
Clara Pérez Cárdenas
Master en Psicología Clínica
Especialista en Psicología de la Salud
Facultad de Ciencias Médicas Calixto García
Cuba
Para citar este artículo:
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Pérez Cárdenas, C. (2006, 28 de agosto). Afrontamiento de la enfermedad oncológica por el grupo familiar. Revista PsicologiaCientifica.com, 8(19). Disponible en:
http://www.psicologiacientifica.com/bv/psicologia-81-1-afrontamiento-de-la-enfermedad-oncologica-por-el-grupo-famil.html
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RESUMEN
Se realizó un estudio descriptivo-retrospectivo en el período comprendido de enero del año 2003 a enero del 2004 en el Policlínico Docente Mario Escalona Reguera, en Alamar, La Habana, Cuba. Incluyó 25 familias que tenían al menos uno de sus miembros con diagnóstico de una enfermedad oncológica. El objetivo fue precisar la percepción de preparación que tenían las familias para afrontar el acontecimiento enfermedad oncológica de uno de ellos, recursos internos y externos con que cuenta para esto y describir características del proceso de claudicación familiar. Se encontró que la mayoría de las familias consideraron estar preparadas para asumir la nueva situación familiar a partir de una percepción de unidad familiar entre ellos; que internamente vivían en relaciones matizadas por la cohesión, la buena comunicación y afectividad; recibiendo desde el exterior de este sistema; elementos que les permitió afrontar el evento estudiado. Entre las familias exploradas no es frecuente reconocer el fenómeno de la claudicación familiar.
Introducción
Después de un
recorrido tenebroso de médico en médico, de laboratorio en laboratorio, de
consejo en consejo, tratando de encontrar a alguien que
esté en desacuerdo con lo planteado por el primer especialista, llega el diagnóstico, ''cáncer". Se presenta ante
el paciente la
incertidumbre, el pánico
y un futuro
incierto, pues ésta es una enfermedad que se asocia al
dolor y a
la muerte (Middleton, 1996; Rodríguez, Carrasco, Calvente, Gutiérrez, Jiménez, López, 1999; Navarro, López, Riera, 1999).
Murió de ''una
larga y penosa
enfermedad” es, incluso, la expresión que escuchamos en nuestro medio
televisivo cuando dan alguna nota necrológica relacionada con esta causa.
Ciertamente,
el alcance psicológico de este problema de salud está matizado y fuertemente
influenciado por el miedo que la sociedad proyecta en dicha enfermedad. Su
diagnóstico, suscita una imagen de soledad, abandono y desamparo. Es una marca
sobre las relaciones habituales del paciente, su vida laboral, su vida personal
y familiar en general. (Pérez, 2000; Evans y Staab, 1999).
A partir del momento en que en una familia se
"anuncia" una enfermedad oncológica en uno de sus miembros, en el grupo como un
todo se produce una crisis, entiéndase ésta como "expresión de
contradicciones entre la organización estructural y funcional de la familia y
las demandas derivadas de los nuevos acontecimientos de la vida que se afrontan
que producen desorganización en el seno familiar" (Bernal y cols., 2000).
La noticia de un diagnóstico difícil es uno de esos
acontecimientos que genera una crisis y
estado de duelo en pacientes y familiares, con un consecuente curso patológico
o un afrontamiento saludable (Otero, 2000; Navarro y Beyebach, 1995), según las características de cada uno de
estos individuos y de sus grupos familiares correspondientes.
La
respuesta de la familia a esa situación dependen de una estructura previa de
funcionamiento, de las experiencias acumuladas de afrontamientos a eventos
importantes y una serie de mitos, creencias y tradiciones que se desarrollan y
establecen alrededor del tiempo de esta historia (Gómez, en: http://www.monografía.com)
Como no todas las familias y sus miembros responden
de manera similar ante este acontecimiento, aparece la "llamada Claudicación Familiar, la que se define como la incapacidad
de los miembros para ofrecer una respuesta adecuada a las múltiples demandas y
necesidades del paciente" (Gómez, 1994; Cuidados paleativos, SECPAL, 1993).
