Comportamiento de la depresión en el adulto mayor

 

Felipe Ramón García
Especialista en Psicología de la Salud
Profesor Asistente de Psicología de la Salud
Policlínico Docente Mártires de Calabazar
La Habana, Cuba


MsC. Maria Zayda Guridi González

Máster en Psicología de la Salud
Profesora Auxiliar de Psicología



Dra. Anai Medina Valdés
Especialista de 1er grado en Medicina General Integral
Profesora Asistente de Medicina General Integral



Dra. Zaily Dorta Guridi
Especialista de 1er grado en Medicina General Integral
Profesora instructora de Medicina General Integral




Policlínico Docente Mártires de Calabazar
Municipio Boyeros, Ciudad de La Habana, Cuba


Ver perfil del autor

 



Fecha publicación: 01/noviembre/2007

 


Para citar este artículo:
________________________

García, F. R. (2007, 01 de noviembre). Comportamiento de la depresión en el adulto mayor. Revista PsicologiaCientifica.com, 9(57). Disponible en:
http://www.psicologiacientifica.com/bv/psicologia-301-1-comportamiento-de-la-depresion-en-el-adulto-mayor.html

________________________

 

 

RESUMEN

Se realizó un estudio descriptivo de corte transversal de la depresión del adulto mayor en el área de salud del Policlínico Calabazar, en el periodo comprendido entre julio-enero de 2007. El estudio se realizó por la motivación de los resultados del Diagnóstico y Análisis de la Salud Mental, donde se evidenciaron dificultades con el Programa del Adulto Mayor y un porcentaje elevado de trastornos psiquiátricos. La muestra fue de 200 sujetos mayores de 60 años, remitidos a consulta de Psicología por presentar sintomatología y signos de enfermedad depresiva. A esta población se le aplicó un Cuestionario Multidimensional donde se exploraron diferentes áreas por medio de variables escogidas de acuerdo con los objetivos propuestos; también se aplicó una Escala de Depresión Geriátrica para conocer el comportamiento de la enfermedad depresiva en este grupo etáreo. Se encontró  que el grupo de 60-69 años fue el más representativo (57.5%), donde el sexo femenino fue predominante (58.2%); el nivel escolar predominante fue primario (44.5%); la condición socioeconómica prevaleciente fue la regular (81%); se destacaron las enfermedades crónicas,  así como el maltrato psicológico (57.5%), donde el sexo femenino fue el más maltratado. La depresión estuvo presente en 47% de la población de estudio, teniendo en cuenta la de tipo menor y mayor. En el estudio se evidencia que la familia no juega un papel de sistema de apoyo y ayuda. Los resultados se vaciaron en tablas que permitieron su análisis y se recomendó realizar Diagnóstico de Salud del Adulto Mayor. 

 

 

 

 

Introducción




El progreso socioeconómico en Cuba ha provocado una transición epidemiológica que en lo demográfico se caracteriza por un aumento en el  número de ancianos y con ella, de sus necesidades y demandas sociales y de salud, lo cual ha tenido como respuesta por parte del Sistema Nacional de Salud (SNS) la aprobación y el desarrollo de la gerontología y geriatría que permitan una longevidad  satisfactoria (Devesa y Manresa, 1992).


En nuestros días es imposible negarse a reconocer la imperiosa necesidad de desarrollar la atención al anciano en sus múltiples y complejas facetas, para lo cual es imprescindible, por razones sociales, biológicas y psicológicas, así como teóricas-prácticas, aceptar que la gerontogeriatria comunitaria es una oportunidad que, vinculada a las  diferentes especialidades de la salud, como la psiquiatría, la psicología, la neurología y la medicina interna, favorezca la interacción oportuna desde que comienza el proceso involutivo (Devesa y Manresa, 1992).


Hay cada día más viejos en el mundo. El aumento de la longevidad determina que la mayor parte de los países desarrollados y algunos, como el nuestro, en vías de desarrollo exhiban una expectativa de vida al nacer superior a los 70 años de edad, mientras se incrementa una tendencia decreciente de la fecundidad, lo cual ha variado de forma notable la pirámide poblacional en el planeta (Devesa y Manresa, 1992; Hernández-Castellón, 1990).


Cuba, archipiélago latinoamericano del Caribe, alcanza ya una cifra de expectativa de vida al nacer de 75 años. El 21% de la población rebasa la sexta década, lo cual, además de colocarnos en una posición destacada en relación a otros países del área, constituye una objetiva demostración del resultado de los esfuerzos y recursos empleados para mejorar, en forma permanente, el nivel de salud de nuestro pueblo (Hernández-Castellón, 1990).


Este aumento en el número de senescentes determina, sin embargo, una indiscutible relevancia de enfermedades que son características de la llamada tercera edad. En este proceso o etapa involutiva encontramos el terreno propicio para que sean más frecuentes los trastornos psiquiátricos y que se caracterice esta etapa como de un mayor riesgo por el incremento de la invalidez y el deterioro progresivo, que asociados a circunstancias sociales o familiares adversas desencadenen enfermedades como la depresión (Hernández-Castellón, 1990; Asamblea Mundial Sobre el Envejecimiento. Reporte Final, 1982; Devesa y Prieto, 1989).


La depresión es un estado de ánimo caracterizado por sentimientos tales como: tristeza, indiferencia, soledad y pesimismo, afecta todo el cuerpo, su estado de ánimo y sus pensamientos; afecta la forma en que el paciente come y duerme, lo que opina de sí mismo, su concepto de la vida y su comportamiento general (Devesa et al., 1992).


Un estado depresivo no es un estado de ánimo  triste pasajero; tampoco es una señal de debilidad personal o una condición que se pueda manejar a voluntad. Las personas que sufren de depresión no pueden tan solo animarse y de inmediato sentirse mejor. Sin tratamiento, los síntomas pueden durar semanas, meses o años; en cambio, un tratamiento puede ayudar a más del 80% de las personas que sufren enfermedad depresiva (Devesa et al., 1992). Kaplan y Sadock, definen la depresión como una alteración que presupone un humor deprimido o una pérdida de interés o placer por todo o casi todas las actividades o pasatiempos cotidianos (Cruz, 1992).


La importancia de los trastornos depresivos en la práctica clínica médica y especializada viene resaltada por la elevada frecuencia con que se presenta y por su alto porcentaje de morbilidad, e incluso mortalidad indirecta por el riesgo de suicidio. Los trastornos depresivos son los trastornos psiquiátricos que se presentan con mayor frecuencia (Devesa et al., 1992).


El análisis de las estadísticas sobre la depresión hace pensar que esta problemática de la salud mental que afecta a tantas personas en los tiempos actuales y en todo el mundo, hace que muchos individuos arriben a la ancianidad portando signos depresivos. Si a esto le sumamos que esta etapa de la vida, por sus características muy peculiares, condiciona en muchos casos la aparición de trastornos depresivos, entonces no cabrían dudas acerca de por qué es necesaria la atención a esta problemática de salud (Devesa et al., 1992; Cruz, 1992). Cabe señalar que no solamente tiene implicaciones para el bienestar y la calidad de vida la depresión en aquellas personas que la padecen sino que el riesgo suicida que en ellas es subyacente hace más trágica y conmovedora la situación. Para que se tenga una idea, 25% de los suicidios se da en sujetos mayores de 65 años producto de la depresión (Cruz, 1992).


Resulta altamente polémico el asunto de que si  la vejez condiciona la depresión que muchos ancianos padecen o si es un fenómeno social que subyace detrás de esta enfermedad. Los trastornos depresivos se han caracterizado por su alta frecuencia de aparición, pero también en razón de los problemas que plantea su diagnóstico y la identificación de su (s) causalidad (es) (Cruz, 1992; Depresión en los ancianos. En: Enciclopedia Médica.htm).


A principio de los años 70 se realizaron dos tipos de contribuciones importantes al  saber psiquiátrico y al conocimiento nosológico de los trastornos depresivos que es necesario destacar. Por una parte, se introdujo un modelo integrativo de posibles causalidades biológicas, psicológicas y sociales con una vía patogénica final común. Nos referimos a la conceptualización de los trastornos depresivos introducidos por Akiskal y Mckinney (1973-1975), que postularon una disfuncionalidad del sistema diencefálico como sustrato patológico de los trastornos depresivos con repercusiones en el cortex cerebral, sistema límbico y eje hipotálamo-hipofisiario adrenal (Depresión en los ancianos. En: Enciclopedia Médica.htm ). Por otra parte, se establecieron las bases de fundamentación epistemológicos de los trastornos depresivos como entidades nosológicas en función de cinco tipos de presupuestos necesarios para tal condición. Estos hallazgos fueron un aporte de Robins y Genizol (1970) y se completaron con los estudios de Ferghner y Cols. (1972). Los presupuestos que referían son estudios de tipo: Clínico-fenomenológico, epidemiológicos, genéticos-familiares, de seguimiento y pronóstico de respuesta o terapéutica especifica, estudios de laboratorio analíticos e instrumentales (Cruz, 1992; Depresión en los ancianos. En: Enciclopedia Médica.htm; Prieto, 2000).


