
Ricardo Cardamone
Psicólogo
Coordinador del Sector de diagnóstico y rehabilitación neuropsi
Hospital Rivadavia. Servicio de Neurología
Buenos Aires - Argentina
Para citar este artículo:
________________________
Cardamone R. (2004, 16 de septiembre). Neuropsicología del Pensamiento: Un enfoque histórico-cultural. Revista PsicologiaCientifica.com, 6(16). Disponible en: http://www.psicologiacientifica.com/bv/psicologia-37-1-neuropsicologia-del-pensamiento-un-enfoque-historico-cultura.html
________________________
RESUMEN
El presente artículo desarrolla los principios básicos de las características, así como, de la estructura psicológica y la organización cerebral del pensamiento abstracto, tanto en la norma como en la patología, desde las posiciones que dimanan del enfoque histórico-cultural del psiquismo humano desarrollado por L.S.Vygotsky y otros.
En consecuencia, desarrolla los siguientes temas:
- La naturaleza histórico-social del pensamiento
- El carácter activo del pensamiento
- La naturaleza procesal del pensamiento
- La base instrumental del pensamiento
- El vínculo del procesamiento cognitivo y afectivo en el pensamiento
- La direccionalidad conciente del pensamiento
- El carácter anticipatorio del pensamiento
A continuación, el artículo desarrolla la estructura psicológica interna del pensamiento caracterizando su naturaleza procesal compuesta por los siguientes factores cognitivos:
- La generación y el sostenimiento dinámicamente estable de un motivo que impulse la actividad del pensamiento
- La investigación de las condiciones del problema cognitivo a resolver
- La formulación de un plan cognitivo
- La selección de las acciones y operaciones cognitivas necesarias
- La regulación y la verificación del resultado cognitivo obtenido
Explica también la descomposición de cada uno de estos eslabones con ejemplos clínicos que es factible observar en pacientes con lesiones focales del cerebro. Finalmente, el artículo aborda la organización cerebral del pensamiento y lo vincula con las estructuras de los distintos bloques funcionales del cerebro involucrados en el procesamiento cognitivo y que posibilitan el funcionamiento del pensamiento abstracto como esencial y distintiva característica del hombre.
Palabras clave: Características del pensamiento, Organización cerebral del pensamiento, Estructura psicológica del pensamiento, Sistemas cerebrales implicados en el procesamiento cognitivo, Patología neuropsicológica del pensamiento.
El pensamiento, como proceso psicológico superior y
específicamente humano, siempre ha ocupado un capítulo importante dentro de la
ciencia psicológica lo que ha motivado una rica diversidad teórica y
metodológica en su abordaje y tratamiento (Rubistein, 1974). Teniendo presente lo antedicho,
el objetivo del presente trabajo consiste en brindar una sistematización de las
características y la organización neuropsicológica del pensamiento abstracto que
dimanan de la teoría del desarrollo histórico-cultural del psiquismo humano
elaborada por L.S. Vygotski y desarrollada por numerosos continuadores de su
obra (Vigostki, 1979). Para ello, ante todo, es necesario definir qué se entiende
contemporáneamente por pensamiento en tal concepción psicológica.
Se
puede definir al pensamiento como: "la capacidad cognitiva para la
resolución de problemas inéditos o nuevos utilizando para ello la experiencia
previa del sujeto". Así definido, es aceptado considerar la existencia de
dos modalidades esenciales de problemas, a saber: 1. Aquellos en que los
elementos estructurales para su resolución se encuentran dentro del campo
perceptivo del individuo y, en consecuencia, constituyen el denominado
"pensamiento práctico o espacial", relacionado estructuralmente con
los sectores de confluencia parieto-témporo-occipital que algunos
investigadores denominan, por tal motivo, "centro asociativo
posterior"; y 2. Aquellos problemas donde los elementos para su
resolución no se encuentran presentes en el campo perceptivo del sujeto y que
le imponen una estrategia cognitiva e hipotética-deductiva más compleja,
planificada e indirecta y apoyada en un sistema de operaciones lógicas
(algoritmos) y que, en consecuencia, constituyen el denominado "pensamiento
lógico-verbal o abstracto-conceptual" y que se vincula, estructuralmente,
con los sectores prefrontales que algunos investigadores denominan como
"centro asociativo anterior" por constituir áreas terciarias
específicamente humanas y con una fuerte participación en el control global del
acto intelectivo (Luria, 1980a).
Así definido, explicitaremos ahora las
características esenciales del pensamiento, así como, su organización
neuropsicológica.
Características
del pensamiento
En nuestra opinión, tales
características son las siguientes:
1. La naturaleza histórico-social del pensamiento: esto significa que el
desarrollo del pensamiento es factible, únicamente, en la medida en que el
individuo interioriza o apropia el patrimonio cultural humano objetivado en los
productos materiales e intelectuales (lenguaje, ciencia, arte, etc.) que recibe
al nacer como legado de las generaciones pasadas. Esta idea directriz de la
concepción vygotskiana descentró el origen del pensamiento y lo llevó de lo
interno a lo externo enfatizando su naturaleza de adquisición ontogenética
mediatizada por la comunicación del individuo con sus circundantes en
condiciones sociales de existencia (Luria, 1980c).
