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Revista » Psicología Jurídica y Forense » psicología forense: sobre las causas de la conducta criminal

Psicología forense: sobre las causas de la conducta criminal


 

Angie Vázquez Rosado
Psicóloga Clínica, M.S
Catedrática Asociada UIPR
UIPR
San Juan, Puerto Rico


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Fecha publicación: 04/marzo/2004

 








Para citar este artículo:
________________________

Vázquez Rosado, A. (2004, 04 de marzo). Psicología forense: sobre las causas de la conducta criminal. Revista PsicologiaCientifica.com, 6(4). Disponible en: http://www.psicologiacientifica.com/bv/psicologia-135-1-psicologia-forense-sobre-las-causas-de-la-conducta-criminal.html
________________________

 

 

 

  

 

 

Introducción

 



Existen muchas causas para la conducta humana en toda su diversidad, y lo mismo aplica específicamente a la conducta criminal. El incremento de la violencia a nivel global, así como de los delitos y actos criminales, recibe ya atención prioritaria. Es así como la Convención Anual de Psiquiatría, APA -American Psiquiatric Association-, realizada en Pensilvania en el 2002, estudió la relación de los trastornos mentales con la violencia y la conducta agresiva. Otras profesiones, gobiernos, países y organizaciones, como la Organización Mundial de la Salud se han visto obligados a atender urgentemente el fenómeno dado su amenazante y constante incremento. En Puerto Rico, ya desde el 1983 se había celebrado el Primer Congreso sobre la Criminalidad en el Colegio de Abogados auspiciado por el Partido Socialista Puertorriqueño (PSP). En este ensayo quiero resumir estudios e identificar variables de causa-etiología desde las perspectivas biológicas, sociológicas y psicológicas. No pretendo ser exhaustiva proveyendo profundidad de análisis sino limitarme a identificar en un solo ensayo algunas de las principales variables asociadas con la conducta criminal.

 

 

 
Causas biológicas



Estamos en un momento histórico crucial donde la nueva tecnología investigativa habrá de ayudar a entender mejor -con evidencia clara y contundente- el verdadero espectro de posibilidades en variables de índole biológica, orgánica, congénitas o heredadas (tome por ejemplo el Proyecto del Genoma Humano).

No creo que la biología pueda darnos la explicación total a la conducta criminal, pero igualmente creo que es obligatorio que todo profesional del campo de las Ciencias Sociales se actualice en estos nuevos descubrimientos e hipótesis, por cuanto es objetivo y competente reconocer aquellas condiciones fisiológicas, neurológicas, cromosómicas y anatómicas que puedan determinar algunos de los muchos casos de conducta criminal.

La gran cantidad de estudios para explicar la criminalidad en la perspectiva biológica no es un evento, moda o patrón nuevo. No obstante, hoy día las investigaciones giran explorando nuevas, o más específicas, variables que incluyen una variedad enorme de factores físicos tales como los niveles alterados de serotonina (perspectiva bioquímica; desbalances químicos), alteraciones en el lóbulo frontal, ADD (desorden de déficit de atención), niveles altos de testosterona combinados con niveles bajos de serotonina, niveles bajos de colesterol, el efecto en general de los andrógenos, el efecto de diversas drogas auto-inducidas (ingeridas), los efectos de las dietas (enfoque nutricional), alteraciones por cobre y zinc, el efecto de traumas y accidentes, el efecto de traumas en guerras o eventos de estrés en desastres naturales (síndrome post-traumático), el efecto de la contaminación ambiental y las toxinas, hiperactividad, problemas cognitivos, el efecto del tabaquismo en la madre sobre los hijos (as), efecto del ácido úrico, la predisposición genética, y la relación entre estados emocionales alterados (depresión y ansiedad) y la conducta criminal, entre muchos otros.

A continuación presento un breve resumen de algunos de los muchos estudios que están siendo realizados en esta área de estudio en la relación entre factores orgánicos y conducta criminal.



