Fecha publicación: 04/marzo/2009
Para citar este artículo:
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Santos Figueroa, A.
(2009, 27 de febrero). Estrategias utilizadas en psicoterapia con un adulto sobreviviente al abuso sexual en la niñez: Estudio de un caso. Revista PsicologiaCientifica.com, 11(7).
Disponible en:
http://www.psicologiacientifica.com/bv/psicologia-397-1-estrategias-utilizadas-en-psicoterapia-con-un-adulto-sobrevi.html
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RESUMEN
En un artículo anterior (Santos, 2008) se presentaron las experiencias de vida y el impacto del abuso sexual en un hombre adulto puertorriqueño. El presente trabajo tiene el propósito de presentar las estrategias terapéuticas utilizadas en el proceso de psicoterapia individual con este sobreviviente de abuso sexual en la niñez. El énfasis del artículo es la intervención utilizada en este caso particular. El texto ofrecerá una alternativa para aquellos profesionales que se enfrenten en su consulta con un caso de abuso sexual en un hombre adulto. De igual forma, este artículo puede ser una manera de promover la discusión referente a las alternativas de tratamiento existentes al presente con las que se cuenta en los distintos países latinoamericanos. Se ofrece una invitación a todas y todos aquellos que hayan trabajado en un proceso de psicoterapia con un sobreviviente de abuso sexual a que compartan sus experiencias.
Palabras clave: Psicoterapia, Abuso sexual, Puerto Rico.
Introducción
Es de conocimiento público que en la psicología clínica existen diversas perspectivas teóricas desde las cuales se puede realizar una intervención psicoterapéutica. La teoría psicodinámica, la teoría cognoscitiva, la teoría conductual, la teoría sistémica, y muchas otras, son perspectivas desarrolladas a través de la historia, ofreciendo una mirada particular a la complejidad del ser humano. Tomando como base las diversas perspectivas teóricas propuestas, se han desarrollado intervenciones psicoterapéuticas que integran estrategias específicas para trabajar con los sobrevivientes al abuso sexual.
Una de las estrategias más utilizadas en la psicoterapia individual con personas sobrevivientes al abuso sexual en la niñez es el trabajo con el niño interior (Norris, 1986). En el trabajo con el niño interior se intenta hacer una separación entre el niño y el adulto, con el propósito de ayudar a la persona a identificar recursos, fortalezas, destrezas de dos partes separadas de sí mismo. La técnica requiere además que, una vez finalizado el ejercicio de contactar al niño interior, se haga una integración de ambas partes (adulto y niño/a) en un todo, en un ser integrado.
Otra alternativa con la que podemos contar en psicoterapia es la escritura. Esta estrategia puede resultar muy útil para la expresión de emociones que pudieran estar atadas y son difíciles de expresar. Una forma muy segura en que la persona sobreviviente puede confrontar a la persona que cometió el abuso, o a aquellos familiares que no lo protegieron, es a través de la escritura de una carta, no importa si ésta se envía o no (Joy, 1987). Escribir una carta puede ser una forma poco amenazante y muy poderosa en donde la persona puede expresar y ventilar sus sentimientos asociados al abuso. La utilización de fotos puede ser un buen recurso para ayudar a la persona a entender mejor sus relaciones e interacciones con los miembros de su familia en el pasado y en el presente, permitiéndole estar más consciente y en contacto con los sentimientos que están atados a estas relaciones e interacciones. La estrategia puede facilitar que la persona recuerde memorias del abuso recibido.
También se pueden utilizar las técnicas de relajación en el trabajo con personas sobrevivientes al abuso sexual en la niñez. Rencken (1989) sugiere que la relajación es muy útil para reducir la ansiedad que surge cuando las personas están explorando y discutiendo los detalles de su abuso. Asimismo, la relajación puede ser combinada con el uso de la visualización dirigida de manera que la persona pueda recuperar memorias que le son amenazantes.
Los beneficios de la transparencia del psicoterapeuta han sido reconocidos en la literatura (Ehrenberg, 1995; Vamos, 1993). El uso apropiado de esta destreza tiene el potencial de aumentar la confianza de la persona creando un ambiente de trabajo cómodo. La apertura del psicólogo o la psicóloga puede servir como una forma de "normalizar" y validar los sentimientos y experiencias de la persona. Las revelaciones del psicoterapeuta pueden ser muy informativas, y sus acciones pueden modelar formas apropiadas de lidiar con sentimientos y experiencias difíciles; por consiguiente, la transparencia del psicoterapeuta puede ser una herramienta útil con los/as sobrevivientes de abuso.
Cuando se habla de apertura o de la transparencia, se hace referencia a aquellas acciones intencionales que realiza el psicoterapeuta en la que toma la decisión de compartir información personal con la persona sobreviviente. También puede utilizar información que ha sido revelada por la persona durante la psicoterapia de una forma más espontánea. Esta estrategia tiene el objetivo de facilitar el crecimiento de la persona. Entre las ventajas que se le han señalado a la transparencia se menciona que al revelar los sentimientos que siente el psicoterapeuta acerca del abuso que sufrió la persona, como la tristeza o el coraje, puede afirmarle a la persona sobreviviente sus sentimientos y la motiva a expresar reacciones emocionales importantes. En segundo lugar, se sugiere que la honestidad del psicoterapeuta valida el sentido de valor de la persona sobreviviente, ya que esta refleja su comodidad y confianza en él o en ella (Knight, 1997).
La transparencia o apertura del psicoterapeuta no significa que se comparta cualquier tipo de información, sino que, se comparte aquella información que podría ayudar en el proceso de psicoterapia del o la sobreviviente. Por ejemplo, el psicoterapeuta puede compartir en psicoterapia sus reacciones afectivas o sentimientos inmediatos sobre las experiencias del o la sobreviviente. La expresión del psicoterapeuta ayuda a que la persona discuta sus reacciones al abuso y la motiva a realizar un trabajo que necesita hacer, pero que es difícil hacer. El psicoterapeuta también puede expresar su sentir acerca del o la sobreviviente, como admiración por él o ella. Ellos y ellas se benefician al saber que su psicoterapeuta observa cualidades positivas (Wells, 1994). Otra información que el psicoterapeuta puede compartir son experiencias de vida suyas, ayudando así a que el sobreviviente logre una perspectiva más acertada de sus propias experiencias y dificultades. Sirve también para normalizar los sentimientos y dificultades del sobreviviente y proveer una guía sobre posibles estrategias de afrontamiento. Cuando el psicoterapeuta comparte experiencias de su propia vida fuera del aspecto profesional, la persona que está en psicoterapia puede ver quién es su psicoterapeuta. Esto puede ser muy útil para las personas sobrevivientes, cuya experiencia de intimidad esta limitada y necesitan una oportunidad de involucrarse en relaciones cercanas y mutuamente satisfactorias con otras personas.
En la psicoterapia, los sobrevivientes son ayudados a entender qué les pasó y a trabajar con los sentimientos sobre el abuso. En el mismo nivel de importancia, la psicoterapia puede ayudar a aumentar la autoestima, el sentido de valor, y reducir el sentido de responsabilidad por su victimización. También, la psicoterapia, particularmente la relación que se desarrolla entre la persona y su psicoterapeuta, ayuda a los sobrevivientes a desarrollar confianza en otras personas y comodidad en sus relaciones de intimidad (Salter, 1995). A continuación se describen las estrategias utilizadas en psicoterapia con un hombre adulto sobreviviente al abuso sexual en la niñez.
La intervención psicoterapéutica
Estructura de la intervención psicoterapéutica
Las
reuniones fueron grabadas en audio para luego ser resumidas. Cada
reunión comenzaba con la lectura del resumen de la sesión anterior y se
finalizaba con una sugerencia para que el participante trabajara
durante la semana. La lectura de los resúmenes al inicio de cada
reunión es una de las intervenciones más importantes dentro de este
modelo de trabajo. La lectura del resumen de la sesión anterior le
ofrece la oportunidad al participante de darle un vistazo y trabajar
con los fenómenos o las situaciones que le afectan en por los menos
tres ocasiones. Un momento es cuando la persona vive la experiencia
(en el lugar y la fecha específica), otro es cuando la persona lo
relata y lo comparte en la psicoterapia. Finalmente, tiene otra
oportunidad de examinarlas al escucharlo a través de la lectura del
resumen. Escucharlo implica vivirlo nuevamente pero con menos
intensidad, con objetividad y con más sentido. Esto ayuda en el
proceso de liberación de la persona que participa en la psicoterapia.
