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Revista » Psicología Social y Comunitaria » el duelo migratorio


El duelo migratorio


 

Valentín González Calvo
Trabajador Social. Licenciado en Sociología
Mg. Orientación Familiar
Profesor de la Universidad Pablo de Olavide
Sevilla, España


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Predictores y expresiones sintomáticas del duelo migratorio

 


Al igual que el resto de los duelos, no todo el mundo los vive de la misma manera, no en todas las personas tienen la misma intensidad, no todo el mundo pasa por las mismas vivencia. Esto depende de muchos factores: el estilo de afrontamiento, los rasgos de personalidad, las circunstancias contextuales, las redes sociales, etc. Sin embargo, se han descrito una serie de circunstancias personales y sociales que, en conjunción varias de ellas, actúan como formas de predicción de duelo migratorio. A continuación detallamos algunas de ellas: desorientación temporal - espacial prolongada; incomunicación con la población autóctona y asilamiento: el aferrarse a la cultura de origen de manera rígida, cuando el trabajo no es el soñado; dificultad para encontrar vivienda o vivir en condiciones insalubres o hacinados, condiciones de vida insanas, dificultad para establecer un ritmo de vida normalizado; soledad, sentimiento de fracaso y de miedo; sentimiento de tener que luchar para sobrevivir por estar sometido a condiciones de explotación o humillación.


Junto con la confluencia de los factores anteriormente señalados que actúan como  predictores, habría que señalar algunas de las expresiones sintomáticas frecuentes cuando el duelo ya es manifiesto. Destacar, en primer lugar, y quizás la más común y que todo el mundo conoce y percibe: la tristeza. Es el síntoma más frecuente en situaciones de duelo. Es diferente según las culturas. Es un estado de ánimo  que tiene que ver con lo dejado atrás, con la dificultad para conseguir el proyecto migratorio.


"La crisis de los seis meses se me manifestó con tristeza, mucha tristeza, con anhelos de volver, sobre todo con mis amigos, con mi familia" (Inmigrante chileno); "La tristeza la manifestaba callada, en silencio, a mi familia no podía decirle nada, aguántatela, le decía que estoy bien, que estoy bien..." (Inmigrante ecuatoriana); "Los trabajos que tuve al principio fueron bastante difíciles; a los cinco días de estar aquí no me recuerdo muy bien,  mi mamá me decía, espera un poquito más que te habitúes, pero yo quería salir de ahí, me desesperaba en ese piso, yo pensaba que cuando fuera a ir al otro trabajo iba  a ser más feo, porque ... era ir interna con esa señora que tenía Alzheimer ... no era tan duro la verdad, tenía que bañarla..., la verdad que nunca había hecho eso, pero bueno, al final me terminé acostumbrando. Lo que no me acostumbraba era a estar encerrada, eso de que pasaba el día, comía, me sentaba, volvía a comer y me volvía a sentar, volvía a comer y a dormir... la verdad es que no me acostumbraba a hacer lo mismo". (Inmigrante ecuatoriana).


Otra expresión sintomática frecuente es el llanto. Hay diferencias culturales a la hora de expresar este síntoma, en algunas culturas hay una prohibición  para expresar el llanto.  También hay diferencias de género, generalmente el hombre está más estigmatizado a la hora de expresarse por medio del llanto.


"No comía y me ponía a llorar cada noche, lo único que hacía era  llorar y llorar..." (Inmigrante ecuatoriana).
 "Yo me tapaba la cara para que mis hijos no se dieran cuenta de que lloraba" (Inmigrante peruana).
 "Yo como reflejaba más ese vacío, ese sentimiento era llorar;  yo me decía..., a veces al niño que yo estaba cuidando, me decía... que no tendría que estar cuidando ajenos... tendría que estar con mis hijos; también pensaba que estos niños estaban dando de comer a mis hijos" (Inmigrante colombiana).
 "Los primeros pasos fueron bastante difíciles, lloraba muchísimo al principio porque  no sabía qué estaba haciendo  aquí, quería estar como estudiante en mi tierra, lo que me importaba es tener una vida, parecía que tenía una vela encendida y otra apagada"  (Inmigrante ecuatoriana).


