Efectos del armamentismo en República Dominicana
Psicología Social - Comunitaria


  • Mayra Brea de Cabral
    Universidad Autónoma de Santo Domingo
    Santo Domingo, República Dominicana

    Edylberto Cabral
    Universidad Autónoma de Santo Domingo
    Santo Domingo, República Dominicana

Resumen

  • Se estudia la incidencia de las armas de fuego en el aumento de la criminalidad en el período comprendido entre los años 2000 - 2011 en República Dominicana. A partir de fuentes bibliográficas y el análisis de datos, se muestran las dimensiones del problema. Igualmente, se evalúa el impacto negativo de la violencia armada y su relación con el crecimiento de los homicidios en Latinoamérica y El Caribe. Se discuten planteamientos sobre la motivación que subyace en la proclividad de los ciudadanos para adquirir armas de fuego, visto como un mecanismo de "autoprotección" ante la creciente inseguridad percibida y la desconfianza en los organismos públicos encargados del orden y la seguridad nacional. Se comprueba que en los últimos 11 años la legalización de armas en el país se incrementó en 557%, convirtiéndose en un factor de riesgo para el portador y una fuente de abastecimiento del tráfico ilícito, observado en el alto índice de robos y homicidios efectuados mediante el uso de armas de fuego. La carrera armamentista recrudece notablemente la letalidad de la violencia de tipo delictiva, encontrándose el 42% de muertes violentas de tipo delictiva armada (robos, atracos, secuestros, ajustes de cuenta, sicariatos, muertes extrajudiciales, etc.); un 23% de violencia conflictiva de tipo interpersonal y social armada, tales como riñas, violencia intrafamiliar y de género, suicidios, etc.; y un 35% de causas indeterminadas. Además, aparece un brote impresionante de muertes y heridos por armas de fuego, un promedio diario de más de 22 personas fueron afectadas en el 2011. Sin lugar a dudas, se amerita frenar y luego revertir la peligrosa tendencia armamentista en el país. Los autores proponen algunas medidas necesarias para evitar el deterioro de la situación a niveles insostenibles.

    Palabras clave: Armamentismo, impacto negativo, riesgo, violencia, criminalidad, heridos de bala.



El presente trabajo parte de las generalidades y particularidades del negocio de las armas de fuego a nivel mundial. Aborda los efectos nocivos de la violencia armada en el desarrollo humano y social, especialmente en Latinoamérica y el Caribe. Muestra la evolución creciente del tráfico legalizado de armas en República Dominicana a partir de la década del 2000 y cómo este auge se produce simultáneamente con un crecimiento inusitado de la violencia y la inseguridad ciudadana. Aunque se reconoce el carácter multidimensional y multicausal de la violencia, se subraya la importancia del armamentismo como un poderoso factor de riesgo amplificador y facilitador de la violencia dominicana.

Se consideran cuatro planteamientos básicos:

1. La proliferación de armas de fuego es un facilitador de violencia, inseguridad, inestabilidad social y, por ende, la violencia armada impacta negativamente en el desarrollo económico, social y humano de América Latina y El Caribe.

2. El armamentismo en República Dominicana se recrudece notoriamente a partir del año 2000 con las facilidades y apertura al tráfico, acceso y legalización de las armas de fuego en la población civil por parte de las autoridades oficiales, constituyendo hoy día un factor de riesgo y una fuente de abastecimiento al tráfico ilegal de armas existente.

3. La percepción de inseguridad ocasionada por la creciente violencia y la desconfianza en los organismos de protección ciudadana, son factores que predisponen a adquirir armas de fuego como un mecanismo de autoprotección de gran aceptabilidad social y cultural.

4. La proliferación de armas de fuego coadyuva notablemente al aumento de la violencia en los últimos 11 años en República Dominicana y exacerba la letalidad de la violencia en general, incrementando tanto la violencia urbana de tipo delictiva como la conflictividad social con una secuela impresionante de muertos y heridos de bala.

