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Un modelo conceptual para el estudio del estrés académico

Arturo Barraza Macías
Licenciado en la Educación de personas con problemas de aprendizaje
Asesor de postgrado e investigador
Universidad Pedagógica de Durango
México
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Pero, más allá de estos estresores mayores, ¿qué tipo de estresores menores se encuentran presentes en el estrés académico?
En el caso del estrés académico, Barraza y Polo (2003), Hernández y Poza (1996) proponen un conjunto de estresores que podrían ser un primer paso para identificar a aquellos que propiamente pertenecen al estrés académico. Con base en estos estudios, los estresores que se pueden considerar propios del estrés académico, en cada uno de los casos, son los siguientes:
Tabla 1 - Cuadro comparativo: Barraza y Polo (2003), Hernández y Poza (1996).

Como se puede observar en estos listados, la mayoría de los estresores del estrés académico son menores (hassles), ya que se constituyen en estresores debido, esencialmente, a la valoración cognitiva (appraisal) que realiza la persona, por lo que una misma situación (v. gr. exposición de trabajos en clase) puede o no ser considerada un estímulo estresor por cada uno de los alumnos. Esta situación permite afirmar que el estrés académico es un estado básicamente psicológico.
- Hipótesis de los indicadores del desequilibrio sistémico que implica el estrés académico.
Cuando se enfatiza el carácter adaptativo del estrés se suelen identificar tres tipos de estrés: normal, distrés (negativo) y eustrés (positivo) (Shturman, 2005). Sin embargo, en congruencia con la línea argumentativa que se ha desarrollado hasta este momento, solamente considero estrés académico al distrés. En ese sentido, esta forma de conceptualizar el estrés conduce, necesariamente, a reconocer que el estrés implica un desequilibrio sistémico de la relación entre la persona y su entorno ya que, bajo la valoración de la propia persona, las exigencias o demandas del entono desbordan sus propios recursos.
Esta situación estresante (desequilibrio sistémico) se manifiesta en la persona por medio de una serie de indicadores, los cuales pueden ser clasificados como:
- Físicos, psicológicos y comportamentales (Rossi, 2001). - Físicos, mentales, comportamentales y emocionales (Ed. Tomo, 2000).
- Fisiológicos y psicológicos (Trianes, 2002 y Kyriacou, 2003).
- Físicos, emocionales y conductuales (Shturman, 2005).
- Físicos y conductuales (Williams y Cooper, 2004).
En el caso del presente trabajo, he decidido utilizar una clasificación que toma como base la de Rossi (2001) y establece tres tipos de indicadores: físicos, psicológicos y comportamentales.
Entre los indicadores físicos se encuentran aquellos que implican una reacción propia del cuerpo, como sería el caso de morderse las uñas, los temblores musculares, las migrañas, el insomnio, etc. Los indicadores psicológicos son aquellos que tienen que ver con las funciones cognoscitivas o emocionales de la persona, como sería el caso de la inquietud, los problemas de concentración, el bloqueo mental, la depresión, etc. Entre los indicadores comportamentales estarían aquellos que involucran la conducta de la persona, como sería el caso de discutir, el aislamiento de los demás, el absentismo de las clases, el aumento o la reducción del consumo de alimentos, etc.
Este conjunto de indicadores se articulan de manera idiosincrásica en las personas, de tal manera que el desequilibrio sistémico va a ser manifestado de manera diferente, en cantidad y variedad, por cada persona.
- La hipótesis del afrontamiento como restaurador del equilibrio sistémico.
Cuando el estímulo estresor desencadena una serie de manifestaciones que indican la presencia de un desequilibrio sistémico en su relación con el entorno, la persona se ve obligada a actuar para restaurar ese equilibrio.
Ese proceso de actuación es mediado por una valoración que tiene por objeto la capacidad de afrontamiento (coping); esta valoración constituye un proceso psicológico de interpretación que se pone en marcha cuando el entorno se considera amenazante.
Lazarus y Folkman (1986) definen el afrontamiento como "aquellos esfuerzos cognitivos y conductuales constantemente cambiantes que se desarrollan para manejar las demandas específicas externas y/o internas que son evaluadas como excedentes o desbordantes de los recursos del individuo" (p.141). Estos autores plantean el afrontamiento como un proceso cambiante en el que el individuo, en determinados momentos, debe contar principalmente con estrategias defensivas y en otros, con estrategias que sirvan para resolver el problema, todo ello a medida que va cambiando su relación con el entorno.