Por su parte, la culpa suele estar asociada a la mayoría de los duelos, al menos en alguna de sus fases. Es una expresión más ligada a la cultura occidental o aquellas sociedades influidas por la misma. La culpa va ligada al temor a castigo. Tiene un componente religioso importante.


 "Culpa sí, quedó muchos atrás" (Inmigrante colombiana).


La ansiedad y la irritabilidad son expresiones frecuentes. La primera está ligada a la lucha intensa por conseguir los objetivos propuestos; de igual manera está ligada al miedo por los peligros, discriminaciones e incertidumbres que se viven entorno a muchos procesos migratorios.  La ansiedad también se refleja entorno al choque cultural y al grado de tolerancia a la frustración que tenga cada cual. La segunda (irritabilidad), se considera como más expresable socialmente o más negada. La irritabilidad está relacionada con la magnitud de las frustraciones a las que se debe hacer frente. La falta de autonomía, el tener que estar "escondiéndose", la falta de recursos económicos, las jornadas de trabajo inacabables pueden ser generadoras de irritabilidad.


"Las costumbres españolas eh... al principio si, es como que tenía ira con todo y con todos, creo que una etapa de mi vida en la que me sentía... ¿Por qué ellos tienen esto?... ¿y por qué están aquí?... ¿y por qué son blancos?... y ¿por qué son altos?... ¿y por qué son rubios?... ¿y por qué son guapas?, ... ¿y por qué yo no soy así?, ... ¿y por qué no tengo a mi familia y a mis amigos?...¿y por qué no vivo como ellos? Era como una cierta rabia, cuando salía de mi casa odiaba a todos, todos y los maldecía, maldecía el hecho de que tengan tanta suerte y  yo no" (Inmigrante peruana).


De otra parte, es frecuente la presencia de miedo, confusión y preocupación. El miedo   está presente en buena parte del duelo migratorio, aparece y desaparece o se aminora. Los síntomas de confusión son frecuentes, sobre todo en los primeros momentos de estancia en el país de acogida, no sólo por los aspectos relativos a horarios y lugares, sino porque la pauta temporal no es la misma en las distintas culturas. El hacer cosas diferentes, en lugares diferentes, con personas diferentes favorece la confusión. La pérdida de referencias ayuda en este proceso de confusión. Y las preocupaciones tienen que ver con el alto nivel de presión que se recibe. Generalmente, esa presión se asocia a síntomas de insomnio y cefaleas.  No siempre estas preocupaciones se pueden compartir con personas de confianza; compartir alivia las tensiones y ordena los pensamientos. La ausencia de una red social estable favorece las preocupaciones excesivas y de intromisión.


"Ahora no sé, tengo miedo, porque no sé...  lo que voy hacer. No sé  si me voy a quedar, no sé si me voy a ir; tengo miedo que después me quede (llanto) sola, ese es mi miedo, quedarme sola aquí. Hago mi vida aquí y tengo mi familia allá. Esa soledad, no sé, no sé. Tengo todavía bastantes dudas en esa situación". (Inmigrante ecuatoriana).
"Tenía falta de sueño, no tenía apetito, las depresiones, tú misma tienes que asumirlas; creo que aun no he salido de esto" (Inmigrante peruana)
 "Estoy aquí porque tengo que cuidar de mis padres, de mis hermanitos, lo que gano se los envío" (Inmigrante colombiana)
 "Salí de Bolivia por falta económica, tenía que irme para conseguir un techo para mis hermanos" (Inmigrante boliviano).
"He perdido el ánimo, la ilusión; a veces lo que haces es sobrevivir porque tienes que ganar dinero o tratar de ahorrar y mandar y mandar..." (Inmigrante ecuatoriana).
"Hoy lo que más me angustia es el tema de los papeles, siempre voy mirando para todos lados, no sé si me van a detener  ya regresarme a mi país" (Inmigrante colombiana).


