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Tratamiento conductual de un caso crónico y recidivante de tricotilomanía

José Manuel Pérez Quesada
Psicólogo
Maestro especializado en Pedagogía Terapéutica
Colegiado por el Colegio Oficial de Psicólogos de Murcia
Alicante -España
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Trabajo publicado el 02 de enero de 2004
Resumen
Se presenta en este trabajo un tratamiento de una tricotilomanía exarcebada y recidivante. Se buscó diferenciar que componentes del tratamiento basado en técnicas conductuales de reversión del hábito son las más importantes y significativas y por tanto más efectivas para su simplificación y menor costo en la clínica y hasta que punto los autorregistros por si mismos podían eliminarlo. Se lleva a cabo a través de un autotratamiento (el autor de este trabajo) y siguiendo a Llavona y Carrasco, (1985) en el establecimiento de las dos fases de su trabajo.
Varón, de 43 años, con un historial de arrancarse el pelo de 40 años y con una única remisión de 10 años. El resto de las remisiones ha sido muy fluctuante, corto y sin solución.
Se aplica el entrenamiento en la reacción de competencia, y la autoobservación y registro, junto con la relajación y visualización, en una primera fase. No fue necesaria aplicar la segunda fase consistente en la aplicación del control estimular, práctica masiva, autocontrol y registro. Tras la primera fase de 13 semanas la conducta problema desapareció y se mantiene en los 4 meses de finalización del tratamiento.
Palabras clave: Tricotilomanía, entrenamiento en reacción en competencia, auto-observación y registro, reversión de hábito
Introducción
La tricotilomanía, esencialmente es el arrancamiento del cabello con pérdida abundante y no debido a algún tipo de enfermedad médica. Aunque la parte más afectada es la cabeza, no tiene que ser solo ella, sino que puede abarcar diferentes partes del cuerpo, desde las cejas, pestañas, axilas, hasta el pubis. Cuando es en la cabeza se suele situar, sobre todo en zonas temporales, frontales y parietales combinadas.
En los niños las zonas de calvicie se reparten al no estar tan enraizado el problema y darles menos vergüenza. En los adultos se esconden y se arranca el pelo en zonas más difíciles de descubrir por personas ajenas (Orange y cols., 1986; en García y Mazaira, 1997).
La tricotilomanía está considerada como un trastorno del control de los impulsos (DSM-IV). La clarificación de su clasificación sigue siendo puesta en duda al estar relacionada con el TOC, ya que se ha encontrado un 10 % de TOC en familiares de primer grado de personas con tricotilomanía.
El arrancamiento del pelo, normalmente va precedido de tensión con urgencia de llevar a cabo el ritual y después de hacerlo se acompaña de una sensación de alivio momentánea. Con respecto a la distribución por sexos, predomina más en mujeres. Azrin y Nunn, (1987) estiman en más de 8 millones de afectados.
El inicio del trastorno se da mayormente en la infancia y adolescencia, siendo el número de niños afectados superior al de adultos. El diagnóstico suele hacerse en función de las zonas calvas y descartando enfermedades dermatológicas como la alopecia areata o la calvicie común.
La mayoría de los tricotilómanos se creen que son los únicos que padecen el trastorno. No pueden dejar de arrancarse el pelo ni tampoco saber porque lo hacen. La ligera molestia que resulta del arrancamiento se convierte en sensación de alivio, relax y confort cuando se ha hecho. El proceso es ritualista desde los que se lo arrancan y se lo llevan a la boca, hasta los que juegan con el haciendo bolitas y lanzándolo o volviéndolo a romper en trozos más pequeños o también el hacer un montón para luego recogerlos y tirarlos por miedo a que los vean y les den algún tipo de reprimenda. A veces es frecuente que el trastorno vaya asociado a otros como la ansiedad o la depresión, la comorbilidad es alta. Es frecuente que vaya asociado con el morderse las uñas.