Las  distintas vertientes de análisis sobre el particular demuestran que la depresión es un fenómeno multicausal, de ahí tantos intentos en la literatura especializada por definir la etiología de dicha entidad, pero se arriba, en los últimos tiempos, al consenso de considerarlas enmarcadas dentro de 3 grandes grupos (Prieto, 2000):


-Biológicas
-Psicológicas
-Sociales


La depresión del anciano no es bien conocida. La mayoría de los trabajos sobre etiología y tratamiento de los trastornos afectivos se efectúan en la población joven, sin embargo, el envejecimiento poblacional en Cuba, hecho actual con una tendencia clara a  incrementarse en el futuro, tal vez conlleve a que el rango de edad en la prevalencia de la depresión vaya desplazándose progresivamente hacia las edades avanzadas. Vivir muchos años implica vivir siendo viejo y este fenómeno, a su vez, supone a un aumento de las discapacidades físicas, mentales, sociales y funcionales que pueden incidir en la presencia de alteraciones afectivas (Prieto, 2000).


El anciano va asistiendo a estas pérdidas, a estas limitaciones que día a día la vida le va imponiendo y la depresión es la primera manifestación  psicológica que se presenta en él mismo, por lo que los ancianos constituyen una población con riesgo de padecer cuadros depresivos según la discapacidad, su intensidad y la organización de su personalidad (Cruz, 1992). Cumplir 60 años  significa entrar en un nuevo periodo del ciclo vital. Según consenso general, en la Asamblea Mundial sobre Envejecimiento que sesionó en Viena en 1982, comienza un nuevo período para la vida de las personas: sufre crisis, tiene tiempo  para encontrarse a sí mismo y percibir su realidad y es entonces cuando comienza a tomarse conciencia de que su vida está cambiando, además de experimentarse los cambios físicos que surgen en él (Prieto, 2000).


Por otra parte, el anciano es un ser socialmente deficiente, en el sentido de haber perdido a este nivel algunos de los pilares básicos en los que sustentaba su vida (conyugue, familiares, amigos, actividades y prestigio profesional). Todos estos elementos, además de la jubilación, la pérdida de estatus y de funciones familiares pueden tornarse peligrosos para el anciano si no logra encontrar un equilibrio que favorezca su armonía psíquica, conllevando a una alteración afectiva (Carpeta Metodológica de Atención Primaria de Salud y Medicina Familiar, 2000). Se calcula la prevalencia de depresión en la tercera edad entre un 10 y un 20%, aunque este porcentaje puede llegar hasta un 54% en pacientes con alguna enfermedad crónica no transmisible (López y Rodríguez, 1999).


Algunos estudios epidemiológicos señalan que la mayor prevalencia de la depresión se sitúa antes de los 65 años de edad, específicamente entre los 45 y 55 años de edad. Sin embargo, existe un buen número de investigaciones que ponen de manifiesto que la tasa más alta de sintomatología asociada a la depresión se encuentra entre los ancianos, en comparación con otros grupos de edad, aunque sin llegar a manifestarse como un trastorno completo de depresión (López y Rodríguez, 1999). La frecuencia es mayor para las mujeres entre 55 y 80 años, pero esta relación se invierte a partir de los 80 años, con mayor prevalencia en el sexo masculino. El 2% de los ancianos presenta un trastorno distímico, llegando en la población de la tercera edad a un 4% de trastorno de adaptación con un ánimo deprimido y resaltando algunos autores que un 15% presenta sintomatología considerada depresiva, pero sin cumplir los criterios de considerarse depresivos (López y Rodríguez, 1999). Es significativamente mayor para los ancianos institucionalizados respecto a los que viven en su domicilio, llegándose a estimar que un 80% de estos ancianos manifiesta síntomas depresivos. Así pues, la melancolía entretejida con la soledad, en cualquiera de sus formas, y en todo momento de su evolución es susceptible de acabar en suicidio. Se estima que alrededor del 50% de los sujetos deprimidos acaban por intentar suicidándose (González, 2001).


En Cuba, el Sistema Nacional de Salud ha definido una estrategia de trabajo y pone su punto de mira en la revitalización de la atención primaria con el correspondiente fomento y desarrollo del plan del médico y enfermera de la familia, acercando los servicios del nivel secundario al nivel primario, siendo necesario reformular sus conceptos, modernizar su tecnología y revitalizar su procedimiento. El Programa de Especialización en la Medicina General Integral (MGI) contempla la formación del especialista en una formación de postgrado a partir de su propio trabajo realizado en la comunidad donde trabaja (Carpeta Metodológica de Atención Primaria de Salud y Medicina Familiar, 2000).


Partiendo de esto, debemos investigar el estado del proceso salud-enfermedad de la población con una visión científica y con fines investigativos en el cuál se integre el tan polémico concepto o categoría de lo social, participación social y participación comunitaria.


Para realizar su labor, el médico de la familia debe apoyarse fundamentalmente en el estudio epidemiológico Diagnóstico y Análisis de la Situación de Salud (DASS); también ha de elaborar el Diagnóstico y Análisis de la Salud Mental (DASM) con su metodología particular a partir del Modelo de Psiquiatría Social (MPS), así como el Diagnóstico y Análisis de Situación  Salud del Adulto Mayor, pues se conoce que en nuestro municipio la tasa de prevalencia del adulto mayor es de 12.5 x 10000, distribuyéndose según sexo masculino 11.8 y para el femenino, 13.2. A partir de estos estudios epidemiológicos y de caracterización, el médico podrá conocer el problema de salud objetivo y sentido en la comunidad donde labora y orientar sus acciones de intervención, así como de superación profesional para saber qué quiere lograr. Por lo anteriormente relatado, y por conocer que en nuestra área existen factores de riesgo predisponentes a  romper con el equilibrio salud enfermedad del adulto mayor, en el presente estudio se plantean  las siguientes cuestiones:
 

- ¿Existe una longevidad satisfactoria en nuestros ancianos?
-¿Cuál es el comportamiento de la depresión en relación con factores psicológicos, biológicos, económicos y sociales?



Con la investigación es el interés de los autores contribuir al conocimiento del comportamiento de esta entidad en una población del área de salud Calabazar, municipio Boyeros, atendida por el médico de la familia, lo que hace factible el estudio, pues servirá para la identificación de los problemas que permitan posteriormente la realización de un Programa de Intervención Psicológica, la creación formal de redes de apoyo y que sustente la base a otros estudios de mayor envergadura en el campo de la Psicología de la Salud, su vínculo con la meta y el reto de lograr una longevidad satisfactoria.



Marco  teórico conceptual




Antes del triunfo de la revolución, Cuba, país subdesarrollado, respondía ante su situación económica y social a un régimen capitalista en el que no existía un plan nacional de los recursos médicos. Con el triunfo de la revolución, el sistema estatal se fortaleció y organizó en sector salud; se estableció la regionalización de los servicios en todo el país. Se tomó como base para la atención primaria el Policlínico y se integraron bajo una sola dirección, a nivel de área, todas las actividades relacionadas con las personas comprendidas en el territorio de la población asignada en dichas unidades.


La creación del SNS fue un requisito indispensable para el desarrollo adecuado de la atención primaria. Este sistema es único e integral y se corresponde con las características de una sociedad socialista y de una economía planificada y centralizada. En el nivel primario de salud se encuentra  un acercamiento de los servicios a la población de una comunidad donde existe un conjunto de medios y se desarrollan procedimientos organizados para asegurar a todos los individuos de la comunidad, con su participación  los servicios de salud que estos necesitan.


Desde el surgimiento de nuestro SNS se han operado rápidos cambios en función de perfeccionar y mejorar la atención a la población y en el año 1984 surgió el Plan del Médico de la Familia. El surgimiento de los médicos de la familia, con sus consultorios, ha influenciado poderosamente en el modelo de medicina en la comunidad y en el papel del policlínico en todo el sistema.