Durante la intervención se recopiló información acerca del historial
familiar de José. Esta intervención es muy importante para poder
establecer un continuo entre la historia pasada y la historia presente
(Ávila, Cruz, Fernández, González, Román y Schmidt, 1995). Conocer la
historia de la familia es de vital importancia en el trabajo
psicoterapéutico, ya que la misma nos brinda una idea de cómo esa
familia se inserta en la estructura familiar predominante del momento
histórico que se vive. Es necesario recurrir a las raíces sociales e
históricas para poder entender plenamente las acciones humanas (Román,
González, Fernández, Cruz y Ávila, 2003). Una de las ventajas que
tiene la estrategia de recopilar la historia familiar de una persona,
es que permite al psicoterapeuta generar hipótesis tentativas para
evaluar en el transcurso de la psicoterapia, también permite seguir
aquellos asuntos familiares que se repiten a través del tiempo y del
espacio para ser trabajados. Finalmente, esta estrategia le permite,
tanto al psicoterapeuta como a la persona, tener una visión más amplia
del presente y de su pasado.
Una de las técnicas que puede facilitar la construcción de la historia
familiar es la escritura (Faria y Belohlavek, 1984). Durante las
primeras sesiones se le sugirió al participante que escribiera su
historia personal hasta los 16 años de edad, en este momento José
terminó los actos de abuso al hacerle frente a su padre. Se resaltó la
importancia de escribir los sueños y las imágenes que estaba teniendo
para poder trabajarlas. La técnica de la escritura es una forma segura
que tiene la persona sobreviviente para confrontar a la persona que
cometió el abuso (Joy, 1987). José tuvo la oportunidad de expresar sus
emociones y comunicarse con su padre a través de una carta. La carta
que José le debía dirigir a su padre constaba de varias partes. Primeramente, José debía escribir un párrafo que incluyera todas
aquellas cualidades que José admiraba de su padre. Una segunda parte
de la carta debía incluir aquellas cosas que hizo su padre por las que
él le guardaba resentimiento, odio y aversión. Finalmente, José
escribía un párrafo en donde reconocía que su padre había hecho lo
mejor que pudo de acuerdo a los valores, al conocimiento que tenía y a
su historia personal. En términos de esta estrategia, el propósito
principal que se persigue es que la persona pueda expresar y ventilar
sus sentimientos asociados al abuso. A pesar de los recuerdos y las
memorias que surgieron como consecuencia de la escritura de esta carta,
José pudo realizar el ejercicio dando un primer paso al proceso de
liberación.
Trabajo con el niño interior
El trabajo con el niño
interior comenzó a realizarse en la sesión #4. Las experiencias que
había tenido José ocurrieron cuando éste era un niño, niño que se
encontraba dentro de él y ahora José lo podía atender siendo un
adulto. Las necesidades de José, el niño, no fueron importantes en
aquel momento. José comenzaría a hacer un trabajo para escuchar, creer
y cuidar a ese niño. El psicoterapeuta le sugirió a José que el adulto
le dijera a su niño que esas experiencias ya habían pasado y que no
iban a volver a ocurrir, el propósito era asegurarle al niño que había
una persona que lo estaba cuidando.
En la sesión #5, José
manifestó su incomodidad ante la mirada de otras personas, él pensaba
que la gente podía ver las sensaciones que estaba teniendo en sus
partes íntimas. José vinculó la ansiedad que sentía con la experiencia
del abuso sexual que vivió cuando niño. El psicoterapeuta le explicó
que las sensaciones y la ansiedad que José estaba viviendo eran una
expresión del niño pequeño. Eran una petición de éste para que lo
atendiera, le sugirió a José que le dijera a su niño interior que esas
experiencias sí habían ocurrido y que no volverían a pasar porque ahora
José era un adulto y lo podía proteger.
En la sesión #10, José
se cuestionó la veracidad de las memorias que estaba recuperando,
había una parte suya que lo creía pero otra no. El psicoterapeuta le
sugirió que cada vez que pensara que esas experiencias no habían sido
reales, se dijera a sí mismo que parecía irreal porque vivir esa
experiencia había sido tan difícil que lo mejor que pudo hacer fue
pensar que era irreal. El psicoterapeuta le sugirió que cada vez que
tuviera una memoria de la niñez y le surgiera la duda, se dijera a sí
mismo que esas fueron experiencias que él había vivido cuando niño. Su
niño interior le estaba haciendo un regalo al traerle a la conciencia
esas memorias para que las aceptara.
En la sesión #11 se hizo
un trabajo similar con las sensaciones en el cuerpo, se le sugirió que
cuando salieran esas memorias, le diera las gracias al niño interior
porque él era quien guardaba esas memorias y hacía que salieran para
que José pudiera recordarlas.
En la sesión #21, José manifestó miedo a realizarse pruebas de sangre
que le eran requeridas para ingresar a la universidad, estaba
asociando este evento con la experiencia en la que su padre le amarraba
el brazo con una correa y lo amenazaba con "puyarlo" si hablaba sobre
el abuso. El psicoterapeuta comentó que cuando a uno le sacan la
sangre lo amarran y no se le podía pedir a José que no hiciera la
asociación. Lo que debía preguntarse era cómo él iba a reaccionar ante
este suceso, esta era otra oportunidad para hacer una conexión con el
niño interior; el adulto podía explicarle al niño lo que estaba
pasando, podía darle las gracias al niño por traerle la memoria, para
que se sintiera reconocido, atendido y aceptado. El psicoterapeuta le
sugirió a José que cogiera un papel en blanco para facilitar la
conversación entre el adulto y el niño. El adulto le escribiría al
niño utilizando su mano dominante y éste le respondería con la otra
mano.
En la sesión #27 se continuó el trabajo con el
niño interior con respecto a unas nuevas memorias que José había
recuperado. Se le sugirió a José que contactara a su niño y que le
garantizara que eso no iba a ocurrir nuevamente, ya que, ahora él era
un adulto e iba a protegerlo, era necesario que José comenzara a
brindarle a su niño interior el cuidado que nunca se le había ofrecido
en el pasado. Norris (1986) ha sugerido que, una vez la persona se ha
contactado emocionalmente con su niño interior, ésta puede ofrecerle el
cuidado y la protección que su padre y su madre no le dieron. Esto es
lo que en la literatura norteamericana se identifica como
"re-parenting". Un ejemplo que ilustra el trabajo realizado se puede
observar en un suceso en el que José imaginó a su niño llevando de la
mano a José, el adulto, hacia el lugar donde ocurrieron los abusos; como forma de agradecimiento, José el adulto abrazó a José el niño. En
la psicoterapia se resaltó el hecho de que el niño se encontraba bien
contento ante esta experiencia porque finalmente había sido escuchado y
le estaban creyendo. La siguiente cita ilustra una intervención sobre
este aspecto:
"(Psicoterapeuta) Anteriormente no le hacías caso
al niño, pero como ahora le crees, él tiene confianza y te llevó al
lugar donde ocurría el abuso... Ese niño está bien contento porque por
fin le están creyendo; porque a través de tí puede contárselo a otra
gente y no lo han matado ni puyado".
En la sesión #29, se estuvo hablando de los
miedos que sentía José a la muerte y a tomarse muestras de sangre. El psicoterapeuta explicó que ese miedo que estaba viviendo José el
adulto eran emociones del niño, quien aún no había recibido una
explicación de un adulto sobre qué era lo que estaba pasando y por qué
era que tenía esas sensaciones; ningún adulto se había sentado con ese
niño para explicarle lo que pasaba. Ese niño se dio la explicación que
un niño de esa edad puede crear. Cuando ahora José se enfrenta a esa
posibilidad de sacarse la sangre le recuerda la experiencia del niño,
así que él, como adulto, vive las mismas sensaciones que vivió el
niño. El trabajo que se realizó fue que José como adulto pudiera
explicarle al niño qué fue lo que pasó en aquél entonces, el objetivo
era que el niño sintiera que había un adulto que lo podía atender, que
lo quería entender y que le podía explicar. También se le sugirió que
pudiera ver las semejanzas y las diferencias entre las experiencias del
pasado y las del presente. Era necesario que pudiera ver la diferencia
entre ir voluntariamente a hacerse una prueba de sangre porque quería
ingresar a la universidad, e ir obligado como lo hacía antes. El
psicoterapeuta le ofreció la alternativa de acompañarlo al laboratorio
para tomarse las muestras de sangre, la razón de esto era que, como
José no tuvo un adulto que lo acompañara y compartiera esa experiencia,
podía tenerlo ahora.
