El Inconsciente

Este libro le brinda la mejor opción en español para conocer lo que la Psicología como ciencia puede ofrecer para entender uno de los misterios más apasionantes del conocimiento humano: El Inconsciente.
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Estado actual del problema de la unificación paradigmática en psicología: ¿separatismo, eclecticismo u organización multinivel?

William Montgomery Urday
Psicólogo
Docente de la Facultad de Psicología
Universidad Nacional Mayor de San Marcos
Lima, Perú
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Por otro lado está la propuesta contraria: la del eclecticismo. En la mira de sus adeptos más chapuceros, éste sería operativo en función a soslayar por completo las diferencias teóricas y epistémicas, y centrarse solamente en las cuestiones de orden aplicativo y metodológico. En otras palabras, si algo funciona se debe practicar y punto. Paradójicamente, con su indiferencia aparente por la teoría tal concepción conduce al aumento de retóricas abstrusas en la literatura psicológica, para rellenar el vacío de fundamentos, y la consiguiente proliferación de términos "teóricos" aislados, como lo muestra Katzko (2002). De predominar dicha perspectiva en su reductio ad absurdum no sólo se haría formalmente indistinguible la buena de la mala teoría/práctica profesional, sino que inclusive se atentaría contra la existencia de una ciencia psicológica. Como se puede ver, esta tendencia se caracteriza por el descuido extremo de su puesta en acción. Hay otras propuestas eclécticas más elaboradas, como la de Allport (1964/1983), quien define el eclecticismo "como un sistema que busca la solución de problemas fundamentales al seleccionar y unir lo que se conceptúa verdadero de los diversos enfoques especializados de la ciencia psicológica" (p. 15). En tal sentido, es un ideal y un reto. Sin embargo, más adelante reconoce que, si bien "todos somos eclécticos" en la aceptación de generalizaciones empíricas descubiertas por investigadores competentes, tendemos a encuadrar cada generalización en nuestras propias categorías y conceptos, puesto que "no estamos obligados a aceptar cualquier teoría que se refiera a lo que en verdad ocurre" (p. 18). Allport plantea que nunca se podrá tener un eclecticismo sistemático sin resolver el tema del dualismo (problema del yo y de la relación cuerpo-mente) y la cuestión de la intencionalidad. La objeción que puede hacerse a dicha idea es que en el mismo planteamiento de estos asuntos hay ya la toma de una posición dogmática, puesto que concibe antinomias preexistentes a la discusión. En resumidas cuentas, se trata de un error de petitio principii, que guardando las distancias también comete hace tiempo Arnold Lazarus (1969/1979) con su "terapia de amplio espectro", y ni que decir de algunos de sus eclécticos seguidores "multimodales" (véase Kertesz, 1988). Echando una mirada a las tesis de Allport y de Lazarus, pareciera que el eclecticismo en términos de indiferencia o pobreza teórica se vincula frecuentemente a las ansiedades de ciertos psicólogos aplicados por satisfacer de cualquier manera las demandas de los usuarios de sus servicios. Pero también parece estar ligado a ciertas creencias no muy explícitas sobre lo "profundo" de la naturaleza humana, tan profundo que resultaría inaccesible por medio de un solo enfoque. En una encuesta nacional (USA) hecha por Jensen, Bergin & Greavies (1990), esto se verificó mediante la estadística, al identificar las orientaciones teóricas de 423 psicoterapeutas. La mayoría declaró tener un marco ecléctico, mas otros indicadores permitieron deducir la presencia de influencias psicodinámicas en su concepción. En realidad, como dice Anicama (1999): "una integración de paradigmas no será desarrollar una psicología ecléctica, porque ser ecléctico es la peor posición para el desarrollo de una ciencia, inmoviliza la creatividad y el desarrollo conceptual..." (p 160). Las vías de "Organización Multinivel"
Pese a su inconsecuencia, el argumento principal de Allport acerca de un eclecticismo sistemático es atendible si se completa con la sugerencia de algunas condiciones aditivas. El caso es que, aun reconociendo las dificultades inherentes a esa tarea, ninguna ciencia debe renunciar a normalizar su quehacer en torno a una serie de proposiciones básicas que todos compartan. La psicología no puede ser la excepción.