El subsistema de salud mental, perfectamente aplicable dentro del SNS, abre sus puertas y se acopla perfectamente al modelo de la atención integral donde se encuentra el Gabinete Gerontológico al cual pertenece el Equipo Multidisciplinario de Atención a la Tercera Edad integrado por especialistas y técnicos responsables de desarrollar el Programa de Atención al Adulto Mayor, junto con el Médico de la Familia y otros sectores en una armónica coordinación intersectorial.


En la atención integral al anciano, el desarrollo de los programas y servicios médicos sociales reviste una mayor importancia, pues constituye el fundamento lógico para lograr que los individuos de la Tercera Edad obtengan el mayor bienestar posible. Indudablemente, el anciano, como individuo, presenta determinadas características médicas psicológicas y sociales que lo diferencian de las personas de otras edades y aun dentro de su propio grupo poblacional existen diferencias, pues al ser el envejecimiento un fenómeno individual, asincrónico e irrepetible, en la planificación de salud éste debe ser tomado en cuenta.


En toda planificación de servicio a grupos poblacionales existe una serie de premisas que deben ser consideradas. Estas son:


- El anciano es un individuo con necesidades médicas-sociales y el objetivo básico de su atención debe ser mantenerlo capacitado e independientemente en el seno de la familia y comunidad.


- Los servicios médicos-sociales deben formar parte de un sistema coordinado de prestaciones de servicios para la Tercera Edad, el cual debe estar indisolublemente ligado al sistema de atención para el  resto de la población.


- Las facilidades de atención médicas para aquellos que lo necesitan, por razones de enfermedad físicas o mentales deben tener como base la atención primaria.


- Siempre debe hacerse énfasis en la promoción de la salud y en la prevención de incapacidades del anciano.


- Los programas y servicios que se planifiquen deben tener como base la accesibilidad para todos aquellos que lo necesiten.


- El espectro de los servicios ofertados debe ser lo suficientemente amplio y establecer distintos niveles de atención. Esto permite introducir el término "Atención Progresiva" para el cuidado de los individuos de la tercera edad.


Todas las medidas de ayuda en relación con el bienestar del anciano deben partir, como se decía anteriormente, de una realidad: las demandas médico-sociales que requieren estas personas, lo cual hace la interrelación dinámica entre los sectores médicos, sociales y comunitarios de todo punto imprescindible. Pero, para que esta realidad sea bien utilizada en la práctica intersectorial, es necesario conocer la magnitud del problema al cual nos vamos a enfrentar, es decir, conocer las condiciones generales de esta población en relación con los procesos biológicos, psicológicos y sociales que definen el estado de salud de un individuo y de una población.


Para lo anteriormente mencionado, es necesario e imprescindible conocer el escenario en el cual se desarrolla nuestra misión y se hace muy oportuno realizar el estudio epidemiológicos llamado Diagnóstico y Análisis de la Situación de Salud del Adulto Mayor, el cual permitirá preparar las acciones organizadas que han de emprenderse para mejorar  dicho estado.


Las posibles intervenciones médico-sociales dirigidas a la tercera edad deben estar estructuradas en programas y servicios para mejorar la calidad de vida y elevar el grado de satisfacción.


1. Programas:

- Promoción de Salud
- Prevención de incapacidades
- Nutrición
- Información
- Capacitación
- Educación
           
2. Servicios:
   
- Economía
- Ayuda domiciliaria
- Comedores comunitarios
- Vinculación a un comedor  de un centro laboral
- Vivienda
- Hogares de ancianos
- Centro de Atención Diurna
- Casa del abuelo
- Círculos de abuelo
- Hogares de anciano


El apoyo social formal que se le debe prestar al anciano es fundamental, redunda en su estado de satisfacción y habla del trabajo mancomunado para mejorar su calidad de vida. Distintas dimensiones de las redes sociales son importantes para la salud o la adaptación  de la persona de edad, en función de enfrentar las demandas sociales. Está demostrado que de la calidad del apoyo proporcionado al anciano depende su nivel de bienestar y, con ello, su calidad de vida. El nivel bienestar o calidad de vida resulta del equilibrio entre la satisfacción de las necesidades básicas y la falta de satisfacción de éstas, tanto en el plano subjetivo-posibilidad de desarrollo completo de la personalidad, como en el plano subjetivo-satisfacción por la vida y aspiraciones personales. Este concepto, como punto de partida para mejorar las condiciones de bienestar y enfrentar el problema del envejecimiento poblacional en una comunidad, es indispensable para crear las estructuras y establecer redes sociales entre distintos sectores que nos permitan desarrollar un programa de atención al adulto mayor adecuado y donde el amor y el sentido de responsabilidad con esa generación estén presentes.


En la comunidad han de crearse estructuras que proporcionen un equilibrio entre los elementos psicológicos, económicos, sociales y ecológicos que mejoren el estado de salud física y mental, así  como la capacidad para ejercer autonomía o  lo que es igual, permitir al anciano decidir por él mismo, ejecutar estas decisiones y lograr con ello satisfacción individual, familiar y social. De ser posible esto, se estaría apoyando y contribuyendo al mantenimiento de la salud y al decrecimiento de la probabilidad de ocurrencia de enfermedades, accidentes y favoreciendo el estado emocional.


En Cuba, con el desarrollo de la atención primaria, donde el equipo de salud interactúa en la comunidad con sus pacientes, se han creado nuevos miembros en la red de apoyo donde participan el médico, la enfermera, el psicólogo y otros profesionales, además  de crearse instituciones como: la casa del abuelo, los círculos de abuelos, la cátedra del adulto mayor, el comedor comunitario, el servicio de lavandería y cantina a domicilio, las cuidadoras y mensajería de farmacia.


El envejecimiento acelerado de la población, la aparición de nuevos, diversos y complejos problemas en el estudio, el conocimiento y manejo teórico práctico del ciclo vital, donde muchas veces la infraestructura creada y el arsenal de recursos materiales y humanos es deficiente en una sociedad, hace muy necesario enfocar este reto con una concepción revitalizada, actualizada, cambiante y en perpetuo desarrollo en la intervención y comprensión del adulto mayor.


Todo profesional de la salud, así como otros participantes claves deberán partir de una concepción holística del hombre, profundizar en las ciencias afines, en mecanismos neuroendocrinos, psicológicos, sociales, económicos y otros que participan en este proceso natural del ciclo de vida humana y buscar guías practicas que proporcionen de manera viable, factible y real lograr nuestra meta: desarrollar una longevidad satisfactoria.

 

 

 

Objetivos




General



Describir el comportamiento de la depresión en la tercera edad, en el área de salud de Calabazar, en 2006.


Específicos



- Identificar variables sociodemográficas en el grupo estudiado
- Caracterizar variables psicosociales del grupo sometido al estudio
- Describir el tipo de depresión presente en el grupo sujeto al estudio



Método




La presente investigación se clasifica como un estudio, descriptivo y transversal,  pues según el estado de conocimiento alrededor del problema investigado, éste ha alcanzado cierto nivel de claridad, pero aún se necesita información para explicar de manera exhaustiva el fenómeno de la depresión en la tercera edad, así como establecer relaciones causales de riesgo y facilitadores de dicha entidad.


El estudio se realizó en el periodo comprendido entre junio del 2006 a diciembre del 2006, en el área de salud "Mártires de Calabazar", perteneciente al Consejo Calabazar, que cuenta con 34 consultorios de Médico y Enfermera de la Familia.


Este estudio también permitirá desarrollar en la Atención Primaria de Salud el Programa de Atención al Adulto Mayor que, como se planteó, debe tener una atención sistemática, monitoreada y progresiva para conocer sus necesidades y demandas constantes y crecientes.


El trabajo se apoya en la propuesta metodológica del modelo comunitario en psiquiatría, donde se plantea investigar a partir del llamado Análisis de Salud del Adulto Mayor y principales problemas de salud encontrados donde la depresión constituyó una de las enfermedades más frecuentes.



Selección de la muestra




Para desarrollar este estudio se coordinó con los Médicos de Familia de los 34 consultorios del área de salud del consejo Calabazar, quienes notificaron al Departamento de Psicología los casos del adulto mayor que presentaron en consulta síntomas y signos de enfermedad depresiva. El total de los mismos fue de 200 casos notificados, convirtiéndose éste en el universo de trabajo, el cual fue estudiado en su totalidad, coincidiendo la muestra con el universo. Estos adultos mayores fueron visitados en su hogar con el objetivo de conocer su disponibilidad a participar en el estudio.



Criterio de inclusión




- Aprobación del consentimiento informado
- Individuo mayor de 60 años
- Cualquier sexo



Criterio de exclusión




Adulto mayor con cualquier patología que provoque deterioro cognitivo identificado en la entrevista y observación del mismo.



