Diferencias y particularidades en la elección de valores de los/las estudiantes universitarios

 

Graciela Haydée Tonon de Toscano
Profesora investigadora
Coordinadora del Programa de investigación
Programa de Investigación en Calidad de vida de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora
Buenos Aires, Argentina


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Trabajo publicado el 23 de octubre de 2006

 


Resumen

 

 

 


 

 

Si consideramos que las personas viven su vida y la estructuran con base en valores, entonces podemos decir que cuando cada sujeto elige ciertos valores y los considera positivos para sí, en ese mismo acto describe sus antivalores, es decir, aquellos que  considera negativos y que, por lo tanto, no elegiría para sí. En este artículo presentamos los primeros resultados de un proyecto  de investigación que ha tenido como objetivo la identificación de los "valores-guía" para un grupo de estudiantes de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (Argentina). Surge del mismo la evidencia significativa en relación con el género, dado que las elecciones realizadas por el sexo femenino se han diferenciado claramente de las realizadas por el masculino, mostrando la revelación de la particularidad y la individualidad de cada sujeto en el espacio de lo público.

 

 

 

Introducción

 


El proyecto de investigación del cual presentamos sus primeros resultados en esta oportunidad, se conforma como continuidad en la línea de investigación iniciada en el año 2004 en relación con la calidad de vida de los/as jóvenes universitarios,  y se enmarca en los objetivos del Programa de Investigación sobre Calidad de Vida dependiente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (1) . Este proyecto ha tenido como objetivo la identificación de los "valores-guía" para los/as estudiantes de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, que contribuyen a su  satisfacción vital.

 

 

Perspectiva teórica



Las personas viven su vida y la estructuran con base en valores. Los valores son las cualidades o propiedades reales o imaginarias de las personas, las instituciones y las cosas, que un sujeto prefiere y que hacen a su necesidad y/ o perfeccionamiento (Seibold, 1999: 467).  Son histórico-culturales y tienen  tanto un aspecto subjetivo vinculado a la estimación que hace cada sujeto, así como un componente objetivo que surge de un acuerdo con los otros sujetos en una comunidad. Cuando cada sujeto elige ciertos valores y los considera positivos para sí, en ese mismo acto describe sus antivalores, es decir, aquellos que  considera negativos y que por ello, no elegiría para sí.



Según Cortina (2001:3-6) los valores no importan por la calidad que proporcionan,  ya que una vida humana sin valores no es vida humana, entonces  el "valor" de los valores no puede medirse en calidad, sino que valen por sí mismos. Es así que no son meros aditamentos de la vida humana, sino componentes de la misma, porque la vida no se hace sólo de hechos sino de hechos valorados, dado que los sujetos hacen su vida desde lo que prefieren, desde lo que valoran. Pero si bien los valores son valiosos por sí mismos, para descubrirlos es preciso insertarse en la realidad, es decir, implicarse en la experiencia: no basta  con ser meros observadores pasivos. En este sentido integramos la mirada de Sen  cuando se refiere a la agencia humana, ya que en su concepción las personas son conceptualizadas como "agentes" y no como "receptores pasivos". Estos agentes tienen capacidades humanas centradas en la libertad fundamental  para vivir la vida, teniendo razones para valorar y para aumentar las opciones  reales entre las que pueden elegir (Sen, 2000: 350). En este sentido, la capacidad es la habilidad real de la persona para lograr funcionamientos valiosos como parte de su vida, reflejando combinaciones alternativas de los funcionamientos que puede lograr, siendo los funcionamientos  los que representan las cosas que logra hacer o ser al vivir.