El procedimiento metodológico utilizado para el presente estudio parte de fuentes mixtas de información, de un marco de referencia bibliográfico internacional sobre los efectos de la violencia armada en el desarrollo mundial y en la región latinoamericana. Se analizan estadísticas de diversas fuentes de República Dominicana, de las características y evolución del tráfico de armas y la violencia en los últimos años, con el propósito de descubrir la estrecha vinculación entre ambos fenómenos con fines explicativos.

Generalidades y particularidades del armamentismo

En el mundo circulan 875 millones de armas de fuego en poder de civiles, fuerzas públicas y militares. El gasto militar ronda los 1.5 trillones de dólares. Se estima que en manos de civiles hay 650 millones de armas, alrededor de 75% del total conocido. A consecuencia de la violencia armada mueren aproximadamente 740,000 personas anualmente y el 67% de dichas muertes ocurre en lugares que no se encuentran en conflictos de guerra (Small Arms Survey, 2007).

Cada año se producen 8 millones de nuevas armas y 16 mil millones de municiones, es decir, un promedio de dos balas y media por cada persona mundialmente, para un costo humano muy alto como consecuencia de dicha proliferación, muere una persona cada minuto (Luz i Álvarez, Daniel, 2010). Se estima que el comercio anual de armas ligeras asciende a 1.1 billones de dólares. Las empresas de seguridad privada poseen entre 1.7 y 3.7 millones de armas de fuego a nivel mundial, estimación basada en extrapolaciones efectuadas a partir de las existencias declaradas (Small Arms Survey, 2011).

Aunque las armas no son la raíz de la violencia, actúan como facilitadores del conflicto. Hay consenso en que la posesión de armas en la población civil es un factor de riesgo y de desestabilización. Paradójicamente, Latinoamérica y El Caribe constituyen una de las regiones de mayor nivel de violencia homicida en el mundo.

Según la declaración de Ginebra del 2007, las armas de fuego ocasionan más del 60% de las muertes violentas en el mundo, independiente de la existencia de situaciones de conflicto armado.

Y merecería preguntarse ¿Quiénes se benefician del negocio de las armas y tratan a toda costa de incentivar la tendencia armamentista y, por ende, fomentar el auge de la violencia en el mundo?

Efectos negativos de la violencia armada

Para iniciar el análisis del primer planteamiento sobre los efectos de la proliferación de armas, se parte del concepto de violencia armada establecido por la Convención de Ginebra (2006 y 2007), que se considera como “el uso intencional de la fuerza ilegítima (o amenaza) con armas o explosivos, contra una persona, grupo, comunidad o Estado que socava la seguridad centrada en las personas y/o el desarrollo sostenible”.

Aunque se ha intentado categorizar los diversos tipos de violencia armada según el contexto, la motivación, su autor generador, etc, existen serias limitaciones en algunos países para lograr diferenciarlas entre sí, por ejemplo, en los casos de violencia política, de tipo delictiva, de género y otras (UNODC, 2011).

Entre los efectos negativos de la violencia armada en el desarrollo socioeconómico y humano se enumeran: el debilitamiento de la paz y el deterioro de la economía, factores que de por sí ponen en peligro la estabilidad política de un país; se socava el estado de derecho y entorpece el progreso hacia los objetivos de Desarrollo del Milenio; daños a la propiedad y bienes y gastos en salud; gastos improductivos en servicios de seguridad.

A grandes rasgos, se podría resumir el impacto negativo de la violencia armada de acuerdo a su procedencia o cierta forma de expresión, en:

1. La violencia armada asociada a conflictos armados (guerras): provoca desplazamientos forzosos, destruye la infraestructura, el capital social y humano y deja lesiones duraderas de largo plazo en las actividades de reconstrucción y reconciliación. Son muy comunes otros delitos como los sexuales y actos criminales luego de un conflicto armado.

2. La violencia armada asociada a la delincuencia: debilita y penetra a las instituciones, las corrompe, siembra miedo e inseguridad, contribuye al clima de impunidad y al delito nacional y transnacional como son el tráfico de personas, de drogas, de armas ilegales, etc.