Variables de estudio




1. Edad: Se estratificó la población por medio de la siguiente escala cuantitativa discreta:


- De 60 a 69
- De 70 a 79
- De 80 a 89
- De 90 y mayor de 90


2. Sexo: Se clasificó la población mediante  la siguiente escala nominal:


- Femenino
- Masculino


3. Escolaridad: Para su clasificación se utilizó una escala ordinal, considerándose cualquier grado o nivel de instrucción alcanzado en el sistema de enseñanza.


4. Vinculación laboral: Se clasificó utilizando la siguiente escala dicotómica:


- Sí
- No


Se considero Si, cualquiera ocupación que le reporte ingreso permanentes y  No, en otro caso.


5. Condiciones económicas: Se utilizó la siguiente escala ordinal:
   

-  Buenas: + 100 pesos
-  Regulares: de 50 a 100 pesos
-  Malas: menos de 50 pesos


6. Dependencia de hábitos tóxicos: Se limitó al consumo de alcohol y psicofármacos. Se utilizó la siguiente escala dicotómica:
  

- Sí: Cuando ingería al menos 1 tableta o un trago al día
- No: Cuando esta dependencia se encontraba ausente


7. Antecedentes patológicos personales: Cualquier enfermedad crónica no transmisible que no excluya al encuestado del estudio y se encuentre presente.


8. Convivencia: Se consideró conviviente a cualquier persona con vínculos sanguíneos o no que acompaña al encuestado. Se utilizó la siguiente escala cualitativa:
  

- Solo
- Acompañado: convivir al menos con una persona


9. Maltrato: Cualquier daño observable o percepción de daño y abuso por el encuestado en cualquiera de sus manifestaciones. Para su calificación se utilizó la siguiente escala dicotómica:
 

- Sí: De existir evidencias físicas o psicológicas percibidas por el adulto mayor
- No: En cualquier otro caso


10. Función que ocupa en la familia: Cualquier cambio de roles que modifique su estatus anterior en el funcionamiento familiar, como consecuencia de la edad. Se clasifico a través de la siguiente escala cualitativa.
 

- Activo: Cuando no hay cambio en los roles y estatus en relación a la edad
- Pasivo: Cuando no juega ningún rol o se encuentra discriminado


11. Estado emocional: Se limitó a estados afectivos de felicidad, satisfacción, Depresión, tristeza e indiferencia. Se utilizó para su clasificación la siguiente escala cualitativa:


- Feliz o satisfecho: Sentimiento  de felicidad y bienestar psicológico
- Deprimido o triste: Primicia de abatimiento, soledad, impotencia ante la vida y tristeza
- Indiferente: Estado afectivo de inmovilidad,  apatía y desinterés


12. Sentimiento de minusvalía: Vivencia subjetiva de torpeza, inseguridad, temor al desempeño en la rutina de la vida diaria. Se utilizó para su clasificación la siguiente escala dicotómica:
  

- Sí: Cuando existe al menos en la realización de actividades al menos un sentimiento de incapacidad subjetiva
- No: En cualquier otro caso


13. Limitación física: De existir algún grado de limitación que requiera de ayuda para la realización de las actividades instrumentadas de la vida diaria. Se clasificó por medio de una escala cualitativa que se describe como:
 

- Ayuda total: Cuando el anciano no puede valerse por él mismo
- Cierta o algún nivel de ayuda: Cuando puede valerse por él mismo, pero  con ayuda
- No limitada: Cuando se vale por él mismo sin ayuda


14. Principales síntomas psicosomáticos referidos: Se consideran las quejas de malestar y dolor referidos por el adulto mayor. Para su clasificación se estableció una escala ordinal a partir de las más frecuentes quejas referidas a la menos frecuente.


15. Utilización del tiempo libre: Cualquier actividad que realice después de sus deberes cotidianos, así como actividades recreativas y deportivas. Se utilizó una escala ordinal a partir de las actividades más desarrolladas a las menos desarrolladas.



Técnicas utilizadas




Para describir el comportamiento de la depresión en el anciano, el presente estudio se apoya en la técnica de la entrevista no estructurada. Esta técnica se aplicó en la visita al domicilio del adulto realizada, siendo una fuente de información muy valiosa para descartar deterioro cognitivo del adulto notificado y obtener disponibilidad o no (ver Anexo 1). También se entrevistaron al médico de la familia y a la enfermera, así como a familiares (en casos necesarios). A esta información obtenida se adicionó la encontrada en la Historia Clínica Personal, la Historia Clínica Familiar, como otras fuentes de información.


Se utilizó un cuestionario creado por el autor de la investigación realizada, cuestionario que se titula Cuestionario Multidimensional (Anexo 2), el cual se ajusta a los objetivos propuestos en la investigación, explorando distintas áreas de interés relacionadas con la vida del encuestado. El cuestionario consta de 15 preguntas, las cuales tienen una respuesta dicotómica, nominal y ordinal, con las cuales se persigue tener una información y una visión más profunda de los aspectos explorados. Se realizó también una evaluación cualitativa de dichas preguntas.


El cuestionario mismo recoge un número de variables sociodemográficas que incluye:  edad,  sexo,  escolaridad,  ocupación, economía y otras variables como:


- Dependencia de hábitos tóxicos
- Enfermedades crónicas no transmisibles
- Convivencia
- Maltrato
- Función que ocupa en la familia
- Estado emocional
- Actividades de la vida diaria
- Limitaciones físicas
- Principales síntomas psicosomáticos
- Utilización del tiempo libre


Como instrumento evaluativo se escogió la Escala de Depresión Geriátrica (Anexo 3), utilizada en el Centro Iberoamericano de Atención a la Tercera Edad y en el Complejo Geriátrico Dr. Salvador Allende. Esta escala consta de 30 preguntas que se responden de manera afirmativa y negativa de acuerdo con el criterio del encuestado y da la posibilidad de conocer la presencia de depresión en una escala de: normal (de 0-10), depresión menor (de 0-14), depresión mayor (+ de 14). Por cada respuesta clave se suma un punto.



Procesamiento estadístico




Una vez realizadas las aplicaciones de los instrumentos, se conformó una base de datos por medio del tabulador EXCEL y se procedió al análisis de los resultados, utilizando el porcentaje como frecuencia relativa. Todos los objetivos se cumplimentaron, construyendo tablas con cada una de las variables. Los resultados se expusieron mediante tablas, para su mejor comprensión.


Para cumplimentar los objetivos propuestos se realizó el análisis de las tablas a través de sus medidas descriptivas (frecuencias absolutas y relativas), todo ello posibilitó que, mediante el empleo de los procesos de análisis, síntesis, abstracción y generalización, se arribara a conclusiones y se establecieran recomendaciones.


Análisis y discusión de resultados




Tabla  1  - Distribución del adulto mayor según edad y sexo. Policlínico Mártires de Calabazar, municipio Boyeros, 2006







Fuente: Cuestionario Multidimensional




Tabla 2 - Distribución del adulto mayor según escolaridad y sexo. Policlínico Mártires de Calabazar, municipio Boyeros, 2006





Fuente: Cuestionarios Multidimensional





La tabla 2 muestra que el 44.5% se corresponde al nivel escolar de primaria, seguido del nivel de estudios secundarios, con un 37.5%. En cuanto al sexo, predominó el masculino en el nivel de primaria (72.6%) sobre el femenino (28.3%); sin embargo, el sexo femenino superó al masculino en el nivel de estudios secundarios con un  51.9%, sobre un 12.3%. Hay que destacar que los encuestados rebasaron los 60 años de edad y antes del triunfo de la revolución existían escasas oportunidades para el ingreso en la enseñanza, muchas veces se debía abandonar el papel de educando por el de obrero o jornalero, a pesar de la corta edad, para contribuir con la economía familiar.


En otros estudios realizados se refleja que el bajo nivel escolar se encuentra asociado a la edad del paciente y oportunidad social (Kenneth, 1988; Mesa, 1990).



Tabla  3 - Distribución del adulto mayor según vinculación laboral. Policlínico   Mártires de Calabazar, municipio Boyeros, 2006





Fuente: Cuestionario Multidimensional




Como se puede apreciar, en la tabla 3, no se mantiene vínculo laboral en el 84% de los adultos mayores, mientras que el 16% restante sí lo presentó. Varios estudios realizados han encontrado la influencia de la ausencia de vínculo después de la jubilación laboral y la depresión (Hein, 2000). En el presente estudio, los resultados se corresponden con la edad, pues ello determina el vínculo laboral, y esta variable pudiera estar relacionada con la depresión.


