Tabla 4 - Distribución de los adolescentes según la vivencia de sus relaciones sexuales y sexo. Policlínico Mulgoba, 2004.
Fuente: Entrevista.
N: 63.
La Tabla 4 muestra la vivencia de satisfacción o insatisfacción que tienen estos jóvenes en su relación sexual con su pareja; el 63.5% reflejó sentir satisfacción por las mismas. El sexo masculino manifestó satisfacción en un 69.4% y las adolescentes en un 55.5%. La insatisfacción por la relación sexual se evidenció en ambos sexos, con un 36.5% del total. Es importante señalar que al comenzar las relaciones sexuales muy tempranas, los jóvenes presentan inmadurez biológica, psicológica y social que pudiera estar influyendo en el desarrollo de la esfera sexual, así como cierto desconocimiento de la respuesta sexual humana en ambos sexos. Esto demuestra la necesidad de intervenir para modificar el nivel de conocimientos de estos adolescentes, aportando información que permita a cada individuo desarrollar una conducta sexual sana.
Tabla 5 - Distribución de adolescentes según el número actual de parejas sexuales con que cuentan y sexo. Policlínico Mulgoba, 2004.
Fuente: Entrevista.
N: 63.
En la Tabla 5 se observa que el mayor porcentaje de jóvenes, 66.7%, tenía una sola pareja al momento del estudio, aunque en el sexo masculino se evidenció que más del 50% se relacionó con 2 o más parejas, por lo que esto es un signo de alerta al considerar que los adolescentes son un grupo de alto riesgo dentro de las ITS. Según informes de la OMS, 1 de cada 20 se contagia de ITS cada año (49).
Emocionalmente el adolescente tiende a ser inestable, cambia con frecuencia sus valoraciones sobre las demás personas, sean padres, amigos o parejas. Aún no ha concluido la madurez psicológica del individuo; se inicia, se revalora a cada paso en sus relaciones con sus semejantes y quedará sólidamente establecido en etapas posteriores de su desarrollo (50), lo que podría explicar nuestros resultados en cuanto a la relación con más de una pareja. También es importante recordar las existencias de prejuicios en la sociedad con respecto a la posición del hombre y su vida sexual, lo que puede estimular la promiscuidad de este sexo, no ocurriendo así en el sexo femenino.
Tabla 6 - Distribución de pacientes según el número de parejas hasta el momento actual y sexo. Policlínico Mulgoba, 2004.
Fuente: Entrevista.
N: 63.
Teniendo en cuenta la inestabilidad como uno de los rasgos sobresalientes en la personalidad del adolescente, vemos que ésta también se manifiesta en la esfera de sus relaciones sexuales, por lo que en ellos, durante este corto período establecen un número significativo de relaciones amorosas. En nuestro estudio se puede ver que más de la tercera parte (36.5% y 39.7%) habían tenido 3 o más parejas desde que comenzaron su vida sexual activa, destacándose el sexo masculino con 30.6% y 69.4%.
Otros estudios realizados sobre comportamiento de la sexualidad en adolescentes reflejan los mismos resultados hallados en nuestro estudio con referencia al número elevado de parejas, por lo que trae como consecuencia factores de riesgo para la aparición de las ITS.51
Tabla 7 - Distribución de adolescentes según tipo de anticonceptivo utilizado y sexo. Policlínico de Mulgoba, 2004.
Fuente: Entrevista.
N: 63.
Analizando la Tabla 7 podemos observar que el método más utilizado por los adolescentes sujetos a nuestro estudio fue el condón, con un 46%, sobresaliendo su utilización en el sexo masculino para un 58.3%, aunque las mujeres también lo reflejaron como método usado actualmente por ellas (29.6%). Un estudio realizado por la Dra. García Imia (52) mostró que el mayor porcentaje de adolescentes señalan el condón como el mejor método de anticoncepción en esta etapa de la vida, además de ser el ideal para evitar las infecciones de transmisión sexual.