Los inicios tempranos de la tricotilomanía se dan entre los 3-6 años, suelen derivarse de un evento estresante de carácter vital y como reacción a el. Suele cronificarse, pese a las intervenciones terapéuticas.
La tricotilomanía está dentro de los trastornos clasificados como de control de los impulsos y que no están en otros apartados como el trastorno explosivo intermitente, la piromanía o la cleptomanía (DSM-III-R).
Método
Sujeto
La persona que escribe es la que se autoaplica el tratamiento. Varón de 43 años, casado, maestro de profesión y psicólogo, con estabilidad económica, vive con su familia compuesta por su pareja y tres hijos de 16, 14 y 12 años respectivamente. Buscó la solución a su problema después de llevar con él aproximadamente 40 años.
En momentos de estrés o tensión (aurosal), y como vía de escape, utilizó el arrancamiento del cabello como forma de superar dicha ansiedad con el confort y el alivio que conlleva. Ha habido un fracaso continuo y repetido en resistir dicho impulso, llegando a pérdidas notables de pelo con calvas abundantes y repartidas por la cabeza. La consecuencia que obtenía de alivio y gratificación después de arrancarse el cabello era uno de los refuerzos que mantenían el problema.
No ha tenido ninguna enfermedad médica que pudiera tener relación con este hábito. El problema, ya a los 43 años, le causaba un malestar general que no podía aguantar más tiempo. Se arrancaba el cabello delante de sus amigos, sus hijos, su mujer y no podía seguir así.
El problema surgió, según fuentes familiares más cercanas, aproximadamente entre los 3-6 años, en el parvulario. Pero fue a los dos años de tener el problema cuando comenzaron a darse cuenta del mismo, con una atención que en principio estaba dentro de lo normal, pero que luego, conforme avanzaba el tiempo, era desmedida. El problema se agravó en la infancia, convirtiéndose es un caso curioso para sus familiares.
A la edad de entre 8 y 12 años, iba muchas veces al colegio con los dedos cubiertos de esparadrapo, para impedir que pudiera tirarse del cabello. Pero había un truco para mantener el hábito, truco que tardó en descubrirse, puesto que se liaba los dedos de la mano izquierda porque con la derecha tenía que escribir. Así que, empeñado en seguir, dejaba el bolígrafo o el lápiz que tenía en la mano derecha y a la labor, tira que tira. Poco a poco las medidas para solucionar el problema fueron variando, a cual de ellas más original, como la consabida gorra en la que por dentro metía los dedos y tiraba; hasta la de pintarse de negro las calvas para disimularlas.
Tarde o temprano tenía que llegar la medida más frustrante, por la cual sería la burla de los amigos, familiares, barrio, y pueblo, puesto que por aquel entonces el pueblo era pequeño y todos se conocían. El sufrimiento era terrible.
Cuando lo pelaban al cero, y al ver la cara de satisfacción del peluquero, imaginaba como estaría él con el mismo pelao; se llamaba Joaquín, el rojo. Cuando salía de la peluquería no sabía donde meterse o esconderse, sobre todo al ver la amplia sonrisa de Joaquín cuando espolsaba el delantal para que cayeran los pelos al suelo, porque en la cabeza ya no quedaba ninguno.
Iba a casa y estaba toda la tarde o el día sin salir, pues la pena era mayor. Además, para motes (sobrenombres) había de los más variados: el calvi, el calvo, el pelao, el tres pelos, el calvuri, el calvuria, en fin, pero podría haberse llenado páginas y páginas.
Y nadie sabía en aquella época (años 60-70) que además del peluquero, las gorras, el tiznado de las calvas o el esparadrapo existían técnicas conductistas efectivas para eliminar el problema, como la práctica masiva, la autobservación, el autorregistro, la extinción, el refuerzo de conductas incompatibles, el refuerzo de otras conductas etc. Todo esto le fue haciendo a nuestro sujeto de estudio un carácter fuerte ante la adversidad, pero débil frente a la autoridad y la burla.
