Fecha publicación: 29/junio/2010
Para citar este artículo:
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Alonso Álvarez, A.
(2010, 29 de junio). El análisis de contenido en la técnica de Rorschach. Revista PsicologiaCientifica.com, 12(31).
Disponible en:
http://www.psicologiacientifica.com/bv/psicologia-459-1-el-analisis-de-contenido-en-la-tecnica-de-rorschach.html
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RESUMEN
La categoría contenido es el cuarto criterio para calificar cada respuesta. Existen diversas nomenclaturas para clasificar los contenidos. En este artículo el autor ofrece la suya, reconociendo que lo esencial está en la significación que se establece a partir de los mismos. Existen dos aproximaciones en el análisis del contenido. La primera, más cuantitativa, está referida a la frecuencia con que aparecen los contenidos (ej. H, Ad, Nat), así como a la relación entre los mismos, con fórmulas (ej. H+A>Hd+Ad), como expresión de diversos intereses, impulsividad, etc. El segundo caso, esencialmente cualitativo, va a lo interior de las categorías y a su interrelación de sentidos. Por ejemplo, en el caso del contenido humano (H) interesa saber de quién se trata, que cualidades se le atribuye, que conductas realiza, como se relaciona con el ambiente, etc., para así llegar al conocimiento del sujeto a partir del mecanismo de proyección. Esto no significa caer en interpretaciones especulativas ni tampoco ignorar la lámina en que se da, si es un contenido popular, la calidad formal y determinantes usados. Se refuta la interpretación universal de contenidos y se enfatiza la relación que debe existir entre las dos vertientes del análisis. En cualquier caso, es un solo análisis que orienta hacia el conocimiento de aspectos intelectuales y de personalidad.
Palabras clave: Rorschach, Análisis de contenido, Interpretación cualitativa.
La técnica de Rorschach constituye la técnica menos estructurada, lo que permite que podamos conocer al sujeto por lo modo en que interprete el material ambiguo o estructure la situación. Por estas características así como por las instrucciones que se ofrecen al aplicar las técnicas, el objeto de la evaluación queda encubierto para el sujeto, teniendo las respuestas un carácter más personal e íntimo, estando los resultados poco influidos por lo esperado o deseado socialmente. Al tener que asociar el sujeto a las manchas presentadas determinados conceptos o juicios verbales, se nos ofrece una variedad y complejidad de respuestas que requieren de un análisis de contenido. (Alonso, 1986)
Cada sujeto en función de sus características personales, conflictos, intereses, intelecto, estados de ánimo, en fin, de su mundo espiritual, expresará contenidos diferentes.
La interpretación de esos contenidos permitirá conocer la personalidad de manera global y de forma más o menos dinámica.
Ahora bien, la interpretación de contenido no se realiza de igual manera por todos los rorscharchistas. Esta interpretación se realiza a partir de la experiencia y teoría del evaluador, por lo que es posible llegar a conclusiones diferentes o similares, a partir de un mismo protocolo.
Concebido el Psicodiagnóstico de Rorschach como técnica, método o instrumento, y asignándole un carácter proyectivo, solucionador de problemas o constructivista, lo cierto es que cada sujeto ofrece contenidos diferentes ante un material poco estructurado.
La percepción depende no solo del estímulo, es un proceso, siempre tiene un carácter personalizado, aun en aquellos contenidos denominados populares o vulgares, percibidas por un por ciento relativamente alto de la población, que varía de acuerdo al criterio de algunos rorschachistas (Vaz, 1997). Pensemos en la lámina V, donde el estímulo presentado tiene un carácter más nítido, la respuesta global de murciélago o mariposa, tiene una connotación popular. Esto no significa que el estímulo sea ajeno a las personas que interpretan, sólo que en el proceso de apropiación de la cultura, muchas personas han tenido experiencias similares, por lo que le atribuyen el mismo significado. En la formación de nuestra personalidad intervienen no solo experiencias individuales sino también grupales. Y así, hay sujetos, como pueden ser algunos esquizofrénicos, que no ofrecen este tipo de respuesta, como expresión de una apercepción no consensuada, no reflejando la realidad que figura o simula el estímulo.
Ahora bien, cuanto menor sea el grado de estructuración del material presentado, el esfuerzo interpretativo debe ser mayor, por lo que la atribución de significados, tiene un carácter más personal. En este esfuerzo, el sujeto proyecta todo su mundo espiritual, otros dirían solucionan un problema, construyen la propia realidad, etc. El concepto de proyección revela la exteriorización, la manifestación de la personalidad. El discurso del sujeto, los contenidos e ideas expresadas, pueden expresar en ocasiones, necesidades, conflictos no conscientizados por el sujeto. Pero a nuestro juicio, lo que adquiere mayor valor, es que el sujeto no es consciente al estructurar el material, de la revelación de su funcionamiento mental, a través de lo que asocia. A través de sus interpretaciones, el sujeto puede revelar su mundo consiente, aunque es inconsciente del proceso de formulación.