En cuanto a trastornos bioquímicos: Serotonina (serotonina)



Richard Wurtman (Crime Times, Vol 1, 1995) ha encontrado que dietas de alto carbohidratos y bajas proteínas afectan los niveles normales de la serotonina, neurotransmisor natural que cuando está en niveles alterados o anormales tiene efectos cerebrales asociados con tendencias suicidas, agresión y violencia, alcoholismo y conducta impulsiva. Las funciones normales de la serotonina son la regulación de la excitación, los estados de ánimo, la actividad sexual, la agresión y el control de los impulsos. Algunos estudios asocian niveles bajos de serotonina con la conducta violenta-aberrante. Jeffrey Halperin (1995, en American Journal of Psychiatry) comparó varones agresivos con no agresivos, ambos con diagnósticos de ADD (déficit de atención) combinado con diagnósticos de hiperactividad. Se les administró la droga fenfluramina, que provoca respuestas en el sistema serotonergénico. Los resultados mostraron cambios positivos en los niños agresivos al bajarle los niveles de serotonina. Matti Virkkunen (1994) cree haber identificado variaciones genéticas específicas que predisponen algunos individuos hacia la conducta suicida. Tomando casos de jóvenes ofensores violentos, descubrió que una variante del gen THP (tryptophan hydroxylase) cuyos códigos producen una enzima necesaria para la biosíntesis de la serotonina, estaba asociada fuertemente con los intentos suicidas irrespectivo a si los jóvenes eran, o no, impulsivos. Un segundo estudio, demostró que bajos niveles del metabolito 5-HIAA (localizado en el líquido cerebro espinal) están asociados con pobre control de la conducta impulsiva (sobre todo en alcohólicos). Por último, estudios en monos consistentemente demuestran altos niveles de agresividad cuando los niveles de serotonina son bajos (Kyes, 1995).



Condiciones congénitas: Síndrome fetal alcohólico



Estudios realizados por Ann Streissguth (1991) encontraron que el 6.2% de los adolescentes y adultos que muestran niveles significativos de conducta mal adaptativa nacieron bajo condiciones de Síndrome Fetal Alcohólico. Esta conducta evidenciada incluye impulsividad, falta de consideración con los demás, mentir, engañar, robar, y adicción al alcohol o drogas. También mostraron dificultad de vivir independientes a los padres, pobre juicio social y dificultades en conducta sexual, soledad y depresión. No obstante, aunque siempre se ha pensado que el alcoholismo de la madre es lo que más afecta, también se han comenzado estudios sobre el papel del alcoholismo en el padre. Estudios realizados por Theodore Cicero (1994) encontraron que los hijos de hombres alcohólicos tienden a mostrar problemas de conducta y problemas en las destrezas intelectuales. Cicero sugiere que esto está directamente relacionado con el efecto del alcohol sobre los espermatozoides o las gónadas. Cicero dice que los hijos varones de padres alcohólicos tienden a dar pobres ejecuciones en los tests de aprendizaje y destrezas espaciales. También demuestran tener niveles más bajos de testosterona y beta-endorfinas. Las hijas muestran niveles hormonales alterados en hormonas relacionadas a tensión reaccionando de forma distinta a situaciones de estrés a las féminas que no tienen el factor de padres alcohólicos.



El efecto de golpes-traumas y alteraciones del lóbulo frontal



Alan Rosembaum (1994) realizó un estudio en los que descubre que los traumas cerebrales anteceden cambios de conducta predisponiendo hacia un incremento en violencia. Muchas de estas lesiones fueron adquiridas en la infancia tanto bajo juegos como en accidentes o producto de maltrato infantil. Su estudio fue realizado con 53 hombres que golpeaban a sus esposas, 45 hombres no-violentos y felizmente casados, y 32 hombres no-violentos pero infelizmente casados. 50% de los agresores habían sufrido alguna  lesión en la cabeza previa a sus patrones de violencia doméstica.

De otra parte, Antonio Damasio (1995) sugiere que daños al lóbulo frontal a nivel de la corteza cerebral puede evitar que la persona pueda formarse evaluaciones de valor positivo o negativo al crear imágenes y representaciones sobre los resultados, repercusiones y consecuencias futuras de acciones al presente creando las bases de ciertas conductas sociopáticas. Estudios de Antoine Bechara (1994) confirman la correlación entre lesiones de la corteza en el lóbulo frontal y conductas peligrosas tales como "hacer daño solo por divertirse".