La crisis de claudicación familiar se produce
cuando todos los miembros del grupo familiar "renuncian" a la vez y es consecuencia de una
reacción emocional aguda de los familiares a cargo del enfermo y en especial
del cuidador (Muñoz y cols., 2002). La claudicación como su nombre lo indica, supone una
rendición de la familia ante la enfermedad terminal, un enorme sufrimiento que
hará al enfermo víctima de maniobras como ser llevado a las urgencias
hospitalarias, y en ocasiones forzar su ingreso (Benítez, 1998).
Factores de riesgo potenciales que propician su aparición pudieran ser entre otros (Vázquez Castro, en: www.medynet.com):
Es
importante identificar los distintos indicadores para la clasificación de este
fenómeno familiar; entre ellos: el momento de aparición, la duración, el área
de afectación, la causa principal y el número de personas afectadas (1).
En
general, en la bibliografía son pocos los estudios encontrados acerca del
impacto de la enfermedad terminal sobre la familia. Considerando lo antes dicho
y apreciando el inmenso valor que para la práctica profesional adquiere la
prevención de este fenómeno de claudicación, hemos decidido dedicar nuestro
estudio a precisar con qué recursos cuentan las familias para afrontar esta
enfermedad en uno de sus integrantes, la presencia o no del fenómeno de
claudicación en ellas y la solución que
le han dado a la misma.
Objetivos
Material y método
Se realizó un estudio
descriptivo–retrospectivo en el período comprendido entre enero del año 2003
y enero del año 2004, en la población perteneciente a un Grupo Básico de
Trabajo del Policlínico Docente Dr. Mario Escalona Reguera del reparto
Alamar, ubicado en el municipio Habana del Este, Ciudad de
Incluimos en nuestro
estudio a aquellas familias que contaban con al menos un miembro que padeciera de una enfermedad de este tipo,
independientemente del tiempo de realizado el diagnóstico, pero excluyendo las
edades pediátricas.
Se realizó una entrevista de carácter estructurado dirigida a obtener información acerca de las variables a explorar en el hogar del paciente, por lo que en varios casos fue necesario realizar más de una visita a una misma familia. Fue objeto de la pesquisa el familiar de 18 a 65 años que mayor vínculo afectivo tuvo con el enfermo y que no padecía de alteraciones mentales que pudieran tergiversar la información que nos brindó. Esta persona podía o no convivir con el paciente; lo indispensable es que fuera la que asumía los cuidados del mismo la mayor cantidad de horas del día, lo que facilitaría darnos información de todas las variables exploradas.
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1. Claudicación familiar. Búsqueda en Google. Meltingoat. Fortunecity, com /livevak/158/claudica 11 htm -17k.
1. Familia: Grupo humano constituido por personas con vínculos conyugales o consanguíneos que cohabitan durante ciertos espacios temporales, estableciendo relaciones afectivas estables.
2. Recursos internos de la familia:
- Cohesión: Unión familiar física y emocional al enfrentar diferentes situaciones y en la toma de decisión de las tareas cotidianas.
- Comunicación: Los miembros de la familia son capaces de trasmitir sus experiencias y conocimientos de forma clara y directa.
- Armonía: Correspondencia entre los intereses y necesidades individuales con los de la familia en un equilibrio emocional positivo.
- Afectividad: Capacidad de los miembros de vivenciar y demostrar sentimientos y emociones positivas unos a otros.
|
CATEGORÍA |
ARGUMENTOS |
No. |
% |
|
SI |
Unidad familiar previa |
16 |
64 |
|
Cooperación familiar |
1 |
4 |
|
|
Experiencia familiar previa |
1 |
4 |
|
|
Buenas relaciones familiares |
1 |
4 |
|
|
Apoyo social |
1 |
4 |
|
|
Subtotal |
20 |
80 |
|
|
NO |
Falta de metas de unión familiar |
4 |
16 |
|
No desarrollo de múltiples roles |
1 |
4 |
|
|
Subtotal |
5 |
20 |
|
|
Total |
25 |
100 |
Fuente: Entrevista
La mayoría de las familias esperaba posibles cambios en la vida familiar referidos a la afectación laboral, económica y la distribución de roles en el hogar, que fueron corroborados durante el proceso. Como se observa en la tabla anterior, el 80% de los grupos familiares explorados, se percibe como preparado para afrontar el proceso de enfermedad que deben asumir a partir del diagnóstico de cáncer en uno de sus integrantes, argumentándolo básicamente por la característica de unidad en sus dinámicas familiares. Sin embargo, entre aquellos que no se valoraron como preparados para esta nueva situación, que constituyen el 20% del total de familias exploradas, mayormente se refieren a la ausencia de metas de unión familiar como explicación fundamental a este interrogante (16%). Sólo una familia expresó que la falta de experiencia para asumir múltiples roles, era la causa principal que los hacía no sentirse preparados para hacerle frente a ésta situación.
