
Golda Barrientos
Estudiante de Psicología
Universidad José Santos Ossa
Antofagasta, Chile
Resumen
Resumen
Hoy en día crecen las aplicaciones de Internet en el ámbito de la psicología. En este artículo se presenta una breve revisión sobre un área relativamente joven: la terapia por Internet, vista desde un punto de vista ético. Se exponen y se analizan comentarios sobre estudios significativos realizados en este ámbito y respuestas, previa consulta por correo electrónico con psicólogos que realizan la ciberterapia y otros que no avalan esta práctica.
- Bibliografía: se han seleccionado artículos de las bases de datos Medline de los años (1997 - 2000), tomando como base la literatura sobre ciberterapia y terapia por Internet y sus implicancias éticas.
- Directorios URL: se han realizado búsquedas, rastreando en los principales buscadores de Internet tanto en lengua hispana, como anglosajona.
- Mail: se efectuaron tanto contactos vía correo electrónico con psicólogos que ofrecen el servicio de ciberterapias, como consultas, por este medio, sobre la ética en las ciberterapias, a variados especialistas de la psicología. (Se anexan los respectivos correos).
Introducción
Actualmente, el desarrollo de Internet y de las telecomunicaciones permite en algunos casos (no es aplicable a todos los trastornos) la posibilidad de recibir atención psicológica a distancia. En medicina y psiquiatría ya es un hecho: la Telemedicina. Por telemedicina se entiende el uso de información electrónica y tecnológica de comunicación para propiciar cuidados en la salud cuando la distancia separa a los participantes. Por ende, la ciberterapia surge como una clase de terapia basada en el tipo de interacción entre el paciente y el terapeuta y en las consecuencias técnicas de dicha intervención.
El marco de la interacción es el ciberespacio, espacio transicional que supone una extensión del mundo intrapsíquico del individuo. La dirección de la terapia a distancia está a cargo de profesionales de la psicología, no estando integrado el espacio por médicos especialistas en psiquiatría. De otra parte, el uso del teléfono como instrumento terapéutico no es ajeno a muchos psicólogos, como ayuda en la intervención en crisis.
Por otro lado, Internet también ofrece multitud de aplicaciones relevantes en el campo de la psicología clínica: acceso a recursos e información, popularización de guías de autoayuda, mecanización de la aplicación de tests y cuestionarios, servicios psicológicos, servicios para psicólogos, etc. De hecho, Internet es un instrumento que permite llevar a cabo sesiones de tratamiento psicológico (o consultas u orientación psicológicas) "a distancia" (de forma complementaria a la sesión presencial o de forma exclusiva) mediante el empleo de las opciones de intercambio de información que la Red pone a disposición de sus usuarios: correo electrónico, videoconferencia, páginas y programas de chat (IRC, I.C.Q., NetMeeting, etc.), páginas privadas de teleservicios sanitarios, la posibilidad de realizar llamadas telefónicas a costo inferior, etc.
No obstante, y a pesar de que Internet ofrece un tremendo potencial, debemos comprender que nuestro nivel de experiencia con este nuevo medio de comunicación es todavía limitado, y debemos tener presente las limitaciones que el nuevo sistema de comunicación basada en texto ofrece. Además, la terapia a través de la red implica unos riesgos que deben ser cuidadosamente evaluados, desde un punto de vista ético.
¿Es ético intentar realizar la psicoterapia en este "espacio virtual"?
Son muchas las instituciones que se han pronunciado acerca de las cuestiones éticas y legales del uso de Internet como vehículo para la psicoterapia. Varias han asentado en códigos o estándares de ética para la práctica profesional, ciertas reglas voluntarias que instan a quienes trabajan en este campo a mantener dichos estándares. Estos códigos abarcan asuntos diversos entre los que se destacan cuestiones tales como:
- La necesidad de reglamentaciones y leyes que regulen el ejercicio de esta práctica.
- La privacidad y confidencialidad de los datos del paciente.
- La información que debe estar disponible con respecto al costo, la duración y modalidad de las sesiones.
- El cuidado del acceso a este servicio de menores.
- Las acciones que deben realizarse para proteger al paciente en situaciones de crisis.
- La advertencia de problemas técnicos que puedan surgir, así como también la mención de aquellos problemas o trastornos que se consideran inapropiados para realizar psicoterapia a través de Internet. (Giles, 2000).
