Funcionamiento y repercusión familiar en adolescentes embarazadas atendidas en el Policlínico de Calabazar
Psicología de la Salud


  • Maria Zayda Guridi González
    Policlínico Mártires de Calabazar
    La Habana, Cuba

    Virginia Franco Pedraza
    La Habana, Cuba

    Yessie Arlet Guridi Lueges
    La Habana, Cuba

    Diana Cabana Pérez
    La Habana, Cuba

    Ana Piroska Fernández Bekos
    La Habana, Cuba

Resumen

  • El embarazo en la adolescencia puede ser un golpe arrollador para la vida familiar y reclamar una drástica variación y cambios en su funcionamiento habitual, ya que el embarazo precoz demanda desafíos y posturas diferentes. La actitud de la familia ante este acontecimiento, resulta decisiva para optimizar la salud, el bienestar y la calidad de vida de la misma, tratándose de un proceso en que no sólo es importante tomar en consideración los aspectos biológicos sino también importantes factores psicosociales; por lo que realizamos un estudio descriptivo prospectivo y transversal en las familias de adolescentes embarazadas, atendidas en la consulta multidisciplinaria del Policlínico Universitario Mártires de Calabazar durante el período de enero a diciembre del 2010, con el objetivo de caracterizar la familia de dichas gestantes; la muestra estuvo conformada por 53 adolescentes embarazadas, según criterios de inclusión y exclusión. Fueron estudiadas las variables edad, escolaridad, ocupación, relación de pareja, clasificación de la familia, funcionamiento familiar y repercusión familiar del embarazo en la adolescencia como problema de salud. Se aplicó una entrevista semiestructurada, el FF-SIL y el IRFA. Como resultados, predominó el grupo de 15 a 18 años de edad (96,2%), la escolaridad de secundaria (47,2%), inestabilidad de pareja (58,5%) y las desocupadas (84,9%). Los mayores porcentajes correspondieron a las familias monoparentales (79,2%), medianas (52,8%), extensas (62,3%), trigeneracionales (68,0%), moderadamente funcional, y una repercusión moderada (32,2%) y favorable (64,2%). Se recomienda estructurar programas sexológicos dirigidos y realizados por equipos multidisciplinarios.

    Palabras clave: Embarazo, adolescente, sexualidad, familia.



La adolescencia, definida como transición entre la infancia y la edad adulta, es un período crítico. Muchos autores delimitan esta etapa de una forma imprecisa, pero la OMS la define como la etapa comprendida entre los 10 y los 19 años (Peláez J.1999).

En las adolescentes, la evolución del desarrollo biológico se separa progresivamente del psicológico y social, pues se observa claramente un descenso en la edad de la menarquía, lo que les permite ser madres a edades tan tempranas como los 11 años. La madurez psicosocial, en cambio, tiende a desplazarse a edades más avanzadas debido al largo proceso de preparación que requiere un adolescente para llegar a ser autovalente en ambos sentidos (Centro Nacional de Educación Sexual, 2003).

Es importante conocer las características de esta etapa, por la que todos pasan con sus variaciones individuales y culturales, para interpretar actitudes y comprender a los adolescentes especialmente durante un embarazo, sabiendo que una adolescente se comportará como corresponde al momento de la vida que está transitando, sin madurar a etapas posteriores por el simple hecho de estar embarazada (Faílde Garrido JM y col. 2008).

El embarazo en la adolescencia constituye un importante problema de salud pública en América Latina y el resto del mundo. La evolución de la gestación en la adolescencia continúa siendo un problema importante para los profesionales de la salud, ya que el embarazo en este período tiene importantes consecuencias sociales y de salud sobre la madre adolescente y su hijo, y una mayor incidencia de complicaciones médicas en comparación con las gestantes adultas. Estas complicaciones son más graves en adolescentes de menor edad, y aún más graves en las adolescentes menores de 15 (Gollo P.R., Rus AOA. 2000).

Asimismo, las adolescentes tienen poca experiencia para reconocer los síntomas propios del embarazo y son renuentes a aceptar la realidad de su situación. Por otra parte, desconocen adónde acudir para obtener orientación y ayuda y, en general, vacilan en confiar en los adultos (Suárez C. 2005).

El embarazo en la adolescencia, además de constituir un riesgo médico elevado, lleva aparejado dificultades socioeconómicas y emocionales para la madre y su hijo, lo que se conoce como el “Síndrome del fracaso”. Es por tanto, la etapa que puede determinar el sentido de la vida y el bienestar futuro (Davis Ivey Ch. 1998).

Frecuentemente, es un embarazo no deseado o no planificado, con una relación débil de pareja, en muchos casos fortuita u ocasional, lo cual determina una actitud de rechazo y ocultamiento de su condición por temor a la reacción del grupo familiar, amigos y maestros; comportamiento que generalmente conduce a la detección y el control prenatal tardío o insuficiente, con sus consecuencias negativas antes y después del nacimiento (Cruz M.V. y col. 2004).

El problema que se presenta para las embarazadas adolescentes es que están transitando por el difícil camino de transformarse en una mujer adulta, y a la crisis de la adolescencia, desencadenada por los cambios biológicos, psicológicos, sociales e interpersonales, se le suma la crisis del embarazo que es una crisis secundaria provocada por la presencia de una vida en el vientre, que compromete a estas jóvenes con una responsabilidad y madurez para las que no se han desarrollado totalmente (González G.H. 2006).

