Reflexiones teóricas acerca de la problemática padre-hijo homosexual en edad adolescente
Psicología Social - Comunitaria


  • Yuliuva Hernández García
    Instituto Superior Minero Metalúrgico de Moa
    Moa, Cuba

Resumen

  • El presente trabajo constituye una aproximación teórica inicial a la problemática del homosexual masculino en edad adolescente con su familia, desde el análisis de la relación padre-hijo, sobre la base del enfoque de las relaciones de género en la sociedad cubana actual.

    Esta investigación pretende realizar un acercamiento a la problemática desde la Psicología con el propósito de ayudar a padres e hijos a vivir una vida de salud y amor.

    Palabras clave: Homosexualidad, relaciones familiares.



La sexualidad humana constituye un fenómeno amplio. Parte importante de ella es la orientación sexual que es la preferencia y/o el deseo sexual por personas del mismo sexo o del sexo opuesto. En ella interviene un proceso interno (el deseo) y el aprendizaje social. Las distintas personas tienen orientaciones sexuales diferentes, y de forma general existen tres orientaciones sexuales básicas:

1. Heterosexualidad: significa que una persona siente atracción por personas del sexo opuesto.

2. Homosexualidad: significa que una persona siente atracción por personas del mismo sexo.

3. Bisexualidad: significa que una persona siente igual atracción por ambos sexos.

Para la mayoría de las personas, solo la heterosexualidad sería la orientación sexual normal, pues es la más frecuente y se está educado para ello. La homosexualidad, no corre el mismo destino a pesar de ser también orientación sexual, afrontando problemas muy profundos y discriminatorios que engendran toda una gama de malestares, tristezas y conflictos en quienes la poseen.

La homosexualidad es una de las formas de la sexualidad humana, y tanto esta como los problemas que tiene asociados son tan antiguos casi como el hombre mismo. La historia recoge en sus páginas todo el devenir este fenómeno, de cómo ha sido tratado en dependencia del momento histórico-social concreto. Este grupo humano ha sido sometido a la marginación, al maltrato, a la tortura incluso, y a diversos pseudo tratamientos que muchas veces adicionaron más problemas a los ya existentes.

La actitud que se adoptaba en el pasado frente a la homosexualidad, hoy no es exactamente la misma, ya que oscila entre la aceptación y la condena. En la actualidad, los homosexuales constituyen uno de los grupos humanos que afronta prejuicios sociales, religiosos y legales, siendo identificado por la sociedad solo por esa condición sin importar raza, realidad social, mental, religiosa, educativa, ni su calidad como seres humanos.

Muchos observadores han señalado la década de 1960 como la época en que se inició la revolución sexual dada la influencia de factores tales como la facilidad para conseguir píldoras anticonceptivas, el movimiento juvenil de protesta, el auge renovado del feminismo y una actitud más franca. También se señala que es probable que uno de los logros más significativos de esta liberación sexual, haya sido el que se pueda hablar, discutir y analizar el tema de la homosexualidad, al menos, con libertad, sin temor a la represión social, recurriendo a la verdad que da la experiencia científica y con el respeto inalienable a los derechos humanos.

Es necesario que nos percatemos de que no se trata de una rareza. Las estadísticas han mostrado que a nivel mundial la cifra de homosexuales oscila entre el 2% y el 10% de la población entre femeninos y masculinos, aproximadamente. Muchos medios científicos han priorizado a lo largo del estudio de la homosexualidad, sus posibles causas a partir de la premisa errada de estudiarla como una enfermedad. Afortunadamente, la modernidad ha dado paso a la verdad, brindándole a la ciencia la posibilidad de sobrepasar el dogma y el prejuicio social, y en los momentos actuales se ha llegado a entender el fenómeno desde un enfoque más dinámico e integral y no como un hecho determinado por un único factor.