El trabajo o empleo cumple funciones manifiestas y latentes. La primera, establece el marco que permite la subsistencia al individuo en el área económica; los beneficios ocultos aportan una estructuración del tiempo diario, un nivel de actividad, un desarrollo de la expresión creativa, dominio del ambiente, intercambio de relaciones sociales, identidad y estatus personal y un sentido de utilidad (Hein, 2000).



Tabla  4 - Distribución del adulto mayor según condiciones económicas.   Policlínico Mártires de Calabazar, municipio Boyeros, 2006




Fuente: Cuestionario Multidimensional




Como se puede observar en la tabla 4, el 81% de los adultos mayores estudiados presentó condiciones económicas de regulares, seguidas de las condiciones malas (10.5%). Los sujetos estudiados refirieron en la entrevista realizada que su per cápita era insuficiente para lo elevado que se encontraba actualmente el costo de la vida y precios de productos del mercado en moneda nacional y pesos convertibles, dependiendo de la ayuda de familiares para satisfacer algunas necesidades.


Los resultados  del estudio apuntan a un predominio de condiciones regulares y malas que pudieran ser fuentes generadoras de estrés y depresión. Según un estudio realizado en adultos mayores la disminución del poder adquisitivo en su condición de retirado puede aumentar la probabilidad de vivir la jubilación como una crisis.


Respecto a la situación económica, muchos de los mayores poseían viviendas propias, pero se detectaron problemas importantes de equipamiento, limitación de recursos, debido a que las pensiones eran sus únicas fuentes de ingreso.
 

 

 

 

 

Tabla 5 -  Distribución del adulto mayor según dependencia de hábitos tóxicos y sexo. Policlínico Mártires de Calabazar, municipio Boyeros, 2006





Fuente: Cuestionario Multidimensional
N. Masc.=73
N. Fem.=127
N. T.=200




La tabla 5 indica que el 7% de los adultos mayores estudiados consume alcohol y que el 51.5% ingería fármacos, encontrando, según resultados de la presente investigación, que el 58.5% presentó alguna de estas adicciones a drogas legales. La variable sexo muestra una superioridad 61.6% de dependencia en los hombres respecto a las mujeres (56.6%).



Estudios realizados por Pérez Barrero (Árlaes, Hernández, Álvarez y Cañizares, 1990) plantean que el insomnio crónico es un factor de riesgo en la vejez, así como la irritabilidad que enmascara la depresión en la senectud. En las respuestas referidas por nuestro grupo de estudio en el cuestionario refirieron  que el síntoma de alteración del sueño los hace dependientes del psicofármaco.




Tabla  6 - Distribución de los antecedentes patológicos personales del adulto mayor en orden de prevalecía. Policlínico Mártires de Calabazar, municipio Boyeros, 2006



 

Fuente: Cuestionario Multidimensional
N =200




En la tabla 6 se muestra que el 86.5% de los adultos mayores presentó enfermedades osteoarticulares y el 63.5% padecía de hipertensión arterial. También se observa que el 49% presentó cardiopatía isquemia seguida de la diabetes (26,5%).


En compararon con los más jóvenes, las personas mayores sufren proporcionalmente más enfermedades crónicas y menos de las agudas y breves, por lo que utilizan mas los servicios de salud. En el envejecimiento patológico, a nivel biológico hay descompensación de las enfermedades crónicas no transmisibles, ocurriendo hospitalizaciones, por lo que nuestro (SNS) ha priorizado la atención del adulto mayor, lo que consta en las directrices metodológicas del  Ministerio de Salud Pública (MINSAP) (Pérez, 2005). En cuanto a las enfermedades crónicas no transmisibles se plantea que los cambios degenerativos óseos son el resultado del envejecimiento por lo que constituyen las afecciones mas referidas. (Pérez, 2005). En nuestro estudio esto coincide.


La mayoría de los estudios de prevalencia confirman que las enfermedades cardiovasculares, la HTA, la osteoartritis y la diabetes son los diagnósticos más comunes y causas de discapacidad importante (Pérez, 2005; Quintero, 1997-1998; Valdés, 1983).



Tabla  7 - Distribución del adulto mayor según convivencia. Policlínico Mártires de Calabazar, municipio Boyeros, 2006




Fuente: Cuestionario Multidimensional



En la tabla 7 se observa que el 96.5% de los adultos mayores estudiados se encuentra en la condición de acompañados. Actualmente la familia sigue jugando un papel importante y destacado en el soporte y apoyo en las personas mayores. Los resultados del presente estudio difieren de otros (Valdés, 1983; Prieto-Ramos, s/f) en los que, cuando la convivencia se ve en la totalidad de los casos, la relación es buena, lo cual ocurre también con los que no residen en el hogar.


En la entrevista realizada, estos sujetos refirieron malestar psicológico, lo que permite deducir la influencia que el medio ambiente familiar ejerce en los pacientes deprimidos; la variable soledad no es significativa en nuestra casuística, pudiendo estar incidiendo problemas en la comunicación por los sentimientos de abandono e insatisfacción dentro de la familia por los llamados conflictos generacionales.
 


Tabla 8 - Distribución del adulto mayor según tipo de maltratos y sexo. Policlínico Mártires de Calabazar, municipio Boyeros, 2006



Fuente:
Cuestionario Multidimensional
N. Masc. =73
N. Fem.=127
N. Total =200



Se puede observar en la tabla 8 que el 57.5% de la población de estudio recibió maltrato psicológico seguido del financiero (46%). Según variable, el sexo masculino (71.2%) predominó sobre el femenino en el psicológico, así como el maltrato financiero (50-6%). Los resultados del presente estudio muestran que el sexo masculino fue el más maltratado y encuentran similitud con el informe sobre Los malos tratos en personas mayores: un reto a superar en el tercer milenio, realizados por R. Rubio y J. Muñoz Tortosa, profesores de Psicogerontología de la Facultad de Psicología de la Universidad de Granada, donde la Comunidad Científica Internacional menciona que los ancianos también constituyen una población susceptible de recibir malos tratos y se considera este fenómeno como un problema social grave (Loredo y Cabrero, 2001; Fernández, 2004; Sánchez y Hernández, 2003; Delia, 2001).


Otro estudio, considerado como uno de los más rigorosos, fue el llevado por Podnieks (1989) donde la explotación material (maltrato financiero) y la violencia verbal crónica (psicológico) son considerados  los  tipos de abusos más frecuentes que afectan a la totalidad de las personas mayores encuestadas (Fernández, 2004).



Tabla 9 - Distribución del adulto mayor según funciones que ocupa en la familia. Policlínico Mártires de Calabazar, municipio Boyeros, 2006






Fuente: cuestionario Multidimensional



En la tabla 9 se observa que el 56.5% de los sujetos estudiados no realizaba (al momento del estudio) ninguna otra labor después de la jubilación como fuente de ingreso, sólo el 43.5% se mantenía activo.


Los resultados encontrados en nuestro estudio, donde la variable pasivo fue significativa, coinciden con resultados reflejados en un estudio realizados por la Lic. Sonia Fernández Brañas et al. sobre factores psicosociales presente en la tercera edad (2001).


En la entrevista realizada, los sujetos refirieron no haber podido estructurar el tiempo libre después de la jubilación y que fundamentalmente se desempeñaban en las actividades hogareñas. Se señala que la variable sexo se comportó primando las mujeres con un 62%, quienes desarrollaban las rutinas de la casa, comentando sentir mayor satisfacción, pues disponían de más tiempo, ya que antes al trabajar se sentían sobrecargadas de trabajo en su condición de trabajadoras y amas de casa.



Tabla 10 - Distribución del adulto mayor según estado emocional y sexo. Policlínico Mártires de Calabazar, municipio Boyeros, 2006






Fuente: Cuestionario Multidimensional



La tabla 10 muestra que de los sujetos estudiados el 49% refirió sentimiento de felicidad y satisfacción, seguido del 43.5% que comentó sentirse deprimido o triste. Si se analiza el comportamiento de estas variables según sexo, se observa el predominio de la tristeza y el sentirse deprimido en las mujeres (49.6%). Los estados emocionales de sentimientos de depresión, tristeza e indiferencia referidos por los sujetos de la muestra son similares a los referidos por los adultos mayores encontrados con algún tipo de depresión  de las estudiadas.


En nuestro estudio, los adultos mayores deprimidos refirieron una insatisfacción con su vida, predominando los estados emocionales antes referidos con los de otros autores. Los adultos mayores de la muestra estudiada convivían con familiares, pero refirieron  en respuestas de la Escala de Depresión Geriátrica el no encontrarse a gusto en el ambiente familiar, cuestión que podría relacionarse con la alta prevalencia de maltrato psicológico encontrado. En este caso la familia no juega el papel principal de fuente de apoyo, sino que genera estrés.