El embarazo, deseado o no, desempeña un papel fundamental en la determinación de las oportunidades futuras de la joven, ya que puede desorganizar su vida, su educación y su relación familiar (Paraño MW, Narvadez PV. 2004).

El papel del factor humano en el proceso salud-enfermedad va mucho más allá de la básica relación médico-paciente e incluso del rol activo y responsable de la persona para con su salud y bienestar, y presupone legitimar el importante papel de la familia en el proceso de mantener, restablecer u optimizar la salud de cualquiera de sus miembros (Roca Perara M A. 2003). Ello adquiere especial significación en el caso de las adolescentes embarazadas cuya atención y afrontamiento rebasa los marcos institucionales sanitarios para abarcar la vida cotidiana de la gestante y sus familiares.

Todo ello obliga a profundizar en el grado de funcionamiento de las familias, ya que este “influye en la aparición y descompensación de las enfermedades crónicas, en la mayoría de las enfermedades psiquiátricas y en las conductas de riesgo de salud” (Arés, P. 2008).

En el Policlínico Universitario Mártires de Calabazar, del Municipio Boyeros, se realiza la consulta multidisciplinaria del Programa Materno Infantil, donde todas las embarazadas son valoradas por diferentes especialidades, dentro de ellas, la atención psicológica. Esta consulta tiene como objetivo principal identificar aquellas embarazadas de riesgo materno infantil, entre ellas, las adolescentes, con el propósito de disminuir la tasa de mortalidad infantil del área de salud, así como mejorar el bienestar psicológico y social de la adolescente embarazada.

Por todo lo anteriormente expuesto y considerando que el embarazo en la adolescencia es un problema de salud con repercusión biopsicosocial, es que nos propusimos realizar este estudio con el objetivo de caracterizar la familia de las adolescentes embarazadas atendidas en la consulta multidisciplinaria del Programa Materno-Infantil del Policlínico Mártires de Calabazar.

Objetivos

General

Caracterizar la familia de las adolescentes embarazadas atendidas en la consulta multidisciplinaria del Programa Materno-Infantil del Policlínico Mártires de Calabazar.

Específicos

- Describir las adolescentes embarazadas según grupo de edad, escolaridad, relación de pareja y ocupación.

- Clasificar las familias según: tamaño, ontogénesis, vínculo generacional y funcionamiento familiar.

- Evaluar la repercusión familiar del embarazo en la adolescencia como evento vital.

Diseño metodológico

Se realizó un estudio descriptivo, prospectivo y transversal en la familia de un grupo de embarazadas adolescentes que fueron atendidas en la consulta multidisciplinaria del Programa Materno-Infantil del Policlínico Universitario Mártires de Calabazar en el período de Enero a Diciembre del 2010.

Del universo de adolescentes embarazadas que fueron 67, se seleccionó la muestra de estudio teniendo en cuenta los criterios de inclusión y exclusión, la cual quedó conformada por 53 adolescentes embarazadas en el periodo de tiempo antes mencionado. No fue necesario aplicar ningún método aleatorio para la misma.

Criterios de inclusión

- Embarazada de 10 a 18 años y familiar de la misma.

- Que el familiar tenga entre 18 y 65 años de edad y que conviva en el hogar de la adolescente embarazada, de modo tal, que conozca su dinámica familiar.

- Aprobación de la adolescente y del familiar a participar en la investigación.

Criterio de exclusión

- Familiar de la adolescente embarazada que presente alguna limitación mental que no pueda brindar información para el desarrollo de la investigación.

Variables estudiadas

EDAD: Se representó según años cumplidos de la embarazada, a través de la siguiente escala:

10 – 14 años
15 – 18 años

ESCOLARIDAD: Expresó el nivel escolar alcanzado por la adolescente embarazada y se representó con la siguiente escala:

Primaria
Secundaria
Preuniversitario o técnico medio

RELACIÓN DE PAREJA: Reflejó la estabilidad o no de la relación de pareja, según criterio emitido por la adolescente; representándose en:

Pareja estable: Se refiere a que la pareja mantenga una relación permanente y convivan juntos.

No pareja estable: cuando la relación de pareja no es permanente y no conviven juntos.

OCUPACIÓN: Expresó la condición de ocupación social de la embarazada, como:

Estudiante
Trabajadora
Desocupada

CLASIFICACIÓN DE LA FAMILIA: Se refirió a los distintos tipos de familia según tamaño, ontogénesis y vínculo generacional.

- Tamaño:

Grande: (7 o más miembros)
Mediana: (de 4 a 6 miembros)
Pequeña: (de 1 a 3 miembros)

- Ontogénesis: Se tuvo en cuenta la presencia de uno o ambos padres, clasificándola en:

Familia mono parental: un solo padre con sus hijos.

Familia biparental: ambos padres con sus hijos

Familia Nuclear: Constituida por los padres casados o no y su descendencia.

Familia Extensa: Familia que desciende de un mismo tronco independientemente del número de generaciones.

Familia Ampliada: Cuando cohabitan miembros de la familia que no proceden de las líneas generacionales directas ni sus descendientes o cónyuges sino personas sin grado cercano de parentesco y consanguinidad.

- Por vínculo generacional:

Bigeneracional: Cuando cohabitan 2 generaciones.
Trigeneracional: Cuando cohabitan 3 generaciones.
Cuatrigeneracional: Cuando cohabitan 4 generaciones.