Estudios con PET (tomografía de emisiones positrónicas; mide el insumo de glucosa al cerebro) realizados por Adrian Raine (1994) demuestran que niveles bajo de glucosa a la corteza pre-frontal son frecuentes en los asesinos (sus estudios son preliminares; la muestra fue de 22 asesinos confesos con 22 no-asesinos de control). Bajos niveles de glucosa están asociados con perdida de auto-control, impulsividad, falta de tacto, incapacidad de modificar o inhibir conducta, pobre juicio social. Los autores de este estudio plantean que esta condición orgánica debe interactuar con condiciones negativas del ambiente para que la persona entonces cree un estilo de vida y personalidad delincuente y violenta de forma más o menos permanente.



Efectos de medicamentos-drogas



Medicamentos, legalmente recetados por médicos como parte de tratamiento a condiciones como epilepsia, pueden tener efectos negativos aumentando la irritabilidad, la actividad y el desajuste emocional. Tal es el caso de medicinas como Mysoline que es recetada como anticonvulsivo (1994).



Efectos Nutricionales



Katherine y Kenneth Rowe (1994) estudiaron grupos de niños diagnosticados con hiperactividad. Los padres les daban alimentos con colorantes como parte de sus dietas regulares. El estudio consistió en una dieta con el colorante Amarillo #5 y placebos para el grupo control. El reporte de los padres y observadores fue que se manifestó un incremento en conductas de llanto frecuente, rabietas, irritabilidad, inquietud, dificultad de conciliar el sueño, pérdida de control, y expresiones de infelicidad. Muchas de estas conductas son precisamente las que les crean problemas de ajuste escolar limitando su aprendizaje e integración a las reglas del salón de clases.



Trastornos hormonales



Ante el hecho obvio de que el hombre tiende a mostrarse más agresivo que las mujeres, las hormonas masculinas -la testosterona- ha sido objeto de estudio en la conducta violenta. James Dabbs (1995) estudió 4,4462 sujetos masculinos encontrando una alta incidencia y correlación entre delincuencia, abuso de drogas tendencias hacia los excesos y riesgos en aquellos que tenían niveles más altos de lo normal y aceptable en la testosterona. En las cárceles, encontró que aquellos convictos de crímenes más violentos fueron los que más altos niveles de testosterona reportaron. También encontró en los estudios de saliva de 692 convictos por crímenes sexuales que estos tenían el nivel más alto entre todos.



Alteraciones en conducta por hiperactividad orgánica



Rachel Gittelman (1995) sostiene que varones hiperactivos muestran una tendencia alta de riesgo a entrar en conducta antisocial en la adolescencia. Esta tendencia es cuatro veces mayor a la de jóvenes que no son hiperactivos, y parecen tener historiales de más incidentes de arrestos, robos en la escuela, expulsión, felonías, etc., 25% de los participantes en el estudio habían sido institucionalizados por conducta antisocial.



Daño cerebral



Estudios demuestran que daños cerebrales son la regla entre asesinos y no la excepción. Pamela Blake (1995) estudió 31 asesinos con ayuda de la tecnología médica de los EEG's, MIR's y CT SCANS y con pruebas psiconeurológicas. Estos habían sido acusados de ser miembros de gangas, o violadores, ladrones, asesinos seriales, asesinos en masa, y dos habían asesinado hijos. En 20 de estos casos se pudo establecer diagnósticos neurológicos claros. Cinco casos demostraron efectos de síndrome fetal alcohólico, nueve mostraron retardo mental, un caso tenía perlesía cerebral, uno más caso tenía hipotiroidismo; un caso tenía psicosis leve, otro más tenía nicroadenoma en la pituitaria con acromegalia y retardo mental fronterizo y otro tenía hidrocefalia; tres mostraron epilepsia; tres, lesiones cerebrales y dos, demencia inducida por alcohol. Algunos mostraron combinaciones. 64.5% mostraron anormalidades en el lóbulo frontal y 29% parecían tener defectos en lóbulo temporal. 19 sujetos mostraron atrofia o cambios en la material blanca del cerebro. El 83.8% de los sujetos mostró abuso en sus infancias, y 32.3% había sido abusado sexualmente.



