Factores de riesgo de la hipertensión arterial esencial en pacientes geriátricos: Policlínico Calabazar, 2008

 

Maria Zayda Guridi González
Psicóloga
Especialista de Psicología de la Salud
Policlínico Mártires de Calabazar
La Habana, Cuba


Dra. Elizabeth Morales Pérez
Especialista de Primer Grado en Medicina General Integral

MsC. Felipe Ramón García
Especialista en Psicología de la Salud
Profesor Asistente de Psicología de la Salud

MsC. Virginia Franco Pedraza
Especialista en Psicología de la Salud
Profesora auxiliar de Psicología de la Salud



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Fecha publicación: 30/marzo/2010

 


Para citar este artículo:
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Guridi González, M. Z. (2010, 30 de marzo). Factores de riesgo de la hipertensión arterial esencial en pacientes geriátricos: Policlínico Calabazar, 2008. Revista PsicologiaCientifica.com, 12(15). Disponible en:
http://www.psicologiacientifica.com/bv/psicologia-443-1-factores-de-riesgo-de-la-hipertension-arterial-esencial-en-p.html

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RESUMEN

Este estudio está destinado a evaluar la influencia de algunos factores psicosociales sobre la Hipertensión Arterial en el anciano. Se realizó en el periodo correspondiente  de los años 2007 a 2008 en el Consejo Popular de Calabazar. La muestra la constituyeron  el total de 200 ancianos provenientes de los consultorios del médico de familia de esa  área de salud. Las variables estudiadas fueron; hábito de fumar, obesidad, sedentarismo, condiciones de vivienda, ambición, actividad, etc. Llegándose a resultados tales como, que predominan los factores de riesgos asociados a estilos de vida insanos: El hábito de fumar estuvo presente en el 93% de ellos, la ingestión de bebidas alcohólicas en el 57% y la ingestión de café en el 93%. Se encontró que la obesidad la padecían el 57% de los pacientes estudiados y que predominó el patrón de personalidad tipo A también podemos apreciar que existió mayor  susceptibilidad al estrés en los mismos.

 

 


Introducción


Durante las últimas 5 décadas, se ha observado un incremento importante en la incidencia de enfermedades no transmisibles, principalmente debido al  aumento en la esperanza de vida de la población en general. Esto ha constituido un verdadero problema de salud para todos los países, que se traduce en un incremento de la morbilidad, mortalidad y disminución potencial de años productivos de vida (Castro SJ, Tapía CR., 1996. Guerrero RJ, Rodríguez M., 1998). Las enfermedades cardiovasculares se han convertido en el principal problema  de salud en los países  desarrollados, a tal punto que algunos  autores  las consideran  como la  más  grave epidemia que ha padecido la humanidad (Stamler J., 1981). Dentro de ellas la Hipertensión Arterial es un trastorno muy común en la mayoría de los países del mundo, constituye un verdadero problema de salud ya que la padece un gran por ciento de la población adulta (Organización Mundial de la salud, 1974).

La Hipertensión Arterial sistémica es probablemente la enfermedad crónica degenerativa más frecuente tanto en México como en toda Latinoamérica y Cuba no escapa de esta situación. Su prevalencia  fluctúa de un 10 a un 30% de la población adulta y su presencia se eleva con la edad de los pacientes (Rodríguez SJ. y col.1997. López H., Arredondo A., Santibáñez R., 2000).

En las personas mayores de 60 años la HTA se ha convertido en un factor de riesgo importante para la presencia de enfermedades primordialmente cardiológicas y cerebro-vasculares (Sacks J., Lautsi L, Reitman D, Chalmers C., 1994).

La HTA afecta aproximadamente a 50 millones de personas en los Estados Unidos y 1 billón en todo el mundo. Como la edad poblacional, la prevalencia de HTA se incrementará en lo adelante a menos que se implementen amplias medidas preventivas eficaces. Datos del Estudio de Framinghan sugieren que los individuos normotensos mayores de 55 años tienen un 90 % de probabilidad de riesgo de desarrollar HTA (Sacks J., Lautsi L, Reitman D, Chalmers C., 1994).

La relación de presión arterial y riesgo de eventos de Enfermedad Cardiovascular es continua, consistente e independiente de otros factores de riesgo. La presión arterial alta significa la mayor posibilidad de ataque cardíaco, insuficiencia cardiaca, ictus y enfermedad renal. Para individuos de entre 40 y 70 años, cada incremento de 20 mph en PAS ó 10 mph en PAD dobla el riesgo de ECV en todo el rango de 115/75 hasta 185/115 mph (Lewington S, Clarke R, Qizilbash N, et al., 2002).

La hipertensión es la más común de las condiciones  que afectan la salud de los individuos adultos en las poblaciones en todas partes del mundo.  Representa por sí misma una enfermedad, como también un factor de riesgo importante para otras enfermedades, fundamentalmente para la cardiopatía isquemia, insuficiencia cardiaca, enfermedad cerebro vascular, insuficiencia renal y puede también producir afectaciones de la vasculatura periférica y de la retina (Lewington S, Clarke R, Qizilbash N, et al., 2002).