Otro tópico importante por considerar es que si entre el terapeuta y el paciente se establece una comunicación vía correo electrónico o por chat, otros tipos de información (como la apariencia, el lenguaje corporal y el tono de voz) están siendo obviados, es decir, no son tenidos en cuenta. Esto fácilmente repercutirá en hacer más difícil el diagnóstico y el control del tratamiento. Sin estas "claves" tampoco el terapeuta podrá verificar la verdadera identidad del paciente. ¿Es la persona quien dice ser? ¿Es este mensaje particular del cliente o de alguien que se hace pasar por él.
La confidencialidad, un elemento fundamental en la psicoterapia, fácilmente podría ser violada por esta dificultad, al igual que por la posibilidad de "terceros" de interceptar la transmisión o de tener acceso a los mensajes. Afortunadamente, estos problemas tienen algunas soluciones viables desde el punto de vista de la tecnología, como por ejemplo, crear redes seguras y utilizar el encriptamiento y el software de verificación de usuario. La videoconferencia, que es una herramienta importante en el movimiento de la Telemedicina, también puede suplir bastantes de aquellas "claves", que están ausentes en la comunicación meramente textual.
Pero aquí se nos presenta otro serio dilema: ¡en el ciberespacio las fronteras no existen! Y un psicólogo de Estados Unidos puede realizaro terapia a un paciente de China. Surgen varias preguntas al respecto: ¿cuáles son las leyes que regulan este intercambio?, ¿en qué país se está realizando la terapia? Son buenas preguntas, cuyos intentos de respuesta espero con "curiosidad científica". Ahora bien, ¿cómo se resolverán estos dilemas en el ámbito legal? Algunos responderán que no son temas importantes, puesto que el objetivo del ciberespacio es que las "fronteras" desaparezcan. Mas para las compañías de seguros, y para las organizaciones encargadas de regular las prácticas clínicas respectivas, estas sí son cuestiones serias.
Otra pregunta importante es: ¿este nuevo método de terapia, con unas características particulares y específicas de modulación, requerirá una formación aparte? ¿Deberá incluirse en los nuevos programas de psicoterapeutas la "ciberterapia" como una disciplina específica, o será un mero suplemento de las otras formas de terapia? Estas son cuestiones que dejamos en el aire, o mejor dicho, en el ciberespacio, para aquellos que quieran reconsiderarlas.
Como puede observarse, en este trabajo, se abre una serie de interrogantes. Y más que dar soluciones, se plantea el horizonte. Un horizonte al que habrá de darse respuesta en los próximos años desde la Psicología.
- La American Psychological Association (APA) 23 estableció una declaración (APA, Ethics Comité, 1997) en tono cauteloso, conviniendo que en ausencia de estándares específicos para la telesalud, los psicólogos deberían tomar pasos razonables para asegurar la competencia en la provisión de servicios y la protección de pacientes, clientes, estudiantes, investigadores participantes y otros de cualquier daño, y seguir manteniendo los mismos estándares que regulan la provisión de los servicios tradicionales., El comité de ética de esta institución se encuentra trabajando en el asunto hasta la fecha, pero aún no se ha dado a conocer una reglamentación específica.
- El National Board for Certified Counselors (NBCC), desde 1995 se encuentra trabajando en examinar la práctica del web-counseling a fin de poder asesorar acerca de la posible existencia de cualquier asunto regulador que se debiera tener en cuenta. Este grupo de trabajo también desarrolló guías para la práctica del web-counseling que pudieran dar al novato consejero, o terapeuta online, una visión de algunos de los peligros potenciales profesionales, éticos y legales que pudieran existir. (Bloom, 1997).
- La Coalición para el Cuidado de la Salud en Internet (Internet Healthcare Coalition, 2000) 26, es una organización, sin ánimo de lucro, no partidaria de esta situación. Desde 1997 se dedica a la identificación y promoción de recursos de calidad en el cuidado de la salud en Internet y su meta principal es educar a los consumidores y profesionales acerca de los asuntos relacionados con la calidad de los recursos e información de la salud disponibles en Internet. Esta coalición presentó, en mayo de 2000, su primera propuesta llamada "International e-Health Code of Ethics", la cual se elaboró con el aporte de todas las instituciones claves de salud en Internet.
