
Enerio Rodríguez Arias
Psicólogo
Doctor en Filosofía
Universidad Autónoma de Santo Domingo
República Dominicana
Para citar este artículo:
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Rodríguez Arias, E. (2005, 13 de junio). La ciencia psicológica durante el siglo XX. Revista PsicologiaCientifica.com, 7(18). Disponible en:
http://www.psicologiacientifica.com/bv/psicologia-50-1-la-ciencia-psicologica-durante-el-siglo-xx.html
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RESUMEN
Se exponen los perfiles predominantes de la ciencia psicológica durante el siglo XX. Bajo las tesis de la heterogeneidad conceptual de la psicología y de su evolución a través de cambios rápidos, pero sin rupturas revolucionarias; se presentan los proyectos de psicología científica propuestos sucesivamente por el estructuralismo y el conductismo, así como la emergencia de la psicología cognitiva. Se rastrea la génesis multidisciplinaria de la ciencia cognitiva, y se resume el principal esfuerzo por su fundamentación epistemológica. Finalmente, se exponen sus principales tensiones internas, así como su repercusión inmediata en el estudio de la ciencia psicológica contemporánea.
Palabras clave: Psicología, Ciencia, Teorías, Conductismo, Cognición, Materialismo reduccionista, Materialismo eliminativo, Actitudes proposicionales.
"Al darnos cuenta de las limitaciones de nuestra relación con los hechos, podemos estar seguros de que cualquier postura que adoptemos será inadecuada, y podemos esperar que un mayor conocimiento la descarte completamente. Sólo cabe hacer lo que mejor podamos con los hechos disponibles, como lo hizo Wundt, y confiar en que el futuro nos aventaje con la ayuda de más hechos. Pero para que un hombre tenga derecho a un lugar prominente en la historia, ha de poseer visión global, idea creadora. Y por esta razón creo que cuando 1as teorías especiales de Wundt hayan perecido, su fama se seguirá conservando porque, a pesar de la influencia obstaculizante del pasado, estableció un nuevo punto de vista y desde é1, examinó todo el campo científico y filosófico. En este sentido puede decirse que Wundt es el fundador, no sólo de la psicología experimental, sino de la psicología" (Titchener, 1921, p.176).
"La Biología, definida en su sentido más amplio como la ciencia de la vida y de las cosas vivientes, se divide en tres partes, o puede ser abordada desde cada uno de tres puntos de vista. Podemos investigar la estructura de un organismo sin considerar su función, determinando por medio del análisis sus elementos componentes, y mostrando por medio de la síntesis el modo de su formación a partir de los elementos…. Encontramos un paralelo con la morfología en una porción muy grande de la psicología 'experimental'. La meta primaria del psicólogo experimental ha sido la de analizar la estructura de la mente; desenredar los procesos elementales en la maraña de la conciencia, o (si podemos cambiar la metáfora) aislar los constituyentes en la formación consciente dada. Su tarea es una vivisección, pero una vivisección que arrojará resultados estructurales, no funcionales. El trata de descubrir, antes que nada, qué hay y en qué cantidad, no, para qué" (Marx y Hillix, l973, p.120).
"La meta del psicólogo es triple. Busca (1) analizar la experiencia mental concreta (real) en sus componentes más simples, (2) descubrir cómo estos elementos se combinan, cuáles son las leyes que gobiernan su combinación, y (3) ponerlos en conexión con sus condiciones fisiológicas (corporales)" (Marx y Hillix, 1973, p.121)
"Hay indudablemente en pie un difundido movimiento cuyo interés está centrado en los resultados del proceso consciente, más que en los procesos mismos. Esto es peculiarmente cierto en la psicología animal; es sólo menos cierto en la psicología humana. En estos casos el interés se pone en lo que a falta de un mejor término puede llamarse 'conducta'; y el análisis de la consciencia se justifica a la luz de lo que arroja sobre la conducta, y no al revés" (Leahey, 1992, p. 311).
"La psicología, tal como la ve el conductista, es una rama puramente objetiva y experimental de las ciencias naturales. Su objetivo teórico es la predicción y el control de la conducta. La introspección no es parte esencial de sus métodos ni depende el valor de sus datos de la prontitud con la que se presten a interpretación en términos de conciencia. El conductista, en sus esfuerzos por lograr un esquema unitario de la respuesta del animal, no reconoce línea divisoria entre el hombre y éste. La conducta del hombre, con todos sus refinamientos y complejidad, es sólo una parte del esquema total de investigación del conductista" (Watson, 1913, p.158).
