
Rocío Soria Trujano
Licenciada y Mág en Psicología
Doctora en sociología
Facultad de Estudios Superiores Iztacala, UNAM
México
Lizbeth Noemí Cielo Torres
Licenciada en Psicología
Facultad de Estudios Superiores Iztacala, México
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Cynthia Zaira Vega Valero
Psicóloga, Doctora en Psicología
Ciudad Universitaria (CU) de la UNAM, México
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Para citar este artículo:
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Soria Trujano, R. (2010, 15 de marzo). Divorcio y salud en hombres. Análisis de género. Revista PsicologiaCientifica.com, 12(10). Disponible en:
http://www.psicologiacientifica.com/bv/psicologia-438-1-divorcio-y-salud-en-hombres-analisis-de-genero.html
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RESUMEN
Los estereotipos de género pueden tener efectos diferentes sobre la salud de hombres y mujeres, al enfrentarse a diferentes estresores. Sin embargo, en ambos géneros se pueden presentar síntomas depresivos. Uno de los factores asociados a la depresión es el estado civil, siendo que los varones viudos o divorciados manifiestan mayor incidencia de este trastorno, debido a la ruptura familiar y al hecho de tener que enfrentar presiones económicas relacionadas a la manutención de sus hijos. En este sentido, es muy importante que los hombres divorciados cuenten con apoyo social para afrontar de la mejor manera la situación estresante por la que atraviesan. Así, el presente trabajo tuvo como objetivo evaluar la incidencia de depresión y estrés, así como el apoyo social, en hombres divorciados. Se evaluaron 125 hombres divorciados, residentes de la ciudad de México y área Metropolitana, en cuanto a las tres variables de interés. Se utilizó el Inventario de Depresión de Beck, el Inventario Índice de Estrés Cotidiano y una Escala de Conductas de Apoyo Social. Los datos indicaron que la mayoría de ellos mostró un nivel moderado de depresión, de estrés y de apoyo social. Se hace un análisis con base en perspectiva de género.
Palabras clave: Depresión, Estrés, Apoyo social, Género.
El apoyo social puede ser un promotor de la salud tanto física
como psicológica, siendo menor el riesgo de presentar sintomatología
depresiva si se cuenta con relaciones familiares y sociales en general,
que aporten apoyo.
Así surgió el interés por realizar el presente estudio cuyo objetivo
fue evaluar la incidencia de depresión y estrés, así como el apoyo
social, en hombres divorciados.
Participantes
Se evaluaron a 125 hombres divorciados con hijos, empleados asalariados. La escolaridad mínima de ellos correspondió al nivel primaria. Todos residían en el Distrito Federal o Área Metropolitana de la ciudad de México. Se les contactó por vía de familiares, amistades y de relaciones vecinales, y su colaboración fue voluntaria.
Instrumentos
- Inventario de Beck (1983)
Consta de 21 ítems que evalúan síntomas cognoscitivos relacionados con estados depresivos. El participante evaluado elige la frase que se aproxime más a cómo se ha sentido durante las últimas semanas.
- Inventario Índice de Estrés Cotidiano
Este instrumento está formado por 58 enunciados con opciones de respuesta que van desde "no ha sucedido en las últimas 24 horas" hasta "me causó pánico". Este inventario fue evaluado anteriormente por Nava, Anguiano y Vega (2004) en un estudio de fiabilidad con Alfa de Cronbach de 0.9219; en el presente estudio se obtuvo la confiabilidad de 0.9754. El objetivo de este instrumento es evaluar el estrés que producen situaciones comunes. Se le pide al participante que lea cada enunciado y decida si le ha ocurrido dentro de las últimas 24 horas cada una de las situaciones en cuestión. Si le ha ocurrido, marca con una X qué tanto le molestó, mediante un número de una escala del 1 al 7.
- Escala de Conductas de Apoyo Social (The Social Support Behaviors Scale SS-B) (Vaux, Riedel & Stewart, 1987).
Se compone de 45 ítems repartidos en cinco modos de apoyo social: apoyo emocional, socialización, asistencia práctica, asistencia financiera y consejos/guía. Los ítems están orientados hacia la familia y los amigos de aquellos que la contestan y se centra en la disponibilidad de conductas de apoyo. En esta escala se obtuvo una confiabilidad de 0.8936 y fue traducida y adaptada por Nava, Vega y Toledo (trabajo inédito).
Para los tres instrumentos se obtuvieron tres rangos a partir de los cuartiles solicitados de los datos crudos. Esto permitió identificar a los individuos que presentaban diferentes niveles de estrés, depresión y apoyo social. El primer rango implica menor presencia de estrés, depresión o apoyo social; los individuos que por puntuación pertenecen a este rango forman parte del grupo de estrés bajo, situación similar a depresión y apoyo social. Se realizó la misma operación para los siguientes rangos de tal manera que para las tres variables de interés se formaron tres grupos (bajo, moderado, alto).
- Un cuestionario que incluía datos tales como: estado civil, escolaridad, ocupación, horario de trabajo, y aportación económica para la manutención de los hijos.
Escenario
Se evaluó a cada participante en su hogar o en su lugar de trabajo.
Procedimiento
Se aplicaron los instrumentos de manera individual. Se pidió a cada participante que leyera las instrucciones junto con la persona evaluadora y preguntara a ésta si existía alguna duda, de no ser así, se procedía a contestar los instrumentos.
Análisis de datos
Se empleó el programa SPSS versión 15 para realizar los análisis estadísticos.
- Prueba t de Student para determinar las posibles diferencias entre el nivel de estrés, el de depresión y el de apoyo social.
- Análisis de correlación de Pearson para evaluar la relación entre las variables de interés: depresión, estrés y apoyo social.
- Modelo de Regresión Lineal Múltiple para identificar si las variables de depresión y apoyo social estiman la presencia de estrés.
Resultados
Las características de la muestra revelaron que la mayoría de los hombres contaba con un nivel de escolaridad universitario y su horario de trabajo era de 8 a 12 horas al día (ver tablas 1 y 2).


