Trabajo publicado el 10 de marzo de 2009
Resumen
Según el programa nacional de salud 2007 y la OMS(2005), la enfermedad del cáncer y en especial el cáncer infantil, es un problema de salud. Sus repercusiones se identifican no sólo en el paciente, sino también en la familia. Las creencias existentes entre la población llevan a la familia a asociar la muerte como signo de mal pronóstico; y por otro lado, el que afectado sea un menor de edad acrecienta el impacto negativo. El estrés es intenso, afectando de manera importante a los padres y la familia, produciendo síntomas somáticos y disfunción familiar, si no es afrontado adecuadamente.
Este estudio, generado en un programa de maestría tiene por objetivos: estudiar las diferencias entre la madre y el padre ante el diagnóstico de cáncer del hijo en cuanto a estrés percibido y estrategias de afrontamiento, al igual que determinar la asociación de las estrategias de afrontamiento y variables sociodemográficas con el estrés percibido por los padres.
Se empleó una muestra no probabilística de sujetos voluntarios. La población fueron padres que recientemente habían recibido el diagnóstico de cáncer de un hijo menor de edad (de 2 a 14 años) con un rango de edad de 23 a 49 años. Los requisitos de inclusión en la muestra: ambos padres respondiesen a los cuestionarios, la edad de los padres que fueran menores de 50 años, el hijo fuese paciente pediátrico (menor de 15 años) y que hubiera transcurrido como máximo seis semanas desde el diagnóstico de cáncer en el hijo.
Palabras Clave: Padres, cáncer pediátrico, estrés, estrategias de afrontamiento, reacción al diagnóstico
IntroducciónDe un total de 36 casos potenciales sólo se logró una muestra de 15 parejas de padres en un periodo de seis meses (de enero a diciembre de 2006). Los casos fueron tomados de la Alianza Anticáncer Infantil de Monterrey. Como instrumentos de medida se utilizaron:
1. El Cuestionario de Afrontamiento del Estrés (CAE) de Sandin y Chorot (2003) que evalúa siete estilos de afrontamiento:
a. Focalización en la solución del problema.
b. Focalización negativa en sí mismo.
c. Reevaluación positiva.
d. Expresión emocional abierta de agresividad.
e. Evitación.
f. Búsqueda de apoyo.
g. Religión.
El CAE consta de 42 ítems en una escala Likert de 5 puntos de (de 1 a 5) y tiene una consistencia interna por la alfa de Cronbach de 0.64 y 0.92 (media de 0.79).
La Escala de Estrés Percibido (PSS) de Cohen, Kamarck y Mermelstein (1983), empleando la adaptación a población mexicana de González y Landero (2007), es una escala tipo Likert, consta de 14 reactivos con una variación de 5 puntos (de 0 a 4) y tiene una consistencia interna de .86. La aplicación de los instrumentos se llevó a cabo durante las primeras seis semanas después que los padres recibieron el diagnóstico.
Se observa que ambos cónyuges tienen una media en la Escala de Estrés Percibido estadísticamente equivalente, en un rango de leve a moderado (media de 26 en madres y 29 en padres varones). No obstante, el número de casos de estrés con posible significación clínica (PSS?30) supone la mitad de la muestra, siendo el porcentaje significativamente mayor en los padres varones. Las estrategias de afrontamiento dominantes en ambos padres son la focalización en la solución del problema y la religión. Las madres acuden con más frecuencia a los afrontamientos de focalizarse en la solución del problema, la religión, la reevaluación positiva y la búsqueda de apoyo que los padres. Los hombres, a la evitación y la focalización negativa en sí mismos. En la muestra de madres, se halla que cuanto menos se acude a la religión, mayor es el afrontamiento por evitación y mayor es la expresión emocional abierta de agresividad, se tiende a percibir más estrés. En la muestra de padres varones, cuanto mayor es el afrontamiento por evitación y menor por reevaluación positiva, se percibe más estrés. Mayor evitación, menor la reevaluación positiva de la situación y mayor expresión emocional abierta de agresividad predicen estrés en ambos padres. Existe correlación entre el estrés de madres y la edad de los hijos, pero es directa, a más edad, más estrés. En los padres la correlación no es significativa, pero es del signo negativo. Se atribuye al rango de edad de los menores, al no haber ningún infante (menores de 2 años) en la muestra. El tipo de vínculo que la madre establece con el infante y la verbalización del sufrimiento más clara en niños de más edad, puede atribuirse a esta asociación directa.
En conclusión, la evitación es el tipo de afrontamiento más relacionado con el estrés en ambos género, siendo el nivel de estrés percibido alto, mayor en los padres varones. Se recomienda evaluar el estrés en los padres y diseñar intervenciones en los dispositivos de atención oncológica pediátrica. Se sugiere en estudios futuros contemplar el factor de la carga económica del tratamiento como estresor, el papel de la corta edad de los niños (menores de dos años o infantes) en la relación con el estrés, el efecto del género del evaluador en el reporte de estrés en los padres varones y la baja correlación entre los reportes de los cónyuges en la calidad de la relación marital. Además se propone modificar la escala de focalización negativa en sí mismo, centrándola más en sentimientos de culpa, y la de búsqueda de apoyo social, haciéndola más específica a la situación, con lo cual se generaría un cuestionario de afrontamiento aplicado a la evaluación de los padres ante enfermedades crónicas pediátricas, como el cáncer.