Un paso previo a esto sería, por supuesto, armonizar dialécticamente algunas tesis epistemológicas de las dos cosmovisiones nucleares "duras" que, como lo señalaba Overton, pueden estar presentes en la postura de cada psicólogo. El propio Overton (citado por Weems, 1999; p. 152), se refiere a un tercer camino, el "contextualismo", una concepción con proposiciones sobre significados ambientales, sociales e históricos del ser y del conocimiento, la cual integraría lo mejor del mecanicismo y del organicismo. Por ejemplo, los niveles de investigación del condicionamiento serían mejor abordados por los mecanicistas, mientras que el desarrollo cognitivo lo sería por los organicistas, y las influencias sociales que los enmarcan (en un sistema más amplio) estarían en la posibilidad de ser estudiadas por los contextualistas. Esta es una idea que a juicio del autor de este artículo es mejor expuesta por Morris (1997, p. p. 538-539), quien señala tres etapas de desarrollo de las cosmovisiones científicas: 1) atribución de poderes especiales al yo (teorías sustanciales del alma, la psique, lo mental), 2) visión mecanicista de los fenómenos (modelos estímulo-respuesta y computacionales de la mente), y 3) perspectiva sistémica o de campo, donde lo característico es la interdependencia entre las variables de múltiple afectación recíproca.
A decir verdad, actualmente la mayoría de aproximaciones modernas a la psicología se declaran a sí mismas como sistémicas o contextualistas, por lo que va a ser necesario también esclarecer qué es lo que realmente significan tales denominaciones en términos técnicos y de qué manera se cumplen en cada corriente. Sin embargo, pareciera que ese reconocimiento universal del avance del estadio de la simplicidad al de la complejidad en psicología ya es un avance mínimo en la dirección correcta.
¿Cómo se manifiesta esto en el desarrollo de enfoques unificadores? Parece que en la aparición de "paradigmas de organización multinivel". De ninguna manera tales marcos o programas son intentos eclécticos de tipo tradicional, pues parten de paradigmas ya constituidos -y, al revés del enfoque de Allport, con un grueso caudal de datos empíricos-, pero abiertos a la asimilación sistemática de nociones enriquecedoras ajenas. Es por eso que la mayoría de postores modernos de la unificación paradigmática renuncian a formular teorías o sistemas abarcadores que enmarquen todo en un solo esquema. Ellos prefieren modestamente hablar de "marco de referencia" (Staats, 1996/1997; 1999), de "perspectiva meta paradigmática" (Henriques, 2003), o de "programa de trabajo" (Ardila, 1993, 2003), para designar esquemas heurísticos empíricamente orientados acerca de diversos e inclusivos niveles de interacción humana, que surgen del contacto específico con los fenómenos que comprenden.
Ardila (1993, 2003), por ejemplo, sugiere que el análisis experimental del comportamiento puede transformarse en una "síntesis experimental del comportamiento (SEC)", columna vertebral que incorpore en su programa de trabajo el estudio de problemas cognoscitivos, lingüísticos y sociales, el uso de datos que se correlacionan en la investigación, matemáticas para integrar teóricamente los hechos y mayor énfasis en el humanismo científico.
Para Staats (1996/1997), en su "conductismo psicológico" cada nivel jerárquico de interacción implica la construcción de una teoría particular en función a principios básicos, que a su vez puede ser entroncada con las de los demás niveles porque involucran principios de aprendizaje. Esto es, en conjunto, una teoría general multinivel abierta y en desarrollo de la cual se derivan gran cantidad de conocimientos, que deben ser articulados e integrados mediante una adicional "teoría puente" generada por el análisis de las transiciones jerárquicas en que están inmersos. Los niveles implicados e interrelacionados son nueve, seis de los cuales se ocupan del plano personal y tres de procedimientos adecuados a su tratamiento: 1) biológico, 2) de aprendizaje animal básico, 3) de aprendizaje humano, 4) interacción social, 5) desarrollo del niño, 6) personalidad, 7) evaluación psicológica, 8) psicología anormal, y 9) psicología clínica (figura 1).
El persistente y empeñoso quehacer de Staats y Ardila en pro de la unificación paradigmática de la psicología sirve de inspiración para otros interesados. Así, tanto Sternberg & Grigorenko (2001), como Henriques (2003) son autores que vienen ofreciendo una de las más novedosas proposiciones acerca de la unificación paradigmática. En resumen, ellos acuden a lo que han denominado ToK System o "sistema del árbol del conocimiento" (Three of knowledge system), para sugerir un modelo "multimétodo, multiparadigmático y multidisciplinario" (Henriques califica la aproximación como "metaparadigmática" [p. 176]).