1. La prevención de la Hipertensión Arterial es la medida terapéutica sanitaria más importante, universal y menos costosa. El perfeccionamiento de la prevención y el control de la presión arterial (PA) es un desafío importante para todos los países y debe constituir una prioridad de las instituciones de salud, la población y los gobiernos. La adecuada percepción del riesgo que significa padecer de Hipertensión Arterial obliga a ejecutar una estrategia poblacional con medidas de educación y promoción dirigidas a la disminución de la presión arterial media de la población, impactando sobre otros factores de riesgo asociados a niveles inadecuados de lípidos sanguíneos, elevada ingesta de sal, el tabaquismo, el alcoholismo y la obesidad, que puede lograrse mediante acciones dirigidas a las modificaciones del estilo de vida (Guía Cubana para prevención diagnóstico y tratamiento de la hipertensión arterial, 2006).
 
Dentro de los factores de riesgo de la HTA se reconocen algunos de carácter genético y otros de carácter psicosocial. Entre los primeros se destacan la edad, el sexo, la raza y los antecedentes familiares de HTA. Dentro de los factores de riesgo psicosocial se destacan aquellos comportamientos que hacen a la persona más vulnerable a padecer el trastorno, tales como hábitos inadecuados de alimentación, tabaquismo, alcoholismo, sedentarismo y estrés (Guía Cubana para prevención diagnóstico y tratamiento de la hipertensión arterial, 2006).

En Cuba, el programa nacional de Hipertensión ha incluido entre sus objetivos las modificaciones en el estilo de vida del paciente, y entre los aspectos que propone considerar en la historia clínica aparecen los factores psicosociales y ambientales. Desde el punto de vista del tratamiento no farmacológico entre las modificaciones en el estilo de vida del paciente se resalta lo siguiente: "El estrés puede favorecer elevaciones agudas de la presión arterial. Algunos estudios han demostrado diversos grados de efectos positivos en el control de la HTA. Se precisan algunos de ellos: meditación trascendental, ejercicios yoga, musicoterapia y entrenamiento autógeno de Schultz. El ejercicio físico sistemático ayuda a la relajación" (Guía cubana para prevención diagnóstico y tratamiento de la hipertensión arterial, 2006).

El estrés como fenómeno multifactorial constituye una respuesta de adaptación del organismo para hacer frente a demandas del medio para las cuales la persona tiene o cree tener limitados recursos. Sin embargo, cuando estas repuestas ante las situaciones  estresantes son muy intensas, frecuentes o duraderas, el estrés puede traer complicaciones en la salud, ya sea desencadenando la aparición de un trastorno, complejizando su cuadro clínico o perpetuando su sintomatología. En esta línea, diversos autores han realizado numerosos estudios que han relacionado el estrés con la Hipertensión esencial (Amigo I., Buceta JM., 1990). Además de los mecanismos psicofisiológicos que evidencian una relación directa del estrés con la HTA, hay otra razón por la cual se relaciona indirectamente con la Hipertensión Arterial: el efecto interactivo del estrés con hábitos y conductas de riesgo, como son el consumo de cafeína, tabaco y alcohol, la obesidad, el sedentarismo y otros (Amigo I, Buceta JM., 1990). 

Nos encontramos ante uno de los retos que el siglo XXI impone a la sociedad mundial el incremento numérico de los ciudadanos de 60 años o más, cuya tasa de crecimiento anual de 2,4% y ya supera la de los menores de 15 años, dada por 1,6%. Ese fenómeno implica en sí mismo un aumento de las afecciones propias del adulto mayor, que obliga al personal de la salud a encontrarse preparado para afrontar la situación y mejorar así la calidad de vida del anciano (García Álvarez A., 1991).

En la actualidad, Cuba se encuentra en la cuarta y última fase de la transición demográfica, con niveles muy bajos de fecundidad y mortalidad y aunque no es el país más envejecido de América Latina, lo será en pocos años, como consecuencia de su desarrollo social y lo avanzado de su transición demográfica (Oficina Nacional de Estadísticas, 2001; Alfonso Fraga C., 1997).

El Municipio Boyeros, lugar donde se desarrolló nuestra investigación, a principio del siglo XXI, tenía un 14,3% de población mayor de 60 años, convirtiéndose en un territorio del grupo de envejecimiento (entre el 10 y el 15% de la población mayor de 60 años), según la tipología elaborada por el Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE) (Abrass I.).

Conocer el estado de salud de este sector de la población así como sus demandas, ha sido siempre objeto de preocupación del estado cubano lo que se ha materializado en diferentes acciones, programas y niveles de atención como, por ejemplo, el de la Atención Primaria de Salud, donde juega un papel importante el médico y enfermera de la familia, quienes se encargan de la dispensarización del paciente geriátrico a fin de brindarle una atención especial y contribuir a garantizarle una vida no sólo más larga, sino también más activa y saludable (Thorpe A. 2001; Prieto Ramos O., Vega García E.,1996).