Objetivos del estudioLos objetivos del estudio empírico que se expone en el presente trabajo eran los siguientes:
Determinar los niveles de estrés de los padres ante el diagnóstico de cáncer en el hijo.
Caracterizar el estilo de afrontamiento dominante en los padres.
Contrastar diferencias en estrés y estrategias de afrontamiento entre ambos padres.
Estudiar la relación del estrés en los padres con la edad y género del menor, así como con el tiempo transcurrido desde el diagnóstico.
Estudiar la relación entre el estrés y el afrontamiento en los padres en esta situación de tener un hijo con cáncer.
MétodoSe trata de un estudio descriptivo-correlacional con un diseño no experimental de tipo transversal.
Participantes y procedimiento de muestreo.
Se empleó una muestra no probabilística de sujetos voluntarios. La población eran padres que recientemente habían recibido el diagnóstico de cáncer de un hijo menor de edad (de 2 a 14 años). Los requisitos de inclusión en la muestra eran:
1. Ambos padres debían responder a los cuestionarios.
2. Debían ser menores de 50 años.
3. El hijo tendría que ser un paciente pedriático (menor de 15 años).
4. Después del diagnóstico no debía haber transcurrido más de seis semanas.
Así de un total de 36 casos potenciales sólo se logró una muestra de 15 parejas de padres en un periodo de seis meses (de enero a junio de 2006). Los casos fueron tomados de la Alianza Anticáncer Infantil (ABP). Que es un centro público de especialidades de Monterrey que da cobertura no sólo a la ciudad, sino también a los municipios rurales del estado de Nuevo León. Se obtuvo el consentimiento informado de todos los participantes y el proyecto fue aprobado por el comité de ética del centro. Tras el consentimiento informado se aplicaba la cédula de entrevista y se solicitaba contestar a las escalas. Si algún padre estaba ausente se programaba una cita a través de la psicóloga del centro. La muestra fue capturada por el segundo autor del capítulo (Juan Martínez Rodríguez), apoyado por la psicóloga del centro (Rosa Isela Sánchez Cisneros).
Instrumentos de medidaEl estrés se midió por la Escala Estrés Percibido (PSS) de Cohen, Kamarck y Mermelstein (1983) y el afrontamiento por el Cuestionario de Afrontamiento del Estrés (CAE) de Sandin y Chorot (2003), además se aplicó una pequeña cédula de entrevista para registrar los datos de edad y tiempo transcurrido desde el diagnóstico.
El Cuestionario de Afrontamiento del Estrés (CAE) es una prueba para mayores de 18 años, puede aplicarse en forma individual o colectiva y tiene una duración aproximada de 15 minutos. Surgió a partir de la revisión de la Escala de Estrategias de Coping Revisada (EEC-R) construida por Sandín y Chorot (1995). El cuestionario CAE está integrado por 42 preguntas divididas en 7 escalas (6 reactivos por escala):
1. Focalizarse en la solución del problema (Reactivos: 1, 8, 15, 22, 29 y 36).
2. Focalización negativa en sí mismo (Reactivos: 2, 9, 16, 23, 30 y 37).
3. Reevaluación positiva (Reactivos: 3, 10, 17, 24, 31 y 38).
4. Expresión emocional abierta de agresividad e irritabilidad (Reactivos: 4, 11, 18, 25, 32 y 39).
6. Evitación (Reactivos: 5, 12, 19, 26, 33 y 40).
7. Búsqueda de apoyo social (Reactivos: 6, 13, 20, 27, 34 y 41).
8. Religión (Reactivos: 7, 14, 21, 28, 35 y 42).
Las escalas fueron definidas desde los resultados de un análisis factorial exploratorio. Debido a que las escalas correlacionan entre sí con valores de bajos a moderados, los autores definieron factores de segundo orden. Con las puntuaciones de los sujetos en los factores de la solución rotada (por un método oblicuo) se realizó una segunda factorización, resultando dos factores independientes. El primero se relaciona con los aspectos más racionales del afrontamiento (focalización en la solución del problema, búsqueda de apoyo social y reevaluación positiva) y el segundo con los aspectos más emocionales (focalización negativa en sí mismo, expresión emocional abierta de hostilidad y religión). Los reactivos del CAE tienen cinco opciones de respuesta que van de 1 nunca a 5 casi siempre, así el rango de las escalas puede variar de 6 a 30. Los coeficientes de fiabilidad por la ? de Cronbach para las siete escalas, en el estudio original, variaron de 64 (focalización negativa en sí mismo) a .92 (búsqueda de apoyo social).