Una idea que está presente en todos los duelos es el sentimiento de culpa, y en el duelo migratorio también se manifiesta.  Se corresponde con sentimientos de dejar abandonados a los hijos de corta edad o a los padres, al cónyuge o a personas querida.  El sentimiento se agudiza cuando no se puede estar en los momentos de mayor necesidad y la persona inmigrante considera que éstos necesitan de su presencia física, de su atención y de su cuidado.  Los sentimientos de culpa se pueden avivar cuando la persona inmigrante toma contacto con esas personas víctimas del "abandono" y se produce algún tipo de reproche real o fabulado por el propio inmigrante.  El sentimiento de culpa dificulta el disfrute en la sociedad de acogida; este sentimiento obstaculiza, limita, castra los momentos de diversión o alegría que se puedan dar, sobre todo en los primeros momentos de la estancia.


"Mientras ellos estén allí, estando como están, yo no tengo derecho a nada, yo, yo no puedo..." (Inmigrante ecuatoriana).
"Y cómo puedo yo vivir tranquila, sin mis hijos, ellos allí... (Llanto)" (Inmigrante peruana).



Junto a lo ya señalado habría que destacar otras expresiones sintomáticas características:


a.  La fatiga, el cansancio, falta de fuerza o incapacidad para seguir adelante. Cuando la persona no es capaz de enfrentar las nuevas situaciones y elaborar los duelos, se siente con menos energía.


b.  La  pérdida o aumento del apetito. El cambio de ambiente influye sobremanera en el cambio de los hábitos alimentarios; la dificultad para encontrar los mismos productos, no disponer de los recursos económicos suficientes, pero, sobre todo tiene que ver con la ansiedad. Hay quienes la aplacan comiendo y quienes lo hacen vomitando. "No estaba acostumbrada a este tipo de comida, a este clima; las tripas, como dicen aquí, se me movían todos los días...entonces me puse muy delgada" (Inmigrante peruana).


c.  Continuando con los síntomas característicos de la tensión excesiva es frecuente la presencia de dolores de cabeza frecuentes que suelen presentase en forma de cefaleas tensionales y en menor grado las migrañas.


d.  Las ideas de muerte y suicidio  no son síntomas frecuentes, aunque en ocasiones son pensamientos recurrentes. En general, el inmigrante tiene una gran capacidad para luchar y para afrontar la adversidad. La religión también influye notablemente, ya que todas las religiones prohíben expresamente el suicidio. "Ha habido muchos días en que me quería morir" (Inmigrante peruana).


e.  La sensación de soledad, aun en compañía. La persona inmigrante, al verse alejado de cosas y personas con las que tenía una gran vinculación, intenta crear nuevas relaciones. El crear nuevas relaciones supone el riesgo de generar arraigo y no siempre se está dispuesto a echar raíces, por cuanto esto supone negar o dificultar la posibilidad de volver, de regresar. Sin embargo, el establecer nuevas relaciones no resulta tan fácil. El problema del idioma, la pobreza de redes sociales, el desconocimiento de las maneras de "ser y estar" de la sociedad de acogida. La falta de los resortes fundamentales para establecer vínculos, especialmente la familia (por medio de la cual se articulan muchos de los contactos sociales) y los compañeros de trabajo, pueden generar una enorme sensación de soledad. También es frecuente buscar la soledad como refugio y como conexión con lo perdido (aflicción). "Entonces...creo que fue una etapa, no fue hacía las personas, sino hacia las situaciones. Era una soledad, en cierto modo me la buscaba yo. Cuando estoy en la casa, estoy en la cama y no quiero salir, porque quiero estar sola... es como estar en la casa, comiendo, acostada... (Inmigrante ecuatoriana). "Al principio no podía soportar estar tanto tiempo sola, no conocía a nadie, nadie en la calle me hablaba, las compañeras de habitación llegaban cansadas, se me movía todo el piso y no podía hablar con nadie... sin mis padres... mis hermanos...-expresión de tristeza-" (Inmigrante ecuatoriana).