Pero el problema de la homosexualidad es mucho más complejo y no se limita a sus posibles causas o la configuración subjetiva de la misma en las personas que la practican. Resulta significativo cómo el conocer la tendencia homosexual, o la homosexualidad propiamente, altera la dinámica de la relación y los vínculos padre-hijo homosexual. Por ello, también se hace contradictorio cómo en muchos países del mundo se aboga hoy por la legalización del derecho del homosexual a ejercer la paternidad (1), el reconocimiento legal de sus uniones, y otros, cuando aún no ha podido ganarse la lucha por la aceptación plena y desprejuiciada del homosexual por la sociedad y la familia en especial.

La lucha de los homosexuales (como grupo o a nivel individual) es muy grande. Se necesita de mucha firmeza y valor para enfrentarse a todos las barreras y pruebas a las que son sometidos los homosexuales, incluso por la propia familia cuando no los acepta. Lo más significativo es saber, de lo cual no escapan los padres en esta situación, que las investigaciones han demostrado que las actitudes negativas hacia los homosexuales no se basan en experiencias propias, sino más bien en estereotipos (2). No estamos educados para ser homosexuales ni aceptarla fácilmente.

Cuba, por su parte, no constituye la excepción de la regla. Nuestra sociedad, no puede decirse que no contaba entre su población con personas homosexuales; solo que la actitud de ellos como individuos era más discreta y la conducta social más desaprobadora del hecho. A raíz de la crisis económica de los 90 y la necesidad de incursionar en otras industrias alternativas como la turística, el fenómeno comenzó a hacerse más visible y abierto.

En la actualidad, la visión sobre la homosexualidad ha tenido una apertura relativa en nuestro país. Pero, nuevamente, volvemos casi de forma inevitable al tema en cuestión: que un homosexual salga a la luz pública, que comunique a otros su verdadera orientación sexual, en específico a sus padres, implica un colapso en las relaciones paterno-filiales, que puede terminar con un rechazo, en ocasiones definitivo, a los hijos.

Habría que preguntarse entonces hasta qué punto existe una apertura real al fenómeno desde lo afectivo-individual.

Ante todas estas cuestiones de indudable importancia es que se pretende desarrollar este trabajo, sobre la base de la reflexión teórica propia de los elementos considerados principales que caracterizan la relación padre-hijo homosexual adolescente, dada la vigencia extraordinaria de este fenómeno en nuestra sociedad actual. El presente documento no constituye una investigación acabada, es, más bien, una aproximación inicial al tema, que busca dar paso a nuevos trabajos afines y otros no tanto. Queremos brindar a padres e hijos un espacio para la reflexión profunda que permita una reestructuración del sistema de valores, principios ideológicos y morales que rompan definitivamente con falsas concepciones acerca de la sexualidad humana y la vida en general, que conlleven a una vida saludable, en tanto completo bienestar biológico, psicológico, social y ecológico.

La homosexualidad masculina

La sexualidad humana

Para tratar el tema de la homosexualidad se hace necesario, ante todo, comenzar con una revisión de las reflexiones acerca de la sexualidad humana, dado su importancia en la comprensión y tratamiento del problema de la homosexualidad. La sexualidad humana ha constituido durante mucho tiempo, un importante y complejo objeto de análisis para los científicos del mundo, y también para las personas en su vida cotidiana. Las concepciones actuales sobre la sexualidad del hombre han abandonado la perspectiva exclusivamente biológica de los inicios e inclusive, la visión centralmente psicológica que dominó los debates teóricos por muchas décadas. Actualmente, se reconoce que la sexualidad humana debe ser observada en distintos niveles. A nivel individual, la sexualidad representa la forma en que una persona estando físicamente equipada como ser sexuado (dimensión biológica) experimenta sus deseos sexuales y reflexiona (dimensión psicológica) sobre el significado y calidad de sus experiencias sexuales, a la luz de las normas sociales y las representaciones culturales dominantes sobre el tema (dimensión social). A nivel colectivo, por otro lado, la sexualidad humana es una parte de la cultura, ya que toda cultura incluye un conjunto de representaciones, ideologías, normas y significados vinculados a contenidos sexuales, los cuales organizan la visión de lo sexual dentro de la cual todos los sujetos formados dentro de dicha cultura, son socializados (3).