Gráfico 1 - Concepción multinivel de los campos de la psicología (Adaptado de Staats, 1996/1997; pp. 47-53).

En esta línea, para los proponentes del ToK System, tanto Skinner como Freud son representativos de visiones incompletas pero complementarias acerca de los fenómenos psicológicos. Por ejemplo, la brillantez de Skinner al aplicar la teoría darwiniana de la evolución a la psicología se vería empañada por su desatención al sistema nervioso, al papel de los genes, y por ello no se complementa, como debiera, con la neurociencia cognitiva. Bien combinada con ésta, sin embargo, su concepción es buena para el nivel explicativo por selección de la conducta que hace surgir la vida mental (niveles 2 y 3).
Respecto a Freud, a pesar de sus muchos errores conceptuales, sus ideas acerca de la demarcación entre consciencia e inconsciencia -donde los motivos de la segunda son justificados verbalmente por la primera-, y la aparición del ego humano como aparato centralizador de semejante proceso ("hipótesis de justificación"), presentan un notable aporte a la comprensión del contexto cultural (nivel 4). El caso es que según el enfoque reseñado la complementación de ambas teorías brindaría un amplio marco conceptual y organizativo para entender la complejidad biopsicológica. En última instancia, Skinner y Freud mostrarían categorías centrales equivalentes, como se muestra en la figura 2.
Más allá del acuerdo o desacuerdo que se tenga respecto a las tesis de todos los autores presentados en esta sección, hay que aceptar que se trata de concepciones muy sugerentes para acceder positivamente a la problemática.
Gráfico 2 - Correspondencias entre diferentes categorías explicativas de Freud y Skinner respecto a los niveles explicativos de la evolución humana.

Conclusión y perspectiva futura
Sin pretensiones de exhaustividad al exponer algunos recientes enfoques aptos para llevar a cabo la unificación paradigmática, se ha hecho una revisión de ellos que puede funcionar como planteamiento introductorio. Es necesario percatarse de la gravedad del problema y de su estado actual para poder resolverlo, en esta búsqueda hay voces que, por lo pronto, piden respaldo académico formal para una subdisciplina reciente: la psicología teorética (Slife & Williams, citados por Weems, 1999; p. 147), la cual se encargaría de enfatizar las semejanzas, más que las diferencias, de las distintas propuestas psicológicas, pues como lo indican Mayor y Pérez (1989): "La identidad de la psicología forzosamente ha de resultar de la compleja dialéctica entre su diversidad y su pretensión de unidad" (p. 3). La solución al problema es difícil, pero en todo caso, la meta inicial debiera ser disminuir la progresiva fragmentación del campo, y en ese objetivo hay que eliminar los escollos del separatismo y del eclecticismo. El primero es una postura destructiva que lleva al caos, y el segundo empobrece o trivializa la producción teórico-científica.
Como se requiere una participación activa para concretar semejante plan, Henriques & Sternberg (2004) postulan la creación de programas de formación de alto nivel académico basados en su modelo unificador, dedicados a preparar cuadros profesionales con actitud y aptitud integradora, pero claros en su conocimiento de las relaciones entre ciencia y praxis. A este respecto señalan los autores citados (p. 1059) que un error de la mayoría de practitioner consultados sobre su orientación teórica en los centros académicos americanos es declararse "cognitivo-conductuales", sin advertir que dicha denominación "de moda" es contradictoria, pues conjuga a nivel científico un enfoque mentalista con otro antimentalista. Esa, que en realidad es una simple integración práctica, se eleva incorrectamente a una integración teórica (ecléctica), por lo confuso y desorganizado de una disciplina desunificada.
Esto de la unión entre teoría y praxis como factor contribuyente a la unificación tiene correlatos muy interesantes. Por ejemplo actualmente, como se sabe, hay movimientos integradores del trabajo psicológico que pasan por identificar los procedimientos más efectivos sin importar su lugar de origen (lo que, en principio, se acerca al eclecticismo). Felizmente, la División 12 (Psicología Clínica) de la American Psychological Association se interesó por éste asunto desde 1993, encargando a diversos grupos de tarea la investigación y el análisis de la información pertinente para determinar cuáles eran los principales tratamientos con apoyo empírico (Chambless & Ollendick, 2001, Llobell, Frías y Monteverde, 2004).