f.  La alteración frecuente del sueño.  Problemas para conciliar el sueño, el despertar precoz, el sueño entrecortado y jalonado de pesadillas son síntomas frecuentes en el duelo migratorio. Como ya hemos señalado, las preocupaciones recurrentes, la ansiedad, la presión son factores que predisponen. Además, la noche es el momento en el que afloran los recuerdos y la soledad. El lugar donde se duerme, las condiciones para dormir, incluso en situaciones de tener que compartir cama con desconocidos o intercambiar la cama cada cierto tiempo, son circunstancias altamente estresantes que dificultan un sueño tranquilo. 


g.  La pérdida de memoria es un síntoma poco frecuente y que  en ocasiones se asocia a situaciones de estrés postraumático, en este caso, cuando el viaje migratorio es especialmente peligroso.


h.  Los desajustes fisiológicos varios. Junto con los ya descritos  dolores de cabeza-cefaleas-migrañas recurrentes, se pueden señalar otros como: dolores gástricos, malestar intestinal, pérdida del sueño, cansancio, hipertensión, vómitos, dolores musculares, amenorrea, ulceraciones, dermatitis, caída del pelo,  muy asociados todos a factores de tensión y de depresión.

 


Elaboración del duelo

 


Como en el caso de otro tipo de pérdidas, el proceso de elaboración del duelo es lento y generalmente está sujeto a una serie de etapas o fases. En la primera parte de este trabajo hemos descrito algunas clasificaciones generales de esas fases que son de aplicación al duelo migratorio, si bien como ya se ha dicho, la recurrencia, la ambivalencia,  la multiplicidad incorpora más complejidad y dificultad al proceso.

El proceso de elaboración de este tipo de duelo depende de muchos factores. Además de tener en cuenta lo ya señalado, según Salvador (2001) influye: cómo ha elaborado la posición depresiva en su infancia, de su personalidad, de su momento vital, de la realidad externa y de las causa de la migración.

Según Achotegui (2002) se observan diferencias de género, los hombres tienen una fase inicial de negación más intensa y más duradera que las mujeres. La expresión del duelo surge antes en la mujer que en el hombre. Esta circunstancia es común a otros tipos de duelo; el modelo "macho-man" parece imponer una serie de conductas aprendidas y transmitidas que agudizan las diferencias de género.  


Según Achotegui (2002:15-17) en la elaboración del duelo se ponen en marcha una serie de mecanismos de defensa, los más utilizados son:


-Negación: "todo es igual que en mi país"; "a mi no me afectan estos cambios".
-Proyección: "aquí la gente es muy diferente"; "en mi país no somos tan mal intencionados".
-Idealización: "mi país es el más bonito del mundo, y la comuna donde yo vivo, más aun"; "aquí si que se vive bien".
-Animismo: Es una forma de antropomorfismo ingenuo, atribuir rango humano a entes no humanos: lengua, cultura, país… que sufren, están tristes, gozan de salud como los humanos (Ej.: Marruecos llora a los hombres y mujeres muertos en el Estrecho.)
-Formación Reactiva: Hacer lo contrario de lo que demanda el impulso, en el intento de amoldarse a la nueva cultura intentan rechazar su cultura de origen.
-Racionalización: Separar el componente afectivo del cognitivo, evitando el sufrimiento.


Después de la elaboración de los duelos, si ésta ha sido adecuada, se produce un crecimiento y desarrollo, una evolución de la personas. La elaboración, aun de las peores  pérdidas supone un paso hacia el futuro y una mejora de la persona. La elaboración del duelo migratorio conlleva, pues, la integración de la nueva situación, integrar el país de acogida con sus normas, ritos, costumbres; sentirse parte de éste, pero no por ello olvidar el país de origen, al contrario, incorporar su recuerdo en la vida diaria conciliando ambas vivencias. Ciertamente esta pugna entro los orígenes y el destino es un duelo, que implica la acomodación sin olvidar.
 
"He ganado en enriquecimiento personal, de experiencias, de conocimiento" (Inmigrante colombiana).
"Ahora soy más sensible al sufrimiento ajeno, aunque esto me ha endurecido"  (Inmigrante peruana).
"Lo positivo de esto es la experiencia" (Inmigrante ecuatoriana).
"Antes no, pero ahora me siento más de los dos países, sobre todo desde cuando mis hijas nacieron en España..." (Inmigrante peruana).