FUNCIONAMIENTO FAMILIAR: Expresó la dinámica de las relaciones entre los miembros de la familia, la cual se produce en forma sistémica y es relativamente estable. Condiciona el ajuste de la familia al medio social y el bienestar subjetivo de sus integrantes. Se evaluó mediante la prueba de Percepción de Funcionamiento Familiar (FF-SIL). Las categorías evaluadas fueron las siguientes:

- Cohesión: Unión familiar física y emocional al enfrentar diferentes situaciones y en la toma de decisiones de las tareas domésticas.

- Armonía: Correspondencia entre los intereses y necesidades individuales con los de la familia en un equilibrio emocional positivo.

- Comunicación: Los miembros de la familia son capaces de trasmitir sus experiencias y conocimientos de forma clara y directa.

- Adaptabilidad: Habilidad de la familia para cambiar de estructura de poder, relación de roles y reglas ante una situación que lo requiera.

- Afectividad: Capacidad de los miembros de la familia de vivencias y demostrar sentimientos y emocionales positivas unos a los otros.

- Rol: Cada miembro de la familia cumple las responsabilidades y funciones negociadas por el núcleo familiar.

- Permeabilidad: Capacidad de la familia de brindar y recibir experiencias y ayuda de otras familias e instituciones.

Diagnóstico de funcionamiento familiar según puntuación total:

- Familia Funcional: 57 a 70 puntos
- Familia Moderadamente Funcional: 43 a 56 puntos.
- Familia Disfuncional: 28 a 42 puntos
- Familia Severamente Disfuncional: 14 a 27 puntos

REPERCUSIÓN FAMILIAR: Expresó el impacto que tiene el evento vital que atraviesa la familia (embarazo en la adolescencia), exigiéndole reajustes, cambios o modificaciones en su dinámica interna y modo de vida, que pueden favorecer la salud o dificultarla. Se utilizó el Instrumento de Repercusión Familiar (IRFA), el cual nos permitió evaluar diferentes aéreas, como son:

Área socioeconómica
Área socio psicológica
Área de funcionamiento familiar
Área estado de salud

La repercusión familiar se clasifica en diferentes niveles:

- No repercusión (0-20 puntos): Cuando el evento no ha exigido cambios a la familia en su dinámica interna y en el modo de vida familiar.

- Repercusión leve (21-40 puntos): Cuando el evento ha exigido a la familia muy pocos cambios en su dinámica interna y el modo de vida familiar.

- Repercusión moderada (41-60 puntos): Cuando el evento ha exigido a la familia algunos cambios en su dinámica interna y modo de vida.

- Repercusión elevada (61-80 puntos): Cuando el evento ha exigido a la familia muchos cambios y modificaciones en dinámica interna y modo de vida.

- Repercusión severa (81 y más puntos): Cuando el evento ha exigido a la familia realizar gran cantidad de cambios y modificaciones importantes en su dinámica interna y modo de vida.

Repercusión favorable: Cuando la familia evalúa o considera que los cambios y modificaciones realizadas, o el hecho de no haber ocurrido cambios son favorables para el sistema familiar.

Repercusión desfavorable: Cuando la familia evalúa o considera que los cambios y modificaciones realizadas, o el hecho de no haber ocurrido cambios, son desfavorables para el sistema familiar.

Técnicas y procedimientos de recolección de los datos

- Se confeccionó un modelo de consentimiento informado (anexo 1) donde la adolescente y el familiar de la misma reflejaron su aprobación de participar en la investigación.

- Fue creada una entrevista semiestructurada (anexo 2) por parte de los autores de este estudio que recoge los datos necesarios de la adolescente embarazada y de la familia, lo que nos permitió desarrollar los objetivos de la investigación.

Los instrumentos de evaluación psicológica aplicados al familiar fueron los siguientes:

1. Test de percepción del funcionamiento familiar (FF-SIL) (anexo 3).

2. Instrumento IRFA (anexo 4):

- Test de percepción del funcionamiento familiar (FF-SIL) (anexo 3): Instrumento validado en Cuba, por Isabel Louro-Bernal y colaboradores, en la década de los 90, el cual es de bajo costo y de fácil comprensión, que será aplicado al familiar de la adolescente embarazada, para evaluar el funcionamiento familiar a partir de la percepción de que tiene de la familia y las categorías a evaluar son:

Cohesión ítems 1 y 8
Armonía ítems 2 y 13
Comunicación ítems 5 y 11
Adaptabilidad ítems 6 y 10
Afectividad ítems 4 y 14
Roles ítems 3 y 9
Permeabilidad ítems 7 y 12

- Instrumento IRFA (anexo 4): Instrumento elaborado por la Lic. Patricia Herrera Santí y colaboradores en el 2002, para evaluar el impacto que tienen los diferentes eventos en la salud familiar. Consta de 20 ítems, distribuidos por áreas que evalúan variables específicas.

Área socio económica Área funcionamiento familiar
Área socio psicológica Área estado de salud

Procesamiento estadístico

La información que se recogió en la entrevista semiestructurada (anexo 2) se llevó a una base de datos, utilizando el tabulador EXCEL y se procedió al análisis de los resultados, mediante el porcentaje como frecuencia relativa.

Consideraciones éticas

La realización de este trabajo se llevó a cabo cumpliendo con todos los principios éticos, en cuanto a la no maleficencia, teniendo en cuenta los riesgos y beneficios que pueda acarrear el estudio para el paciente, por lo que se realizó solamente con el consentimiento informado del mismo (anexo 1).

