
Lilia Mabel Labiano
Licenciada en Psicología
Dra. en Psicología
Eleonora García Quiroga
Lic. En Psicología
Facultad de Química, Bioquímica y Farmacia
UNSL. San Luis Argentina
Para citar este artículo:
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Labiano, L. M. (2010, 25 de marzo). Ambiente y conciencia ecológica. Revista PsicologiaCientifica.com, 12(13). Disponible en:
http://www.psicologiacientifica.com/bv/psicologia-441-1-ambiente-y-conciencia-ecologica.html
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RESUMEN
La psicología, como ciencia del comportamiento y de los procesos cognitivo-emocionales del ser humano, tiene un rol fundamental en la propuesta y estimulación de conductas de protección hacia el medio natural. Podría decirse que ésta es una de las ciencias más afines al objetivo fundamental del desarrollo sustentable orientado a alcanzar un bienestar humano-planetario. La gravedad de los problemas actuales y los peligros que se vislumbran en un futuro cercano, cuestionan el sentido de nuestra civilización y la idea de progreso. El gran desafío actual es lograr este desarrollo sustentable, alcanzando justicia social. El desarrollo científico-tecnológico y de la comunicación; la globalización de la economía, imponen cambios profundos en las interacciones humanas, y en la interrelación ser humano-naturaleza. Este desarrollo tiene un inmenso poder de transmisión simbólica, moldeando y modelando fuertemente la vida intrapsíquica e interpersonal de los individuos. El mismo se ha orientado con un sentido utilitarista y carente de valores éticos y humanos ("subdesarrollo ético") afectando peligrosamente la salud mental y la calidad de vida de las personas. La problemática ambiental actual está inseparablemente unida a una problemática ética y psicológica. El concepto de salud involucra un comportamiento ético hacia el ambiente y hacia nosotros mismos. Una toma de conciencia de las consecuencias bidireccionales que tienen nuestras acciones hacia el mundo exterior y hacia nosotros mismos.
A la psicología de la salud le corresponde un papel fundamental en el desarrollo de una conciencia ecológica, de valores éticos y estéticos vinculados a la preservación de la vida; y en la responsabilidad de procurar el bienestar de las generaciones futuras.
Palabras clave: Conciencia ecológica, Valores, Psicología ambiental.
"Nuestra cultura actual corresponde a la prehistoria del espíritu humano y nuestra civilización corresponde a la presente edad de hierro planetaria"
Morin, Ciurana & Motta (2003).
Reconocer la complejidad del ambiente natural-socio-cultural incrementa la necesidad de estudios inter y trans disciplinarios en los cuales el enfoque ecológico seguirá teniendo un rol central. Esto también supone una demanda de participación cada vez más consciente y responsable de las poblaciones humanas afectadas. La psicología, como ciencia del comportamiento y de los procesos cognitivo-emocionales del ser humano tiene un rol fundamental en la propuesta y estimulación de conductas de protección hacia el medio natural. Podría decirse que ésta es una de las ciencias más afines al objetivo fundamental del desarrollo sustentable orientado a alcanzar un bienestar humano-planetario.
Formamos parte de ecosistemas que son conjuntos complejos, cuyos elementos interactivos están profundamente interrelacionados. Los mismos comprenden seres humanos, componentes bióticos y abióticos, con cierto grado de retroalimentación interna y una autonomía relativa. Un ecosistema comprende relaciones intra e inter y retroespecíficas entre las diferentes formas de vida.
El ser humano con un desarrollo cognitivo más diferenciado que el resto de los sistemas vivientes, desarrolla tecnologías con las cuales extrae, reproduce y transforma rápidamente los componentes naturales de los ecosistemas. Las actividades económicas aportan productos/mercancías con valores de uso y de cambio y los intereses económicos están orientados a la ganancia y satisfacción de necesidades primarias y secundarias. Estas actividades e intereses pueden estar o no, en correspondencia con el equilibrio dinámico de los ecosistemas.
La tecnología ha multiplicado de manera impresionante la capacidad de comunicación, de control y manipulación del ambiente y de los seres vivientes. El trabajo humano es reemplazado por la computación, la informática y la robótica; las materias primas reemplazadas por los materiales sintéticos; la ingeniería genética impuso masivamente los alimentos transgénicos reemplazando especies nativas.
En este proceso de transformación, el ser humano tiene la posibilidad de elegir la forma de relacionarse con el ecosistema y las transformaciones que operará en éste. Los habitantes ricos del planeta, entre otras cosas, alteran el ambiente produciendo grandes cantidades de dióxido de carbono, acrecentando el efecto invernadero y debilitando la capa de ozono. Mientras tanto, los habitantes pobres se reproducen en mayor medida; depredando la vegetación para poder subsistir; aumentando así, las necesidades y el deterioro del ambiente.