"En este punto tenemos que apartarnos por un momento del tema para corregir una concepción errónea, surgida en relación con la psicología objetiva. La concepción errónea reside en el hecho de que muchos psicólogos han comprendido mal la posición conductista. Insisten en que el conductista sólo observa los movimientos individuales de los músculos y las glándulas; que está interesado en los músculos y las glándulas del mismo modo que el fisiólogo. Esto no es cierto. El conductista se interesa por los mecanismos de integración y las actividades totales del individuo. En un momento planteamos la pregunta: ¿Que está haciendo el individuo? Observamos que está escribiendo a máquina, buscando un libro perdido o "reaccionando" a un estímulo emocional… La psicología objetiva puede estudiar con seguridad la colocación de ladrillos, la edificación de una casa, los juegos, el matrimonio o la actividad emocional, sin que se le pueda acusar de reducirlo todo a contracciones de músculos o a la secreción de una glándula" (Barratt, 1971, p. 117).
"Ha sido muy importante, independientemente de los defectos que puedan encontrarse en su contribución a la psicología. El reflejo, la unidad de análisis de Watson, no ha pasado a ser la base de la psicología científica, ni aun del conductismo moderno. El condicionamiento pavloviano se considera generalmente como uno de tantos tipos de aprendizaje, y probablemente no es el más importante en la compleja conducta humana. El ambientalismo radical ha dado paso a una síntesis más razonable entre la naturaleza y la educación. La introspección misma ha persistido co-mo método en psicología, aunque con un nivel muy inferior al que tenía antes del ataque de Watson. Los procesos mentales superiores, como el lenguaje y el pensamiento, no son vistos por nadie como simples hábitos localizados en la musculatura periférica. La lista de los errores de Watson podría ampliarse, pero hacerlo sería distorsionar lo que realmente ocurrió, puesto que la importancia de Watson fue más sociológica que sustancial. No fueron sus teorías las que cambiaron la psicología, salvo en la medida en que fueron el medio que utilizó para proclamar que la psicología debía ser una ciencia natural, empírica en vez de polémica, unida más estrechamente a la biología que a la fi1osofía. Aunque de sus experimentos no se obtuvieron conclusiones de valor permanente, fue muy decisiva 1a importancia que le dio a la experimentación. El optimismo que manifestaba por una ciencia predictiva de la conducta tuvo mucho más impacto que las situaciones que provocaban su entusiasmo, con frecuencia infundado. Por supuesto, Watson fue sólo un factor en el crecimiento de la psicología objetiva, en evidente continuidad con sus precursores, pero ciertas circunstancias y su talento personal hicieron que ejerciese una influencia particular" (Barratt, 1971, p. 117-118).
"Una vez, un monje inventó una máquina que podía demostrar la existencia de Dios. Cosa inteligente para una máquina. Sin embargo, el monje era más inteligente que la máquina, más inteligente que cualquier máquina inventada hasta la fecha; pues hasta la fecha no ha habido máquina alguna que inventara un monje, el cual pudiese demostrar cosa alguna. No obstante, el gran abismo que se interpone entre la mente del hombre y la máquina (recuérdese que esto se escribió en 1953, ERA) se ha visto considerablemente menguado en el siglo actual. Cálculos y deducciones hasta ahora sólo llevados a cabo por los cerebros, pueden ahora realizarse con mayor celeridad y precisión mediante una diversidad de artefactos mecánicos y electrónicos. Estas máquinas son en cierta manera aterradoras. Nadie sabe dónde terminará su invasión del territorio de la mente. Nadie puede decir con racional certeza que el campeonato mundial de ajedrez nunca pertenecerá a una máquina. Nadie puede decir con racional certeza que nunca una máquina compondrá un soneto digno de ser incluido en una buena antología para uso escolar. Nadie puede decir con racional certeza que nunca habrá una máquina que pinte un cuadro digno de exhibirse en la Academia Real, o incluso en alguno de los rincones más exclusivos del mundo artístico" (Sluckin, 1971, p. 9).