En cuanto a estrés, se identificaron tres niveles (ver tabla 3).

En lo que respecta a depresión, también se encontraron tres niveles (ver tabla 4).

Para apoyo social, igualmente se encontraron tres niveles tanto para el familiar, el de amigos como para apreciación de apoyo en general (ver tablas 5, 6 y 7).



En
el presente estudio se pudo observar que en las tres variables
estudiadas se detectaron frecuencias similares de participantes
estresados a niveles bajo, moderado y alto, ocurriendo lo mismo para
las variables de depresión y apoyo social.
Así, al examinar los
datos descriptivos en cuanto a estrés, los hombres evaluados mostraron
un nivel moderado. Los datos en cuanto a depresión indicaron que la
media correspondió al nivel moderado. Además, en lo que respecta a
apoyo las medias señalaron niveles también moderados (ver tabla 8).

Además, se realizó un análisis de correlación (Pearson) entre las variables de interés. Se pudo observar que sí hubo correlación entre estrés y depresión (r (125) = 0.561; p= .000), pues a más estrés también hubo más depresión. Asimismo, se encontró correlación entre estrés y apoyo social en general, siendo que a más estrés, hubo más apreciación de apoyo social (r (125) = .256; p= .004). Por otro lado, se observó una correlación de tipo negativo entre depresión y apoyo familiar (r (125) = -.370; p= .000), ya que a más depresión, se reportó menos apoyo familiar. La depresión igualmente correlacionó de manera negativa con apoyo de amigos, siendo que a más depresión, se recibía menos apoyo de este tipo (r (125) = -.264; p= .003. Finalmente, se puede decir que se obtuvo correlación entre depresión y apreciación de apoyo en general (r (125) = .424; p= .000) lo que significa que a más depresión hubo más apreciación de apoyo social en general.
Para identificar si se podían establecer pronósticos con base en las variables de interés, que pudieran explicar la presencia de estrés, se realizó un análisis de regresión lineal. Así, se observó que el modelo explica la variabilidad de los datos en un 36% (R2 = .363) siendo este porcentaje significativo (F (4,120) = 17.10; p < .001), identificándose que la depresión (t = 7.25) y el apoyo de amigos (t = 2.00) fueron las variables que posibilitaron la presencia de estrés.
Conclusiones
En el presente estudio se pudo observar que en las tres variables estudiadas, el nivel que caracterizó a los hombres divorciados fue el moderado.
Considerando la variable estrés, la gran mayoría de los participantes reportó jornadas laborales de ocho a doce horas al día. En este sentido, se esperaba que al permanecer en el trabajo tantas horas, los hombres mostraran un nivel alto de estrés, siendo que no fue así. La razón que expresaron para laborar más de doce horas fue la relacionada con la presión por obtener más ingresos económicos para poder cubrir las mensualidades legalmente estipuladas para la manutención de los hijos. Esta situación lleva a considerar otro aspecto que debiera evaluarse en un futuro estudio y que se relaciona con los ingresos económicos. Con base en ello, se podría establecer la hipótesis que indique que los hombres divorciados con niveles moderado o bajo de estrés reciben mejores salarios que aquellos que reportan un nivel alto, a pesar de que tengan que aportar parte de su sueldo para la manutención de los hijos. Habrá que analizar también el tipo de empleo que realizan los varones, ya que si éste implica niveles bajos de responsabilidad y presión, la tensión a la que ellos se someten no es tan alta y ello influye para que se manifieste menos estrés. Los hombres de este estudio expresaron que eran los principales proveedores económicos para el sustento de sus hijos, considerando que el padre, por ser hombre, está más obligado que la madre a cubrir la mayor parte de las necesidades de manutención de la familia, a pesar de un divorcio. Con ello se evidencian estereotipos de género.