Las
investigaciones transculturales han demostrado, palmariamente, la corrección de
esta hipótesis que a veces, en forma totalmente equivocada e incomprensible, ha
sido considerada como una teoría con un marcado "reduccionismo
sociologista", sin tener presente que el plano de la actividad histórico-cultural
externa se transforma (en el individuo) internamente en un sistema cerebral
funcional (SCF) y que, en consecuencia, no existe una barrera infranqueable
entre la actividad externa e interna en el aprendizaje de determinada función
cerebral superior (FCS), proceso éste que Vygotski denominó, respectivamente,
como proceso de internalización y desarrollo del psiquismo humano (Toda, 1985).
Hecha
esta salvedad, las investigaciones de A. R. Luria y cols. realizadas en
la década de 1930 en el Asia Central con sujetos analfabetos normales y que
vivían en comunidades primitivas los que, en consecuencia, tenían una actividad
cognitiva con una hegemonía total de su pensamiento práctico
(funcional-descriptivo), limitado a su experiencia personal y directa,
demostraron que, al ser alfabetizados, pudieron acceder a un predominio y
hegemonía del pensamiento abstracto lo que reestructuró todas sus funciones
cerebrales superiores (FCS).
Precisamente,
podemos sintetizar dichos cambios psicológicos del siguiente modo: a. En el
pensamiento aparecen nuevas operaciones teóricas; b. El análisis de las
propiedades de las cosas se incluye en categorías abstractas; c. Se logra el
dominio de los procesos de abstracción y generalización conceptual; d. Las
operaciones del pensamiento abstracto van desplazando, progresivamente, a las
operaciones del pensamiento práctico-situacional y van ocupando paulatinamente
el lugar más importante y a dominar la actividad cognitiva de la persona; e. se
crea la base del pensamiento discursivo (hipotético-deductivo) y de su
posterior desarrollo) (Heikki, 1985).
De
este modo, quedó claro, con toda precisión, un hecho que aún hoy es
insuficientemente valorado por la psicología: los progresos histórico-sociales
y culturales no solamente proporcionan al psiquismo de la persona un nuevo
contenido, sino que llevan a la génesis de nuevas formas de actividad
conciente, de nuevas estructuras de los procesos cognitivos y de su
organización neurofuncional, y elevan a la conciencia, autoconciencia y personalidad
del individuo a niveles superiores.
Resulta
claro, entonces, que fue el factor histórico-social, cultural (la
alfabetización, en el ejemplo citado), el factor dominante en la reorganización
neuropsicológica de los sujetos, sin el cual no hubiesen podido dar ese paso
progresivo en su desarrollo mental.
2. El carácter activo del pensamiento: que consiste, no en concebir la determinación unilateral del pensamiento por factores externos únicamente, sino comprenderla teniendo presente, además de esos factores, el rol activo del individuo a través de las actitudes que mantiene hacia se entorno. La comprensión de la naturaleza dinámica del pensamiento nos permite entender mejor las diferencias individuales; es decir, el rol que adquiere la personalidad toda en el desarrollo intelectual (Leontiev, 1979).
Lo
antedicho se pone de manifiesto en la imbricación que posee la motivación en el
distinto rendimiento intelectual en sujetos normales y en cualquier estadio
evolutivo. Y ello debido que la falta de activación motivacional baja la
competencia de la búsqueda cognitiva que realiza un individuo para resolver
determinado problema que tiene planteado. No es casual que lesiones de diversa
etiopatogenia que afectan a los sectores prefrontales del cerebro provoquen un
síndrome apático-acinético-abúlico que cursa, concomitantemente, con un déficit
específico que involucra a todas sus funciones cognitivas (Luria, 1979).
Por
otro lado, la naturaleza activa del pensamiento también se manifiesta en el
interés, la actitud emocional y valorativa que tenga el individuo hacia
determinado aspecto de la realidad y, en correspondencia con ello, con la
activación de campos semánticos específicos que se movilizarán y utilizarán en
la resolución de una tarea cognitiva concreta y que, es una ley psicológica,
variará de un individuo a otro e incluso en un mismo individuo en distintos
momentos evolutivos y existenciales (Luria, 1980b).
3. La naturaleza procesal del
pensamiento: que consiste en comprenderlo, no como una función estática e
inmutable, sino como un desarrollo ontogenético que se forma por etapas y que,
una vez adquirido, consta de diversos eslabones o factores que, actuando
coordinadamente, posibilitan su funcionamiento.
De
manera tal que, en el actual nivel del conocimiento, es factible comprender la
naturaleza procesal del pensamiento, desde un punto de vista neurofisiológico,
como la formación y estabilización dinámica de un sistema cerebral funcional
(SCF) y, desde el plano psicológico, como una acción mental que se actualiza
cuando al individuo se le presenta una tarea o problema a resolver (Zeigarnik, 1981).