Existen necesidades humanas elementales que son las mismas para todos, independientemente de la cultura y periodo histórico que se considere; cambiando socialmente la forma en que se satisfacen éstas, o los medios utilizados para satisfacer las mismas ("satisfactores"). Y, de acuerdo a la multidiversidad de las culturas humanas cada una de éstas, elige distintos tipos de satisfactores (Max Neef, Elizalde, Hoppenhayn, 1991).
Hace más de diez años que Rees y cols. (1996) calcularon que el consumo humano de recursos naturales excede cada año un 25 por ciento la capacidad de la naturaleza de regenerarlos; una proporción que ha venido creciendo desde 1984, primer año en que la humanidad cruzó ese umbral. "Nuestro planeta necesita un capital natural, como árboles, para proporcionar servicios como agua y aire puros, de los que dependemos". Estos recursos naturales tales como el aire y el agua, requieren ser protegidos como bienes comunes de la humanidad.
Se impone, en la actualidad, redefinir el éxito económico: en lugar de aumentar la riqueza, aumentar el bienestar (Rees, 1996). A menudo se mide el crecimiento social desde una perspectiva economicista, a través del PBI. Dicho índice no refleja el grado de bienestar subjetivo o de calidad de vida de las personas en una sociedad, ni si las necesidades humanas están realmente satisfechas. Desde una perspectiva más amplia, este criterio resulta inadecuado, ya que el mismo no incorpora otras variables básicas tales como: el deterioro del ambiente, la disminución de los recursos no renovables, el costo en salud humana físico y psíquico; sentimiento de bienestar de las personas.
La problemática ambiental actual está inseparablemente unida a una problemática ética y psicológica. ¿Qué valores están guiando nuestra vida civilizada?
Las formas de satisfacer nuestras necesidades existenciales de ser, hacer, tener y estar en el mundo; nuestras elecciones en el plano cognitivo, en el emocional y conductual implícitamente, involucran una dimensión axiológica.
Replantearnos nuestras propias actitudes y acciones cotidianas, que afectan nuestra propia vida, la de los demás y la vida del planeta.
¿Cómo y de qué nos alimentamos?
¿Qué hacemos con la basura que producimos?
¿Qué programas de televisión vemos?
¿En qué invertimos nuestro tiempo libre?
La construcción y defensa de valores humanistas y "verdes" (religar al hombre con la naturaleza; armonización y respeto por ésta); construir un nuevo tipo de relaciones entre los seres humanos y de éstos con el resto de los seres vivos y el planeta en su conjunto, se imponen con una urgencia prioritaria en nuestro presente. De alguna forma, el concepto de sostenibilidad o sustentabilidad busca conciliar las necesidades humanas con las del mundo natural.
Una educación orientada a valorar los recursos naturales que tenemos, valorar la tierra que pisamos y el ambiente físico y social cercano a nosotros, reconociendo el valor inmanente del medio ambiente y en relación con el desarrollo y sobrevivencia del ser humano.
Desde una perspectiva socioglobal, "los pueblos de los llamados países periféricos son los más perjudicados por este proceso denominado globalización con incremento de algunos males tradicionales y la aparición de otros: se cierran fuentes de trabajo, surge la desocupación estructural, aumentan las viviendas precarias, decae la atención de la salud, reaparecen epidemias que se habían eliminado y se extienden otras; se elevan los índices de desnutrición y mortalidad infantil; descienden los niveles de educación y se multiplica la niñez abandonada. Asimismo, la nueva división del trabajo y sus funciones, en este reordenamiento planetario, demanda a nuestros países ser receptores de las industrias sucias y depositarios de residuos tóxicos y nucleares" (Grana, 2000).
La necesidad de proteger y conservar la naturaleza autóctona va más allá de fines didácticos, estéticos o utilitaristas, por ejemplo: preservar los recursos paisajísticos con fines turísticos, viendo a la naturaleza como una mercancía. Esta necesidad responde a una filosofía que restablezca las relaciones de respeto por la vida y la armonía hombre-naturaleza.
Los interes sectoriales monopólicos comprometen severamente el ambiente para las generaciones futuras. La visión parcializada en aspectos económicos, ignorando la biología, la salud y necesidades existenciales básicas, afectan irracionalmente a los ecosistemas.
Concepto de salud
En la actualidad, el concepto de salud está involucrado con un comportamiento ético hacia el ambiente y hacia nosotros mismos. Una toma de conciencia de las consecuencias bidireccionales que tienen nuestras acciones hacia el mundo exterior y hacia nosotros mismos.