El resultado de tales pesquisas ha permitido "separar el grano (lo útil) de la paja (lo inútil) en los tratamientos psicológicos" en la expresión de Fernández y Pérez-Álvarez (2001), y así aumentar para lo futuro el grado de competencia profesional mientras se disminuye la inocencia de los usuarios de los servicios frente a los malos practicantes y charlatanes. Además las investigaciones muestran un indicador muy ilustrativo, totalmente opuesto a las esperanzas eclécticas de algunos de sus patrocinadores (Norcross & Bleuter, 2000): la inmensa mayoría de los tratamientos identificados como eficaces son el producto de uno de los enfoques en pugna: el conductual (en el sentido previamente explicado). Lejos de haber integración ecléctica lo que se ve es la hegemonía clara de una opción multinivel en proceso integrador, por lo menos a nivel práctico.
Entre todos los proponentes de la unificación, el enfoque de marco de referencia de Arthur W. Staats (1996/1997), es reconocido por tirios y troyanos como el más articulado y ambicioso plan. Por ello es conveniente terminar con sus recomendaciones para facilitar el camino hacia la síntesis paradigmática. En suma, Staats recomienda citar autores que relacionen factores obtenidos de teorías o contextos diversos, revisar dentro de las investigaciones aquellos principios comunes que estén implicados en los objetos de estudio, identificar similitudes entre las teorías que dan cuenta de los fenómenos, y no rehacer, sino incluir en grandes elaboraciones los conocimientos obtenidos ya existentes. Como dice en una entrevista hecha hace poco (véase Virués Ortega, 2005), no hay cuidado de que en esos procesos de "traducción" y "asimilación" se pierdan usos terminológicos redundantes que, en fin de cuentas, sólo sirven para complicar el panorama.
Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:
Armando Campos: Sin duda el Dr. Montgomery es un académico serio, pero creo que está contribuyendo a difundir un gravísimo error con su publicación. Me preocupa ver que ha circulado por más de tres años y ha atraído la atención de numerosos estudiantes. Por ahora, diré lo siguiente:
1. El concepto kuhniano de paradigma no es aplicable a la Psicología y en general a las ciencias sociales.
2. La unidad de la Psicología radica en los grandes interrogantes que comparte y la diversidad es inherente a ella. Por eso nos movemos constantemente en un contexto de contradicciones, entrecruces, reemplazos, cambios. La "falta de unidad" no es una debilidad sino nuestra mayor riqueza como disciplina.
Alex Grajeda: Excelente trabajo intelectual al que nos tiene acostumbrado William. La necesidad de unificación bajo un paradigma integrador aportara en un desarrollo real de la psicología científica, sin embargo esta lucha titánica se ve obstaculizada por pseudo representantes de la psicología que tienen gran aceptación mediática, sea por la simplicidad de sus opiniones o sus apoyos afectivos humanos en los que se aferran.
Adrian D'gerotxxo: Es un excelente trabajo muy aclarador e ilustrativo de la situación actual de ese viaje casi tan infinito como es el laberinto de la psique humana, pero a su vez demuestra que por años los expertos equivocadamente han tratado de sistematizar, comprender y canonizar al efecto y no la causa real que motiva para bien o para mal los movimientos y anhelos del ser humano, el "EGO".... ego que usa miles de caras, y miles de facetas para lograr sus objetivos, a veces se impone, a veces es cobarde e hipócrita pero siempre es para lograr alguna ambición, nunca se pondrán de acuerdo y nunca llegaran a categorizarlo si primero no se prescinde de él
maria collazo: Este trabajo es excelente da ejemplo de un hombre digno de la intelectualidad humana esto es entregarse a un trabajo por completo esto es estudiar te felicito.
Arquimedes Colindres: Siempre que se plantean estas cuestiones que tocan lo esencial de la psicología habrá seguramente valoraciones discrepantes, pero justamente creo que este es el camino de la ciencia, hacer planteamientos, contraponer otras ideas, generar el intercambio y saber que precisamente por ser humanos habrá mas de una forma de verlas cosas, de valorarlas...si usted lo ve en el fondo la psicología misma nos da ese espacio, pues las experiencias de cada individuo -su subjetividad- tiene base en esa interacción que constituye gran parte de la objetividad. La psicología por suerte es una ciencia en el campo humanístico va, corre con el ser humano y tan cambiante este no puede ser medido con parámetros estáticos, con ello no quiero echar por la borda toda la investigación y acumulación de información sobre el hombre y su comportamiento, su desarrollo en general pues si dejamos esto de un lado también estaremos dejando la ciencia. Desde los griegos antiguos hasta hoy el camino de la evolución no es ajeno a la psicología pues si no lo tiene en cuenta y lo utiliza como verdadero soporte no se puede entender de qué hombre o de que ser estaría.