En la sesión #41, se continuó trabajando
con el miedo a la muerte. El psicoterapeuta indicó que el niño
interior de José había vivido ese miedo de que su padre le quitara la
vida. Ese niño había vivido la experiencia de que su padre lo
amenazaba con quitarle la vida, causándole un miedo enorme. José
mencionó que en el presente siente en las venas del cuello la presión
que su padre le hacía cuando lo amenazaba con matarlo. El
psicoterapeuta indicó que su niño interior vivió esa realidad corporal
muy intensamente. Ahora José lo vive en el recuerdo y en la
imaginación. José niño no tenía la menor duda de que su padre tenía el
poder de quitarle la vida, el niño tuvo que vivir ese miedo que ahora
José adulto vivía como pánico. El trabajo consistiría en continuar
escuchando al niño interior porque estaba reviviendo una experiencia
pasada.
En resumen, la intervención con el niño interior tenía
el propósito de que José pudiera contactar y llegar hasta ese niño que
no había sido atendido, escuchado ni protegido. Como parte del trabajo
con el niño interior, a José se le pidió que comenzara a escuchar al
niño, ya que éste nunca había sido escuchado anteriormente. Se
utilizaron varias estrategias para facilitar el contacto con el niño
interior como lo fue la escritura de cartas y un ejercicio en donde se
abrazaba, se daba muestras de afecto a sí mismo, también el adulto, a
través del re-parenting, le ofreció al niño el cuidado y la protección
que su padre y su madre nunca le ofrecieron. Como parte del trabajo,
José estaba criando y atendiendo nuevamente las necesidades de su
niño. El psicoterapeuta también, mediante sus intervenciones, ofreció
un ejemplo a José de un padre respetuoso que lo respaldaba en todo
momento. La siguiente cita resume parte del trabajo con el niño
interior:
"(Psicoterapeuta) El efecto de las sugerencias no
es inmediato. A medida que vayas realizando las sugerencias irás
sintiendo el efecto acumulativo, poco a poco hasta llegar al niño que
no fue atendido, al niño pequeño que nadie protegió. Las sensaciones
que tienes y la ansiedad son una expresión de ese niño pequeño, una
petición de que lo atiendan… Dile a tu niño interior que esas
experiencias sí ocurrieron y que no volverán a pasar porque ahora tú
eres un adulto y lo puedes proteger".
Trabajo del perdón
En las sesiones de psicoterapia se combinaron las técnicas de
relajación y visualización dirigida para realizar el trabajo del
perdón. En la sesión #3 fue la primera ocasión en psicoterapia que
José expresó que deseaba perdonar a su padre por los actos de abuso que
él había cometido en su contra, expresó querer perdonar a su papá ya
que éste estaba próximo a morir por un diagnóstico de cirrosis. En la
sesión #7, José indicó sentirse preparado emocionalmente para iniciar
el proceso de perdonar a su papá, durante los días anteriores a esta
sesión, José había comenzado a recordar cosas buenas de su padre. En
la sesión #8, se estuvo realizando el ejercicio de perdón con José, la
actividad incluiría, primeramente, la relajación del cuerpo y luego
José escogería mentalmente un lugar de la naturaleza que le gustara.
En ese lugar, José invitaba a su papá a dialogar. Le iba a decir las
cosas que le gustaban y admiraba de él, también iba a compartir las
cosas en las que José pensaba que su padre le había hecho daño. Finalmente, le decía que lo quería perdonar. Durante este ejercicio
José se mantuvo llorando. A continuación aparece un extracto del
ejercicio del perdón que José realizó en esta sesión:
"Te admiro por ser un buen proveedor y por nunca abandonarnos, por
protegernos siempre y ser un luchador a pesar de tu condición de
epilepsia. Pero quiero decirte unas cosas porque quiero perdonarte por
lo que me hiciste. Me hiciste mucho daño al violarme, me traicionaste,
me trataste como a una mujer… Sufrí mucho por lo que hiciste pero,
quiero perdonarte porque Cristo me enseñó a perdonar. Quiero perdonarte
porque te amo. Te perdono por haberme maltratado física y verbalmente.
Quiero dejarte ir en paz y te perdono en el nombre de Jesús (le da un
abrazo)".
En la sesión #9, José compartió que tuvo la oportunidad de hablar con
su papá por teléfono y pudo decirle que lo amaba, siendo el resultado
del primer trabajo con el perdón. Se dio el primer paso para que José
y su padre iniciaran un contacto diferente, José explicó que ya no le
tenía odio a su papá, recordó que antes él quería que su padre lo
abrazara, que le dijera que lo amaba y éste nunca lo hacía. Ahora él
entiende por qué su papá actúa de esa forma, pues deduce que su papá
siente remordimiento por lo que le hizo y por eso no le hablaba ni lo
abrazaba. En la sesión #14, José conversó sobre su padre y su madre. Al preguntarle sobre la idea de hablar con su papá y decirle
directamente que lo perdonaba por las cosas que le había hecho, José
respondió que eso sería magnífico. El psicoterapeuta le sugirió que
cuando hablara por teléfono con su padre le dijera a éste, primero, que
él se perdona por lo que le había hecho a su papá (a los 16 años José
lo agredió físicamente), y luego que su papá escuche que José lo
perdona a él. El psicoterapeuta explicó que, en primer lugar, José
estaba haciendo este trabajo por sí mismo, para perdonarse, luego
perdonaría a su papá para que pudiera continuar liberándose. Era
importante que su padre pudiera recibir ese perdón aunque no lo hubiese
pedido, se le planteó que esperar a que su padre le pidiera perdón
era como cuando José esperaba a que su padre dejara de abusarlo por su
cuenta, eso estaba fuera de su control, pero lo que se le estaba
sugiriendo en esta sesión estaba bajo su control.
En la sesión #19, José informó que su papá había muerto, José viajó a
la ciudad de Nueva York a ver a su padre al hospital antes de que
muriera. Sentía mucha angustia por llegar tarde y que no pudiera
decirle a su padre que lo perdonaba, cuando llegó al hospital su papá
estaba conectado a una máquina para respirar pero los médicos le
dijeron que su papá lo podía escuchar, José explicó que se le acercó a
su padre y le habló. Le dijo en el oído que lo perdonaba por todo lo
que había pasado, su mamá estaba presente y también lo perdonó, José
indicó que a su padre se le salió una lágrima. Piensa que fue que su
padre los entendió, José expresó sentirse satisfecho ya que sintió que
su padre lo escuchó. Manifestó sentirse bien, sin frustración, no
sentía que tuviera que traer a su papá de la muerte para reclamarle, sintió que la muerte de su papá había sido un proceso de sanación. José explicó que durante los últimos días de su padre, él durmió con él
en el mismo cuarto, a su lado; le hablaba, le tocaba el pelo, y no
sentía que su papá tuviera que pedirle perdón. José indicó que ahora
cuando piensa en su papá sólo piensa en cosas buenas. Puede ver más
claro cuando hacían juntos muñecos de nieve, cuando iban a comer
helados juntos y lo recuerda con felicidad, siente que realmente
perdonó a su papá. Finalmente, en la sesión #27, volvió a tocarse el
tema del ejercicio del perdón, era necesario que continuara realizando
el mismo hasta que pudiera hablar de esas personas de su pasado sin
coraje.