El cuestionario CAE está validado en México (González y Landero, 2007a). En una muestra de 365 estudiantes, González y Landero estudiaron la estructura factorial, consistencia interna de las escalas y relación con estrés percibido y síntomas somáticos. Por análisis factorial exploratorio, se obtiene una estructura de siete factores de primer orden y dos factores de segundo orden: afrontamiento racional y el afrontamiento focalizado en la emoción. La única diferencia con el estudio original fue la inclusión de religión en el factor de afrontamiento racional. Por análisis factorial confirmatorio logran buenos índices de ajuste para esta estructura jerarquizada, especialmente si se reducen a tres los indicadores de cada factor de primer orden. La consistencia interna de los factores de primer orden varía de .66 (focalización negativa en sí mismo) a .91 (búsqueda de apoyo social).
En presente estudio, la redacción de los reactivos del CAE se adaptó a la población objeto (ver anexo). En la muestra de 15 madres y 15 padres varones (n=30), cuatro escalas muestran consistencia interna alta (?.70), tres aceptable (?.60) y una baja (<.60). Las escalas de religión (?=.886), focalización en la solución de problemas (?=.829), búsqueda de apoyo social (?=.823) y reevaluación positiva (?=.714) tienen índices de consistencia altos. Las escalas de expresión emocional abierta de agresividad e irritabilidad (?=.630) y evitación (?=.621) tienen índices de consistencia aceptables. La escala de focalización negativa en sí mismo tiene una consistencia muy baja (?=.350). La mayor consistencia de la religión probablemente refleja de importancia de esta estrategia de afrontamiento dentro de una muestra y la bajísima consistencia de la reevaluación positiva la dificultad de lidiar con sentimientos de culpa en la situación por la que atraviesan. Las distribuciones de las seis escalas se ajustan a una curva normal (ver Tabla No. 1).
Tabla No. 1 - Consistencia interna y ajuste a una curva normal de las escalas de estrategias de afrontamiento
La Escala de Estrés Percibido (PSS) evalúa el grado en que los participantes valoran las situaciones del último mes como impredecibles y fuera de control. Consta de 14 reactivos con formato de respuesta tipo Likert de 5 opciones de respuesta que varían desde 0=nunca, hasta 4=siempre. Para obtener la puntuación total en el PSS se deben invertir las puntuaciones de los ítems positivos (4, 5, 6, 7, 9, 10 y 13) para, posteriormente, sumar los 14 elementos. El rango de puntuación varía entre 0 (mínimo estrés percibido) y 56 (máximo estrés percibido). Se recomienda emplear 30 como punto de corte para el diagnóstico de estrés (Cohen y Williamson, 1988). El coeficiente alpha del trabajo original (Cohen et al., 1983) variaba de .84 a .86 en función de la muestra. La correlación test-retest variaba en el trabajo original de .55 (intervalo entre evaluaciones de 6 semanas) a .85 (intervalo de dos días). Su estructural dimensional muestra un factor único de orden superior y dos de orden inferior altamente correlacionados, uno corresponde a los reactivos redactados en sentido de control y el otro a los reactivos redactados en sentido de descontrol. Esta estructura factorial ha sido validada por análisis factorial confirmatorio en una muestra mexicana de 365 estudiantes universitarios. En dicha muestra mexicana la distribución de PSS, con una media de 22 y desviación estándar de 7, no se ajustó a una curva normal (ZK-S=.061, p=.002), y la consistencia interna fue de .83 (González y Landero, 2007b). En el presente estudio se considera que un sujeto presenta estrés o ansiedad, cuando su puntuación total en la escala PSS es mayor o igual a 30, siguiendo la recomendación de Cohen y Williamson (1988) y considerando que la puntuación se esté a una desviación estándar por encima de la media del estudio de González y Landero (2007b). Así mismo se contemplan los dos factores (respuestas en sentido de control y respuestas en sentido de descontrol) en algunos de los análisis. En la presente muestra de 15 madres y 15 padres varones (n=30), la consistencia interna de la escala PSS es alta (?=.842), al igual que las de sus factores de control (?=.790) y descontrol (?=.703), coincidiendo con los valores reportados con el estudio original y la validación de González y Landero (2007b). Tanto la distribución de la escala como las de sus dos factores se ajustan a una curva normal (ver Tabla No. 2).
Tabla No. 2 - Consistencia interna y ajuste a una curva normal de la Escala de Estrés Percibido y sus dos factores
Análisis estadísticosLos análisis estadísticos se realizaron por medio de las siguientes pruebas:
1. Tablas de frecuencias e histogramas para representar la distribución de las variables.
2. Media, mediana y moda, desviación estándar de la media, valores mínimo y máximo, asimetría y su error estándar, así como curtosis y su error estándar para describir la distribución de las variables numéricas (edad, estrés y las siete estrategias de afrontamiento).
3. Correlación lineal de Pearson para estimar la asociación de variables numéricas (edad, estrés y las siete estrategias de afrontamiento), ejecutándose los cálculos por separado en la muestra de madres y en la muestra de padres varones. En la muestra conjunta de madres y padres varones también se estiman las correlaciones de las estrategias de afrontamiento con la puntuación total en la escala de estrés percibido.
