
Rosario Rodríguez Vergara
Psicóloga
Psicóloga Organizacional
Holding Cencosud S.A
Chile
Para citar este artículo:
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Rodríguez Vergara, R. (2006, 17 de mayo). ¿Cuál es el proyecto de vida de los adultos jubilados? Un estudio descriptivo. Revista PsicologiaCientifica.com, 8(7). Disponible en:
http://www.psicologiacientifica.com/bv/psicologia-31-1-cual-es-el-proyecto-de-vida-de-los-adultos-jubilados-un-estu.html
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RESUMEN
En este artículo se dan a conocer los proyectos de vida que tienen los adultos mayores que viven su proceso de jubilación y que residen en la comuna de Santiago. La investigación se basa en una entrevista semi estructurada elaborada a partir de la definición de psicología vocacional y proyecto de vida. La medición se realizó en 16 adultos en proceso de jubilación. Se concluyó que existen diferencias en relación al proyecto de vida de hombres y mujeres, y de su deseo de ocuparse laboralmente luego de jubilados.
Palabras clave: Jubilación, Psicología vocacional, Proyecto de vida, Entrevista semi estructurada.
Introducción
El
envejecimiento de la población es uno de los fenómenos de mayor impacto
de este siglo. En términos demográficos, se refiere al aumento relativo
de personas de 60 años de edad y más, y a una prolongación cada vez
mayor de la esperanza de vida al nacer.
El envejecimiento de la
población se ha asociado frecuentemente con los países desarrollados en
los cuales, la quinta parte de la población tiene más de 60 años de
edad; sin embargo, este proceso también está ocurriendo en países menos
industrializados.
Según el Censo de nuestro país del año 2002,
la esperanza de vida aumentó en los últimos cincuenta años de 52.9 años
de edad a 73 años en hombres, y de 56.8 años a 79 en mujeres. Se
estima que para el 2035 la esperanza de vida supere los 76 años de edad para
el hombre y 83 para la mujer (INE, 2004).
Basándose en los datos
anteriormente mencionados, se puede apreciar que, si bien por una parte
aumentan las oportunidades para que cada vez más individuos lleguen a
vivir mayor cantidad de años, por otra, la calidad de vida empeora a
medida que se envejece. Un claro ejemplo de ello es la exclusión
laboral que viven la mayoría de los adultos mayores al interior de sus
trabajos, de acuerdo con la ley.
Desde la concepción el ser
humano trae consigo una carga genética que propone programar el
envejecimiento por medio de un reloj biológico, por tanto, cuando cada
persona llega a una cierta edad avanzada, comienza a experimentar
diversos cambios. Por lo general, estos cambios, debido al contexto
socio-cultural de nuestro país, no son considerados de manera positiva,
por el contrario, se tiende a pensar y a hacer sentir que las personas
mayores ya no tienen nada que aportar, que ya cumplieron su rol en
la sociedad y en su trabajo. Esta situación desencadena que las
personas tiendan a tener un cierto rechazo y resignación cuando
comienzan a envejecer y que comiencen a sentir que ya no tienen la
misma energía y capacidad para hacer las cosas como en su etapa de
juventud.
El establecimiento de una edad para la vejez es una
construcción social que sólo parcialmente está determinada por factores
biológicos o psicológicos. La categoría "viejo" es, por consiguiente,
un estado adscrito generalmente aceptado por las personas
pertenecientes a él, pero no elegido. Por lo tanto, para efectos de
esta investigación, se considera como Adulto Mayor a las personas desde
los 60 años de edad, esto debido a que en la legislación de nuestro
país se han estipulado los 60 años como la edad de inicio del proceso
de envejecimiento. Si se intenta definir la vejez como un estado, ésta
tiene distintos momentos posibles para su inicio, de los cuales varios
indican este comienzo, como los de carácter biológico, relacionado con
la aparición de enfermedades o dolencias o los de naturaleza social,
que nos hacen tener claro el comienzo de esta etapa a partir de la
jubilación, que se considera a los 60 años para las mujeres y a los 65
años para los hombres (Suárez, 2004).
Dentro de los cambios
psicológicos acontecidos en esta edad y que se refieren, en este caso,
a la forma que sentimos y valoramos las relaciones con el entorno y
como nos comportamos, es posible citar a Cumming y Henry con el
planteamiento de la Teoría de la Desvinculación (Buendía, 1994). Esta
teoría plantea que una vez transpuesta una determinada edad, es normal
que las personas vayan reduciendo los roles más activos, busquen otros
de menor actividad, reduzcan la intensidad y frecuencia de las
interacciones sociales y se vayan centrando cada vez más en su propia
vida interior. Las personas van haciéndose cargo del declive de sus
actividades a medida que envejecen, y en ese mismo grado se van
desvinculando, distanciándose del mundo ruido.