Parte del trabajo que José pudo hacer durante la
psicoterapia fue confrontar y perdonar a su padre, pudo dejarle saber
a éste todo el daño que le había provocado y el resentimiento que aún
le guardaba. Sin embargo, luego de este trabajo del perdón José se
percató de que extrañaba mucho a su padre a pesar de todo el daño que
éste le había causado. Durante la psicoterapia José fue descubriendo
que había sido maltratado y abusado por otras personas durante su
niñez, fue necesario realizar el trabajo del perdón en diversas
ocasiones del proceso psicoterapéutico, ya que José recordó que otras
personas, además de su padre y de su madre, habían abusado de él; fue
muy importante realizar este trabajo del perdón para que José pudiera
recuperar su paz y su libertad. El psicoterapeuta le sugirió que cada
vez que surgiera algún recuerdo de su padre, de su madre o de cualquier
otra persona que abusó de él, José pudiera realizar el ejercicio por su
cuenta y que le dijera a esas personas que las perdonaba porque quería
liberarse de su pasado. En la siguiente cita se resume la importancia
que tiene el trabajo del perdón en la vida de José:
"
(Psicoterapeuta) Es importante perdonar, porque a quien beneficia directamente el
perdón es a ti. Si no los perdonas y te mantienes con coraje con esas
personas, tus emociones tendrán un impacto en tu cuerpo y te harán
daño… Si perdonas, tu cuerpo va a estar en un estado de mayor armonía
que antes. A quien le hace daño mantener el resentimiento con la gente
del pasado es a ti y no a ellos. Según vayas perdonando te vas
liberando. Esa energía que tienes atada en el coraje con esas personas
se libera y la puedes utilizar para tu creatividad, para tus estudios y
para tu vida".
Trabajo con la masculinidad
Uno de los asuntos que surgen comúnmente en el trabajo psicoterapéutico
con varones sobrevivientes al abuso sexual son los aspectos
relacionados con la masculinidad. La literatura informa que a los
hombres se les hace muy difícil integrar su identidad masculina
considerando sus experiencias de abuso sexual en la niñez (Parynik,
1995). Usualmente se sienten ambivalentes sobre su masculinidad y
sobre lo que ellos perciben como sus cualidades masculinas.
En la sesión #4, José lloró mientras preguntaba al psicoterapeuta si él
dudaba de su hombría, José manifestó no entender las razones por las
cuales no había sido un homosexual o un travesti, a su juicio, lo que
le pasó a él solamente le pasaba a los homosexuales o a las
prostitutas. Las experiencias de abuso sexual afectaron su sentir como
hombre. El psicoterapeuta explicó que la gran mayoría de los hombres
que eran homosexuales no fueron personas violadas. Le explicó a José
que los hombres eran homosexuales porque en algún momento se habían
dado cuenta que les gustaban otros hombres, la homosexualidad es un
gusto, una orientación que se desarrolla. Uno de los primeros trabajos
fue cuestionar la teoría que José había propuesto de que las personas
que habían sido abusadas sexualmente en la niñez debieran ser
homosexuales o travestis. Se le ofreció evidencia científica, a través
de artículos, que sugería que la gran mayoría de los hombres
homosexuales, al igual que los heterosexuales, no habían sido personas
abusadas sexualmente.
En la sesión #23, José expresó que una de las consecuencias que
había tenido el abuso sexual en él era que pensaba que él tenía algo,
una característica, cualidad o atributo que atraía a los hombres. La
siguiente cita ilustra el sentir de José sobre este asunto:
"
En
este mismo momento siento que usted (al psicoterapeuta) es más hombres
que yo. Siempre he pensado que yo atraigo a los hombres. Eso me afecta,
siempre he creído que tengo ojos seductores o que mi cuerpo atrae a los
hombres. Tengo complejos que me gustaría trabajar".
Ese
sentimiento lo afectaba en la actualidad. El psicoterapeuta explicó
que ese niñito que había sido abusado, había sido sometido a unas
experiencias a las que los niños no eran sometidos. Había sido usado
por un hombre como un hombre usa a una mujer, ese niño no entendió lo
que estaba pasando y a medida que fue creciendo empezó a escuchar la
teoría de que las personas abusadas eran homosexuales. Sin embargo, la
experiencia de José contradecía la teoría, José expresó sentir que
tenía que probar su masculinidad constantemente. El psicoterapeuta
explicó:
"
Eso es cierto para todos los hombres. Eso es parte de
la condición de ser hombre. Ningún hombre puede estar 100% seguro de
que es hombre porque eso es imposible. La masculinidad es algo que uno
tiene que estar probando constantemente. Como tuviste experiencias de
abuso sexual, tú vinculas tus dudas de la masculinidad con ellas, y
cada hombre las relaciona con sus experiencias. Todos los hombres
recibimos el mensaje de que no tenemos lo que se supone que tengamos
para ser 100% hombres, hay que demostrarlo constantemente. Este
trabajo de ser un hombre va a ser uno para toda la vida".
En
la misma sesión #23, José también trajo el asunto del tamaño de su
pene. Se sentía con muchos complejos, al punto de no poder estar
desnudo delante de su esposa, mientras José hacía este relato, lloró
por varios minutos, indicó que nunca se había sentido tan desnudo como
en ese momento. Explicó que siempre había tenido complejos por el
tamaño de su pene. El siente complejos, especialmente cuando tiene las
sensaciones en el área genital. El psicoterapeuta explicó que su
experiencia de abuso había sido una significativa y cuando se
relacionaba con otros hombres esa experiencia estaba presente. Ese
nené se sentía así porque por más pequeño que lo tuviera su papá, él
era un adulto y José un niño, José comparaba su pene con el de su
papá, todos los hombres hacemos eso y no damos el grado porque no
somos adultos. Esa experiencia particular de José, que incluyó abuso,
era la que todavía lo afectaba, el psicoterapeuta le sugirió que
mentalmente llegara hasta esa edad. En ese momento debía hablarle al
niño para explicarle las respuestas a esas preguntas que hizo
anteriormente sobre la homosexualidad, José expresó que el
psicoterapeuta era el papá que él nunca tuvo y le estaba enseñando
muchas cosas. El psicoterapeuta explicó que José también podía ser el
papá que nunca tuvo ese niño comentándole, adicionalmente, que si seguía
haciendo el trabajo, iba a llegar el momento en que él pudiera estar
desnudo y sentirse cómodo consigo mismo.
En la sesión #52, el psicoterapeuta explicó que en mayor o menor
grado, todas las cosas que él había compartido en la psicoterapia eran
asuntos de hombres. El abuso hacía que para él fuera más difícil
manejar un asunto que todos los hombres teníamos que manejar. Había
unas cosas que sí tenían que ver con la historia de abuso de José, y
eso estaba enmarcado en que era un hombre. El abuso que vivió de su
papá le había hecho una herida, le había hecho mucho más difícil que él
pudiera agarrar esos asuntos de hombres.
En síntesis, el
trabajo de la masculinidad consistió primeramente en el cuestionamiento
de esas ideas de la masculinidad hegemónica. El trabajo que se realizó
fue identificar esas nociones de la masculinidad de manera que él
pudiera decidir por sí mismo que era lo que implicaba ser un hombre
masculino. Que no tuviera que utilizar los conceptos de la
masculinidad que los demás proponían, sino los suyos propios. También,
el psicoterapeuta le brindó explicaciones a José para que él pudiera
comprender la experiencia que estaba teniendo con respecto a sus
complejos y a sus dudas sobre su masculinidad y cómo se asociaban con
el abuso que había vivido en su niñez. La literatura recomienda que al
intervenir con un hombre sobreviviente al abuso sexual se le ayude a
afirmar su masculinidad y a identificar sus fortalezas (Parynik,
1995). Esto también pudo trabajarse en el transcurso de la
psicoterapia.
Trabajo con la sexualidad
Los sobrevivientes y las sobrevivientes al abuso sexual deben trabajar
en psicoterapia con aspectos de su concepción acerca de la sexualidad.
Este trabajo es identificado en la literatura como la sanación sexual
(Maltz, 2000). El propósito principal de este trabajo es transformar
las actitudes y las acciones referentes a la sexualidad que surgieron
como resultado del abuso, buscando que la persona desarrolle un mayor
conocimiento de su experiencia de abuso y de cómo ésta influyó en la
expresión de su sexualidad. En la intervención con José se trabajaron
varios asuntos respecto a su sexualidad.