Lo que salvó su equilibrio fue la exposición a que lo sometió su madre, quien le obligaba a salir a la calle y a no quedarse encerrado en casa, y lo obligaba fuese como fuese, por las buenas o por las malas.
Con el tiempo, al hacerse mayor, se casó, tuvo hijos, pero el problema no disminuyó. A los treinta años se propuso buscar ayuda profesional y encontró, por suerte, un psicólogo competente y preparado.
Su línea de trabajo estaba dentro del modelo psicodinámico o mejor, el humanista. Bastó con dos sesiones, la motivación y un curso de fin de semana (Análisis Transaccional) en donde se aplicó la técnica gestáltica de las sillas calientes y el consabido insight, para darse cuenta dónde radicaba el problema.
La madre de nuestro sujeto sufrió un estrés postraumático luego del accidente laboral de su padre, cuando el hijo apenas contaba con seis meses de nacido. Así, madre e hijo se separaron por un tiempo breve, de manera que otra mujer lo crió y lo amamantó.
Se crió como hijo único, pero con mucha calle y con unos abuelos que al igual que su madre le quisieron mucho y le rodearon de un apoyo social, pues era la familia de su padre.
Después de acabar los cursos de Análisis Transaccional, se matriculó en la universidad, en la Facultad de Psicología. Al acabar la licenciatura se dio cuenta que un buen profesional es antes que un modelo, un psicológico. No con esto quiero justificar que la psicología se libere del carácter científico, sino que la preparación del terapeuta es muy importante.
Hubo una remisión importante que duró diez años y que pensaba que había eliminado el problema para siempre. Pero no, este volvió de nuevo, ¿cuándo? Pues unido a lo que se ha denominado el síndrome del cuidador de personas con demencias seniles.
Al terminar en la universidad (1994) tuvo que hacerse cargo de su madre y atenderla en su enfermedad de Alzheimer. A los pocos años se desencadenó de nuevo el problema.
Actualmente intenta superarlo y es cuando ha tenido que enfrentarlo.
En estos diez años han pasado muchas cosas. Vamos a analizarlas.
Al hacer un análisis nos damos cuenta de lo siguiente:
- VV de estímulos antecedentes
Las variables (VV) que anteceden al problema es importante controlarlas. Las situaciones, personas o actividades que estimulaban el hábito eran SIEMPRE:
Cuando estoy nervioso, mirando la TV, mientras leo y estudio, trabajando en un escritorio, sentado en el sofá, de pie, al hablar por teléfono o simplemente cuando estoy aburrido.
La valoración de SIEMPRE delimita el alcance de la intensidad, la duración y la frecuencia. Estas situaciones servían de señal para tirarse del pelo. Unas más que otras, por ejemplo, es más frecuente al hablar por teléfono, más intenso al contemplar un interesante partido de fútbol y duraba más cuando estaba sentado en el sofá viendo la TV.
- VV del organismo
Las V. V. biológicas no han influido mucho en la conducta problema, tanto las pasadas como las presentes. No se han presentado problemas de salud ni tampoco se ha habido consumo de drogas. Tampoco recuerda haber tomado ningún tipo de fármacos para solucionar el problema, a excepción de vitaminas para que le saliera el pelo más fuerte y le doliera más al arrancárselo y, por tanto, dejara de hacerlo.
- VV de estímulos consecuentes
La evitación y el escape (actuando como refuerzo negativo) han sido el pan de cada día. Los intentos repetidos y los planes propuestos para dejar de hacerlo se han repetido una y otra vez, marcados con escasos resultados.
El corte de pelo al cero, muchas veces repetido, las burlas de los amigos, de los adultos, y los esparadrapos en los dedos, han actuado como castigo, pero al aprender a evitarlo con estratagemas diversas no han disminuido la frecuencia de arrancamiento sino que la han empeorado, convirtiéndose en escape y evitación de dichos castigos es decir en refuerzo negativo, que como sabemos, siempre aumenta o mantiene el problema. Otra de las causas que han mantenido el problema ha sido la continua atención, un tanto desmesurada hacia el problema. Se ha reforzado positivamente hasta casi la extenuación. Cada vez que tenía la mano en la cabeza, antes de averiguar porque era, ya se oía la canción:
Déjate la cabeza, ya te estás tirando, siempre estás igual, me estás poniendo nerviosa, déjate el pelo, ya está bien...
