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Revista » Psicología Clínica / Psicoterapia » duelo en oncología y su repercusión en la salud familiar

Duelo en oncología y su repercusión en la salud familiar


 

Clara Pérez Cárdenas
Master en Psicología Clínica
Especialista en Psicología de la Salud
Facultad de Ciencias Médicas Calixto García
Cuba


Kirenia Díaz Hernandez

Especialista en Medicina General Integral
Policlínico Docente Mario Escalona

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Tabla 4 - Modificaciones de las condiciones de vida  familiar a partir del fallecimiento



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En relación con las modificaciones de las condiciones de vida familiar a partir del fallecimiento de uno de los miembros, se encontró, como se observa en la tabla No. 4, que el 52.9% no reconoció modificaciones, siendo más evidente este no reconocimiento en el grupo familiar donde la pérdida fue de un miembro del sexo masculino (38.2%). El 47% del total sí reconoció cambios en sus condiciones de vida familiar, refiriéndose en un mayor porciento en las familias donde la pérdida fue de una fémina para un 29.4%.

Los cambios principales se dieron en la organización y el cumplimiento de determinadas acciones También se perdió vínculo con  familiares y amigos a los que estaban ligados por el familiar fallecido. Estos son daros imposibles de comparar por las autoras, en tanto no encontraron estudio alguno similar, en la literatura consultada. Sus causas se han mencionado antes.


 Tabla 5 - Duración del proceso de duelo familiar en función de la estructura del grupo y el sexo del fallecido



perez5.jpg 



Con relación a la duración del proceso de duelo familiar en función de la estructura del grupo y según el sexo del fallecido, en la tabla No. 5 se observa una dispersión de los datos; no hay muchas diferencias entre los sexos. En un 76.5% del total, el proceso se manifestó desde antes del fallecimiento e incluso hasta 6 meses después de ocurrido éste, sin distinción del sexo y en ambos casos, con una incidencia mayor en familias extensas, seguida por un 14.7% que reconoció la duración del duelo en 6 meses o menos, también sin distinción del sexo, aunque con mayor incidencia en familias ampliadas y en las que el fallecido fue del sexo femenino.

Estos resultados pueden tener su explicación debido a que el 100% de los fallecidos fueron mayores de 50 años y la estructura familiar que predominó fue la extensa en relación con ambos sexos. Esta situación pudiera ayudar en la recuperación familiar, por ser mayor el sistema de apoyo emocional y social con que cuentan individualmente los implicados en el proceso de pérdida.
       
El duelo constituye uno de los procesos más perturbadores de la vida y resulta difícil imponer un límite arbitrario en el tiempo de duración del mismo (La aflicción, tristeza o dolor por una pérdida: mostrando la cara a la enfermedad, la muerte y otras pérdidas, En: http://familydoctor.org/e079.xml; Casarett, Kutner, et al. 2001).


Tabla 6 - Área familiar afectada después del fallecimiento, según sexo del fallecido



Con relación al área familiar afectada después del fallecimiento, según el sexo del fallecido, en la tabla No.6 se observa que el área mayormente afectada fue la psicológica, con un 44.1% del total, con mayor incidencia en los grupos donde el fallecido fue del sexo masculino (26.5%). La explicación a este hecho puede encontrarse en que, del total de familias estudiadas el mayor porcentaje (55.9%) sufrió la  pérdida de un familiar del sexo masculino.

Igualmente se observa que el 41.2% (14 familias) no tuvo afectación, quedando un 11.8% (4 familias) con afectación en el área social, siendo más prevaleciente con el fallecimiento de un miembro del sexo femenino (8.8%); en este caso, se hace referencia a la aparición de conductas sociales no existentes antes de la pérdida, como alcoholismo, conducta inapropiada en adolescentes, todo esto como consecuencia del vínculo existente entre el fallecido y el deudo, así como la edad de este último, que en los casos estudiados fueron adultos jóvenes y ancianos.



Tabla 7 - Obstáculos para el desarrollo normal del duelo familiar


 


   


Las autoras decidieron explorar sobre los sucesos que con mayor frecuencia aparecieron  concomitantes con este evento paranormativo.
 