Con cada duelo ponemos en práctica nuestro propio "estilo de afrontamiento", el cual se ha ido construyendo poco a poco, desde el mismo momento que se tuvieron las primeras pérdidas  (el vientre y el pecho materno, el chupete... si nos remontamos mucho). Este estilo de afrontamiento es personal, pero está sujeto a influencias externas, por ejemplo, la cultura, que establece parámetros de qué y cómo sentir en cada situación; o en la familia, en la que los mayores van dejando a los más pequeños un legado de cómo afrontar sus duelos. Sin duda, un aporte importante a nuestro estilo de afrontamiento es la observación de cómo nuestros mayores - especialmente nuestros padres - han afrontado sus duelos (9) . Son múltiples y variados los estilos de afrontamiento que una persona puede tener ante una pérdida. Lazarús (1998) ha descrito distintos estilos, entresacamos algunos: activo, de evitación, regresivo, planificado, de negación, auto lesivo, compulsivo, de inhibición, de demora, de culpabilidad. A su vez, señalar que la  red social tiene un papel importante en el afrontamiento del duelo.


"Yo los bajones me los tomo con altura de miras, y te dices, yo vine a hacer un trabajo y unos estudios, me digo -mira  lo que estás consiguiendo-, -mira que esto te va a servir para cuando vuelvas-" (Inmigrante chileno)

"Otra motivación para mi es que estás en Europa. Cuando estás en un momento de crisis, porque vienen, si te vienen piensas que está a un paso de Holanda, que puedes ir por cien euros ida y vuelta, eso me motiva" (Inmigrante peruana).

"Mi motivación es que me quedan cosas por hacer" (Inmigrante colombiana).

"Cuando te llegan los malos momentos la consigna de los amigos es ¡tirar para arriba! (Inmigrante chileno.)


"Paso malos ratos, muchos casos que te sopean, allí también los pasas, pero tienes tú familia que te puede apoyar; acá tienes que chupártelas todas, porque regresarte después de haber gastado tanto dinero no es nada bueno".


"Cuando estoy mal lo comparto, no me lo quedo. Donde laboro hay una
compañera ecuatoriana que siempre está llorando, no habla de lo que le pasa, siempre está triste... yo lo hablo, se lo cuento a mi pololo..." (Inmigrante chileno).

"estuve con más amigos que me dieron las espaldas" (Inmigrante peruana).

"Superé la tristeza, salí con amigas, escuchaba música, cambié el trabajo en el que porque  me trataban muy mal" (Inmigrante boliviana).

"Trataba de sobreponerme, encontré a una amiga, eso me ayudó" (Inmigrante dominicana).

 

 

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(9) Decálogo del inmigrante:  No sufrirás al partir. Te harás duro en cuanto pises el avión. Deberás rendir examen todos los días fuera de tu país. Deberás apoyarte en tus compatriotas, y no escapar de ellos. No renunciarás nunca, por más que sea íntimamente, a tu propia identidad. Tu actitud deberá ser diferente, y tendrás que acostumbrarte a otros tonos, otras costumbres, otros decires y otras historias. No crees nunca tu propio "ghetto" encerrándote en tu casa y en tu familia. Aprende a comprender a la gente del país al que te has ido. Te ayudará la convivencia. No pienses en volver. La emigración es en la mayoría de las ocasiones, un camino sin regreso definitivo. No sufras por lo que has dejado. Alégrate por lo que has encontrado. Disfruta de lo que vives y no desaproveches el tiempo. 

 

 

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Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:

 

gina garreta vega: Un artículo muy completo y con palabras tan claras que cualquier persona lo puede leer y entenderlo.