Además, y según el estado de ánimo de la otra persona con menor o mayor volumen, cuando a lo mejor era porque picaba y tenía todo el derecho del mundo a rascarse.
Ahora, con el tiempo y con la aplicación del tratamiento hay consciencia del acto, de sus consecuencias y de las razones por las cuales no hacerlo, puesto que es un movimiento asociado y es el fundamental, ya que hay que controlarlo, pero no con una inadecuada atención.
La extinción, como se ve, ha brillado siempre por su ausencia y no digamos el refuerzo a otras conductas o a conductas incompatibles.
Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:
Nilda: Tengo 65 años, hace 18 años que padezco este mal, gracias por estas publicaciones, son interesantes, pero quisiera que fuese mucho más investigado este tema y, lograr un tratamiento 100 % adecuado.
CARMEN: Es la primera vez que me inquieto por un problema que tengo desde hace más de 20 años... la verdad siempre lo comparé con la manía de comerse las uñas... pero no creí que fuera un tema tan común para otras personas. Considero que la ciencia debería investigar más a fondo esta manía... para poder dar luces de cura definitiva o crear un medicamente que ayude a controlarla. He descubierto que las veces que más me agredo es cuando veo tv o leo un libro... pero en especial si tengo problemas o estrés.. me he ayudado haciendo sudokus... crocigramas, etc... pero vuelvo y reincido... y como uds. lo plantean, creo que esta adicción si nace de la soledad, los temores, el estrés que produce la carrera de la vida... mil gracias por sus aportes! espero lograrlo!
María: Muchas gracias por el artículo, me ha servido mucho, apenas hoy descubro que no estoy sola en esto, y que lo que tengo tiene nombre, tengo 17 años, vivo con esto desde que tengo memoria, al fin lo pude reconocer y ahora soy conciente de con ayuda lo puedo superar.
vicky: Excelente , la verdad tengo 21 años y ahora despues de 12 años con el problema me doy cuenta que se llama tricotilomia, ya no lo hago mucho y cuando me da mucha anciedad lo que hago es tomar plastilina y ponerme a hacer figuritas o manualidades con las manos siempre manteniendolas ocupadas y cuando estudio con una mano agarro el libro y con la otra la plastilina, creanme que ha servido mucho y lo que mas sirve en todo esto es la voluntad que tenga uno mismo para superarlo
PD: me costo muchos años de lagrimas y verguenza pero lo he controlado gracias a Dios y a UDS que ahora se como se llama y como se puede tratar
anayanci:
Me parece excelente , descubrí como se llama esta desesperación que tengo desde hace 18 años mi familia me decía que estoy loca, que lo hago para llamar la atención y de verdad que no es así es desesperante sentir esa ansiedad y no poder dejar de hacerlo porque lo he intentado.
Santiago: Quisiera ahondar un poco más sobre lo que pide, por ejemplo Natalia, referente a relajación y visualización. Buscaros en la zona donde vivís laguien que os dé un curso sobre control mental. Sirve perfectamente el "Método Silva de control mental" y aprenderéis mucho sobre lo que puede hacer la mente referente a vuestro problema. El método, con un buen profesor, es sencillo aunque como en muchas cosas hay quer tener un poco de perseverancia. A mis pacientes con este problema los trato inicialmente con una sesión de hipnosis y después les enseño a practicar la autohipnosis para que la utilicen en caso de iniciar una reincidencia. Y ánimo,que se quita casi siempre.