Tradicionalmente, y desde H. Rorschach, la calificación de las respuestas se realiza atendiendo a cuatro grandes categorías de puntuación: Localización, Determinante, Contenido y Frecuencia.
Los contenidos principales han variado sustancialmente desde los inicios, siendo el contenido animal (A) y humano (H) y detalle animal (Ad) y detalle humano (Hd) los más frecuentes. H. Rorschach (1967) señalaba, además, los siguientes contenidos: paisaje (Ls) y objetos inanimados (Obj).
Rorschach a pesar de ser psicoanalista prestó poca atención a este tipo de análisis, a favor de un esquema de clasificación de las respuestas atendiendo a sus características.
Estas seis categorías iniciales se mostraron insuficientes para identificar los contenidos expresados en las diferentes respuestas. Los continuadores han ampliado sustancialmente los símbolos empleados para identificar los contenidos específicos, no obstante, hay bastante coincidencia en cuanto a los contenidos de mayor aparición. Las lista de contenidos varían, Beck elaboró la más larga (35 categorías) y Klopfer y Davidson, en 1962, la más corta (23 categorías) (Exner, 1994).
El mismo ha sido respetado en su esencia, pero ha sufrido ampliaciones, así, por ejemplo, la Escuela Romana de Rorschach (Parisi, Pes y colbs., 2000) tiene categorías como Ads para las partes externas del cuerpo de animales irreales, o XMs para el contenido sexual masculino irreal o Ark para las respuestas de hallazgos arqueológicos, etc. Exner (1994) incluye contenidos como Experiencia humana (Hx), Ciencia (Sc), etc. Pardillo (2004) y Fernández (2004) han establecido el código Sinc para referirse a contenidos sincréticos, referidos a deidades africanas y a sus objetos. Consideramos que estas denominaciones particulares ayudan porque nos orientan hacia interpretaciones diferentes.
Los contenidos considerados por diversos autores, lógicamente se dan en la abreviatura propia del idioma, de ahí que no coincidan totalmente. Incluso un mismo contenido, por ejemplo, naturaleza, puede variar en cuanto a su descripción o alcance.
A continuación, la clasificación de contenidos de acuerdo a diversos autores:
Existe inexactitud, en tanto que algunos autores no utilizan determinadas categorías, que son consideradas dentro de otro código. Los contenidos que aparecen en blanco, generalmente están considerados dentro de otro. Así por ejemplo, para Klopfer, la categoría mapa está dentro de geografía; la de sangre dentro de anatomía. Y establece otras cinco categorías AH (figura parte animal y parte humana), llama Pl (para plantas) mientras que Botánica (es una muestra de planta), Obj.H (humano en adorno), etc. Incluso en el caso de H. Rorschach sus 5 categorías describían un amplio número de contenidos. La Escuela Romana ha elaborado un amplio número de contenidos, incluso divididos en primarios y secundarios, de ninguna manera se agota en la tabla todos los contenidos con los cuales trabajan.
A partir de lo considerado por Exner (1994, p 164), plantearemos nuestro código y el alcance en cuanto a la descripción de cada contenido.
Excepcionalmente, alguna respuesta pudiera no ubicarse en estas categorías, por lo que habría que colocar su símbolo o palabra completa.
Existen tantas clasificaciones posibles para el contenido de las respuestas a las manchas de Rorschach que la clasificación del contenido puede resultar sumamente compleja. A nuestro juicio, lo más importante es respetar las categorías en las cuales hay concordancia, y dejar a la libertad del rorschachista su propio código, siempre y cuando, le permita arribar a hipótesis a partir del mismo. También deben codificarse todos los contenidos presentes en una respuesta, colocando en primer lugar el principal, y separados con comas los restantes.
Sea una u otra la simbología utilizada, se califica cada respuesta atendiendo a las cuatro categorías mencionadas y se realiza el cómputo final de las mismas, lo que se registra en el modelo denominado Psicograma. En cuanto al contenido, se tabula cada uno.
Las investigaciones realizadas en muestras y en poblaciones de diversos países y épocas brindan determinada frecuencia esperada en los contenidos (Rorschach, 1967; Vaz, 1997; Parisi, Pes y colbs, 2000). Se espera que predominen los contenidos de animales; de un 35 a un 50% del total de respuestas, de un 10 a un 20% de contenido humano, que exista de 1 a 2 respuestas anatómicas y sexuales, en un protocolo de productividad normal.