3. La violencia asociada al conflicto interpersonal-social (intrafamiliar, de género, suicida, etc.): destruye la familia y la comunidad, ocasiona lesiones psicológicas y físicas en los supervivientes y las víctimas. Genera mayor inseguridad social. En América Latina y El Caribe hay predominio de la violencia de tipo homicida frente a la producida por conflictos armados (guerras) y la denominada violencia autoinfligida (suicidios)

En la figura 1,se presenta la tasa promedio de homicidios por subregiones en el mundo para el año 2009, donde Centro América experimenta la mayor tasa promedio de homicidios, seguida por África del Sur y por los países que componen El Caribe.

Figura 1.  La tasa promedio de homicidios de las subregiones del mundo en el año 2009
Fuente: Elaboración propia con base en datos del 2009 de las estadísticas de homicidios de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) 2011.

Homicidios y armas de fuego en América Latina

El 42% de los homicidios mundiales en el 2010 fueron cometidos con armas de fuego. En América, esta cifra fue de cerca del 74%, mientras que en Europa fue cerca del 21% (UNODC, 2011). El Salvador posee una de las tasas de homicidio más altas de América Latina. En ese país centroamericano son asesinadas diariamente en promedio 12 personas, del 74 al 80% con armas de fuego. Además, se ha calculado que la violencia tiene un costo anual del 11% del PIB, según un estudio del BID (CASAC, 2011).

En Colombia, país suramericano, un análisis estadístico de los crímenes del 1999 al 2005 reveló que el 80% fue de “criminalidad armada” (Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, 2005). También se demostró, que el 90% de las masacres homicidas son provocadas con armas de fuego en dicho país. Paradójicamente, en Colombia es relativamente bajo el número de lesionados con armas de fuego.

En Jamaica, Santa Lucia y en muchas otras islas del Caribe aumentan los crímenes con armas de fuego y otras formas de violencia, implicando a jóvenes desertores escolares o con bajo nivel de educación.

En el año 2010, la Coalición Latinoamericana para la Prevención de la Violencia Armada (CLAVE) describe la incidencia de las armas de fuego en los homicidios de algunos países de la región, entre los que se señalan:

– Guatemala con 89%; Venezuela con un 86%; Honduras un 85%; El Salvador y Colombia con un 80%. Estos cinco países tienen muy altas tasas de violencia.

– Panamá con un 69.7%; México un 58%; Nicaragua un 56%; Costa Rica 52% y Chile un 49.2%. Estos tres últimos son países que tienen menores tasas de violencia.

– En una tercera categoría aparece Argentina con una incidencia de homicidios con armas de fuego de 47.5% y en Ecuador con 40.1%.

De esta situación de violencia armada no escapa la República Dominicana con alrededor del 67% de incidencia de armas en todos sus homicidios.

La proliferación de armas en manos de civiles en República Dominicana

El segundo planteamiento propuesto asume que el armamentismo en República Dominicana se recrudece notoriamente a partir del año 2000 y constituye hoy día un factor de riesgo y una de las fuentes de abastecimiento del tráfico ilegal existente.

Al analizar los datos del Sistema Integral General de Aduanas dominicano (SIGA) se observa un registro de 1561 importaciones de armas y accesorios del sector oficial y privado, por un valor declarado de alrededor de 127 millones de dólares (FOB) desde julio 2001 a sept. 2011 (SIGA, sept. 2011). Se estima un promedio diario de gastos de US$34,231 en importación de armas al país, aun a pesar de que a partir del 2006 hay ciertas restricciones para la importación de armas pequeñas y ligeras en el sector privado.

La evolución de armas legales en la población civil del país pasa de unas 30,516 armas debidamente registradas en el año 2000 a unas 206,707 existentes al 2011.

armamentismo en República Dominicana

Figura  2.  Cantidad de armas legalmente registradas en el país del 2000 – 2011
Fuente: Elaboración propia extraída de informes, boletines y declaraciones del Ministro de Interior y Policía y de datos estadísticos suministrados por el Departamento de Control de Armas del Ministerio de Interior y Policía.

