
David Puchol Esparza
Psicólogo
Especialización en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Valencia, España
Para citar este artículo:
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Puchol Esparza, D. (2001, 06 de noviembre). El trauma psicológico. Revista PsicologiaCientifica.com, 3(7). Disponible en: http://www.psicologiacientifica.com/bv/psicologia-109-1-el-trauma-psicologico.html
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RESUMEN
El presente artículo pretende abordar un concepto, el de trauma psicológico, a menudo malinterpretado y de especial relevancia en la actualidad.
A partir de una breve revisión histórica del concepto, se presenta una clasificación de los eventos suscepitbles de originar este trastorno y se enumera la sintomatología más comúnmente asociada al mismo.
Se concluye subrayando la necesidad de un abordaje adecuado a un trastorno, por definición multidimensional y complejo, y que requiere, en no pocas ocasiones, de una intervención psicosocial en múltiples niveles.
Palabras clave: Trauma psicológico, Eventos traumáticos, Estrés postraumático.
Introducción
El mundo conoce bien el poder de destrucción originado por catástrofes naturales como temporales, huracanes y terremotos. Otros muchos conocen, de igual forma, la miseria producida por el terrorismo, la violencia, la guerra y la delincuencia. En los últimos 25 años, más de 150 millones de personas han sido afectados directamente por este tipo de desastres y acontecimientos traumáticos anualmente .
Los efectos físicos de un desastre son evidentes. Cientos o miles de personas pierden sus vidas o son gravemente heridos. Los supervivientes arrastran las consecuencias durante toda su vida. Dolor y sufrimiento se distribuyen a partes iguales. Los efectos emocionales –miedo, ansiedad, estrés, ira, rabia, resentimiento o bloqueo emocional- de los desastres son también obvios. Para muchas víctimas, estos efectos se mitigan, e incluso desaparecen, con el tiempo. Sin embargo, para otros, las secuelas son a largo plazo y alcanzan en ocasiones la condición de crónicas.
Estas circunstancias no hacen más que añadir complejidad a la hora de abordar una intervención efectiva sobre el TRASTORNO POR ESTRÉS POSTRAUMÁTICO, término en sí mismo multidimensional y que en los últimos años está gozando de un mayor interés científico y reconocimiento social, espcialmente por los acontecimientos acaecidos el pasado 11 de Sepitembre de 2001 en NuevaYork.
Perspectiva histórica del estrés traumático
La exposición a eventos traumáticos y las consecuencias que de ello se derivan no son un fenómeno nuevo. Los seres humanos han estado experimentando tragedias y desastres a lo largo de toda la historia.
Evidencias de reacciones postraumáticas datan del siglo sexto antes de Jesucristo y se fundamentan en las reacciones de los soldados durante el combate (Holmes, 1985).
Las respuestas al estrés traumático han sido etiquetadas de muy diversas formas a lo largo de los años. Algunos términos diagnósticos utilizados han incluido los de Neurosis de Guerra, Neurosis Traumática, síndrome Post-Vietnam o Fatiga de Batalla (Meichenbaum, 1994).
El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-III) reconoció por primera vez el Trastorno por estrés postraumático como una entidad diagnóstica diferenciada en el año 1980. Fue categorizado como un trastorno de ansiedad por la característica presencia de ansiedad persistente, hipervigilancia y conductas de evitación fóbica.
En 1994, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV) fue publicado y en él se recogen, respecto a los criterios diagnósticos del trastorno, los últimos avances e investigaciones realizadas en el campo.
Clasificación de los eventos traumáticos
Los eventos traumáticos son, en la mayoría de las ocasiones, inesperados e incontrolables y golpean de manera intensa la sensación de seguridad y autoconfianza del individuo provocando intensas reacciones de vulnerabilidad y temor hacia el entorno.
Ejemplos de este tipo de situaciones son los siguientes:
- Accidentes
- Desastres naturales como huracanes, terremotos o inundaciones
- Muerte inesperada de familiares
- Asaltos, delitos y/o violaciones
- Abusos físicos/sexuales durante la infancia
- Torturas, secuestros y/o actos terroristas
- Experiencias combate
Otras formas de estrés severo (pero no extremo) pueden afectar seriamente al individuo pero, generalmente, no son los detonantes típicos de un trastorno por estrés postraumático, como por ejemplo la pérdida del puesto de trabajo, el divorcio, el fracaso escolar, etc.
Es importante destacar, tal como indica la investigación reciente, que, a pesar de la heterogeneidad de los sucesos traumáticos, los individuos que directa o indirectamente han experimentado este tipo de situaciones muestran un perfil psicopatológico común etiquetado en la actualidad bajo el rótulo de TRASTORNO POR ESTRÉS POSTRAUMÁTICO y en algunas ocasiones se presentan otros trastornos asociados como depresión, trastorno de ansiedad generalizada, ataques de pánico, conductas fóbicas o abuso de sustancias (Solomon, Gerrity, & Muff, 1992).
Sintomatología del estrés postraumático
Podríamos agrupar la sintomatología asociada mas común en tres bloques:
1. Re-experimentación del evento traumático
- Flashbacks.Sentimientos y sensaciones asociadas por el sujeto a la situación traumática.
- Pesadillas. El evento u otras imágenes asociadas al mismo son recurrentes en los sueños.
- Reacciones físicas y emocionales desproporcionadas antes acontecimientos asociados a la situación traumática .
2. Incremento de la activación
- Dificultades conciliar el sueño/Hipervigilancia
- Problemas de concentración
- Irratibilidad, impulsividad y/o agresividad
3. Evitación y bloqueo emocional
- Intensa evitación, huida, rechazo por parte del sujeto a situaciones, lugares, pensamientos, sensaciones o conversaciones asociadas al evento traumático.
- Pérdida de interés.
- Bloqueo emocional y/o aislamiento social
Conclusiones
Se ha afirmado que el estrés postraumático puede representar "una de las más severas e incapacitantes formas de estrés humano conocido" (Everly, 1995, p. 7).
Afortunadamente, el estrés traumático y sus consecuencias continúan ganando reconocimiento y las investigaciones recientes son abundantes en este campo, aunque debe reconocerse que es necesaria la existencia de más trabajo de investigación para alcanzar los resultados de efectividad deseados.
La detección y reconocimiento del estrés asociado a situaciones traumáticas es el primer paso para el individuo en su camino para su total recuperación e integración social.
El tratamiento a través de profesionales con la debida cualificación y experiencia se constituye como el factor crucial, junto a la propia actitud y predisposición del paciente, para ayudar a las víctimas a afrontar la tragedia y continuar con su vida de forma satisfactoria.
Referencias
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