Pero la característica procesal del pensamiento, se revela con claridad en la relación que establece en el proceso de codificación del enunciado discursivo. Es decir, en el desarrollo y transformación de las etapas que llevan de la idea o pensamiento al lenguaje externo o circunstanciado. En efecto, podemos explicitar dicho proceso del siguiente modo:
a. La primera etapa de
cualquier enunciación verbal es el motivo y el objetivo que la impulsa. En el
motivo se encuentra objetivada cualquier necesidad humana: bien sea que el
motivo de la alocución verbal sea la de transmitir un deseo afectivo,
cognitivo, etc.; lo cierto es que la necesidad se objetiva en el motivo, éste
se orienta hacia un objetivo y con él se inicia el proyecto de enunciación o
comunicación verbal.
b. La segunda etapa, se
encuentra representada por lo que algunos lingüistas han denominado
"registro semántico primario", queriendo significar con ello una
reducción extrema de la alocución que, no obstante, conlleva la esencia de la
idea a transmitir y que luego ha de convertirse en un esquema simultáneo,
semántico; es decir, en una alocución verbal sucesivamente organizada y que se
realiza con la ayuda del lenguaje interior, que constituye una etapa
indispensable en la preparación del lenguaje externo.
c. El lenguaje interior,
tercera etapa de este proceso, juega un rol esencial en la transformación de
la idea inicial o "registro semántico primario", que constituye un
sentido personal o significación individual sólo asequible al sujeto y que, a
posteriori, queda transformado en un sistema de significados sociales factible
de ser decodificado por otra persona.
Sabido
es que por su composición morfológica el lenguaje interior se diferencia del
externo por las siguientes características: es abreviado, asintáctico y
funcionalmente predicativo. Precisamente estas características resultan
fundamentales para el paso del "registro semántico inicial" a una alocución
verbal desplegada, sintagmática y paradigmáticamente organizada, y que
posibilita la codificación semántica desplegada de la idea inicial de todo el
proceso y su posterior transcodificación en la organización articulemática (cenestésico-motora)
del lenguaje externo.
d. El último eslabón de
todo este proceso consiste en el paso a la alocución externa. En definitiva, el
papel generador del lenguaje interior conduce a la activación de las
estructuras semánticas asimiladas en la experiencia previa del sujeto y
desemboca en la última etapa de todo este complejo proceso: la organización del
enunciado discursivo manifiesto (externo) en el cual, el discurso del sujeto
comienza a basarse en todos los esquemas lógico-gramaticales y sintácticos del
lenguaje que serán los organizadores del plano cenestésico-motor para la
activación de los articulemas específicos que transmitirán, finalmente, la idea
primigenia de todo este proceso. Podemos ver, incluso simplificando mucho, toda
la complejidad de este fenómeno neuropsicológico, y graficarlo del siguiente
modo:
Proceso de enunciación discursivo:
- Motivo. Objetivo
- Registro semántico primario o pensamiento
- Lenguaje interior
- Lenguaje externo
4. La apoyatura instrumental
del pensamiento: que consiste, no en concebir al pensamiento "puro",
sino basado en un sistema de instrumentos y operaciones socialmente producidos
y que el individuo ha interiorizado a lo largo de su vida.
L.S. Vygotski
demostró que la unidad del pensamiento y el lenguaje se encuentra en el
significado de la palabra y que su desarrollo semántico interno posibilita el
ulterior progreso del pensamiento (Rubinstein, 1979). Posteriores investigaciones han
desarrollado esta concepción y diversos estudiosos sostienen hoy en día la
opinión de que el pensamiento se apoya en algoritmos (sistemas de operaciones),
ya sean estos lógicos en la solución de problemas abstractos; espaciales o
senso-perceptivos en la solución de problemas prácticos; o también, algoritmos
numéricos en la solución de cálculos aritméticos (Luria y Tvétkova, 1981).
Tales
algoritmos poseen una capacidad heurística (de resolución de problemas)
específica y su organización estocástica (probabilística) dependerá de la
experiencia previa del individuo y de la tarea que tiene planteada. Queremos
significar con lo antedicho que no se puede concebir la inteligencia de un
individuo en forma "general y abstracta", ya que ésta es siempre
"singular y concreta" y referida a determinada área de conocimientos
en los que se ha especializado con mayor o menor éxito a lo largo de su vida, y
son estos algoritmos los que aparecerán facilitados cuando tenga que resolver
determinada tarea, y es precisamente esta característica la que le dará al
individuo una ventaja intelectual en un ámbito específico del conocimiento
(Shardakov, 1968).
5. La unidad de lo cognitivo y lo afectivo en el pensamiento: que se manifiesta, no en la determinación unilateral del pensamiento por el plano intelectivo sino que, al mismo tiempo y con no menor importancia, se incorpora el plano afectivo. De tal manera que se concibe al pensamiento como un proceso cognitivo pero que se encuentra apuntalado e impulsado emocionalmente, lo cual se manifiesta en el individuo en el nivel que adquiere su motivación, su actitud y la valoración personal que realiza de la tarea a resolver, factores éstos que movilizan sus estructuras cognitivas.