4. Regresión lineal múltiple para estudiar la relación entre las estrategias de afrontamiento y el estrés percibido se emplea el método Stepwise (paso a paso) que garantiza una mayor independencia de los predictores (estrategias de afrontamiento), siendo la variable, criterio, el estrés percibido.
5. Correlación biserial-puntual para estimar la asociación del estrés con el género del hijo.
6. Prueba de Kolmogorov-Smirnov para contrastar el ajuste a una curva normal.
7. La t de Student para datos emparejados a fin de contrastar la diferencia de medias entre madres y padres varones en estrés percibido y las siete estrategias de afrontamiento.
8. La t de Student para dos muestras independientes a fin de contrastar la diferencia en las siete estrategias de afrontamiento entre el grupo con o sin estrés, realizándose en cálculo separado en la muestra de madres y en la muestra de padres varones.
9. La t de Student para una sola muestra a fin de contrastar las medias en las escalas de afrontamiento de la muestra de estudiantes universitarios mexicanos del estudio de González y Landero (2007a) con las medias de la presente muestra.
10. La prueba Chi-cuadrado de Pearson para una muestra a fin de contrastar la diferencia de frecuencias entre hijos varones e hijas.
11. Las pruebas de McNemar y de la homogeneidad marginal para contrastar la diferencia de casos de ansiedad (PSS?30) entre madres y padres varones.
Los cálculos se hicieron con el SPSS versión 12. El nivel de significación de las pruebas de contraste para rechazar la hipótesis nula se fijó en p menor o igual a .05. Se habla de tendencia a la significación con valores de p menor .051 y .099.
ResultadosEn función de los objetivos fijados, en primer lugar, se describe la muestra en relación con la edad de los padres y el menor, el género del menor y el tiempo transcurrido desde el diagnóstico; en segundo lugar, se presentan las distribuciones de madres y padres varones en la Escala de Estrés Percibido (PSS), estimándose el número de potenciales casos clínicos (PSS?30); en tercer lugar, se estiman las correlaciones del estrés con el tiempo transcurrido desde el diagnóstico y la edad del menor de forma independiente en madres y en padres varones; en cuarto lugar, se calculan las correlaciones entre el estrés y el afrontamiento de forma independiente en madres y en padres varones; en quinto lugar, se estudia la relación entre el estrés percibido y las estrategias de afrontamiento en la muestra conjunta de madres y padres varones a través de correlaciones lineales y de un modelo de regresión lineal múltiple; en sexto lugar, se contrastan las diferencias entre ambos padres tanto en estrés como en estrategias de afrontamiento; en séptimo lugar, se interpreta las estrategias de afrontamiento dominantes desde la medias en las escalas; y en octavo lugar, se contrasta la diferencia en estrategias de afrontamiento entre sujetos estresados o no de forma independiente en madres y en padres varones.
Descripción de la muestra: edad, género y tiempo desde el diagnóstico.De los hijos, el más pequeño tiene 2 años y el más grande 14. La media se ubican entre 6 y 7 años con una desviación estándar de 3.66 años. La mediana es de 5 y la moda de 4 años (contando con 4 años 27% de los niños), siendo la distribución de edad simétrica (.704/.580=1.21<2) y mesocúrtica (-.589/1.121=-.52>-2), es decir, se asemeja a la campana de Gauss (ver Tabla No. 3), precisamente por la prueba de Kolmogorov-Smirnov podemos mantener la hipótesis nula de normalidad (ZK-S=.860, p=.450).
Tabla No.3 - Estadísticos descriptivos de las edades y el tiempo desde el diagnóstico
De las madres, la más joven tenía 23 años y la de mayor edad 42. La media de edad se ubicaba entre 33 y 34 años con una desviación estándar de 5.54. La mediana y moda corresponden a 36 (contando con 36 años el 27% de las mujeres), siendo la distribución de edad simétrica (-.493/.580=-.85>-2) y mesocúrtica (-.275/1.121=-.24>-2), es decir, se asemeja a la campana de Gauss (ver Tabla No. 3), así por la prueba de Kolmogorov-Smirnov podemos mantener la hipótesis nula de normalidad (ZK-S=.710, p=.695).
De los padres varones, el más joven tiene 24 años y el de mayor edad 49. La media de edad se ubica entre 36 y 37 años con una desviación estándar de 7.16 años. La mediana es de 37 años y la moda es de 42 años (contando con 42 años el 20% de los hombres), siendo la distribución de edad simétrica (-.347/.580=-.60>-2) y mesocúrtica (-.459/1.121=-.41>-2), es decir, se asemeja a la campana de Gauss como la de los hijos e madres (ver tabla 3), precisamente por la prueba de Kolmogorov-Smirnov podemos mantener la hipótesis nula de normalidad (ZK-S=.561, p=.911).
47% de los casos de cáncer son varones y 53% mujeres. Estadísticamente los dos porcentajes son equivalentes (?2=.067, g.l.=1, p=.796), es decir, se puede considerar que hay mitad de niños y mitad de niñas entre los pacientes oncológicos.