En la sesión #32, José recordó que el psicoterapeuta había mencionado
en una sesión anterior que las experiencias sexuales aunque fueran
impuestas y no deseadas, a veces podían ser placenteras, José explicó
que en su caso no había sido así, que él vivió mucho dolor y rabia. El
psicoterapeuta explicó que trajo esa afirmación en caso de que José
tuviese alguna memoria de que algo de lo ocurrido le hubiese dado
placer, porque eso es una respuesta del cuerpo. José indicó que a
veces tiene sensaciones en su pene que pudieran ser de placer, el
psicoterapeuta explicó que era bien importante el trabajo de escuchar a
su cuerpo, en este caso al pene; José mencionó que su pene se encogía
en situaciones de tensión o cuando sentía miedo. El psicoterapeuta
indicó que esa fue una protección de su cuerpo cuando era niño y ahora
de adulto, como fue una respuesta de protección suya bien importante,
se contrae en situaciones que le provocan miedo. José quiere que
no pasara eso.
El psicoterapeuta comentó que el pene representaba la sabiduría de su
cuerpo, cuando el pene reaccionaba de cierta manera estaba
respondiendo por la sabiduría del cuerpo, este órgano tenía sus buenas
razones para actuar como actuaba. Si José quería aceptarse como era
tenía que hablar con su pene, podía hacerlo a través del diálogo o la
escritura. Es un trabajo para irse aceptando y aceptar que su cuerpo y
su mente tienen la posibilidad de estar integrados. El psicoterapeuta
comentó que los seres humanos perdemos ese contacto con el cuerpo por
la sociedad. A través del diálogo con el pene, de mirarlo, de
tocarlo, puede conocerlo, estará trabajando en aceptar como es, sin
tener que negar las experiencias que tuvo.
En la sesión #53, se trabajó con la vergüenza y la culpa que José
estaba sintiendo por haber tenido relaciones sexuales con un amigo de
la infancia. Esas experiencias ocurrieron después de los ocho años, explicó que cuando le venían los recuerdos de lo que había hecho con su
amigo, colocaba la cara de una mujer en su imagen para que no le
doliera emocionalmente, para José es muy difícil hablar sobre este
tema. El psicoterapeuta comentó que las experiencias que tuvo José con
su amigo eran experiencias que tenían la mayoría de los niños y que se
supone que las nieguen, agregó que en el proceso de convertirse en
hombres se supone que las personas lo nieguen, porque se supone que un
hombre no tiene esas experiencias. El psicoterapeuta explicó que
estudios realizados por Kinsey y otros investigadores habían demostrado
que cerca del 70% de los hombres habían tenido experiencias sexuales
con otro hombre al punto de la eyaculación. Sin embargo, los hombres
no hablan de eso y quieren obviar esa parte. El psicoterapeuta explicó
que el proceso de convertirse en hombre era muy difícil porque requería
que uno negara experiencias del pasado, su historia y experiencias
que violentan a la humanidad de cada uno. En este sentido, en mayor o
menor grado, todos los hombres han tenido las experiencias que José
había compartido. El psicoterapeuta explicó que la sexualidad era
una energía general, cada sociedad determinaba como era que los
hombres y las mujeres iban a darle rienda suelta a esa energía, cuáles
eran las formas aprobadas de uno manejar esa energía. El
psicoterapeuta mencionó que José vivió una experiencia de abuso sexual
con su papá, y con su amigo tenía la esperanza de que fuera una
experiencia diferente, una experiencia que él pudiera disfrutar. El
psicoterapeuta afirmó que José buscaba que su amigo lo aprobara, José
expresó que él lo hizo por aprobación, por escapar de las cosas
dolorosas que vivió con su papá. Esa sería la explicación que él le
daría a su niño. Que no debiera sentirse culpable porque esas cosas
pasaban entre niños.
En términos de las semejanzas y las diferencias entre la experiencia
con su papá y la experiencia con su amigo, el psicoterapeuta explicó
que lo que ocurrió con su amigo se parecía a lo que ocurrió con su papá
en que en ambas ocasiones José fue intimidado, José se sintió usado. José expresó que en el abuso de su papá también hubo algo de
satisfacción sexual, el psicoterapeuta explicó que la sexualidad era
una energía placentera. Añade que aunque la sexualidad haya sido
impuesta, aunque haya sido abusiva, eso no eliminaba la posibilidad de
que en algún momento tuviera algún grado de placer. El hecho de que
hubiese algún grado de placer no implicaba que José estaba aceptándolo
y que fuese voluntario, José comentó que le dolía que esa relación le
hubiese dado placer. Indicó que la realidad es que no importaba si era
de un hombre o de una mujer, tener una boca en el pene daba placer. El
psicoterapeuta explicó que a eso era a lo que él se refería cuando
decía que la sexualidad era una energía generalizada.
En síntesis, en este trabajo con la sexualidad se trató de diferenciar
el aspecto de la imposición y del abuso de poder de su padre, del
aspecto sexual. Se le explicó a José que la sexualidad, por
naturaleza, era placentera y que brindaba satisfacción al ser humano. Se resaltó el hecho de que, aunque una experiencia sexual fuese
impuesta, abusiva y no deseada, como la que él tuvo con su padre, no
eliminaba por completo el asunto del placer. La siguiente cita de José
refleja parte del trabajo que se hizo con respecto a la sexualidad:
"Esa es mi historia, esa es mi vida, no la puedo cambiar. Lo que puedo
hacer es integrarla. Nada de eso me hace menos hombre, esas son cosas
que pasan entre niños. Esta es una explicación que me ayuda a
aceptarla. Me siento bien de haber podido enfrentarme a esas
experiencias, porque esa fue una experiencia que me hacía sentir
culpable y sucio. Ahora sé que éramos dos niños experimentando y eso es
normal".
El trabajo con la sexualidad tenía el objetivo de que José desarrollara
una percepción positiva acerca de la sexualidad y que aprendiera nuevas
destrezas para compartir la sexualidad de forma segura y afirmativa.
Trabajo con la pornografía
Otro de los trabajos que
surgió en la psicoterapia relacionado con la sexualidad fue el de la
pornografía. En la sesión #15, José explicó que a él le preocupaba que
cuando veía pornografía sentía coraje hacia las personas de las fotos,
como si le echaran la culpa por lo que él vivió. José recordó que su
papá veía pornografía mientras abusaba de él, expresó que él siempre
había pensado que si su papá no hubiese visto la pornografía no lo
hubiese violado. El psicoterapeuta explicó que parte del abuso que
José vivió cuando niño fue la exposición a la pornografía, José indicó
que cuando veía pornografía caía en depresión, es como si se viera a sí
mismo en la televisión. El psicoterapeuta explicó que era necesario
que José viera a la pornografía como cualquier otra forma de abuso que
recibió de parte de su papá, fue una imposición de su papá; José
expresó que nunca pensó en eso, creía que era que le gustaba. El
psicoterapeuta explicó que parecía que de todas las imposiciones de su
papá, la pornografía fue la que menos rechazó. Cuando José ve la
pornografía está recreando y reproduciendo el abuso de su papá y ahí
viene lo del coraje. Se le sugirió que cada vez que fuera a ver
pornografía se planteara si la veía porque su papá lo obligó a hacerlo
o porque él quería hacerlo.
En la sesión #16, José expresó
que cuando miraba pornografía veía "la mirada perdida" en las mujeres,
él se identifica con esa mirada y piensa que eso le sucedía a él cuando
su papá lo abusaba. El psicoterapeuta comentó que como él era un niño
pequeño no podía evitar el abuso, pero sí podía tener la mirada perdida
porque su cuerpo estaba allí pero su mente no lo estaba. El
psicoterapeuta indicó que José había conocido la pornografía muy temprano en su niñez, la conoció por imposición de su papá, este
aprendizaje ocurrió junto al abuso físico y sexual que recibía de su
papá. Ese es el origen de su sexualidad, José enfrentaba la
oportunidad de decirle que no a toda la sexualidad que fuese por
imposición. La pregunta de si veía pornografía por imposición o por
decisión era bien importante, José estaba aprendiendo a ejercer esa
voluntad propia. El psicoterapeuta le sugirió que si veía pornografía
durante la semana que no lo viera como un fracaso, sino como parte del
proceso de cambio, que se lo permitiera.