La ideología sexual tradicional en Occidente es fundamentalmente restrictiva y se estructura sobre una base moral estoica donde la sexualidad legítima es exclusivamente heterosexual y se limita a lo genital y a su función reproductora permitida solo dentro del matrimonio. Sus raíces más profundas se encuentran en la tradición judeocristiana. No obstante, esta ideología ha experimentado cambios rápidos en las últimas décadas, casi homogéneamente en la dirección de una mayor tolerancia hacia las opciones individuales y la diversidad.

Una de las vertientes fundamentales de este cambio ha estado relacionada con el desarrollo de concepciones en torno a la salud sexual y reproductiva y más recientemente en torno a los derechos sexuales y reproductivos. Hasta hace tiempos, bastante recientes, el único criterio de salud sexual era el propuesto por la moral, considerándose como saludables aquellas conductas sexuales que coincidían con las prescripciones morales, y patológicas o degenerativas, aquellas contrarias a la moral.

Para la Organización Mundial de la Salud (1975), salud sexual es la integración de los elementos somáticos, emocionales, intelectuales y sociales del ser sexual, a través de medios que sean positivamente enriquecedores y que potencien la personalidad, la comunicación y el amor (4).

Perspectiva histórica de la homosexualidad masculina

El nuevo examen que se ha realizado a muchos de los documentos y obras de la “tan debatida antigüedad griega y romana” ha considerado que el rechazo a la homosexualidad no es exclusivo de nuestros tiempos. Se ha planteado que en Grecia, por ejemplo, la homosexualidad fue objeto también de burlas, lo cual se deduce de las comedias de Aristófanes, o las de Platón, donde se hace referencia a la abstención de relaciones con personas del mismo sexo por ser dispuesto por las leyes; aunque también se explica que es necesario aclarar que puede cuestionarse la veracidad de estas expresiones por el abismo que siempre ha existido entre la moralidad popular y la filosofía moral.

Más acertada, según los estudiosos, es la posibilidad de que la conducta homosexual haya sido el producto de una política misógina, un desprecio hacia las mujeres por ser consideradas inferiores a los hombres y también como fuente de corrupción, lo cual podría haber inducido a muchos varones a llevar una relación de tipo homosexual.

En la primera época del Imperio Romano no parece que la homosexualidad estuviese regulada por la ley, y las prácticas homosexuales eran algo corriente. En el seno de las clases más altas el matrimonio entre dos hombres o dos mujeres se aceptaba legal y socialmente, y varios emperadores, como Nerón, estuvieron casados con varones. También se plantea que prácticamente desde sus orígenes, el Cristianismo condenó tajantemente y persiguió las prácticas homosexuales, sin embargo, John Baswell (1980) argumenta que a lo largo de muchos siglos la Europa Católica no mostró hostilidad contra los hábitos homosexuales.

Sin embargo, los gestos femeninos de los hombres y masculinos de las mujeres, eran severamente reprimidos y, para fortalecer la imagen del hijo varón, este era educado duramente por el abuelo o un esclavo, para evitar hacerlos blandos en su contacto con los padres. Por consiguiente, la cultura romana tampoco fue tan libertina con los homosexuales como algunos suponen por las obras, descripciones y relatos de la época, puesto que el temor de ser visto o reconocido como alguien que tomaba posiciones serviles podía serle reprochado pudiendo esto llevarlo hasta la muerte por ejecución pública.

El problema de la homosexualidad se agudiza de gran manera y es arrastrado hasta nuestros días, a partir de la primera descarga de la Iglesia contra la orientación homosexual, que provino de los escritos de San Agustín y Santo Tomás de Aquino, quienes declararon que los actos sexuales no destinados a la procreación eran contrarios a la naturaleza y, por ello, pecaminosos. Sobre la base de este argumento la Iglesia Católica ejerció considerable poder en la regulación y castigo de la conducta sexual.