Respecto al tiempo transcurrido desde el diagnóstico, el intervalo varía de 2 a 6 semanas. La media es de 3.40 semanas con una desviación estándar de 1.06, la mediana es de 3 semanas y la moda es de 4 semanas (que corresponde al 40% de los casos), siendo la distribución del tiempo simétrica (-.723/.580=1.25<2) y mesocúrtica (1.375/1.121=1.23<2), es decir, se asemeja a la campana de Gauss (ver Tabla No. 3 y Tabla No. 4).
Tabla No. 4 - Frecuencia del tiempo transcurrido desde el diagnóstico
Casos de ansiedad en la muestra de madres y padres varonesSi se consideran juntos madres y padres varones, 50% presentan puntuaciones altas en la PSS (?30) que reflejan estrés. La media es de 27.87 con una desviación estándar de 8.08. La mediana es 29.5 y la moda 35 (13% de los sujetos). La distribución es simétrica (-.298±.427) y mesocúrtica (-.361±.833), ajustándose a una curva normal (ZK-S=.706, p=.701) (Ver Gráfica No. 1).
Gráfica No. 1 - Histograma de la distribución de la Escala de Estrés Percibido (PSS)
4 de las 15 madres (27%) y 11 de los 15 padres varones (73%) presentan niveles significativamente altos de estrés (PSS?30) (Ver Tabla No. 5).
Tabla No. 5 - Distribución de frecuencias de las puntuaciones en la Escala de Estrés Percibido (PSS) de madres y padres varones
Si la diferencia de casos dentro de las parejas de padres se contrasta por la prueba de McNemar se observa tendencia a la significación estadística (p=.065), pero si se contrasta por la prueba de la homogeneidad marginal es significativa (p=.035) (Ver Tabla No. 6). Ambas pruebas son válidas para datos cualitativos emparejados, la de McNemar está diseñada sólo para variables dicotómicas o dicotomizadas, como es nuestro caso, y la prueba de la homogeneidad marginal acepta tanto datos dicotómicos (2 categorías) como policotómicos (3 o más categorías). Así la tendencia de los casos positivos de ansiedad claramente se inclina hacia los padres varones.
Tabla No. 6 - Contraste de la frecuencia de casos de ansiedad entre madres y padres varones
Prueba de McNemar (McNT): N = 15 pares. Significación exacta bilateral = .065
Prueba de la homogeneidad marginal (MHT): Categorías = 2, Casos fuera de la diagonal principal = 11, Homogeneidad marginal observada = 7, Homogeneidad marginal media = .000, Desviación estándar de la homogeneidad marginal = 3.317, homogeneidad marginal estandarizada = 2.111 y p (bilateral) = .035.
Asociación del estrés con el tiempo desde el diagnóstico, edad y género del hijoLas madres experimentan más estrés cuanto mayor es la edad del hijo, siendo esta asociación moderada (r=.531). Sin embargo, esta correlación no es significativa en los padres varones, además es de signo contrario (r=-.218). La puntuación en la escala de estrés es mayor cuanto menos edad tiene el hijo. No existe relación entre el género del hijo y el nivel de estrés percibido por ambos padres. Tampoco el tiempo transcurrido desde el diagnóstico afecta al nivel de estrés (ver Tabla No. 7).
Tabla No. 7 - Correlación de la edad y género del hijo y tiempo transcurrido desde el diagnóstico con el estrés percibido (PSS) en madres (n=15) y padres varones (n=15)
Asociación entre las estrategias de afrontamiento y el estado de estrés percibido por los padres después de recibir el diagnóstico de cáncer del hijoEn la muestra de madres (n=15), aunque ninguna correlación es significativa (p?.05), cuatro relaciones muestran tendencia a la significación estadística (.10>p>.05). Cuanto menos se acude a la religión hay una tendencia a sufrir más estrés, evidenciado por puntajes bajos en el factor de respuestas en el sentido de control, es decir, indican vivencias de control de estrés con baja frecuencia (r=-.505, p=.055). Así mismo, cuanto mayor es el afrontamiento de evitación, hay una tendencia estadística a reportar más estrés percibido, tanto en la puntuación total de la escala (r=.511, p=.052), como en el factor de descontrol (r=.506, p=.054). Finalmente, la relación entre expresión emocional abierta de agresividad y el factor de vivencias de descontrol de estrés tiende a la significación estadística (r=.463, p=.082). A más expresión de enojo, más reporte de descontrol. Si se ampliase el tamaño de la muestra, estas correlaciones muy probablemente resultarían significativas (ver Tabla No. 8).