Hoy día en que la población de la tercera edad en Cuba supera el millón y medio de habitantes, el sector salud y otros sectores, instituciones y gobierno demandan la periódica actualización de indicadores que trazan sus condiciones de salud a fin de privilegiar este grupo tan vulnerable de la población (Vera Miyar R., Morales Pérez C. 2001; Francis R., 2001).

La HTA en el anciano se ha convertido en un importante problema de salud en los países desarrollados con una alta prevalencia (40% según criterios de la OMS, y entre 60 y 80% según criterios del JNC-VI) y, además, es el principal factor de riesgo de morbilidad y mortalidad cardiovascular en la tercera edad (Guillén F., 1996.  Banegas JR., 1994).

En nuestra área el número de personas mayores de 60 años es de 3521, de ellos 1623 son masculinas y 1898 son femeninas.  De ellas son hipertensas 1558 lo que representa un 44,2%. Debido a estos datos numéricos  pensamos en lo conveniente de desarrollar una investigación sobre el tema para tratar de encontrar algunas causas que la propician, se encuentran asociadas y cómo combatirlas. El estudio es factible ya que contamos con 9 consultorios del médico de la familia dispuestos a participar en el estudio y un Equipo Multidisciplinario de Atención Gerontológica.

Consideramos necesaria la investigación, pues aún el problema investigado no ha ganado en claridad y se necesita conocer más sobre las posibles causales del deterioro de la salud en el individuo durante el periodo de envejecimiento y llamar la atención de otros sectores que no son de la salud para que se sumen con sus conocimientos y recursos a crear una comunidad saludable con un entorno más bello y menos estresante donde existan más oportunidades sociales para el anciano. El conocer esto por las autoridades locales del gobierno posibilitará abordar de conjunto las demandas del adulto mayor.

Nuestra pregunta científica ante esta problemática, es la siguiente:

¿Conocemos realmente los factores psicosociales asociados a la Hipertensión Arterial en la Tercera Edad? 


Objetivos


General

Caracterizar factores de riesgo de la Hipertensión Arterial Esencial en pacientes geriátricos del área de salud Calabazar, 2008.

Específicos

1. Identificar variables socio demográficas en el grupo objeto de estudio.
2. Describir el comportamiento de la Hipertensión Arterial Esencial en relación con factores ambientales y del estilo de vida en la tercera edad.
3. Determinar la frecuencia de aparición del patrón de personalidad tipo A y su distribución según las variables. Tensión, Ambición, Actividad, y Ausencia de represión en la muestra seleccionada.
4. Identificar el comportamiento de la vulnerabilidad al estrés en  el grupo estudiado.

Método


La presente investigación se clasifica como un estudio descriptivo y transversal, ya que, según el estado de conocimiento alrededor del problema investigado, este ha alcanzado cierto nivel de claridad pero aun se necesita información para explicar de forma exhaustiva el fenómeno de la Hipertensión Arterial  Esencial en el anciano, así como los factores psicosociales de riesgo y facilitadores asociados a dicha entidad.

El estudio se realizó en el área de salud del Policlínico Universitario Mártires de Calabazar perteneciente al Consejo Popular de Calabazar, quien posee 34 consultorios del médico de familia, en el periodo comprendido   entre junio del 2008 a marzo del 2009.

Nos apoyamos en la realización de este trabajo en la propuesta metodológica del modelo comunitario donde se plantea investigar a partir del llamado Análisis de la Situación de Salud del Adulto Mayor el cual encontramos como un problema de salud a resolver la alta prevalencia de la Hipertensión Arterial Esencial.

Selección de la muestra  
                                                                                                                                                        Para desarrollar este estudio se coordinó con los médicos de familia de los 34 consultorios del área de salud del Consejo Popular  Calabazar, de ellos 9 tipo 1 y 4 tipo 2  después de la restructuración de los servicios médicos, orientación recibida por el nivel provincial de salud donde se encuentra la población  total  dispensarizada, existiendo 2353 adultos mayores de los cuales padecen  Hipertensión Arterial Esencial o Primaria y se calculó de este universo una muestra de 200 sujetos sobre la base de un error permitido de 8 a 10% aproximadamente y seleccionada aleatoria mente mediante una lista con estos fines. Estos pacientes geriátricos fueron visitados en su hogar para conocer su disponibilidad de participar en el estudio.   


Criterio de inclusión

1. Aprobación del Consentimiento Informado.
2. Individuo mayor de 60 años con Hipertensión Arterial Esencial.
3. Cualquier sexo.


Criterio de exclusión

1. Pacientes con patologías que provoquen deterioro cognitivo identificado en la entrevista y observación del mismo.


Variables de estudio

Para cumplimentar los objetivos propuestos se estudiaron las siguientes variables:

Edad: se estratificó la población a través de la siguiente escala  cuantitativa continua discreta.

60    - 69 años
70    - 79 años
80    - 89 años
90 y más

• Sexo: se clasificó a través de la siguiente escala  cualitativa  nominal.