Resultados

Tabla 1
Distribución de adolescentes embarazadas según grupo de edad. Policlínico Mártires de calabazar, 2010

Fuente: Entrevista semiestructurada

Como puede observarse en la tabla 1, el mayor porcentaje de adolescentes embarazadas se reportó en el grupo de 15 a 18 años con un 96,2%. Solamente dos embarazadas tenían menos de 15 años.

Tabla 2
Distribución de adolescentes embarazadas según escolaridad. Policlínico Mártires de Calabazar, 2010

Fuente: Entrevista semiestructurada

Como se muestra en la tabla 2, casi la mitad de las embarazadas estudiadas solo habían alcanzado el nivel de secundaria básica (47,2%), siguiéndole el técnico medio con 30,2%. No se reportaron adolescentes con el nivel de primaria por lo que no se refleja en la tabla.

Tabla 3
Distribución de adolescentes embarazadas según relación de pareja. Policlínico Mártires de Calabazar, 2010

adolescentes embarazadas

Fuente: Entrevista semiestructurada

En esta tabla 3 se evidencia que el 58,5% no presentaba una pareja sexual estable, solamente 22 pacientes (41,5%) del total fueron las que reportaron tener una estabilidad de pareja sexual.

Tabla 4
Distribución de adolescentes embarazadas según situación social. Policlínico Mártires de Calabazar, 2010

Fuente: Entrevista semiestructurada

En esta tabla se muestra que hubo un predominio de adolescentes desocupadas, es decir que el 84,9% del total no estudiaban ni trabajaban, solo dos embarazadas ya habían terminado su técnico medio y se encontraban laborando. Este resultado puede deberse al hecho de que algunas adolescentes embarazadas se vieron en la necesidad de abandonar sus estudios por su maternidad, mientras que otras ya habían abandonado sus estudios antes del embarazo.

Tabla 5
Distribución de las familias de las adolescentes embarazadas según clasificación de tamaño, ontogénesis y vínculo generacional. Policlínico Mártires de Calabazar, 2010

Fuente: Entrevista semiestructurada

En la tabla 5 se observa que la mayoría de las familias eran monoparentales con un reporte de 79,2% (42 familias). Solamente 11 familias estaban constituidas por ambos padres, lo que representó el 20,8% del total de familias estudiadas.

Al clasificar las familias de las adolescentes embarazadas según el tamaño, pudimos identificar que más de la mitad eran medianas, para un 52,8%, predominando los núcleos familiares monoparental, no existiendo una diferencia marcada entre las familias pequeñas (24,6%) y grandes (22,6%).

Cuando analizamos la ontogénesis, se reflejó un porcentaje elevado en las familias extensas para un 62,3% del total y el 66,7% en las monoparentales. Si observamos la clasificación por el vínculo generacional, las familias con tres generaciones fueron las de mayor frecuencia con un 68,0%. No se reportaron familias con más de tres generaciones.

Tabla 6
Distribución de las familias de adolescentes embarazadas según funcionamiento familiar. Policlínico Mártires de Calabazar, 2010

Fuente: Instrumento FFSIL

En la tabla 6 podemos observar que el 58,5% de las familias estudiadas presentaron una dinámica moderadamente funcional, el 18,8% reflejaron una clasificación disfuncional (10 familias), tres familias (5,7%) fueron evaluadas de severamente disfuncional.

Tabla 7
Distribución de la repercusión familiar del embarazo en las adolescentes. Policlínico Mártires de Calabazar, 2010

Fuente: Instrumento IRFA

Como se evidencia en esta tabla 7, en casi todas las familias hubo cierta repercusión ante el evento del embarazo de la adolescente, reportándose el mayor porcentaje con una repercusión moderada (32,2%), siguiéndole la repercusión elevada con un 22,6%, leve en un 20,7% y severa 11,3%.

Tabla 8
Distribución de la repercusión familiar del embarazo en las adolescentes según evaluación de la misma. Policlínico Mártires de Calabazar, 2010

Fuente: Instrumento IRFA

Podemos observar que más de la mitad de las familias estudiadas evaluaron la repercusión del embarazo en la adolescente como favorable, reflejando un 64,2% del total.

Tabla 9
Distribución de la repercusión familiar del embarazo en las adolescentes según áreas evaluadas. Policlínico Mártires de Calabazar, 2010

Fuente: Instrumento IRFA

Cuando analizamos en la tabla 9, las aéreas que intervienen en la repercusión familiar, vemos que en el área socioeconómica la repercusión moderada reflejó el mayor porcentaje con un 45,3%, el área sociopsicologica y el funcionamiento familiar reportaron una repercusión elevada con un 49,1% y 30,2% respectivamente. En cuanto al área de estado de salud el mayor porcentaje correspondió a la repercusión moderada (39,6%), pero no debemos despreciar que se reportaron 17 familias con una repercusión elevada (32,1%) y 5 familias (9,4%) con repercusión severa.

Discusión

Al existir un inicio precoz de las relaciones sexuales, se convierte en un eslabón importante en la aparición de trastornos relacionados con la aparición del embarazo precoz, en algunos países se manejan cifras de comienzo de las relaciones sexuales a los diez y 11 años de edad (Porras y col. 2007; UNFPA, 2005).

La edad mínima de las madres adolescentes, que registran los países industrializados es de 14 ó 15 años, lo que coincide con este estudio, siendo esta edad un factor desfavorable, ya que se conoce que, mientras más cercano a la menarquia es el embarazo, al no tener las condiciones físicas y psicológicas requeridas, existe mayor riesgo de complicaciones maternas y neonatales (Peláez, 1997).