Luis Bueno: Interesante artículo pero inútiles esfuerzos. No me extraña que William siga esta linea de pensamiento, es decir, que unificar el pensamiento humano puede ser posible, ya sea en la psicología como en cualquier otro campo. Sostiene que la riqueza de puntos de vista, hecho muy natural dentro de la fenomenología humana, "es una postura destructiva que contribuye al caos". Yo no lo creo. Lo que sí creo es que resulta sumamente ingenuo creer que una tal unión de puntos de vista es posible, y peor aún, pensar que ello puede resultar en algo positivo. ¿Para quién? Tal vez para los esforzados analistas que siguiendo el pensamiento tradicional cientifista se ocupan de elaborar intrincados diagramas clasificatorios, como si ello reportara alguna utilidad. Podríamos pedirles a estos investigadores que sean ellos los primeros en unificar sus cuadros, a ver si al menos eso es posible.
La psicología es un campo muy fértil que evoluciona al azar, como toda evolución, guiada por el libre pensamiento. La unificación de los puntos de vista llegará paulatinamente en la medida en que se comprendan los aspectos esenciales del ser humano, y esto aun no ha sucedido, pues todavía prima esa visión sesgada que el cientificismo impregna en el análisis racional del hombre moderno. Todavía se sigue intentando descubrir "leyes universales" en la psicología, comprender al hombre como un mecanismo, entender sus relaciones causa-efecto, aplicar el método científico en su estudio, etc. Actitudes, todas ellas, equivocadas frente al fenómeno humano. No dudo que lentamente el pensamiento humano evolucionará y cambiará sus modos de analizar y comprender al hombre. Solo en esos tiempos aun lejanos aparecerán, por sí solas, y no por la intervención de organismos burocráticos o académicos, la unificación de una nueva psicología, liberada ya del lastre del cientificismo clásico que venimos arrastrando desde inicios del siglo XX.
Antonio Pardos Peiro: Su trabajo es una buena aportación sobre la situación actual del eterno problema de la unidad de la psicología. Felicidades. Lamentablemente todavía quedan muchas personas que dudan de la bondad de esta unidad y que la contemplan como peligrosa. Yo creo que los paradigmas tradicionales podrán contemplarse en un futuro bajo unas dimensiones comunes y transversales. Su trabajo es una contribución a ello. Nuevamente, felicidades.
Ximena: Soy estudiante de psicología y me parece bastante interesante su artículo, ya que siempre se ve esas "divisiones" de la psicologia y hasta ahora no hay una concepcion integradora, que nos permita ver a la psicologia en su totalidad y no segmentos de ella. Felicitaciones.
Luis Olivares: Profesor Montgomery, su artículo me parece bastante interesante y concienzudo, pero creo que habría también que prestarle atención, por lo menos a manera de nota (ya que no es el objetivo de su escrito,) a lo externo de la ciencia psicológica, a los condicionantes sociales. El aceptar una propuesta para la psicología conductista científica multinivel, con base empírica, términos algo alejados del lenguaje ordinario, etc., crea un impacto emocional negativo que, en muchos casos, no favorece los acercamientos y discusiones productivas, sino un alejamiento dogmático (una conducta anticonductista) que se relaciona con factores sociales predominantes (que promueven el idealismo) y factores personales, la idea "refleja" de no enajenar al ser humano, su conciencia y su libre albedrío, lo que de entrada cierra la posibilidad de un diálogo justo con respecto a una propuesta CONDUCTISTA que integra (o se encuentra en capacidad de integrar) coherentemente dichos aspectos centrales del ser humano.
Sin embargo, la vía racional (interna) es un medio clave para este cambio. Muy buen aporte.
Fco. Javier López González.: Un excelente aporte respecto a la unificación de la ciencia psicológica, que debería dar mucho que pensar a las cátedras respectivas y que haría que no se nos viese a los psicólogos como profesionales de "segunda" o como meros auxiliares de psiquiatras, cuando no lo somos.
Gracias William, esperamos más aportaciones suyas sobre la misma temática.
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