En la sesión #25,
José trajo su preocupación de ser un adicto al sexo, expresó que si su
papá no hubiese tenido pornografía accesible en la casa quizás él no
tuviera esta experiencia ahora. El psicoterapeuta explicó que a José
le estimularon esa sexualidad antes de que estuviese listo para ella,
afirmando que fue traumático poner a un menor a ver una película
pornográfica cuando no tenía la capacidad que se necesitaba para
entender lo que estaba viendo. José vio unas experiencias sexuales
entre unos adultos, les dio unas explicaciones, pero no recibió las
explicaciones que debía recibir. Como José estuvo teniendo unas
experiencias de abuso con su papá, en alguna medida las asoció con las
experiencias que estaba teniendo. El psicoterapeuta indicó que había
una relación entre ver la pornografía y el abuso sexual, los dos
fueron abusos, uno era claro e innegable (sexual) y el otro no estaba
claro y se podía negar (pornografía), determinando de esta manera que
José desarrolló el gusto por la pornografía de una manera impuesta. Ahora de adulto quisiera no verla y se le hace muy difícil evitarlo, el paciente indicó que era como serle fiel a su papá. El trabajo era
ver como podía serle fiel a su papá y aceptar que se parecen
sin tener que ver la pornografía.
En este trabajo con la
pornografía se intentó que José viera el vínculo entre su inicio en la
sexualidad a través de la pornografía y el abuso que recibió por parte
de su padre. La pornografía fue otra forma de abuso que recibió José. A través de esta, José estaba recreando y reproduciendo el abuso de su
padre y por eso sentía coraje en el presente. Parte del trabajo con
José era ayudarlo a ejercer voluntad propia.
Trabajo con el abuso psicológico
En la psicoterapia individual se realizaron intervenciones para trabajar el abuso psicológico que recibió José de parte de su padre y su madre. En la sesión #14 se estuvo hablando de las diversas formas de abuso que cometieron el padre y la madre de José como representantes de la iglesia. En esa sesión, el psicoterapeuta explicó que José tuvo un padre y una madre bien poderosos que usaron su poder para controlarlo, dominarlo, intimidarlo y amenazarlo. Como parte del trabajo José retó a su padre y a su madre, quería saber si era verdad lo que ellos decían (que si no obedecía moriría). José comentó que su madre utilizaba la Biblia para aplastarlo. El psicoterapeuta afirmó que eso era un abuso de poder innegable, tanto como madre, como pastora de una iglesia.
El psicoterapeuta reconoció la importancia de que José hubiese podido expresar sus sentimientos hacia la iglesia, señalando así que sus padres tenían un concepto de Dios bien parecido al concepto que tenían de cómo ser mamá y papá: dominantes, la concepción que ellos tenían de Dios respaldaba la manera de ser de ellos. El psicoterapeuta explicó que de la misma manera que José tenía coraje con su papá y su mamá, también lo tenía con Dios, porque fue un Dios a quien él le tenía que tener miedo y no fue un Dios que lo respaldaba en sus cosas. Por su parte, el psicoterapeuta expresó que la amenaza de muerte de su mamá se parecía a la amenaza que hacía su papá de que lo iba a "puyar" o matar si hablaba, José entendió que había una relación entre su miedo a Dios y el miedo a su papá. Adicionalmente, el profesional explicó que había un vínculo entre el abuso físico, el abuso sexual y el abuso psicológico, se le sugirió que si surgía alguna sensación física, era necesario que estableciera la relación entre ella y la amenaza de su papá, la amenaza de su mamá y la amenaza de la iglesia que decían que si no obedecía se moriría.
En la sesión #25, José compartió que tuvo unas sensaciones en su cuerpo luego de asistir a un evento deportivo donde había mucha gente, sintió como cuando su papá ponía su pene en su quijada (el mentón, la chiva). El psicoterapeuta le preguntó a José por qué él pensaba que surgían las sensaciones, de dónde creía que venía ese miedo a estar con más gente, José respondió que no quería que la gente viera sus sensaciones. El psicoterapeuta explicó que era el miedo a que se hiciera público y preguntó a José qué pasaba si hacía público lo del abuso, José respondió que su papá podía ir a la cárcel y lo podía matar; su papá también le decía que si hablaba del abuso con alguien se iba a tirar por la ventana del apartamento. José sentía que tenía que salvarle la vida a su papá, que si lo complacía, él no se iba a tirar por la ventana, el profesional explicó que esa era la mentalidad del niñito que recibió el abuso y las amenazas, por su parte, el paciente comentó que este trabajo era revelador para él, que era increíble. El no veía la relación entre las experiencias de abuso y el miedo a la muerte hasta este momento.
En la sesión #48, se dialogó sobre los mensajes o ideas que el padre de José le comunicaba a éste y que quedaron impregnadas hasta el presente. Una de estas ideas recibidas era que las personas que se masturbaban eran violadores ya que José recibió, de parte de su papá, el mensaje de que era un violador. Ese miedo a ser un violador se desarrolló por la influencia de su papá, determinándose como abuso psicológico. El psicoterapeuta explicó que se depositaron unas ideas en la mente de José y ahora él estaba en proceso de convencerse de que él no era eso que decían. El daño psicológico que le hizo su papá le inculcó un miedo que hasta el día de hoy pensaba que podía ser un violador. El psicoterapeuta explicó que la consecuencia de ese abuso psicológico fue desarrollar ese miedo, añadiendo que cuando se enfrentara a las consecuencias de ese abuso, el miedo iba a desaparecer. El miedo surgió como una garantía de que él no iba a ser un violador, el profesional indicó que José podía dar un paso al hablar con el miedo, decirle que ya no lo necesitaba para saber si podía o no ser un violador, eso fue parte del abuso de su padre. El paso que estaba dando ahora era poder afirmar sin tener miedo, que no era un violador, entendiendo que ese miedo de ser un violador estaba relacionado con el abuso psicológico y sexual que vivió en la infancia. Esas ideas de que él era un títere, un delincuente, y otras se las inculcaron, eran heridas que quedaban y en la medida en que él las pudiera sanar podían ser diferentes.
En resumen, en la psicoterapia individual se trabajaron con esas ideas que el padre de José había sembrado en su mente, imaginarios que acompañaban al abuso en la niñez y las sensaciones que tenía de adulto. La siguiente cita ilustra parte del abuso psicológico al que José estuvo expuesto:
"Estoy cansado de pensar y sentir que las mujeres piensan que yo soy un violador o que la gente piense que les voy a robar. Mi papá siempre me decía que yo iba a caer en la cárcel, que yo era un títere. Mi papá me hizo creer eso, me decía que yo iba a ser un violador, que yo iba a matar gente y que iba a caer en malos pasos".
En la intervención fue necesario contrarrestar esas ideas a través de las afirmaciones, cada vez que surgieran esas dudas con respecto a su persona era necesario que se explicara a sí mismo que lo que estaba pensando era una consecuencia del maltrato psicológico al que su padre lo sometió, el trabajo consistía en tener esa explicación presente de manera que pudiera ir integrando esa experiencia del pasado a su vida. Mediante las afirmaciones podía aceptar la experiencia actual y localizarla en el pasado.
Trabajo con la Espiritualidad
En la literatura han comenzado
a surgir trabajos que plantean la necesidad de realizar intervenciones
que integren el tema de la espiritualidad en la psicoterapia (Miller,
1999; Ganje-Fling y McCarthy, 1996). En la intervención de la
perspectiva sociopersonal se reconoce que la espiritualidad juega un
papel importante en el desarrollo integral de una persona, uno de los
trabajos importantes realizados en la psicoterapia individual con José
fue el de la espiritualidad. A continuación se presenta un resumen en
orden cronológico de algunos de los trabajos que se realizaron con el
tema de la espiritualidad.