El contenido animal es el más frecuente en todos los protocolos, sobre todo en los niños, por eso un por ciento mayor de 50% indica inmadurez e infantilismo en la persona adulta. También un 50% de contenido animal es interpretado habitualmente como expresión de baja inteligencia, presencia de estereotipia en el pensamiento y existencia de ansiedad. También pudiera indicar distanciamiento social, cuando existen pocas respuestas humanas.
Los resultados empíricos con relación al contenido humano, lo sitúa entre el 10 y el 20% de los contenidos dados. Esta cifra es indicadora de contacto interpersonal, de empatía con los seres humanos, aunque es necesario ver qué cualidades y necesidades se le atribuyen. Un bajo porcentaje señala el aislamiento social, la falta de empatía, desinterés por las personas. También las respuestas parahumanas (H) indican conflictos en esta área.
Otros contenidos pueden estar presentes. Se ha comprobado que el material evoca respuestas de contenido anatómico, sexual. En el caso de las respuestas anatómicas, cuando el número es de tres o más en un protocolo de extensión normal, pudiera significar preocupación por la salud personal o de personas bien cercanas, o bien vínculo profesional con esa temática. Otros autores también la asocian a la ostentación y a la defensa intelectual (Cimbleris y Leite, 2001).
En nuestra experiencia, las respuestas de vísceras la hemos encontrado en sujetos psicóticos y psicópatas.
En el caso de las respuestas de contenido sexual, su ausencia no necesariamente evidencia dificultades en relación al sexo, ya que ese tema no se aborda con naturalidad en muchas personas, a no ser que existan otros elementos que orienten en esa dirección (Benavides, 1987).
Pueden aparecer, una o dos, en un protocolo de extensión promedio, pero hay que tener en cuenta otros indicadores, desde la forma en que lo verbalizó, donde lo vio y si está bien visto, etc. Si existen tres o más, a nuestro juicio, traducen dificultades y conflictos en esta área.
También aparecen contenidos diversos. Su interpretación se realiza tomando en cuenta su valor absoluto, a partir de la existencia de un protocolo normal (entre 15 y 30 respuestas). Así, por ejemplo, la presencia de dos respuestas de sangre puede estar sugiriendo impulsividad, trastornos afectivos.
Según el autor, la categoría objeto merece una especial atención. En función del tipo de objeto, se revelan preocupaciones y necesidades diferentes, por lo que optamos por indicar siempre su nombre. Por eso, la categoría objeto, aunque no muy frecuente, debe ser recogida escribiendo el nombre específico, pues tiene un mayor valor diagnóstico. No es lo mismo percibir un juguete que un arma.
Existen interpretaciones para contenidos menos frecuentes y que no son abundantes en los protocolos, como naturaleza, máscara, mapas, arquitectura, etc., por lo que preferimos obviar su significado en este artículo.
Nos parece oportuno como señala Alcock (1963), hacer un balance en el protocolo de los contenidos positivos, integradores, armoniosos, versus a los negativos, desintegradores, no armoniosos, como expresión del ajuste, equilibrio o salud de la persona.
Hemos destacado fundamentalmente el sentido psicológico que tienen determinados contenidos, pero también la aparición de algunos se ven con frecuencia en algunas patologías. Así, por ejemplo, contenidos improbables, como ser que suelta luces y energía, muerto saliendo de la tumba, células pudriéndose, etc., son frecuentes en las psicosis.
También existe otra aproximación cuantitativa del contenido, que atiende no al valor absoluto o porcentual de la categoría, sino a la relación que se establece entre las mismas.
La siguiente fórmula o relación entre factores nos habla de cuan variados son los contenidos, como expresión de la variedad de intereses, experiencias o riqueza espiritual del sujeto.
Tenemos: ( H + A + Anat + Sex / R) x 100
Donde sumamos la cantidad de respuestas en esos contenidos y se divide entre el número total de respuestas (R) y se multiplica por 100. Este valor no debe exceder de 75%, de manera que el sujeto tenga 25% o más de sus respuestas en otros contenidos, como expresión de variados intereses. Claro, es de esperar que el porcentaje de A y de H esté en la cifra normal esperada.
La evaluación cuantitativa de estas categorías usuales de clasificación sirve como medida con respecto a la amplitud o estrechez de los intereses del sujeto, expresados en su elección de contenidos.