Sen (2000:27) expresa que el desarrollo es un proceso de expansión de libertades reales, siendo las libertades instrumentales fundamentales, los componentes constitutivos del desarrollo.  De esta manera identifica: las oportunidades sociales, las libertades políticas, los servicios económicos, las garantías de transparencia y la seguridad protectora. Al hablar de oportunidades sociales, el autor  se refiere a los sistemas de educación y salud que tiene cada sociedad. En las libertades políticas incluye los derechos humanos y las oportunidades que tienen las personas de decidir quien los debe gobernar,  poder expresarse políticamente, criticar a las autoridades, así como  el derecho a votar y a participar en los poderes legislativo y ejecutivo. Entiende por servicios económicos las oportunidades que tienen las personas de utilizar los recursos económicos para consumir, producir o realizar intercambios. Respecto de las garantías de transparencia, señala la necesidad de franqueza que pueden esperar las personas y la libertad para interrelacionarse con la garantía de divulgación de información y claridad,  garantías éstas que cumplen un rol fundamental en la prevención de la corrupción. Finalmente, define a la seguridad protectora como la red de protección social estable, es decir, los mecanismos institucionales fijos (como por ejemplo el seguro de desempleo) y las ayudas extraordinarias que brinda el gobierno a los ciudadanos.


En esta investigación los sujetos bajo estudio han sido estudiantes universitarios; es necesario entonces, recordar que históricamente el rol de la universidad se ha relacionado con la sociedad en la cual se encuentra inserta. En el caso de la Argentina del  siglo XXI, el tradicional rol  de la universidad, en tanto  productora y reproductora de conocimiento científico, se ha ampliado en tanto espacio de "contención afectiva y social", especialmente para los y las estudiantes. De esta manera, y convertida en una institución social de referencia, requiere ser considerada como un espacio social en el cual se establecen relaciones afectivas y se construyen redes de apoyo social. (Tonon, 2004:5).  



Asimismo, en nuestro análisis queremos integrar la mirada teórica de la calidad de vida, en tanto concepto que implica la participación de los sujetos en la evaluación de lo que les afecta, y que contribuye al estudio del bienestar de las personas, desde la perspectiva del bienestar físico y psicológico, relacionando  las necesidades materiales con las socio-afectivas  e  integrando mediciones psicológicas y sociales de percepción y evaluación de las propias experiencias de los sujetos (Casas, 1999:53).   El estudio de la calidad de vida remite al entorno material (bienestar social) y al entorno psicosocial (bienestar psicológico). Este último se basa en la experiencia  y en la evaluación que cada persona tiene de su situación, incluyendo medidas positivas, negativas  y una visión global de la vida de la persona, que se denomina satisfacción vital. La satisfacción vital es un concepto que se refiere a la evaluación que cada sujeto tiene de su vida en general y en este sentido "vida" es considerada como todas las áreas que componen la vida de una persona en un determinado momento de tiempo. (Diener, 2005: 2).  



Finalmente diremos que,  dado que nuestro objeto de estudio tiene la particularidad de estar conformado por  sujetos, y que coincidimos con Vélez Restrepo (2003:132-133) cuando dice que  el sujeto es un actor, un protagonista y un constructor de la realidad, es así también importante considerar que  los problemas de investigación, en tanto problemas de conocimiento, son entidades que nosotros mismos hemos construido y no están allí en la realidad en forma concreta a fin de que los toquemos,  sino que se encarnan en los sujetos, y es con ellos con quienes necesitamos relacionarnos a fin de poder comprenderlos. Esta instancia de descubrimiento y reconstrucción del conocimiento es una acción social de naturaleza interactiva entre los sujetos que participamos del proceso: sujetos investigados y sujetos investigadores, que  nos modifica  y modifica el proceso que desarrollamos.

 

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(1) Resolución  497/04 del Consejo Académico de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNLZ. Coordinadora Dra. Graciela Tonon de Toscano. Equipo de investigación María Aguilera, Miguel Meza y Lía Rodríguez de la Vega.
 

 

 



 

 

Metodología

 


Se trata de un estudio descriptivo de tipo cuantitativo, en el que la información  se ha reunido mediante la utilización de un cuestionario aplicado a 100 estudiantes universitarios de ambos sexos. El instrumento  aplicado fue preparado originalmente por el equipo de investigación que dirige la Dra. Cecilia Cheng en la Universidad de Ciencias y Tecnología de Hong Kong, y su primera traducción al español fue realizada en México. Para el desarrollo de esta investigación hemos realizado una adaptación de la versión mexicana (Tonon y Rodríguez de la Vega, 2006). El cuestionario original comprende varias escalas. En esta oportunidad solo presentaremos los resultados de la aplicación de la primera escala  que presenta una lista de valores que proceden de diferentes culturas, con una breve explicación  entre paréntesis que sigue a cada uno de los valores, lo cual  ayuda a entender su significado de una forma más completa. Los valores están formulados como formas de conducta que pueden ser más o menos  importantes para cada sujeto. 

