




 

 


Fuente: Elaboración propia sobre la base de los datos del Departamento de Informática de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.




Tabla 5 - Población de matriculados en la Universidad Autónoma de Santo Domingo según áreas del conocimiento para el período 1994-1998.








Fuente: Elaboración propia sobre la base de los datos del Departamento de Informática de la Universidad Autónoma de Santo Domingo




Tabla 6 -  Eficiencia de titulación según áreas del conocimiento. Período de 1999 a 2003.







Fuente: Elaboración propia sobre la base de los datos del Departamento de Informática de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
 

Al analizar los datos de eficiencia de titulación por sexo de los años 1999-2003, se nota una variada fluctuación que va desde 0.14 en los hombres en 2002, hasta la más elevada eficiencia de titulación de 0.38, alcanzada por las mujeres en 2001 y 2003. Se puede afirmar que las mujeres siempre tuvieron mayor eficiencia para titularse que los hombres y menor tasa de deserción durante el período de los cinco años estudiados.




Tabla 7 - Titulados según sexo para el período 1999 a 2003.







Fuente: Elaboración propia sobre la base de los datos del Departamento de Informática de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.




Tabla 8 -  Eficiencia de titulación según sexo para el período 1999-2003.






Fuente: Elaboración propia sobre la base de los datos del Departamento de Informática de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.


De lo anterior se deduce que la eficiencia de titulación tiene períodos de altas y bajas, cuyo promedio aritmético en el período estudiado es de 0.25 y es diferente para cada una de las áreas o facultades. Si se considera la tasa de deserción como el complemento de la eficiencia de titulación, se tendría una deserción de alrededor de un 75%, dato aproximado e impreciso, ya que es un promedio aritmético y no toma en cuenta los rezagados que permanecen en el sistema y que posteriormente llegan a graduarse, además de los variados flujos de ingreso y egreso y las limitaciones informáticas que no permiten conocer los cambios de carrera dados en los estudiantes. En ese sentido, se sugieren algunos arreglos matemáticos que veremos más adelante y estudiar el rezago mediante análisis de cohortes.

 

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(5a) Jewsbury, A. y Haefel, I. Análisis de la deserción en universidades públicas argentinas. En: http://www.tribunaldecuentas.sa n tafe.gov.ar/congreso/Data/Jewsbury-Haefeli.htm#_ftn22

(5b) Dirección de estadísticas universitaria. Deserción, graduación y duración real de las carreras en la Universidad Nacional de Tucumán, 1976 - 2000. En: http://www.herrera.unt.edu.ar/deunt/Principal_Frame_Desercion.html
 
(6) Knut, Walter, 2000. La educación en Centroamérica: Reflexiones en torno a sus problemas y su potencial. En:
http://ca2020.fiu.edu/Themes/Knut_Walter/Walter.htm

(7) Porto, Alberto y Di Gresia, Luciano, 2001. Rendimiento de estudiantes universitarios y sus determinantes.  Departamento de Economía de la Universidad de la Plata. En: http://www.depeco.econo.unlp.edu.ar/espec/educacion.htm

(8)* No toma en cuenta las 600,042 personas que no ofrecen información acerca de su nivel educativo.

** Corresponde a la población no-universitaria: Analfabetos, con estudios de educación básica o de secundaria, cuyas edades son de 25 años y más.

*** Población que ha estudiado o estudia en la universidad, con o sin título universitario o postuniversitario de 25 años y más.

**** Población de graduados universitarios de 25 años y más o con estudios postuniversitarios.

 

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Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:

 

nancy Rivera Rodriguez: Un trabajo muy bien elaborado , me ha servido como referencia pra el trabajo de investigación que estoy haciendo.SIGA ADELANTE Y BUENA SUERTE.

 

SOFIA TURIZO: Me parece un trabajo muy bueno y lo incluiré como antecedente en mi trabajo de grado que aborda el tema. Colombia

 

Eulidia Hernández: Profesora este trabajo es excelente, los datos que aporta sobre la deserción universitaria son muy precisos, es el estudio más acabado que he visto en mucho tiempo. Favor actualizar las estadísticas hasta 2007.

 

karl-henry leroy: Este trabajo es la radiografía de todo el sistema de educación no sólo de la República Dominicana, swino de toda la región. Las soluciones serán adecuadas a la evolución del ciudadano dominicano al nivel social, económico, cultural, político frente a la globalización de la Universidad.

 

Katherine: Me parece un trabajo informativo, de calidad y bien detallado. Lo utilizaré como referencia en un trabajo que tengo que presentar sobre el "Sistema Universitario Dominicano". Felicidades a la autora.

 

salvador custodio diaz: Es muy interesante este tipo de documento, hacen falta muchos estudios como este. En nuestro país todo en mundo quiere hablar de las cosas, pero nadie quiere buscar la raíz de los problemas que nos aquejan.

 

Zoila Chero: Sumamente interesante sobre todo en la actualidad, donde son muy pocos los estudios realizados al respecto, ya que considero existe una gran desvinculación entre la educación secundaria con la superior. Así mismo, no tendría que valorarse el currículo, la metodología. Aquí en Perú las universidades estatales están en estado de transición, manejando metodologías todavía tradicionales.

 

williams López: Me parece un artículo de alta calidad y considero que son pocos los países que logran dar información científica sobre la deserción a nivel universitario. Soy psicólogo de profesión y trabajo en el Instituto de Invetigación y Formación Pedagógica en la Universidad Don Bosco de El Salvador. No omito manifestar mi reconocimiento y felicitaciones a la autora de dicho artículo.

 

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