Nos llama la atención que en todos los casos, los entrevistados se mostraron inicialmente asombrados por la pregunta, dejando bien claro su disgusto por tener un familiar que padezca esa patología. No obstante, observamos que la misma implicó en ellos la realización de una reflexión y búsqueda, de aquellas características familiares en las que quizás no se habían detenido a meditar con anterioridad.
|
CARACTERÍSTICAS
DE LAS FAMILIAS |
SI |
NO |
TOTAL |
% |
||
|
No |
% |
No |
% |
|||
|
COHESIÓN |
21 |
84 |
4 |
16 |
25 |
100 |
|
COMUNICACIÓN |
19 |
76 |
6 |
24 |
25 |
100 |
|
AFECTIVIDAD |
17 |
68 |
8 |
32 |
25 |
100 |
La cohesión, la buena comunicación y la afectividad, como se muestra en la tabla No. 2, constituyen características que forman parte de los recursos internos para afrontar la enfermedad de las familias estudiadas. Como vemos, en nuestro estudio la cohesión está presente en el 84% de las familias (21 casos), la comunicación en un 76% (19 respuestas) y la afectividad en 17 familias que representan un 68% del total.
Consideramos importante destacar cómo influye el elemento socio-cultural en que no sea mayor el porciento de familias que apuntan a una buena comunicación entre sus integrantes; así, vemos que dentro de las explicaciones dadas por los entrevistados, se encuentran:
1. La falta de tiempo de los jóvenes para comunicarse sistemáticamente con los adultos (la mayoría de estas familias tiene miembros en edad adolescente o de juventud) integrados socialmente a actividad de estudio y/o trabajo y a actividades con coetáneos, característica propia de la edad.
2. La correspondencia que "debe existir", según nuestros entrevistados, entre las manifestaciones directas del afecto, con la edad de las personas implicadas y con el sexo del que recibe estas muestras; en la mayoría de estos casos son hijos ya grandes y varones "a los que no hay que estar demostrándole tanto afecto" (según expresiones textuales de nuestros sujetos)
Tabla 3 - Recursos externos con que contó la
familia
|
RECURSO EXTERNO |
TIPO DE RECURSO |
No. |
% |
|
|
SI |
Materiales |
Alimentación |
7 |
29.1 |
|
Medicamentos |
13 |
54.1 |
||
|
Transporte |
7 |
29.1 |
||
|
Dinero |
10 |
41.6 |
||
|
Humanos |
Otros familiares |
14 |
58.3 |
|
|
Compañeros de trabajo |
10 |
41.6 |
||
|
Personal de salud |
11 |
45.8 |
||
|
Vecinos |
16 |
66.6 |
||
|
Amigos |
9 |
37.5 |
||
|
Hermanos de religión |
1 |
4.1 |
||
|
N NO |
1 |
4 |
||
En la tabla No.3, aparecen los recursos externos
con que contaron las familias estudiadas. Se puede apreciar que sólo una de ellas
(4%) negó haber recibido algún recurso para encarar la enfermedad, mientras que
el 96% (24 familias) reconoce que recibió
apoyo externo tanto material (medicamentos, alimentación, transporte y dinero)
para poder satisfacer las demandas y necesidades en esas esferas, como humanos
por parte de otros familiares, vecinos, compañeros de trabajo, equipo de salud,
para brindar atención, compañía y cuidados al enfermo.
Dentro de la ayuda material ocupa los mayores
porcientos los que se refieren a proporcionar a las familias medicamentos que
el enfermo necesita (54.1%) y dinero para sufragar gastos nuevos de la familia
relacionados con recursos para el enfermo, 41.6%. Aparecen a continuación con
igual porciento (29.1%) la ayuda alimentaria y el transporte.