El discurso del sujeto siempre tiene un carácter personal. Es evidente si el sujeto presenta una mayor cantidad y variedad de contenidos, si es capaz de asociarlos de una manera más rápida, si los organiza entre sí, si logra un mayor nivel de especificación y elaboración de los mismos, por citar sólo algunas variables, estamos en presencia de una persona que muestra una capacidad intelectual adecuada. De hecho, esta ejecución es una muestra de lo que se manifiesta en la vida cotidiana, como expresión de sus capacidades, del sentido personal que tiene las tareas intelectuales. Pero, al mismo tiempo, el pensamiento expresa el mundo de las necesidades, emociones, conflictos. Así, un sujeto preocupado por su salud, tenderá a "ver" respuestas anatómicas, radiografías; una persona muy bajita, colocará sombreros o plumas en la cabeza a las figuras humanas interpretadas, como expresión de su conflicto.
Un contenido de amplia extensión generalmente se acompaña a una buena inteligencia; la concentración de clasificaciones con contenido animal y pocas categorías diferentes acompaña a una inteligencia mediocre o defectuosa (Klopfer y Davidson, 1969). Es válido aclarar que aumentan con el nivel cultural y no propiamente con el nivel intelectual, aunque en general hay una interrelación entre ambos.
Resultan interesantes los criterios de Coelho (2002) y de Benavides (1987) al considerar que los intereses de los sujetos se pueden reunir en tres grandes grupos:
a. Aquellos que tienen un carácter más afectivo: animal, humano, anatómico, alimento, fuego, sexo, sangre
b. Los más vagos y superficiales: botánica, geografía, mapa, naturaleza, nubes, objetos y vestimenta.
c. Aquellos más diferenciados, que implican conocimientos, siendo de carácter más intelectual: arte, arquitectura, ciencia, abstracción, referencia religiosa, etc.
Otra fórmula es: H + A / Hd + Ad que se espera se encuentre en una relación 2/1, al igual que la relación H / Hd y A /Ad.
El predominio de seres incompletos versus seres completos habla a favor de la ansiedad, la impulsividad, el espíritu crítico.
Otra relación usada como indicadora de impulsividad, es la siguiente: Hd + Anat + Sex + Sangre / R (multiplicado por 100). Esos contenidos son indicadores de impulsividad, por lo que no se debe obtener un por ciento superior a 15.
Si lo indicado hasta aquí, puede ser útil, para el análisis de contenido, la verdadera interpretación del contenido es más profunda, cualitativa y dinámica. Los aspectos cualitativos de las respuestas se han convertido en una parte integral del proceso asociativo.
Ahora bien, ¿qué se considera análisis de contenido? Por análisis de contenido entendemos el establecimiento de categorías y conceptos a partir de lo que el sujeto percibe en la lámina, de las especificaciones, características y acciones que le atribuye. A nuestro juicio ha de entenderse también lo que el individuo deja de decir en aquellas láminas que sugieren determinados contenidos populares o comunes, o incluso en no dar determinadas respuestas como pueden ser las respuestas de contenido humano, sexual, etc.
Estamos de acuerdo en que la cuantificación o tabulación de los contenidos, con su significado correspondiente, debe ser el paso inicial para un análisis de contenido, pero no se debe limitar a esto. Al establecimiento de los significados, no solo se llega a partir del conocimiento y experiencia en la propia técnica de Rorschach sino en conjunción con la historia vital del sujeto y con las contribuciones interpretativas de otras técnicas de carácter proyectivo.
Con relación a estas últimas, la competencia del psicólogo en el uso de normas interpretativas del Dibujo de la Figura Humana de K. Machover, de la Prueba del Bestiario de R. Zazzo, del Test de Apercepción Temática de H. Murray, del Cuestionario Desiderativo de Bernstein (Celene y Guinzbourg, 2001), del Test de Colores de Luscher, por citar algunas, resulta de gran utilidad en su transferencia para la interpretación del contenido en el Rorschach. Bajo una misma categoría considerada como Animal, el sujeto puede referirse a animales agresivos, salvajes, domesticados, etc., sabemos cómo distintas tendencias y motivaciones se expresan a través de la identificación con determinados animales, la experiencia en el uso del CAT-A y de la prueba del Bestiario de Zazzo así lo evidencia. La identificación de estas técnicas con animales pequeños, domésticos versus animales fuertes, carnívoros, puede estar indicando la poca energía, docilidad, pasividad del sujeto versus la energía, el poder, el domino, la hostilidad;
Las respuestas en el Rorschach de personas o animales realizando determinadas acciones y con determinadas características, pueden ser valoradas a partir del esquema del TAT de Murray (1953), donde las conductas que expresan los seres vivos revelan sus necesidades, la percepción que se tiene del ambiente, la propia valoración personal o de los demás. La percepción de personas deprimidas, feas, etc. puede reflejar el sentimiento hacia ellas.