Yessica: El primer paso es reconocerlo y aceptarlo, ahora será un desafio controlarlo, necesitamos sacarlo a la luz y encontrar las maneras de aliviarnos... agradecería más técnicas de autoayuda. Gracias.
nelly nuñez: Gracias,por publicar este trabajo,ahora mismo lo tomo como apoyo para exponer el tema en mi clase de psicología de la conducta anormal en la universidad,así que serán beneficiados cincuenta personas con esta información valiosa.Éxitos
beatriz: Aparte de buen profesional es una maravillosa persona, gracias por todo y ánimos a todos, deberíamos de manifestarnos con sanidad para que se tomaran esta enfermedad más en serio.
ana hernandez: Muy excelente trabajo, parece sencilla esta enfermedad, pero nos ha hecho infelices, pero nunca es tarde para cambiar, gracias, yo pense que era la única, pero se que lograremos terminar con esto,lo merecemos, gracias por el artículo.
Sandra Lezcano: Lo felicito por su valentía y sobretodo por su interés de compartir con los demás que también necesitan una voz de aliento, mis mejores deseos porque todos alcancen la cura y liberacion que tanto necesitan y desean.
jose francisco gutierrez: Soy estudiante de psicología general, me parece que usted hizo un buen trabajo, y da esperanza a los demas pacientes que creyeron que ellos eran los únicos que lo padecían .
Lidia: Llevo esta enfermedad en absoluta soledad, ya que siento mucha verguenza de poder contarselo a alguien. Doctor le agradezco la gran ayuda que nos da gracias a su valentía.
Anaid: Lei el artículo y la informacion que en el se recopila es muy buena pues da algunas alternativas para controlar este problema. . Hace falta un poco de informacion de si existen terapias de hipnosis para este tipo de problemas.
carmelo: Es una gran manera de poder olvidarse de este problema yo lo sufro desde que tengo 13 años y estoy a punto de cumplir los 20 y no he podido terminar con el problema, y por más que quiero dejar de tirarme de pelo no puedo, con estas pautas intentaré dejar atras este trastorno.
Galateada: Lo que mas me llama la atencion de este artículo, es que dice que puede deberse a razzones genéticas y es mi caso, a parte de la ansiedad y timidez y demás factores. Es horroroso de verdad, a mí me anula casi como persona, por muy ridículo que parezca. Me encantó el artículo, me siento aliviada que haya psicológos que la traten y sobre todoque se preocupen por esta enfermedad como usted. Gracias!!!! En cuanto a mi valoración al artículo un 10!
aída Lucia: Gracias por compartir esta experiencia, hoy descubro que mi problema tiene un nombre, lo sufro hace 25 años y no he logrado superarlo, soy consciente de mi falta de voluntad para superarlo, pero con estas pautas que pondré en práctica lo voy a lograr para llegar a lucir un cabello hermoso. Gracias por su ayuda.
Guissella:
Pues yo también sufro esto tan extraño hace como 7 años, hoy tengo 20 y ha sido un trauma para mí, a tal punto que se me hace muy duro tratar de peinarme y salir de mi casa para el trabajo o universidad.
carmen: Yo tengo 16 años, desde los 14 comencé a comerme el cabello me dio mucho miedo porque pensé que era una manía y sólo lo hacía cuando estaba nerviosa, con miedo o molesta. Voy a probar sus sugerencias para ver si funcionan. Muchas gracias.
Aunción Mosqueda: Soy una mujer de 30 años, igual que todos no sabía que este hábito to de halarse el pelo es una enfermedad, yo la padezco desde los 10 años, me preocupa, porque es desesperante no poder hacer nada, he pensado buscar ayuda psiquiátrica, ojalá alguien nos pueda dar más tips de cómo controlar esta ansiedad
natalia: Gracias por el artículo, tengo 27 años y sufro de esto desde los 12. Supe cómo se llamaba por mi dermatóloga cuando me animé a admitírselo y luego gracias a este informe supe que no soy la única que padezco la enfermedad, voy a tratar de seguir los consejos para salir adelante. Pero me gustaría saber más sobre la relajación y la visualización. Gracias
SARA ESCUDERO FUENTES: Yo también hace muy poco tiempo descubrí que esto es una enfermedad, yo la padezco desde los 12 años, hoy tengo 26 y no puedo evitar arracarme los cabellos, casi no tengo pelo, no quiero sacármelo pero es mas fuerte que yo. Agradecería si publicaran más técnicas que nos pudieran ayudar.