 

ofelia: Me parece un trabajo muy bueno sobre todo que toma como referente desde la perspectiva de los actores sociales involucrados sus vivencias, experiencias reflejados en sus discursos estructurados que permite visualizar esa experiencia migratoria en sus diferentes etapas, así mismo tengo la experiencia de haber sido emigrante con mis niños y ellos vivieron algo que he recogido en grabaciones y transcrito para un momento posterior poder compartirlo... sus discursos son conmovedores ya que en aquel momento cuando estuvimos fuera del país no me percaté del impacto para ellos sin embargo ahora que tengo tiempo de analizar lo que expresan en realidad es toda una experiencia... excelente trabajo.

 

paola: Hola. Me parece muy interesante conocer este tipo de duelo, pues pretendo realizar una estancia de 5 meses en España y creo que ahora estaré más consciente de lo que podría suceder conmigo. Gracias.

 

Hormiguita: Durante mi primera instancia aquí en España sufría desarreglos emocionales, pero no supe hasta que busqué ayuda y conocí algunos de los síntomas que describen en este articulo. Uno tiene que poner mucho de su parte para poder estar aquí de cuerpo y mente si no, no se puede vivir.

 

María Trinidad Parra: Excelente trabajo, muy descriptivo y que muestra el lado sensible de la migración, claro está, de manera muy objetiva.

 

Viviana Mahecha: Estuve dos años fuera de Colombia, trabajando en Francia, y aunque los franceses son muy amables, todo el proceso de adaptación fue bastante duro y difícil, por lo eso coincido y me identifico con todo lo que aquí se ha expuesto. Gracias.

 

Raquel: La migracion por ser una perdida del lugar de nacimiento, de la familia, los amigos, el trabajo habitual, el ambiente y las bases de la identidad cultural es también un duelo que debe tratarse a tiempo para que la experiencia del viaje sea buena. Hay casos donde el duelo pesa mucho o no se sabe controlar, llevando a la persona a estados críticos de depresión que son perjudiciales; por eso creo importantísimo contar con equipos de apoyo psicológico para inmigrantes, con terapias que ayuden a solventar el proceso de adaptación a un nuevo país y a una nueva cultura.

 

Yuliana Andrea otalvaro gomez: Me parece pertinente que exista alguien que pueda realmente considerar a los inmigrantes para realizar un aporte como estos. El tema me interesa mucho, no solo por haberlo experimentado en carne propia sino por la investigación que avanza al respecto.

 

carlos: Comprendo muy bien el tema, pues pasé por él. Es cierto que el apoyo psicológico que se necesita en este tipo de duelo es necesario pues son muchos los factores de cambio y de riesgo a nivel emocional, muchas cosas a las que hay que adaptarse y a veces cuesta. En mi experiencia conté con apoyo psicológico y me fue bien porque lo superé. Por eso digo que me identifico con este artículo.

 

Constanza Castano: Esta teoría es acorde completamente con mis experiencias. He sido inmigrante colombiana en Estados Unidos, e hice procesos terapéuticos con inmigrantes hispanos, también en Estados Unidos. Felicitaciones por su aporte

 

Yolanda Marin de la Garza: Excelente trabajo reúne una gran cantidad de bibliografía que analiza todas las posibilidades, dando luz y motivación a seguir estudiando quiénes nos dedicamos a dar Psicoterapia. En mi caso, vivo en Tijuana y tengo contacto frecuente con el duelo migratorio. Felicidades y éxitos.

 

María Isabel: Excelente trabajo, refleja exactamente la realidad de nuestro país, Paraguay. Cada vez es peor la situación. Ahora diversos grupos sociales desean estudiar esto que ya no se puede atajar. Fraternal saludo. Éxitos.

 

Silvia Gómez: Encontre muy bueno el artículo, yo ahora me encuentro viviendo en Chile, y soy de El Salvador, Centroamerica, llevo un año viviendo en Chile, y se que es estar fuera de su país.

 

Maria Bau: El autor ha tocado puntos muy relevantes referentes al tema. Muy completo e informativo. Buen trabajo.

 

arnaldo: Este artículo es muy interesante debido a que esta problemática está muy arraigada en la actualidad es pertinente conocer sobre la temática. MUCHAS GRACIAS. ARNALDO

 

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