La interrelación dinámica de las características psicológicas del adulto mayor y acontecimientos vitales de esta etapa de la vida pueden desencadenar estados emocionales negativos debido a la percepción del sujeto, disminuyendo la vulnerabilidad de sus sistemas autorreguladores (Fernández Brañas et al., 2001).



Tabla 11 - Distribución del adulto mayor, según sentimiento de minusvalía. Policlínico Mártires de Calabazar, municipio Boyeros, 2006



ramongarcia1_11.gif


Fuente:
Cuestionario Multidimensional



Como se observa en la tabla 11, se encuentran sentimientos de minusvalía en el 50.5% de los sujetos estudiados y un 49.5% que no presenta este sentimiento.


Este sentimiento de minusvalía es el reflejo subjetivo del adulto mayor estudiado, lo cual pudiera estar relacionado con la patología crónica asociada a este período involutivo, que provoca en ellos un sentimiento de incapacidad para la realización de actividades de la vida diaria (Guibert, Wilfrido y Sánchez, 2001).



Tabla 12 - Distribución del adulto mayor según limitación física y sexo. Policlínico Mártires de Calabazar, municipio Boyeros, 2006






Fuente:
Cuestionario Multidimensional



En la tabla 12 se observa que el 58.5% de la población no presentaba limitación física, dato que concuerda con el intervalo 60-69 años de edad, donde se encuentra fundamentalmente distribuida nuestra muestra y grupo etéreo, donde no son tan evidentes las limitaciones físicas. Según sexo, el femenino 41.7% necesita cierto nivel de ayuda, prevaleciendo sobre el masculino (12.3%).


Según Prieto Ramos, la prevalencia de discapacidad se incrementa progresivamente con la edad, aunque la mayor parte de nuestros ancianos son independientes y activos. La discapacidad afecta más a las mujeres que a los hombres, lo cual concuerda con nuestros resultados (Hernández, 1990; Evans, 2003).


Una afección crónica no implica necesariamente la invalidez, de hecho se observa en nuestro estudio, que la mayoría no están limitados a pesar de presentar enfermedades tales como: osteo articulares, hipertensión arterial, cardiopatía isquemica y diabetes entre otras.


Los resultados de la prevalencia de la discapacidad coincide con lo reportado en la literatura (Evans, 2003), en la cual se plantea que con la acumulación de los años varía la forma y el funcionamiento del cuerpo humano, independientemente de la salud,  por lo que  las funciones fisiológicas se afectan en el proceso de envejecimiento; la mayoría de las personas ancianas no presentan alteraciones que influyen marcadamente en su funcionamiento intelectual y social antes de los 80 años.



Tabla 13 - Distribución en el adulto mayor deprimido, los principales síntomas psicosomáticos presentes. Policlínico Mártires de Calabazar, municipio Boyeros, 2006





Fuente:
Cuestionario Multidimensional
N = 94



La tabla 13, muestra que en los sujetos estudiados el 86.1% presentó desesperanza, 81.9% tristeza, 35.5% insomnios seguido e irritabilidad, 67%. Cualquier triada de estos síntomas psicosomáticos referidos son muy frecuentes y asociados a enfermedades depresivas, lo cual se ha corroborado en la presenta experiencia en el trabajo desarrollado en la consulta de salud mental y en el gabinete gerontológico.


Otros estudios presentan resultados similares al nuestro, donde se ha puesto de relieve una estrecha relación entre síntomas somáticos y la depresión, mostrando la coexistencia de síntomas somáticos y depresivos en estudios transversales, demostrando que los motivos físicos de consulta pueden preceder a la depresión (Krassoievitch, 1995; Zunzunegui, Belnad, Llácer y León, 1998).



Tabla  14 -  Distribución en el Adulto Mayor, la utilización del tiempo libre según sexo. Policlínico Mártires de Calabazar, municipio Boyeros, 2006






Fuente:
Cuestionario Multidimensional
N = 200



La Tabla 14 describe la utilización del tiempo libre y se observa que estos adultos mayores fundamentalmente desarrollan la actividad de diálogo con amigos y vecinos (78%), ver televisión (58.5%), seguido de escuchar la radio (40.5%). El  diálogo en los hombres fue de (40.5%), y superó a las mujeres (37.5%); también fue más significativo en los hombres mirar televisión (36.5%) mientras que en las mujeres esta actividad tuvo 22%.


En los resultados de nuestro estudio pudiera estar influyendo que las mujeres son socialmente asignadas de acuerdo a tradición, costumbre y prejuicios a dedicarse más las actividades del hogar como cocinar, lavar, limpiar, barrer y permanecer más tiempo en casa.


Aunque las actividades realizadas en el tiempo libre enriquecen el conocimiento, se observa que hay una pobre incorporación al grupo del círculo de abuelos (27%) el cual ya ha demostrado los beneficios que reporta para la salud la práctica sistemática del ejercicio, si se tiene en cuenta que las enfermedades osteoarticulares estuvieron presente en un porcentaje elevado (Fernández Brañas et al., 2001).


En nuestra área de salud se identificó en la realización del Diagnóstico y Análisis del Adulto Mayor que no hay Casa del Abuelo, liceo, cine, restaurantes y coexiste con esto las grandes dificultades con el transporte que impiden  el desplazamiento hacia otras zonas, cuestión ésta que pudiera estar asociada a la falta de paseos.

 

 

 

Tabla 15 - Distribución del adulto mayor según tipo de depresión y sexo. Policlínico Mártires de Calabazar, municipio Boyeros, 2006






Fuente: Cuestionario Multidimensional



En la tabla 15 se observa que el grupo de adultos mayores estudiados 53% no presentó depresión, siguiéndole el grupo con depresión menor (39.5%), y la depresión mayor se encontró en el 7.5% de los casos.


El sexo en el cual predominó con mayor frecuencia la depresión menor fue el femenino (48%) así como también en el tipo mayor (9.5%).


Según literatura revisada, la prevalencia de la depresión varía en función del medio que evaluamos en la comunidad; la depresión mayor muestra menor prevalencia (3%) siendo la depresión menor la más prevalerte (15-20%) en la Atención Primaria de Salud. (Blazer,  Hughes y George, 1987; Rigler, Studenstky y Duncan, s/f).


En estudios revisados se refleja la depresión con mayor frecuencia en adultos mayores del sexo femenino, con bajos ingresos económicos, malas condiciones cohabitacionales, bajo nivel cultural y de instrucción y en población rural (Koenig, Blazer y Hocking, 1997) resultados que coinciden con los nuestros y las características sociodemográficas de la comunidad.


Es importante destacar que la depresión se asocia a un deterioro significativo en el bienestar y funcionabilidad del paciente, independientemente de la severidad de la depresión (Lebowitz, Pearson, Scheneider, Reynolds et al., 1998). Además, ésta provoca un incremento de la tasa de mortalidad en el adulto mayor por elevada prevalencia del suicidio, así como de enfermedades médicas (Rigler, Studenstky y Duncan, s/f).



Análisis integrador




Analizando los resultados de las técnicas aplicadas, puede decirse que los sujetos de  la tercera edad que fueron estudiados se caracterizan fundamentalmente por referir y presentar síntomas y signos de enfermedad depresiva, cuestión alarmante en su carácter de riesgo y consecuencia para la salud, pudiendo atentar contra la calidad de vida y la satisfacción del individuo perteneciente a este grupo etáreo.


En relación con el sexo, se refiere que los trastornos depresivos en la mujer son el doble de frecuentes que en los hombres. Nuestro estudio corrobora esto, pues el universo de trabajo estuvo conformado en su mayoría por mujeres, quienes como sujetos de investigación fueron  notificadas por el médico de la familia a la consulta de psicología en el periodo en que se realizó el trabajo de campo  o aplicación de las técnicas.


Los resultados encontrados en el estudio pudieron ser más alarmantes si tenemos en cuenta que la población femenina mayor de 60 años y más fue de 1568, donde pudiera estar subyacente la depresión o manifestarse de manera subclínica.


La mayoría de los adultos mayores estudiados se encontraban jubilados, inactivos según se describe en la operacionalización de variables y presentaban condiciones socioeconómicas regulares de vida. Esto hace pensar al analizar lo referido en la entrevista realizada que estas condiciones y hechos son fuentes generadoras de estrés e inseguridad.


Existe una asociación fuerte entre jubilación y estado afectivo de insatisfacción, por las pérdidas de rol, estatus social y familiar así como la disminución del poder adquisitivo y acumulamiento de necesidades materiales no resueltas.