En la tabla No.7 se observa que la mayor incidencia, con un 88.2%, se encuentra en las muertes que fueron esperadas y un 11.8% en las que se dio una muerte súbita, repentina.  Aquí no se consideró  que tuviera influencia el sexo del fallecido, debido a que las diferencias pueden ser consecuencia de la  cantidad de pacientes estudiados del sexo masculino. A esto le sigue la presencia de otros problemas de salud en otros miembros de la familia que pudieron  haber obstaculizado el desarrollo normal del proceso (11.8%), también sin distinción del sexo. En tercer lugar, con un 8.8%, se halla la ausencia de apoyo social, mayormente visto en los grupos donde el fallecido era del sexo femenino, aunque no con diferencias importantes. Se puede identificar claramente la presencia en estas familias de los diferentes sistemas de apoyo social. Estos resultados no deben sorprender, pues en Cuba, por idiosincrasia, los vecinos entre sí llegan a desarrollar fuertes lazos afectivos, que en ocasiones llevan a un alto grado de involucramiento de los mismos en la vida familiar, sin que existan lazos de consanguinidad o convivencia.

Se considera que lo encontrado en el estudio se corresponde con la bibliografía consultada, aunque en ésta también se enumeran otros factores que pudieran hacer que el proceso de recuperación tras la pérdida de un ser querido sea más difícil. La mayor parte del apoyo que recibieron las familias de este estudio después de una pérdida, provino de amigos y familiares, por lo que se considera que el equipo primario de salud  puede y debe identificar y coordinar ciertos mecanismos de apoyo y sanación para aportar algo relevante en el cuidado de estos pacientes y sus familiares.



Tabla 8 - Repercusión sobre la salud familiar



 


  


Concluida la entrevista, se analizaron los resultados obtenidos y se valoró la  repercusión del evento, en la salud familiar. Como se observa en la tabla No. 8, en un 35.3% (12 familias) no se encontró repercusión en la salud del grupo, mientras que para un 61.8% del total (21 familias) se consideró que el evento tuvo repercusión leve, quedando sólo una familia con repercusión moderada, esto es, un 2.l9%. No se encontró repercusión severa en ningún grupo familiar de los incluidos en el estudio.

Lo anterior indica que en 22 familias de las estudiadas hubo cierto nivel de repercusión en la salud del grupo familiar como un todo, con alteraciones en cualquiera de los elementos que la componen, principalmente en el cumplimiento de las funciones familiares, y en cualquiera de los casos fueron necesarios cambios y modificaciones en su dinámica social.

Las investigadores esperaban que todas las familias se encontraran en algún nivel de repercusión, pues partían del criterio de la connotación de agresivo y desagradable del evento estudiado para cualquier sistema familiar. Sin embargo, como se plantea en la literatura y en otros estudios realizados con relación al tema del cáncer, cada miembro tiene un rol asignado, pero de forma tal que le permita asumir otros cuando sea necesario situacionalmente, esto constituye un elemento por considerar en el potencial reparador y salutogénico de la familia (Gómez-Sancho, 2001; Zisook, 2000; Organización médica colegial, 2002; De la Revilla, 2001; Rodríguez, 2004)  y está en la base de los resultados obtenidos en esta investigación. 

 

Conclusiones

 


- Las manifestaciones fundamentales durante el  duelo en las familias estudiadas fueron la ampliación de fotos del fallecido, el limitarse de escuchar música o ver televisión, y la  incorporación a prácticas religiosas.

- Los trastornos nerviosos en términos de ansiedad y depresión fueron las afectaciones más referidas por los familiares a partir de la pérdida.

- La función afectiva familiar se reconoció como la más afectada.

- No se identificaron con claridad, en este universo de estudio, aquellos factores que pudieron entorpecer el proceso del duelo.

- En el presente estudio el duelo familiar se manifiesta de manera anticipada y hasta alrededor de  seis  meses después de la muerte.

- La esfera psicológica  es el área mas afectada por el duelo, según la apreciación de las autoras.

 

En general, es posible concluir que:

 


Hubo afectación en la salud familiar de los grupos estudiados, en tanto dos de los indicadores que miden ésta se vieron afectados, es decir, se ha dañado la función afectiva de estos grupos se vio afectada en algún momento, y se reconocieron trastornos  ansiosos y depresivos en el número de familiares por  tener en cuenta.

 

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Comentarios a este trabajo



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María: Excelente trabajo. Destaco la claridad conceptual y el profesionalismo en el manejo del tema. Realmente un aporte a la investigación acerca del manejo del duelo, muy valioso. Mil gracias a ambas profesionales: Dra Clara y Dra Kirenia

 

carmela: El artículo es muy bueno y expresa el interés de la autora , de darnos a conocer su experiencia en el campo clínico, trabajar el duelo es muy doloroso, pero a veces la sola presencia en el momento en que se apaga la vida es muy significativo y terapéutico. Gracias por esta experiencia enriquecedora, Carmela Vera de Perú.