"Algunos de nosotros acudimos con grandes ideas de cómo hacer cosas con las máquinas, pero los únicos que para aquellos momentos tenían una idea clara de lo que era un programa, así como lo que esto significaba, y al mismo tiempo, los únicos que realmente presentaron un programa real que fuera capaz de realizar algo similar a lo que constituye un proceso humano superior fueron Newell y Simon; mientras los demás hablábamos, ellos habían alcanzado ya muchas cosas" (Delclaux & Seoane, 1982, p. 26).
"La conferencia se dispersó en todas direcciones. Ellos no querían recibir nada de nosotros (Simon & Newell); y nosotros, por supuesto, nada de ellos, pues teníamos algo que enseñarles. En cierto sentido, lo más gracioso de todo esto fue que ya habíamos realizado el prototipo de lo que ellos estaban investigando, y que no le prestaran atención. Pero esto no tiene nada de excepcional: las personas desconfían siempre de lo que ellas mismas no han inventado" (Ikonicoff, 1999, p. 113).
"Me fui del simposio con la fuerte convicción, más intuitiva que racional, de que la psicología experimental humana, la lingüística teórica y la simulación de procesos cognitivos en las computadoras formaban parte de una totalidad mayor, y de que en el futuro se asistiría a una progresiva elaboración y coordinación de sus comunes inquietudes... Durante cerca de 20 años yo había estado trabajando en pro de una ciencia cognitiva antes de saber cómo denominarla" (Gardner, l987, p. 44-45).
"La vida es algo más que una cosa, un objeto, una sustancia que existe. También es un proceso que se realiza. Debemos elegir la forma de aproximarnos a él. Podemos elegir o bien describirlo, o bien volverlo a realizar. La descripción, en sus diversas ramificaciones, es el enfoque tradicional del científico. La imitación ha sido el enfoque tradicional del artista. Y así como la descripción depende de una imagen, la imitación depende de un plan".
"La imitación ha residido durante largo tiempo en las fronteras tecnológicas de la ciencia pura-….- pero normalmente ha desempeñado un papel secundario. Si una descripción es correcta y minuciosa, las imitaciones que se apoyan en ella deben parecerse mucho al fenómeno natural que había sido descrito. Hoy día, sin embargo, la imitación está emergiendo como una alternativa científica por derecho propio. El desarrollo de las modernas computadoras ha ofrecido a los científicos, más que ninguna otra cosa, las herramientas necesarias para imitar, o simular, a gran escala, 1os procesos que querían estudiar. El programa de la computadora que imita un proceso está llegando a ser una teoría de ese proceso tan aceptable como lo sería la ecuación que lo describe" (Miller, Galanter y Pribram, 1983, p. 234).
"La cognición, lo mismo que otros procesos psicológicos, puede ser válidamente estudiada en términos de eventos neurales subyacentes. No dudo que la conducta humana y la consciencia dependen totalmente de la actividad del cerebro, en interacción con otros sistemas físicos…. Sin embargo, hay muy poco de fisiología o bioquímica en los capítulos que siguen. En un momento en que estos campos están haciendo avances impresionantes, semejante omisión puede parecer extraña. Un ejemplo puede ayudar a justificarla. Con este propósito, consideremos la investigación reciente sobre la base física de la memoria. Nadie discutiría que los seres humanos almacenan una gran cantidad de información sobre sus experiencias pasadas, y parece obvio que esta información debe estar físicamente contenida en algún lugar del cerebro. Recientes descubrimientos en bioquímica han abierto una promisoria posibilidad. Algunos resultados experimentales han sugerido que las complejas moléculas de DNA y RNA, de las que se sabe que están involucradas en la transmisión de rasgos heredados, pueden ser el sustrato de la memoria. Aunque la evidencia de apoyo es hasta ahora débil, esta hipótesis ha ganado ya muchos adherentes. Pero la psicología no es algo 'a hacer cuando llegue la bioquímica' (como he escuchado recientemente que se ha dicho de la psiquiatría); la verdad o falsedad de esta nueva hipótesis es sólo marginalmente relevante para las preguntas psicológicas" (Neisser, l967, p. 5-6).