- También la Sociedad Internacional de Salud Mental Online, (International Society for Mental Health Online, 2000) ha elaborado una guía de sugerencias para la provisión de servicios de salud mental a través de Internet, muy similar a los códigos anteriormente mencionados, evidenciando los potenciales riesgos y beneficios de la psicoterapia online.
- HON Código de Conducta y Etica (HONcode) para sitios Web de Salud y Medicina, sitio web www.honcode.com.
Ventajas que ofrece la psicoterapia a través de la red
1. Screening. Puede facilitar el screening de casos que necesitarían
asistencia psiquiátrica/psicoterapéutica y que no acudirían a los
servicios de salud mental de otra manera.
2. Tratamiento de problemas no clínicos. Internet puede ser un medio
apropiado para personas que no tienen un problema clínico y que se
beneficiarían de apoyo psicoterapéutico.
3. Costo relativamente menor. El coste de las sesiones a través de
Internet es relativamente menor que el de las sesiones "en persona".
Además, se puede fraccionar el coste, previo acuerdo entre profesional
y paciente.
4. Evitaría las desventajas que conllevan los consabidos y eventuales
desplazamientos de terapeuta y cliente, pues reduciría las fronteras de
espacio-tiempo, favoreciendo asimismo una mayor flexibilidad en las
agendas de cada uno. (Algo tremendamente importante HOY EN DIA).
5. Ventajas únicamente posibles gracias a la Comunicación Online, como:
- Comunicación asincrónica: así, el e-mail proporciona tanto al cliente
como al terapeuta la oportunidad de elaborar en profundidad lo que va a
comunicar, lo que puede incrementar una claridad en la comunicación y
hacer intervenciones más incisivas, yendo al núcleo de los problemas.
- Transferencia: en Internet, la transferencia puede ser
significativamente diferente de las relaciones cara a cara y puede
implicar transferencia a la tecnología, además de transferencia
interpersonal. Con el desarrollo de modelos teoréticos apropiados, este
cambio en la transferencia podría explotarse en el tratamiento de
clientes a través de Internet.
6. Grupos de soporte: Internet puede facilitar la provisión de grupos
de soporte para poblaciones infra-atendidas. Puede ser más indicado
para personas con enfermedades o discapacidades que hacen más difícil o
que imposibilitan el acceso a grupos "en persona". También puede ser la
vía para formar grupos de apoyo para personas con patologías
extremadamente poco frecuente, lo que "en persona" sería imposible.
7. Uso complementario a la terapia "en persona": Internet puede
utilizarse también de manera coadyuvante al tratamiento "en persona":
- Evitaría los problemas de las intervenciones sólo-a-través-de-la-red.
(Anonimato, temas diagnósticos, temas legales, y respuestas a
intervenciones-en-crisis).
- Aumentaría la capacidad del terapeuta de incidir en el mundo del
cliente (Profundidad, perspectiva, monitorización del trabajo
terapéutico recomendado al cliente).
- Terminación: la sustitución paulatina de las sesiones clínicas "en
persona" por sesiones a través de la red, aplacaría la "violencia" que
puede suponer un fin de la relación terapéutica cara a cara. Esto haría
más llevadero el duelo que conlleva romper el vínculo terapéutico con
el profesional de la salud mental, y favorecería la vuelta del paciente
sobre la confianza en sus propios recursos.
1. Pérdida de claves visuales y auditivas. Pérdida de la comunicación presencial:
- Esto origina problemas de diagnóstico, de percepción de la identidad
del cliente, problemas en cuanto a las bases teoréticas de la
intervención - que ahora han de ser diferentes -, y problemas en la
percepción de dificultades de comunicación en el paciente.
2. Confidencialidad: es más difícil asegurar la confidencialidad a través de Internet que en psicoterapia "en persona".
- Transmisión: aunque el encriptamiento de mensajes ofrece una
determinada seguridad, no garantiza 100% que el mensaje no pueda ser
interceptado y accedido por "piratas informáticos".
- Terapeuta: se recomienda no guardar información en discos duros
accesibles a través de la red, ni dejar información accesible al
alcance de personas no autorizadas, así como tampoco se aconseja la
realización de copias de seguridad regulares de la información de las
sesiones.