Los resultados hallados en este estudio coinciden con algunos teóricos que plantean que el embarazo en la adolescencia es más frecuente en la etapa tardía, ya que es el elemento que faltaba para consolidar su identidad y formalizar una pareja; muchas de ellas juegan el rol de madre joven. Son adolescentes embarazadas y no embarazadas muy jóvenes (Issler, 2001; Laffita y col. 2004; Ávila y col. 2002).

Diversos estudios señalan que este tipo de embarazo cambia el proyecto de vida de las adolescentes y provoca un abandono obligatorio de sus metas futuras por la necesidad de afrontar nuevas responsabilidades ligadas al desarrollo del niño, muestran una maternidad irresponsable, pues no están preparadas para cumplir su rol de madre ni enfrentar una estabilidad familiar (Alfonso A, 2003; Rivero y Cueva, 2006).

Un estudio realizado en Chile (Murray y col., 1998), demostró que los estudiantes con un porcentaje de calificaciones más bajo eran significativamente más propensos a iniciarse en las actividades sexuales, que sus compañeros que tenían un promedio de calificaciones de estudio más elevado. También, en un estudio salvadoreño (Padilla, 2001), se plantea que en las adolescentes del sexo femenino el abandono escolar se asocia frecuentemente al inicio de las relaciones sexuales precoces.

Ibarra (2003) señala que la repercusión de la maternidad en la esfera escolar de la adolescente, será vivenciada de manera diferente en función del lugar que ocupe la superación en la esfera afectiva motivacional de la adolescente.

El embarazo y el parto pueden alterar el desarrollo psicosocial normal de las adolescentes, ocasionando conflictos escolares y familiares que influyen en su preparación técnico-profesional, ya que en el sistema de actividades de la nueva situación social del desarrollo de la adolescente, la actividad de estudio ocupa un espacio vital para el sujeto de esta edad. Sin deslucir la gran significación de la maternidad, la realización personal de una mujer no se reduce a la maternidad, menos aún en la adolescencia con las potencialidades de desarrollo personal, y las posibilidades que el progreso social de nuestro país le ofrece, por lo que es necesaria la ayuda de la institución familiar como variable de este hecho.

Lo más frecuente es que el embarazo en las adolescentes sea un “embarazo no planificado” o “no deseado”, con consecuencias desfavorables tanto para la madre como para el niño, así como una alta proporción de fracaso en la relación de pareja.

En la bibliografía revisada se detalla que la estabilidad marital se asocia a un mejor pronóstico del embarazo adolescente y un mejor uso de anticonceptivos, tener una pareja estable puede constituir un factor de riesgo para que la madre adolescente se embarace de nuevo rápidamente. Además, se plantea que los embarazos reincidentes son más probables que ocurran si la adolescente estaba casada o conviviendo cinco meses después del parto (Lammers, 2000; Maia, V.O.A y col., 2004)

Según Gispert y cols. (2004), la unión es un predictor muy bueno de un segundo embarazo pero un segundo embarazo no es un buen predictor de la unión. Esto se evidencia en que muchas adolescentes que inicialmente presentaron estabilidad de pareja, después del nacimiento de su primer o segundo hijo no logran consolidar y mantener una familia.

Las gestantes que se encontraban estudiando manifestaron terminar el curso escolar e interrumpir los estudios para atender a su bebe, por lo que se evidencia que, en la mayoría de las adolescentes que se embarazan, disminuyen las expectativas de prolongar su educación y, por lo tanto, la probabilidad de mejorar las condiciones económicas.

Es importante destacar que en todas las familias monoparental que se estudiaron era la figura materna la que vivía con las adolescentes embarazadas, estando ausente la figura paterna. Estos resultados se corresponden con otros alcanzados en nuestro país sobre la familia cubana por el centro de Investigaciones Socio-Psicológicas de la Academia de Ciencias de Cuba, donde el promedio de miembros en la familia se encuentra entre 3,8 y 5,3 miembros lo que responde a la disminución de la proporción de hijos, lo cual está directamente relacionado con el descenso de la fecundidad (Benítez. M., 2003).

Arés (2004) describe que el elevado nivel de escolaridad y de salud de la población, el alto índice de desarrollo adquirido por la mujer cubana y la multiplicidad de roles sociales que las personas adultas asumen en Cuba, influyen en gran medida en las decisiones conscientes que la familia toma en relación al número de hijos que se desea tener, por lo que la familia cubana generalmente se caracteriza por ser de tamaño mediano.

Asimismo, la Dra. Arés (2004) plantea que el alto índice de divorcios que se reporta en Cuba, al igual que en otros países, es consecuencia de la libertad sexual, los cambios operados en el rol de la mujer, y su impacto en los modelos de relación, los profundos cambios operados en los conceptos del amor y estructuras de poder en la pareja, unido a la eliminación progresiva de los sostenedores externos del matrimonio, los cuales mantenían la durabilidad de la misma a través de las dependencias económicas o prescripciones religiosas y morales, por lo que es de esperar que en este estudio predominen las familias monoparentales.

La ausencia de la figura paterna conduce a un incremento significativo de la jefatura femenina en el hogar en los últimos años, situación que genera que la mujer se sienta sobreexigida, sobrecargada en el plano emocional, económico y funcional, debido a la concentración de roles y tareas, teniendo que buscar trabajos que remunerados, lo que, muchas veces, a consecuencia de los horarios irregulares, le da un peso importante a las abuelas en la educación de los hijos y esto conlleva a diferencias generacionales en el medio familia.