Femenino
Masculino

• Condiciones de vivienda: se clasificó a través de la siguiente escala ordinal.
Buena: cuando eran de mampostería y estructuralmente estaban en buen estado.
Regular: cuando las mismas eran de mampostería, pero con necesidades de reparación.
Mala: Se consideró como malas condiciones de la vivienda en otros casos.

• Presencia de hacinamiento: se clasificó a través de la siguiente escala dicotómica.

No
Se consideró como Si si convivían  más de tres personas por habitación, y como No en otro caso.

• Presencia del hábito de fumar: se clasificó a través de la siguiente escala      dicotómica.

No
Se consideró como Si cuando fumaba al menos un cigarro al día, y como No cuando este hábito estaba ausente.

• Ingestión de bebidas alcohólicas: se clasificó a través de la siguiente escala  dicotómica.

No
Se consideró como Si cuando tomaba al menos un trago al día, y como No cuando este hábito estaba ausente.

• Ingestión de café: se clasificó a través de la siguiente escala dicotómica.

No
Se consideró como Si cuando tomaba al menos una taza al día, y como No cuando este hábito estaba ausente

• Presencia de Obesidad: se clasificó a  través de la siguiente escala dicotómica.

No  
Se consideró Si si poseía un 20% de sobre peso por encima del peso ideal (para calcular el peso ideal se utilizó la formula o índice de Broca: peso ideal en kg= talla en cm-100), y No en cualquier otro caso.
                      
• Tensión: se utilizó el cuestionario patrón A y se clasificaron los ítems en las siguientes categorías:         
-    Se irrita con facilidad
-    Reconocimiento social
-    Urgencia temporal
-    Dominancia y dificultades en las relaciones interpersonales

• Ambición: los ítems del cuestionario utilizado se agruparon en las siguientes categorías.
-    Metas ambiciosas
-    Competitividad.


• Actividad: los ítems del cuestionario se agruparon en las siguientes categorías.
-    Personalidad activa
-    Limitaciones personales
-    Lentitud en el trabajo
-    Sobreestimación de energía

• Represión: los ítems del cuestionario utilizado se agruparon en las siguientes categorías:
-    Expresión de emociones
-    Sensación de malestar

• Vulnerabilidad: se clasificó a través de la siguiente escala:
-    No vulnerable (menos de 30 puntos)
-    Vulnerable (entre 30 y 50 puntos)
-    Seriamente vulnerable (entre 51 y 75 puntos)
-    Extremadamente vulnerable (más de 75 puntos)


Además se utilizaron los siguientes grupos de variables:

• Estilo de Vida: considerándose:
-    Adecuado: cuando no poseía ninguno de los hábitos considerados como inadecuados.
-    Inadecuado: cuando al menos un hábito estuviera presente.

• Apoyo social: se consideró como:
-    Necesidad de apoyo social: cuando el paciente respondía en al menos un ítem como "casi siempre" o "regularmente".
-    No necesidad de apoyo social: en cualquier  otro caso.
     
• Organización del tiempo personal: se consideró que tenían una mala organización del tiempo personal cuando respondían en algunos de los ítems "algunas veces", "casi nunca", y "nunca".

• Expresión de emociones: se consideró como expresión de emociones.
-    Inadecuadas cuando el paciente respondía en al menos un ítem como "algunas veces", "casi nunca" y "nunca".
-    Adecuada: en cualquier otro caso.


Técnicas utilizadas

Para describir el comportamiento de los factores de riesgo en la Hipertensión Arterial Esencial en el Adulto Mayor nos apoyamos en la técnica de la entrevista no estructurada que realizamos durante la visita al domicilio, previa negociación con el paciente permitiéndonos descartar deterioro cognitivo, es además un escenario fundamental para contactar con el paciente y constituye una fuente de información muy valiosa pues es el ambiente familiar donde vive e interactúa con el resto de la familia, además nos facilita desarrollar la observación del entorno, esta oportunidad nos permitió informar sobre la investigación y recoger su consentimiento de participación, obtener disponibilidad o no, también entrevistamos  al médico y a la enfermera de la familia y familiares en casos necesarios. Otras fuentes de información fueron, la historia clínica individual y la historia clínica familiar, como autora del trabajo de investigación personalmente realice la aplicación de las técnicas  e instrumentos.

La información necesaria para dar salida a los objetivos propuestos se obtuvo a través de la aplicación de las siguientes técnicas e instrumentos:
   
   
Cuestionario sobre modo de vida y salud

Esta técnica ha sido utilizada en México, en el estudio de comunidades, donde se ha investigado acerca del estilo de vida, los factores ambientales, la vulnerabilidad al estrés.  La misma recoge un número de variables socios demográficos que incluyen: la edad, el sexo, la apariencia racial, la escolaridad, la ocupación, el estado civil y los aspectos del estilo de vida que son considerados como factores de riesgo para la salud; dentro de ellos se incluyen:

-    Las variables ambientales que pueden ser fuentes generadoras de estrés.
-    El sistema de hábitos para el individuo.
-    Los estados emocionales más frecuentes y la capacidad para expresarlos.
-    El apoyo social.