emilia moreno: Gracias por el artículo. Soy madre de una hija que padece la enfermedad desde hace25 años he gastado una fortuna en psiquiatras, pero no hemos resuelto el problema, gracias
janet: Yo también pensé que era la única, llevo casi 10 años con esta enfermedad y recién me he dado cuenta lo grave que es y sé que necesito ayuda.
diana: Hola me da mucho gusto leer esta página, yo pensaba que era la única que padecía de esto, tengo 23 años y desde los 11 lo padezco y esto me ha llevado a muchos problemas con mi propia familia puesto que lo hago por rebeldía, mi autoestima está en los suelos empezare a seguir las recomendaciones propuestas en el artículo, espero que me de resultados muy favorables.
valeria: No puedo creer que haya tanta gente padeciendo esta patología. Yo la sufro hace más de 10 años , me cuesta mucho llevarla adelante; voy a intentar aplicar esta técnica en mí. Muchas gracias
blanca florez: Me parece un trabajo muy serio y además con buen testimonio, que sé me aportará muchos elementoss para combatir el probema y buscar ayuda profesional.
Edgar Morales: El artículo me deja una pregunta: ¿ Tendrá la Hipnosis, resultados semejantes?
clauyazz : Me fascina encontrar en internet trabajos interesantes como este!!!
Julie : Gracias, por colocarlo en internet, es de gran ayuda para padres que no saben que esto es catalogado como enfermedad, y que por lo general caemos en conductas negativas agravando aun el problema, tal como usted lo manifiesta. Su artículo me ayudó a reflexionar, empezaré a trabajar con mi hijo de 10 años, confío en que técnicas de refuerzo y visualización positivas pueden dar buenos resultados en este campo de la sicología infantil, en donde las drogas terapéuticas sólo enmascaran el problema.
Mil Gracias.
paulina: Es un excelente trabajo que bueno que se brinde este tipo de información,
Nadia: Ahora tengo 23 años, y hace años que me arranco el pelo. Empecé tocándome las cejas, tirando de ellas y las tengo destrozadas. Ahora me tiro del pelo de la nuca y lo voy rompiendo y arrancando compulsivamente a todas horas del día. Es exagerado y no sé qué hacer. Nada me sirve. Por lo menos leer esto me ha hecho ver que no soy la única a la que le pasa, ya que empezaba a pensar que soy una loca.
beatriz: Me da fuerzas para superarlo, hoy sé que no soy un fenómeno, que es una conducta anormal que depende de mi voluntad. Deseo fervientemente salir de ésto. Tengo 40 años, y la padezco desde aproximadamente los 6 años.
Andrea: Pensaba que era la única a la que le pasaba esto, ni siquiera sabía que era una enfermedad y que tenía nombre. Ahora mismo mientras leí el articulo me arrancaba los pelos!!! es más fuerte que yo, se que me hace mal, pero no lo puedo controlar. Voy a poner en práctica esta técnica.
Roberto : Me parece excelente, yo tengo varios años con este problema y no sabía lo que era. Voy a comenzar a utilizarla, pero quisiera conocer más sobre las técnicas de relajación y visualización.
Normando: Su tratamiento es excelente, eficaz y efectivo, muchas gracias.
Iván Darío Esquivel: He puesto en práctica este tratamiento con mis pacientes y ha dado excelentes y eficaces resultados. Debería grabar un video o escribir un libro sobre este tema. Lo felicito por su contribución a la ciencia.
Álvaro Esteban Oyola: Qué bueno ha sido encontrar esta página y este trabajo, donde por fin aparece un remedio contra la trico. Yo tengo trico desde muy niño, por épocas pasa y luego reincide y he intentado con varios tratamientos sin mejoría. Ahora voy a poner en práctica sus consejos y leugo les comentaré los resultados. Dios lo bendiga.