En la técnica Dibujo de una figura humana, de K. Machover, el dibujo destacado de ojos y orejas en las figuras humanas indica las tendencias paranoides del sujeto, su sensibilidad a la opinión ajena; dibujar como último rasgo la cara o dibujar la figura sin cabeza, expresa el rechazo ambiental del sujeto, la dificultad en la comunicación interpersonal, la hostilidad hacia los seres humanos. La categoría Humano (H) tiene distinto significado en función del sexo, edad, raza características de la persona percibida, digamos que no es lo mismo ver en la lámina III, un caníbal africano que una criada lavando. El énfasis en determinadas zonas puede revelar dificultades o preocupaciones; varias respuestas de caras pueden reflejar interés por lo intelectual, poco valor al cuerpo o tendencia paranoide. Ver las figuras de perfil o de espalda puede estar indicando evasión, rechazo al contacto social. La categoría Rx puede tener distintos significados en dependencia de la zona presentada (cabeza, tórax, etc.).
La imprecisión del sexo puede denotar dificultades en la identificación sexual. En cuanto a las respuestas sexuales se pueden dar de manera directa o simbólica, y su alta frecuencia se asocia a la existencia de conflictos.
La selección de determinados colores según Luscher se asocia a determinados estados de ánimo y sentimientos.
Las hipótesis interpretativas se basan tanto en una teoría dinámica de la personalidad, usada para interpretar las técnicas proyectivas, como en la experiencia clínica, donde con frecuencia se formulan hipótesis de trabajo.
La teoría y experiencia del psicólogo juega un papel importante en la interpretación del contenido.
Existen libros fundamentalmente de corte psicoanalítico en el que se presenta el significado de los contenidos más frecuentes. Por ejemplo, en Climbers y Leite (2001) aparece un listado de cerca de 1000 vocablos con su significado. Así, por ejemplo, la palabra araña significa inmadurez, dependencia materna, imagen materna fálica y destructiva, temor de la madre, ambivalencia frente a la figura materna, rasgos fóbicos; la palabra águila indica conflictos con el padre, deseo de superioridad que se expresa en ocasiones con cierta conducta agresiva (inseguridad de base); estómago denota preocupación hipocondríaca, temores y represión sobre la propia agresividad y sexualidad.
No existe un simbolismo universal, prefijado, que permita atribuir significados a determinadas respuestas; cada cultura o grupo e incluso cada individuo puede tener una simbología particular para significar emociones, características, aspiraciones, etc. Estamos en contra de la posición especulativa que atribuye significados a cada contenido como de aquella que no acepta que pueda ser interpretado el discurso del sujeto de manera cualitativa, porque no se ha realizado una investigación experimental previa sobre el significado del contenido.
Aceptamos la proyección como exteriorización de la personalidad, en tanto la persona expresa determinadas características propias a través de su discurso, de los contenidos percibidos con todos sus matices. En el contenido se expresa de manera íntegra la personalidad, entendida como unidad a un nivel superior de los aspectos cognitivos y afectivos.
Muchas veces sabemos más de un individuo por lo que nos dice de un tercero, que si le preguntáramos directamente. Esto se hace más evidente en sujetos con alteraciones, que en los propios sujetos normales (González y Alonso, 1983).
Como expresamos, es válido atribuir significados psicológicos a lo referido por el sujeto, cuando se toma en cuenta su historia personal vista en el contexto histórico cultural en el que se desarrolla. Es necesario compararlos con los indicadores cuantitativos del Rorschach. La validación de esas interpretaciones con otras técnicas permite su uso posterior, pero siempre como hipótesis que se van realizando en el proceso diagnóstico.
Digamos, que un sujeto que manifiesta varias respuestas anatómicas en la técnica, refleja que es un profesional o estudiante ocupado en profesiones de salud, o que tiene preocupaciones por la salud propia o de alguna persona cercana, etc., pero solo un significado será válido.
No estamos en contra de que detrás de determinadas respuestas, como contenido manifiesto, pueda existir un contenido latente. Refiero el Rorschach de un caso analizado con Parisi (1998). Se trata de una mujer de 50 años, Licenciada en Física y hospitalizada por una alteración grave de la personalidad en un hospital de La Habana, que ante la respuesta serrucho en la lámina IX, el autor interpretaba agresividad, mientras que Parisi indicaba masturbación. Tal vez otro interpretador, pudiera indicar interés por el trabajo, etc. Como hipótesis son todas válidas, sólo la integración holística de la técnica y su vínculo con otras, es que nos pudiera aproximarnos a la verdad.
Existen otro grupo de contenidos cuya significación resulta más evidente, y donde existe más consenso en cuanto a su significado. Las respuestas parahumanas como fantasmas, brujos, denotan dificultades en las relaciones interpersonales; las de sangre, hostilidad; las anatómicas, preocupaciones hipocondríacas; las de alfabeto en sujetos adultos, la existencia de una patología grave, etc., son contenidos que empíricamente han demostrado su validez, con independencia de la teoría del rorschachista.