Tabla No. 8 - Correlaciones de las estrategias de afrontamiento con el estrés percibido en la muestra de madres (n=15)
En la muestra de padres varones (n=15), existe una correlación significativa entre el afrontamiento evitativo y la percepción de estrés. A más evitación, más estrés. Evidenciado tanto por la puntuación total de la escala (r=.697, p=.004), como por el factor de baja frecuencia de vivencias de control de estrés (r=.613, p=.015) y alta frecuencia de vivencias de descontrol (r=.687, p=.005). Así mismo, el afrontamiento por reevaluación positiva y el estrés se correlacionan con PSS. A mayor reevaluación positiva, menos estrés, evidenciado tanto por la puntuación total de la escala (r=-.621, p=.014), como por el factor de baja frecuencia de vivencias de control de estrés (r=-.641, p=.010) y alta frecuencia de vivencias de descontrol (r=-.532, p=.041) (Ver Tabla No. 9).
Tabla No. 9 - Correlaciones de las estrategias de afrontamiento con el estrés percibido en la muestra de padres varones (n=15)
La relación más fuerte entre afrontamiento y estrés surge con la estrategia de evitación, más clara incluso en los padres varones que en las madres.
Asociación y predicción del estrés percibido por las estrategias de afrontamiento en la muestra conjunta de madres y padres varones.
En la muestra conjunta de madres y padres varones (n=30), la puntuación total en la Escala de Estrés Percibido (PSS) correlaciona con la estrategia de evitación (r=.596, p=.001), reevaluación positiva de la situación (r=-.414, p=.023) y religión (r=-.373, p=.042). A más percepción de estrés, más evitación, menos reevaluación positiva de la situación y menos se acude a la religión (ver Tabla No. 10).
Tabla No. 10 - Correlación de las estrategias de afrontamiento (CAE) con el estrés percibido en la muestra conjunta de madres y padres varones (n=30)
De los siete predictores potenciales, sólo tres quedaron en el modelo de regresión con coeficientes de determinación significativos, es decir, con coeficientes no nulos: evitación (?=.548, t=4.270, p=.000), reevaluación positiva (?=-.400, t=-3.062, p=.005) y expresión emocional abierta de agresividad (?=.345, t=2.672, p=.013) (Ver Tabla No. 11). Aún cuando la religión era un correlato significativo no resultó como predictor independiente significativo, surgiendo en su lugar la expresión emocional abierta de agresividad.
Tabla No. 11 - Modelo de regresión lineal para predecir estrés percibido con las estrategias de afrontamiento en la muestra conjunta de madres y padres varones (n=30)
El modelo predictivo tiene buenas propiedades estadísticas. La varianza atribuible al modelo (Media cuadrática de la función de regresión = 366.026) es significativamente superior (F(3,26)=11.995, p=.000) a la varianza atribuible a los residuos (Media cuadrática residual = 30.515) (ver Tabla No. 12)
Tabla No. 12 - Análisis de varianza del modelo de regresión lineal (método Stepwise) para predecir estrés percibido (PSS) con las estrategias de afrontamiento (CAE) en la muestra conjunta de madres y padres varones (n=30)
La correlación múltiple (correlación de la combinación lineal de los tres predictores más una constante con el criterio) es alta (R=.762); siendo su valor elevado al cuadrado .581, y tras su ajuste por los grados de libertad, de .532. Así el modelo explica el 53% de la varianza del criterio con un error estándar de estimación de 5.524 (ver Tabla No. 13).
Tabla No. 13 - Resumen del modelo de regresión lineal (método Stepwise) para predecir estrés percibido (PSS) con las estrategias de afrontamiento (CAE) en la muestra conjunta de madres y padres varones (n=30)

Las tres variables predictoras que quedan en el modelo son independientes y no redundantes como reflejan los estadísticos de colinealidad. Los valores de tolerancia (proporción de varianza no explicada por el resto de las variables predictoras) y del factor de inflación de la varianza (FIV) se aproximan a uno. La tolerancia toma valores de cero a uno y cuanto más se próxima a uno indica menos redundancia. La función de inflación de la varianza toma valores mayores a 1 y cuanto más se próxima a uno indica menos redundancia. Por lo tanto, las tres variables predictoras aportan información y reducen la varianza dentro del modelo. Así mismo, la varianza única (suma de las correlaciones parciales al cuadrado) es alta (.560) y la varianza compartida entre los predictores (correlación múltiple al cuadrado - varianza única) es muy baja (.021), reflejando la ausencia de colinealidad, tal como exigen los modelos de regresión lineal (ver Tabla No. 13).
A su vez, los supuestos de normalidad e independencia de los residuos se cumplen. La distribución de los residuos tiene una media de .000 y una desviación estándar de .949, ajustándose a una curva normal (ZK-S=.632, p=.819). En el gráfico de dispersión, representando los valores pronosticados estandarizados en el eje de abscisas (X) y los residuos estandarizados en el eje ordenadas (Y), no se observa ninguna tendencia lineal, quedando los puntos comprendidos entre los valores -2 y +2 de ambos ejes, configurando un cuadrado (ver Gráfica No. 2).
Gráfica No. 2 - Diagrama de dispersión de los valores predichos estandarizados y los residuos estandarizados
El modelo que explica el 53% del estrés percibido refleja que los padres, ya sean hombres o mujeres, experimentarán más estrés durante el mes y medio que sigue al diagnóstico de cáncer del hijo cuanto más emplean como estrategia de afrontamiento la evitación, menos la reevaluación positiva de la situación y más la expresión emocional abierta de agresividad e irritabilidad.
