Duelo en oncología y su repercusión en la salud familiar

Clara Pérez Cárdenas
Master en Psicología Clínica
Especialista en Psicología de la Salud
Facultad de Ciencias Médicas Calixto García
Cuba
Kirenia Díaz Hernandez
Especialista en Medicina General Integral
Policlínico Docente Mario Escalona

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Tabla 1 - Enfermedad como consecuencia de la pérdida según el sexo del fallecido

Enfermedad como consecuencia de la pérdida según el sexo del fallecido. Estos resultados no se corresponden con lo expresado en la literatura sobre el tema, donde se afirma que el proceso de duelo constituye un período generador de estrés y produce cambios en la tensión arterial y la frecuencia cardiaca, así como a la exacerbación de enfermedades previas o a la aparición de nuevas enfermedades, como la HTA y, en mayor frecuencia, los trastornos psiquiátricos (De Spelder & Strickland, 1987; La muerte y el duelo, En: http://kidshealth.org/teen/en_espanol/mente/someone_died_esp.html). Como se observa en la tabla, los porcentajes alcanzados en este estudio en HTA, aparición de enfermedades o exacerbación de las existentes, no son altos.
Las autoras exploraron de qué manera se comportaban las familias, a partir de la pérdida de uno de los miembros del grupo (por enfermedad oncológica).
Tabla 2 - Cambios comportamentales en familiares producto de la muerte, según el sexo del fallecido