Intoxicaciones y contaminación ambiental



Es de reciente interés el estudio del efecto de diversas fuentes de toxicidad sobre la humanidad. Un estudio formal sobre el efecto del plomo indica que produce alteraciones en la conducta hacia la violencia y la conducta antisocial. En este estudio, Herbert Needleman (1996) 212 varones de escuela pública en Pittsburgh, entre las edades de 7-11, fueron evaluados en cuanto a la concentración de plomo en sus huesos mediante pruebas de rayos X's fluorescentes. El plomo es acumulado a través de los años por diversas fuentes que incluyen la exposición a pinturas, y se observó que con el pasar de los años, según aumentaba la cantidad acumulada de plomo aumentaban los reportes de agresividad, delincuencia, quejas somáticas, depresión, ansiedad, problemas sociales, deficit de atención entre otras. Aunque los autores creen que hay factores del ambiente social que contribuyen a estas conductas, enfatizan en la importancia de prevenir la toxicidad cerebral por plomo.



Condiciones y trastornos mentales



Diversos estudios (Archives of General Psychiatry, Vol. 53, 1996) confirman que la presencia de trastornos de salud mental incrementa la conducta violenta y antisocial. Estudios en Dinamarca identificaron en 324,401 personas que aquellos que tenían historial de hospitalizaciones psiquiátricas tenían más probabilidad de ser convictos por ofensas criminales (tanto en hombres como en mujeres) en una proporción de 3-11 veces más que aquellos que no tenían historial psiquiátrico. La esquizofrenia, específicamente, aumenta la probabilidad en 8% en hombres y en 6.5 en mujeres. El desorden de personalidad antisocial aumenta la probabilidad en 10% en hombres y 50 en mujeres de conducta homicida. Estudios en EU demuestran que el 80% de los convictos cumpliendo carcel tienen historial psiquiátrico, con historial de abuso de sustancias y conducta antisocial dependiente.

Nota Final:
Este resumen no agota las posibilidades. Existen muchos otras investigaciones sobre diversos factores biológicos adicionales que pueden ser leídos en la página de Crime Time la cual puede hallar en la siguiente dirección: http://www.crime-times.org/



 

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Comentarios a este trabajo



Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:


 

Andres zabala: Excelente artículo, soy médico forense con postgrado neurocirugía. Actualmente estudio psicología y estoy más que seguro que el cerebro de una persona con tendencia criminal suele tener mayor tamaño en su masa craneoencefálica que de una persona común por así decirlo. Estos artículos son interesantes... gracias doctora Angie.

 

Jonathan Omar: Excelente trabajo, buena redacción, el tema seleccionado es un elemento de calidad y además es la forma más concreta de aprender sobre la ciencia forense... Espero contar con algún medio de comunicación del autor para compartir ideas y proyectos de psicología en un futuro.

 

JULIA BEATRIZ PERNALETE: Felicitaciones es una buena sistematización de mucha información pertinente al área forense, soy docente en un diplomado de medicina forense y me sirvió de mucho este trabajo....debemos contribuir con trabajos de este tipo.....

 

Cesar Benavides Cavero: Es un trabajo bastante científico que sirve para acercar al pesquisa a la realidad delictual, porque creemos que todo delincuente tiene algo de asocial y alguna deformación mental.

 

Elizabeth L{opez: Excelente ayuda para otros profesionales en países donde la psicología jurídica no está valorizada ni consta dentro de esquemas educativos. Gracias.

 

hector: Notas muy interesantes, digeribles y precisas. Saludos desde México.

 

xavier: Un ensayo bastante interesante soy estudiante de psicología clínica, y me apasiona la psicología forense, destacando características importantes de un criminal e suelo confundir estas dos ramas criminal y forense. Muchas gracias son datos importantes ya que están fundamentados no como algunas páginas que la información no es confiable y esto nos ayuda a nosotros estudiantes futuros psicólogos y sobre todo a todos aquellos que nos interesa psicología forense.

 

eduardo: Siempre me gusto la psicologia estudiar la accion criminal, sus sctos y como llego a ello pero no tengo el tiempo y economia para realizarlo por ello felicito su excelente labor y espero algun tiempo realizarlo.

 

Ps. Sergio Millán F.-: Muy interesante observar el efecto de los factores biológicos en la conducta desadaptativa. Me faltó ver los factores psico-sociales. Saludos cordiales y gracias.