La
importancia teórico-práctica de no disociar artificialmente el plano
intelectivo y el emotivo se pone de manifiesto en diversos hechos. Por ejemplo:
en el descenso del rendimiento intelectual en pacientes con patologías
orgánicas que involucran estructuras cerebrales que participan en la generación
del aspecto motivacional del comportamiento (Cardamone, 1992); también en el hecho del
retardo en el ritmo del aprendizaje que se puede presentar en niños con
bloqueos emocionales (16); o en la disparidad de resultados en diversos tests,
por ejemplo: los de retención anémica, en sujetos adultos normales pero con
mayor o menor grado de motivación en la tarea (Rubinstein, 1963).
6. La direccionalidad conciente del pensamiento: lo cual significa comprender al pensamiento, no como un proceso azaroso, sino orientado, en última instancia, por un objetivo concientemente formulado.
En este sentido, en el plano macroestructural, el pensamiento se comprende como un proceso impulsado por un motivo y que se orienta hacia un objetivo que, en definitiva, resuelve siempre un problema. Precisamente el mantenimiento constante de estos factores es una condición imprescindible para la progresión del pensamiento, ya que son los que le imprimen una dirección selectiva a la información que buscará o movilizará el individuo para resolver el problema que tiene planteado ante sí.
Siguiendo
al destacado psicólogo A.N. Leontiev la estructura de la actividad (y, en
nuestro caso, el pensamiento) puede graficarse del siguiente modo:
Gráfico 1 - Estructura interna de la actividad humana
Dicho
en otros términos: el acto intelectual es impulsado por una necesidad (A), que
se objetiva y transforma en un motivo (B) específico para la actuación, que
tiende a alcanzar un objetivo (C) que la satisfaga, y utiliza para ello un
sistema de acciones (D), cada una de las cuales contiene un conjunto de
operaciones (E). No obstante, en la finalización del acto intelectivo se
incorpora un último factor o elemento que consiste en la función de
"aceptante de acción" (F), que realiza la comparación entre el motivo
originario del pensamiento y el objetivo alcanzado. Precisamente, la actividad
cesa al existir la concordancia entre ambos, en caso contrario, se inician
nuevamente búsquedas orientadoras tendientes a la consecución del objetivo.
Se
ha de comprender, entonces, que el pensamiento ha de ser lo suficientemente
flexible (para adaptarse mejor a las situaciones imprevistas o cambiantes) y a
la vez, lo suficientemente estable para alcanzar el objetivo, hecho éste
imposible de lograr de no mediar una direccionalidad adecuada del pensamiento.
En efecto, esta característica le otorga al pensamiento humano un elevado grado
de libertad y plasticidad en lo referido a las acciones y operaciones a las que
puede recurrir para el logro de la meta propuesta y lo transforma en un proceso
dinámico y autorregulable, con correcciones permanentes. Esta cualidad le
brinda al pensamiento humano, por lo menos, dos ventajas esenciales: la
primera, de ellas es la posibilidad de recurrir a una enorme gama de opciones
para resolver un problema determinado. Y, en segundo lugar, la posibilidad de
rectificación en el caso de la elección de variables equivocadas lo que, de
hecho, garantiza su funcionalidad adaptativa.
7. El carácter anticipatorio del pensamiento: lo que significa concebir que la
función vital del pensamiento humano consiste en la capacidad de prever con
antelación las consecuencias de determinado suceso, factor éste que dota al
hombre de la posibilidad de orientar y regular su comportamiento de una manera
cualitativamente distinta que la existente en el mundo animal.
Como
diversas investigaciones han destacado esta propiedad vital del pensamiento le
permite al hombre elaborar y ejecutar planes conductuales que exceden el marco
perceptivo inmediato y le posibilita organizar su comportamiento hacia el
futuro (Pavlov y Peña, 1964). Si tenemos en cuenta que la capacidad de prever consecuencias
futuras es un mecanismo esencialmente humano y que participa en la inmensa mayoría
de sus actos, podremos ver la importancia que asume esta capacidad para
elaborar "modelos de actividades futuras" y anticipadas en el plano
del pensamiento. Y es que desde cualquier acto cotidiano, como planificar un
fin de semana o unas vacaciones, hasta la elaboración de teorías científicas,
el hombre necesita, imprescindiblemente, controlar sus actos mediante modelos
cognitivos futuros que lo orienten correctamente. Va de suyo que esta capacidad
humana puede desarrollarse, en mayor o menor medida, en cada individuo. La
historia de la ciencia nos ofrece brillantes ejemplos, como A. Einsten con su
teoría de la relatividad, o Mendeléiev con su tabla periódica de los elementos,
quienes se adelantaron por décadas en sus formulaciones científicas. Pero, independientemente
de su desarrollo individual, lo cierto es que esta característica del
pensamiento de anticipar y prever eventos futuros, convierte al hombre en el
único ser que puede elaborar intenciones y proyectos de vida futuros, y
orientar toda su conducta en virtud de sucesos que no han ocurrido, sino que
han de ocurrir con mayor o menor probabilidad.
En
síntesis, estos siete principios teóricos sucintamente expuestos constituyen,
en nuestra opinión, los aspectos esenciales que se desprenden de la teoría
histórico-cultural del pensamiento y que orientan el modelo neuropsicológico
que propone.