Claro está, la significación particular de los contenidos sólo pueden ser evaluados cuando aparecen con apreciable frecuencia. Lo cualitativo y lo cuantitativo están en una unidad indisoluble. No puede perderse de vista, que existen algunos contenidos que constituyen respuestas populares (muy influido por las características de la mancha y por la experiencia socio-histórica común de los pueblos). Así, las respuestas de mariposa o murciélago en las láminas I y V deben ser interpretadas, en primer lugar, como existencia de sentido de realidad, de comunidad perceptiva, más que teniendo un significado particular, aunque esto siempre es casuístico en dependencia del protocolo total.
Nos parece muy oportuno señalar lo indicado por Klopfer y Davidson (1969), que tanto los conceptos originales como los contenidos repetitivos son particularmente reveladores de la psiquis del sujeto.
Para el análisis cualitativo del contenido tiene suma importancia donde el sujeto localiza el mismo. En primer lugar, si los contenidos del sujeto son los populares u otros obvios, la información será menor, con independencia de los determinantes y la localización.
En nuestra experiencia hemos constatado que, en ocasiones, en los contenidos populares o relativamente frecuentes, el sujeto asigna en la aplicación o el interrogatorio, alguna cualidad, alguna actividad, etc., al contenido referido, que puede brindar cierta información sobre sí. Es lo que en el TAT Murray (1953) llama "grieta del cliché", en otros términos, un desvío o ruptura ligera de la respuesta común.
Otro aspecto que merece consideración es si el contenido apercibido es bien visto o no. A nuestro juicio, cuando los contenidos se acompañan de mala calidad formal, siempre que no sea por una incapacidad intelectual, revelan de manera más evidente el mundo interno del sujeto, por cuanto "trata de ajustar su engrama" a la mancha.
Debe prestarse atención a aquellos contenidos que son dados en situaciones particulares: tal y cuando se fracasa en una lámina en la fase de aplicación, y luego se supera el fracaso dando respuestas en la fase de interrogatorio; cuando el sujeto da respuestas adicionales; a los contenidos que son dados después de un tiempo de reacción alargado; a aquellos en los que se persevera, etc.
Si bien el sujeto puede dar varias respuestas en cada lámina, como siendo independientes, en ocasiones, esas respuestas pueden estar vinculadas entre sí, ya que una respuesta evocada puede dar lugar al recuerdo de otras, que se expresan al tratar de interpretar otras manchas.
Es frecuente que en el interrogatorio, tanto de personas normales como con trastornos mentales, interrelacionen contenidos que inicialmente se vieron separados. Y esto no solo es expresión de un buen nivel intelectual sino que puede tener un sentido personológico.
Es por ello que, a nuestro juicio, resulta pertinente, en ocasiones, que el sujeto haga una historia a partir de determinadas respuestas, que pueden estar expresando una situación importante. Nos parece muy interesante la innovación que realiza Jacquemin (2000), de que el sujeto elabore en cada lámina una historia que tome en cuenta todas las respuestas dadas. Aceptamos como positivo también, aunque no tenemos experiencia de ello, la asociación libre a partir de determinados contenidos que parecen ser "afectógenos" o significativos.
El interrogatorio es un momento clave, en el cual los sujetos pueden aclarar, caracterizar, relacionar los contenidos dados en la fase de aplicación. La descripción del contenido visto no puede pasar por alto. Aun cuando el sujeto haya dado varias respuestas de detalle durante la aplicación (por ejemplo, en la lámina VIII, si en la aplicación vio animales en los laterales, una montaña en el D superior y rocas en el D inferior), si son integradas durante el interrogatorio, en una global, como paisaje campestre, podrá calificarse como Global por la localización y Paisaje por el contenido, también habrá de tomarse en cuenta la descripción de los diferentes contenidos.
Estos análisis, a nuestro juicio, deben ser realizados, como complemento al análisis cualitativo.
El verdadero análisis de contenido tiene que incluir necesariamente la descripción de lo percibido, tomando en cuenta el orden y el modo en que lo describe, de las acciones que realiza el animal o la persona (que son los contenidos más frecuentes), de las interrelaciones con otros contenidos interpretados, si están bien vistos, si hay reiteración, si se acompaña de la presencia de fenómenos especiales, como ejemplo shock, comentarios y fabulaciones alrededor de lo visto, del comportamiento del sujeto cuando refiere los mismos, etc.