Milena: Tengo trico y conocí a alguien que también la tiene y que ha mejorado con este tratamiento. Por eso lo voy a hacer y cuando tenga resultados les escribo de nuevo.
Cristiano: Felicitaciones al autor y muchas gracias por toda la información que brinda, que si se ejecuta con precisión da gratificantes resultados como en mi caso, que mi terapista lo aplicó y ya estoy casi que curado, mucho mejor. Gracias a usted, bendiciones.
eldris: Me parecen muy interesantes muchas de las cosas que he leído en este trabajo. Yo sufro de trico y no sabia como se llamaba mi enfermedad hasta que llegué a esta página. Desde pequeña tengo esta enfermedad, espero que me puedan ayudar si me recomiendan como puedo hacer para dejar definitivamente de arrancarme el cabello.
rita castillo: Muy buen artículo. Tengo un hijo que durante la primaria fue excelente estudiante. Al entrar a la adolescencia comenzó a arrancarse las cejas y pestañas. En la escuela bajó a ser casi el peor, pero trataré de ayudarlo y de que lea este artículo, pues me preocupa mucho. No sé cómo ayudarlo. Le ofrecemos ayuda familiar pero no funciona, ojalá sea solo una etapa de su vida. Saludos desde guatemala.
Laura: Llevo padeciendo esta enfermedad desde hace 10 años y ahora tengo 25. Estoy en terapia conductual y le pido a Dios me de la fuerza y valentía para superar la tricotilomanía, porque esta enfermedad ha afectado todos los ámbitos de mi vida y no quiero seguir siendo presa facil. Muchas gracias por este artículo, mantiene vivas mis esperanzas de llegar a recuperarme por completo. Bendiciones a todos.
Anselmo: No había encontrado un artículo que describiera de manera tan real este problema psicológico y el tratamiento que ofrece. Bueno. Está basado en principios de psicoterapia y a la vez presenta innovaciones que no dudo le harán mucho bien a los pacientes que padecen de tricotilomanía.
JUDITH: Gracias por compartir con nosotros su investigación. Se que es difícil dejar el hábito. Yo empecé a sufrirlo a los 9 años, igual que ansiedad. Después de un periodo de 5 años, empecé de nuevo con la manía a los 24 años de edad. Confieso que me impactó leer esta investigación. Ver el problema desde afuera me ha hecho tomar conciencia de la gravedad del problema. Tal vez la calvicie se pueda ocultar pero los fantasmas del pasado seguirán hasta que supere mis traumas.
Carmen: Me alegra leer esto porque me hace ser más consciente de que lo que me sucede. Al mismo tiempo me resulta tremendamente doloroso, tanto que voy a imprimir el texto para poder leerlo poco a poco. Me parece un trabajo excelente y la web sobre tricomanía es francamente esclarecedora. Estuve a punto de no abrirla porque me desagradan los textos de autoyuda pero, afortunadamente, esta es la aportación más seria y profesional que he leído en español. Se notan, además, los muchos años de docencia de su autor. Gracias y enhorabuena.
AMPARO: Gracias por tan valiosa información. He sufrido este problema durante 25 años. Hay remisiones pero vuelvo de nuevo... autobservarse y mostrarse autoamor es indispensable...
Maria Quezada: ¡Exelente! Este trabajo me quita un peso de encima y hace que ya no me sienta mal.... ¡Me da fuerza y esperanza para poder dejar ese hábito!
Virginia: Es bárbaro, pareciera que está hecho sobre mi propia vida. Hace 15 años que sufro esto. Supongo que tiene que ver con la muerte de mi padre, cuando yo era adolescente. Voy a intentar con este tratamiento. Muchas gracias por la información.