Intentaremos
ahora explicitar dicho modelo neuropsicológico del pensamiento, tanto en lo
referido a su estructura psicológica como a su organización cerebral. Dicho en
otros términos: explicitaremos el sistema cerebral funcional (SCF) que
garantiza y posibilita su funcionamiento.
Neuropsicología
del pensamiento
En
la actualidad, se pueden caracterizar cinco eslabones o factores básicos en la
composición de la estructura psicológica del pensamiento. Ellos son:
1. La generación y el sostenimiento dinámicamente constante de un
motivo que impulse la actividad del pensamiento. Naturalmente que, en el
hombre, el contenido psicológico de este motivo es muy variable: puede
obedecer, por ejemplo, a la necesidad de plantear una demanda o deseo; también
a la necesidad de transmitir un estado emocional o una información cognitiva; o
puede responder a la necesidad de entrar en comunicación con otra persona o con
uno mismo, etc. Pero, independientemente de la variabilidad de su contenido
psicológico, la importancia vital del factor motivacional obedece a que, con su
aparición, queda planteado ante el sujeto el hecho que determinada situación o
problema no se encuentra resuelto y, precisamente, es este aspecto el que le da
al motivo el carácter de fuerza motriz impulsora del pensamiento.
El
mantenimiento del factor motivacional posibilita el establecimiento de una
relación lógica entre lo que Miller, Galanter y Pribram denominan la búsqueda
entre "lo requerido" (motivo) y "lo obtenido" (objetivo).
Sin esta condición se pierde el conjunto de algoritmos (sistemas de
operaciones) selectivos que permiten resolver la tarea correctamente y su lugar
pueden ocuparlo nexos semánticos inesenciales, ya sean exógena o endógenamente
evocados, como es factible observar en pacientes con lesiones masivas a nivel
prefrontal (Ingenieros, 1937). Precisamente, graficaremos cada etapa o eslabón del
pensamiento recurriendo a ejemplos clínicos extraídos de nuestra praxis
neuropsicológica con el objetivo de explicitarlas con mayor profundidad y
precisión ya que, como es conocido, "la clínica psicopatológica nos
muestra en forma desmembrada y simplificada lo que en la normalidad psicológica
se presenta como una compleja e intrincada unidad" (Ingenieros, 1937).
Recurriremos,
entonces, a la patología neuropsicológica del pensamiento, en un intento de
resaltar la importancia que asume este primer factor o eslabón en la génesis
del pensamiento.
Ejemplo
clínico
PACIENTE A: uno de nuestros pacientes con un nivel intelectual
premórbido universitario (es Ingeniero Civil) y aquejado de una lesión
isquémica a nivel prefrontal izquierdo (hemisferio dominante), producía del
siguiente modo:
EXAMINADOR: "Por
favor, resuelva este problema: "en dos estantes hay 12 libros en total; en
el derecho hay 2 libros más que en el izquierdo. ¿Cuántos libros hay en el
estante derecho? Y, ¿cuántos libros hay en el estante izquierdo?".
PACIENTE: "Claro, es
fácil, hay 2 libros más en el derecho...12 + 2 = 14 libros....
EXAMINADOR: "¿Y en
el estante izquierdo cuántos libros hay?".
PACIENTE: "...¿ en
el estante izquierdo?...sí, sí, también 14...o sea 14 y 14 son 28 libros en
total".
EXAMINADOR: "¿Está
seguro?":
PACIENTE: "Claro,
Doctor, es fácil y además yo soy Ingeniero (sonríe)".
Como
se puede deducir del ejemplo citado el paciente pierde la base del motivo
orientador del acto intelectivo y con ello el objetivo a resolver se transforma
fácilmente en una serie de datos inconexos que pierden valoración y
significación cognitiva para él. En consecuencia, la desintegración de la
estructura lógica interna del problema propuesto, hace que el paciente ignore
el objetivo a resolver y con ello quede incapacitado incluso para intentar
generar alguna alternativa heurística (de resolución de problemas) que lo
acerque, aunque sea mínimamente, a la solución correcta del problema. Con el
agravante de que tales déficit cursan con total anosognosia por parte del
paciente, lo que dificulta ostensiblemente el proceso de estimulación y
rehabilitación neuropsicológica, tornando ominoso y pesimista su pronóstico.
2.
El segundo factor del pensamiento consiste en la investigación de las
condiciones del problema, cuya importancia radica en el hecho de la cantidad y
calidad de la información que el sujeto ha de acumular en aras de captar la
lógica interna del problema que tiene planteado.
Algunos autores consideran que esta etapa del pensamiento se encuentra dividida a su vez en, por lo menos, cuatro subfases que son, a saber:
a. La restricción del problema:
lo que implica limitarlo a sus aspectos específicos.
b. El análisis de sus
componentes: lo que posibilita captar sus partes constituyentes.
c. La separación de lo
esencial: lo que implica jerarquizar los factores cognitivamente más
importantes del problema.
d. Por último, la
correlación de lo esencial: que proporciona la posibilidad de tener una visión
integral y sintética del conjunto del problema.