Si bien, como plantea Bohm (1984), las respuestas dadas en la fase de administración propiamente dicha, expresa la resonancia íntima del sujeto, consideramos sumamente importante la fase de interrogatorio, donde además de precisarse la localización y determinante, debe esclarecerse lo más posible el contenido visto. Toda organización y especificación del contenido contribuye a un conocimiento más profundo del sujeto. Las respuestas adicionales también son valiosas, y hay que analizar su contenido en relación al por qué se da en el interrogatorio y no en la administración propiamente dicha. Asimismo, el examen de límites resulta útil en aquellos sujetos que no brindan contenidos humanos o simplemente contenidos considerados populares.
Pensamos que pueden existir en determinadas repuestas contenidos primarios y secundarios. Lo que no creemos que determinados contenidos ya estén preestablecidos como secundarios, como plantea la Escuela Romana (Parisi, Pes y colbs., 2000); lo primario debe estar en relación con el contenido esencial, inicialmente verbalizado o más enfatizado. Por ejemplo, contenidos que son considerados sólo como secundarios, como juguetes, monstruos, armas, perfectamente pueden ser considerados como primarios. Considero que debe primar más la información cualitativa que nos brinda que el aspecto clasificatorio, por ejemplo, incluir juguetes y armas dentro de la categoría primaria objeto.
El autor es partidario de la lectura general del protocolo para iniciar el proceso de interpretación, de las respuestas dadas por el sujeto en la aplicación y en el interrogatorio, a la manera en que en el Test de Apercepción Temática (TAT) se hace una lectura general, para ver la consistencia interna del material brindado, y para ver como las respuestas dadas en una lámina, cobra sentido en relación al todo. Esto no significa de ninguna manera, desdeñar en qué lámina ve determinado contenido, en qué área de la mancha y debido a qué, cuánto demoró en darlo, el comportamiento mostrado, etc. Sólo que el propósito inicial no es la calificación de cada respuesta en cada una de las cuatro categorías.
Los fenómenos especiales se hayan bastante vinculado al análisis de contenido, no porque sean formas cualitativas de análisis, sino porque a veces se califica la respuesta por ambas vías, o bien porque una se interrelaciona con la otra. Veamos algunos casos. La respuesta de máscara, personas disfrazadas, son valoradas en el contenido pero también constituye un fenómeno especial; cuando se repite un mismo contenido se califica el fenómeno especial de perseveración; cuando se integran en una misma respuesta (ej.: hombre lobo) hablamos de contaminación; si un contenido popular es mal localizado (ej. Ver la cabeza de las personas de la lámina III donde la mayoría ve las piernas), hablamos de estropeo, etc.
Un elemento de carácter cualitativo que refuerza el análisis de contenido es la pinacoteca. Cuando se propone que seleccione la lámina que más gusta, la que menos gusta, la sexual, la que representa a su persona, etc., podemos considerar las razones que se expresan para fundamentar la elección, analizar los contenidos dados anteriormente en esas láminas seleccionadas o simplemente "percibe" nuevos contenidos a partir de la pregunta inductora, que amplía la interpretación de la técnica.
La realidad existente es que hay enfoques Rorschach diferentes, desde el Sistema Comprehensivo, ateórico, experimental y esencialmente cuantitativo, hasta el enfoque psicoanalítico, dinámico, que enaltece la interpretación cualitativa del contenido. Consideramos como el Sistema Romano de Rorschach, la integración de ambos enfoques.
A continuación presentamos unos protocolos donde hacemos un análisis de contenido de las respuestas dadas en algunas láminas. Las interpretaciones que se realizan son hipótesis, no conclusiones.
M.G., 12º grado, soltera, 1 hijo
Lámina II: Existe una percepción negativa del hombre como una bestia, agresiva, capaz de agredir y producir sangre. Pensamos que simboliza la experiencia de violación que tuvo la paciente hace unos meses. Resulta interesante que vea también como respuesta adicional la percepción de adorno en un pequeño detalle (Dd), que simboliza a la mujer, donde vio la boca del hombre lobo, lo cual puede reforzar la interpretación anterior.
Láminas IX y X: Se evidencia la percepción de un ambiente hostil, la tensión que experimenta la sujeto, con necesidad de escapar del mismo (lo cual puede representar la situación vivida.
El segundo caso es el de J. A., ingeniero, casado, 34 años.
Lámina I: La relación del sujeto con la madre resulta muy interesante: la visualización de una persona mayor (en este caso la madre), hace pensar en dependencia, la percibe preocupada por él, por su salud. Sin embargo, los cambios en la percepción (de espaldas a de frente, preocupada pero loca y sin cabeza, la conversión de sus piernas en la de los muchachos) hacen pensar en una actitud ambivalente hacia la figura materna, de dependencia versus hostilidad, y a la vez pensar en un deseo hacia la madre (¿?), ya que donde vio la madre se transforma en una pareja besándose. El énfasis en vestimentas de mujer y en el físico sugiere la presencia de mala identificación sexual. Vuelve a destacar los muchachos que se besan (primera respuesta) lo que refuerza la necesidad de afecto y sexo.