Mary Vill: Gracias por deterse a escribir tan valiosa información. Sigamos luchando para ganarle la batalla a la trico.
fiorella: No era del todo conciente del problema hasta que lo asocié a que se producía en situaciones que producían en mi un gran estrés y también cuando en clases de psicopatología el doctor expuso algo sobre tricofagia, creo que fue allí donde asumí que era realmente un trastorno. Tengo el problema casi desde los 11 años, ahora tengo 20 y no quiero terminar sin cabello. Me asusto al ver, después de cada crisis cuánto cabello puedo llegar a arrancarme. Pude controlarme algo cuando comencé a valorar mi cabello y el artículo coincide en eso. Realmente es un buen artículo y ayuda mucho a personas que como yo padecen de tricotilomanía.
Aurora: Excelente el trabajo del Dr. José Manuel, bien hecho y un gran aporte en el manejo de personas con tricotilomanía.
MARIA LUCIA TRIANA R: Mi hijo tiene casi 15 años y sufre de Trico. Yo estoy tratando de entenderlo para ayudarlo y estoy aprendiendo sobre el tema. Gracias a su artículo tengo una guía de cómo tratar el problema. Espero poder ayudarlo.
Ricardo Zapata Martinez: Me parece excelente y de mucha ayuda para poder canalizar debidamente a un miembro de mi familia hacia la atención adecuada.
mirta leyton: Este artículo es diferente a los publicados en Internet que he leido hasta la fecha, enfoca este transtorno en forma puntual, además, lo saca de ser un TOC, lo lleva al área del impulso, eso me parece muy interesante.
Melissa: Me parece un artículo muy acertado. Llevo doce años tratando de curarme de esto sin resultado alguno. Lo pondré en práctica.
Taboada: Excelente artículo. He padecido de esta manía, pero por más que he buscado información en Internet no he encontrado nada relacionado con las causas que lo ocasionan -carencia de alguna sustancia o algo así- .
Erika: Buenas Noches, mi nombre es Erika y sólo quiero agradecer la ayuda que venía buscando desde hace ya mucho tiempo. El artículo es excelente, hace más de diez días lo leí y he tomado más conciencia sobre este problema.
Este padecimiento, problema o manía, la he padecido por más de 30 años y efectivamente, en situaciones de angustia o estrés se agudiza. Actualmente se presenta a diario y en más de tres ocasiones durante el día, ocasiones que llegan a durar hasta una hora más menos, y aunque de repente me doy cuenta y dejo de hacerlo, vuelvo a lo mismo. Llevaré el auto-registro suguerido y espero, en poco tiempo, escribirle nuevamente dando testimonio de lo que gracias a su aporte puedo llegar a vencer.
Saludos desde México.
diana plata: Me parece exelente el aporte del doctor Manuel, quien nos da a nosotros, los tricomaníacos, una solución a nuestra enfermedad. Gracias.
Martin: Gracias, realmente este estudio me ayudó a ser consiente de mi mania, lo cual se ha traducido en una gran mejoría después de 35 años de tricotilomanía. Si hubiese sabido de esto cuando años atrás, mi vida habría sido otra, aunque no me arrepiento de lo que he vivido. Gracias por dar la esperanza a miles de personas que tenemos esta manía. Un saludo fraternal.
Sofia Suarez: Gracias por compartir su estudio, se requiere de mucho valor aceptarlo y publicarlo. Intentaré seguir los pasos que se plantean.
Denis Tecum: Me parece fabuloso gracias por el legado que le está dando a la humanidad
Veronika: Me parece un artículo excelente. Hasta ahora, después de sufrir este problema por más de 20 años me he dado cuenta que tiene solución. Hasta ahora creía que era la única persona que padecía este mal.
Sara Rodrigo: Es curioso, pero después de 20 de sufrir de tricotiloman he aceptado mi problema y he decidido dejar de hacerlo.
Este artículo es lo que necesitaba leer, porque está basado en un caso real y porque siempre me pregunté cuña sería el tratamiento de la tricotilomanía. He utilizado el registro y la visualización para otras situaciones de mi vida, aunque lo he intentado por mí misma.
Sin duda, este artículo me ha aportado mucha luz; ya estoy cansada de psicología barata de autocontrol y autoayuda.
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