Ejemplo
clínico
PACIENTE B: uno de nuestros pacientes con un nivel premórbido
universitario (Abogado) y con un deterioro cognitivo moderado, producto de
diversas secuelas isquémicas a consecuencia de una encefalopatía hipertensiva
crónica, nos respondía del siguiente modo:
EXAMINADOR: "Le voy
a entregar una Tarjeta con un refrán y tres explicaciones del mismo. Su tarea
consiste en encontrar cuál de esas tres explicaciones es la correcta –ya que
dos son falsas– y explicarme por qué es la correcta. ¿Me comprendió?"
PACIENTE: "Sí,
entendí".
Se le entrega al paciente
una Tarjeta cuyo texto es el siguiente:
Refrán: "Agua
tranquila, agua profunda".
Alternativas:
a. Una persona callada
puede ser muy inteligente.
b. Verter aceite en aguas
turbulentas.
c. Se encontró metiéndose
en aguas profundas.
El paciente lee atenta y lentamente el problema presentado y luego responde:
PACIENTE: "Es la c),
"se encontró metiéndose en aguas profundas", porque en lo profundo el
mar es más tranquilo".
EXAMINADOR: "¿Podría
ser otra la respuesta?. Por ejemplo, la alternativa a)".
PACIENTE: "No,
porque... ¿qué tiene que ver una persona con el agua?. Y ¿qué tiene que ver el
aceite con el agua? No, es de locos... el aceite no va con el agua. Es la c)
porque el mar es más tranquilo en lo profundo".
Vemos,
entonces, cómo en los estados patológicos, la alteración de este eslabón del
pensamiento que consiste en indagar adecuadamente las condiciones del problema
planteado, lleva al paciente a tomar elementos inesenciales del problema y a
partir de allí comienza a elaborar las operaciones e hipótesis cognitivas a las
que luego intenta justificar con una lógica falsa. O mejor dicho: con
respuestas con una base paralógica y con ausencia de autocrítica con respecto a
sus respuestas.
En nuestro país, desde el ángulo filosófico y epistemológico, José Ingenieros llamó la atención sobre este aspecto del intelecto humano al enfatizar que "un problema mal planteado es insoluble". Pero, precisamente, para resolver un problema resulta imperioso indagar adecuadamente las condiciones en las cuales se presenta pues, en buena medida, esta etapa orientará el futuro pensamiento del sujeto.
3. El tercer factor constituyente del proceso del pensamiento consiste en la selección de una alternativa y la formulación de un plan cognitivo general para resolver determinada tarea (Anojin, 1963).
Diversos
investigadores consideran esta etapa como el plano estratégico de todo el
proceso intelectivo, pues posibilita la formulación de qué es lo que hay que
alcanzar, a la vez que establece las pautas generales de cómo lograr el
objetivo planteado. Una característica de esta etapa es su determinación
probabilística que se pone de manifiesto en el hecho de que, aún seleccionando
una alternativa incorrecta se avanza, por descarte, en la consecución de la
elección adecuada.
Ejemplo
clínico
PACIENTE C: un paciente con un nivel premórbido universitario
(Contador Público Nacional), a los dos meses después de ser operado de un tumor
cerebral a nivel frontal derecho (hemisferio subdominante), nos respondía del
siguiente modo:
EXAMINADOR: "Por
favor, resuelva el siguiente problema":
Se
le entrega al paciente una Tarjeta con el siguiente texto: "Luis tiene 12
años, Juan tiene 3 años más que Luis y Pedro tiene 5 años menos que Juan.
¿Cuántos años tiene cada uno?".
PACIENTE:
(Lee
Vemos
entonces como, al no disponer de la posibilidad de generar un plan cognitivo
(es decir: de resolución del problema) extrae un fragmento del enunciado del
problema y determina su respuesta por reacciones impulsivas o por estereotipos
o por suposiciones que le desestructuran el acto intelectivo, tornándolo
patológico, proceso que cursa con total anosognosia por parte del paciente.
4.
El cuarto eslabón del pensamiento está conformado por la elección de las
acciones y operaciones necesarias y adecuadas para alcanzar el objetivo final;
es decir, la movilización de lo que se denomina el plano táctico del
pensamiento.
Se
pueden señalar, por lo menos, dos características de esta fase: una de ellas es
su naturaleza activa. Es decir que, si bien es incidido por el plano
estratégico, a su vez, el plano táctico retroactúa sobre él precisándolo mejor.
La segunda característica consiste en el enorme grado de libertad en la forma
de movilizar los sistemas de operaciones específicos (algoritmos selectivos) a
la situación, lo que garantiza la plasticidad del pensamiento humano.
Ejemplo
clínico
PACIENTE D: Una paciente con un nivel educativo secundario completo,
empleada administrativa, que había sufrido un accidente cerebro vascular (ACV)
isquémico a nivel parietal inferior del hemisferio izquierdo (dominante),
producía del siguiente modo:
EXAMINADOR: "Por
favor, resuelva este problema". (Se le entrega la misma Tarjeta que en el
ejemplo anterior; es decir, con el siguiente texto: "Luis tiene 12 años,
Juan tiene 3 años más que Luis y Pedro tiene 5 años menos que Juan. ¿Cuántos
años tiene cada uno?").