"El uso ocasional y analógico de conceptos relacionados con los programas de computadora no implica un compromiso con la 'simulación' de procesos psicológicos en computadoras. Es cierto que algunos investigadores, no contentos con ver que los programas de computadora son similares a teorías cognitivas, han tratado de escribir programas que sean teorías cognitivas. 'El Teórico Lógico', un programa desarrollado por Newell, Shaw y Simon (1958), hace más que encontrar pruebas para teoremas lógicos; se pretende que es una teoría sobre cómo los seres humanos encuentran tales pruebas. Recientemente ha habido una gran cantidad de investigación en esta dirección. La misma ha sido examinada con brillantez y evaluada en forma favorable por Reitman (1965). Sin embargo, tales modelos no serán discutidos aquí, excepto de pasada. En mi opinión, ninguno de ellos hace justicia, siquiera en forma ligera, a la complejidad de los procesos mentales humanos. A diferencia de los seres humanos, los programas 'artificialmente inteligentes' tienden a perseguir un solo objetivo, no se distraen y carecen de emociones. Además, están generalmente equipados desde el comienzo de cada problema con todos los recursos cognitivos necesarios para resolverlo. Estas críticas han sido presentadas ya en otro lugar (Neisser, 1963), y no es necesario elaborarlas de nuevo ahora. En un sentido, el resto de este libro puede interpretarse como un extenso argumento en contra de los modelos de esta clase, y también en contra de otras teorías simplistas sobre los procesos cognitivos. Si la descripción de la cognición ofrecida aquí es siquiera aproximadamente exacta, pasará mucho tiempo antes de que pueda ser 'simulada'" (Neisser, l967, p. 9).

Clave: Líneas continuas: vínculos interdisciplinarios fuertes
Líneas quebradas: vínculos interdisciplinarios débiles
En cuanto a la intensión del concepto Ciencia Cognitiva, en la página 6 del referido informe, los autores afirman lo siguiente: "Lo que ha originado el nacimiento de esta nueva disciplina ha sido un objetivo común de investigación: descubrir las capacidades de representación y cálculo (computation) de la mente, y su representación estructural y funcional en el cerebro". Para alcanzar este objetivo de carácter general, la Ciencia Cognitiva se ha impuesto algunas metas de carácter más específico, tales como, llegar a descripciones abstractas de las capacidades mentales desde el punto de vista de su estructura, función y contenido; estudiar la manera en que algunos sistemas físicos desempeñan funciones cognitivas; describir los procesos mentales que se producen en los sistemas físicos; y, por último, estudiar los mecanismos neurológicos que intervienen en la cognición.
"La ciencia cognitiva es una disciplina creada a partir de una convergencia de intereses entre los que persiguen el estudio de la cognición desde diferentes puntos de vista. El aspecto crítico de la ciencia cognitiva es la búsqueda de la comprensión de la cognición, sea ésta real o abstracta, humana o mecánica. Su meta es comprender los principios de la conducta cognitiva e inteligente. Su esperanza es que ello nos permita una mejor comprensión de la mente humana, de la enseñanza y del aprendizaje, las habilidades mentales y el desarrollo de aparatos inteligentes que puedan aumentar las capacidades humanas de manera importante y constructiva" (Norman, l987, p. l3)
"La existencia en la literatura de desacuerdos en torno a los objetivos y compromisos básicos de la ciencia cognitiva es innegable. En particular, parece no haber ningún acuerdo en las respuestas a las siguientes preguntas: ¿Está el campo de la ciencia cognitiva restringido al estudio de la cognición en los seres humanos, o se extiende a seres no humanos, máquinas y animales? ¿Qué es lo que los científicos cognitivos desean explicar acerca de la cognición? ¿Qué clase de mecanismos computacionales subyacen a la cognición? ¿Está la ciencia cognitiva comprometida con la existencia de representaciones mentales? Si es así ¿qué clase de propiedades tienen las representaciones mentales? ¿Presupone la ciencia cognitiva una psicología del sentido común? ¿Qué clases de explicaciones encontramos en la ciencia cognitiva?".
"A pesar de la innegable existencia de ciertos desacuerdos, podemos preguntarnos si los mismos reflejan una falta general de consenso en la comunidad de la ciencia cognitiva. Preferiría defender la tesis contraria: que existe mucho más acuerdo implícito entre los científicos cognitivos (de todas las disciplinas) en cuanto a sus objetivos y suposiciones básicas que el que los escépticos nos quieren hacer creer, y que donde hay un genuino desacuerdo - y ciertamente lo hay en varios puntos - existen criterios racionales para resolverlo. En otros términos, preferiría sostener que se puede reconstruir un marco interdisciplinario coherente de compromisos compartidos para la ciencia cognitiva, y que este marco reconstruido está sustancialmente de acuerdo con lo que todo el mundo considera que son casos claros de investigación propia de la ciencia cognitiva. La meta de este libro es describir este marco de compromisos compartidos" (Von Eckardt, 1993, p.2-3).