La
desvinculación empieza con una demanda de reducción de actividades que
tengan que ver con la competitividad y con la productividad y tiene un
claro sentido adaptativo realista que, por lo demás, es aceptado y
practicado a su vez por la sociedad. De este modo, y de acuerdo con
esta teoría, conservarán su autodefinición positiva las personas que
vayan sustituyendo progresivamente los roles de más actividad por otros
más tranquilos, alejándose de los de más responsabilidad en el sistema
productivo y centrándose en el ejercicio de roles periféricos,
familiares y de amistad: para que puedan tener y mantener una imagen
positiva de si mismos.
Con el envejecimiento se esconden una
serie de mitos. Haciendo referencia al tema del aprendizaje de nuevas
destrezas y su desarrollo, es útil plantear la creencia de que las
personas mayores no pueden aprender nuevas destrezas, sin embargo, la
edad no inhabilita a una personas para aprender cosas nuevas; a pesar
de que con el paso de los años el funcionamiento cognitivo varíe, esto
no significa una limitación para seguir aprendiendo y desarrollándose
como persona, así como tampoco la imposibilidad de poder rendir bien en
el trabajo.
Los cambios que se van vivenciando con el pasar de
los años no deben ser una discapacidad para enfrentar el mundo y para
seguir viviendo. Por eso, una de las mejores estrategias a seguir para
revertir los mitos e imposiciones de la sociedad es la asesoría
vocacional, en cuanto a trazar un proyecto de vida acorde con la propia
realidad, motivaciones y potencialidades de los adultos mayores, que
los llene de satisfacciones.
Para este fin, se encuentra la
Psicología Vocacional, que se define como una rama de la psicología
que estudia las manifestaciones conductuales o hechos psicológicos
(cogniciones y afectos) vinculados a los actos de elección que se
dirigen hacia un estado, ocupación o profesión. Su objetivo es promover
el desarrollo de los elementos cognitivos, como la reflexión y el
análisis, y afectivos, como la motivación e intereses, con el fin de
permitir construir un proyecto personal que se sustente en la realidad
y tenga por propósito la adaptación e integración de los sujetos al
sistema social (Cabello, 2006).
La presente investigación
tiene como objetivo conocer el proyecto de vida de los adultos mayores
en proceso de jubilación residentes en la comuna de Santiago.
La
relevancia de este estudio radica en su nivel diagnóstico,
presentándose como un material que abra la posibilidad al área
vocacional, de diseñar asesorías en pro de las expectativas que tienen
los adultos mayores.
Material y Métodos
Sujetos
Material
Procedimiento
La
investigación se realizó durante la semana del 23 al 30 de abril del
año 2006. El lugar de evaluación fue la vivienda de cada sujeto, donde
se realizó una entrevista semi estructurada de 34 preguntas, que
abarcaron las 5 dimensiones o temas por profundizar. Hubo cuatro casos
especiales en los cuales los sujetos se resistieron a responder a la
entrevista en forma presencial, por lo que ésta fue enviada vía correo
electrónico, con el fin de que se respondiera manualmente y se
reenviara completa. Para esto fue necesario especificar cada ítem a
modo de entrevista estructurada.
Resultados
A
partir de la entrevista realizada a la muestra de dieciséis adultos
mayores en proceso de jubilación, se generaron los siguientes
resultados:
Siete de los dieciséis adultos viven sólo con su
respectiva pareja, ocho con su (s) hijo (s) y una, sola. La mayoría de
ellos (14 de16) dicen tener una buena relación con su familia y todos
coinciden en tener amigos de su edad con quienes comparten generalmente
y se sienten felices por tenerlos como apoyo y elemento motivador
importante.
A todos los entrevistados los desvincularon de su
lugar de trabajo netamente por un asunto de edad para jubilar, y son
pocos (3 de los 16) quienes han tenido posibilidades de continuar
trabajando en el mismo lugar, pero media jornada o sin contrato de
trabajo.
La mitad de los entrevistados no tiene plan a
desarrollar dentro de 10 años. De estos 8 sujetos, 4 plantean que no
estarán vivos en ese momento. De los otros ocho adultos, 3 plantean que
en 10 años les gustaría seguir trabajando, otros 4 esperan estar
descansando y el último plantea deseos de descansar, pero también de
trabajar.
Dentro de los encuestados 6 tienen como meta
descansar, ya que relatan "haberlo dado todo". Por su parte, 11 sujetos
relatan desear trabajar de ahora en adelante y para eso algunos han
comenzado a buscar trabajo, mientras que otros ya lo han encontrado.