Durante la Edad Media, la acusación de “homosexual” fue una de las armas que esgrimió la Inquisición. Estas confesiones dadas por las víctimas sospechosas, se utilizaban para presentar a los supuestos homosexuales como individuos que además de pervertidos, eran herejes y traidores (Korler, 1980).

Las actitudes negativas frente a la homosexualidad generadas por los postulados religiosos, dominaron el pensamiento Occidental hasta los siglos XVIII y XIX en que apuntó la tendencia de tratarla como una enfermedad. (Bullough, 1978).

El cambio de visión se limitó a reemplazar la palabra pecado por enfermedad. En los inicios del siglo XX se había extendido la noción de que era congénito.

Teorías etiológicas sobre la homosexualidad

Teorías acerca de las causas que generan la homosexualidad existen muchas, que van desde las que defienden el factor genético como origen, las que privilegian el medio socioambiental, las teorías psicológicas, entre otras; pero considero que lo fundamental es, citando a los investigadores del Instituto para la Investigación Sexual de la Universidad de Indiana, fundado por el propio Kinsey, que “se entiende mejor a los hombres y las mujeres homosexuales, cuando se les considera como seres humanos completos y no únicamente en términos de su comportamiento sexual.

Asimismo, en el año 1965, Michael Scholfield concluyó sus estudios comparativos entre tres tipos de homosexuales afirmando que: “La homosexualidad es una condición que en sí misma solo tiene efectos menores sobre el desarrollo de la personalidad. Pero las actitudes, no del homosexual, sino de las personas hacia esta condición, crean una situación que puede tener un efecto profundo en el desarrollo de la personalidad y puede conducir a un deterioro del carácter de un género que impide la integración efectiva en la comunidad (…) Muchos de los problemas que abruman al homosexual son creados por la hostilidad de la sociedad”.

Aportes del post-estructuralismo de Focault y otras vertientes recientes

Se trata de una aproximación teórica de la sexualidad en general, y la homosexualidad en particular en el marco de su Sociología Histórica Post-Estructuralista. Sus estudios permitieron reconocer que, pese a que aparentemente habían existido comportamientos homosexuales en todas las sociedades y en todos los tiempos, las ideologías y los significados en torno a tales conductas variaban enormemente. No había así una homosexualidad esencial, sino esta era, en buena medida, un producto histórico, cambiante en el tiempo y con particularidades locales. Incluso dentro de una misma sociedad, diferentes grupos de individuos podían compartir un comportamiento homosexual sin compartir en la misma medida una identidad sexual, un rol de género (un grado visible de masculinidad o feminidad), o una asignación de significados a tal comportamiento homosexual. Ello terminó por establecer la creciente legitimidad de la concepción actual sobre la diversidad sexual en general, y sobre la diversidad homosexual en particular.

En los noventa, se incorporó el término Hombres que tienen Sexo con otros Hombres (HSH) que hace referencia a esta diversidad de homosexualidades, a partir de la diferencia de identidades y significados, sin que exista un consenso respecto al la utilidad o legitimidad política de su empleo. Basándose en ello Neil Mckenna, en el libro On the Margins (Panos, 1996), presentó una de las clasificaciones que mejor engloba, según los especialistas, el concepto de homosexualidades:

- Hombres que se definen a sí mismos como homosexuales

- Hombres que se definen a sí mismos como bisexuales

- Hombres que dicen que han tenido sexo con otros hombres

- Hombres trabajadores sexuales

- Niños varones de la calle que venden sexo a hombres

- Hombres que han tenido sexo con hombres trabajadores sexuales

- Hombres que han tenido sexo con niños callejeros varones

- Jóvenes adolescentes varones que tienen sexo con otros jóvenes

- Travestis y transexuales masculinos

- Hombres prisioneros que han tenido sexo con otros prisioneros

Posición personal ante el tema

Como se puede apreciar, el tema de la homosexualidad ha sido ampliamente analizado por diversos científicos y en la actualidad se conoce que su origen tiene un carácter multicausal. De cierta forma, todos los autores que se han dedicado a la investigación del fenómeno han hecho importantes aportes al enriquecimiento acerca de las concepciones del mismo. Desde nuestra posición dialéctica, encuentro en especial muy acertada la visión que ofreció A. Kinsey con su Continuo hetero-homosexual de los seres humanos, y los resultados posteriores que arrojaron las investigaciones del Instituto que lleva su nombre. Asimismo, considero que Michael Focault y Neil Mckenna contribuyen a reforzar la visión del Continuo hetero-homosexual de Kinsey y las investigaciones del Instituto, al considerara que no existe una homosexualidad esencial sino que esta es un producto histórico-cultural, con un carácter muy específico en cada sociedad.

Es por eso que, sobre la base de todo lo anteriormente expuesto, considero que, sin obviar la importancia del estudio de las causas de la homosexualidad, este es un fenómeno que no puede limitarse a la simple búsqueda de su origen sino que es una problemática que demanda una comprensión integral “como seres humanos completos y no únicamente en términos de su comportamiento sexual”, teniendo en cuenta la esencia personal única y multivariada de la sexualidad sin destinos prefijados mecánicamente por la naturaleza y la cultura, enfatizando el rol de actor principal del individuo en la selección de sus límites o formas particulares de vivir su sexualidad, atendiendo a toda la riqueza de sus necesidades y posibilidades ( Enfoque Humanista Crítico de la Sexualidad).

La homosexualidad masculina y los padres

Existe una gran diferencia entre descubrir la homosexualidad y aceptarla. Algunos hombres y mujeres homosexuales no tienen el menor problema en este sentido, pero son muchos los que luchan contra la idea y soportan la incertidumbre de las consecuencias de ser homosexual en una sociedad heterosexual. Cabría preguntar entonces: ¿Por qué no se acepta la homosexualidad?

Considero que buena parte de esa explicación se encuentra en el problema de las representaciones sociales asociadas desde nuestra cultura, al problema de los roles de género y su desempeño, y en la normalización de muchos eventos de la vida cotidiana como parte del inconsciente colectivo, las representaciones sociales relativas a la sexualidad, y la homosexualidad en específico, son bastante estándares en los diversos grupos de nuestra sociedad, y en ella misma de forma general. Tienen una parte originada en la transmisión social, pero la experiencia directa del sujeto las transforma y codifica en una imagen de características estructuradas y muy influida por las percepciones y actitudes del sujeto que la vivencia.

Cuando un individuo nace, a partir del sexo de asignación, comienzan toda una serie de asociaciones que se reproducirán cotidianamente durante la infancia, la adolescencia, la adultez y la vejez, y que influirán en la vida de las personas de forma determinante. El nombre, la ropa, los juguetes, variarán según se trate de uno u otro sexo y son el resultado de un proceso histórico estereotipado por la sociedad encasillando conductas y atributos masculinos o femeninos, con lo cual vamos configurando nuestras representaciones sociales sobre la sexualidad. Con ello, se establecen diferencias con respecto al lugar que ocupará cada uno en el seno de la familia, atribuibles a su sexo de asignación, como resultado de la representación social que existe en el imaginario social de los roles de género que los niños asumirán como propias, que modificarán o no de acuerdo con el desarrollo de su personalidad.

El género abarca todo el conjunto de características, de oportunidades y expectativas que un grupo social asigna a las personas, y que estas asumen como propias basándose en las características biológicas de su sexo. El género de una persona es esencialmente una construcción social -no natural- que varía de un grupo social a otro y de una época a otra. Se construye mediante procesos sociales de comunicación y es transmitido a través de formas sutiles durante los procesos de crianza y educación. La identidad de género representa la autoconciencia y el sentimiento de la propia individualidad, o sea, la convicción de la pertenencia a un determinado género.