La importancia de las estrategias de afrontamiento es sostenida por Holroyd y Lazarus (1982) y Vogel (1985), quienes afirman que las estrategias de afrontamiento, antes que la naturaleza de los estresores, pueden determinar si un individuo experimenta o no estrés. Cada sujeto tiende a la utilización de los estilos o estrategias de afrontamiento que domina, sea por aprendizaje o por descubrimiento fortuito, en una situación de emergencia.
Algunos factores como la constitución genética, la inteligencia, la relación con los padres, las experiencias previas y el optimismo, entre otros, son un excelente predictor de la posibilidad de que una persona adquiera la maestría efectiva para afrontar el estrés (Cruz y Vargas, 2001).
La enorme cantidad y diversidad de estrategias de afrontamiento hacen casi imposible hacer un listado general de ellas, sin embargo, una muestra de ellas serían las siguientes: habilidad asertiva, elogios a sí mismo, distracciones evasivas, ventilación o confidencias, etc.
Modelo sistémico cognoscitivista para el estudio del estrés académico
Gráfico 1 - Representación gráfica del modelo sistémico cognoscitivista para el estudio del estrés académico.
Una adecuada modelización no puede considerarse completa si no va acompañada por su respectiva representación gráfica (vid infra). En este caso, la lectura del modelo gráfico iniciaría del lado izquierdo superior y seguiría la siguiente lógica de exposición:
- El entorno le plantea a la persona un conjunto de demandas o exigencias.
- Estas demandas son sometidas a un proceso de valoración por parte de la persona.
- En el caso de considerar que las demandas desbordan sus recursos las valora como estresores.
- Estos estresores se constituyen en el input que entra al sistema y provoca un desequilibrio sistémico en la relación de la persona con su entorno.
- El desequilibrio sistémico da paso a un segundo proceso de valoración de la capacidad de afrontar (coping) la situación estresante, lo que determina cuál es la mejor manera de enfrentar esa situación.
- El sistema responde con estrategias de afrontamiento (output) a las demandas del entorno.
- Una vez aplicadas estas estrategias de afrontamiento, en caso de ser exitosas, el sistema recupera su equilibrio sistémico; en caso de que las estrategias de afrontamiento no sean exitosas, el sistema realiza un tercer proceso de valoración que lo conduce a un ajuste de las estrategias para lograr el éxito esperado.
Conceptualización del estrés académico a partir del modelo sistémico cognoscitivo
La Teoría Estímulo-Respuesta del estrés ha aportado un conjunto nada despreciable de definiciones sobre el concepto; sin embargo, dichas definiciones suelen presentar una característica común: su unidimensionalidad. En esa línea se encuentran definiciones como las siguientes:
"El estrés es la respuesta inespecífica del organismo a cualquier demanda del exterior o del interior del individuo y pueden darse signos de respuesta en el ámbito físico o emocional" (Shturman, 2005; p. 13).
"El estrés es una tensión interior que se origina cuando debemos adaptarnos a las presiones que actúan sobre nosotros" (Rossi, 2001; p.11).
"Estrés es el comportamiento heredado, defensivo y/o adaptativo, con activación específica neuro-endocrina ante el estresor amenazante" (Cruz y Vargas, 2001; p.29)
"El estrés es pues un agente externo percibido por un individuo en un espacio-tiempo determinado, el sujeto pone en juego su defensas mentales para enfrentarlo con los mecanismos biológicos acompañados simultáneamente del juego de las defensas mentales" (Benjamín, 1992; p.6)
Las tres primeras definiciones centran su atención en los síntomas del estrés, mientras que la última centra la atención en el agente estresor; como se podrá observar, aún en las definiciones se encuentran presentes estas dos líneas de investigación que constituyen la Teoría Estímulo-Respuesta del Estrés.