Diferencias entre los padres en nivel de estrés percibido después de recibir el diagnóstico de cáncer del hijo.La correlación entre el reporte de estrés entre madres y padres varones no es significativa, ni en la puntuación total de la escala (r=.064, p=.820), ni su primer factor de control (r=-.253, p=.364), ni segundo de descontrol (r=.344, p=.209). No hay diferencia significativa en el estrés percibido entre madres y padres varones, tanto en la puntuación total de la escala (t=-1.125, g.l.=14, p=.279), como su primer factor de baja frecuencia de vivencias de control de estrés (t=-1.086, g.l.=14, p=.296) y el segundo factor de alta frecuencia de vivencias de descontrol de estrés (t=-1.021, g.l.=14, p=.325). Es decir, los niveles de estrés de madres y padres varones, dentro de la pareja, son independientes entre sí, y a nivel de grupo el nivel de estrés reportado es equivalente entre madres y padres varones, siendo su nivel promedio alto (28), próximo al punto de corte (30) (Ver Tabla No. 14).
Tabla No. 14 - Diferencia de medias en PSS y sus dos factores en las 15 parejas de padres
Diferencias entre los padres en estrategias de afrontamiento después de recibir el diagnóstico de cáncer del hijoLas puntuaciones en las siete escalas de estrategias de afrontamiento de madres y padres varones no correlacionan entre en sí, es decir, son independientes. No obstante, sí hay diferencias significativas de medias en cuatro escalas. Las madres acuden con más frecuencia que los padres varones a los afrontamientos de focalizarse en la solución del problema, religión, reevaluación positiva de la situación y búsqueda de apoyo. En las tres restantes modalidades de afrontamiento (evitación, expresión emocional abierta de agresividad y focalización negativa en sí mismo) hay equivalencia estadística de tendencia central, es decir, no hay diferencia entre madres y padres varones (ver Tabla No. 15).
Tabla No. 15 - Diferencia de medias en las estrategias de afrontamiento (CAE) en las 15 parejas de padres
Estrategias de afrontamiento dominantes
Debido a que
carecemos de estándares de interpretación procedemos, en primer lugar,
a desarrollar unas normas argumentativas; y en segundo lugar,
comparamos los estadísticos obtenidos con los de la muestra de
estudiantes mexicanos (González y Landero, 2007a).
Cada una de
las escalas de afrontamiento se compone de seis reactivos, los cuales
tienen un rango de 0=nunca a 4=casi siempre, pasando por los valores:
1=pocas veces, el 2=a veces y el 3=frecuentemente. Por lo tanto el
recorrido de cada escala puede variar de 0 a 24. Si multiplicamos estos
valores por el número de reactivos (6) podemos definir intervalos de
interpretación. A tal fin se toman los valores 1 y 4 como puntos de
corte para definir puntuaciones bajas y altas. Así se podría considerar
que puntuaciones en la escala entre 0 a 6 reflejan un empleo de la
estrategia de baja frecuencia, entre 7 y 18 de frecuencia intermedia y
entre 19 y 24 de alta frecuencia. Con base en estos valores de
interpretación y las medidas de las escalas se juzga si una estrategia
es dominante (alta frecuencia) o no (baja frecuencia).
Las
mujeres usan con alta frecuencia el focalizarse en la solución del
problema (25.33), la religión (23.60) y la reevaluación positiva
(20.47). Los hombres usan con alta frecuencia sólo el focalizarse en la
solución del problema (20.73). Todas las demás estrategias quedarían en
un intervalo intermedio. Más próxima al límite alto estaría la búsqueda
de apoyo social en las madres (17.80); y más próxima al límite bajo, la
expresión emocional abierta de agresividad en los hombres (9.93) (ver Tabla No. 15). Por tanto, el focalizarse en el problema es la estrategia
dominante, más en la mujeres, y la menos usada es la expresión de
agresividad, a la que acuden menos los hombres. También domina en la
mujer la religión, reevaluación positiva y búsqueda de apoyo social. En
la muestra conjunta de madres y padres varones (n=30), las medias de la
focalización en la solución del problema (23.03) y religión (20.23) son
las únicas que quedan por encima de 18, es decir, en el intervalo de
alta frecuencia (ver Tabla No. 1).