Tomar conciencia del estilo de vida que mantenemos, cuestionar condicionamientos de consumo; reflexionar acerca de la necesidad de modificar hábitos de vida cotidianos son aspectos implícitos en el proceso de promoción de la salud.
Es sabido que los principales determinantes de ésta son los hábitos de vida y la calidad del ambiente físico-social más que el acceso a servicios de salud y a variables biológicas (Informe Lalonde, 1974).
Mantener un estilo de vida sano en un ambiente saludable son los aspectos que tienen el mayor peso para explicar los resultados en salud. La necesidad de tener mayor conciencia y responsabilidad de lo que producimos y de lo que consumimos, tanto a nivel individual como comunitario. El consumo excesivo e indiscriminado, así también como la insuficiencia de éste, son extremos incompatibles con la idea de salud.
Se impone la necesidad de que las instituciones orienten acciones psicoeducativas en forma permanente; incorporar a todas las curricula la ambientalización de las disciplinas, en todos los niveles de la enseñanza: primaria, secundaria y universitaria. Alentar y reforzar acciones proambientales evitando todo comportamiento que anticipemos sea destructivo para el medio natural y humano (afrontamiento pro- activo). Defender valores, normas y conductas que contribuyan desde lo local, a preservar la bioesfera terrestre (visión global).
En las condiciones actuales de los países latinoamericanos es difícil hablar de salud cuando la inmensa mayoría de la población no logra cubrir sus necesidades de subsistencia básica, careciendo de políticas preventivas primarias y de protección ambiental.
Una conciencia ecológica se expresaría en un compromiso comunitario con la participación, elaboración y puesta en práctica de políticas ambientales.
Las relaciones de poder mundial determinan que el desarrollo y la calidad de vida de los países periféricos estén condicionados a los intereses de los países centrales. Así mismo, que se sostengan situaciones ambientales catastróficas debido a la irracionalidad y ausencia de voluntad de un sector de seres humanos, respecto a no querer modificar estas situaciones, aún disponiendo de los recursos para hacerlo.
Así, la salud y la calidad de vida están condicionadas, en el presente, al proceso de globalización, a una política de dependencia económica y a la falta de solidaridad y justicia social. Es en este contexto socio-político-ambiental que debería abordarse la problemática del bienestar humano.
Conclusiones
El conocimiento científico debería llevar al respeto y armonía del ser humano con el mundo natural; basado en valores éticos de respeto a la vida, anticipando, reflexionando críticamente en las consecuencias potenciales de riesgo que sus aplicaciones tecnológicas tienen para las generaciones futuras.
Es imperativo superar una ciencia fragmentada, parcializada, carente de una visión sistémica y de una reflexión valorativa y teleológica. Asimismo, reafirmar una visión ecocéntrica, sin caer en extremismos, que permita respetar distintas concepciones ambientalistas. Ya sabemos que el conocimiento fragmentado en su obtención y aplicación inmediata, unido al interés económico ciego, conforma una simbiosis deletérea para el planeta y la salud del ser humano.
A través del desarrollo tecnológico el ser humano ha incrementado exponencialmente su capacidad de transformar el ambiente, pero esto no significa que se arrogue el derecho de no respetar leyes biológicas, ya que, en definitiva, la vida del hombre depende de la existencia de un ambiente biológicamente sano. Reconciliarse con la naturaleza implicará reconciliarse consigo mismo, rescatar la propia armonía y encontrar el propio centro.
Seguramente, el costo de no limitar el desarrollo económico, armonizándolo con la capacidad regenerativa del planeta, va a ser mucho mayor en sus consecuencias que las pérdidas económicas que se pudieran dar en el presente con un cambio en el paradigma actual.
El derecho humano elemental a la salud está supeditado, en la realidad actual, a la más alta concentración de poder, capital y conocimiento al servicio de grupos empresariales, como nunca en la historia humana, conjuntamente con un deterioro ambiental sin precedentes, miseria y desocupación.
A la psicología de la salud le corresponde un papel fundamental en el desarrollo de la consciencia y responsabilidad de procurar el bienestar de las generaciones futuras. El desarrollo de una conciencia ecológica se vuelve condición imprescindible para una futura sobrevivencia humana, así como el desarrollo de valores éticos y estéticos, relacionados con la preservación de la vida.
La psicología tendrá que acercarse cada vez más a la biología y a la ética, para contribuir a resolver los graves problemas que nos afligen y que tienen su raíz en tendencias emocionales irracionales, expresadas en conductas (elecciones) erráticas del ser humano tanto de aquellas explícitamente destructivas como de las consecuencias derivadas de la negligencia de su no-acción.
Referencias
www.PsicologiaCientifica.com