La técnica consta de 34 preguntas de respuestas fundamentalmente cerradas; la calificación de este cuestionario se realiza de forma cualitativa; con lo cual se persigue tener una visión más profunda de los aspectos explorados.
Inventario de patrón A

Esta es una escala destinada a estudiar el patrón A de conducta y los tipos o rasgos de personalidad que el mismo determina. Se ha empleado también en estudios para determinar las posibles asociaciones entre el patrón A de conducta y la producción de estrés y entre patrón A y trastornos cardiovasculares.    

Consta de 29 ítems agrupados en los siguientes cuatro factores:
-    Tensión
-    Ambición
-    Actividad
-    Ausencia de represión

Cada uno de los ítems se responde de acuerdo con una escala que brinda las siguientes posibilidades de respuestas: "siempre", "casi siempre", "regularmente", "casi nunca" y "nunca".


Test de vulnerabilidad al estrés

A través de este test se pretende realizar una evaluación del grado de vulnerabilidad de los sujetos al estrés es identificar los aspectos  vinculados con el estilo de vida del individuo, con el apoyo social que puede estar incidiendo en su vulnerabilidad.    

El test consta de un total de 20 ítems, cada uno de los cuales se responde de acuerdo a una escala de puntuación entre 1 (casi siempre) y 5 (nunca), según la frecuencia con que el sujeto realice cada una de las afirmaciones. Los ítems tocan aspectos tales como:    

-    Estilo de vida
-    Apoyo social
-    Organización del tiempo personal
-    Expresión de sentimientos

Para obtener la puntuación total se suman las puntuaciones de cada uno de  los ítems y al resultado final se le resta 20 puntos. Cualquier puntuación por encima de 30 puntos indica que el sujeto es vulnerable al estrés, puntuación entre 50 y 75 puntos indica que el sujeto es seriamente vulnerable al estrés, y puntuación por encima de 75 puntos indica que es extremadamente vulnerable al estrés.


Procesamiento estadístico

Una vez realizada la aplicación de los instrumentos se procedió a la creación de una base de datos en la que se transcribió la información procedente de las planillas de recogida de datos, la información se procesó obteniendo cuadros y gráficos estadísticos en los que se resumió la información.

Para cumplimentar los objetivos  propuestos se realizó un análisis de las tablas a través de sus medidas descriptivas (frecuencias absolutas y relativas). Todo ello posibilitó que mediante el empleo de los procesos de análisis, síntesis, abstracción y generalización, se arribará a conclusiones y se establecerán  recomendaciones.


Resultados



Tabla No. 1 - Distribución de Pacientes Geriátricos hipertensos según edad y sexo.  Policlínico Mártires de Calabazar. Municipio Boyeros, 2008



            Fuente: Cuestionario de Modo de Vida

Según se puede apreciar en la tabla No. 1, el número de hipertensos es mayor en el sexo femenino que en el masculino. También observamos un decrecimiento de la población con el incremento de la edad propio del envejecimiento.   Prevaleciendo las edades de 60 a 79 años. 



Tabla No. 2 - Distribución de Pacientes Geriátricos hipertensos según condiciones de la vivienda. Policlínico Mártires de Calabazar. Municipio Boyeros, 2008



            Fuente: Cuestionario de Modo de Vida

La distribución de hipertensos, según condiciones de la vivienda se muestra en la tabla No. 2, en ella se observa que 174 pacientes, lo que representa el 87.14% vivían con buenas condiciones en la vivienda, y que sólo 6 pacientes que representan el 2.86% residían en viviendas con malas condiciones.



Tabla No. 3 - Distribución de Pacientes Geriátricos hipertensos según presencia de hacinamiento. Policlínico Mártires de Calabazar. Municipio Boyeros, 2008



            Fuente: Cuestionario de Modo de Vida

En la tabla No. 3, podemos observar que el hacinamiento sólo estuvo presente en 43 pacientes (21.5%) de los hipertensos estudiados, como es conocido este aumenta el riesgo de contraer enfermedades infecto-contagiosas,  pero desde el punto de vista  psicológico y emocional tiene una repercusión negativa en el individuo, pues constituyen un elemento estresante que al ser sostenido puede ser una fuente generadora de conflictos, alteraciones emocionales y repercutir en el estado de salud individual y familiar.


   
Tabla No. 4 - Distribución de Pacientes Geriátricos hipertensos según presencia del hábito de fumar. Policlínico Mártires de Calabazar. Municipio Boyeros, 2008




            Fuente: Cuestionario de Modo de Vida

El hábito de fumar como se muestra en la  tabla No. 4, se comportó de la siguiente manera: de ellos 186 pacientes fuman (93%), estos coinciden con autores como Macías Castro y Stamler que encontraron asociación positiva entre este hábito, la hipertensión y la posibilidad de la evolución  más tórpida entre  el hipertenso que fuma y el que no lo hace. 