En la sesión #2, José le pidió al
psicoterapeuta que le permitiera hacer una oración antes que comenzara
la sesión, se brindó ese espacio así como una silla vacía a su lado,
que solicitó con el objetivo de sentir la presencia de Cristo en la
sesión de psicoterapia. En la sesión #8, José comenzaría a trabajar con
el perdón, ejercicio que incluía un componente de relajación y de
visualización dirigida, el paciente preguntó si Cristo podía estar en
su imagen, a esta inquietud se le respondió afirmativamente. El
respaldo ofrecido por el psicoterapeuta ofrecía un ambiente de respeto
hacia el participante, ya que se aceptaban las peticiones suyas y no se
trataba de imponer una estructura de trabajo particular.
En
la sesión #11, José conversó sobre una imagen que recuperó en la cual
se encontraba en la casa donde había sido abusado. En dicha imagen,
José entró a la casa siendo un adulto y se encontró a sí mismo siendo
un niño, el niño lo tomó por su mano y lo llevó al baño, tratando de
decirle algo, mientras el niño le hablaba a el adulto lo abrazaba. El
profesional comentó que José no le hacía caso al niño anteriormente,
pero como ahora le creía, el niño tenía confianza y lo llevó al sitio
donde ocurrían los actos de abuso. El hecho de que pudiera abrazar a
su niño fue bueno, equivale a una experiencia espiritual entre José el
adulto y José el niño maltratado.
En la sesión #14, José
habló sobre cómo se había sentido espiritualmente y sobre su malestar
con la iglesia, manifestando querer conocer a Dios a su manera y no a
la manera de su papá y mamá, de la misma forma expresó sentir asco
hacia ese sistema de la iglesia que pretende que las personas tengan un
perfeccionismo falso, que promueve el abuso sexual, espiritual, físico,
la violencia doméstica, entre otras cosas; su padre y su madre le
enseñaron a un Dios que tira rayos y que es punitivo. En cuanto a este
trabajo, el psicoterapeuta comentó que la iglesia que a él le enseñaron
era una iglesia que abusaba, sus padres le habían enseñado un
concepto de Dios y él lo estaba cuestionando, quería sentirse libre,
quería sentir la libertad de hacer lo que quisiera hacer y no por miedo
a ser castigado por Dios. José se dio cuenta que había recibido
maltrato institucional por parte de la iglesia a la que pertenecía,
sus cuestionamientos a las ideologías, a las formas como estas
instituciones esconden los abusos y al ideal de Dios que quieren
presentar, le dio la oportunidad de validar sus experiencias
espirituales. Pudo expresar sus sentimientos de coraje hacia Dios
porque permitió que ocurrieran estos abusos en su vida. Luego del
trabajo realizado, José manifestó querer tener un concepto de Dios
diferente, que se ajustara a sus experiencias y no como el que le
querían imponer. Se le respaldó en todo momento en este proceso de
trabajo espiritual.
En la sesión #17, José compartió un diálogo
que él tuvo con el Espíritu Santo. Explicó que una persona blanca, sin
rostro, pura, se le reveló. Lo siguiente es una cita que muestra lo
que José expresó:
"Aunque me digan loco, yo sé que el Espíritu
Santo se me reveló. Aunque la gente me diga que puedo ser un
esquizofrénico, yo sé que estaba conectado con un ser espiritual. Ya
no necesito llamar a nadie cuando me siento mal, ya que estoy conectado
con el Espíritu Santo".
El psicoterapeuta comentó que lo
que José había narrado había sido una experiencia espiritual, añadió que él no veía al espíritu y a la carne como una dualidad, sino como
algo integrado. Le sugirió a José hacer un trabajo psicológico,
espiritual y mental en donde pudiera hacer una integración de ellas.
En
la sesión #19, José compartió una experiencia espiritual que tuvo con
su padre, tuvo una conversación con el espíritu de su padre en donde se
pidieron perdón, el paciente comentó que fue una experiencia bien
real, sentía que su padre estaba presente y que lo podía ver, cuando
terminaron de hablar su padre se fue en una luz. José se sintió
satisfecho con esa experiencia, explicó que tuvo muchas oportunidades
para decirle a su padre que lo perdonaba y no sentía que su papá se le
había "escapado." En la sesión #36, José compartió una experiencia en
la que le reclamaba a Cristo sobre las razones por las que había
permitido que él viviera tantos abusos, Dios le mostró una cruz y le
dijo que su hijo había vivido todas las sodomías y abusos que él y
todas las personas del mundo habían sufrido. En la sesión se habló
sobre el desarrollo espiritual de José y el proceso de integración
entre el cuerpo, el alma y el espíritu. Se le sugirió que evaluara
como podía integrar esas experiencias espirituales al trabajo que
estaba haciendo en psicoterapia. El psicoterapeuta comentó que la
integración de ambos aspectos haría mucho más poderoso el trabajo que
estaba haciendo en la psicoterapia.
Finalmente, en la sesión
#47, José expresó encontrarse en una crisis espiritual, indicó estar
sacando todas sus frustraciones espirituales que están relacionadas con
su niñez, manifestando sentir una lucha interna porque quiere servir a
Dios pero al mismo tiempo no quiere. Varias personas de la iglesia le
habían dicho que sería una columna de la iglesia, un evangelista, un
pastor y que mucha gente iba a ser sanada por él, quien indicó que los
evangelistas tienen mucha falsedad, que roban a los ancianos y a los
pobres y por eso no quería ser uno de ellos. José se crió en una
familia religiosa donde él no podía cuestionar lo que su papá y mamá
decían, el grupo familiar promovía la aceptación acrítica y no el
cuestionamiento. El psicoterapeuta indicó que José estaba ejerciendo
una visión crítica de la iglesia y de la religión, siendo, en parte,
la causa de la crisis espiritual que estaba viviendo.
En
resumen, como parte del trabajo sobre la espiritualidad, el
psicoterapeuta respaldó las peticiones de José de integrar sus
creencias religiosas al proceso de psicoterapia. De igual forma, se le
señaló que la integración del aspecto espiritual al proceso de
psicoterapia haría el trabajo que estaba realizando uno más poderoso.
Trabajo con la patologización de su experiencia
Durante
la psicoterapia, el paciente utilizaba una serie de conceptos de la
psiquiatría y la psicología clínica para explicar las experiencias que
estaba teniendo. En la sesión #41, indicó que estaba teniendo unos
"ataques de pánico", dificultades para dormir por el miedo a la muerte,
sabía que las imágenes que estaba teniendo no eran reales y que era una
batalla que había en su mente. El profesional le sugirió a José que
pudiera expresar lo que sintió en términos de que la realidad era
compleja y tenía diferentes niveles. El nivel del cuerpo es un nivel
de la realidad, el nivel de la mente es otro nivel de la realidad, y el
nivel de lo espiritual es otro nivel de la realidad. El psicoterapeuta
le explica a José que no es que haya una cosa real y otra irreal sino
que la realidad es compleja y tiene manifestaciones físicas, mentales,
espirituales y emocionales.
Sobre lo que José llamó "reacción
de pánico", el psicoterapeuta explicó que las palabras que usamos para
referirnos a nuestras experiencias eran muy importantes, José puede
usar palabras que lo ayuden a aceptar esas experiencias dolorosas que
él tuvo durante su niñez y así poder integrarlas a su vida. El
psicoterapeuta explicó que esas experiencias de abuso no tienen que
determinar la vida de José, que si él aceptaba esas experiencias y las
entendía, entonces podía seguir viviendo su vida sin necesidad de
esconder esas experiencias. El trabajo sería crear una explicación que
permita integrar el intelecto con el sentimiento, donde se integra el
cuerpo, la mente y el espíritu; lo individual con lo social, con lo
político, con lo económico. Sería una explicación que hiciera
innecesaria la fragmentación.
En la sesión #42, José expresó que
el trabajo de integración del intelecto con lo emocional era muy
complejo. El psicoterapeuta explicó que el uso de las palabras era muy
importante porque éstas encierran una ideología, cuando José usa la
palabra pánico para explicar su experiencia, está usando palabras de la
psiquiatría y la psicología. Las palabras que se usan para describir
la realidad van determinan como las persona viven las diferentes
experiencias. El psicoterapeuta dice que la explicación que ofrece el
paciente es una minoritaria, es una explicación que no necesita
patologizar la experiencia para que se pueda "curar", sólo son
experiencias humanas que necesitan transformarse.