La familia, eslabón más importante de la cadena humana, tiene una función decisiva en la educación de los hijos, incluyendo la sexual, de modo que la separación entre padres e hijos trae como resultado numerosos trastornos. La familia con un solo padre suele traer consigo problemas tanto en lo que compete a los hijos, como en la estabilidad emocional del progenitor, asumiendo la responsabilidad en la toma de decisiones y enfrentamiento a las crisis normativas y paranormativas del ciclo vital de la familia, lo que incide en la funcionalidad familiar.

La presencia de tres generaciones en un medio familiar puede crear conflictos generacionales que repercutan en la estabilidad de las parejas, así como en la educación de los hijos y la comunicación entre los miembros. En el caso de las familias con una adolescente no siempre los patrones educativos de abuelos y padres coinciden con las exigencias de la etapa de la adolescencia.

Aunque fueron bajos los porcentajes de familias disfuncionales (18,8%) y severamente disfuncional (5,7%) no debemos despreciar los mismos, ya que en la familia con un evento vital no esperado o no planificado de uno de los miembros, deviene un golpe arrollador para la vida familiar y demanda una drástica variación y cambios en su funcionamiento habitual, ya que cada acontecimiento demanda desafíos y posturas diferentes.

Frente al diagnóstico de un embarazo en una adolescente es de suma importancia el empleo por la familia de los recursos adaptativos, ya que la capacidad de flexibilidad familiar para enfrentar las nuevas circunstancias de vida es un factor de suma importancia para los cambios de las nuevas situaciones, es decir, la habilidad para reajustar los límites, los sistemas jerárquicos, los roles, las reglas, las formas de comunicación y los proyectos de vida en dependencia de las nuevas exigencias proporcionaran a la adolescente embarazada y al sistema en general mayor bienestar. Según destaca la Dra. Ares (2002) “la naturaleza de las relaciones familiares son de tan alto significado para el individuo que son capaces de provocar alteración emocional, desequilibrio y descompensación del estado de salud”, por lo que poseer un alto nivel de adaptabilidad le permitirá asumir los cambios necesarios, preservando la integridad de la estructura familiar y fomentando el desarrollo psicosocial de cada uno de sus elementos.

Cuando exploramos las áreas problemas del funcionamiento familiar encontramos que la comunicación, afectividad y roles fueron las categorías de menor puntajes en las familias con dificultades en su funcionamiento, aspectos importantes y necesarios en la situación social del desarrollo del adolescente.

Algunos autores (Maddaleno y cols., 1995; Cruz y cols., 2007; Israel y cols., 2005) plantean que la familia y su dinámica son relevantes en las conductas del adolescente y fundamentalmente en las manifestaciones de su sexualidad; describiendo como factores importantes a considerar los modelos de crianza, la satisfacción de necesidades afectivas, la falta de comunicación entre los adolescentes y sus padres, así como la manera en que se resuelven los conflictos.

La Dra. Herrera (2002) destaca que cada familia reacciona ante los eventos familiares de forma única y particular, ya que el mismo evento puede repercutir de modo muy diferente en una familia y otra, o en un momento u otro. El impacto de los eventos en la salud familiar depende, en gran medida, de la habilidad y capacidad que tenga la familia para enfrentar los cambios, realizar los ajustes necesarios, actuando en pro de una adaptación a la nueva situación y a la capacidad de abrirse como sistema, permitiendo la relación de sus miembros con otros subsistemas, aceptando la ayuda a la solución de sus problemas, de otras personas, grupos o instituciones, lo que se evidencia en este estudio al reportarse diferentes niveles de repercusión familiar ante el embarazo precoz.

Al hacer el análisis de las familias que tuvieron una repercusión desfavorable en la salud familiar, que fueron 19 (35,8%), vemos que se caracterizaron por presentar aspectos que hacían más vulnerable su salud como: hogar nuclear monoparental, presencia de otros eventos paranormativos, como problemas económicos, o conflictos en las relaciones de pareja de la adolescente embarazada y agravados por la etapa de la adolescencia.

Roca Perera (2003) refiere que vale la pena, resaltar que en muchas ocasiones el problema estriba, no en el conflicto en sí sino en la forma de responder ante él. No se puede decir que haya una forma única, idónea, de responder a los conflictos. De igual manera, hay diversidad de individualidades hay diversidad de situaciones conflictivas. Si sabemos que en una familia pueden ocurrir eventos no esperados o accidentales, es muy importante conocer el impacto de estos acontecimientos o eventos, y reconocer que esta repercusión o impacto puede darse de muy diversas maneras en la salud familiar.

Patricia Herrera, en su trabajo sobre el estrés familiar (Herrera, 2008), explica que el impacto de los eventos en la familia, puede ser tanto favorecedor, como obstaculizador en la salud familiar. La familia alcanzará la salud en la medida en que sea capaz de enfrentar de manera eficiente y adecuada los acontecimientos de la vida.

El embarazo precoz introduce inevitablemente en la vida del adolescente y de la familia agentes estresantes que con frecuencia se multiplican conforme avanza el proceso de la gestación. El estrés que acompaña a estas situaciones familiares se extiende a toda ella, y esta puede asumirlo como un evento que la fortalecerá como sistema (de manera favorable), o como algo que romperá su equilibrio. Ante su presencia, la salud familiar depende, en gran medida, de la capacidad que tenga la familia para adaptarse a los cambios que ellos presuponen. Si la familia establece estrategias disfuncionales ante las situaciones de cambio, esto provoca una enquistación de los conflictos, y por tanto, comienzan a aparecer síntomas que atentan contra la salud y el desarrollo armónico de sus miembros (Herrera, P., 2002).