 

 

Resultados

 


De los  100 sujetos encuestados,  el 86,7%  estudia carreras de ciencias sociales,  el 7%  administración, el 3% ingeniería y el 3% artes y humanidades. El 83% de los sujetos bajo estudio son mujeres y el 17%, varones.


Los valores que obtuvieron mayor puntuación (superan el 6= muy importante) son los referidos  a la igualdad (6,08), la libertad (6,08), la seguridad familiar (6,16) y la justicia social (6). Los valores: significado por la vida (5,97), un mundo en paz (5,88) y amistad verdadera (5,77) obtuvieron valores límites con la opción muy importante. Los valores que obtuvieron menor puntuación (menor de tres= menos que importante) son los referidos  al poder social (0,51), los bienes materiales (2,73), y la autoridad (2,14).


Llama la atención la observación de diferencias significativas entre las respuestas dadas por las mujeres y las de los varones en relación con los valores igualdad, justicia social, libertad, poder social, autoridad, amistad, y especialmente en el valor por un mundo en paz.


En el 85,5% de los casos las mujeres eligieron la igualdad como valor muy importante en su vida (media 6,2);  en cambio,  para los hombres lo es en el 58,8 % de los casos (media 5,5). En el valor justicia social, las mujeres opinaron en un 80% (media: 6,14)  que lo consideran muy importante, en tanto los varones tuvieron la misma percepción sólo en el 58,8% (media 5,5). En relación con el valor libertad, fueron los varones quienes,  en un 88,2% de los casos (media 6,6) lo consideraron muy importante, presentando una desviación standard sólo de 0,6, en tanto las mujeres lo percibieron de ese modo en un 79,5% (media 6,01).  Respecto de la amistad verdadera, las mujeres contestaron en un 73,2% de los casos (media 5,95) que era para ellas un valor muy importante, mientras que los varones lo consideraron en ese sentido en un 52,9% de los casos (media 4,88).

 

Resulta  altamente significativo el resultado de diferenciación por géneros en el valor un mundo en paz ya que las mujeres lo consideraron muy importante en el 84,3%  de los casos (media 6,16) y los varones, solo en el 41% (media 4,63). Además, en el 11% de las respuestas de los varones se registra que  éste no es un valor importante para ellos. En el 45% de los casos, las mujeres consideraron al poder social como un valor opuesto a su escala de valores, (media 0,33), en tanto que los varones lo hicieron en el 23% de los casos (media 1,5). En relación con la autoridad, para las mujeres fue muy importante en el 10,8% de los casos,  en tanto que para  los varones lo fue en el 17,6% y como contrario o no importante a su escala de valores lo hicieron las mujeres en el 33,7% de los casos (media 1,99)  en tanto los varones, en el 17,6% (media 2,88).


Finalmente no se observan diferencias significativas por género en la elección de los valores significado por la vida, una vida variada y un mundo de belleza.


 

 






 


Conclusiones

 


La mirada acerca de las elecciones en términos generales que han hecho los sujetos encuestados nos muestran que los valores más importantes para los estudiantes universitarios son seguridad familiar, igualdad, libertad, justicia social. Esta conclusión, basada en el reconocimiento de la evaluación que cada uno de los sujetos encuestados, ha hecho palpable  su situación de vida - que remiten a su satisfacción vital -,  obtenida al considerar todas las áreas que componen su vida  en este determinado momento de tiempo.    


La importancia dada a la seguridad familiar, que obtuvo la más alta puntuación, deja ver la relación que se establece con el lugar que los sujetos dan a la familia como espacio de protección, apoyo emocional y comprensión, frente a una espacio público de inseguridad e inestabilidad, como es el contexto nacional y local.