Para el 20 de septiembre del 2011, el Ministerio de Interior y Policía tenía registradas 206,118 armas de fuego legales y para enero del 2012 esta cifra ya alcanzaba las 206,707, aparte del número indeterminado de armas ilegales circulando que ningún organismo sabe estimar con exactitud. De acuerdo a cálculos realizados, hay una escopeta, pistola o revólver por cada 50 habitantes en nuestro país, y esa cantidad sólo se refiere al número de armas legales. Del total de armas de fuego registradas en el 2011, el 76% corresponde a pistolas, el 12% a revólveres, el 11% a escopetas y el restante a fusiles y rifles; la importación de pistolas y revólveres está prohibida desde el 2006, no siendo así para el caso de las escopetas, por cuanto estas últimas tienden a incrementarse en estos últimos años.

Menos de un 4% de la totalidad de las armas registradas en el país al mes de septiembre del 2011 estaban en posesión de mujeres y un 96.5% en poder de los hombres y cuyas edades de mayor frecuencia son de 35 a 54 años (figura 3).

Figura 3.  Armas por edad y género al 2011
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Ministerio de Interior y Policía de septiembre 2011.

Para la década del 2000 el Estado dominicano concedió muchas facilidades para el proceso de legalización. Durante los años 2003-2005 se otorgan 295,839 permisos a armas, es decir, se autorizan más de 270 licencias de armas diarias, el 93% al sector privado y sólo el 7% al sector oficial. Todo esto, naturalmente, sin contar con la apreciable cantidad de armas que circulaban en las instituciones castrenses.

En este periodo solo se exigían unos tímidos requisitos para la legalización del mortal artefacto, asignándose autorización de porte a innumerables armas de dudable procedencia, obtenidas en el mercado ilegal.

Afortunadamente, el Ministerio de Interior y Policía introdujo a partir del 2006 algunas resoluciones, modificaciones y medidas restrictivas para un mayor control en la comercialización así como también en la expedición de permisos concedidos, aunque todavía muestran ser insuficientes para lo que se amerita.

En un estudio realizado en el país (Brea y Cabral, 2006; publicado en 2007) se midió la percepción en estudiantes universitarios de las facilidades ofrecidas por el Estado dominicano para la legalización de armas de fuego, encontrándose que más de la mitad de los entrevistados respondieron “es fácil” en aquellos momentos registrar un arma. Alrededor del 70% sostuvo que las leyes vigentes para la época facilitaban la adquisición de armas. Y a esta apertura inoportuna e irresponsable del Estado dominicano, iniciada a principios de la década, se le puede hoy atribuir la gran circulación de armas en la actualidad.

Tabla 1
Percepción en estudiantes universitarios de la facilidad para el registro y acceso de armas en el 2006

Fuente: Brea, M. y Cabral, E. (2006, publicado en 2007)

En un estudio posterior realizado con participantes entre 12 y 30 años de edad institucionalizados por delitos y que se comparó con otra muestra de jóvenes de la comunidad, se mostró claramente la existencia del tráfico y comercialización ilegal de armas, prácticamente organizado a nivel barrial y culturalmente aprobado y bastante conocido al interior de las comunidades (Brea & Cabral, 2009).

Armas legales: un riesgo mortal y una fuente de abastecimiento del tráfico ilegal de armas