PACIENTE:
"Bien... acá dice (lee
Como
puede verse en el ejemplo citado, la paciente posee serias dificultades en la
forma o modo de acceder al resultado final satisfactorio. La paciente presenta déficit
considerable para asimilar y comprender una relación lógica organizada de
manera indirecta y mediata y que implica seguir una secuencia lógica para su
solución. La paciente, pese a lo antedicho, intenta activamente correlacionar
los elementos del problema y hallar el esquema lógico general que la lleve a la
solución correcta, pero tales intentos quedan inconclusos y abandona la tarea
con plena autocrítica de su déficit.
5.
El quinto, y último, eslabón del pensamiento consiste en lo que el destacado
neurofisiólogo P. Anojin ha denominado "la función aceptante de la
acción", es decir, esta etapa realiza el análisis comparativo entre el
motivo originario y el objetivo obtenido garantizando el cese de la actividad
en caso de existir concordancia entre ambos mientras que, en caso de no
cumplirse este requisito, todo el proceso comenzará nuevamente. Gracias a
su carácter circular, o como se lo ha dado en llamar, de "aferentización
de retorno", esta etapa posibilita la autocrítica conciente del sujeto con
respecto al producto de la actividad de su pensamiento.
Ejemplo
clínico
PACIENTE E: un estudiante con cuarto año aprobado de la carrera de Sociología y que había quedado con una secuela neuropsicológica a nivel prefrontal derecho (hemisferio subdominante) como consecuencia de un traumatismo encéfalo-craneano (TEC) debido a un accidente automovilístico, nos respondía del siguiente modo:
EXAMINADOR: "Por
favor, explícame el significado de este refrán: "no cuentes tus pollos
antes de que salgan del cascarón". ¿Comprendiste?".
PACIENTE: Sí, sí, claro,
porque algunos pollos pueden nacer muertos y otros vivos. Hay que contar a los
que nacen vivos".
EXAMINADOR: "¿Podría
el refrán tener otro significado?".
PACIENTE: "Yo no le
encuentro otro. El pollo muerto está muerto, no resucita... Al menos en esta
vida (sonríe)".
EXAMINADOR: "¿Pero
no podría el refrán significar algo así como que "no hay que adelantarse a
los acontecimientos"?.
PACIENTE: "No, nada
que ver... nada que ver... el acontecimiento podría se la muerte del pollo, porque
no se lo puede comer muerto, pero al que nace vivo sí se lo puede uno
comer".
Como
se desprende del ejemplo citado, la alteración de la relación entre el motivo y
el objetivo de la acción intelectual conduce a la pérdida de la autocrítica
(autoconciencia) y a la consecutiva anosognosia de las acciones y operaciones
incorrectas lo que, inevitablemente, conduce al paciente a no realizar ni
siquiera algún intento de corrección de su respuesta equivocada, a las que le
asigna una verdad absoluta e indubitable.
Resulta
claro que una concepción neuropsicológica del pensamiento no puede solamente
plantear la estructura psicológica de dicha función sino que, también, debe
intentar relacionarla con sus bases neurodinámicas, con su organización
cerebral, pues el abordaje psicofisiológico y epistemológicamente unicista de
los procesos mentales es uno de los preceptos básicos de la neuropsicología. En
este sentido, algunos autores han insistido en la actuación, a la vez conjunta
y diferenciada, de las siguientes estructuras cerebrales, a saber:
En primer
término
La formación reticular, que transmite y modula
los gradientes óptimos de excitación para el mantenimiento adecuado del tono
cortical requerido.
La
naturaleza bidireccional de este proceso, es decir, las conexiones
córtico-reticulares, modulan con mayor precisión las necesidades de
excitabilidad requeridas de modo que no sea excesiva o insuficiente lo que, por
sí mismo, dificultaría la realización de todo el proceso.
De
manera tal que este sistema se retroalimenta y corrige su nivel de mayor o
menor activación o inhibición en concordancia con las exigencias del medio
externo. Es decir: del problema que tiene planteado ante sí el sujeto y del
curso de sus acciones.
En segundo lugar
La organización cerebral del pensamiento
presupone la participación de los sectores posteriores del cerebro cuyas
distintas regiones aportan el análisis y la síntesis cognitivas de las diversas
modalidades de información recibidas, así como, de su posterior organización
secuencial que hace posible su ordenamiento espacial y temporal.
De
tal manera que las regiones secundarias del córtex temporal (áreas 22, y parte
de la 21 y 37 de Brodmann) del hemisferio izquierdo (dominante) aportan la
decodificación fonemática que posibilita la comprensión semántica del problema.
A su vez, las áreas occipitales secundarias (áreas 18 y 19 de Brodmann) aportan
el análisis y la síntesis gnósica que permite la interpretación cognitiva
visual de los elementos que componen el problema.
Del
mismo modo, las áreas secundarias del córtex parietal (áreas 1, 5 y parte de la
7 de Brodmann) conjuntamente con las áreas secundarias del córtex motor (área
premotora) aportan el análisis y la síntesis cinestésica-motora que posibilita
indagar con mayor precisión la estructura perceptiva a través de los
movimientos oculomotores que detectan específicas señales o signos semióticos
que posibilitan un mejor reconocimiento de la situación.