El DIU, dispositivo intrauterino, ocupó un alto porcentaje, 40.7%, y es importante destacar que en este grupo hay un porcentaje en ambos sexos que no utiliza ningún anticonceptivo, representando un 28.6% del total.
Un estudio realizado por la Dra. Hernández Peterssen 36 muestra que el 80% de los jóvenes no usó anticonceptivos en su primera relación y el 67% no lo usa actualmente; de esta población se reportaron 28 embarazos, 77% de los cuales fueron por no uso de anticonceptivos. De ellos 25 condujeron a abortos provocados, 1 a deserción escolar y 2 a retardo escolar. Estos resultados evidencian que el no uso de un método anticonceptivo en la adolescencia puede desorganizar la vida de la adolescente y la de su medio familiar.
Varios estudios en nuestro medio alertan sobre estos y otros problemas, como el uso del aborto como método anticonceptivo (36).
Según estudio realizado por la Dra. Cortés Alfaro, el bajo porcentaje de uso del condón en los varones de secundaria básica puede deberse a una información deficiente en cuanto a sus ventajas en los muchachos que se inician sexualmente y al desconocimiento de los riesgos a que se exponen; en el caso del sexo femenino, al temor de sentirse rechazada y constituir una prueba de desconfianza hacia su pareja sexual (27).
Tabla 8 - Distribución de adolescentes según haya sido contagiado por una ITS, y sexo. Policlínico Mulgoba, 2004.
Fuente: Entrevista.
N: 63.
Según se muestra en la Tabla 8, la mayoría de los adolescentes (95.3%) no han sufrido ninguna infección de transmisión sexual, sólo el 8.3% de los varones presentó alguna infección de este tipo, lo que no implica que estén exentos de las mismas, ya que hay un porcentaje de ellos que no utilizaron el condón como método para realizar un sexo seguro. Es un signo de alerta al considerar que los adolescentes son un grupo de alto riesgo dentro de las ITS.
Los principales obstáculos que dificultan la lucha contra las ITS en estas edades son la ignorancia de los adolescentes en cuanto a los síntomas, la índole asintomática, en particular en las mujeres, y la renuncia a pedir asesoramiento por temer reacciones de ira y hostilidad de parte de los adultos. El examen de las principales causas de morbimortalidad en este período revela que la mayoría pueden ser evitadas con medidas preventivas y una adecuada educación para la salud (10).
Las ITS constituyen un serio problema de salud en la adolescencia y según plantean otros trabajos realizados (52), un elevado número de estudiantes adolescentes con vida sexual activa mantienen conductas y actitudes sexuales de riesgo que los exponen a enfermar por ITS/VIH/SIDA.
Tabla 9 - Distribución de adolescentes según su conocimiento sobre ITS y sexo. Policlínico Mulgoba, 2004.
Fuente: Entrevista.
N. Masculino: 36.
N. Femenino: 27.
La Tabla 9 refleja el conocimiento que tiene el grupo de estudio sobre algunas de las infecciones de transmisión sexual. Se destaca que el SIDA como conocido por el 100% de estos jóvenes, siguiéndole la gonorrea (65%) y la sífilis, con un 63.4%.
Un trabajo realizado por la Dra. Pérez Palmero arrojó similar resultado al nuestro, ya que también las infecciones más conocidas por los adolescentes estudiados fueron el SIDA, la gonorrea y la sífilis (54). También la Dra. Cortés Alfaro encontró iguales resultados en su estudio (53).
En la población estudiada se encontró que la mayoría de los adolescentes mostraron conocer las infecciones de transmisión sexual, sin embargo, esos conocimientos no se traducen automáticamente en una conducta sexual segura. Pensamos que es contradictorio que estos jóvenes que conocen las infecciones más peligrosas y amenazantes para su salud, aún realicen actividades sexuales sin la adecuada protección. Estos resultados pueden ser un estímulo para continuar el trabajo educativo y fortalecer las acciones destinadas a quienes no han iniciado las relaciones sexuales.