A sus vez, la jubilación puede vivirse como una crisis por la reducción de intereses, delegación, restricción del circulo social, los cambios familiares, la pérdida de la pareja, amigos, familiares, los problemas de salud, la organización y planificación del tiempo y la reelaboración del propio proyecto vital, cuestión ausente en los encuestados, quienes fundamentalmente pertenecen al grupo etéreo de 60 a 69 y se encontraban adaptándose a esta nueva condición en la que no sabían qué hacer con el tiempo disponible.


El bajo nivel de instrucción puede atentar contra una intervención educativa, ya que no están presentes intereses cognoscitivos que dirijan su actitud hacia un objetivo meta en el cual desarrollar actividades que les permitan crecer espiritualmente, como la lectura o ingresar en la cátedra del adulto mayor. Como respuesta a esto pudiera estar presente la depresión (que tiene un origen multifactorial) como respuesta a las demandas sociales, familiares y de reto personal ante el envejecimiento.


Las vivencias de insatisfacción, de displacer  y percepción de maltrato también en un porcentaje elevado estuvieron presentes, así como un elevado índice de enfermedades crónicas de invalidez o limitantes; estos resultados se corresponden por lo referido en la literatura especializada. Los problemas de salud más citados en pacientes deprimidos son las artropatías, la diabetes, la hipertensión arterial, las enfermedades cardiovasculares, el músculo esquelético, el broncopulmonar y las respiratorias; se citan también el funcionamiento físico deteriorado y las limitaciones físicas. Al revisar las historias clínicas individuales se encuentra una alta incidencia de lo mencionado anteriormente en los antecedentes personales de salud y en la entrevista practicada nos refieren sufrimiento y malestar psicológico debido a ello.


La percepción y el sufrimiento de maltrato están asociados a la pérdida de estatus dentro de la familia y al índice de carga. En la caracterización de la familia realizada en el área de salud estudiada, se encontró un porcentaje elevado de disfunción familiar, violencia familiar, patrones de conducta inadecuado y la pérdida de valores sociales y familiares. Pensamos que la familia a la que pertenecen los sujetos de estudio no juega su papel de sistema de apoyo y que pudiera estar presente también el conflicto intergeneracional debido a la ampliación o extensión de la familia,  la cual prevalece en nuestra área de salud.


La baja tolerancia al estrés, la estereotipia y las características socioculturales de nuestra población pueden influir en el índice de consumo de alcohol y fármacos. Estas conductas adictivas e insanas refirieron que estar asociadas a trastorno del sueño, dolores, insatisfacciones con su estado de salud e irritabilidad ante el abandono de metas propuestas o postergación de las mismas. Estas serían razones de peso para pensar que estos sujetos tienen la condición de  vulnerabilidad al estrés a los eventos enfrentados muchas veces por falta de orientación, perfil de personalidad y enfrentamiento inadecuado; buscan el equilibrio perdido apoyándose en comportamientos dañinos para la salud.


Es importante señalar que ambas sustancias causan una sensación de bienestar a la persona en un primer momento, tiempo suficiente para engancharlas y después, con mucha más rapidez, la hacen sentir mal por su efecto de rebote. Algunos días será afable, alegre y energética, pero otros días será inestable, depresiva y angustiosa.


La depresión encontrada es la de tipo menor, como se reporta por la literatura especializada, es la depresión más frecuente y presente en la atención primaria de salud. Alrededor de los 65 años se plantea que el 50% de los individuos presentan alguna alteración psíquica en la que predominan la ansiedad y la depresión, cuestión encontrada en el presente  estudio y que se corresponde con la edad promedio de los sujetos estudiados.


La necesidad de adaptarse a las nuevas condiciones de vida pone en juego mecanismos de defensa que pueden fallar en la percepción de apoyo, considerada fundamentalmente por la carencia de amigos y familiares,  y que se relaciona de forma particular con la depresión; debe tenerse en cuenta el descontento y malestar referidos por los sujetos dentro de su núcleo familiar.


Se han encontrado manifestaciones somáticas e hipocondríacas, dolores persistentes, abuso de drogas, situación que hace pensar en las manifestaciones encubiertas y enmascaradas de la depresión, que son frecuentes en el anciano y hablan a favor del riesgo de padecer depresión.



Conclusiones




1. En el presente estudio predominó el grupo etáreo de 60 a 69 años. El sexo femenino fue el más representativo, predominando el nivel educacional primario y el no vínculo laboral en condiciones económicas regulares.


2. La dependencia a psicofármacos fue elevada, correspondiéndose con el insomnio y estados emocionales como la tristeza y la desesperanza. Se percibieron en un porcentaje elevado los sentimientos de infelicidad y maltrato psicológico.


3. En casi la mitad de los casos estudiados se presentó el estado depresivo, a predominio de la Depresión tipo menor, fundamentalmente en el sexo femenino.



Recomendaciones




1. Realizar el Diagnóstico y Análisis de la Situación de Salud del Adulto Mayor para conocer el  estado de salud de la población diana.


2. Rescatar en sus funciones a los integrantes el equipo multidisciplinario de atención a la tercera edad.


3. Habilitar algunos de los locales vacíos existentes en la comunidad que sus estructuras sean idóneas para la Casa del Abuelo.


4. Desarrollar actividades físicas y recreativas en función de las demandas del Adulto Mayor.

ANEXOS



Anexo  1



Consentimiento informado del paciente para participar en la investigación



Yo, _______________________________ por medio de la presente certifico que me está a bien participar en la investigación sobre "El comportamiento de la Depresión en el adulto mayor"  en el área de Salud de Calabazar, una vez que me han explicado los objetivos y mi función en ésta.

                                                      _____________________
                                                         Firma del paciente




Anexo 2



Cuestionario multidimensional



Generales del Adulto Mayor:


1. Edad: _____

2. Sexo: _____

3. Escolaridad: _____

4. Ubicación Laboral:                   
SÍ ___        NO ____

5. Condiciones Económicas:
Buenas        _____
Regulares     _____
Malas        _____

6. Hábitos tóxicos presentes:
Alcohol     SÍ ___  NO ___
Dependencia a fármacos    SÍ ___       NO ___

7. Antecedentes patológicos personales:
(Enfermedades crónicas no trasmisibles)
SÍ ___    NO ___    ¿Cuáles? ________________________________________________

8. Convivencia:
Solo     _____
Acompañado       _____

9. Maltrato:
SÍ ___    NO ___    ¿Cuál? _______________________________________

10. Funciones que ocupa en la familia:
Activo    _____
Pasivo    _____

11. Estado emocional:
Feliz o satisfecho  _____
Deprimido o triste    _____
Indiferente    _____

12. ¿Presenta sentimientos de minusvalía?
SÍ ___    NO ___    ¿Cuál? ___________________________________________

13. Limitación física:
Ayuda total _____
Cierta o en un nivel de ayuda _____
No limitado    _____

14. Principales síntomas psicosomáticos referidos:

15. Utilización del tiempo libre:




Anexo 3


Escala de depresión geriátrica



1. ¿Está básicamente satisfecho con su vida?
        
SÍ    ____               NO____


2. ¿Ha renunciado a muchas de sus actividades  e interés?
       
SÍ____               NO____


3. ¿Siente que su vida está vacía?                       
SÍ_____        NO____


4. ¿Se encuentra a menudo deprimido?

SÍ_____        NO____


5.    ¿Tiene mucha fe en el futuro?                       

SÍ____        NO____


6.    ¿Tiene molestias por pensamientos que no puede sacarse de su cabeza? 

SÍ______        NO_____


8.    ¿Tiene miedo de que algo malo esté pasando?           

SÍ_____        NO_____


9.    ¿Se siente feliz muchas veces?                       

SÍ_____        NO_____


10.    ¿Se siente a menudo abandonado?                   

SÍ_____        NO_____


11. ¿Está a menudo intranquilo o inquieto?                   

SÍ______        NO_____


12. ¿Prefiere quedarse en su casa que salir a hacer cosas nuevas?

SÍ_____        NO______


13.    ¿Frecuentemente está preocupado por el futuro?           

SÍ_____        NO_____


14. ¿Encuentra que tiene problemas de memoria más que la mayoría?

SÍ_____        NO_____


15 ¿Piensa que es maravilloso vivir?                   

SÍ_____        NO_____


16 ¿Se siente a menudo desanimado y triste?               

SÍ______        NO_____


17 ¿Se siente tratado bien en el medio donde está?           

SÍ_____        NO_____


18 ¿Está muy preocupado por el pasado?                   