Más allá de esta perspectiva conceptual, la Teoría Persona-Entorno del estrés ha hecho suyo el compromiso de configurar al estrés en un término que sea tratado como un concepto multidimensional que permita comprender un amplio grupo de fenómenos de gran importancia en la adaptación humana. En esa línea discursiva se encuentran las siguientes definiciones:
"El estrés es un proceso dinámico complejo desencadenado por la percepción de amenaza para la integridad de un individuo y para la calidad de sus relaciones significativas que tiene por objeto recuperar el equilibrio homeostático perdido, posibilitar el desarrollo de competencia individual y mejorar la calidad de la adaptación al medio" (Mingote y Pérez, 2003; p.15).
"El estrés es un proceso dinámico que se describe en términos de insumos, productos y diferencias individuales" (Williams y Cooper, 2004; p.4)
En consonancia con este tipo de definiciones, y con base en el modelo presentado, se elabora el presente constructo teórico del estrés académico, el cual intenta recuperar su carácter procesal y su constitución multidimensional.
El estrés académico es un proceso sistémico, de carácter adaptativo y esencialmente psicológico, que se presenta a) cuando el alumno se ve sometido, en contextos escolares, a una serie de demandas que, bajo la valoración del propio alumno son considerados estresores (input); b) cuando estos estresores provocan un desequilibrio sistémico (situación estresante) que se manifiesta en una serie de síntomas (indicadores del desequilibrio); y c) cuando este desequilibrio obliga al alumno a realizar acciones de afrontamiento (output) para restaurar el equilibrio sistémico.
A esta definición hay que hacerle dos acotaciones importantes para una mejor conceptualización:
- En primer lugar, y aunque algunos de los lectores la consideren una aclaración innecesaria, esta definición se circunscribe al estrés que manifiestan los alumnos y que se origina en las demandas o exigencias de la institución educativa. En ese sentido, difiero de Polo, Hernández y Poza (1996) que consideran que el estrés académico puede afectar por igual a maestros y alumnos, ya que en el caso de los maestros su estrés debe identificarse como estrés laboral u ocupacional.
- En segundo lugar, y a pesar de que Orlandini (1999) no establece una diferencia entre los niveles educativos que cursan los alumnos al momento de clasificar el estrés como académico, la literatura existente sobre el tema sí lo realiza, por lo que suele denominar estrés escolar (v. gr. Witkin, 2000 y Trianes, 2002) a aquel que manifiestan los niños de educación básica, razón por la cual en este trabajo se entenderá por estrés académico solamente a aquel que manifiestan los alumnos de educación media superior y superior.
A manera de cierre
Una vez construido el presente modelo conceptual queda como principal tarea investigativa iniciar la indagación empírica que permita, por una parte, observar la consistencia interna de los componentes sistémicos que integran esta definición, y por otra parte, avanzar en el reconocimiento de aquellas variables causa o efecto que permitan trascender a un modelo teórico explicativo del estrés académico.
Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:
moise solivera: Valoro sus analíticas opiniones, me han ayudado a perfilar un tema relacionado al estrés laboral.
Esmeralda Buensuseso Alfaro: Usted me ha sido de mucha ayuda para el protocolo de una investigación de mi universidad. Lo felicito ampliamente por hacer este trabajo. Muchas gracias.
Vicente Cabrera: Es un muy buen trabajo, lo felicito, hace que los docentes avancemos en nuestro trabajo.
Edison Forero: Ee un artículo excelente, con muchas facetas interesantes que llevan al lector a profundizar sobre este tema.
manuel colmenares: He estado revisando opiniones, conceptos, estrategias de abordaje sobre el tema y al revisar su artículo me llamó mucho la atención; es una nueva visión del tratamiento del estrés que no la había encontrado en otros comentaristas y académicos.
Manuel Colmenares
Maclovio Castillo Guerrero: En las actuales circunstancias en que se desenvuelve nuestra Colombia, agobiada por un sinnúmero de problemas sociales que de alguna manera afectan la vida escolar académica, usted hace importantes aportes para poder darle un apropiado manejo al problema del estrés. Gracias.
Fco.Javier López González.: Un importante modelo conceptual por tener en cuenta a la hora de objetivar el estrés académico. Gracias por su aportación.
pedro garcia: Es importante, ya que por medio de las publicaciones se llegan a descubrir elementos que interfieren con el libre desenvolvimiento en el quehacer educativo de los alumnos.
jesus arenas osuna: El artículo aborda aspectos que afectan el desempeño de alumnos que realizan actividades académicas dentro de unidades hospitalarias (especialización médica) que condicionan bajo rendimiento.
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