Finalmente,
las regiones de confluencia parieto-témporo-occipital (áreas 39, 40, 37 y parte
de la 21 de Brodmann) reciben toda la información cognitiva (semántica, visual
y cinestésico-motora) y la transforman en esquemas espaciales simultáneos o
estructuras cognitivas complejas, razón por la cual algunos autores consideran
dichas regiones del cerebro como un eslabón esencial en la organización del
pensamiento práctico o espacial.
Es
por lo antedicho, que los sectores posteriores del córtex cerebral se
consideran como las estructuras neurofuncionales responsables de la realización
del plano de las acciones y operaciones del pensamiento. Es decir, del plano
microestructural o táctico del acto intelectivo.
En tercer término
El tercer y último componente se halla constituido por los sectores
prefrontales o anteriores del cerebro (áreas 9, 10, 11, 12, 13, 32, 46, 47 y parte de
la 24 de Brodmann) que posibilitan el mantenimiento constante del motivo y del
objetivo del programa de actividad a realizar, así como, la regulación general
del mismo y la posterior verificación del resultado obtenido.
De
modo tal, que los sectores prefrontales del cerebro posibilitan que no se
altere la intención inicial, ni que se pierda la base orientadora e
investigativa de las condiciones en las que transcurre el problema, ni que se
altere el conocimiento de las eventuales deficiencias que se pudiesen producir,
factores todos esenciales para garantizar la direccionalidad conciente del
pensamiento.
Es
por ello, que se considera a los sectores prefrontales como los responsables
del plano macroestructural o estratégico del pensamiento.
Lo dicho hasta aquí puede
ser graficado del siguiente modo:
Tabla 1 - Organización neuropsicológica del pensamiento y su patología
Áreas cerebrales |
Factores psicológicos que aportan |
Patología resultante |
Sistema prefrontal |
1. Generación del
motivo del acto intelectivo |
Se disocia la
macroestructura del pensamiento (es decir: su plano estratégico). |
|
Sistema de confluencia |
Las acciones y operaciones
necesarias para la realización del acto intelectivo. |
Se disocia la
microestructura del pensamiento (es decir: su plano táctico). |
Finalmente, y a modo de breve conclusión, no quisiéramos dejar de hacer la siguiente salvedad: lo expuesto en el presente trabajo constituye un modelo conceptual del pensamiento humano. Pero un modelo conceptual puede definirse, en términos epistemológicos, como una pauta teórica que intenta develar la lógica interna del fenómeno que estudia y que, por lo tanto, es susceptible de ser ratificado o rectificado parcial o totalmente por futuras investigaciones. No obstante lo antedicho, en la praxis concreta no se puede prescindir de un modelo conceptual determinado pues los hechos o fenómenos es inevitable interpretarlos a la luz de una teoría y nada sigue siendo más necesario y práctico que una teoría fundamentada adecuadamente.
En este sentido, en nuestra opinión, la
conceptualización formulada desde la óptica de la teoría histórico-cultural del
psiquismo humano realiza aportes positivos para un futuro modelo
neuropsicológico del pensamiento que nos permitirá comprender mejor este
complejo proceso mental que constituye una de las más valiosas adquisiciones
del hombre.
Referencias
Anojin, P. (1963). La inhibición interna como
problema de la Fisiología. Nuestro Tiempo.
Cardamone, R.P. (1992). Temas de psicología, psicoterapia y neuropsicología.
Biblos.
Heikki, L.
(1985). Anticipación: un punto de vista psicofisiológico". En: Revista
de Psicología Científica, No. 3.
Ingenieros, J. (1937). Principios de
Psicología. Rosso.
Leontiev, A.N. (1979). Actividad,
conciencia y actividad. Ciencias del Hombre.
Luria,
A.R. (1979). El cerebro humano y los procesos psíquicos. Fontanella.
Luria, A.R. (1980a). Conciencia y lenguaje. Pablo
del Río
Luria, A.R. (1980b). Lenguaje y pensamiento. Fontanella.
Luria, A.R. (1980c). Los procesos cognitivos:
análisis socio-histórico.
Luria A.R. y Tvétkova L.S. (1981). La resolución
de los problemas y sus trastornos. Ed. Fontanella
Pavlov, I.P., Peña, A. (1964) Los reflejos
condicionados aplicados a la Psicopatología y Psiquiatría. Lillo Editor.
Rubinstein, L.S. (1959). El pensamiento y
los caminos de su investigación. E.P.U.
Rubinstein, S.L. (1963). El proceso del
pensamiento y las leyes del análisis, la síntesis y la generalización.
E.P.U.
Rubinstein, S.L. (1974). El desarrollo
de la psicología. E.P.U.
Shardakov, M. (1968). El desarrollo del
pensamiento en el escolar. Grijalbo.
Toda, M. (1985). Fundamento cognoscitivo para el
proceso de anticipación. En: Revista de Psicología Científica, No.3.
Vygotski, L.S. (1979). El desarrollo de los procesos psicológicos
superiores. Crítica-Grijalbo
Zeigarnik, B. (1981). Psicopatología. Akal.
www.PsicologiaCientifica.com