Tabla No. 5 - Distribución de Pacientes Geriátricos hipertensos según ingestión de bebidas alcohólicas. Policlínico Mártires de Calabazar. Municipio Boyeros, 2008





            Fuente: Cuestionario de Modo de Vida

Del total de 200 pacientes, 114 de ellos que representa un 57% ingerían bebidas alcohólicas constituyendo un factor de frecuencia relativamente alta, según se observa en la tabla N0.5.



Tabla No. 6 - Distribución de Pacientes Geriátricos hipertensos según ingestión de café. Policlínico Mártires de Calabazar. Municipio Boyeros, 2008




            Fuente: Cuestionario de Modo de Vida

La ingestión de café como podemos apreciar en la tabla No. 6, se comportó de la siguiente manera: del total de 200 pacientes, 186 consumían café lo que representa el 93% de los mismos y que si bien no se ha comprobado en estudios revisados la relación con la Hipertensión Arterial se recomienda en el tratamiento no excederse de 2 a 3 tazas la ingestión de café en el día (52).



Tabla No. 7 - Distribución de Pacientes Geriátricos hipertensos según la presencia de obesidad. Policlínico Mártires de Calabazar. Municipio Boyeros, 2008



            Fuente: Cuestionario de Modo de Vida

La Obesidad, como podemos ver en la tabla No.7, estuvo presente en el 57% de los pacientes estudiados. Si tenemos en cuenta que todos los estudios epidemiológicos han mostrado  una estrecha relación entre la hipertensión y la obesidad, nos damos cuenta de la magnitud de dicho problema.


Tabla No. 8 -
Distribución de Pacientes Geriátricos hipertensos según el disfrute del tiempo libre. Policlínico Mártires de Calabazar. Municipio Boyeros, 2008

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             Fuente: Cuestionario de Modo de Vida

En relación con el disfrute del tiempo libre de los pacientes hipertensos, se observa en la tabla No. 8 que mirar la televisión fue el mayor disfrute de la población de hipertensos (100%). En este caso, se constató que la totalidad de los encuestados preferían esta actividad en su tiempo libre aunque las actividades estudiadas no son excluyentes entre sí. En segundo lugar, le siguen las actividades domésticas, esta fue señalada por 157 pacientes, representando un (78.5%).



Tabla No. 9 - Distribución de Pacientes Geriátricos hipertensos según patrón de personalidad y sexo. Policlínico Mártires de Calabazar. Municipio Boyeros, 2008


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            Fuente: Cuestionario de Patrón A

En la tabla No. 9 podemos apreciar el comportamiento de la distribución de hipertensos según el patrón de personalidad y sexo, en ella se observa que 114 pacientes para un 57% clasificaron como Patrón tipo A y 86 pacientes para  un 43% como Patrón tipo B.  En relación con el sexo predominó el sexo femenino en el Patrón tipo A (74,5%) y  el sexo masculino en el Patrón tipo B (66,2%).



Tabla No. 10 - Distribución de Pacientes Geriátricos hipertensos según presencia de tensión y sexo. Policlínico Mártires de Calabazar. Municipio Boyeros, 2008


            Fuente: Cuestionario de Patrón A

En relación con la categoría Tensión en la tabla No. 10, se observa que la urgencia temporal  presente en 103 pacientes (51,5%) seguido de la dominancia con un (47%) y las dificultades en las relaciones interpersonales (42,5%) estos constituyen elementos que evalúan  la tensión con una frecuencia importante para la población en estudio.    

En relación con el sexo, podemos ver que el sexo masculino predominó en la urgencia temporal; mientras que en el sexo femenino predominó la dominancia o control, aunque en los tres elementos mencionados están presente  ambos sexos.



Tabla No. 11 - Distribución de Pacientes Geriátricos hipertensos según presencia de ambición (aspiración) y sexo. Policlínico Mártires de Calabazar. Municipio Boyeros, 2008

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            Fuente: Cuestionario de Patrón A

En relación con la categoría ambición, tabla No.11, se observa que la competitividad fue el aspecto más notorio en este grupo, la cual se constató en134 pacientes para un 67%, mientras que las metas ambiciosas fueron menos para un 40%. En estos pacientes puede haber contradicción aparente entre la competencia social y el desarrollo de actitudes para alcanzar meta elevadas, pues en el estudio no se  observan metas  a largo plazo en la vida como lo puede ser la formación profesional, pero sí hay un despliegue de energía en la solución de los problemas de la vida cotidiana.




Tabla No. 12 - Distribución de Pacientes Geriátricos hipertensos según actividad y sexo. Policlínico Mártires de Calabazar. Municipio Boyeros, 2008

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            Fuente: Cuestionario de Patrón A

En relación con la actividad, tabla No. 12, se observa que la sobreestimación de energía presente en 115 pacientes (57.5%) seguidas por las limitaciones personales en el desenvolvimiento social, encontradas  en 111pacientes (55.5%) que constituyen los aspectos más frecuentemente manifestados por ellos.  