En la tabla No. 2 llama la atención que la mayoría, un 58.8% del total (20 familias), no reconoció cambios, sobre todo en casos en que el familiar fallecido fue del sexo masculino (11 familias para un 32.3% del total). En el grupo que reconoció comportamientos diferentes a partir de esa muerte, aparece en primer lugar, con 32.3%, la ampliación de fotografías del fallecido, comportándose con una incidencia mayor en los grupos donde el fallecido fue una mujer.
En segundo lugar, con un 20.6% del total se encontraron otras manifestaciones, entre las que se incluyen: uso de ropa apropiada (de luto, ropa negra), visitas frecuentes al cementerio, guardar las pertenencias del difunto sin límite de tiempo, y la aparición de prácticas religiosas, siendo esta última encontrada en un 11.8% del total de las familias estudiadas. Estas manifestaciones se encuentran seguidas por un 14.7% de familias que rechazaban la música, la televisión y otras diversiones. También en estas dos últimas manifestaciones se encontró que incidían mayormente en las familias donde el fallecido era una mujer.
Se piensa que esto pueda deberse a que en la mayoría de las familias, la madre o la abuela, juega un rol afectivo fuerte, estrechamente relacionado con los miembros de la familia, razón por la cual las autoras consideran que los cambios en el comportamiento familiar fueron más reconocidos en los grupos donde la pérdida fue femenina.
Esta situación coincide con lo encontrado en la literatura consultada, en la que se afirma que este proceso tiene diferentes matices en las reacciones familiares que dependen entre otras cosas, del tipo de vínculo con la persona ausente (Fornega, En prensa; Otero, 2000).
Tabla 3 - Alteraciones en el cumplimiento de funciones familiares post-muerte, según sexo del fallecido
En general, de reconocerse cambios, el 32.4% del total lo refirieron en la función afectiva de este grupo social, apareciendo con mayor frecuencia el aislamiento familiar en un 14.7%, es decir, familias que crearon un ambiente familiar aislado (evitando contacto social), para aliviar su dolor. Esto coincide con la bibliografía consultada, en la que se plantea que la familia tiende al aislamiento, disminuye sus contactos con amigos y familiares (Rossi, Cardillo y Vicario, 2004).
En otros casos, como se observa en el 11.8% del total de las familias estudiadas, la muerte del familiar trajo consigo la unión, refiriéndose en este caso al establecimiento de relaciones familiares favorecidas, es decir, de cooperación y apoyo, que comenzaron o se rescataron con el cuidado del paciente y se mantienen en el momento estudiado.
Igualmente, se encontró afectada la función educativa con un 5.8% del total de familias, refiriéndose a los problemas para responder preguntas a miembros más pequeños del grupo (escolares) y el control de la conducta de otros como consecuencia de la pérdida. En ambos casos la incidencia fue mayor en las familias que perdieron un miembro del grupo del sexo femenino.
Se evidencia que persisten costumbres en nuestra sociedad donde, por tradición, hay una clara delimitación de roles familiares y la función económica se deja en manos de la figura masculina.
Comentarios a este trabajo
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María: Excelente trabajo. Destaco la claridad conceptual y el profesionalismo en el manejo del tema. Realmente un aporte a la investigación acerca del manejo del duelo, muy valioso. Mil gracias a ambas profesionales: Dra Clara y Dra Kirenia
carmela: El artículo es muy bueno y expresa el interés de la autora , de darnos a conocer su experiencia en el campo clínico, trabajar el duelo es muy doloroso, pero a veces la sola presencia en el momento en que se apaga la vida es muy significativo y terapéutico. Gracias por esta experiencia enriquecedora, Carmela Vera de Perú.
carolina: Es muy importante para los que hemos sufrido una pérdida el encontrar consuelo en artículos como estos y que nos muestran que vamos a sentir o que lo que estamos sintiendo no es algo de otro mundo sino propio de esta vivencia. Hacen falta más artículos como este.
Angeles: Hace 4 mese perdí a mi esposo de un tumor muy acelerado y agresivo no encuentro consuelo y sin querer entre a la página para que alguien trate de entender mi dolor y este trabajo está muy bueno.
Maria: Muy valioso su aporte.La felicito por su trabajo, y por lo importante de su explicacion científica en un léxico entendible.
José Luis Barragán: Felicidades por su trabajo tan interesante, y creo que dará luz para las personas que sufren ese padecimiento.
Maria Eugenia: Yo perdí a mi hijo, que padecía cáncer de huesos, y verlo padecer durante meses fue terrible y doloroso. A pesar de saber que no resistiría su enfermededad y de que me lo advirtieron los médicos, no estaba preparada para su partida. Afortunadamente tuve asistencia psicológica luego de su muerte y este dolor, que sigue aqui, es más llevadero.
Esmeralda: Me es de gran ayuda porque ahora mismo he iniciado labores en la Clínica Santa Bárbara para apoyar a pacientes víctimas de cáncer y a sus familiares y esta información me va a servir para mi trabajo, gracias.
Inés Bisogno: Gracias por dedicar parte de su tiempo a investigar y escribir sobre el duelo en casos de cáncer porque durante el proceso de enfermedad no solo el paciente víctima de este letal mal sufre y necesita ayuda psicológica, sino que también su familia la necesita para superar el vacío y el dolor. Compartiré esta información con el grupo al que asisto en Morelos.
Dolores: Dra. Clara, su artículo es muy interesante y me sirve de gran ayuda, ya que estoy brindando mi servicio social como psicóloga en oncologia; es un proceso del cual todos debemos aprender el cómo afrontar la pérdida y mayormente la pérdida de la propia vida. Siga por su camino, ayudándonos a nosotros que apenas comenzamos. Gracias.
francisca guzman: Bueno para interiorizarse en el enfrentamiento a las pérdidas y sus consecuentes procesos.
Laureano Prada P.: Dra Clara: El artículo me parece bueno, según pude leer es un estudio bien realizado con todos los indicadores estadísticos necesarios para este tipo de estudio. Soy colombiano y aquí la situación de duelo se vive de forma algo diferente, por lo cual cada individuo se entiende como un universo porque las situaciones pueden ser percibidas de una manera diferente por cada persona, es decir, el afecto que se le tiene o se le tenía al paciente oncológico se manifiesta en el nivel de dolor del deudo, de acuerdo al grado de proximidad afectiva y consanguínea. También dependiendo de los lazos económicos que se tenían con ese pariente y el grado de dependencia que se tenía con él/ella. Por lo tanto, en Colombia, en la mayoría de los casos, muchas veces no ha habido un lazo afectivo con la persona enferma de cáncer, sino un lazo de dependencia económica y esto influye enormemente en la familia a nivel de organización de las funciones porque requiere de sabiduría por parte de los familiares para elegir quién debe asumir el rol de administrador de los bienes materiales que el difunto administró durante cierto tiempo.
Hay otra variación, en Colombia, excepto en algunas regiones, hay poca confianza y unión entre los vecinos, por lo cual las personas afectadas por el duelo tienen poco contacto social que les ayude a sobrellevar la carga emotiva y afectiva que trae el sentimiento de pérdida por muerte del paciente oncológico. Colombia es un país tan variado en su cultura, por lo cual el duelo se vive de una manera tan diferente en las regiones que constituyen el país. Me gustaría saber cómo vive el duelo la familia de una persona VIH ( ) y cómo es el proceso vivido por el paciente y por la familia, especialmente por las personas más cercanas.
Juliana Bedoya Perez: Señora Clara.
El articulo es súper interesante, permítame decirle que apenas estoy empezando mi proceso cognitivo, como psicóloga (¿Como diría?; estudiante de psicología)
Estoy en segundo semestre de psicología, y la verdad, son cosas muy nuevas en mi vida, que algunas veces logran confundirme, en ocasiones siento un poco de miedo…
Señora Clara muchas gracias. Que Dios la guarde y la bendiga, y guié su camino para que siga dándonos aportes tan buenos. Juliana Bedoya Pérez Estudiante de la Universidad San Buenaventura, Medellín (Colombia).