SÍ _____        NO____


19.    ¿Encuentra la vida muy estimulante?                   

SÍ_____        NO____


20 ¿Es difícil para usted poner en marcha nuevos proyectos?       

SÍ____        NO____


21 ¿Se siente lleno de alegría?                       

SÍ____        NO____


22.    ¿Siente que su situación es desesperada?               

SÍ_____        NO____


23.    ¿Cree que muchas gentes está mejor que usted?           

SÍ_____        NO_____


24 ¿Frecuentemente está preocupado por pequeñas cosas?       

SÍ_____        NO_____


25.    ¿Frecuentemente tiene ganas de llorar?               

SÍ_____        NO_____


26.    ¿Tiene problemas para concentrarte?                   

SÍ____        NO_____


27.    ¿Se siente mejor en la mañana al levantarse?               

SÍ_____        NO____


28.    ¿Prefiere evitar reuniones sociales?                   

SÍ_____        NO_____


29 ¿Es fácil para usted tomar decisiones?                   

SÍ______        NO_____


30    ¿Su mente está tan clara como lo acostumbraba a estar?       

SÍ______        NO_____


Calificación:     0 - 10 normal.
                       0 - 14 depresión menor.
                       + - 14 depresión mayor.

 

 

 

Referencias


Árlaes Nápoles, l.; Hernández Sori, G.; Álvarez Concepción, D. y Cañizares García, T. (1990). Conducta suicida. Factores de riesgo asociados. Rev. Cubana Med. Gener. Integral., 14(2):122 -6.

 

Asamblea Mundial Sobre el Envejecimiento. Reporte Final. NN.UU. Viena, 1982.

 

Blazer, D.G.; Hughes, D. G. y George, L. K. (1987). The epidemiology of depression in an elderly community population. Gerontologist., 27: 281-287.

 

Carpeta Metodológica de Atención Primaria de Salud y Medicina Familiar. (2000). La Habana: Editorial de Ciencias Médicas, p. 24-6.

 

Cruz, Rolando A. (1992). Psicología del envejecimiento. La Habana: Editorial Científico-Técnica.

 

Delia, S. C. (2001). Abuso y maltrato en personas ancianas. San Juan: Editorial Aries, p. 112-8.

 

Delia, S. C. (2001). Comportamiento de la violencia intrafamiliar en el adulto mayor. San Juan: Editorial Aries, p. 112-8.

 

Depresión en los ancianos. En: Enciclopedia Médica.htm MedlinePlus.

 

Devesa, E. y Prieto, O. (1989). La red de atención medico-social en Cuba. Taller Internacional sobre Programas de Atención al anciano. OPS. Rosario, Argentina.

 

Devesa, E. et al. (1992). Fisiología del envejecimiento: En Devesa, E.  Geriatría y Gerontología. La Habana: Editorial Científico-Técnica.

 

Devesa, E. y Manresa, J. M. (1992). Conservación de la salud en el anciano. En: Devesa, E.   Geriatría y Gerontología. La Habana: Ed. Editorial Científico-Técnica.

 

Editorial Planificación estratégica de la promoción y protección del adulto. Bol. of Sanit. Panam., 103(2):152-5, 1980.

 

Evans, J. G. (2003). Prevention of Age -associated less of Autonomy.Epidemiological Approahes J. Chronic. Dis., 37: 353-58.

 

Fernández Brañas, Sonia; Almuiña Güemes, Marcia; Alonso Chil, Oscar y Blanco Mesa,  Blanca. (2001). Factores psicosociales presentes en la tercera edad. Articulo original publicado en la Rev. Cubana Hig. Epidemiol., 39(2):77-81.

 

Fernández, O.P. (2004). Caracterización psicosocial de la familia con violencia intradinámica. Revista Electrónica Archivo Médico de Camagüey, Vol.11, No 6.

 

García Rodríguez, C. (1991). Aspectos psicosociales a considerar por el médico de la familia en la tercera edad. Rev. Cubana Med. Gen. Integr., 7(3):271-5.

 

González Ceinas,  Marta. (2001). Depresión en ancianos: un problema de todos. Rev. Cubana Med. Gen. Integr., Vol.17, No.4,  Ciudad de La Habana,  julio-agosto de 2001.

 

Guibert Reyes, Wilfredo y Sánchez Cruz, Liana R. (2001). Ancianos con intento suicida en el municipio 10 de Octubre. Rev. Cubana Hig. Epidemiol.,  Vol.39,  No.2,  mayo-agosto de 2001.

 

Hein, I. (2000). Ocupation. Related Suicides in West Berlin. 3er. European Symposium. Suicides behavior and factors. September, 25-8

 

Hernández Castellón, R. (1990). La revolución demográfica. La Habana: Editorial Ciencias Sociales.

 

Kaplann, Harold y Sandok, Benjamin. (1989). Compendio de Psiquiatría.

 

Kenneth, A. B. (1988). Osteoarthritis. Clin. Geriatr. Med., 1:4-2.

 

Koenig, H. G.; Blazer, D. G.; Hocking, L. B. (1997). Depression, anxiety and other affective disorders. En: Cassel, C. K.; Cohen, H. J.;  Larson, E. B.;  Meier, D. E.;  Resnick, N. M.;  Rubenstein, L. Z.  et al, Editores. Geriatric medicine (3.ª ed.). Nueva York: Springer-Verlag, 949-965.

 

Krassoievitch, M. (1995). La personalidad en la tercera edad. En: CIESS: El adulto mayor en América Latina. Sus necesidades y sus problemas médicos actuales. México DF: CIESS, 121-30.

 

Lebowitz,  B. D.;  Pearson, J. L.; Schneider, L. S.;  Reynolds, C. F.: III Alexopoulos, G. S.; Bruce, M. L.  et al. (1998). Actualización y tratamiento de la depresión en los ancianos. JAMA (Ed. esp.), 7: 162-167.

 

López Masó, Ivonne y Rodríguez Hernández, Heydi. (1999). Propuesta de intervención para ancianos deprimidos. Rev. Cubana Med. Gen. Integr. Vol. 15, No.1,  Ciudad de La Habana,  enero-febrero de 1999.

 

Loredo, G. I. y Cabrero, J. H. (2001). Actitudes hacia los ancianos. Barcelona: Editorial Salvat, p. 43-50.

 

Mesa Ridel, G. (1990). Suicidio: Epidemiología de las enfermedades crónicas no transmisibles. La Habana: Editorial Pueblo y Educación, 256-81.

 

Pérez Barrero, Sergio A. (2005). Prevención del suicidio por el medico general. Principios para su capacitación. Rev. Electron. Biomed. / Electron. J. Biomed., 3: 47-52.

 

Prieto Ramos, Osvaldo. (s/f) Temas de Gerontología de  Informes técnicos. Cuba: OPS, OMS. Información CEDEM.

 

Prieto, R. O. (2000). Temas de gerontología. La Habana: Editorial Científico Técnica, segunda edición, p. 151-61.

 

Quintero Danauy, G. Notas de conferencia. Investigación aplicada. Módulo Investigación Psicogerontológica. Maestría Psicología de la salud. Curso 1997-1998.

 

Rigler,  S. K.; Studenski, S. y Duncan, P. W. (s/f). Pharmacologic treatment of geriatric depression: Key issues in interpreting the evidence. J. Am. Geriatr. Soc., 46: 106-110.

 

Sánchez Almira, T. y Hernández Aria, N. (2003). Violencia conyugal. Revista Sexología 2. / Delia, S. C. (2003). Gerontología social. San Juan: Editorial Aries, p. 54-6.

 

Sánchez López, M.; Mesa Ridel, G.; Fernández Mederos, J. y Riera Betancourt, C. (1992). Prevalencia de depresión en ancianos no institucionalizados. Rev. Cubana Hig. Epidemiol., 30(2): 75-83.

 

San Martín, H. y  Pastor, V. (1990). Epidemiología de la vejez. En: Medicina y Sociedad. México, DF: Interamericana, McGraw-Hill.

 

Shua-Haim, J. R.; Sabo, M. R.; Comsti, E.; Gross, J.S. (1997).  Depression in the Elderly. Hospital Medicine, 33: 45-58.

 

Valdés Mier, M. (1983). Psicogeriatría. La Habana: Ministerio de Salud Pública. Hospital Psiquiátrico de La Habana.

 

Zunzunegui, M.V.; Beland, F.; Llácer, A.; León, Gender. (1998). Differences in depressive symptoms among spanish elderly. Soc. Psychiatry. Psychiatr. Epidemio., 33: 195-205.

 

 




    www.PsicologiaCientifica.com