La comparación de las medias en
las escalas de afrontamientos de los padres con las medias de los
estudiantes se realiza con la t de Student para una sola muestra, de
ahí que sólo especificamos la media obtenida por los estudiantes. La
prueba contrasta si el valor hipotetizado (la media de la muestra de
estudiantes) se halla dentro del intervalo de confianza del estadístico
de la presente muestra. Hay diferencias marcadas en casi todas las
escalas, lo que refleja que la situación altera y moviliza más las
estrategias de afrontamiento. Con los estudiantes sólo hay equivalencia
en la búsqueda de apoyo social en la muestra conjunta; en evitación en
la muestra de madres; y en búsqueda de apoyo social y la reevaluación
positiva de la situación en la muestra de padres varones. Ambos padres
se apoyan más en la religión, presentan más focalización negativa en sí
mismos, más solución de problemas, más reevaluación positiva de la
situación, más expresión emocional abierta de agresividad y más
evitación que los estudiantes. La diferencia es muy fuerte en las tres
primeras estrategias de afrontamiento indicadas. La diferencia es
mínima en búsqueda de apoyo social (ver Tabla No. 16).
Tabla No. 16 - Comparación
de las medias en las escalas de afrontamiento de los padres con las
de la muestra 365 estudiantes (González y Landero, 2007a)

Comparación de las estrategias de afrontamiento por grupos de estrés en madres y padres varonesNo hay diferencia significativa en la frecuencia con que las madres clasificadas como estresadas (PSS?30) o no estresadas (PSS<30) emplean las siete estrategias de afrontamiento (ver Tabla No. 17). No obstante, los promedios presentan las tendencias hipotetizadas. El grupo de madres con estrés promedian más alto en expresión emocional abierta de la agresividad, evitación y focalización negativa en sí mismas. El grupo de madres sin estrés promedia más alto en búsqueda de apoyo social, religión, solución de problemas y reevaluación positiva.
Tabla No. 17 - Comparación en las estrategias de afrontamiento entre el grupo de madres con o sin estrés (PSS?30)
Se observa diferencia significativa en la frecuencia con que los padres varones clasificados como estresados (PSS?30) o no estresados (PSS<30) emplean dos estrategias de afrontamiento. La evitación es más frecuente entre quienes sufren más estrés y la reevaluación positiva de la situación es más frecuente entre quienes no lo sufren. Los promedios restantes presentan las tendencias hipotetizadas, salvo la búsqueda de apoyo que es más frecuente entre los padres varones estresados. El grupo de hombres con estrés promedian más alto en expresión emocional abierta de la agresividad y focalización negativa en sí mismo. El grupo de hombres sin estrés promedia más alto en religión y solución de problemas (ver Tabla No. 18).
Tabla No.18 - Comparación en las estrategias de afrontamiento entre el grupo de padres varones con o sin estrés (PSS?30)
ConclusionesLa evitación es el tipo de afrontamiento más relacionado con el aumento del estrés en ambos géneros y la reevaluación positiva con su disminución. Las mujeres tienden a usar más el afrontamiento focalizado en la solución del problema y la reevaluación que los hombres, por el contrario, los hombres usan más la evitación que las mujeres. El apoyo social no muestra un beneficio claro en la mejora del nivel de estrés en ambos géneros, pero es más ineficaz entre los hombres. Como se esperaba, la estrategia de afrontamiento dominante en ambos padres es el enfocarse en el problema, lo que beneficia al niño y su supervivencia, además de la religión.
Aunque el nivel de estrés percibido es equivalente estadísticamente entre ambos cónyuges, la tendencia a un mayor nivel de estrés en el hombre es clara. Debido al tamaño pequeño de la muestra, las pruebas de contraste se vuelven muy conservadoras, es decir, tienden a mantener la hipótesis nula incrementando el error tipo 2 (cuando en realidad es falsa). Por el tipo de afrontamiento predominante ante la enfermedad del hijo se puede explicar el hecho que los hombres muestren más estrés que las mujeres. No obstante, también señalamos a modo de hipótesis que puede tener más peso la carga económica de la enfermedad en el hombre por su rol social tradicional de sostén económico de la familia.
El nivel de estrés es alto en la muestra, pudiendo la mitad requerir apoyo psicológico, incluso más los hombres que las mujeres, siendo este nivel constante en el primer mes y medio. Así se sugiere intervenir en cualquier momento de este lapso de tiempo. Por la alta prevalencia de la ansiedad se aconseja evaluar el estrés y diseñar intervenciones de apoyo para los padres en los centros de atención oncológica pediátrica, siendo clave la asistencia del padre varón. Así mismo se recomienda incrementar la participación de los padres varones en el cuidado del niño para reducir el estrés. Sería importante incrementar la cohesión y comunicación entre los cónyuges, pues las correlaciones no significativas en estado emocional y afrontamiento podrían estar indicando un distanciamiento, esto es, el que cada uno se las arregle solo como pueda con sus angustias.
Se sugiere en estudios futuros contemplar el factor de la carga económica del tratamiento como estresor, el papel de la corta edad de los niños (menores de dos años o infantes) en la relación con el estrés, el efecto del género del evaluador en el reporte de estrés en los padres varones y la baja correlación entre los reportes de los cónyuges. Además, se propone modificar la escala de focalización negativa en sí mismo, centrándola más en sentimientos de culpa, y la de búsqueda de apoyo social, haciéndola más específica a la situación, con lo cual se generaría un cuestionario de afrontamiento aplicado a la evaluación de los padres ante enfermedades crónicas pediátricas, como el cáncer.
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