Después de examinar las respectivas propuestas del positivismo lógico, de Kuhn, de Toulmin, de Lakatos, y de Laudan para el análisis filosófico de la ciencia, Von Eckardt concluye que ninguna de las unidades de análisis propuestas (se refiere a "teorías", "paradigmas", "ejemplares", "matrices disciplinarias", "ideales explicativos", "programas de investigación", "campos" y "tradiciones de investigación") es adecuada para desarrollar una descripción de la ciencia cognitiva, que es una ciencia inmadura. Profundizando en la dirección de la matriz disciplinaria de Kuhn y de la tradición de investigación de Laudan, Von Eckardt ha desarrollado el concepto de marco de investigación, el cual consta de cuatro conjuntos de elementos:
1. Un conjunto de suposiciones que proporciona una especificación preteórica del área bajo estudio.
2. Un conjunto de preguntas fundamentales de investigación empírica, formuladas preteóricamente.
3. Un conjunto de suposiciones sustantivas que constituyen el enfoque asumido al contestar las preguntas fundamentales y que limitan las respuestas posibles a dichas preguntas.
4. Un conjunto de suposiciones metodológicas.
Von Eckardt se refiere a estas suposiciones colectivamente como las "suposiciones fundacionales" de un marco de investigación (op. cit., p. 18), y en su libro demuestra que realmente existe un marco de compromisos compartidos en el campo de la ciencia cognitiva, y que ese marco concuerda sustancialmente con lo que los científicos cognitivos creen y con la forma en que realizan sus investigaciones.
Una característica común a la fase inmadura del proceso de desarrollo de cualquier ciencia es el intenso debate sobre los fundamentos, y en el caso de la ciencia cognitiva éste guarda una estrecha relación con la magnitud y la complejidad del proyecto que ella representa. Así, además de los debates que ocurren en el interior de las disciplinas constituyentes y que se reflejan en el conjunto, existen las tensiones interdisciplinarias comprensibles en la tarea de integrar en un esfuerzo común disciplinas con desiguales niveles de desarrollo, conocidas las tradicionales pretensiones de hegemonía conceptual de las neurociencias frente a la psicología.
A pesar de los logros espectaculares de la Inteligencia Artificial en tarea que los seres humanos encuentran intelectualmente costosas, tales como problemas de lógica o el juego de ajedrez, no ha ocurrido lo mismo con tareas de la vida cotidiana, como el reconocimiento de patrones o la comprensión de una historieta. En efecto, el 11 de mayo de 1997, el campeón mundial de ajedrez, Gary Kasparov, se rindió en la partida final ante Deeper Blue, la supercomputadora de IBM, que así derrotó al campeón humano 3.5 puntos contra 2.5 en un match pactado a seis partidas, haciendo realidad la posibilidad contemplada por Mace en 1953. Pero, a pesar de ello, ninguna computadora ha podido ser programada para comprender el pasaje más sencillo expresado en cualquier lenguaje natural. Prolongada e intensa ha sido la controversia en torno a si las computadoras piensan (la llamada teoría fuerte de la inteligencia artificial) o si únicamente pueden imitar parcialmente el pensamiento (teoría débil de la inteligencia artificial). Sólo si la teoría fuerte de la inteligencia artificial fuese verdadera, se podría conceptualizar a la mente humana como una computadora. Herbert Simon, pionero en el campo de la inteligencia artificial y miembro sobresaliente de la ciencia cognitiva, predijo en los años sesenta que en breve tiempo el campeón mundial de ajedrez sería una computadora, y que para 1985 habría máquinas capaces de hacer cualquier tarea que un hombre pueda hacer. La primera predicción de Simon se cumplió, aunque no tan pronto como él lo esperaba. La segunda, hasta ahora no se ha cumplido. Alguien podría decir que se cumplirá en el futuro. Searle (1994) rechaza categóricamente la posibilidad de que ello se logre, y basa su posición en el siguiente argumento: Las operaciones de una computadora están definidas sintácticamente, mientras que la conciencia, los sentimientos, los pensamientos, las sensaciones, las emociones y todo lo demás, incluyen algo más que una sintaxis; son fenómenos mentales y, como tales, tienen contenidos semánticos. Los pensamientos, las creencias y los deseos versan sobre algo, o se refieren a algo; es decir, poseen intencionalidad. Argumentando desde una posición diferente, Penrose (l989) sostiene que hay aspectos fundamentales del pensamiento que jamás podrán ser realizados por una máquina.