Discusión
Se
puede concluir que existen diferencias entre el proyecto de vida de los
adultos mayores dependiendo de su sexo. En el gráfico 1 se
observa la coincidencia y frecuencia de respuesta de los dieciséis
adultos mayores entrevistados en relación con su proyecto de vida,
vista como las metas que desean cumplir. Según el gráfico, hay claras
diferencias entre hombres y mujeres, ya que estas últimas tienen como
meta mantener una buena salud, y los hombres por su parte desean
alcanzar el objetivo de que su familia esté bien, sean felices o
exitosos. También se observa que ambos géneros tienen como meta ser
felices y descansar, al igual que el hecho de mantenerse vigentes en su
ocupación, aunque esta última variable se observa en una cantidad menor.
También
se presenta el gráfico 2, que muestra la condición laboral que
pretenden alcanzar los adultos mayores de ahora en adelante. A partir
de esto se puede observar que hay mayor cantidad de hombres que no
desean seguir trabajando, mientras que las mujeres en su mayoría
seguirán buscando un trabajo remunerado, y algunas incluso ya lo han
encontrado. Por su parte, se observa que son sólo las mujeres las
interesadas en trabajar como voluntarias.
Se puede concluir que
los adultos mayores, al llegar a los 60 años (en el caso de las
mujeres) y a los 65 (en el caso de los hombres) se ven enfrentados ante
una situación laboral que marca su vida desde ese instante: la
jubilación. La mayoría de los entrevistados (13 de 16) ha sufrido el
desvinculamiento de la empresa desde donde trabajaban (10 años en
promedio), sin tener la posibilidad de optar por un trabajo de media
jornada siquiera en el mismo lugar, ni pasar por un proceso de
evaluación de desempaño para probar su "vigencia" en su puesto. Se les
ha despedido simplemente por tener la edad legal para dejar de
trabajar.
Tras esto, cabe la duda de si realmente no están en
edad de trabajar, o si realmente ha decaído su desempeño. Es difícil
probar la veracidad de la teoría del desvinculamiento, ya que no
sabemos si por llegar a determinada edad se reduce su rol más activo,
centrándose cada vez más en su propia vida interior, o si es el impacto
del desvinculamiento que se les ha hecho forzosamente por cumplir la
edad indicada socialmente para cesar las actividades laborales.
De
todos modos, es posible comprobar con las entrevistas lo planteado por
Cumming y Henry (Buendía, 1994) sobre la conservación de la
autodefinición positiva por parte de las personas que sustituyen
progresivamente los roles de más actividad por otros más tranquilos, ya
que observamos que quienes disminuyen lentamente sus actividades son
quienes tienen una imagen más positiva y alentadora de su futuro, son a
quienes también se les han brindado más oportunidades de seguir
trabajando, o que han sufrido un desvinculamiento más progresivo, sin
ver opacado su desempeño por decisiones de su entorno cercano, sino más
bien, sólo por un hecho legal determinado como es la jubilación.
¿Afectará
este proceso en su proyecto de vida? ¿Será necesario trabajar con ellos
para alentarlos a seguir adelante en su tarea midiendo su real
desempeño sin medir su edad? Al parecer, ambas respuestas son
afirmativas, pues tras las entrevistas en posible observar
profesionales exitosos que han influido en las ganancias y logros de la
empresa u organización en la cual se desempeñaban, y tras un proceso de
jubilación, esa motivación ha decaído y se ha dado automáticamente tras
esa despedida, una cantidad tope de años de vigencia o mejor dicho años
de vida, que no superan los diez.
Es necesario que se trabaje
a nivel vocacional con la población de jubilados, ya que es
desconcertante observar a personas destacadas que en dos meses no
tengan las fuerzas de luchar por brillar nuevamente, todo esto por un
estigma social. Es imprescindible que los adultos mayores busquen en su
interior sus motivaciones, lo que los hace felices, busquen dentro de
si mismos toda la experiencia y aprendizaje que tienen y lo vuelquen en
actividades que los hagan seguir desarrollándose y generar una mayor
esperanza de vida.
A modo de reflexión es pertinente citar
algunos de los más importantes principios de las Naciones Unidas sobre
el adulto mayor relacionados con el tema de la jubilación:
1. Tener la posibilidad de trabajar o acceder a otras alternativas de obtener ingresos.
2. Poder participar en la determinación de cuándo y en qué medida cesarán de desempeñar actividades laborales.
3.
Permanecer integrados en la sociedad, participar activamente en la
formulación y en la aplicación de las políticas que afectan
directamente su bienestar.
4. Tener la posibilidad de buscar y
aprovechar oportunidades de prestar servicio a la comunidad y de
trabajar como voluntarios en puestos apropiados a sus intereses y
capacidades.
5. Aprovechar las oportunidades para desarrollar plenamente su potencial.
6. Tener acceso a los recursos educativos, culturales, espirituales y recreativos de la sociedad.
7. Vivir con dignidad y seguridad, verse libres de explotaciones y de malos tratos físicos o mentales.

Gráfico 2 - Condición ocupacional desde ahora (hombres Vs. mujeres)

Referencias
www.PsicologiaCientifica.com