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Un programa de salud sustentable

Cruz García Lirios
Investigador docente y consultor en Desarrollo Organizacional Sustentable
Universidad Nacional Autónoma de México
Ciudad de México, México
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Trabajo publicado el 25 de septiembre de 2006
Resumen
Las problemáticas en torno a las generaciones consecuentes que dependen de la salud de las generaciones antecedentes serán explicadas desde la aproximación sustentable en tres fases. En la primera serán confiabilizados y validados los instrumentos que miden (1) los valores sociales, (2) las creencias religiosas, (3) las actitudes hacia los accidentes y (4) la donación de órganos. En la segunda, se establecerá la verosimilitud de las relaciones causales entre estas variables. Se espera que los principios altruistas determinen indirecta, positiva y significativamente la donación través de las aseveraciones y disposiciones favorables. En la tercera, se diseñará, aplicará y evaluará un programa de salud sustentable. Se espera que los receptores de dicho programa refuercen sus valores, creencias, actitudes y conductas favorables y cambien las desfavorables hacia la donación de órganos.
Palabras claves: Valores sociales, creencias religiosas, actitudes vehiculares y donación de órganos.
Delimitación del problema
El efecto de la salud de las generaciones antecedentes sobre las consecuentes ha sido moderado y mediado por tres entidades:
El Estado y sus correspondientes políticas públicas ejecutadas por sus correspondientes instituciones, estudiados principalmente desde la sociología, la economía y la ciencia política (Aragonés, Raposo e Izureta, 2001).
Las comunidades y su correspondiente innovación, autogestión y transferencia de información, estudiados desde las ciencias de la salud, la antropología, la sociología y la psicología (Jiménez, 2002).
Los individuos y sus correspondientes percepciones, valores, creencias, motivos, conocimientos, actitudes, habilidades, competencias, conductas y participación estudiados desde la psicología y la economía (Bustos y Flores, 2000).
Un recorrido socio histórico económico y político de las problemáticas (crisis económicas por efectos dominó y fuga de capitales, consecuente desequilibrio en la balanza comercial, subsiguiente desempleo, subempleo, desocupación, consiguiente deterioro en la calidad de vida, principalmente en la salud) que se manifiestan de 1960 a la actualidad, demuestra la moderación y la mediación del Estado en el impacto del Crecimiento Económico sobre la naturaleza y la humanidad. Se evidencia la necesidad de una Política Económica ajustada a una racionalidad ambiental para conservar la estructura de poder económica, política y social. Se hace imprescindible la necesidad de innovar, modelar, analizar y predecir un comportamiento que gestione una Política Económica para garantizar satisfactores básicos tales como salud, empleo y educación, la explotación estratégica de los recursos naturales, la transferencia de tecnología a las comunidades y a las generaciones venideras (Carrillo y González, 2000).
La política económica en tanto instrumento de poder ejercido por el Estado moderno favorece una conducta desfavorable hacia el medio ambiente y la humanidad. La historia de la formación de dicho Estado moderno, tiene dos vertientes: la primera indica que el Estado ha sido una entidad que regula y hace compatibles los intereses humanos, la segunda vertiente denuncia que el estado ha sido un instrumento para ejercer el poder político y económico. El ejercicio de dicho poder se ha centrado en la explotación, deterioro y extinción tanto de los recursos naturales como de los recursos humanos. En tal sentido, El Estado no debe reducirse a alguna de estas funciones, debe ser lo suficientemente conciliatorio para retardar la extinción de la biodiversidad y con ella la muerte de la humanidad como la conocemos hasta hoy (Leff, 2004).
Debido a la racionalidad orientada al progreso, en América Latina, la sobreexplotación, contaminación, destrucción, escasez y extinción de los recursos naturales (agua, petróleo, gas y electricidad), así como la desocupación, el desempleo, el subempleo, la abismal diferencia en el ingreso entre ricos y pobres, el aumento de la deuda tanto externa como interna, sus correspondientes altas tasas de intereses y la inflación permanente, son resultantes de cinco modalidades de política económica; estabilizadora, conciliadora, ortodoxa, heterodoxa y neoliberal determinadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial, la Organización Mundial de Comercio (OMC), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Comisión Económica para América Latina (CEPAL).
Macro económicamente, los supuestos teóricos del monetarismo planteado por Milton Friedman y el intervencionismo fundamentado por John Maynard Keynes son los principales argumentos de la política económica en América Latina.
Los monetaristas plantean que el libre juego de las fuerzas del mercado establece una economía próxima al pleno empleo y la intervención del estado se debe reducir a lo mínimo posible: en esencia, a controlar estrictamente la cantidad de dinero. Es decir, las economías tienden a largo plazo hacia el pleno empleo de los recursos productivos y el gasto público debe limitarse en lo posible para equilibrar el presupuesto público anualmente. En contraste, los Intervencionistas sostienen que el estado mediante una política fiscal debe estabilizar la economía, ante una recesión motivada por una demanda agregada insuficiente. El sector público debe intervenir manipulando los gastos y los impuestos. Por lo tanto, el presupuesto se debe equilibrar cíclicamente.