En el caso de los valores igualdad y libertad, que obtuvieron la misma puntuación (6,08), es posible anotar, siguiendo a Cortina (2001:7), que la libertad como independencia no es toda la libertad, sino que el concepto debe ser completado,  ya que la libertad trae aparejada responsabilidad, participación y autonomía. Asimismo, Sen (2000:17) plantea que es importante reconocer al mismo tiempo, el lugar fundamental que ocupa la libertad individual y la influencia de los factores sociales en el grado y alcance de la misma, resultando por lo tanto una necesidad, concebir la libertad individual como un compromiso social. En el caso del valor igualdad, y dado que el mismo está focalizado en la igualdad de oportunidades, tomamos de Cortina (2001:8) la idea de que implica igualdad en dignidad e igualdad económica,  y de Sen (2000:27) la idea de que el logro de la igualdad de oportunidades se centra en el desarrollo de las libertades instrumentales, es decir, las ya mencionadas: oportunidades sociales, libertades políticas, servicios económicos, garantías de transparencia y seguridad protectora.


Asimismo, es importante señalar que los resultados muestran algunas diferencias significativas entre las respuestas según el género, lo cual nos lleva a la conclusión de Gilligan (1985) acerca de que existen dos lenguajes diferentes para codificar el mundo moral, de los cuales uno, tradicionalmente, se ha hecho escuchar más que el otro.  También  Cortina (2001:40),  siguiendo esta idea,  formula que los valores  apreciados por el lenguaje masculino se relacionarían más con la posibilidad de tomar decisiones en términos de imparcialidad o neutralidad, que tienden a conformar individuos autónomos, en tanto que los valores preferidos por el lenguaje femenino tendrían  más que ver con la protección de las relaciones humanas y  el cuidado de las personas en los contextos concretos de acción. De esta manera, la autora denomina a la primera posición, la lógica de la imparcialidad de la justicia, que consiste en tomar decisiones poniéndose en el lugar del otro, y a la segunda, la lógica del cuidado, que consiste en asumir la perspectiva de la acción concreta y tratar de preservar las relaciones (Cortina, 2001: 39).


De esta manera, podríamos decir que los resultados, basados en las respuestas femeninas,  reflejan la predominancia de la lógica del cuidado, especialmente en las variables un mundo en paz, justicia social y amistad verdadera. En  los varones, su puntuación más alta en las variables libertad, autoridad y poder social,  remite a la lógica de la imparcialidad.


Coincidimos con Arendt (1950:20) en  que la alteridad ha de ser considerada en términos de distinción, y que la distinción se muestra mediante la acción y del discurso, siendo propia del accionar humano. Es entonces esta distinción la que hace posible la revelación de la particularidad y la individualidad de cada sujeto en el espacio de lo público. En este sentido, reconocer la distinción en las opciones respecto de los valores, elegidas por varones y mujeres en esta investigación, es el primer paso para reafirmar que las dos voces, las dos lógicas, deben ser respetadas y tenidas en cuenta a la hora de generar  un espacio de debate público tendiente a la integración.


 


 

 


 

 


Bibliografía



Arendt, A. (2005) ¿Qué es la política? Barcelona, Paidós.

Cortina, A. (2005) Alianza y Contrato. Política, ética y religión. Madrid, Editorial Trotta.

Cortina, A. (2001) El vigor de los valores morales en la convivencia. Conferencia en el Seminario La convivencia en los centros escolares como factor de calidad: construir la convivencia. Madrid.

Cheng, C. (2005) Cross Cultural Project Psychological well-being.  University of Science and Technology. Hong Kong.


Diener, E. (2005) Guidelines for National Indicators of Subjective Well-Being and Ill-Being. University of Illinois.

Gilligan, C. (1985) La moral y la teoría. Mexico, Fondo de Cultura Económica.

Seibold, J. (1999) Ciudadanía, transformación educativa e imaginario social urbano. En: Scannone, J y Santuc. V. Lo político en América Latina. Buenos Aires, Editorial Bonum, p. p.   463-511.

Sen, A (2000) Desarrollo y Libertad. Bogotá, Editorial Planeta.

Tonon, G. (2004) Programa de investigación sobre calidad de vida. Res 497. Facultad de Ciencias Sociales. Universidad nacional de Lomas de Zamora

Tonon, G. (comp.) (2006) Juventud y protagonismo ciudadano. Buenos Aires, Espacio Editorial.

Vélez Restrepo, O. (2003). Reconfigurando el Trabajo Social. Buenos Aires, Espacio Editorial.



 

 




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