- Cliente: se recomienda prudencia sobre el hecho de mandar información
desde el trabajo - en EE.UU., el empleador tiene derecho a leerlo -, o
desde casa (las personas que conviven con él pueden acceder a los
ficheros clínicos).
- Temas legales: en EE.UU. el "secreto profesional" está en entredicho
en lo referido a las sesiones a través de la red, sobre todo en temas
como separaciones o custodias de los hijos. Esto se complica todavía
más cuando terapeuta y paciente son de diferentes nacionalidades, (lo
que implica sistemas legales diferentes).
3. Competencia: la falta de formación de los profesionales en este
nuevo tipo de terapia también es un tema importante por tener en cuenta
desde el punto de vista de las implicaciones éticas y legales del nuevo
tipo de intervenciones ("basadas en texto").
4. Manejo de Crisis: es más difícil, porque el cliente mantiene el
anonimato y el terapeuta puede no estar familiarizado con los recursos
de la zona donde está el cliente. Además, se dan problemas sobre el
informe que se debe emitir sobre la posibilidad del paciente de hacer
daño a terceros, o del peligro sobre su propia seguridad. Esto, se hace
más difícil cuando cliente y terapeuta son de ámbitos geográficos (y
consecuentemente jurisdiccionales) diferentes.
5. Asuntos jurídicos y legales: en este sentido es fundamental el tema
de la trascendencia de las fronteras físicas que implica Internet. Por
eso, el hecho de que terapeuta y cliente sean de distintos estados, o
de distintos países, con leyes diferentes, supone un reto a la hora de
establecer y uniformar criterios legales de regulación de estas
actividades. Es un desafío que tiene implicaciones también en otros
niveles de la actividad humana.
Siendo la ciberterapia una actividad relativamente joven, es preciso
ahondar en asuntos urgentes de telesalud para el futuro inmediato de la
medicina y la psicología. Se necesitan aún investigaciones empíricas de
telesalud que establezcan regulaciones para ejercer la profesión,
asuntos éticos la eficacia, medición de resultados y costo-efectividad,
ya que esta información es esencial para poder determinar estándares de
cuidado de la salud, nuevas legislaciones, necesidades de desarrollo
tecnológico, también el reconocimiento de honorarios en los servicios
prestados, los límites de la intervención a distancia, etc.
Gracias a las consultas hechas por correo electrónico a psicólogos de
distintas corrientes teóricas, es posible apreciar que no existe un
consenso si las terapias psicológicas por Internet son o no éticas.
Quienes apoyan la terapia por Internet dicen encontrar ética la terapia
online por ser ésta una instancia que ayuda a solucionar un problema
psicológico, en un período de tiempo y precio razonable. Por su parte,
quienes se encuentran en desacuerdo con estas ciberterapias dicen no
encontrarlas éticas, ya que para le paciente o cliente queda la falta
de seguridad sobre la idoneidad de habilitación legal de quien contesta
en la ciberterapia lo cual, manifiestan, revestirá un serio peligro.
Por ultimo, los servicios psicológicos aportados por la ciberterapia
pueden ser un tipo de intervención terapéutica útil para algunas
personas. A pesar de que se espera una extensión creciente en el futuro
de la ciberterapia, dada la universalidad y fácil acceso a la red, no
se considera que pueda reemplazar a la psicoterapia tradicional, ya que
el tipo de intervención que ofrece no es la indicada para todo tipo de
casos ni de pacientes. Aspectos como la ética, la confidencialidad y la
efectividad en la ciberterapia deben ser considerados y desarrollados
en un futuro inmediato.
Bibliografía
Bermejo, Alberto F. (1999): Adicción a internet. Revista Información Psicológica, Núm. 70, 27-30, Valencia.
Giles, M.V. (2000). Aspectos éticos y legales de la implementación de la psicoterapia a través de Internet. Ponencia. X Congreso Argentino de Psicología. Rosario. 2000, Octubre, 26,27 y28.
Directorio URL: www.ciberpsique.com
Directorio URL: www.honcode.com
Directorio URL: www.isabelsalama.com
Directorio URL: www.ismho.org
Directorio URL: http://www.lanzadera.com/ciberpsicologia
Directorio URL: www.psicoconsulta.com
Directorio URL: www.psicoterapiaonline.net
Directorio URL: www.psilinea.com.ar
Directorio URL: www.psicoapoyo.com
Psicologia Cientifica - www.psicologiacientifica.com