Un sin número de atracos y asesinatos son perpetrados para apoderarse de armas de fuego, pudiéndose percibir la dimensión de este problema a través de las armas incautadas y decomisadas por las autoridades. Según declaraciones de la Policía Nacional, en los primeros siete meses del año 2011 se incautaron 481 armas cortas y ligeras, para un promedio de más de dos armas incautadas a diario, y muchas de ellas estaban reportadas como robadas (Herrera, Mairobi, sept. 2011, Listín Diario). Regularmente se reportan robos de pistolas en asaltos y asesinatos de civiles, oficiales y alistados. Tres casos muy mencionados son: primero, el asesinato de un empresario en la capital, al enterarse los atracadores de que la víctima portaba un arma, y sin que hubiese mostrado él ningún tipo de resistencia, fue rápidamente acribillado. El segundo, un comerciante del sector Los Mina que fue vilmente asesinado al percatarse los malhechores de que poseía un arma. El tercero, un ex general visitando amigos del sector residencial Altos de la Pradera fue matado por atracadores para despojarlo de su arma de reglamento. Estos son simples ejemplos de lo que a diario sucede en nuestro país como muestra del riesgo en sí mismo que conlleva portar un arma, la que supuestamente se obtiene para “autoprotegerse”, pero que muy contrariamente, ocasionan muertes repentinas e inoportunas.

La Dirección General de investigaciones Criminales de la Policía Nacional (DICRIM) afirmó, en rueda de prensa el 14 de junio del 2011, que había recuperado más de tres mil armas de fuego en solo 90 días, muchas eran robadas (Germán Pérez, R, junio 2011, El Nacional). Al mismo tiempo, el Ministerio de Interior y Policía entre enero 2007 y junio 2011 reportó 2,491 armas como robadas y perdidas (en cuatro años y medio) equivalente a más de una arma por día, y muy probablemente esas armas estén en manos de delincuentes y criminales.

Otro caso digno de mención en el año 2011 fue la muerte violenta del asistente de la Dirección Nacional de Control de Drogas, César Augusto Ubrí Bocio, donde el arma que sesgó su vida procedía de una institución castrense. Vemos, como también armas de las fuerzas del orden público llegan a parar a manos de bandoleros. Y ni hablar del volumen de armas sofisticadas incautadas por la Dirección Nacional de Control de Drogas a narcotraficantes en nuestro país, las que superan con creces la capacidad de las armas que portan las fuerzas de seguridad.

En la figura 4 se muestra que las armas legales constituyen un factor de riesgo y muerte, debido al posible despojo que son objeto por parte de la delincuencia y, además, como fue señalado anteriormente, constituyen una de las fuentes de abastecimiento para la circulación y el arsenal ilícito existente.

Se observa, que en cinco años (2007 a 2011) de los 3,912 homicidios de origen delincuencial efectuados en el país, 248 (el 6%) se originó para despojar o sustraer un arma de fuego, aumentando en los portadores de armas el riesgo de muerte frente a los no portadores.

Figura 4. Homicidios por despojo de Armas de fuego del 2007-2011
Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Procuraduría General de la República del 2007 al 2011.

La percepción de inseguridad y motivación hacia las armas de fuego

El tercer planteamiento del ensayo se refiere a la percepción de inseguridad que ocasiona la creciente violencia y la desconfianza en los organismos de protección ciudadana, factores que predisponen a la adquisición de un arma de fuego como mecanismo de autoprotección, creándose una aceptabilidad social y cultural frente al fenómeno del armamentismo.

Estudios de percepción realizados en el país durante varios años consecutivos, han mostrado que la inseguridad provocada por la violencia se encuentra entre los tres primeros lugares de preocupación de los dominicanos. Tanto en las encuestas internacionales del Latinbarómetro, aplicadas durante seis años consecutivos (2004 – 2009) como en las encuestas del Observatorio Ciudadano del Ayuntamiento del Distrito Nacional (2006 – 2011), coinciden en señalar a la inseguridad como el tercer problema que perciben los dominicanos les afecta sensiblemente (Tabla 2 y 3).