El hecho de que a partir de los ochenta del siglo XX, el llamado "paradigma de manipulación simbólica", que hasta esa época había guiado toda la investigación en el campo de la Inteligencia Artificial, haya sido desplazado por el llamado "paradigma conexionista", también conocido como "procesamiento distribuido en paralelo" ha sido interpretado como un ejemplo de lo que en filosofía de la ciencia se ha llamado "programa de investigación degenerativo" en el lenguaje empleado por Lakatos (1983), y aplicado al campo de la Inteligencia Artificial por Dreyfus (1992). Una descripción sencilla de la diferencia fundamental entre el paradigma simbólico y el paradigma conexionista puede encontrarse en Leahey (1998). Una exposición sistemática del procesamiento distribuido en paralelo se encuentra en Clark (1989), y algunos detalles del debate entre simbolicismo y conexionismo junto a un intento de síntesis se encuentran en Dinsmore (1992). Por el momento, para el lector de habla hispana, las mejores fuentes de información sobre los debates internos en el campo de la Inteligencia Artificial y sobre las tensiones provocadas en la ciencia cognitiva por las pretensiones de hegemonía conceptual de las neurociencias, son Graubard (1993) y Rabossi (1995).
Al acercarnos al final del siglo XX, no hay ninguna duda de que la ciencia psicológica vive en tiempos de cognición; pero persiste el pluralismo y la heterogeneidad conceptual que siempre ha caracterizado a la psicología. Sin dejar de reconocer que la ciencia cognitiva constituye el esfuerzo de integración más ambicioso que se conoce en la corta historia de la ciencia psicológica, ningún observador sensato se aventuraría a decir que percibe en el horizonte la posibilidad de un marco conceptual con capacidad de abordar de manera unificada los múltiples y diversos problemas que demandan estudio y explicación por parte de una ciencia psicológica. Mientras tanto, el escenario actual demanda del estudioso de la ciencia psicológica prestar atención a lo que ocurre en disciplinas cercanas a la psicología, especialmente las neurociencias y la inteligencia artificial.
Hablando en nombre de las neurociencias, Paul y Patricia Churchland (1995) creen que la psicología no tiene futuro, pues, a su juicio, nunca será una ciencia. Según ellos, la psicología no tiene que ser reducida a la neurofisiología, sino que será eliminada y reemplazada por ella. Sostienen que tanto la psicología popular (la del hombre común que se refiere a sus esperanzas, temores, creencias y deseos) como todas las formas de psicología representacional e intencional son científicamente falsas en el mismo sentido que siempre fue falsa la astronomía geocéntrica de Ptolomeo. Creen que el fracaso en el intento de encajar los conceptos psicológicos en los neurofisiológicos es una prueba de que los primeros son falsos y que, por tanto, deben ser reemplazados por los segundos. Su recomendación es que se renuncie totalmente a la psicología y en cambio se haga referencia exclusivamente a eventos cerebrales. Pavlov abrió el siglo XX con un discurso fisiológico radicalmente reduccionista, y los Churchland cierran el siglo XX con un discurso equivalente de carácter eliminacionista. Un análisis del argumento de los Churchland, y una convincente demostración de su debilidad lógica es ofrecido por Searle (1996).
Un efecto a corto plazo del panorama de la ciencia psicológica, al finalizar el siglo XX, debe sentirse en el contenido de los cursos que sobre la psicología contemporánea se enseñan en las universidades dominicanas. Los ambiciosos sistemas teóricos desarrollados durante la llamada "edad de las teorías" (entre 1930 y 1960), han dejado de ser e1 centro del debate en torno a los supuestos sustantivos y metodológicos de la ciencia psicológica. El debate sobre el alcance de la analogía entre mente y máquina; la oposición de simbolicismo y conexionismo; las pretensiones del materialismo eliminativo y la viabilidad de una psicología de las actitudes proposicionales, están entre los temas que debe conocer el estudiante de psicología al finalizar el siglo XX.
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