Tabla No. 13 - Distribución de Pacientes Geriátricos hipertensos según ausencia de represión y sexo. Policlínico Mártires de Calabazar. Municipio Boyeros, 2008


            Fuente: Cuestionario de Patrón A


En la categoría represión, que se aprecia en la tabla No. 13, se observa que la expresión de emociones y la sensación de malestar constituyeron los aspectos más frecuentemente constatados por los pacientes. La dificultad que presentan estas personas puede estar dada por el temor que sienten  a perder aprobación social. El hecho de reprimir emociones puede repercutir en el aumento de la tensión arterial.




Tabla No. 14 - Distribución de Pacientes Geriátricos hipertensos según vulnerabilidad. Policlínico Mártires de Calabazar. Municipio Boyeros, 2008





            Fuente: Test de Vulnerabilidad al Estrés

La distribución de los hipertensos según vulnerabilidad al estrés la podemos apreciar en la tabla No. 14, en ella se evidencia que sólo 6 pacientes no presentan ningún grado e vulnerabilidad (6%) mientras que el restante (87%) presentó diversos grados de vulnerabilidad con predominio de la categoría vulnerable que representó el 85.5% con un total de171 pacientes.



Tabla No. 15 - Respuestas inadecuadas de pacientes Geriátricos hipertensos en relación con variables que expresan vulnerabilidad. Policlínico Mártires de Calabazar.  Municipio Boyeros, 2008





            Fuente: Test de Vulnerabilidad al Estrés

En lo referente al comportamiento de estos pacientes en relación con las distintas variables que integran la categoría vulnerabilidad tabla No. 15, se tienen que el 100% presentan muestran estilos de vida insanos, en el caso de la necesidad de apoyo social y la expresión de emociones el 97% de los pacientes presentó elementos de no adecuados, mientras que en la organización del tiempo personal el 94% presentó limitaciones.

Discusión

Otros estudios han reportado predominio del sexo femenino, en la Hipertensión Arterial, destacándose el trabajo de  Walfrido que describe una relación de  2.2 veces más riesgos de Hipertensión Arterial en las mujeres después de la menopausia. En cuanto a la edad, según Dollery (The fith Report of the Joint National Committee on Detection), la presión arterial tiende a aumentar con la edad aunque el ritmo varía a edades diferentes.

En otras investigaciones realizadas se reportan condiciones desfavorables de la vivienda y de la comunidad, constituyendo las mismas factores de riesgos predisponentes a enfermedades cardiovasculares, ya que son fuentes generadoras de estrés y conflictos en los cuales el individuo percibe estos eventos como amenaza del medio para su vida y seguridad propia, no coincidiendo con los encontrados en este trabajo.    

También en los estudios de Framinham (Wing LM., 2003), se consideró que el tabaquismo aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, además, el riesgo estaba relacionado con el número de cigarrillos consumidos al día; en muchas otras investigaciones se señala el hábito de fumar relacionado con esta patología; así como se  recomienda  la supresión del mismo en el tratamiento de la Hipertensión Arterial (Wing LM., 2003., Curbelo Walfrido, 2005).    

En numerosos estudios revisados se ha reconocido la existencia de una relación entre la tensión arterial elevada y la ingestión de bebidas alcohólicas; entre ellas tenemos en ¿Cómo tratar la Hipertensión Arterial? En Las Guías Clínicas (Wing LM., 2003) se señala que el consumo de alcohol debe disminuirse a menos de 30gr al día en el hombre y 20gr. en mujeres.    

En la población estudiada parece estar asociado a una conducta de evitación de problemas de la vida diaria. Aunque pensamos que esta es una conducta negativa y forma parte de juicios importantes a tener en cuenta en el análisis de los hábitos dietéticos no saludables que pueden facilitar enfermedades cardiovasculares como la Hipertensión Arterial.

La Hipertensión Arterial asociada a la obesidad ha sido estudiada por diferentes autores (Dollery T., 2004., Guías Clínicas, 2004), la gran mayoría ha demostrado que la obesidad constituye un factor de riesgo para la Hipertensión Arterial y, por tanto, se debe proceder a disminuir y mantener el peso ideal, ya que cualquier cambio en el mismo se acompaña a cambios evolutivos en la tensión arterial.    

En un análisis cruzado, a mayor  peso se corresponde un mayor nivel de presión arterial; prospectivamente mayores pesos basales y mayor ganancia de peso  predicen mayores niveles de presión arterial. La pérdida de peso esta frecuentemente asociada con una disminución de la presión arterial (Manual para la educación del paciente hipertenso, 2008).    

Llama la atención que dentro de las actividades realizadas  por estos pacientes se encuentran las actividades de rutina de la vida cotidiana, pobres contactos afectivos que representan elementos estresores, los que pueden estar incidiendo en la enfermedad estudiada.    