En cuanto a depresión, habrá que considerar que los participantes fueron hombres divorciados por lo que resultaría interesante analizar la relación del padre con los hijos, de manera que se evalúe la presencia o no del proceso que De la Cruz (2008) llama "alienador", en el que se ve afectado el vínculo afectivo de aquéllos con el padre, situación que provoca depresión y estrés.
Todos los participantes reportaron sentirse muy presionados por la responsabilidad de aportar parte de su salario para la manutención de sus hijos (as), lo cual los estresaba y los afectaba emocionalmente. Habrá que recordar investigaciones tales como las de Berenzon, Tiburcio y Medina (2005); Clemente, Córdoba y Gimeno, (2003) y Matud, Guerrero y Matías (2006) en las que se indica que un factor importante para que los hombres se depriman es el económico. Una vez más se puede hacer referencia a la cultura de género, siendo que el masculino "debe ser" el principal proveedor.
Por otro lado, en cuanto a escolaridad, se puede decir que en la muestra habían frecuencias semejantes de hombres con estudios secundarios, de bachillerato y universitarios, y los niveles de estrés y depresión encontrados fueron moderados, lo cual no apoya lo observado por algunos autores (Emslie, Hunt & Macintyre, 1999; Emslie, 2002; Mirowsky, 1996; Walters, 2002; citados en Matud, 2006) quienes han señalado que a mayor nivel de estudios, menos presencia de sintomatología depresiva y de estrés.
Ahora bien, retomando la variable de apoyo social, se encontró que los niveles reportados para el de tipo familiar y para el recibido por amigos fueron moderados, asimismo, en cuanto a apreciación de apoyo social en general. En este sentido, se puede hablar de una cultura de género ya que los varones tradicionalmente son educados a no solicitar apoyo, a pesar de estar deprimidos y/o estresados. Esto puede relacionarse con lo que Bernal, Varas, Bonilla, Santos y Maldonado (2006) y Galletano (2002) ya han mencionado en cuanto a que los hombres tienden a expresar su depresión como cansancio y no como un problema emocional.
En cuanto a los análisis de correlación, los datos obtenidos mostraron relaciones significativas en cuanto a que a más estrés, los participantes manifestaban más depresión y más apreciación de apoyo en general. Hubo, además, una correlación negativa entre depresión y apoyo familiar, ya que a más depresión, se reportó menos apoyo familiar y de amigos. No obstante, a más depresión, los hombres divorciados expresaron más apreciación de apoyo social en general.
Una vez más, estos resultados pueden discutirse con base en el género. Tradicionalmente los varones son educados a proporcionar apoyo social, más que a recibirlo, de ahí que los hombres del presente estudio, mientras más estresados se sintieran menos apoyo recibían de los miembros de su familia y/o amigos. Además, mientras más deprimidos estuvieran estos hombres, señalaron que obtenían también menos apoyo familiar y de amigos.
Los datos también indicaron que la depresión y el apoyo de amigos fueron las variables que posibilitaron la presencia de estrés. La característica de hombres divorciados causaba a los participantes estrés en el sentido de que tenían que trabajar horas extras para obtener más ingresos económicos y así poder cubrir las demandas de manutención de los hijos, exigidas de manera legal. La situación de separación del padre y los hijos afectaba la condición emocional de los varones de la muestra; sin embargo, una vez más se puede decir que, por cuestiones de cultura de género, estos individuos se estresan, se deprimen, pero solicitan apoyo social de forma moderada.
Es frecuente encontrar en la investigación sobre género, estudios que evalúan la presencia de sintomatología depresiva y estrés; el presente trabajo incluyó el apoyo social, variable importante en situaciones de divorcio, el cual implica afectaciones emocionales y de tipo económico.
Finalmente, se puede decir que se sugiere llevar a cabo un estudio en el que se realicen comparaciones entre hombres y mujeres en cuanto a las variables de interés.
Referencias
www.PsicologiaCientifica.com