Pueden distinguirse además, cuáles son los
elementos que integran la red de apoyo social de estas familias en nuestro
medio. En el orden de los recursos humanos las familias refieren a toda una
serie de personas: los vecinos (en el 66.6%), otros parientes (58.3%), personal
de salud (45.8%), compañeros de trabajo tanto del paciente como de familiares
de primera línea (41.6%) y amigos (37.5%). Estos resultados corroboran nuestra
idiosincrasia; en nuestra cultura, los vecinos entre sí llegan a desarrollar
fuertes lazos afectivos y funcionan muchas veces "como si fueran familias" y se
observa al profesional de la salud con una participación no del todo activa,
quizá porque, como persona, no escapa del sentido cultural y humano que tiene
esta enfermedad.
Finalmente, quisimos precisar en nuestro estudio la
presencia o no del fenómeno de la claudicación familiar, tomando en cuenta las
distintas formas en que puede
manifestarse.
Tabla 4- Claudicación
familiar
CLAUDICACIÓN |
No. |
% |
|
|
AUSENCIA |
22 |
88 |
|
|
PRESENCIA |
GRUPAL |
3 |
12 |
|
GLOBAL |
0 |
0 |
|
|
TOTAL |
25 |
100 |
|
Fuente: Entrevista
Al indagar acerca de la existencia de estos cambios
en algún miembro de la familia con relación a la atención del paciente, en el
88% no se reportaron. Sólo el 12% de las familias de nuestro estudio, refirieron
manifestaciones de éste tipo (Tabla No.4). En ellas el fenómeno se
observó de forma grupal. Ningún paciente sufrió por una claudicación global,
que constituye la forma de manifestación más penosa y grave desde nuestro punto
de vista que puede sufrir un enfermo al incluir no sólo a la familia sino
también al equipo terapéutico.
Al preguntarnos qué factores pueden influir en esta
situación, pensamos que se deba en primer lugar, a que la sociedad le confiere gran valor a la familia, por tanto, ésta no puede
abandonar a sus enfermos. En investigaciones actuales estamos evaluando el
fenómeno de la claudicación por otras técnicas y no por entrevista, porque
aunque intentemos "disfrazar" nuestro
objetivo en las preguntas, la persona se siente evaluada y protege su imagen.
En nuestra investigación, encontramos que los
parientes que claudicaron fueron los hijos del paciente portador de la
patología oncológica, sin poder establecer comparaciones con otros estudios por
no encontrar alguno que aborde este tema. Pueden incidir en las conductas de
estos hijos, otros factores como las características de la relaciones
padres-hijos y la comunicación y afectividad expresadas previas al proceso de
enfermar. No se observó tendencia alguna en este estudio a un tipo u otro de
claudicación a partir del momento de aparición y la causa en todos los casos
fue distinguida como causa directamente relacionada con el diagnóstico de la
enfermedad y las características de su transcurrir (En: http://edukarl20.spaces.live.com/).
Tabla 5 - Otros tipos de claudicación en la familia
TIPO DE
CLAUDICACIÓN |
|
No. |
% |
|
MOMENTO
DE APARICIÓN |
Precoz |
1 |
33.3 |
|
Tardía |
1 |
33.3 |
|
|
Episódica |
1 |
33.3 |
|
|
ÁREA
AFECTADA |
Simple |
1 |
33.3 |
|
Mixta |
1 |
66.6 |
|
|
Global |
0 |
0 |
|
|
CAUSA
PRINCIPAL |
Directa |
3 |
100 |
|
Indirecta |
0 |
0 |
Fuente: Entrevista
En la tabla anterior se refleja el comportamiento
que observamos de la claudicación a partir de la clasificación que del fenómeno
aparece en la literatura consultada.
Consideramos de interés comentar de que forma el
enfermo manifestó su percepción de los cambios ocurridos en el comportamiento
de sus familiares. Encontramos que en las familias donde hubo claudicación, el
paciente comentó directamente al cuidador principal su descubrimiento, quien lo
comunicó a los parientes implicados, sin lograr que los mismos enmendaran sus
comportamientos de manera favorable para el enfermo.
Conclusiones
Referencias
www.PsicologiaCientifica.com