 

carolina: Es muy importante para los que hemos sufrido una pérdida el encontrar consuelo en artículos como estos y que nos muestran que vamos a sentir o que lo que estamos sintiendo no es algo de otro mundo sino propio de esta vivencia. Hacen falta más artículos como este.

 

Angeles: Hace 4 mese perdí a mi esposo de un tumor muy acelerado y agresivo no encuentro consuelo y sin querer entre a la página para que alguien trate de entender mi dolor y este trabajo está muy bueno.

 

Maria: Muy valioso su aporte.La felicito por su trabajo, y por lo importante de su explicacion científica en un léxico entendible.

 

José Luis Barragán: Felicidades por su trabajo tan interesante, y creo que dará luz para las personas que sufren ese padecimiento.

 

Maria Eugenia: Yo perdí a mi hijo, que padecía cáncer de huesos, y verlo padecer durante meses fue terrible y doloroso. A pesar de saber que no resistiría su enfermededad y de que me lo advirtieron los médicos, no estaba preparada para su partida. Afortunadamente tuve asistencia psicológica luego de su muerte y este dolor, que sigue aqui, es más llevadero.

 

Esmeralda: Me es de gran ayuda porque ahora mismo he iniciado labores en la Clínica Santa Bárbara para apoyar a pacientes víctimas de cáncer y a sus familiares y esta información me va a servir para mi trabajo, gracias.

 

Inés Bisogno: Gracias por dedicar parte de su tiempo a investigar y escribir sobre el duelo en casos de cáncer porque durante el proceso de enfermedad no solo el paciente víctima de este letal mal sufre y necesita ayuda psicológica, sino que también su familia la necesita para superar el vacío y el dolor. Compartiré esta información con el grupo al que asisto en Morelos.

 

Dolores: Dra. Clara, su artículo es muy interesante y me sirve de gran ayuda, ya que estoy brindando mi servicio social como psicóloga en oncologia; es un proceso del cual todos debemos aprender el cómo afrontar la pérdida y mayormente la pérdida de la propia vida. Siga por su camino, ayudándonos a nosotros que apenas comenzamos. Gracias.

 

francisca guzman: Bueno para interiorizarse en el enfrentamiento a las pérdidas y sus consecuentes procesos.

 

Laureano Prada P.: Dra Clara: El artículo me parece bueno, según pude leer es un estudio bien realizado con todos los indicadores estadísticos necesarios para este tipo de estudio. Soy colombiano y aquí la situación de duelo se vive de forma algo diferente, por lo cual cada individuo se entiende como un universo porque las situaciones pueden ser percibidas de una manera diferente por cada persona, es decir, el afecto que se le tiene o se le tenía al paciente oncológico se manifiesta en el nivel de dolor del deudo, de acuerdo al grado de proximidad afectiva y consanguínea. También dependiendo de los lazos económicos que se tenían con ese pariente y el grado de dependencia que se tenía con él/ella. Por lo tanto, en Colombia, en la mayoría de los casos, muchas veces no ha habido un lazo afectivo con la persona enferma de cáncer, sino un lazo de dependencia económica y esto influye enormemente en la familia a nivel de organización de las funciones porque requiere de sabiduría por parte de los familiares para elegir quién debe asumir el rol de administrador de los bienes materiales que el difunto administró durante cierto tiempo. Hay otra variación, en Colombia, excepto en algunas regiones, hay poca confianza y unión entre los vecinos, por lo cual las personas afectadas por el duelo tienen poco contacto social que les ayude a sobrellevar la carga emotiva y afectiva que trae el sentimiento de pérdida por muerte del paciente oncológico. Colombia es un país tan variado en su cultura, por lo cual el duelo se vive de una manera tan diferente en las regiones que constituyen el país. Me gustaría saber cómo vive el duelo la familia de una persona VIH ( ) y cómo es el proceso vivido por el paciente y por la familia, especialmente por las personas más cercanas.

 

Juliana Bedoya Perez: Señora Clara. El articulo es súper interesante, permítame decirle que apenas estoy empezando mi proceso cognitivo, como psicóloga (¿Como diría?; estudiante de psicología) Estoy en segundo semestre de psicología, y la verdad, son cosas muy nuevas en mi vida, que algunas veces logran confundirme, en ocasiones siento un poco de miedo… Señora Clara muchas gracias. Que Dios la guarde y la bendiga, y guié su camino para que siga dándonos aportes tan buenos. Juliana Bedoya Pérez Estudiante de la Universidad San Buenaventura, Medellín (Colombia).

 



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