Lámina II: La percepción de sí y de su mujer es expresión de su pérdida de contacto con el medio (Conciencia nula de interpretación). Vuelve a ver caras y en particular ojos cerrados, lo que enfatiza sus tendencias paranoides y su rechazo al medio. Necesita al igual que en la lámina anterior, la figura de alguien, en este caso la esposa, quizás como expresión de su necesidad de dependencia y seguridad. El hecho de ver las figuras durmiendo puede reflejar la necesidad de descanso, de pasividad, o bien de evitar el contacto con el medio. El hecho de ver en cada parte de la mancha un sexo diferente y el énfasis de que la persona que duerme frente a él es su esposa, hace pensar bien en necesidad de la pareja o mala identificación sexual.
Un tercer caso es el de H.A.M., 25 años, casado, universitario
En la primera respuesta calificaríamos Hd, sin embargo, hay que resaltar como el sujeto atribuye las cualidades diabólica, deformada, malvada a la cara o a sus componentes, por lo que lejos de interpretar que posee una valoración adecuada de las otras personas, por dar una respuesta humana, se aprecia una connotación negativa del otro. Hay que tomar en cuenta además para el análisis de toda la prueba, que el detalle humano "visto" es una cara, así como que describe ojos, oreja, risa y lengua.
En el segundo caso calificamos el contenido A, pero hay que tener en cuenta, primero, que ve elefantes, animal pesado pero domesticable, en el mundo del circo, con sombreros de payaso, alegrando al público. Se puede establecer la hipótesis que hay inmadurez por estar centrado en experiencia infantil. Pero también se puede pensar en una actitud extratensiva, de preocuparse por los demás, o de una actitud exhibicionista, de "hacerse el gracioso" para alegrar a los demás. No se puede obviar que en el discurso hace referencia al trabajo duro que realizan y a moretones que presentan porque el dominador los maltrata. Puede hacer referencia a alguna tarea que realiza, en la cual se siente maltratado por una figura de autoridad pero sin embargo, la realiza y le agrada a los demás. Valoramos inicialmente que se identifica con este animal y que le atribuye sus necesidades y experiencia.
En la tercera respuesta se hace alusión a las personas, y se calificaría H. Sin embargo, hay una lectura más profunda de la respuesta. Primero, son de sexo masculino, al igual que el sujeto, lo que nos indica buena identificación sexual, en una lámina que algunos consideran la lámina de la identidad. Además, realizan la acción de tocar tambor, lo cual nos indica energía, vigor, pero lo más importante, es que pregona boda de alguien (de nuevo la mirada y el vínculo hacia el exterior como en la lámina anterior). Esto nos indica la actitud positiva del sujeto hacia el matrimonio, tal vez, de su propia necesidad de contraer matrimonio.
En la última respuesta, otra vez expresa el contenido A, pero observemos que son animales que están en franca hostilidad (fajándose por los cuernos), lo que nos habla del carácter impulsivo del sujeto.
De los anteriores análisis se derivan una serie de importantes consideraciones finales:
1. En primer lugar, el análisis de contenido va más allá de la simple codificación con un símbolo en la tercera columna del protocolo.
2. La interpretación del contenido es un proceso de establecimiento de hipótesis, que se va confirmando o no cuando se analiza cualitativamente el protocolo en su conjunto y en conjunción con los fenómenos especiales y la interpretación cuantitativa.
3. Las hipótesis interpretativas de contenido también toma en cuenta al individuo, su profesión, intereses, conflictos, etc. Estamos en contra de la aplicación e interpretación del Rorschach a ciegas.
4. Un contenido dado puede tener múltiples significados. Existe una significación cultural e individualizada de los símbolos. No existe una significación unívoca de los conceptos o símbolos.
5. El interrogatorio adquiere especial significación pues permite precisar además de la localización y los determinante (s) de la respuesta, el contenido dado, sus especificaciones y características, la asignación de necesidades y características a los seres vivos, la relación con otros contenidos, etc.
6. Los contenidos nuevos o adicionales dados en la fase de interrogatorio requieren una especial interpretación y deben ser considerados en el contexto general de la prueba.
7. Debe existir una interpretación del por qué el sujeto estudiado no ofrece las respuestas que normalmente se brinda en la técnica.
8. Debe hacerse el análisis de contenido integrado al análisis e interpretación cuantitativa.
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