Los rasgos asociados al género son interiorizados como pautas incuestionables promovidos a través de los mitos: mujer-madre, varón-héroe (representaciones sociales). Se forjan así los ideales que son subjetivizados y que conforman el modelo de “lo deseado”. Todo este proceso social está invisivilizado ya que se naturalizan o se esencializan cualidades y actitudes como inherentes a la naturaleza y esencia del hombre o la mujer.

La normativa genérica presenta a los varones como naturalmente machistas, narcisistas, omnipotentes, impenetrables, arriesgados, omitiendo que ellos (como las mujeres) están sometidos al lugar asignado desde un discurso social de características patriarcales. Dicha normativa promueve que ser hombre es saber, poder y tener, cuanto más, más hombre, y si no quiere o no puede ajustarse a estos rasgos será débil, fracasado, o lo peor, ¡homosexual! (Revista Sexología y Sociedad, 1996).

“Importa si somos homosexuales o heterosexuales, todos hemos interiorizado los mismos conceptos sobre sexualidad y sobre homosexualidad, incluidos los prejuicios correspondientes y las prohibiciones que nuestra sociedad nos impone. Somos conscientes incluso de cuando transgredimos la norma y cuando la cumplimos“. Tal es así que se plantea que los homosexuales tienden a reproducir en sus relaciones de pareja los roles que la cultura dominante ha asignado a hombres y mujeres.

La impronta cultural se graba en lo más profundo de nosotros mismos, impidiéndonos valorar con ecuanimidad los comportamientos que se salen fuera de la norma. Por otro lado, la misma sociedad tiene un segundo sistema de control de los individuos, mediante el cual castiga a aquellas personas que se salen de la norma, imponiéndoles penas progresivamente más graves dependiendo del grado de importancia que la sociedad atribuye a las leyes transgredidas. La combinación de ambos elementos, el control interno y externo, limita la posibilidad de actuación sexual efectiva de los individuos, imponiéndoles el cumplimiento de la norma heterosexual-reproductiva, la adecuada y deseable, según nuestro sistema cultural.

Los comportamientos homosexuales chocan frontalmente contra todo el sistema cultural de nuestra sociedad, interfiriendo y poniendo en cuestión, normas que se han considerado básicas e inmutables. La homosexualidad es la demostración práctica de que tanto las relaciones sexuales como el sistema de géneros son flexibles, no están fijados de forma absoluta y, por lo tanto, pueden ser modificadas por los individuos en función de sus necesidades (6).

Cualquier comportamiento no heterosexual y, por lo tanto, toda persona con deseos homosexuales, transgrede y cuestiona una serie de representaciones transmitidas por un proceso inconsciente colectivo de nuestros abuelos a nuestros padres, y de estos a nosotros, en las cuales se apoya nuestra sociedad; de ahí que, romper con estas representaciones, implique la desestructuración de todo un sistema considerado inmutable y que a los padres les cuesta mucho restablecer. Las causas principales, desde un punto de vista sociopsicólogico de la visión negativa de este hecho, son:

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Para citar este artículo:

  • Hernández, Y. (2003, 26 de febrero). Reflexiones teóricas acerca de la problemática padre-hijo homosexual en edad adolescente. Revista PsicologiaCientifica.com, 5(1). Disponible en: http://www.psicologiacientifica.com/adolescente-homosexual-problematica-padre-hijo


1 Comentarios para “Reflexiones teóricas acerca de la problemática padre-hijo homosexual en edad adolescente

  1. Gertrudis Lora

    Es el enfoque mas completo que he leído, da luz para el análisis del tema ya que la mayoría de los investigaciones se enfocan en las causas que originan la homosexualidad y en el debate para anularse unas y otras. Estoy investigando como se podría ayudar la familia con hijos homosexuales a aceptar a sus hijos y que la familia pueda mantenerse integrada.

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