En resumen,
el trabajo iba dirigido a que José pudiera generar unas explicaciones
que le permitieran integrar el intelecto con el sentimiento.
Desarrollar unas explicaciones que integraran el cuerpo, la mente y el
espíritu. Entender las ideologías que incluyen los conceptos que
utilizamos y cómo usar palabras que nos ayuden a aceptar nuestras
experiencias.
Otras consideraciones de la intervención psicoterapéutica
Uno de los aspectos más importantes y necesarios en la psicoterapia con personas sobrevivientes al abuso sexual, es que pueda crearse un ambiente que ofrezca seguridad y que facilite la apertura del participante (Cole, 1982). La persona debe sentirse cómoda ya que va a revelar y compartir información muy dolorosa, en este caso, José ya se encontraba participando en un grupo de hombres que vivían la violencia en su relación de pareja con el psicoterapeuta, lo que facilitó el proceso de adaptación. El hecho de que el psicoterapeuta compartiera información personal a través de las transparencias, ayudaba a crear un ambiente de trabajo de mayor confianza y apertura.
También es importante que los patrones de imposición que vivió José en su hogar no se repitieran en el proceso psicoterapéutico. En la reunión #15, José solicitó al psicoterapeuta que no leyera un segmento del resumen donde se describía una memoria que relató en la reunión anterior, el psicoterapeuta le preguntó a José las razones por las que no quería que se leyera esa parte, la explicación que le daba el paciente era que sentía vergüenza (pena, bochorno). En ese momento José estaba teniendo sensaciones en su cuerpo, le estaba afectando aunque no se mencionó. El psicoterapeuta explicó que el trabajo que se estaba haciendo en psicoterapia era precisamente que él pudiera recordar sus experiencias pasadas y las pudiera hablar sin avergonzarse, aceptándolas, José explicó que se sentiría mal porque le preguntaran algunas cosas, o porque no querían escucharlo, sintió que no lo entendían, incluso llegó a pensar que el psicoterapeuta pensaba que él era un mentiroso. El psicoterapeuta explicó que fue una situación muy difícil porque era bien importante que él escuchara el trabajo que había hecho, acción que ayudaba a que fuera aceptando lo que pasó. Escucharlo nuevamente es vivirlo nuevamente pero con menos intensidad, ese es el proceso de liberación.
José indicó que quiso expresar cómo se sintió para que su incomodidad no saliera más tarde inadecuadamente, el psicoterapeuta lo respaldó en su decisión de expresarse. Más adelante el paciente indicó que no quiso faltarle el respeto al profesional, reconoció que el psicoterapeuta le cree, que inicialmente predominaron sus percepciones distorsionadas. Por su parte, el psicoterapeuta le explicó a José que no eran percepciones distorsionadas, él lo percibió según su experiencia individual, añadiendo que era válido y legítimo, que no era una distorsión.
José explicó que cuando el psicoterapeuta le hizo la pregunta de por qué no quería escuchar el resumen, se sonrió, actitud que el paciente asumió como sarcasmo, como una confrontación, posteriormente le preguntó al psicoterapeuta si su estilo era confrontar a las personas con su sonrisa o sus gestos. La siguiente cita ilustra el trabajo realizado:
"(Psicoterapeuta) Para mí es bien importante que tú escuches lo que se escribe en los resúmenes y tú estás pidiendo no escucharlo. Eso es bien difícil. Pero para mí es más importante que tú vivas, que yo te escucho, te entiendo, te respeto y que no me impongo. Es un momento difícil porque tengo una estructura por una razón y tú la estas cuestionando. ¿Qué se hace? ¿Impongo la estructura o voy a entender por qué la quieres cambiar?... En términos de la psicoterapia es más importante que tú sientas que no me estoy imponiendo, para que no se reproduzca la experiencia que has tenido. Que aquí puedes cuestionar y yo no hago lo que hacía tu papá y tu mamá".
José agradeció al psicoterapeuta por escucharlo y entenderlo. El profesional comentó que había sido muy importante que José expresara cómo se sintió, porque hablar no era aguantar, una mueca (gesto) es una agresión y él no aguantó eso. Adicionalmente, explicó que José venía de aguantar y después agredir, pero en este caso no aguantó. José expresó que sintió miedo, no sabía cómo decirlo, no quería faltar el respeto al psicoterapeuta, quien afirmó el uso de la frase, "falta de respeto" para uno imponerse. Se imagina que a José le decían "no hagas tal cosa" porque es una falta de respeto, José indicó que él no entendía claramente este concepto, pensaba que mirar a una persona o confrontar a una persona con su sentir era una falta de respeto. El psicoterapeuta indicó que desde su punto de vista no era una falta de respeto, una vez abordado este asunto José se sintió cómodo para hablar de su memoria. En este sentido, ese respaldo que se le ofreció al participante para que se expresara libremente sobre su deseo, facilitó que José pudiera continuar haciendo este trabajo.
En la intervención psicoterapéutica siguiendo el modelo sociopersonal se utilizaron una serie de estrategias terapéuticas para trabajar con José, un sobreviviente de incesto y maltrato en la niñez. Entre los trabajos más importantes se destacaron el trabajo con el niño interior, el perdón, la masculinidad, la sexualidad y la pornografía, y la espiritualidad. La estructura de trabajo y el ambiente de psicoterapia creado permitieron que José pudiera transformar sus experiencias e integrarlas a su vida. De acuerdo a los comentarios que José expresó al culminar las sesiones, puede sugerirse que esta intervención resultó ser muy efectiva para el tratamiento de un sobreviviente al incesto y al maltrato en la niñez.
José tenía y desarrolló unas fortalezas en el transcurso de la psicoterapia individual que contribuyeron para que la intervención resultara efectiva. José era una persona valiente, ya que buscó ayuda para trabajar con sus experiencias de vida. Era una persona inteligente, escuchaba y tenía una gran facilidad para trabajar en psicoterapia. Estas y otras cualidades de José ayudaron a que él pudiera sobrevivir a las experiencias de incesto y maltrato que vivió en la niñez. Con las siguientes palabras, José resume su sentir con respecto a los dos años de trabajo psicoterapéutico y su proceso personal:
"Con la ayuda de Dios y de las destrezas que he aprendido en la psicoterapia, no hay nada que me pueda detener. No hay razón para tener mi cara hacia abajo (el suelo)".
Conclusiones
El presente trabajo tuvo como propósito presentar algunas consideraciones que deben tomarse en cuenta al momento de trabajar con una persona sobreviviente al abuso sexual. Se puede concluir que en la psicoterapia con personas sobrevivientes al abuso sexual es importante tener metas claras, adicionalmente el tratamiento debe enfocarse en la identificación de las fortalezas del sobreviviente para ayudarlo a sobreponerse a los sentimientos de desesperanza y desarrollar su autoestima; se sugiere, además, que la persona pueda sentirse en control del proceso en todo momento. En momentos en que la persona exprese su sentido de culpa por lo ocurrido, se sugiere que el psicoterapeuta haga énfasis en que en todo contacto sexual entre un adulto y un niño, el adulto es quien tiene la responsabilidad, para ayudarlo a aliviar ese sentido de culpa, una vez esa responsabilidad cambia de lugar, la persona necesitará un espacio para ventilar su coraje contra la persona que cometió el abuso y contra aquellos miembros de su familia que no lo protegieron. Para un sobreviviente al abuso sexual es esencial recuperar ese sentido de poder sobre su vida para liberarse de la ansiedad y resolver asuntos de control.
Otra sugerencia que se puede ofrecer es que debe alentarse la expresión del coraje, sin embargo, esto no significa que debe actuarse el coraje, una alternativa en este trabajo es utilizar la visualización dirigida para que este sentir se ventile de una forma segura. El sobreviviente también necesita asistencia en explorar y entender las dinámicas de la familia que permitieron que el abuso ocurriera y aprender a confiar y relacionarse apropiadamente. Otra meta del tratamiento debe ser ayudar a las personas a integrar el abuso del pasado a su experiencia de sí misma en el presente. Como sobrevivientes, cambiar la responsabilidad de ella hacia las personas que cometieron el abuso, ventilar el coraje e identificar sus fortalezas pueden ayudar a desarrollar un sentido más fuerte de quienes son.
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