En tal sentido, la política económica ha oscilado entre la prevención, evitación y auspicio de la estabilidad de precios y el crecimiento económico, la conservación de una estructura económica, política y social mediante el ejercicio, regulación y control del poder, así como la comprensión y explicación de los determinantes sociales. La política económica se ha planteado como centro y mecanismo de decisión para destinatarios sociales con objetivos determinados.
En consecuencia, la donación de órganos es una práctica humanitaria escasa en México. Los beneficiarios potenciales de la donación de órganos son el 10% de la población económicamente activa quienes sufrieron un accidente de tránsito en el que la principal causa fue la ingestión de alcohol y podrían tener un mejor desempeño en sus actividades familiares, religiosas, económicas o educativas. Sin embargo, las creencias religiosas que plantean la continuación de las actividades religiosas después de la muerte, son el principal impedimento para esta práctica humanitaria.
Conceptuación del problema
Las aproximaciones más pertinentes para describir y explicar la relación entre las generaciones antecedentes y las consecuentes difundida mediáticamente como Desarrollo Sustentable, son:
Teoría de la Disuasión Normativa. A partir de un análisis de costos y beneficios derivados por acciones personales, establece la probabilidad de recibir una sanción por incumplimiento de la norma de un grupo de referencia (Oceja, Fernández, González, Jiménez y Berenguer, 2001).
Teoría Universal de Valores. A partir de un análisis de necesidades personales, establece una jerarquía de principios y prioridades derivadas de un grupo de referencia (Arciniega y González, 2000).
Teoría de la Motivación Humana. Sostiene que las necesidades al estar jerarquizadas fundamentan las razones para llevar a cabo una acción. Esto es, activan procesos deliberados que llevan a las personas a sistematizar sus objetivos (Aguilar, Martínez, Valencia, Romero y Vargas, 2001).
Teoría de la Acción Razonada. El efecto indirecto de las creencias generales sobre el comportamiento delimitado es transmitido por actitudes, percepciones, normas e intenciones. Éstas trayectorias al ser deliberadas y sistemáticas, implican un cambio al interior del individuo mas que del grupo (Javiedes, 2004).
Teoría de la Conducta Planificada. Análogamente, las creencias determinan indirectamente un comportamiento delimitado, deliberado, planificado, y consecuentemente, sistemático a través de actitudes, percepciones, normas e intenciones en el individuo (Ajzen, 2001).
Teoría de la Aceptación de la Tecnología. Son las percepciones específicas en torno a la utilidad y la facilidad de uso de alguna tecnología, las que predicen directamente a las intenciones de llevar a cabo comportamientos auxiliados por dicha tecnología (Bleichroodt, Pinto & Wakker, 2001).
Teoría del Consumo Electrónico. Así mismo, éstas mismas percepciones pragmáticas, utilitarias y de riesgo influyen directamente sobre comportamientos de compra en Internet (Basar, 2000).
Teoría del Doble Flujo. Sostiene que la percepción de una situación social conlleva una carga afectiva que determina la búsqueda de información en Internet sobre dicho evento social. Precisamente, serán los correos electrónicos y los foros de charlas, los principales espacios en los que surgirán líderes que influirán en las decisiones de los receptores mediáticos. Se gesta un cambio de opinión pública y participación ciudadana indicada por marchas, plantones, mítines y confrontaciones con las autoridades (López y Martínez, 2005).
Teoría de la Contingencia Prospectiva. En torno a la influencia del líder, los receptores se ajustarían más a sus opiniones que a sus competencias y comportamientos mediáticos. Es decir, los receptores valoran más el grado de persuasión discursiva que de estructuración y aplicación estratégica (Doménech, 2004).
Teoría de Campañas Persuasivas. Evidencia el impacto deliberado de los medios de comunicación en la construcción social de las protestas al legitimar o deslegitimar los movimientos sociales (Rohrmann, 2000).
Teoría de la Reactancia Mediática. Implica a las personas como selectores de mensajes con base en su percepción de seguridad amenazada y su necesidad de control de una situación social (Cimadeville, 2004).
Teoría de la Unicidad Informativa. Explica la discrepancia entre lo que las personas dicen y sus conductas no consecuentes. Es decir, los receptores declaran que están conscientes de la influencia de los medios masivos de comunicación, sin embargo, consideran que sus opiniones se derivan de otras fuentes diferentes de información tales como libros, revistas, conferencias (López y Martínez, 2005).
Teoría del Juicio Social. Plantea que las actitudes hacia una situación social están polarizadas porque los receptores de mensajes mediáticos, tratan de estar al tanto de la información para reforzar o cambiar sus actitudes hacia la situación social. Esto propicia la aparición de líderes de opinión que influirán tanto en las actitudes como en los comportamientos de los receptores de información a través de la televisión, la radio o el Internet (Techio y Calderón, 2005).
Los comentarios están ordenados desde el más reciente al más antiguo:
Gerardo Zenteno Bravo: Buen artículo. Totalmente de acuerdo, el concepto de sustentabilidad es completamente aplicable al área de salud.
Eréndira, Nayeli y Sayury: buen día profesor:
acabamos de leer un artículo de usted muy interesante.
Felicitaciones!!
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