En algunas familias pudo observarse que, a pesar de que el embarazo en la hija adolescente implicó grandes cambios al sistema familiar, éstas le atribuyeron una connotación favorable al evento, brindando el apoyo necesario para el curso de la gestación. Sin embargo, otras familias percibieron de manera negativa o desfavorable este acontecimiento, lo cual podría ser amenazante y poner en peligro el bienestar y la salud del sistema familiar.

Teniendo en cuenta los diferentes niveles de impacto y el significado favorable o desfavorable que la familia le asignó al evento, consideramos que el embarazo en la adolescencia puede reflejar diferentes niveles de afectación o repercusión a la familia, también puede ser un riesgo para la salud de la familia, y, en otras familias, puede no presentarse afectación por no representar un problema de salud al sistema familiar, sino por el contrario, lograr una evolución a partir de los cambios o transformaciones necesarios para el desarrollo de la misma.

En la esfera socioeconómica el principal aspecto que se afectó negativamente, fue la dificultad en recursos económicos de la familia para afrontar el evento, por ser la mayoría de las familias núcleos monoparentales; las madres de las adolescentes se sintieron sobrecargadas en cuanto a ciertas demandas que requieren de recursos económicos, como alimentación de la embarazada y satisfacción de necesidades de canastilla para el bebe que se espera; por lo que, en esta área, se produjo un impacto importante en las familias con cierto sentido negativo, lo cual es fácilmente explicable por el reajuste en el estilo de vida de la familia ante la llegada de un nuevo miembro, pudiéndose generar una crisis por incremento y desorganización. En cuanto a estos resultados, coincidimos con otros estudios realizados en el extranjero (Florenzano, U. 1995; Florenzano R, Pino P, Kaplan M., 1994), donde se describe que el contexto económico está muy ligado a la vida de la familia, siendo uno de los estresantes familiares más frecuente.

En la esfera socio-psicológica, los principales aspectos que se afectaron negativamente fueron las interrupciones de los estudios (deserción escolar) limitación y participación en actividades de grupos de coetáneos y sociales en las adolescentes, así como el cambio en los planes futuros de la familia en general. En aquellos casos en que no hubo repercusión o fue leve, se debió a la aceptación y planificación del embarazo en las adolescentes con parejas estables que habían formado una familia en los finales de la etapa. De manera general, puede decirse que las variables que más se impactaron fueron la participación social de las adolescentes y el modo de vida familiar.

Cuando analizamos las familias que presentaron una repercusión elevada en el funcionamiento familiar, es importante recordar que de estas familias estudiadas un alto porcentaje presentó dificultades en su funcionamiento, destacándose 31 familias moderadamente funcionales, 10 disfuncionales y tres severamente disfuncionales, por lo que es de esperar que refirieran afectación en esta variable. La presencia de conflictos generacional propia de la etapa de adolescencia, las dificultades en la comunicación y en la esfera afectiva de la familia, pudieron ser principales causantes del impacto negativo en el funcionamiento familiar, afectándose la armonía y cohesión del grupo familiar.

En las familias en que el impacto del embarazo precoz como estado de salud fue moderado o elevado con repercusión favorable se considera que puede deberse a los grandes riesgos biológicos y psicosociales que tiene el embarazo en esta etapa de la vida, por lo que realizaron mayor cantidad de cambios y, por tanto, mayor capacidad de modificación del funcionamiento familiar ante la situación estresante, lo cual consideramos un afrontamiento adecuado; mientras que las familias que tuvieron un impacto desfavorable, con un nivel elevado y severo, realizaron menos cambios o mayor resistencia a ellos, lo que afecta desfavorablemente la salud familiar de la embarazada y la familia.

Las nuevas situaciones sociales que se producen a nivel de la embarazada, la familia, la pareja y en el círculo social son experimentadas por las adolescentes, entre ellas el déficit o carencia de conocimiento de cómo abordar el proceso y conducirlo. Esto trae aparejado limitaciones para poderse desarrollar en un entorno saludable una vez conocido el embarazo. Es evidente que hay un aumento de las exigencias económicas dadas por el embarazo y el incremento familiar por recibir un nuevo miembro en el seno familiar. Además de la existencia de limitaciones en las actividades propias de esta edad por el propio hecho que trae un embarazo.

De forma general, podemos decir, en cuanto a la repercusión familiar sobre este evento, que para la mayoría de las familias estudiadas ha sido un momento importante y con consecuencias positivas, es decir, favorable al desarrollo de la familia como sistema. Esto reafirma una vez más la importancia de la evaluación en la familia sobre la repercusión y el impacto de los eventos y su relación con los estilos de afrontamiento de la familia, como primer sistema de apoyo del individuo.

De los resultados de este estudio podemos considerar que la gestante adolescente es una paciente especial, desde el punto de vista biopsicosocial, y que, por tanto, requiere de atención especializada por un equipo multidisciplinario, haciendo particular énfasis en la prevención de las afectaciones del embarazo precoz en la esfera personal y familiar, así como el manejo adecuado de los problemas que se presenten durante su seguimiento.