Muchas han sido las investigaciones que han relacionado el patrón de personalidad tipo A con la mayor frecuencia de enfermedades cardiovasculares, incluyendo la Hipertensión Arterial. Nos llama la atención en nuestro estudio que en el caso del sexo femenino hay un predominio del patrón de personalidad tipo A, que si bien se corresponde con lo que refiere la literatura, no encontramos referencia que nos avalen este hecho. En nuestro caso, pensamos que tiene que ver con la sobrecarga social a que está sometida la mujer por su doble función, la laboral y la del hogar, lo cual  puede haber repercutido en su formación y que se hayan aprendido estas conductas, pues el patrón de personalidad tipo A también es aprendido socialmente en la competencia desplegada para vivir.

Podemos decir que la urgencia temporal puede ser un elemento importante que se debe tener en cuenta, pues se comprobó que en estos pacientes prima la mala organización de su tiempo personal y se caracterizan por ser individuos que no se niegan ante las tareas encomendadas, o que ellos la acogen con prontitud ante la necesidad de cumplir sus necesidades de metas ambiciosas. En el caso del sexo femenino, esta predominancia de la dominancia o control puede estar relacionada por el papel de la mujer actualmente en la familia y su rol como administradora de los gastos en el hogar y mediadora en las situaciones de conflictos que puedan presentarse producto a la convivencia.

Estos pacientes presentan una elevada hostilidad  en el desarrollo de su competencia social, mostrándose con necesidades de aprobación social ante la realización de tareas asignadas, además despliegan gran energía para conseguir el fin que se han propuesto, aún cuando no persiguen metas elevadas.

Estos sujetos no tienen clara conciencia de sus limitaciones, por ello, ante los fracasos inevitables que ocurren a pesar de los grandes despliegues de energía, presentan notables bajas de ánimo llegando a bordear incluso estados depresivos de cierta consideración.

El factor vulnerabilidad es importante por su alta frecuencia en la población estudiada, lo cual se ha corroborado en investigaciones realizadas donde se vincula la vulnerabilidad al estrés con la elevación de la tensión arterial.

Síndrome de estrés y Adaptativo de Selye: Esta teoría tiene un punto de partida en la demostración de Cannon (los estímulos externos activan el sistema nervioso central y la  secreción de  adrenalina por la médula suprarrenal con el consiguiente efecto sobre el aparato cardiovascular).

Analizando los resultados de todas las técnicas aplicadas podemos decir que los pacientes hipertensos estudiados se caracterizan de forma general por presentar diversos factores psicosociales de riesgos que agravan el cuadro clínico de la hipertensión.    

En relación con los factores ambientales podemos decir que los mismos no constituyen fuentes generadoras de estrés, pues los sujetos no  perciben las demandas que le presenta el ambiente familiar o social como amenazantes y peligrosas, tal como se constató,  por lo que no afectan su salud y bienestar psicológico. Estos pacientes presentan hábitos no saludables, como son: ingestión de alcohol, ingestión de café, hábito de fumar, sedentarismo, etc., los cuales se encuentran relacionados con la Hipertensión Arterial. Además, estos factores de estilo de vida  se vinculan también con  la respuesta de estrés y se  pueden convertir en sí mismos en fuentes generadoras de estrés convirtiéndolas en vulnerables.    

En cuanto a los factores psicológicos analizados, también podemos inferir que  constituyen factores de riesgos importantes que pueden agravar el cuadro del hipertenso por presentar características de personalidad del patrón tipo A, dificultades en la expresión de emociones, limitaciones de recursos para poder enfrentar y solucionar adecuadamente los conflictos, convirtiéndola en fuentes generadoras de estrés, aumentando también la vulnerabilidad.


Conclusiones

• Los factores ambientales, considerados en la literatura como factores de riesgo de la Hipertensión Arterial, en la población estudiada no son frecuentes, lo que nos lleva a pensar que a esta edad tienen más peso otros factores.


• En estos pacientes predominan los factores de riesgos asociados a estilos de vida insanos como: el hábito de fumar, la ingestión de bebidas alcohólicas, la obesidad, el sedentarismo, lo que demuestra la tendencia de la no adherencia terapéutica, con la cual se facilita la aparición de complicaciones.


• En estos pacientes predominan estados afectivos como: ansiedad, depresión, agresividad e infelicidad, lo que puede estar contribuyendo negativamente  al control de la tensión arterial.


• El patrón de personalidad tipo A se presentó con mayor frecuencia en los hipertensos del sexo femenino, mientras que en el sexo masculino fue infrecuente, siendo la tensión, la actividad y la ausencia de represión las variables de este patrón la más frecuentemente encontradas.


• Se encontró en el estudio una marcada vulnerabilidad al estrés, lo que da la medida de una mayor susceptibilidad al mismo, lo que pudiera facilitar el incremento de la tensión arterial


Recomendaciones

• Que los resultados de esta investigación sean dados a conocer en otras áreas de salud del municipio con vistas a motivar la investigación de problemas de salud en la tercera edad.


• Dada la elevada frecuencia de aparición de estilos de vida inadecuados en la población del adulto mayor, creemos oportuno la realización de una intervención psicológica que modifique los impropios estilos de vida, en aras de lograr la adherencia terapéutica de los pacientes de la tercera edad.

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