Tabla 2
Encuestas de Latinbarómetro 2004-2009

Fuente: Latinbarómetro 2004-2009

Tabla 3
Encuestas del Observatorio Ciudadano del Ayuntamiento del Distrito Nacional 2006-2011 (9,346 encuestados en total)

Fuente: Datos del Observatorio del Ayuntamiento del Distrito Nacional 2006-2011 En el estudio realizado por el Newlink Political, Lilian Bobea y Vielka Polanco (2005) en 10 barrios pobres del Distrito Nacional y Santiago, se encontró que la percepción de seguridad en los barrios había empeorado respecto a años anteriores, generalizándose una “sensación de vulnerabilidad y desempoderamiento”, debido a la delincuencia callejera asociada a la prevalencia de pandillas, el creciente microtráfico de drogas en los barrios, los enfrentamientos armados entre grupos, la incapacidad de la policía de enfrentarlos debido a la falta de recursos (personal, de equipos, etc.) y por estar implicados en la delincuencia (corrupción e impunidad). Por otro lado, en dicho estudio encuentran el accionar policial errático (prácticas coercitivas y reactivas), las redadas indiscriminadas y la inacción frente a la delincuencia. Se describe el nuevo perfil del delincuente: un individuo más joven, que porta armas y más despiadado que antes. Se asocian en bandas o naciones (corporación cuasi militar) cuyos antivalores se basan en patrones de violencia y anomia, deseo de poder, control grupal y territorial. Provienen de sectores empobrecidos y con falta de oportunidades. También se señaló la prevalencia de una percepción negativa de la justicia y la policía, que para sobrevivir liberan a los inculpados y son tolerantes ante los perpetradores.

Precisamente, la poca confianza en las instituciones del orden público es lo que fortalece el círculo vicioso entre la violencia, la inseguridad y las armas de fuego, siendo las armas de fuego un mecanismo, aunque fallido, de búsqueda de protección ante la inseguridad percibida y la desconfianza en las fuerzas del orden público por las condiciones que se dan a lo interno de estas instituciones.

En el estudio antes mencionado de Brea y Cabral (2007) con estudiantes universitarios, se encontró una baja credibilidad en instituciones como la Policía Nacional (el 2.3% respondió tener “mucha confianza” mientras que el 38.4% de los encuestados dijo tener “nada de confianza”); en el Sistema Judicial no confiaron “en nada” el 35% versus el 5% de los participantes que dijo sentir “mucha confianza”; en el Sistema Penitenciario el 48% no confiaba versus el 5.7% que sí confiaba mucho; en las Fuerzas Armadas el 22% no confiaba y sólo el 18% dijo confiar mucho en ella.

Si bien el crimen organizado ha penetrado y corrompido una gran parte de las instituciones públicas y privadas, entre ellas, los organismos del orden y seguridad, y de la justicia, la sociedad civil no debe asumir su propia seguridad a costa de crear un mayor caos social y prevalecer la teoría de “sálvese quien pueda”.

Incidencia de las armas de fuego en la violencia y criminalidad

El cuarto planteamiento considera la proliferación de armas de fuego como factor que coadyuva al aumento de la violencia en los últimos 10 años en República Dominicana, ya que el auge y predominio de la violencia armada exacerba la letalidad de la violencia en general, incrementando tanto la violencia urbana de tipo delictiva como la conflictividad social con una secuela impresionante de muertos y heridos de bala.

El homicidio es la principal causa de muerte en el país. Veamos su evolución en los últimos 20 años, en que pasa de una tasa (número de homicidios por cada 100 mil habitantes) de 13 hasta alcanzar cifras de 26.4 en el 2005.

Tabla 4
Evolución de los homicidios del 1991 al 2011 en República Dominicana

armamentismo en República Dominicana

Figura 5. Evolución de los homicidios del 1991 al 2011 en República Dominicana
Fuente: Elaboración propia con base en datos de la Policía Nacional, de la Procuraduría General de la República y del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) en diferentes años.


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Para citar este artículo:

  • Brea, M. & Cabral, E. (2012, 17 de abril). Efectos del armamentismo en República Dominicana. Revista PsicologiaCientifica.com, 14(7). Disponible en: http://www.psicologiacientifica.com/armamentismo-efectos-republica-dominicana


1 Comentarios para “Efectos del armamentismo en República Dominicana

  1. Clara Pérez Cárdenas

    Felicito a la autora or la seriedad con que ha enfrentado este tema y esta invstigacion en particular.

    Desde Cuba, una colega que sigue la produccion intelectual de esta autora.

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