 

mirian benitea (PS.): Felicitaciones colega, hace mucho que leo este tipo de investigaciones pero nada algo tan completo y sencillo de entender y sobre toda darle utilidad en el campo educativo. Éxitos y no deje de escribir.

 

humberto saavedra: Muy buen trabajo, sobre todo en lo que se refiere a los antecedentes en los padres de las delincuentes, ya que parten de unos gametos lesionados, incluso previo a la concepción, que desde luego, se definirá, asignara y asociara el embrión, feto y en el adulto en una conducta criminal, así mismo las lesiones del lóbulo frontal, etc, el sistema nervioso central es complejo pero me parece interesantes el concepto de gametos lesionados previo a la concepción e indudablemente el estudio a fondo de la conducta criminal, nos hará capaces de entender y tratar este tipo de alteraciones, que son cada vez más comunes en nuestro tiempo actual.

 

jessica: Muy buen trabajo, aborda temas muy interesantes partiendo de lo más sencillo a los más complejo, resaltando la importancia que tiene leer este tipo de documento para el enriquecimiento de nuestro proceso de aprendizaje.

 

GABRIEL ORTEGON: Excelente trabajo, muy completo, para comprender la estructura y las causas que impulsan al delincuente, primero hay que entender sus origenes. Agradecería pudiera publicar en su página más articulos, son muy inovadores para los profesionales en la rama del derecho.

 

Ps. Cristián Araos Diaz: Buen trabajo colega, concuerdo en algunas de sus afirmaciones y en otras puedo discrepar. No obstante, y cuando iniciamos el año 2011 todavía nada ni nadie puede o ha logrado identificar y menos tipificar el "gen de la maldad" o el de la criminalidad (constructo socio civil y jurídico desarrollado por el derecho penal o por el hombre en sociedad) *Lo que es un crimen o delito para la sociedad occidental, no lo es para la cultura musulmana y viceversa...†Muchas de las investigaciones que se mencionan, técnicamente pueden estar bien logradas, pero según mi punto de vista, las conclusiones por ellas obtenidas no serian las mismas si se cambiáramos un par de variables. Para mi la evidencia fáctica indica que la variabilidad orgánica de los criminales a diferencia de los no criminales, se debe exclusivamente a los factores ambientales a los que fueron sometidos. Mi cerebro y conexiones neurológicas, bajo ningún concepto serían las mimas si mi organicidad durante años hubiera estado sometida a malos tratos desde la infancia, abandono, hambre o desnutrición, abusos y violaciones, e ingesta aguda de todo tipo de drogas dañinas y corrosivas. Claramente y casi le podría asegurar que si a estos “criminales†alguien los hubiera examinado junto a otros niños (antes de los 5 años), no se encontrarían diferencias significativas, ahora bien, y luego de 30 o 40 años (o inclusive 20) efectivamente la probabilidad de identificar variabilidades orgánicas y neurológicas son altísimas, pero no por causas genéticas... ¿Dígame una cosa? ¿Que cerebro o estructura cerebral infantil, adolescente o inclusive adulta, esta preparada para resistir incólume, tanta; violencia, sufrimiento, irracionalidad, desesperanza y por si fuese poco, dosis excesivas de drogas legales e ilegales, que justamente su componente adictivo apunta a la activación y “depresión†de toda la estructura y cavidades neurovegetativas? Sinceramente, yo soy de los que creo que existe la posibilidad de que efectivamente (ya decodificado el genoma humano) el mito del gen, sub gen o derivado de “gen del mal†o de la “criminalidad†no sea más que una de las tantas discusiones “científico políticas†generadas e internalizadas debido a tanta especulación y por el soporte investigativo de un carácter más subjetivo, que científicamente observable, medible y posible de determinar... Ps. Cristián Araos Diaz http://www.cristianaraos.com/

 

graciela: Me parece excelente! este tipo de abordaje o enfoque tan completo y a la vez muy sintético, soy estudiante de Psicología del último año, estoy en la pretesis, y la verdad es muy poco lo que pudimos desarrollar en cuanto a Psicología Forense, no digo que me apasiona el tema pero si quisiera tener un conocimiento amplio de todos los temas importantes, como lo es este, para realmente llegar a ser una buena profesional, gracias por darnos la oportunidad de cultivar nuestros conocimientos, EXELENTE TRABAJO!

 



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