Con este trabajo señalamos una vez más que el rol que desempeña la familia ante el embarazo precoz, resulta decisivo para optimizar la salud, el bienestar y la calidad de vida de la gestante adolescente y del recién nacido, tratándose de un complejo proceso en que no sólo es importante tomar en consideración los riesgos biológicos sino también importantes factores psicosociales que contribuyen en el desarrollo de la nueva sociedad.

Conclusiones

- Casi la totalidad de las adolescentes embarazadas se encontraban en el grupo de 15 a 18 años, predominando el nivel escolar de secundaria básica, las parejas no estables y las desocupadas.

- Prevalecieron las familias de tamaño medianas, extensas, monoparentales, trigeneracionales y moderadamente funcional.

- El embarazo en la adolescencia, como problema de salud, tuvo una repercusión en la salud familiar de moderado, con un sentido favorable a ella en más de la mitad de los casos, aunque las áreas sociopsicológica y el funcionamiento familiar reportaron un alto porcentaje de elevada repercusión.

Recomendaciones

- Consideramos que las acciones de promoción de salud que favorecen la conducta sexual responsable, que pretenden disminuir el embarazo y el aborto en la adolescencia requieren responsabilidades y esfuerzos compartidos entre los individuos, las familias, las organizaciones sociales, el sistema de salud y el sistema educacional.

- Independientemente de la labor realizada por los médicos y enfermeras de la familia con referencia a la educación sexual y el empleo de anticonceptivos en la población adolescentes, se impone estructurar programas sexológicos dirigidos y realizados por equipos multidisciplinarios.

ANEXO 1

Modelo de Consentimiento informado

Yo ____________________________ estoy plenamente de acuerdo en participar en la investigación de la estudiante de Psicología Yessie Arlet Guridi Lueges sobre Funcionamiento y repercusión familiar en adolescentes embarazadas, atendidas en la consulta multidisciplinaria del Programa Materno Infantil del Policlínico “Mártires de Calabazar” una vez que se me expliquen los objetivos, propósitos y beneficios que reporta dicha investigación desde el punto de vista social y humano.
Se me ha comunicado que toda información y los procedimientos a los cuales me expongo se utilizarán únicamente con fines investigativos, teniendo la posibilidad de retirarme de la investigación en el transcurso de la misma, si lo considero necesario, sin que esto repercute en la atención del paciente.

______________________
Firma de la adolescente embarazada

______________________
Firma del padre o familiar

ANEXO 2
Entrevista semiestructurada

- Nombre de la adolescente embarazada: _____________________________
- Edad: ______ Escolaridad: ________________
- Pareja estable: _____ Pareja no estable: ______
- Ocupación: __________________________
- Número de personas que conviven con la adolescente embarazada: ________
- Parentesco de las personas que conviven con la adolescente embarazada:
____________________________________
Número de generaciones que conviven con la adolescente embarazada: _______

RESULTADOS DE LOS INSTRUMENTOS DE EVALUACION FAMILIAR

Clasificación de la familia según:

Tamaño: _____________
Ontogénesis: __________
Generacional: __________
FF – SIL: _____________

Resultados del IRFA:
Calificación General: _______
Connotación: ___________
Área Socioeconómica: _______
Área Sociopsicológica: _______
Área de Funcionamiento Familiar: ________
Área de Estado de Salud: _____________

ANEXO 3

TEST DE PERCEPCIÓN DEL FUNCIONAMIENTO FAMILIAR (FF-SIL)

A continuación se presenta un grupo de situaciones que pueden ocurrir o no en su familia. Usted debe clasificar y marcar con una X su respuesta según la frecuencia en que la situación se presente.

ANEXO 4

INSTRUMENTO DE REPERCUSIÓN FAMILIAR (IRFA)

Autores: Lic. Idarmis González Benítez
Lic. Patricia Herrera Santí

Instrucciones: Circule el número según el grado en que el evento ocasionó cambios en la familia, tomando en cuenta el signo. Cuando el cambio fue favorable para la familia circule el número con el signo (+) positivo y cuando fue desfavorable el signo (-).

CALIFICACION Y DIAGNOSTICO POR AREA

CALIFICACIÓN GLOBAL

DIAGNÓSTICO GLOBAL

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Para citar este artículo:

  • Guridi, M. Z., Franco, Virginia., Cabana, D. & Fernández, A. P. (2012, 06 de marzo). Funcionamiento y repercusión familiar  en adolescentes embarazadas atendidas en el Policlínico de Calabazar. Revista PsicologiaCientifica.com, 14(5). Disponible en: http://www.psicologiacientifica.com/adolescentes-embarazadas-repercusion-familiar-policlinico-calabazar


3 Comentarios para “Funcionamiento y repercusión familiar en adolescentes embarazadas atendidas en el Policlínico de Calabazar

  1. Sonia Sizalima

    Felicitaciones, es un articulo muy interesante e importante para mis estudios, la claridad en su redacción, la fundamentación científica son un aporte y referentes teóricos de mucha valía para otras investigaciones. Por su profundidad, los análisis, análisis, es excelente.

  2. natalia Rguez

    Me pareció muy interesante su artículo, por lo anterior me gustaría saber si usted podría apoyarme brindándome los instrumentos utilizados en su investigación, ya que quisiera realizar un estudio parecido. Gracias.

  3. nelida pinto arteaga

    Muy bueno. El conocimiento del rol de la familia y cómo influye está en la embarazada adolescente es fundamental, puesto que nos da oportunidad de establecer intervenciones reales y duraderas para la prevención del segundo embarazo.

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